El Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle ha organizado un ciclo de conferencias en Filosofía y Cognición que se desarrollará el último viernes de cada mes, en el primer semestre de 2021.
Para el próximo 26 de febrero, a las 4:00 p.m., se presentará la segunda sesión, con la charla “El problema de la normatividad en la ciencia cognitiva: un problema de valores”, a cargo de Laura Mojica (UAM-Cuajimalpa / Okinawa Embodied Cognitive Science Unit).
Podrán conectarse a través del siguiente link https://lobby.sar.ruav.edu.co/%23/2F3BN1A2KYV9
El evento cuenta con el apoyo de la Universidad El Bosque.
Este lunes 22 de febrero comenzó la visita de los pares académicos del Ministerio de Educación Nacional, para realizar la verificación de las condiciones de calidad institucionales de las sedes de Buga, Tuluá, Cartago y Zarzal como etapa de pre-radicado para la obtención del registro calificado.
La delegación que recibió a los pares estuvo compuesta por el rector Edgar Varela Barrios y los directivos Liliana Arias, vicerrectora Académica; Héctor Cadavid, vicerrector de Investigaciones; Guillermo Murillo, vicerrector de Bienestar; Rubén Darío Echeverry, vicerrector Administrativo; Antonio Echeverry, secretario general; Augusto Rodríguez, director de Regionalización; Juan Julián Jiménez, director de la sede Buga; Fernando Echeverry, director Univalle Cartago; Libia Soto, directora de la sede Tuluá y Cecilia Madriñán, directora de Univalle Zarzal y Claudia María Payán, directora de Autoevaluación y Calidad Académica quien coordina y lidera el proceso de visita de pares académicos en el marco del aseguramiento de la calidad de la Universidad.
El grupo de pares académicos lo integran Marleny Torres -Economista UNAD, Tunja- y Milena Johanna Cujiño Ibarra -Administradora financiera, Universidad del Tolima- para sede Buga; Daniel Rigoberto Bernal -Abogado, Universidad Santo Tomás- y Esperanza Martínez Cortés -Administradora de empresas, UNAD- para la sede Cartago, Elizabeth Castro Pacheco -Administradora financiera, Universidad del Tolima- y Gustavo Martín Coral -Abogado, Universidad de Nariño- para la sede Tuluá y Andrés Avelino Villanueva -Administrador de empresas, Universidad del Atlántico/ Universidad Simón Bolívar- y Mirian Solano -Administradora de empresas, UNAD- para la sede Zarzal.
En su presentación el rector Varela Barrios explicó a los pares académicos la historia de la institución, aspectos misionales y la forma en que se articula la universidad en la región, entre otros detalles. Por otro lado, celebró este encuentro como un proceso necesario para garantizar educación superior de calidad.
“Seguiremos consolidando los procesos de calidad académica en el marco de la nueva reglamentación que establece nuevos esquemas para el registro calificado. Es un trabajo en pro de la calidad del sistema de educación superior colombiano y nos ayudará en el proceso de construcción de una comunidad académica para seguir avanzando en la acta calidad de las instituciones, tanto públicas como privadas”, expresó el profesor Varela.
Por otro lado, el rector manifestó que la transformación del Sistema de Regionalización, si bien ha sido significativa, no ha terminado.
“Nuestro Sistema de regionalización va a cumplir 35 años de existencia. De momento lo constituyen nueve sedes donde hay 12400 estudiantes, 100 profesores de planta y más de 800 profesores de cátedra. Y a pesar de que hemos crecido y ahora las carreras son terminales -los estudiantes ven los diez semestres en la sede donde comenzaron- y tenemos más de treinta mil graduandos en la historia del sistema, seguiremos creciendo.
Tenemos un gran proyecto de oferta posgradual, que ha dado sus primeros pasos en Tuluá y en Buga y seguirá expandiéndose. Contaremos con un campus adicional en Buga y tenemos en construcción un centro deportivo en Buenaventura, un edificio en Palmira, adelantamos proyectos de amplificación del campus en Tuluá y tendremos una serie de nodos en varios municipios del Valle y del Cauca. Además, presentaremos al Consejo Superior una convocatoria para 60 cupos de docentes tiempo completo para completar una oferta de 104 docentes en esta modalidad y 60 más ocasionales”, aseguró el rector.
Adicionalmente, el rector Varela enfatizó en los trabajos para la consolidación de la Universidad del Valle como una institución multicampus, dentro de los que se incluye el refuerzo de la inversión tecnológica con miras a la virtualidad, las alianzas con las alcaldías, gobernaciones y el empresariado para construir una política pública de educación superior y el aumento de la inversión por parte de la Universidad, que pasó de 26 a 52 mil millones de pesos en 5 años.
Durante los tres días de su visita, los pares institucionales verificarán los mecanismos de selección y evaluación de estudiantes y profesores, la estructura académica y administrativa, la cultura de autoevaluación, el programa de egresados, bienestar universitario y los recursos suficientes para atender las metas, que se adelantan en cada una de las sedes regionales. Con estas evidencias emitirán un concepto ante CONACES quien emitirá concepto de recomendación ante el Ministerio de Educación Nacional- MEN que resolverá la aprobación del registro calificado de cada una de las sedes visitadas.
Por último, resalta el Rector Varela que la Universidad del Valle, es un referente nacional en temas de aseguramiento de la calidad, evidenciado en los acompañamientos que ha venido realizando a mas de 300 instituciones de educación superior y programas académicos, liderado por la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica.
Como parte de los protocolos de bioseguridad adelantados por la Universidad del Valle para realizar actividades formativas de presencialidad obligatoria, la Sede Pacífico ha abierto las puertas de su campus a la comunidad universitaria con un piloto de alternancia para talleres, laboratorios y prácticas deportivas.
“Estamos haciendo el piloto de alternancia en tres áreas: la primera relacionada con los talleres del programa académico de Licenciatura en Arte Dramático, la segunda con los laboratorios y como último la práctica de danzas y el deporte formativo”, explicó el profesor Luis Augusto Quiñones Rodríguez, director de Univalle sede Pacífico.
El profesor aseguró además que, con el fin de que la alternancia sea exitosa y se pueda garantizar su continuidad, se han aplicado todos los controles y protocolos de bioseguridad recomendados por el Ministerio de Salud y el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo de la universidad.
“Con el acompañamiento de la Sección de Salud Ocupación de la Universidad evaluamos las necesidades específicas de las diferentes áreas que se van a utilizar e implementamos todos los protocolos necesarios para crear espacios seguros. Dentro de las medidas aplicadas se encuentran la instalación de puntos de lavado de manos y dispensadores de alcohol, además de la evaluación detallada de la necesidad de las solicitudes de presencialidad”, argumentó el director.
La estrategia de pilotos en Univalle sede Pacífico tuvo una primera fase entre septiembre y octubre de 2020 y, debido a los buenos resultados de esta etapa de prueba, se decidió dar paso a una segunda etapa que, se espera, pueda amplificarse en el transcurso del tiempo.
Por otro lado, el profesor Luis Augusto Quiñones resaltó la colaboración de docentes y estudiantes, así como la enorme contribución del Inderbuenaventura con la facilitación de escenarios deportivos para que se puedan cumplir con los protocolos.
“Afortunadamente, los niveles de contagios en la ciudad de Buenaventura nos han permitido realizar los pilotos de alternancia, pero la razón principal del éxito en la aplicación de estas medidas ha sido la coordinación entre docentes y estudiantes. Gracias a este consenso y el cumplimiento de protocolos hemos avanzado. También creo necesario exaltar el apoyo especial de Inderbuenaventura, que puso sus escenarios deportivos a disposición de la universidad, por lo que hemos contado con espacios idóneos para aplicar distanciamiento físico y medidas de bioseguridad durante las clases de deporte formativo”.
Esta serie de pilotos se están implementando también en las demás sedes del Sistema de Regionalización, así como en algunos talleres y laboratorios en Cali. Con estas fases iniciales de alternancia, la universidad enfatiza en la importancia de cada una de las asignaturas y talleres que hacen parte los programas académicos y reafirma su compromiso con la excelencia en la formación de su comunidad estudiantil.
El Departamento de Artes Visuales y Estética de la Universidad del Valle invita a participar de "Lunes con las Artes", un espacio de diálogo y encuentro en torno a las artes visuales que busca promover la participación y el intercambio de conocimientos y saberes de estudiantes, profesores, graduados y profesionales pertenecientes a las distintas comunidades creativas y académicas nacionales e internacionales.
El segundo invitado es el graduado de la Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad del Valle, Felipe Soto. Su charla se titula: El profesor de artes como productor cultural.
Fecha: 1 de marzo de 2021
Hora: 2pm
Enlace por zoom: https://us02web.zoom.us/j/87448537368
ID de reunión: 874 4853 7368
El programa de Licenciatura en Historia y el Centro de Estudios Históricos y Ambientales, invitan a la presentación del libro: "La increíble y triste historia de la cándida Leticia y sus abuelos desarmados. El conflicto colombo-peruano por Leticia (1932-1933)", a cargo de Adolfo León Atehortúa Cruz, doctor (Ph.D.) en Ciencias Sociales de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París - CEHA.
Día: Miércoles 24 de febrero.
Hora: 5:00 p.m.
Conéctate en: https://meet.google.com/kqj-cziy-bbh
La Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle invita al primer Viernes de Letras del semestre I 2021, dando inicio a la decimotercera temporada de este programa de extensión.
En esta oportunidad, la profesora Carmiña Navia Velasco, Doctora Honoris Causa de esta Universidad, estará en conversatorio con Álvaro Bautista Cabrera en torno a la cuentística de Elena Garro.
Esta edición de Viernes de Letras se efectuará en modalidad virtual.
¡Los esperamos!
Fecha: 26 de febrero de 2021
Hora: 6:00 pm (hora colombiana)
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=1pvx37Y9VlI
A lo largo de las últimas décadas, la Universidad del Valle ha consolidado una política y un sistema de aseguramiento de la calidad que ha permeado su cultura y su accionar. Es por este motivo que desde ya la dirección universitaria se encuentra trabajando en lo que será el proceso de autoevaluación para obtener la Acreditación en 2024.
Bajo el liderazgo de la Rectoría, la Vicerrectoría Académica, la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica y la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional están construyendo un plan integral que se ejecutará entre 2021 y 2022 para iniciar con el proceso de autoevaluación.
Como recordó la vicerrectora académica Liliana Arias Castillo, el trabajo en materia de aseguramiento de la calidad empezó con la acreditación de Medicina y de Ingeniería Química, dos de los primeros programas académicos en el país en ser acreditados.
“Desde ese momento seguimos en una línea de fortalecimiento, desarrollo y promoción de la cultura de aseguramiento de la calidad, lo cual nos ha llevado a tener en la Vicerrectoría Académica la Dirección de Acreditación y Calidad Académica. Desde esta dependencia se trabajó de manera ardua para obtener las acreditaciones institucionales en 2005, por ocho años, y en 2014, por diez años, el máximo que se otorga a una universidad en el país” explicó la vicerrectora.
En Colombia, además de Univalle, solo cinco universidades cuentan con una acreditación institucional por diez años: la Universidad Nacional, de Antioquia, de los Andes y Javeriana.
Explicó la profesora Arias Castillo que el trabajo de aseguramiento de la calidad es continuo. “Cuando recibimos la acreditación sabíamos que para el año 2024 debíamos construir un plan de seguimiento y de mejoramiento que nos permitirá elaborar el informe de autoevaluación”.
Gracias al plan de seguimiento y mejoramiento, la dirección universitaria ha trabajado en 80 puntos, de los cuales 50 de ellos ya han sido atendidos de manera satisfactoria.
Como estipulan el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional de Acreditación, la autoevaluación deberá ser entregada con más de un año de antelación para el análisis del documento y cumplir con los tiempos de visita de los pares académicos.
Uno de los aspectos para tener en cuenta, de cara al proceso de autoevaluación de la Universidad, es que cambió el modelo de acreditación: ahora las instituciones serán evaluadas por el impacto.
Además de la evaluación de 11 factores o indicadores relacionados con la misión institucional, estudiantes, profesores, procesos académicos, investigación, extensión, proyección social, recursos físicos y financieros, las instituciones de educación superior deben considerar sus capacidades y su impacto.
“Ahora nos van a evaluar los resultados que estamos produciendo en relación a factores como la infraestructura de los campus, la cualificación de los profesores, los artículos científicos publicados por nuestra comunidad académica, el desempeño en las Pruebas Saber Pro, nuestras publicaciones y revistas, el número de patentes que hemos desarrollado, la movilidad internacional, son muchos elementos que permiten medir esos resultados” especificó la directiva universitaria.
“Las acreditaciones institucionales son un reto muy grande, es un compromiso para toda la universidad y sus diferentes estamentos, no solamente profesores y estudiantes; también trabajadores, empleados, directivos y por supuesto los egresados, que en nuestros 75 años de historia son más de 100.000. Todos seremos fundamentales en el proceso de autoevaluación” agregó.
Por este motivo la Acreditación Institucional de Alta Calidad es un objetivo colectivo para la comunidad universitaria y requiere un esfuerzo mancomunado de todos los estamentos. Gracias a este trabajo la Universidad del Valle seguirá siendo una de las mejores instituciones de educación superior del país, con el sello de calidad y excelencia que siempre la ha caracterizado.
A propósito del IV Volumen de la ‘Historia de Medicina en Colombia’, esfuerzo editorial liderado por Tecnoquímicas, compañía pionera en la Industria farmacéutica colombiana, Oscar López Pulecio comparte con la comunidad académica en general su columna de opinión ‘Virus y bacterias’.
por Oscar López Pulecio
El debate científico sobre el consumo de la chicha en Colombia tuvo poco de científico. Como era una bebida popular y las borracheras con chicha eran monumentales, se consideró que contribuía al embrutecimiento de la población. Se prohibió en 1947 por ley de la República impulsada desde el Ministerio de Higiene, dirigido por el médico bugueño Jorge Bejarano. Las borracheras siguieron. Coincidió esa prohibición con el auge de la cerveza Bavaria, bebida considerada más saludable. Las borracheras siguieron. Ese conflicto entre productores artesanales y la naciente industrialización se repetiría por todas partes, siempre perdiendo los primeros. En el caso de la chicha sin embargo había un elemento nuevo: el interés oficial por la salubridad pública.
El cuarto tomo de la Historia de la Medicina en Colombia, iniciativa seria, documentada y muy valiosa de Tecnoquímicas, producto de un equipo interdisciplinario de las mayores calificaciones académicas, lujosamente editada, cuenta esa historia y muchas más. Abarca desde 1918 a 1975, quizás el período de mayores transformaciones en el manejo de la salud en Colombia. En esos años se pasa del médico tradicional, con conocimientos adquiridos en los libros, a los grandes avances científicos, a una revolución en la manera de enseñar la medicina en contacto con el paciente, y a la socialización de los servicios de salud.
Así como las generaciones anteriores de médicos ejercían su oficio liberal e independiente, con métodos franceses, lo sucedido en el siglo XX tiene la impronta norteamericana. Allí van a estudiar los médicos que van a ser los líderes de la salud pública desde los años cuarenta. Por cuenta de las reformas propuestas por Abraham Flexner, un educador que no era médico, desde principios de siglo se comenzó a reformar la enseñanza de la medicina en Estados Unidos, volcada hacia los análisis de laboratorio, el contacto directo con el paciente, la prevención y el novedoso producto de todo aquello: el hospital universitario.
Es una historia política. Cada paso que se da en Colombia es producto de grandes transformaciones sociales que pusieron como prioridad de la agenda pública la educación y la salud del grueso de la población; dejan así de ser patrimonio de los pocos privilegiados que podían pagarlas. La Revolución en Marcha del primer gobierno de Alfonso López Pumarejo, de 1934 a 1938, es quizás el hito más importante de esos cambios. Y una vez desatados, es imposible detenerlos. Todos los gobiernos sucesivos, independientemente de su filiación política avanzan en el proceso de mejorar las instituciones públicas de salud, venciendo resistencias de los gremios médicos que veían una amenaza en la creciente socialización de la medicina. Cuando termina el libro, en 1975, se crea el Instituto de Seguros Sociales. Otro hito, hoy desaparecido.
Mención aparte merece el papel que desempeña la Universidad el Valle en ese proceso. Dicen los autores que lo que el distinguido grupo de médicos que creó la Facultad de Salud de Univalle y el Hospital Universitario, en los años cincuenta, con los criterios flexerianos, fue un modelo nacional y latinoamericano a seguir. Fundamental el aporte de las fundaciones norteamericanas Kellogg y Rockefeller, que iba a tener una final tan abrupto y absurdo. Lástima grande que este cuarto tomo se anuncie como el último, cuando hay todavía tanto que contar.
El doctor en educación Edisson Cuervo señala que en el afán de promover una supuesta ‘nueva normalidad’, se han tomado decisiones apresuradas, que muchas veces derivan en un retorno a la ‘vieja normalidad’ de un sistema educativo público con deficiencias económicas, de infraestructura y poca atención del Estado frente a sus responsabilidades.
Desde finales de enero, en varios departamentos del país, los estudiantes de educación básica y media empezaron el retorno a clases bajo el modelo de alternancia propuesto por el Ministerio de Educación.
En Cali, las instituciones educativas oficiales y privadas iniciaron sus calendarios académicos el 1 de febrero, pero solo las últimas reunían las condiciones para recibir el aval del regreso paulatino y semi presencial a las aulas, en un momento donde las cifras de contagios por Covid -19 y de ocupación de camas UCI en la ciudad seguían siendo altas.
Por su parte, según anunció el secretario de educación municipal William Rodríguez Sánchez, el sistema educativo oficial iniciará el modelo de alternancia el próximo 1 de marzo en las sedes que estén habilitadas y que cuenten con las condiciones de infraestructura necesarias.
Pese a que ya han pasado tres semanas desde que inició este plan de retorno progresivo a la presencialidad en las instituciones educativas del país, aún se mantiene el foco sobre temas como el impacto que tendrá esta decisión en el desarrollo de la pandemia, la importancia de que los menores vuelvan a socializar con sus pares y las transformaciones y adaptaciones que ha sufrido el sistema educativo por cuenta de la crisis sanitaria.
El profesor Cuervo Montoya, doctor en Educación de la Universidad de Valencia y docente del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle, quién además de su experiencia en educación superior también se ha desempeñado como docente en educación básica y media, habló sobre estas cuestiones.

¿Cuáles deberían ser las condiciones para garantizar la seguridad de los niños, sus familias, profesores y directivos en este retorno gradual a las instituciones educativas?
En Colombia se tendría que dotar a las instituciones educativas con un montón de asuntos que históricamente les han faltado.
La pandemia le ha puesto en la cara a todos los sistemas educativos del mundo las grandes deficiencias de base. Desde septiembre del año pasado, Unicef tiene su atención sobre los países con grandes problemas socioeconómicos que han venido en una apuesta progresiva por el retorno, como República del Congo, Ghana o Myanmar.
Se habla de volver a la normalidad, pero ¿a cuál normalidad?, ¿la de antes de la pandemia en la que teníamos escuelas rurales sin conectividad, con una cantidad enorme de instituciones educativas sin acceso a agua potable o sin baterías sanitarias?
Esa pregunta básica también es un reclamo que distintas agremiaciones sindicales de maestros en el país le han venido anteponiendo al Ministerio de Educación.
Todos, tanto los estudiantes como los profesores, tenemos afán por volver a las aulas, por recuperar el contacto y las conversaciones. Múltiples investigaciones se han hecho sobre las afectaciones a la salud mental que devienen del distanciamiento físico y la situación se agrava más en relación a los procesos de socialización que tienen los estudiantes en la primera infancia, la primaria y la secundaria.
Las condiciones deben ser las mínimas para respetar la bioseguridad: el distanciamiento físico, el aseo e higiene en las instituciones educativas, la disponibilidad de agua potable, un sistema de alcantarillado adecuado, que se tengan los implementos mínimos que se requieren tanto para el profesorado y los directivos como para los estudiantes. Pero, quién va a solventar, sostener y bajo qué costos ese tipo de asuntos.
¿Considera oportuno este retorno a la presencialidad?
La vuelta a la presencialidad es prematura en la medida en la que no se han asegurado varios elementos de bioseguridad en las instituciones educativas públicas. Lo privado tiene unas condiciones distintas; lo público necesita mayor inversión y atención y es más la población que se beneficia de este sistema.
En los últimos días, los medios masivos de comunicación han mostrado un gran número de instituciones privadas, pero es necesario hacer matices. Una cosa es un colegio en el norte de Bogotá, que tiene infraestructura y recursos para poder acaecer, pero cuántos estudiantes tiene regularmente un profesor en educación básica y media en Colombia en el sector público. No estamos hablando de 8 o 10, como en las imágenes que muestran los medios en Colombia.
En relación a esas diferencias marcadas entre las condiciones para el retorno a clases entre las instituciones públicas y las privadas. ¿Cómo ve la situación para la alternancia en el sistema educativo público?
Un profesor del sector público atiende en promedio entre 30 a 55 estudiantes por aula, entonces es importante revisar las condiciones que van a asegurar el distanciamiento.
Ahí empiezan a combinarse inquietudes desde la salud pública, que son atendidas por salubristas y epidemiólogos, pero después vienen las preguntas pedagógicas. Por ejemplo, ¿qué condiciones se deben tener para acondicionar la prácticas educativas en estas circunstancias? En el último caso, las respuestas van quedando silenciadas.
Políticos y administradores de lo público en el país hablan de la importancia de la vuelta a las aulas, pero en qué momento se le va a preguntar a los maestros y a los estudiantes de lo público, al profesor de a pie, qué está pensando, qué estrategias va a llevar a su aula con un número tan alto de estudiantes y en condiciones que muchas veces no le son favorables.
Se han dispuesto protocolos de bioseguridad en las IEs, ¿se garantiza con esas medidas de protección el éxito de este retorno gradual?
Desde el punto de vista de la bioseguridad no hay ninguna discusión que referir. Hemos escuchado reiteradamente sobre los protocolos de bioseguridad, los conocemos y sabemos cuál es su importancia. Hay varias investigaciones recientes que han hecho recomendaciones técnicas sobre la ventilación y los flujos de aire que deben tener las aulas, porque no solamente se trata de abrir una ventana, sino que se debe saber qué ventanas abrir, revisar la dirección de las corrientes para permitir que haya un flujo de aire.
Igualmente, hay que dar relevancia a las preocupaciones de orden pedagógico, como el número de estudiantes en el aula y las actividades que se pueden desarrollar en esta, porque los procesos educativos no se sostienen solo de tener un profesor al frente dando clase. Cómo vamos a hacer los trabajos en grupo, cómo vamos a distribuir las aulas, en qué medida podremos sostener un número reducido de estudiantes para atender sus necesidades educativas, son inquietudes que se deben responder.
¿Cómo se podría establecer un punto medio entre el cuidado de la salud y la vida y el derecho a la educación de los menores?
El acceso a las condiciones de salud y a la protección de la vida se debe preservar, eso no está en discusión, pero, en términos de la educación, hay que hacer reflexiones más profundas. El cuidado de la vida y la salud lo marcan los protocolos de bioseguridad, aunque los expertos también han dicho que es posible que aparezcan re brotes al juntar a los estudiantes.
Pretender volver a las condiciones que teníamos antes del estallido de la pandemia es muy difícil de asegurar en los próximos meses, pero sí se debe repensar cuáles son los elementos, por lo menos básicos, para ofrecer a los estudiantes su derecho a la educación.
Pasamos por cifras pico en contagios y camas UCI y una semana después se activó el retorno a las instituciones educativas. Creo que en este momento no hay condiciones y que del afán y la no planeación queda la gran preocupación sobre el aseguramiento de ese punto medio entre el cuidado a la vida y la salud y el derecho a la educación.
¿Cómo se deberían adaptar los currículos en esta nueva modalidad?
Habría que replantear la dosificación y cantidad de conocimientos que se deben impartir a los estudiantes en estos momentos, así como el papel de la evaluación. No se puede hacer entrega de la misma carga educativa y mantener los mismos niveles de exigencia en términos de evaluación.
Un estudiante de educación media puede tener alrededor de 12 o 13 asignaturas. Que el estudiante reciba esa dosis de asignaturas en la alternancia sería una sobrecarga, entendiendo que no va a estar el mismo número de horas en la institución educativa y no va a compartir en el mismo nivel con sus compañeros.
A esto se suma la importancia de la integración curricular, pues ha sido una práctica tradicional pensar el currículo de manera independiente y una de las principales apuestas para hacerle frente a esta problemática educativa a nivel mundial es el diálogo entre asignaturas, tener un currículum integrado.
¿Cómo deberían replantearse los modelos de evaluación?
Hace unos días, el director de Educación de la OCDE refería la importancia de seguir haciendo las pruebas PISA, con los mismos criterios y sin cambiar el modelo de evaluación estandarizada . ¿Será que los estudiantes van a responder bajo esos mismos esquemas de evaluación? ¿Será necesario que hagamos la evaluación ‘pura y dura’, y además cuantitativa, de los mismos conocimientos que se impartían? Él decía que sí, pero qué sentido tiene, en términos de competencias, evaluar de la misma manera cuando ya nada es igual.
En su afán de volver a la ‘nueva normalidad’, los políticos nos están llevando a la vieja normalidad de un sistema educativo con deficiencias económicas, de infraestructura y con poca atención del Estado a sus responsabilidades históricas.
Entonces, ¿cuándo cree que sería conveniente el retorno a la presencialidad?
La conveniencia o no del regreso a las instituciones educativas estará mediada por conversaciones amplias con los distintos sectores de la educación, porque esta no es una decisión solamente política sino también económica, por las necesidades que ya conocemos que se deben suplir, y educativa, ya que tendremos una generación que no va a estar en igualdad de condiciones frente a otras.
Los profesores le han dado respuesta a las necesidades planteadas por la pandemia.
Queremos volver, pero la pregunta es bajo qué condiciones y con qué criterios. No se puede endilgar a los maestros la responsabilidad de la mala calidad o de los problemas educativos, cuando a la hora de tomar decisiones no se les pregunta a ellos. El profesorado tiene mucho que decir para aportar a la construcción de soluciones.
La educación es obligatoria y además es un derecho en las primeras etapas de nuestra existencia, pero cuando hablamos de acceso a la educación esto debe plantearse en términos generales, pues no solo contempla las necesidades de los menores, sino también las de muchos adultos. Por ejemplo, a propósito de la brecha digital, recientemente hubo una discusión sobre cómo un buen número de adultos mayores no sabían manejar los recursos de un celular para acceder a la actualización de una información sobre la vacuna. ¿Quién los educará entonces?
¿Qué lecciones nos deja esta crisis en cuanto a modelos de educación y pedagogía?
Como lo han dicho varios investigadores y expertos en educación, la pandemia nos puso enfrente como educadores, y al sistema en general, los grandes e históricos problemas que en materia de educación hemos tenido: la brecha digital, el acceso a los recursos, al conocimiento de la mediación educativa a través de las TICs, la evaluación, el número de estudiantes por profesor, la pertinencia del currículo, entre otros.
No todas las personas tienen acceso a los recursos digitales. Es posible evidenciar que los procesos educativos que se llevan a cabo en la ruralidad o en los sectores menos favorecidos no son los mismos. El acceso a internet, a un computador o a un smartphone, nos devuelven a la cuestión sobre la brecha digital, que es en qué medida estamos en capacidad de ofrecer procesos educativos desde la virtualidad a grandes porcentajes de la población escolar del país.
¿Cómo puede transformar positivamente la crisis al modelo de educación que tenemos?
Es importante reconocer la importancia de la educación a distancia, más allá de la mediada por lo digital. Hay veredas donde ni siquiera hay señal de celular, pero llegan la televisión y la radio. Esta crisis incluso nos ha llevado a recordar estrategias que fueron históricas en Colombia y que son viables, que mostraron que por el hecho de que una persona estuviera lejos de una institución educativa, por esto no quería decir que no podía aprender. Radio Sutatenza, hizo un proceso de alfabetización gigantesco en Colombia y mostró cómo los medios masivos de comunicación pueden aportar a los procesos de formación de la población.
Aquí también se replantea la importancia de fortalecer la televisión pública en Colombia y la educación a través de esta. La educación no debe pensarse solo en relación al sistema educativo formal, porque no solamente se educa desde la institucionalidad, también se educa desde los medios. Así como la magistralidad y la presencialidad son importantes, de la misma manera lo son las estrategias metodológicas. Esta situación nos obliga a repensarnos como sistema educativo y como sociedad. También nos hace un llamado a la actualización en los procesos educativos y a la combinación de la formación virtual y la presencialidad.
La pandemia ha demandado la actualización de los maestros en los procesos educativos. Nos puso en una carrera vertiginosa de actualización en sistemas de mediación, programas educativos y en el dominio de una gran lista de recursos virtuales que tocó aprender a manejar aceleradamente.
Así mismo, entendimos que en realidad los ‘nativos digitales’ no lo eran tanto, pues los estudiantes conocen mucho de redes sociales, pero no necesariamente de los procesos de formación desde la virtualidad, porque ésta supone tiempo y un esfuerzo mayor. Por ejemplo, escuchar a un profesor en una conferencia o clase magistral de 40 minutos es distinto cuando se está en el aula, que se tiene un punto focal, a estar en casa, donde hay distractores que llevan a perder el hilo del discurso. Los retos son amplios, pero tenemos la plena convicción de que maestras y maestros seguirán respondiendo, como lo han hecho hasta ahora, a la tarea de formar y sostener la esperanza, en una situación que, como humanidad, trastocó todos los aspectos de nuestras vidas.
Este miércoles 24 de febrero en CONEXIÓN U: Experiencias conoceremos a un matemático que está llenando su pasaporte de sellos, su cabeza de conocimiento y su vida de experiencias.
Olvídate por un momento de las conferencias académicas, CONEXIÓN U es el único espacio informal donde los egresados cuentan sus historias y tú preguntas. En CONEXIÓN U hablamos sin velos sobre el éxito y el fracaso en la academia y la empresa, tejemos redes y nos enteramos de lo que está sucediendo en el mundo académico y laboral.
Invitado: Cesar Ceballos
“Las matemáticas me han abierto muchas puertas y gracias a ellas he recorrido varias partes del mundo”.
Cesar Ceballos es un matemático colombiano que trabaja actualmente en la Universidad Tecnológica de Graz en Austria. Su placer por las matemáticas despertó a corta edad, primordialmente durante su estudio en el colegio INEM Jorge Isaacs de Cali, de donde se graduó a los 14 años en el 2002.
Cesar es egresado del programa de matemáticas de la Universidad del Valle, donde obtuvo la distinción de segundo mejor graduado de la universidad en la promoción del 2017. Posteriormente realizó una maestría en matemáticas en la Universidad de los Andes en Bogotá, y una maestría en Geometría de Calabi-Yau en la Universidad de Utrecht en Holanda. Sus estudios de doctorado en matemáticas los realizó en la Universidad Libre de Berlín en Alemania.
En el 2013 Cesar recibió la distinción “Banting Postdoctoral Fellow” otorgada por el gobierno canadiense, para realizar investigación postdoctoral en la Universidad de York en Toronto, Canadá. También ha realizado investigaciones postdoctorales en el Instituto Fields, en Toronto, y en la Universidad de Viena en Austria. Actualmente es líder de un proyecto de investigación en la Universidad Tecnológica de Graz en Austria, el cual es financiado por la “Fundación de Investigación Científica de Austria” FWF.
2da CONEXIÓN U 2021:
Miércoles 24 de febrero de 2021, 5:00 p.m.
Invitado: Cesar Ceballos, matemático.
Conexión por Zoom: https://us02web.zoom.us/j/84174260087?pwd=Z1N6RHBCbmhFM3pJQ1Ftb0lUalFwQT09
Para ver el evento fuera de la plataforma Zoom visita nuestro canal: https://www.youtube.com/c/CienciasNaturalesyExactasUnivalle
*CONEXIÓN U es un espacio quincenal que se realiza el segundo y tercer miércoles de cada mes, de 5:00 p.m. a 6:00 p.m. creado y dirigido por Jose Darío Perea Ospina y Ghisliane Echeverry Prieto, egresados de la Facultad de Ciencias de Naturales y Exactas y la Decanatura de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a través de su Programa de Egresados.