El Inti Raymi fue declarado patrimonio cultural de la Nación mediante la ley 1945 del 4 de enero 2019, esto demuestra un avance, tardío pero importante, en el reconocimiento de un Estado diverso.
El Inti Raymi es la fiesta del taita Inti (Sol) Raymi (fiesta) que se celebra como terminación e inicio del nuevo año en los pueblos andinos. El padre Sol (Taita Inti) y la madre tierra (pachamama) cada 21 de junio (solsticio de verano para el hemisferio Norte y solsticio de invierno para el hemisferio sur) se sincronizan en danza ritual para permitir al hombre andino obtener sus cosechas, ya que se siembra la semilla en el vientre de la tierra y el padre sol la fecunda.
En el contexto de Institución de Educación Superior convencional, como la Universidad del Valle, el Inti Raymi se realiza con el objetivo de caminar las huellas de los mayores, permitiendo fortalecer las celebraciones ancestrales, usos, costumbres como pueblos indígenas, analizando el tiempo lineal que tiene occidente y por ende lo poco recíproco con el buen vivir de estos.
Además, la celebración del Inti Raymi es un escenario que fortalece uno de los pilares fundamentales trabajados por el Cabildo Indígena Universitario como lo es la pertinencia, que facilita revitalizar los cosmosaberes a través del palabreo con nuestras autoridades, profesores, y estudiantes acerca de la Visión Política, Espiritual y Cultural de los diferentes pueblos indígenas, acercando así los territorios al campus universitario, arraigando la identidad de los indígenas estudiantes provenientes de comunidades originarias.
Invitamos a la comunidad Universitaria a participar de la programación del Inti Raymi a realizar el día 28 de junio de 2019 en la Universidad del Valle campus de Meléndez.
Con el estudio 'Diferenciación genética de las poblaciones de Felis catus en los municipios de Restrepo y Darién del Valle del Cauca, Colombia', ocho estudiantes de séptimo semestre de Biología, adscritos al Grupo de Investigación GETEG, dirigido por el profesor Heiber Cárdenas de la Universidad del Valle, recibieron el Premio Nacional al Mejor Trabajo en Biología Animal, entregado por la Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas -ACCB-, en el LIV Congreso Nacional y V Internacional de Ciencias Biológicas que se realizó entre el 20 y 24 de mayo en Montería.
Con este trabajo los estudiantes buscaban establecer si el Lago Calima, que es una barrera geográfica de proporciones considerables, afectaba el flujo genético en las poblaciones de gatos domésticos que se encuentran entre Darién y Restrepo. El equipo de trabajo recorrió durante tres días las poblaciones objetivo tomando fotografías de los gatos para poder identificar, a través del pelaje, algunos marcadores genéticos.
“A través del pelaje pudimos sacar las frecuencias genotípicas y alélicas de algunos genes, lo que nos permitió calcular el flujo que hay entre las poblaciones”, explicó Valentina Cárdenas Hernández, miembro del equipo investigador. El color en el pelo de estos felinos permite identificar si hay variaciones entre zonas o si hay cruce entre ellos. La estudiante explica que encontraron "que el Lago Calima no representa una barrera para el cruce de los gatos, específicamente debido a la influencia del hombre, que los transportan o en ocasiones los dejan en las carreteras, entonces no hay una distancia genética entre ambas poblaciones”.
Es la primera vez que este grupo de estudiantes participa en un congreso y la experiencia de regresar con un premio fue más que positiva, “pudimos aprender de otros trabajos y recibir retroalimentación sobre el nuestro, conocimos personas que trabajan en diferentes campos de la genética, eso amplía nuestras prespectivas”, concluye Valentina. Además de la guía del profesor Heiber Cardenas Henao, el grupo contó con el apoyo de Mauricio Peñuela, estudiante del Doctorado en Ciencias Biología y antiguo miembro del grupo de investigación.
Los estudiantes que realizaron el trabajo fueron: César Alejandro Lemos Lucumí, Javier Camilo Guzmán, Carlo Santiago Becerra Casierra, Daniel Alejandro Castro, Sergio Andres Cañón Alfonso (quien presentó el trabajo), Nhora Alexandra Almendra Tombe, Valentina Cárdenas Hernández y Juan Manuel Valencia.
El 27 de junio ha sido declarado el Día Nacional del Servidor Público, de conformidad con el Decreto N°. 2865 de 2013 expedido por el Departamento de la Función Pública. En esta fecha se busca reconocer y exaltar la labor de quienes prestan sus servicios a las instituciones y organismos que conforman la administración pública en todo el país.
El Día Nacional del Servido Público es una oportunidad para exaltar los valores que deben caracterizar a quienes, desde sus puestos de trabajo, dedican su esfuerzo y labor diaria a construir un país mejor para todos: Honestidad, respeto, compromiso, diligencia y justicia.
La Vicerrectoría Administrativa y la División de Recursos Humanos invitan a todos los funcionarios de la Universidad para que participen activamente en las actividades que se realizarán para conmemorar este día especial.
Como parte del reconocimiento a la labor de nuestros servidores, la División de Recursos Humanos en conjunto con la Secretaría General, ha desarrollado varios talleres sobre la atención y servicio al ciudadano haciendo énfasis en la atención de las PQRSD y los conceptos básicos sobre anticorrupción. Más talleres y otras actividades se programarán hasta el mes de julio.
El día 27 de junio se realizará un conversatorio sobre el buen gobierno y el código de integridad en el Campus de Meléndez, el cual posteriormente se realizará en el Campus San Fernando. La próxima semana se anunciará el lugar y la hora.
La Universidad tiene una función esencial: acompañar el desarrollo de la sociedad
Pensar que pasa en las universidades públicas en el post acuerdo en un contexto de desigualdades sociales fue el eje del conversatorio “Universidad, conflicto y paz” que organizaron el Movimiento Blanco y el Programa Institucional de Paz de la Universidad del Valle.
En esta actividad participaron Ramón Fayad, exrector de Ia Universidad Nacional y director del Centro de Pensamiento Camilo Torres; Carlos Humberto Ortiz Quevedo, profesor del Departamento de Economía, director del CIDSE y del Grupo de Investigación "Desarrollo Económico, Crecimiento y Mercado Laboral" y Alejandro Barón, estudiante del Programa Académico de Filosofía, quien se desempeñó como representante estudiantil ante el Consejo Académico de la Universidad en el periodo 2016-2018.
El conversatorio fue guiado por Maritza López de la Roche, docente de la Escuela de Comunicación Social.
El profesor Ramón Fayad dijo que una de sus motivaciones para hacer parte del evento fue la necesidad de acompañar la consolidación de los acuerdos del proceso de paz, pues consideró que la experiencia del Centro de Pensamiento Camilo Torres puede aportar en este sentido.
Ante la pregunta sobre qué tanto habían cambiado las problemáticas sociales en la década del 70 y la actual, el profesor Fayad respondió que los problemas de las décadas pasadas no eran diferentes a los de ahora, aunque los contextos no son iguales.
En la década de los 60 ocurrieron fenómenos que jugaron un papel determinante: la revolución de Cuba, la guerra de Vietnam, así como fenómenos culturales como The Beatles, Woodstock y las Panteras Negras. En ese momento se daban posturas opuestas: o sea era liberal o conservador, un panorama no muy diferente al actual. El profesor Fayad destacó que incluso hay diferencias entre las formas de protesta de ambos períodos históricos.
El profesor Fayad señaló que, en el post acuerdo, la universidad tenía una función fundamental: acompañar el desarrollo de la sociedad. Para esto es necesario que se logre una mayor inversión del PIB en ciencia, tecnología e innovación. Es posible transformar el país a través del conocimiento, al igual que lo han hecho otros.
El director del Centro de Pensamiento Camilo Torres, sobre las mobilización de los estudiantes, el año pasado, sostuvo que gracias a que ellos llevaban propuestas concretas sobre la distribución de los recursos, obtuvieron un logro real y concreto ante el Gobierno Nacional
Por su parte, el profesor Ortiz destacó que en el contexto actual era necesario hacer énfasis en varios temas: la vida como bien supremo, la paz y la universidad como una institución transformadora.
Cuando al profesor Ortiz Quevedo se le preguntó si las universidades públicas eran aún centros de pensamiento crítico o si se habían centrada en la formación de profesionales, este destacó que la defensa de la vida es esencial para estas instituciones, ya que no es posible pensar en progreso y desarrollo si no hay paz. Para este docente, la paz es una condición fundamental para el país.
Por su parte, Alejandro Barón señaló que darles la voz a los estudiantes en espacios como estos es una muestra del papel de la universidad en la sociedad, así como del modo en el que se tramitan los conflictos al interior de la institución.
Para el estudiante Alejandro Barón, Univalle es garante de la formación de profesionales que pueden resolver problemas y necesidades de la sociedad y, al mismo tiempo, cuentan con reflexividad y pensamiento crítico. En ese sentido, la universidad representa la oportunidad para acceder a la educación superior, al tiempo que es un espacio de encuentro entre diferentes saberes y culturas.
Sobre el paro nacional universitario del año pasado en defensa de la educación superior, en el cual la comunidad universitaria del país le solicitó al Gobierno Nacional más recursos para las instituciones de educación superior, Barón destacó que dicha movilización fue importante porque logró involucrar a más actores que no pudieron vincular a la movilización similar que hubo en el 2011.
La experiencia de ambas movilizaciones deja, para el estudiante, una gran enseñanza: que frente a la protesta por una problemática estructural que requiere del apoyo de sectores de la sociedad que no están involucrados en la academia, la protesta por la vía violenta aleja a la sociedad de la movilización. Por tanto, el diálogo es esencial para la resolución de los conflictos.
Para el profesor Paulo Freire "todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre", así que estamos reinventándonos constantemente, es una búsqueda permanente, por encontrarle sentido a la existencia en medio de una sociedad que cada vez exige individuos con características específicas de acuerdo a los parámetros establecidos por un sistema económico global. Según el filósofo Byung chul Han (2010) “La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria sino una sociedad de rendimiento, los súbditos son ahora sujetos de rendimiento, emprendedores de sí mismos”, hay una necesidad por obligarse a sí mismo a rendir, lo que para el autor esta presión se convierte en “autoexplotación”.
Entonces la pregunta que nos surge es ¿Quién es él o la joven de hoy?¿ para quienes nos estamos preparando como docentes, como facilitadores o mediadores de información, conocimiento y aprendizaje?. Aunque no tenga una respuesta acertada, creo que debemos por empezar a leer la sociedad actual, una sociedad liquida de la que nos habla Zygmunt Bauman (2005) donde se dan relaciones artificiales, liquidas, frágiles que se evaporan como la espuma. Estamos en una sociedad donde los vínculos humanos son efímeros, donde el individualismo es la opción más segura para protegerse de una sociedad fría y pragmática. Las relaciones de hoy según Vásquez Roca (2007) “son complejas y frágiles interrelaciones carentes de centro y en constante movilidad expansiva o decreciente”.
El y la joven de hoy está en esa burbuja, individualizado, sin un horizonte claro, carente de vínculos y cargado de una presión por rendir y ser parte de ese sistema económico global, quienes no están a la altura estarán anulados, frustrados y depresivos. Y es que para Byung Chul Han (2010) la sociedad del rendimiento ha convertido al ser humano en un “hiperneurótico, con un gran nivel de agitación nerviosa”, transformándose así en una “máquina de rendimiento autista”.
Tenemos un modelo pedagógico mercantilista que se debe ajustar a ese modelo económico global, donde la calidad educativa esta valorada por los resultados de unas pruebas estándar para medir el rendimiento de los jóvenes, pues deben ser competitivos, eficientes y emprendedores y conduciéndolos a lo que Chul Han denomina la “sociedad del cansancio” que produce la obsesión por el rendimiento, conllevándolo así al “agotamiento y cansancio excesivo”, un rendimiento que según él es un “cansancio a solas, que aísla y divide”, explotándose a sí mismo, hasta que “se derrumba”. Aunque, los y los jóvenes están viviendo cambios acelerados agenciados por el avance tecnológico, que los mantiene alerta, paradójicamente también los desconecta de la realidad y los somete a un estado de ostracismo.
Estamos ante una sociedad compleja, que requiere seres humanos dispuestos a aprender siempre, de docentes que sean lectores críticos de su sentir, pensar y hacer y estudiantes reflexivos que cuestionen y sean exploradores más que de información de conocimiento, que sean capaces de desafiar lo establecido y propagan nuevas prácticas de enseñanza. Creo que tenemos un amplio abanico de discursos y teorías que si bien tienen enfoques diferentes son complementarios entre sí. Se hace necesario integrar cada saber y construir un pensamiento complejo que nos conlleve a repensarnos la sociedad de hoy y a cambiar paradigmas.
Pero también se requiere de seres humanos, sensibles que retomen y pongan en práctica valores como la solidaridad, la generosidad y el respeto por la diferencia. En el frenesí de la sociedad actual, donde lo “urgente” es prioridad, el individualismo y el egoísmo se han naturalizado, se hace necesario hacer un alto en el camino no para aislamiento tecnológico, sino para el recogimiento y encuentro con el ser. Para escuchar nuestra propia voz interna, para encontrarnos con nosotros mismos y retomar el camino a partir de mi yo interior y no de los postulados externos.
Pienso que el cambio debe ser integral, el pensamiento complejo, científico, critico, reflexivo debe estar en sintonía con el desarrollo del ser, porque cuando nos desconectamos de lo que somos realmente, pasamos a ser maquinas en estado de alienación, que van de un lado a otro repitiendo el mismo guion sin conciencia de lo que se es realmente somos, donde lo único que importa es ir a algún lugar, no importa donde, lo importante es llegar. Pero como dice el cantante Argentino Fito Paez “Lo importante no es llegar, lo importante es el camino… Y eso que llevas en tu corazón y eso que llevas ahí…”
Autora: Alisamar Urrea, docente del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos del Instituto de Educación y Pedagogía- IEP Universidad del Valle, sede Santiago de Cali. Doctoranda en Ciencias Sociales y Magister en Políticas Públicas para el Desarrollo con Inclusión Social de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) Sede académica Argentina. Especialista en Desarrollo Comunitario y Profesional en Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle.
Fecha: 6 de junio de 2019
El auditorio cuatro de la Facultad de Ingenierías, campus de Meléndez, fue el lugar de estreno de la obra Memoria de las Cosas del dramaturgo brasileño Luis Fernando de Abreu. La pieza teatral estuvo bajo la dirección del maestro Jhonny Muñoz.
Un hombre se ve ante un montón de escombros, en el centro de la ciudad y trata de recordar su significado. La búsqueda de recuerdos se convierte en el eje del espectáculo, de la ruina arquitectónica brotan personajes-recuerdos que, a su vez, se acuerdan de otros, y todo se vuelve materia de representación.
Esta obra fue realizada por estudiantes de séptimo semestre de arte dramático,durante el curso Montaje III. En esta clase los estudiantes inician el proceso de montaje desde el texto, la lectura, el análisis e improvisación hasta llegar a la aproximación de los personajes. La muestra al público es la parte final de este proceso. En esta ocasión, Jhony Muñoz, director de la obra, compartió escenario con sus estudiantes.
Memoria de las Cosas se sitúa entre la Comedia y el Drama. En esta puesta en escena, el director ya no tiene el control de la situación, los personajes son autónomos, al igual que el flujo de los recuerdos, tratando de encontrar un sentido para transmitirlo al público, convertido en testigo.
El director Jhony Muñoz nos habla sobre la particularidad de esta obra en relación con nuestro contexto: “un elemento importante de la obra, es la exploración de un lenguaje que quizá en nuestro contexto no es muy trabajado actualmente. Este es un formato de teatro narrativo principalmente, en el lenguaje de esta obra se rompe un poco la idea de la separación entre la representación y el espectador, al que generalmente se le habla de una forma un poco genérica, aquí se habla directamente al espectador, se evidencia que uno es actor.”
Este es un proceso en el que se busca que los estudiantes conozcan un nuevo lenguaje, un nuevo autor, un nuevo teatro latinoamericano porque a veces existe esa barrera entre Latinoamérica que habla español y Latinoamérica que también es Brasil que habla portugués, agrega Muñoz.
Memoria de las Cosas, es la segunda obra que se estrena en la Temporada de Teatro 2019, organizada por el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle.
Cali fue reconocida por el gobierno nacional como distrito especial de Colombia en agosto de 2018, sumándose a ciudades como Bogotá, Barranquilla, Cartagena, Riohacha, Buenaventura, Santa Marta y Tumaco. Fue así como la ciudad, que cuenta con una población aproximada de 2.4 millones de personas, adquirió mediante la Ley 1933 de 2018 la categoría de distrito deportivo, cultural, turístico, empresarial y de servicios.
Pero, ¿qué beneficios trae consigo reconocer a Cali como distrito especial? Según la Alcaldía “el distrito especial distribuye el gobierno de la ciudad en todo su territorio para estar más cerca de los problemas de la gente y garantizar que todos los servicios se presten mejor”. Esta descentralización se pretende lograr mediante la creación de nuevas unidades de gobierno que recibirán el nombre de ‘Localidades’, y que estarán compuestas por las 22 comunas y los 15 corregimientos (con sus 83 respectivas veredas) con las que actualmente cuenta el municipio.
Para trascender del esquema de Municipio a la figura de Distrito, la ciudad requiere reorganizar su territorio desde el plano administrativo, razón por la cual es necesario, (tal como lo explica la Ley 1617 que regula la organización y el esquema administrativo y fiscal de los distritos en Colombia) definir el número y características de conformación de las nuevas localidades; asignar y distribuir competencias entre los gobiernos locales y la administración central; sintonizar los instrumentos de gestión del municipio con la nueva estructura a nivel distrital; actualizar la normativa y las herramientas que racionalicen y mejoren las instancias de participación local. Todo esto contemplando la implementación de un plan de transición a largo plazo, teniendo en cuenta que este proceso podrá tomar entre seis y ocho años para adoptarse por completo.
Por esta razón, varios actores suman esfuerzos para llevar esta tarea a buen puerto. La Alcaldía de la ciudad ha dispuesto una dependencia, llamada ‘Cali distrito especial’, gerenciada por Alejandro Becker, un caleño con experiencia en procesos de administración pública, quien actualmente trabaja en caracterizar el territorio para definir la cantidad y la distribución de las nuevas localidades con las que contará Cali. “Un análisis juicioso y detallado de los desafíos del territorio caleño permitirá establecer una agrupación de barrios y veredas de acuerdo con sus características poblacionales, condiciones ambientales, dinámicas socioeconómicas, vocaciones productivas, movilidad, accesibilidad, dotación de servicios públicos, entre otros aspectos”, señala la Alcaldía.
Hasta el momento, nueve han sido los criterios utilizados para definir la jurisdicción y perfilar la caracterización con las que deberá contar cada una de las localidades que se pretendan formalizar en Cali:
Unidades espaciales básicas. Tomando como punto de referencia los barrios y las veredas de la ciudad, asegurando que los barrios no sufran ningún tipo de fraccionamiento territorial.
Características sociales de la población. Analizando aspectos y condiciones sociales, económicas y culturales de una población particular, tales como índices de pobreza, niveles de educación, entre otros aspectos de índole social.
Servicios ecosistémicos. Teniendo en cuenta la potencialidad en la generación, captación y acumulación de agua limpia; suministro de aire puro; regulación de enfermedades; regulación del clima; beneficios recreativos, culturales y del paisaje; control de inundaciones; mitigación de riesgos de deslizamientos y remoción de tierra.
Modelos, prospectiva e instrumentos de organización. Aclarando que es un proceso que no inicia desde cero, este criterio abarca aspectos del Plan de Ordenamiento Territorial; planes de renovación urbana; planes de expansión y proyectos adelantados por la comunidad.
Distribución poblacional balanceada. Este aspecto contempla localidades con cantidad similar de habitantes para propiciar la gobernabilidad eficiente.
Dinámicas entre barrios, dinámicas urbano-rurales. Relación entre barrios y corregimientos en aspectos tales como lugar de vivienda, lugar de trabajo, lugar de estudio, entre otros.
Territorios multi-estrato. Aquí se combinan estratos socio-económicos, vocaciones socio-económicas e infraestructura clave como disposición del espacio público, infraestructura, centros de atención en salud, colegios y demás.
Ciudad policéntrica. bajo este parámetro, cada localidad contará con un centro administrativo para disminuir los desplazamientos y mejorar el acceso a los servicios municipales.
Racionalidad administrativa y fiscal. Mediante este parámetro se busca mejorar el control sobre los recursos manteniendo los mismos costos de funcionamiento, integrando los territorios para facilitar la coordinación de las dependencias de la Alcaldía.
Como resultado de este proceso diagnóstico se adelantó la consolidación de tres propuestas de organización territorial. Dichas propuestas han sido discutidas en varios escenarios de la ciudad contando con el apoyo del Instituto de Prospectiva de la Universidad del Valle, organismo encargado de recoger todas las consideraciones de la comunidad participante para construir una propuesta más amplia, diversa y democrática.
La revista científica “Accident Analysis & Prevention”, publicó en su volumen 125 de abril del 2019 la investigación titulada “Impact evaluation of camera enforcement for traffic violations in Cali, Colombia, 2008–2014”, realizada por el profesor de la Facultad de Ingeniería, Ciro Jaramillo junto al profesor Carlos Andres Fandiño de la Escuela de Salud Pública y al profesor Harvey Vivas de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. La revista es editada por Elsevier, reconocida por ser la mayor editorial de libros y literatura científica del mundo.
Para esta revista fue muy importante que en esta publicación se articularan tres áreas del conocimiento, ingeniería, salud pública y ciencias sociales y económicas, para analizar un problema como es el tráfico en una ciudad como Cali. Por otro lado, la revista tuvo en cuenta para la publicación del artículo, que este estudio se desarrollara en un país en vía de desarrollo ya que no es muy frecuente este tipo de investigaciones en estos países.
Este estudio tuvo como objetivo evaluar el impacto de la aplicación de las cámaras de control vial, conocidas coloquialmente como “fotomultas”, en la ciudad de Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia y donde los accidentes de tránsito son la segunda causa externa de muerte según la Secretaría de Salud Pública Municipal en el año 2016, para esto realizó un estudio cuasi-experimental con mediciones antes y después en 38 áreas de intervención y 50 áreas de comparación durante 42 meses antes y 34 meses después de la instalación de las cámaras. Los criterios para escoger los sitios de comparación fueron: (I) jerarquía de carreteras, (II) número de carriles de tránsito y (III) distancia entre los centroides de sitios de intervención y comparación que estaban desde los 1000 hasta los 2500 m. los efectos fueron estimados con modelos mixtos de regresión binomial negativa.
Los resultados mostraron que, en las áreas de intervención, después de 12 meses se presentó una reducción del 19,2% en el total de choques y una reducción del 24,7% en lesiones y choques fatales. En áreas de comparación, esta reducción fue de 15.05 para todos los hoques y 20.1% para lesiones y choques fatales. Lo anterior se encamina a los objetivos que las Naciones Unidas han planteado para el 2020, en los cuales buscan que la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito se vea disminuida en un 50%. Esto se puede ver reflejado en el caso de la ciudad de Bogotá, que en los últimos 4 años ha tenido una disminución en colisiones y muertes por este tipo. Sin embargo, estas cifras están alejadas de lo que sucede a nivel nacional. Pues en Colombia las lesiones y muertes por accidentes de tráfico siguen aumentando.
En conclusión, el estudio identificó que el uso de cámaras para detectar infracciones de tráfico parece tener un efecto positivo en la reducción de choques en las áreas de intervención. También se encontró un efecto indirecto beneficioso en áreas de comparación; pero se necesitan más evaluaciones. Este estudio es valioso en vista de la falta de evidencia para este tipo de medidas de seguridad vial en ciudades de América Latina, cuyas carreteras, condiciones sociales y ambientales, en comparación con las ciudades de los países más desarrollados en donde estas intervenciones han sido típicamente evaluadas, son totalmente diferentes.
Si desea conocer el artículo completo, y se encuentra en el campus de la Universidad, siga este enlace.
El poeta, periodista y docente Carlos Patiño Millán es el próximo invitado a Viernes de Letras, un programa permanente de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.
El conversatorio se realizará este viernes 21 de junio, a partir de las 6:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Campus de Meléndez.
Patiño Millán estará conversando con Ida Valencia Ortiz. En esta ocasión la presentación estará a cargo del estudiante Andrés Felipe Santacruz.
Carlos Patiño Millán es poeta, cuentista, periodista y profesor nacido en Cali, en 1961. Magíster en Literatura Colombiana y Latinoamericana por la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.
Entre sus publicaciones se destacan los libros de poesía: “El jardín de los niños muertos” (1998), “La tierra vista desde la luna” (1999), “Más canciones sobre amor, odio y perros” (2000), “Estaba en llamas cuando me acosté” (2002), “Hotel Amén” (2008) y “El año pasado bajo tierra” (2012); los cuentos: “Tocando las puertas del cielo” (1996), “El día en que le volé un dedo a David Gilmour” (2001) e “Inclínate ante la madera y la piedra” (2006); y los artículos: “Cioran, al oído” (1992) y “Videoimaginarios antaño contestatarios y hoy bastante domesticados: sexo, drogas y rock and roll” (2002).
Obtuvo el Premio Jorge Isaacs de Poesía (1998) y ganó el Concurso Nacional de Poesía José Manuel Arango (2004). Actualmente es profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle.
La Escuela de Odontología de la Universidad del Valle celebró recientemente sus 49 años a través de un Congreso que se centró en la actualización sobre el control de la Biopelícula Oral y la relación entre enfermedades orales, sistémicas y controles de riesgo. El evento tuvo el apoyo de Dentaid, empresa internacional pionera en investigación para mejorar la salud bucal.
El Congreso albergó cerca de 350 asistentes, quienes además se unieron a un homenaje que se le rindió al Doctor Jaime Álvarez Jaramillo, profesor de la Escuela de Odontología, quien laboró durante más de 40 años en la Universidad, caracterizándose por su responsabilidad, cooperación, respeto por los pacientes, colegas y estudiantes, así como por la dedicación y el esmero en su labor docente, su calidad humana y alto sentido de pertenencia a la Institución.
La jornada académica contó con la participación de ponentes de gran trayectoria, tales como Javier Enrique Botero, Doctor en Ciencias Básicas Médicas, con énfasis en Inmunología, profesor en la Facultad de Odontología de la Universidad de Antioquia; Olga Isabel Pacheco, docente de Postgrado de la Escuela de Odontología de la Universidad del Valle y del Colegio Odontológico Colombiano, presidenta de la Asociación Colombiana de Periodoncia y Oseointegración, Regional Valle del Cauca; Rubén León, doctor en Genética de la Universidad de Chile, responsable del departamento I+D en Dentaid.
Además participaron los docentes de la Universidad del Valle Adolfo Contreras Rengifo, director del programa académico de la Escuela de Odontología; Jorge Enrique Soto Franco, coordinador de los posgrados de la Escuela de Odontología y Sandra Amaya, docente de investigación en la Escuela de Odontología de la Universidad del Valle y miembro de la Asociación Colombiana de Periodoncia.
La Directora de la Escuela de Odontología, Judy Elena Villavicencio Flórez, señaló que “la importancia de este Congreso radica en que nos pone al tanto en lo último en investigación sobre el Biofilm oral y Biofilm humano, y nos trae temas novedosos con la participación de ponentes de muy alto nivel. También queríamos hacerle un homenaje a uno de los fundadores de esta Escuela, quien inició con las rotaciones hospitalarias. Nos sentimos muy orgullosos con el profesor Álvarez y felices de poder darle este tributo a una persona que le ha dedicado toda su vida a la Universidad del Valle.”
El profesor Jaime Álvarez Jaramillo expresó su felicidad por este homenaje: “La sensación que siento por este reconocimiento se compara a la felicidad que uno siente cuando le nace un hijo; esto le da a uno poder para seguir luchando por cosas importantes. Con alegría se recuerdan muchos espacios, sobre todo los momentos de convivencia con los estudiantes, los profesores y dirigentes de la universidad. Las dificultades que tuvimos en la fundación de lo que hoy es la Escuela fueron muchas, y de esas experiencias fue donde más aprendimos; hasta pude participar en trabajos de albañilería”.
La Escuela de Odontología está organizando desde ya la celebración de sus 50 años, donde se propone invitar a los mejores conferencistas que hay en el área, según la Directora de la Escuela de Odontología. Desde ya se extiende la invitación para asistir a esta celebración, que se llevará a cabo el próximo año.