Durante el acto de conmemoración de los 40 años de la erupción del Volcán Nevado del Ruiz, que causó la desaparición del pueblo de Armero , el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes presentó la propuesta para que las ruinas de la antigua ciudad de Armero sean declaradas como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Consejo Nacional de Patrimonio. Esta declaración garantiza la protección, el mantenimiento y la preservación de este sitio histórico y de memoria colectiva, transformado en un campo santo tras la tragedia de 1985, para honrar a las víctimas y consolidar el recuerdo nacional.
La Universidad del Valle, a través del CITCE, participó en este gran proyecto de conservación patrimonial con la formulación del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), un instrumento de gestión del patrimonio cultural por medio del cual se establecen las acciones necesarias para garantizar su protección y sostenibilidad en el tiempo y que posibilitará un esfuerzo conjunto entre varias entidades nacionales y locales que conducirán a la declaración de Armero como Bien de Interés Cultural.
Como expresó la ministra Yannai Kadamani, este proyecto representa “un compromiso con la memoria, la protección del territorio y la no repetición, recordando que la tragedia dejó más de 20.000 víctimas”.
El Programa Editorial de la Universidad del Valle acaba de publicar el libro 'El cincel y la pluma', del columnista Óscar López Pulecio-
Por Luis Carlos Bermeo. Tomado de El País.
Una selección de sus mejores columnas de opinión, escritas durante los últimos tres años y publicadas en El País y Las Dos Orillas, abarcando desde las artes plásticas, el cine, la literatura, incluso la vida cotidiana, la historia y la política nacional.
Así es el nuevo libro de Óscar López Pulecio, titulado ‘El cincel y la pluma’, aludiendo a un ensayo del poeta Rainer Maria Rilke sobre el escultor francés Rodin, donde relacionaba la ligereza de las palabras que adquieren peso y forma por el arte literario, y el mármol esculpido con maestría que adquiere la movilidad de los cuerpos vivos.
Desde hace más de 40 años, López Pulecio viene ejerciendo ese oficio atento y reflexivo, como es opinar por escrito en periódicos, “ambas especies en vía de extinción”. Es decir, siendo un columnista de opinión, algo muy lejano de las opiniones publicadas con automatismo en las redes sociales con las que muchos hacen carrera en la actualidad.
Se trata de la novena recopilación de textos en los que espera haya “alguna frase que perdure más allá del trajín diario de su publicación en un periódico”.
Óscar López Pulecio es abogado especializado en economía y ha tenido una amplia experiencia en cargos diplomáticos, como embajador de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, cónsul general de Colombia en el Reino Unido. También ha ejercido como secretario general de la ANIF y la Universidad del Valle, entre otros cargos.
En conversación con El País, casa editorial donde publica hace 35 años, López Pulecio esboza un arte de la columna de opinión.
—¿Por qué tomó esa imagen de Rilke sobre ‘El cincel y la pluma’ para su libro?
Rilke entendió la esencia de la obra escultórica de Rodin en contraste con la del poeta, mientras que trabajar con el cincel no es fácil, porque el mármol no admite correcciones, trabajar con la pluma podría decirse que es más fácil, en el sentido de que se puede tachar, borrar y desechar, y volver a empezar.
Pero, usando el símil del cincel, me parece que el trabajo del columnista es un poco más cercano al del escultor, ya que tiene la aspiración de que sus opiniones queden fijas para la posteridad, por eso debe ser muy cuidadoso con las palabras.
Para el columnista publicar en un periódico impreso, los que quedan, o en un medio digital, es equivalente a esculpir, por eso, cualquiera sea el tema del que opine, siente una responsabilidad muy grande y un respeto enorme por los lectores.
Las columnas de opinión, en la actualidad, son un refugio de la calidad y las maneras civilizadas para expresarse y debatir, hay una tradición responsable en este género periodístico. Un columnista no es que dice falsedades para polemizar, es alguien con pensamiento propio, carácter y una autoridad que no tiene cualquier persona.
—Las columnas de opinión distan de las opiniones en redes sociales...
Ahora usted abre un blog, o una cuenta en Twitter y dice todo lo que quiere en 3 minutos, o en un número limitado de caracteres, sin importar si lo leerán o no, o si lo que dice tiene sustento intelectual.
En este sentido, una de las intenciones de mi libro es reivindicar el papel de las páginas editoriales de los periódicos, porque allí hay unas opiniones mucho más autorizadas y mucho más responsables que las que uno encuentra en esta locura de las redes sociales.
Estas plataformas son una mezcla de irresponsabilidad con alcantarilla, allí cualquiera se siente autorizado para decir lo peor y caer bajo, porque inclusive lo puede hacer de una manera anónima.
Eso es todo lo contrario de lo que hacemos los columnistas en los periódicos. Nosotros, al menos es mi caso, tenemos que investigar y averiguar, ser conscientes de lo que estamos diciendo, sustentarlo con argumentos y hechos reales, uno puede naturalmente equivocarse y siempre hay opiniones divergentes, pero expresar opiniones tiene una responsabilidad básica, algo de lo cual carecen las redes sociales.
—¿Cómo una columna de opinión puede superar la coyuntura del día y no perder vigencia?
Los hechos se repiten y hay temas que son, de algún modo, eternos. Si usted escribe sobre literatura, arte o historia, sabe que son inagotables y siempre hay algo nuevo qué decir.
Para ponerle un caso, si usted opina sobre una obra de Picasso, porque acaban de abrir una exposición en París, o sobre un libro del que recibió el Premio Nobel de Literatura, sobre el aniversario de algún gran escritor, como Proust o James Joyce, todos son temas que por su naturaleza no pierden importancia.
Y la política siempre tiene antecedentes históricos que nos permiten profundizar y encontrar puntos de comparación con el presente, pero para lograrlo debemos leer historia, cultivar con rigor el pensamiento y pulir el criterio para opinar.
—¿Una columna de opinión puede ser un texto literario?
Lo que pasa es que hay muchos escritores en los periódicos colombianos, parece que aprovecharan este espacio para no escribir libros completos. Lo que hacen es escribir literatura en el periódico.
Claro que es una forma respetable de ser columnista, pero eso es literatura, no opinión. A mí me parece fundamental que las columnas mantengan un nivel de interés anclado en la realidad actual.
Como parte de las actividades de conmemoración del Día Panamericano del Médico, la Gobernación del Valle del Cauca entregó la Orden al Mérito Vallecaucano en el grado de Gran Cruz al doctor Luis Alberto Tafur Calderón, docente jubilado de la Escuela de Salud Pública. Con este reconocimiento se destaca el liderazgo, compromiso y contribución al fortalecimiento del sector salud en la región.
El reconocimiento fue conferido por medio del Decreto 1.03.01-1883 del 2 de diciembre de 2025, mediante el cual la gobernadora Dilian Francisca Toro Torres exalta la trayectoria del profesor Tafur Calderón como “ciudadano con principios y gran calidez humana”, así como su labor incansable en pro de la salud pública del departamento. Esta distinción es considerada una de las más altas otorgadas por el Gobierno Departamental.
El Dr. Tafur, médico salubrista, docente jubilado de la Escuela de Salud Pública y representante suplente de egresados ante el Consejo de Facultad, ha dedicado su vida profesional al estudio, análisis y fortalecimiento del sistema de salud colombiano. Su rigurosidad investigativa, compromiso social y aporte académico han sido ampliamente reconocidos a nivel regional y nacional.
La Orden al Mérito Vallecaucano fue creada en 1987 con el propósito de honrar a personas e instituciones que, con su trabajo y liderazgo, contribuyen significativamente al progreso del Valle del Cauca y de Colombia. La entrega de esta condecoración se realizó en acto protocolario en la Gobernación del Valle el 3 de diciembre.
Este homenaje evidencia el compromiso de la Universidad del Valle con la formación de profesionales que aportan de manera significativa al fortalecimiento del sistema de salud, al bienestar comunitario y al desarrollo social.
La Licenciatura en Danza de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle realizó recientemente el Primer Encuentro de Egresadas y Egresados, un espacio de reencuentro, reflexión y celebración en torno a la creación, la investigación y la trayectoria artística de la comunidad académica que ha hecho parte del programa.
El evento, que contó con el apoyo y acompañamiento de la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social a través de su Coordinación de Egresados, se desarrolló como parte de la Feria de la Danza II Semestre, con una programación que combinó diálogo académico, muestras escénicas y reconocimiento a la labor de sus graduadas y graduados.
El Panel “Investigación sentipensante: la danza de la imaginación”, contó con la participación de las docentes Andrea Bonilla y Claudia Mallarino, el profesor Henry Ibarguen, y la moderación de la docente Tatiana Castañeda. Este espacio permitió compartir experiencias y perspectivas sobre la danza como campo de conocimiento, creación y pedagogía desde enfoques sensibles y críticos.
“Durante el panel dimos cuenta de las investigaciones que se adelantan en nuestra Licenciatura en Danza, y conversamos con nuestras egresadas y egresados sobre los principales desafíos que enfrentamos los licenciados en danza. Entre las reflexiones coincidimos en seguir encontrándonos, formando una red artística que nos una más y nos permita crear una economía académica que fortalezca el programa y vincule a nuestras egresadas”; expresó la profesora Tatiana Castañeda.
Posteriormente, se presentó GALA, dirigida por Andrés Marín, con dos obras interpretadas por Catalina Mora y Miguel Ángel Naspucil. La primera, Efímeros, con coreografía del propio Andrés Marín, exploró la fugacidad del movimiento y la conexión entre los cuerpos; y la segunda, Ata2, creación de Catalina Mora y Miguel ángel Naspucil, ofreció una propuesta estética cargada de simbolismo y emoción.
Durante el encuentro también se realizó la elección de la representante de egresadas y egresados, fortaleciendo los vínculos entre la comunidad académica y el programa. La jornada concluyó con un emotivo cierre en el que se reafirmó el compromiso colectivo con el arte, la educación y la danza como herramienta de transformación social y cultural.
Jesús David Valencia, director del programa Licenciatura en Danza, destacó la importancia de este evento en el marco de modificación de la política curricular del programa y de contar por primera vez con una representante de los egresados. “El programa está creciendo, modificándose, y una de las cosas que queremos es vincular a nuestros estudiantes a las realidades del territorio. Para ello, la experiencia de nuestros egresados en el medio es sumamente valiosa”.
“Para mi es muy importante que se abra este espacio de encuentro, de diálogo, con todas las egresadas, para poder compartir experiencias, saberes y reconocer todos esos retos que nos deparan como profesionales”, comentó la egresada Vane Mugol.
Por su parte, la egresada María Alejandra Jiménez Duarte destacó que “el encuentro nos invita a la reflexión sobre lo que se está haciendo y las posibilidades que tenemos las y los egresados del programa en seguirnos vinculando con la universidad y seguir contribuyendo desde nuestros saberes y experiencias”.
Finalmente, el Primer Encuentro de Egresadas y Egresados de Licenciatura en Danza se consolidó como un espacio para reconocer los aportes de quienes han hecho parte de la historia de la Licenciatura en Danza, así como para proyectar nuevas iniciativas que fortalezcan el trabajo colaborativo y creativo entre docentes, estudiantes y egresados, con el respaldo institucional de la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social.
La Escuela de Odontología de la Universidad del Valle inauguró el pasado viernes 5 de diciembre un ascensor que facilitará el acceso de estudiantes, profesores funcionarios y pacientes a este emblemático edificio.
Con presencia del rector de la Universidad Guillermo Murillo, el vicerrector académico Hector Cadavid Ramírez, profesores, funcionarios y estudiantes de la Escuela de Odontología, se llevó a cabo este significativo evento, que da respuesta a una necesidad sentida en este edificio de 5 pisos.
“Hubo un esfuerzo grande de todos, de la Facultad, de la Escuela de Odontología, de la representación profesoral. Siempre estuvimos de la mano con ellos, avanzando en esto con la gente de la Dirección de Infraestructura y alguien podría decir ‘bueno, el ascensor es algo básico’... hay que recordar que estos edificios tienen muchas décadas y que por supuesto, en esa época los ascensores no eran algo algo común y después, por temas de infraestructura, se requieren hacer algunos ajustes, pero hicimos todo lo que era necesario para lograrlo” dijo el rector.
El profesor Jesus Alberto Calero de la Escuela de Enfermería y actual representante profesoral en el Consejo Académico es la persona que más impulsó y gestionó este proyecto para que saliera adelante. Para él esta obra es de suma importancia porque la Escuela de Odontología, además de ser una unidad académica de formación de estudiantes, presta servicios clínicos: “aquí nosotros calculamos que hacemos más o menos unas 40.000 consultas al año y que muy probablemente en el día están circulando por el edificio aproximadamente 350 personas, muchas de ellas con dificultades de movilidad, algunas muy complicadas. Nuestros estudiantes, profesores y trabajadores deben circular por este edificio de cinco pisos y este ascensor entra a prestar una solución de movilidad para esas situaciones. Es algo que estábamos esperando desde hace mucho tiempo”.
Esta es una de varias obras que se han venido desarrollando en la Facultad de Salud con el apoyo de la División de Infraestructura y la dirección universitaria que promueven y fortalecen el bienestar de toda la comunidad que habita estos espacios.
¿Cuál es entonces el papel de las universidades en el mundo de hoy? ¿Qué espacio les queda para mantener su misión de innovación y formación?
Por: Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle
Tomado de El Tiempo
Si hay una institución sin la cual no podríamos imaginar nuestro mundo es la universidad. Por mil años ha sido el refugio de la inteligencia y la creatividad. Pero las universidades de hoy no son las mismas de la Edad Media, o de la Ilustración, o de la Revolución Industrial, o la de las innovaciones tecnológicas del último siglo.
En cada una de esas épocas han sabido reinventarse manteniendo su esencia, que es la creación y la transmisión de conocimiento independiente del poder eclesiástico, político o financiero que han querido controlarlas.
Hoy vuelve a expedirse su partida de defunción. La academia parece un mecanismo engorroso, inflexible, burocrático, lento, para la velocidad con la que se crea y difunde el conocimiento en la era cibernética, a veces al margen de las universidades.
Es universal la queja de que la educación universitaria es demasiado costosa, que el mercado laboral requiere entrenamientos menos complejos y más especializados, que los títulos profesionales ya no tienen tanto valor en el mercado, que la educación integral no es un valor que se crea en la universidad sino en la dura brega cotidiana.
¿Cuál es entonces el papel de las universidades en el mundo de hoy? ¿Qué espacio les queda para mantener su misión de innovación y formación? Creo que es una reflexión útil redefinir su competencia y su tarea, sobre la base de que ya no posee el monopolio del saber.
Hay todavía en la universidad un amplio campo para la investigación sobre todo en ciencias básicas, que son la fuente de las innovaciones industriales. Los grandes conceptos científicos que sirvieron de base para la moderna tecnología salieron todos de las universidades, y existen en ellas entables de pensamiento para seguir haciendo ese trabajo.
De otra parte, la educación universitaria debe orientarse hoy a entregarles a las personas instrumentos para comprender y adaptarse a continuos cambios en las disciplinas profesionales, educar con los más altos estándares de calidad, para enfrentar la incertidumbre de lo que se conoce con un espíritu abierto a lo desconocido. Pero, sobre todo, formar en valores éticos que guíen ese camino incierto, que lleve a la existencia de ciudadanos responsables, respetuosos de la diferencia y de la dignidad humana. No hay otra institución distinta de la universidad que pueda realizar adecuadamente esa labor.
Hay, además, unas fronteras diferentes de la alta tecnología y la alta ciencia, que son las de los derechos básicos. La universidad colombiana tiene la misión de llegar a la gente en las regiones más alejadas del territorio con su mensaje formativo, con la creación de oportunidades y esperanzas.
La brecha entre las grandes propuestas éticas, filosóficas, técnicas, para interpretar el mundo contemporáneo y las necesidades de una población aislada, sin educación formal ni recursos, es inmensa. En nuestra sociedad necesitada de todo, la universidad tiene el compromiso de ayudar a cerrar esa brecha.
Esa ha sido la voluntad de la Universidad del Valle, que cumple 80 años: estar en la frontera del conocimiento y en las regiones, fortalecer las ciencias básicas, pero también las humanidades y su presencia en el entorno social, identificando problemas y proponiendo soluciones desde la ingeniería, la salud, la sociología, la economía.
Creo que la proximidad de la Navidad y el Año Nuevo son un momento propicio para este mensaje que se resume diciendo que la universidad tiene entre nosotros un enorme espacio para llenar, que la universidad vive.
La Universidad del Valle lamenta profundamente el fallecimiento del estudiante de tercer semestre del programa académico de Agroindustria Julio César Casamachín Vitonas y expresa un mensaje de solidaridad a sus familiares, amigos, compañeros, profesores y demás allegados.
A lo largo de su paso por nuestra Alma Mater, Julio César demostró dedicación, disciplina y compromiso con su formación profesional, cualidades que serán recordadas por quienes compartieron aulas y pasillos con él.
Como institución, sentimos su partida como una honda pérdida para nuestra comunidad y abrazamos su recuerdo como un aliciente para que ese sueño de ser profesional sea realidad a través la vida de los miles de jóvenes que se forman en nuestra institución.
El profesor David Benítez Mojica, Profesor de la Universidad del Valle, adscrito a la Facultad de Educación y Pedagogía, fue invitado por la Comisión Sexta del Senado de la República a participar como experto académico en la línea de tecnologías digitales en educación en la Audiencia Pública sobre el Proyecto de Ley 220 de 2025, iniciativa que busca promover el uso de software libre y de código abierto en las entidades públicas del país.
La audiencia pública, realizada en la Comisión Sexta del Senado el pasado 1 de diciembre, reunió a senadores de la comisión, los Ministerios de Educación Nacional, Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación, Ministerio de Hacienda y Crédito Público, representantes del sector académico, organizaciones sociales, entidades públicas, comunidades tecnológicas y Expertos académicos internacionales. Las intervenciones coincidieron en la importancia de avanzar hacia infraestructuras digitales abiertas, fortalecer capacidades nacionales y promover un ecosistema de innovación colaborativa basado en el conocimiento como bien común.
Durante su intervención, el profesor Benítez presentó un concepto académico multidimensional que mostró que la adopción progresiva del software libre no es un tema exclusivamente técnico, sino una decisión estratégica de país que fortalece la transparencia estatal, la equidad en el acceso al conocimiento, la eficiencia del gasto público y la soberanía tecnológica. Enfatizó que “optar por software libre es una apuesta ética, educativa y científica” y advirtió que Colombia no puede seguir dependiendo de tecnologías cerradas que restringen la autonomía, elevan los costos y amplían las brechas digitales. Asimismo, recordó que la Universidad del Valle, tal como lo establece su Documento Estratégico de Desarrollo 2025–2035, está plenamente comprometida con país. En esta dirección, la universidad puede aportar de manera decisiva mediante la formación de talento humano, el desarrollo de proyectos de investigación y la proyección social en áreas como la ciencia básica, la ingeniería, la educación y la pedagogía, contribuyendo a la implementación efectiva de esta iniciativa legislativa.
La participación de la Universidad evidencia la relevancia de la academia en la formulación de políticas públicas que impactan al país. En este sentido, la contribución del profesor Benítez reafirma el papel de la universidad en el debate nacional sobre transformación digital, derechos digitales, ciencia abierta y soberanía tecnológica.
El Proyecto de Ley 220 de 2025 abre un camino estratégico para que Colombia avance hacia un Estado más transparente, eficiente e innovador, y la intervención del profesor Benítez aportó elementos técnicos, éticos y educativos fundamentales para su discusión legislativa.
La Universidad del Valle logró evitar la emisión de aproximadamente 113,6 toneladas de dióxido de carbono CO₂ a la atmósfera, una contribución significativa a la mitigación del cambio climático, gracias a la gestión efectiva de sus residuos. Hechos que permitieron cumplir con el 97% de los requisitos para instituciones educativas definidos por el Decreto 0595 de 2022, uno de los porcentajes más altos a nivel nacional.
El Sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos (SGIRS) aprovechó el 26,8% de los residuos sólidos que se generaron en los campus de Meléndez y San Fernando, más del triple del promedio de la ciudad de Cali (8%) en el 2024.
Durante el año 2024, los campus Meléndez y San Fernando generaron un total de 353,4 toneladas de residuos sólidos. De esta cantidad, la universidad logró recuperar y valorizar 94,65 toneladas.
La aplicación de una metodología de cálculo de emisiones evitadas reveló el valor real de esta labor: las 113,6 toneladas de CO₂ no emitidas a la atmósfera. Este indicador refuerza el valor de las acciones institucionales en un contexto de emergencia climática.
Este avance es posible mediante la alianza estratégica con la empresa recolectora de residuos Promovalle, que permitió diseñar una ruta exclusiva para la recolección selectiva de residuos orgánicos generados por el restaurante universitario, que atiende a más de 2.500 almuerzos al día.
Además, se recuperaron 33,16 toneladas al año de papel y 15,73 toneladas al año de cartón, gracias al trabajo colaborativo con asociaciones de reciclaje de la ciudad.
La universidad ha integrado la valorización de su fracción orgánica. De las 68,1 toneladas de residuos orgánicos generados anualmente, estos comenzaron a ser gestionados mediante compostaje a partir de agosto de 2024 mediante la alianza con Promovalle.
Esta iniciativa no solo reduce significativamente los residuos enviados a disposición final, sino que promueve el uso del compost generado en actividades internas, como campañas de educación ambiental, siembra de árboles y trabajos de investigación con estudiantes.
El modelo implementado por la universidad del Valle no solo cumple con la legislación ambiental colombiana, sino que promueve una estrategia de sostenibilidad, responsabilidad y participación activa, sirviendo como un claro referente de éxito para otros campus universitarios y grandes entidades en la región.
La Universidad del Valle invita a toda nuestra comunidad universitaria y a la ciudadanía caleña a disfrutar de un evento especial que celebra el espíritu navideño: el Concierto de nuestros coros.
Te esperamos el próximo viernes 5 de diciembre, a las 5:00 p.m., en el Hall de la Biblioteca Mario Carvajal del Campus Meléndez, en este encuentro artístico el Coro Magno compartirá un repertorio especial preparado para cerrar el semestre agosto–diciembre 2025 y encender, con su canto, la magia de la Navidad.
En este concierto, más de ciento cincuenta voces se unirán para dar vida a una velada donde la música y la Navidad se funden en un mismo respiro. Además, el concierto contará con la participación especial de:
El repertorio incluirá desde composiciones clásicas hasta canciones navideñas contemporáneas, pasando por la música colombiana y un repertorio internacional que brindará una experiencia auditiva para deleitar a todos los asistentes.
¡Te esperamos para celebrar juntos el talento artístico de la comunidad universitaria y cerrar el año con música, alegría y esperanza navideña! Este evento es apoyado por el Área de Cultura de la Sección Cultura, Recreación y Deporte de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario de Univalle.