La Universidad del Valle te invita a seguir en diferido la entrevista del vicerrector de Bienestar Universitario Guillermo Murillo sobre el bienestar universitario frente al Covid 19.
El encuentro será transmitido hoy 12 de mayo a las 9:00 p.m. en el programa Cuarentena musical Pacífico y Caribe por Origen Channel de Telepacífico, disponible por TDT.
Con el objetivo de subsanar las necesidades alimentarias y de conectividad de estudiantes vulnerables, la Alcaldía de Buenaventura, en alianza con la Universidad del Valle, hicieron entrega de mercados y tarjetas SIM a estudiantes de la institución.
La estrategia se realizó a través de la Secretaría de Convivencia, a cargo de la doctora Yency Murillo y la gestora social Edith Obando, que organizaron la donatón que permitió conseguir los recursos que hoy se entregan a 50 estudiantes de la Universidad del Valle y a 70 estudiantes de la Universidad del Pacífico.
El director de la Universidad del Valle sede Pacífico, Luis Quiñones celebró la labor realizada por la Alcaldía del municipio. “Me parece importante aplaudir la iniciativa encabezada por la Alcaldía y señalar que la labor de la Universidad ha sido principalmente de enlace entre los estudiantes y la administración municipal”.
La base de datos fue realizada a través de los datos suministrados por los mismos estudiantes o por sus redes de apoyo, que realizaron la solicitud a través de un formulario realizado por la Oficina de Bienestar Universitario de la sede. Después de la respectiva verificación la lista final se entregó a la Alcaldía para hacer efectivo el beneficio.
El profesor Quiñones también resaltó la importancia que tienen estas iniciativas para afrontar la situación de contingencia que enfrentan los estudiantes más vulnerables y sus familias. “El principal insumo de la entrega de estos mercados fue la solidaridad, expresada a través de la donatón y de las personas que estuvieron al tanto de sus compañeros en situación de vulnerabilidad”.
Estas ayudas realizadas por los municipios y sus habitantes se suman a las iniciativas realizadas por la Universidad del Valle, que han dado resultado la entrega de 4000 equipos de cómputo y dispositivos de conexión a internet para asegurar el acceso a la educación virtual a la comunidad estudiantil.
La Universidad del Valle agradece las diferentes ayudas realizadas por la sociedad civil, el sector productivo y las administraciones públicas a sus estudiantes en condición de vulnerabilidad y ratifica sus esfuerzos para continuar, en medio de la virtualidad, con su compromiso con la excelencia formativa.
Las Directivas Universitarias definieron un esquema mixto de admisión para los estudiantes de primer semestre, teniendo en cuenta que, por la actual crisis sanitaria, este año no se realizaron las Pruebas Icfes Saber 11°, principal requisito para el ingreso a la educación superior.
Según expuso el rector Edgar Varela Barrios, se seguirá teniendo en cuenta el Examen de Estado para quienes lo presentaron en años anteriores:
“Históricamente, una parte importante de los estudiantes admitidos a primer semestre, han hecho el Examen de Estado el año anterior. Los datos que tenemos de Registro Académico indican que esto ocurre en aproximadamente el 70% de los casos”.
Por otro lado, también se permitirá el ingreso a la Universidad a quienes terminan este año el bachillerato y no pudieron presentar las Pruebas Icfes. Este criterio de admisión tiene en consideración las calificaciones del penúltimo grado de educación media cursado, pues el último año lectivo aún no ha terminado.
“Hemos decidido tomar en cuenta las notas del grado décimo para los que cursan once o las del grado once para los que tienen doce, según sea el calendario.
Se definirá una ponderación técnica de estas calificaciones en función del tipo de carrera en la que se vayan a matricular, de manera similar a lo que se hace con el sistema de Pruebas Icfes. Así, por meritocracia, todos los que no pudieron presentar los Exámenes de Estado podrán competir entre ellos mismos con condiciones de equidad, para completar los cupos que vamos a mantener”, afirmó el rector.
Con esta decisión, la dirección universitaria busca garantizar el principio de equidad para el acceso a la Universidad.
El Consejo de Rectores del Sistema Universitario Estatal (SUE), reunido el 12 de mayo del 2020, expresa a la opinión pública lo siguiente:
En atención a propuestas hechas en algunas universidades orientadas a la gratuidad en la matrícula de los estudiantes a expensas de los recursos de la institución; y a la expedición del Decreto 461 de 2020 en el marco de la emergencia económica, donde se facultan temporalmente a los gobernantes regionales para la reorientación de rentas que incluyen las estampillas de la universidades públicas.
Nos permitimos hacer los siguientes planteamientos:
1. Los presupuestos de las universidades públicas se aprueban año a año de manera deficitaria, es decir, los recursos disponibles no alcanzan a cubrir la totalidad de los gastos de funcionamiento e inversión requeridos, por lo que no es viable financieramente plantear gratuidad en las matrículas a partir de una disminución de gastos y un recorte en la inversión, sin que existan recursos adicionales.
2. Estamos de acuerdo con la construcción de una política estatal que sustente la gratuidad en la Educación Superior pública, sin embargo, debe soportarse en la asignación de nuevos recursos a las instituciones por parte del Estado (Nación, departamentos o distritos y municipios). En este sentido, es importante trabajar en la política y en la materialización de la misma con la reforma de los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de Educación Superior.
3. Reducir los presupuestos de inversión de las universidades compromete su capacidad para avanzar en sus planes de mejoramiento y de desarrollo de cara a los procesos de acreditación de alta calidad.
4. Cualquier iniciativa de modificación del presupuesto de una universidad pública, debe obedecer a un riguroso estudio técnico que evidencie que dicha modificación no afecta la sostenibilidad de la institución.
5.Se debe garantizar por parte del Estado que las rentas destinadas a las universidades públicas para atender sus necesidades de inversión o funcionamiento no cambien su destinación, aún en momentos de la emergencia económica.
Reducir los presupuestos de inversión de las universidades en pro de iniciativas de un sector, compromete la capacidad de la institución para avanzar en sus planes de mejoramiento y de desarrollo de cara a los procesos de acreditación de alta calidad.
Reiteramos nuestra solicitud al Gobierno Nacional, a los gobiernos departamentales y locales de proveer recursos adicionales que permitan a las universidades cubrir los gastos por funcionamiento que enfrentamos en el Estado de Emergencia, de la misma forma, es importante apoyar el pago de matrícula de los estudiantes con estos recursos adicionales.
JAIRO MIGUEL TORRES OVIEDO
Rector, Universidad de Córdoba
Presidente Sistema Universitario Estatal - SUE
12 de mayo de 2020
Cuando el COVID-19 aún no llegaba al país, pero se preveía su inminente aparición en nuestro territorio, la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, a través de su Escuela de Medicina, organizó una gran sesión para informar a la comunidad universitaria que tiene relación directa con el Hospital Universitario del Valle -HUV y al propio personal del Hospital sobre lo que hasta ese momento se conocía del virus.
Tan pronto la amenaza del arribo del COVID se hizo real, la Universidad del Valle, junto con otras universidades de la región, se unió al grupo asesor ad honorem que apoya a la Gobernación del Valle del Cauca durante la emergencia sanitaria. Desde entonces, la Facultad de Salud ha hecho parte activa de la mesa de trabajo departamental sobre capacitación acerca del COVID-19.
El profesor Javier Torres Muñoz, director de la Escuela de Medicina, destacó la participación de los docentes de la Facultad de Salud en el primer diplomado sobre atención a pacientes con COVID, en el que también participaron varias universidades del Valle del Cauca y que se desarrolló a través de la plataforma de la Universidad:
“Estamos liderando el tema de la educación en COVID -19 para el personal de atención en salud. Esto ha permitido que muchas personas reciban los conocimientos necesarios para atender a la población con COVID-19.
Los profesores de la Universidad del Valle han participado en las diversas temáticas desarrolladas en los cuatros cursos que componen el diplomado, cada uno de una semana de duración”.
Hace una semana, los profesores de la Universidad vinculados al HUV capacitaron al personal que allí labora, para actualizarlos sobre la prevención, protección, diagnóstico y tratamiento del COVID-19.
Esta semana iniciará un nuevo curso de actualización sobre esta enfermedad, solicitado por la mesa de trabajo de capacitación del grupo asesor ad honorem, para el personal de salud que atenderá directamente a pacientes con COVID-19. “Con este curso superaríamos las 4 mil personas que han recibido algún tipo de capacitación con esta estrategia que se desarrolló desde la plataforma de la Universidad del Valle”, afirmó el profesor Torres.
Estos profesores, en conjunto con la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina - ASCOFAME y un grupo de decanos de las universidades del Área Andina de Sudamérica, también están elaborando una propuesta, dirigida al Gobierno Nacional, que busca hacer una mejor educación médica en el contexto de la pandemia, teniendo en cuenta que los paradigmas de la educación en esta área han cambiado.
“Estamos pensando en una propuesta que se entregará al Ministerio de Educación y al Ministerio de Salud para que nuestros estudiantes y residentes vuelvan a tener regularidad en los centros de práctica”, señaló el profesor Torres.
Además de la capacitación, el director de la Escuela de Medicina de Univalle, también resaltó el trabajo conjunto entre la Universidad y el Hospital Universitario del Valle -HUV:
“Los profesores, estudiantes, residentes e internos de la Facultad de Salud combinan la educación médica y la asistencia a través de lo virtual con la presencialidad en el Hospital, lo que ha permitido mantener las actividades regulares del mismo. La Universidad también ha hecho un esfuerzo económico muy grande para fortalecer el Laboratorio de Microbiología de la Escuela de Ciencias Básicas que realiza las pruebas de COVID-19”, dijo el doctor Torres, quien también habló sobre la participación de las dos instituciones en la construcción de las guías de atención para la reactivación de otros servicios de salud:
“Hemos estado apoyando a la Gobernación en la construcción de guías de atención para habilitar los servicios de consulta externa. En ese proceso, entregamos una propuesta que permitiría que se abra nuevamente este servicio no solamente en el Hospital, sino en diferentes instituciones de la ciudad y la región”.
Así mismo, el profesor Torres indicó que Univalle y el HUV contribuyen en la elaboración de protocolos para el inicio de actividades quirúrgicas, entre otras que permitan normalizar poco a poco la atención de pacientes ‘no-COVID”; con la posibilidad de prestar algunos servicios en la nueva Sede Norte del Hospital. También se refirió a algunas de las medidas de prevención implementadas por el HUV para el ingreso de pacientes con COVID:
“El Hospital y la Universidad han desarrollado una serie de protocolos que han permitido que todos los pacientes tengan una atención más segura. El ingreso de los pacientes con COVID, que son remitidos con un diagnóstico ya definido, es por una entrada diferente y tienen una atención individualizada y muy cuidadosa”.
Dormir bien es muy importante porque es una de las funciones vitales del ser humano y no hacerlo aumenta los riesgos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas que pueden llevar a un incremento de la mortalidad; así que dormir bien es un factor de vida que no se debe tomar a la ligera, dijo el médico psiquiatra con subespecialidad en medicina del Sueño Cesar González Pardo.
La afirmación la hizo el docente universitario durante el programa de radio ´Sanemos juntos´ que trasmite la Emisora Univalle Stereo 105.3 y conduce Fulvia Carvajal.
Para el psiquiatra y profesor de la Universidad del Valle Cesar González Pardo, las asociaciones de sueño hace muy poco se pusieron de acuerdo sobre la cantidad de tiempo que debe dormir una persona diariamente pero coincidieron que entre 6 y 8 horas diarias es el tiempo que una persona adulta debe dormir. Si se duerme menos entonces aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad.
Agregó que quienes duerman más de nueve horas al día, también tienen problemas de salud. Se calcula que debemos pasar la tercera parte de la vida durmiendo, pero durmiendo bien, explicó.
Debemos pasar ocho horas de sueño, igual número de horas descansando y otras ocho horas durmiendo, pero usualmente no se cumple con esta necesidad.
Para el galeno, hay ciertas personas que constituyen entre el uno y dos por ciento de la población que pueden dormir menos de seis horas al día para sentirse bien y no sentir alteración. A estos individuos se les denomina ´dormidores cortos´.
El trastorno del sueño usualmente solo es la punta del iceber, pues en muchos casos son consecuencia de otros problemas como la ansiedad, depresión u otro inconveniente y según clasificación internacional podrían ser un centenar de trastornos y cada uno tiene sus propias características de diagnóstico y terapéuticas.
El subespecialista en medicina del sueño dijo que si miramos los trastornos desde sus causas podíamos englobarlos en siete grandes grupos.
El primero es el insomnio que posiblemente constituye la principal queja de sufrimiento de las persona que viven el confinamiento por la pandemia y al que usualmente se le busca una solución de dos maneras inocuas.
Una es automedicándose y la otra es siguiendo las recomendaciones de otros que no tienen la formación o capacidades médicas, como en el farmaceuta o un vecino.
Otro de los siete grupos de trastornos del sueño es el generado por problemas respiratorios asociados al sueño y un tercero es el de demasiada somnolencia diurna.
Un cuarto grupo es el de ritmos circadianos que son más comunes en personas jóvenes.
El ritmo circadiano se explica porque los humanos y demás seres vivos tenemos unas células especializadas que se constituyen en un marcapasos biológico que están sincronizadas con las horas del día y de la noche y controlan las secreciones de los órganos internos, de las hormonas y demás sustancias del cuerpo que están reguladas en las 24 horas del día.
El ritmo circadiano se altera con los malos hábitos, con los horarios inadecuados que generan un descontrol y una desincronización.
A otro de los siete grupos se le denomina el de los movimientos anormales que sufren de una patología específica denominada ´piernas inquietas´ que tampoco pueden dormir bien. Adicionalmente hay otro grupo que se denomina Parasonmnia y un último, incluye todas las categorías que no están en las anteriores.
Adicionalmente a estos grupos ya descritos debe tenerse en cuenta que las personas mayores duermen menos que los jóvenes, pues esto está determinado por el ritmo vital. Así que entre más años, menos dormimos, aseguró el psiquiatra.
Las personas entre más edad tienen mayores posibilidades de sufrir trastornos del sueño, además con el confinamiento este riesgo aumenta, entonces la edad mayor se constituye en un riesgo.
También es menester tener en cuenta que otro factor que incide en el sueño es el género. Los hombres duermen más que las mujeres.
Otras condiciones adicionales claves para conciliar y mantener el sueño son las socioeconómicas y las ambientales, porque duerme mejor quien tiene mejores condiciones climáticas, temperatura por el calor o frio, el ruido, etcétera.
Los factores que inciden en los trastornos del sueño son muy variados y uno de éstos es la ocupación. Es evidente que las personas que hacen turnos variados como los policías, vigilantes, bomberos, personal de salud, tienen mayores probabilidades de inconvenientes con el sueño.
Quienes han padecido cuadros de ansiedad o cualquier enfermedad mental también tienen un alto índice de riesgo; al igual que quienes afrontan problemas de salud física como dolores o malestares.
Otro factor que incide en el trastorno de sueño es el consumo de sustancias psicoactivas o con exceso de cafeína, alcohol o tabaco.
En época de confinamiento es usual que aumenten los trastornos del sueño, pero además hay poblaciones más vulnerables, como por ejemplo los profesionales de la salud que están en contacto con pacientes, igual que quienes han tenido personas o familiares cercanos contagiados, por la expectativa que se genera.
Otro grupo vulnerable es el de las personas ya han sido contagiadas y sufrieron los síntomas y efectos de la enfermedad.
Hay una investigación que ha permitido saber que otro grupo que tiene trastornos del sueño es el integrado por personas que siguen de manera obsesiva las noticias relacionadas con la pandemia.
Un estudio realizado por los chinos, que son los que primero sufrieron los inconvenientes de la enfermedad, dice que tener más de tres horas al día siguiendo las noticias por redes sociales o por medios de comunicación genera trastornos de sueño.
No tener unos horarios precisos para estar en la cama también está clasificado como trastorno del sueño. Personas que duermen en diferente horario o se acuestan muy tarde y se levantan muy tarde o duermen en diferente horario, incluso del día y aunque esto no está clasificado como insomnio, si es un trastorno y se debe pedir ayuda para tener un tratamiento adecuado.
Los mecanismos por los cuales el ser humano duerme es el ritmo circadiano y el otro es el control osmeostático es el que hace que una persona después de 16 horas de actividad requiera de su tiempo de descanso, pues el ser humano requiere de ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de sueño, pero cuando no se realizan las mismas actividades, sino que se aumenta la inactividad entonces el ritmo se pierde y aparecen los trastornos.
La primera recomendación es que los jóvenes que estudian virtualmente no lo hagan desde la cama y se solicita que se establezcan horarios de trabajo o de clase y se respete la luz del día para trabajar o estudiar y la noche para dormir
Se aconseja que tengan descanso de sus actividades, la posibilidad de recibir la luz del día, la exposición del sol, que no se sobrelimiten en el trabajo para hacer lo que antes no hacían, que tengan espacios para compartir, de esparcimiento y que la cama sea para dormir o para descansar, no para otras actividades.
La mala higiene del sueño está asociada con la falta de ejercicio, aumento de peso, aumento de ingesta exagerada de alimentos.
El artículo “Governance and performance in co-exploitation and co-exploration projects” producto de la tesis doctoral de Miguel Ángel Solís Molina, egresado del Doctorado en Administración de la Universidad del Valle, fue publicado en la revista Journal of Business & Industrial Marketing, revista Q1 en Scopus en el área de gestión internacional y de negocios (Business and international management) y clasificada A1 en el Índice Bibliográfico Nacional IBN-Publindex.
El artículo aborda el efecto del tipo de gobierno de la relación (contractual o informal) en el desempeño de los proyectos colaborativos de innovación de las empresas del sector industrial.
Para lo cual utiliza una muestra correspondiente a 218 empresas manufactureras colombianas que han desarrollado proyectos de innovación en colaboración con otras organizaciones.
Los resultados sugieren que el gobierno contractual es más efectivo en proyectos de co-explotación, que buscan ampliar la base del conocimiento existente; mientras que, en proyectos de co-exploración, cuya finalidad es incorporar conocimiento nuevo, la especialización en gobierno contractual o informal es lo más efectivo.
En el caso de los proyectos de co-exploración el uso de un tipo de gobierno u otro dependerá del conocimiento previo de las organizaciones, si lo que se busca es la salvaguarda entre las partes, se recomienda el gobierno contractual; mientras que, si lo que se requiere es flexibilidad en la colaboración, se sugiere el gobierno informal.
Dicho artículo en coautoría con los profesores Augusto Rodríguez Orejuela de la Universidad del Valle y Miguel Hernández-Espallardo de la Universidad de Murcia es el resultado de una investigación colaborativa entre la Universidad del Valle, el Grupo de Investigación en Marketing; la Universidad de Murcia España, Departamento de Comercialización e Investigación de Mercados; y el Centro Nacional ASTIN del SENA, Grupo de Investigación en Innovación, Gestión Tecnológica y del Conocimiento INGETEC-ASTIN.
De izquierda a derecha: Fabian Osorio, Miguel Hernández, Augusto Rodríguez y Miguel Solis
Fabián Fernando Osorio Tinoco, egresado del programa doctoral de Administración de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, recientemente ha logrado impactar con su investigación a nivel internacional.
Producto de su proceso de formación doctoral y de su Tesis, la cual fue laureada, el egresado ha publicado el artículo “Nonlinear and complementary effects of responsive and proactive market orientation on firms’ competitive advantage” en una revista internacional rankeada en el Social Science Citation Index SSCI (Clarivate Analytics) y Scopus, bases de datos internacionales en el que se encuentran las revistas con altos índices de impacto.
La investigación de este artículo surge del desarrollo de la tesis doctoral del egresado, la cual fue dirigida por el profesor Augusto Rodríguez Orejuela de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle y el profesor Miguel Hernandez Espallardo de la Universidad de Murcia, España. Los profesores Rodríguez-Orejuela y Hernández-Espallardo son coautores del mencionado artículo.
El artículo está centrado en el área de conocimiento de Marketing y demuestra cómo las empresas de manufactura en Colombia pueden orientar sus empresas al mercado para alcanzar ventaja competitiva.
El aporte al área de la orientación al mercado que hace el artículo está en haber demostrado que existe un efecto de saturación cuando se implementa dicha orientación y además que tiene una naturaleza ambidiestra. El artículo se encuentra publicado en el “Asia Pacific Journal of Marketing and Logistics” Vol 32 No 4, del año 2020.
Fabián Osorio actualmente se desempeña como profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.
En la foto, de izquierda a derecha: Fabian Osorio, Miguel Hernández y Augusto Rodríguez
El único satélite con el que cuenta Colombia, Facsat – 1, es monitoreado por la Fuerza Aérea con el apoyo de la Universidad del Valle.
El 28 de noviembre de 2018, la Mayor de la Fuerza Aérea Colombiana Sonia Ruth Rincón se encontraba en la Estación de Comando y Control de la base Marco Fidel Suárez, tratando de distinguir en cuatro enormes monitores al único satélite con el que cuenta Colombia, y que en ese momento se encontraba dentro del cohete PSLV C-29 con destino al espacio.
Fue un día muy feliz. La alegría que se siente cuando algo que parecía muy lejano, por fin se logra. Cuando terminó el lanzamiento y el satélite comenzó a transmitir, en el Comando nos abrazamos y nos tomamos una foto.
El cohete se encontraba en el centro espacial Satish Dhawan, en la India. Además del satélite de Colombia, transportaba los de otros 29 países. Todo sucedió como en las películas. Se escuchó el conteo, el cohete salió disparado bajo una bocanada de fuego, y tomó rumbo hacia el universo como una flecha a la que no rige la Ley de la Gravedad.
Ya en el espacio, a 505 kilómetros de la Tierra, el PSLV C-29 liberó el satélite colombiano, que fue construido en Dinamarca por la empresa GomSpace y fue bautizado como Facsat – 1. ‘Fac’ por las siglas de la Fuerza Aérea Colombiana, la entidad que lo compró, SAT, por satélite, y el 1 por ser el primero de la institución.
Tras dos años monitoreando su órbita alrededor del planeta, la Mayor Sonia y su equipo ya conocen sus ‘rutinas’. Todos los días pasa dos veces por territorio colombiano, entre las 9:00 y las 11:00 de la mañana, y entre las 9:00 y las 11:00 de la noche. La Mayor es oficial de la Fuerza Aérea desde hace 18 años. Nació en Saravena, Arauca, y estudió ingeniería metalúrgica. Al principio se encargó del mantenimiento de nivel mayor de las aeronaves, pero desde que realizó una maestría en manufactura aeroespacial en Inglaterra la nombraron Jefe del Centro de Investigación en Tecnologías Aeroespaciales, Citae.
Desde allí un grupo de físicos, ingenieros mecatrónicos, ingenieros informáticos, administradores aeronáuticos y geólogos expertos en sistemas y en análisis de imágenes, monitorean el Facsat 1, que pesa lo que un bebé, 4 kilos, y posee un lente con resolución de 30 metros por píxel para tomar fotos. Las imágenes las podrá captar aproximadamente hasta 2023, pues su ‘vida útil’ se calcula en cinco años.
Cuando le pregunto a la Mayor si acaso con ese aparato se podrían identificar las pistas del narcotráfico, o los cultivos ilícitos, o seguir la ruta de un grupo armado ilegal – “como en el cine” – se sonríe por semejantes expectativas.
El Facsat – 1 tiene un rol científico y académico. Distintas entidades nos hacen requerimientos para, por ejemplo, detectar patrones de minería a cielo abierto, como cambios en la coloración de los suelos y deforestación. Se han identificado unas zonas posiblemente afectadas, y el satélite hace la toma de imágenes del área. También el Servicio Geológico nos ha solicitado tomas de los nevados, para verificar su estado debido al cambio climático. Igualmente se monitorean incendios forestales y cambios en la cobertura de bosques, y hacemos vigilancia de la Sierra de Chiribiquete, un parque nacional natural amenazado por la deforestación.
Con el Facsat 1 también se pretende mejorar las comunicaciones satelitales de la Fuerza Aérea Colombiana desde la Antártida, donde a inicios de 2020 se instaló una antena prototipo para monitorear el satélite.
El satélite de la Fuerza Aérea estará en órbita aproximadamente hasta 2023, cuando se cumple su vida útil.
Además, con él se capacitan los futuros pilotos y posibles astronautas colombianos en los conocimientos espaciales. La razón por la que el satélite se monitorea desde Cali y no desde Bogotá es justamente esa: es en Cali donde está la Escuela Militar de Aviación de la Fuerza Aérea.
Ya son varios los pasantes del Sena y universidades que han tenido la oportunidad de fotografiar la geografía colombiana desde el Comando terrestre donde se controla todo, al norte de la ciudad. En alianza con la Universidad del Valle se diseña también una maestría aeroespacial que se abriría en 2021.
– Colombia no puede seguir rezagada en la investigación espacial, y uno de los logros del satélite es ese: crear conocimiento de estos sistemas y todo lo que hay a su alrededor, electrónica, Big Data, inteligencia artificial. Estamos creando capacidades para potenciar la industria espacial, que genera tecnología que no es exclusiva de misiones espaciales, sino que la usamos en la vida cotidiana. También sensibilizamos a los ciudadanos sobre las bondades de contar con satélites de observación terrestre que nos permitan controlar incendios, deforestación, los cambios ambientales en los territorios – continúa la Mayor.
505 kilómetros es la distancia aproximada entre el satélite Facsac 1, y la Tierra.
Para monitorear el satélite hay un turno de 24 horas durante ocho días. Eso quiere decir que el físico o el ingeniero asignado debe verificar tanto en la mañana como en la noche que el satélite se encuentre bien de ‘salud’: que el estado de sus baterías sea el óptimo, así como su computador abordo, y registrar esas estadísticas.
También se hace una programación semanal con base en un software que proyecta la trayectoria, el horario y la elevación del satélite en un determinado momento. E igualmente se deben monitorear las condiciones meteorológicas. Si el día está muy nublado se aborta la captura de fotos – no salen bien – y en cambio en el Comando se dedican a otros menesteres: descargar datos, analizar imágenes previas, clasificarlas, enviarlas a las entidades que se las solicitan, trabajar en una nueva misión espacial: construir, en Colombia, un satélite.
Para lograrlo se unieron tanto la Fuerza Aérea como la Universidad del Valle, la Universidad Industrial de Santander y la Sergio Arboleda, que ya envió un satélite al espacio: el Libertad 1. Al parecer la batería se descargó muy pronto, pero alcanzó a transmitir información durante 30 días, en los que emitió datos telemétricos sobre su estado de funcionamiento, su posición respecto al Sol y a la Tierra, además de 11.000 paquetes de datos sobre el universo.
La Mayor Sonia Rincón asiente muy segura cuando alguien le menciona entonces que el espacio no es un asunto exclusivo de Rusia, o China o Estados Unidos, las grandes potencias. El espacio es libre, aclara, y el país tiene mucho qué hacer en él.
– Mucha gente de Colombia ya trabaja en misiones espaciales. El doctor César Ocampo, para citar solo un caso, y quien nació en Armenia, trabaja para la Nasa. Hace los cálculos para llegar a Marte. Los colombianos tenemos mucho potencial. Con el Facsat 1 comenzamos a aprovecharlo, a generar conocimientos. Recuerdo que cuando aprendíamos a apuntar el satélite para tomar las fotos del país, quedó una donde se veía la curvatura de la Tierra. Era una foto muy bella. Ese asombro.
Tomado de El País.com
Tomado de El País. com
Univalle y la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez trabajan para ofrecer de manera conjunta una maestría en ingeniería aeroespacial.
Será una maestría de cuatro semestres, que iniciaría en el 2021. El objetivo del programa, explica el profesor Joao Luis Ealo, director de la Escuela de Ingeniería Mecánica univalluna, está enfocado en formar magísteres capaces de realizar desarrollos tecnológicos en el área de la ingeniería aeroespacial.
Son cuatro áreas de formación ya definidas: aerodinámica y propulsión, navegación y control, materiales y estructuras aeroespaciales y gerencia en la industria aeroespacial. “Hay toda una dinámica en la región en lo aeroespacial que esperamos se fortalezca con este programa”, dice el profesor Ealo.