Univalle Televisión, nominada a los Premios TAL Colombia 2025

Dos producciones del Canal Univalle Televisión están nominadas a los Premios TAL Edición Especial Colombia 2025, un certamen que reconoce lo mejor de la producción audiovisual del país.

En la categoría Programa de Estudio está nominado el programa Mujeres Sin Filtro: Derechos Menstruales y Salud Pública.

En la categoría Universitaria está nominado Eureka: Agricultura inteligente. 

 

Por otra parte, en la categoría Gran Premio Colombia, que reconoce a los productores de television cultural y educativa, el Canal Univalle Televisión hace parte de la lista de nominados.

Los Premios TAL Colombia se realizan como parte de los 70 años de la televisión colombiana, de los 40 años de su televisión regional y como reconocimiento a su impacto en América Latina.

Un jurado integrado por especialistas de 19 países del continente será el encargado de evaluar las obras postuladas y elegir las más destacadas desde una perspectiva regional.

Estos premios son organizados por la Red TAL, unión de los canales públicos y culturales de América Latina, un espacio de coproducción, intercambio y fortalecimiento de los sistemas de televisión de servicio público en la región.


Para ver todos los nominados

Profesor es reconocido por investigaciones sobre salud funcional

Dos investigaciones en las que participa el profesor Vicente Benavides Córdoba, del Departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Salud, fueron reconocidas en el 18° Congreso de la Asociación Latinoamericana del Tórax (ALAT), el evento más importante en salud respiratoria de la región, realizado del 9 al 12 de julio de 2025 en el Cancún Center, México.

Uno de los estudios, titulado "Trayectorias de la capacidad funcional: un estudio multicéntrico sobre el deterioro relacionado con la edad mediante el Sit-to-Stand Test", fue distinguido como el segundo mejor trabajo de investigación entre más de 300 estudios científicos aceptados. Este reconocimiento destaca la rigurosidad metodológica, el carácter colaborativo y la relevancia clínica de la investigación en el contexto del envejecimiento funcional en América Latina.

Este estudio se desarrolló en tres países sudamericanos y 12 ciudades, con una muestra de 1.283 adultos. Se aplicaron tres variantes del Sit-to-Stand Test (5 repeticiones, 30 segundos y 1 minuto), encontrando una asociación significativa entre niveles altos de actividad física y un mejor rendimiento funcional, así como una menor pérdida con el paso de los años. Los hallazgos respaldan la promoción de políticas públicas centradas en la actividad física como herramienta clave para un envejecimiento saludable.

El equipo de investigación está conformado por expertos de diversas instituciones: Universidad Autónoma de Chile y Universidad de Chile (Chile); Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, FUCS (Colombia); Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Universidad Internacional SEK y Universidad UTE (Ecuador); Universidad Federal de Rio Grande do Norte (Brasil); Universitat Ramon Llull (España); y el profesor Vicente Benavides Córdoba, en representación de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle (Colombia).

Sobre este logro, el profesor Benavides comentó: “Este trabajo es un ejemplo del valor de construir redes de investigación en América Latina. Necesitamos generar evidencia propia sobre lo que hacemos en la región, especialmente en temas tan relevantes como la salud funcional de las personas mayores. El trabajo colaborativo nos permite avanzar con más fuerza, con datos que reflejan nuestras realidades y necesidades. Y en ese mismo sentido, contar con valores de referencia para Colombia representa un paso fundamental para adaptar las herramientas clínicas a nuestras características poblacionales y tomar mejores decisiones en el cuidado de las personas.”

Además, otra investigación donde también participó el profesor Benavides, titulada "Valores de referencia para Colombia en la prueba de Sit-to-Stand de 5 repeticiones, 30 segundos y 1 minuto en adultos sanos", fue galardonada en la categoría del Departamento de Cuidados Respiratorios. Este estudio aporta por primera vez valores normativos específicos para la población colombiana, contribuyendo de manera significativa a la evaluación funcional en contextos clínicos y comunitarios.

La Facultad de Salud celebra estos reconocimientos como una muestra del compromiso con la investigación aplicada, la excelencia académica y el liderazgo regional en temas de salud funcional y rehabilitación. Estos logros reflejan la importancia de generar conocimiento contextualizado y útil para mejorar la calidad de vida de las poblaciones envejecidas en América Latina.

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Relaciones equitativas para la construcción de paz

La construcción de relaciones equitativas entre los seres humanos requiere de un reconocimiento de las diferencias, de las desigualdades y de las brechas. En la medida en que nuestra sociedad pueda respetar las diferencias, así como reconocer y visibilizar las desigualdades y las brechas de género que se han construido históricamente, seremos capaces de aportar a la construcción de territorios de paz, en términos democráticos, de reconocimiento, respeto, bienestar humano.

En el escenario actual, las instituciones de educación superior tienen un papel preponderante: no deben solo limitarse a la transmisión de saberes, deben también propender por la formación integral de los seres humanos, formando ciudadanías críticas y comprometidas con la transformación de la sociedad.

En ese sentido, las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad de construir espacios más democráticos para todas las identidades: hombres, mujeres, población con identidades étnicas y raciales, población campesina, diversidades sexuales e identidades de género diferentes. A su vez, esto permitirá la construcción de sociedades más igualitarias, más democráticas y más participativas.

La construcción de paz es algo que todos y todas debemos hacer en las relaciones humanas cotidianas. Es propósito se logra mediante el esfuerzo consciente de que los gestos, las palabras y las acciones estén basadas en el respeto, la dignificación, el reconocimiento y valoración de las otras personas. Con estas herramientas seremos capaces de construir territorios más equitativos, territorios de paz.

Solo una educación superior comprometida con la justicia social y los derechos humanos nos permitirá formar seres humanos que lideren la construcción de escenarios de paz en medio de una sociedad abierta y plural.

Egresado de Univalle, reconocido por su impacto en la ciencia, la innovación y la tecnología.

Por su aporte destacado al desarrollo y fortalecimiento de la ciencia, la innovación y la tecnología de la región, la Gobernación del Valle del Cauca entregó un reconocimiento al químico egresado de la Universidad del Valle Orlando Idárraga Castaño. 

La distinción fue otorgada por su liderazgo en proyectos con impacto nacional e internacional, que posicionan al Departamento como un referente en innovación desde la química y la sostenibilidad.

Orlando es químico, especialista y magíster en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, egresado de la Universidad del Valle. Su historia inició en las aulas de la Institución Educativa Técnico Industrial 20 de Julio, en Cali, donde una profesora le sembró la pasión por la química. Ingresó a Univalle con el sueño de convertirse en profesional y transformar su entorno. Hoy, ha hecho realidad ese propósito.

A lo largo de su trayectoria ha sido auditor en sistemas de gestión de calidad, investigador, docente universitario y consultor en temas como contaminación de suelos, metrología química, economía circular e instrumentación analítica.

Ha trabajado en entidades clave como Empresas Municipales de Cali – EMCALI, donde actualmente asesora proyectos en energía, y en la Alianza Bioversity – CIAT, en investigación agrícola y ambiental. También es cofundador de Heomi Group S.A.S., empresa que distribuye tecnología científica de punta en América Latina, representando a la firma estadounidense ZSPEC.

Orlando ha sido líder y asesor en múltiples proyectos de investigación, incluyendo la evaluación del cadmio en suelos de cacao en Colombia, sensores electroquímicos para detección de metales y estudios sobre humedales y salud ambiental. Sus investigaciones han sido publicadas en revistas y libros científicos de alto nivel.

También ha acompañado a estudiantes en tesis de pregrado y maestría, y es docente en la Universidad Autónoma de Occidente, donde promueve el pensamiento crítico y la sostenibilidad como pilares de la formación profesional. “Para mí, la educación es una herramienta de transformación social. Soy testimonio de ello”, afirma.

Durante el estallido social de 2021, lideró un equipo de trabajo que, a pesar de las dificultades del contexto, logró sostener un proyecto de investigación internacional en plena pandemia y crisis social. “Nos tocó dormir en la empresa. Algunos compañeros iban en bicicleta al laboratorio para no fallar en nuestras responsabilidades. Fue un momento duro, pero también de compromiso”, recuerda.

Su trabajo ha sido reconocido por instituciones nacionales e internacionales. Orlando Castaño es “un aliado clave en la construcción de un futuro más innovador y sostenible para nuestra región”.

Consciente de sus raíces, insiste en llevar siempre a Univalle y al Valle del Cauca en cada paso profesional. Su historia inspira a nuevas generaciones de científicos y profesionales comprometidos con transformar la región desde la ciencia y el conocimiento.

 

Se posesionó nuevo vicerrector administrativo

Ante el profesor Luis Carlos Castillo Gómez, jefe de Planeación y Desarrollo Institucional con funciones delegadas como rector, se posesionó el profesor Carlos Arturo Lozano Moncada como nuevo vicerrector administrativo de la Universidad del Valle.

Durante el acto, el profesor Castillo Gómez destacó que “el profesor Lozano Moncada cuenta con una de las mejores hojas de vida, tanto académica como profesional. Creo que el reto que debe enfrentar es grande. Esta vicerrectoría es una de las importantes, de la cual depende la estabilidad financiera de la institución”.

Al final de su intervención, el profesor Luis Carlos Castillo señaló que el nuevo vicerrector administrativo cuenta con todo el apoyo y respaldo del equipo directivo de la Universidad del Valle, así como de los funcionarios e integrantes de esa dependencia.

Por su parte, el profesor Carlos Arturo Lozano Moncada manifestó su gratitud con todo el equipo directivo, así como con familiares y amigos. “A lo largo de mi trayectoria en la universidad he tenido el privilegio de contar con el apoyo de personas excepcionales, quienes integran equipos comprometidos en dar lo mejor de sí para trabajar por esta institución que tanto amamos”, destacó el nuevo directivo universitario.

El profesor Carlos Arturo Lozano Moncada es ingeniero electricista y magíster en ingeniería eléctrica de la Universidad del Valle y doctor (Ph.D.) en ingeniería de la Universidad de Strathclyde, Glasgow, Escocia.

Como investigador y docente sus áreas de interés son Análisis y Modelamiento de Sistemas de Potencia; Análisis de Riesgos Financieros en Mercados de Electricidad; Redes inteligentes y fuentes de generación no convencionales; y Aplicación de técnicas de inteligencia artificial en modelamiento de sistemas de potencia. Está adscrito al Grupo de Investigación en Alta Tensión, GRALTA.

Se ha desempeñado como vicedecano y como decano de la Facultad de Ingeniería, y como representante del Consejo Académico ante el Consejo Superior. Es profesor asociado de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Valle desde 1994.

 

Observar hacia adentro: reflexiones sobre las violencias de género en la universidad

“Uno no abandona la tierra, identifica si hay que abonar, remover o sanar”, dicen en el campo para referirse a la relación con la siembra y el territorio. Esta frase también podría expresar el desafío que la Universidad del Valle tiene para asumir las violencias de género. 

A la par del profundo dolor e indignación que generó el ataque violento contra dos estudiantes en el campus universitario La Carbonera, en Palmira, se gestó un proceso de acción y diálogo sin precedentes. Este lamentable suceso, lejos de paralizar la opinión, actuó como un catalizador, abriendo espacios para la reflexión y la búsqueda de soluciones en la comunidad universitaria.

La estudiante Luciana Ortega, una de las voces activas en estos debates, destaca que “las mesas de diálogo y discusiones en las facultades permitieron que nos sentáramos como iguales, escucháramos los diversos puntos de vista y contáramos nuestra experiencia con las rutas de atención”.

Desvelando lo cotidiano: la materialidad de lo sutil

“¿Cómo se puede prevenir una tragedia como la ocurrida?”, “¿Cómo te das cuenta de quién puede ser un agresor?”, "No es justo que a una familia se le trunque su vida”,  son voces, muchas veces masculinas,  que resuenan entre los pasillos de los campus de la universidad. 

Este temor surge de una comprensión crucial: no existe un "prototipo" de persona violenta. No se trata de un perfil estereotipado por su apariencia, clase social o profesión. Para la profesora Rosa Emilia Bermudez “ las violencias de género son hechos que se ejercen en la cotidianidad, de forma reiterada y sistemática, [...] hacen parte de una cultura de subvaloración a las mujeres y a la representación de lo femenino en nuestra sociedad”.  Ella es la Secretaria General de la Universidad y participó de la formulación de la Política de Equidad de Género y No Discriminación como integrante del Centro de Investigaciones de Estudios de Género, Mujer y Sociedad . Además, ha vivido en carne propia la discriminación y las violencias, por eso trabaja para que ninguna persona se sienta insegura en la institución.

Ser conscientes de estas violencias es uno de los mayores desafíos: las señales a menudo se manifiestan en detalles como celos excesivos, control sobre la vestimenta, comentarios despectivos o chistes sexistas. Para Valentina Bará, coordinadora de Ultravioleta, líder de la Juntanza Feminista y de Género de la Universidad, esta situación revela que la violencia contra las mujeres está naturalizada. Es frecuente que la gravedad de estos actos se mida con una especie de "violentómetro", subestimando aquellos que parecen insignificantes. "Las violencias suelen medirse mucho, como en el 'violentómetro', pero no hay una violencia que pese más que otra", resalta Valentina Bará.

Al revisar este "violentómetro" nadie debería sentir tranquilidad al pensar que "solo fue un chiste y no un golpe". Como argumenta Catharine Mackinnon en Only Words, la violencia, incluso cuando se expresa "solo con palabras", tiene consecuencias reales y dolorosas. Estudiantes y docentes se reconocen en esta realidad y comprenden que la clave no se trata únicamente de identificar los posibles agresores, sino poner en el centro del debate las formas de relación e interacción cotidianas. "Así como hoy sucedió un feminicidio, otros días, somos acosadas", expresa una estudiante en las asambleas, evidenciando que el problema es sistémico y abarca múltiples formas de agresión.

El reflejo global: un desafío estructural

Las universidades, como instituciones que reflejan la sociedad, no son ajenas a la problemática global de la violencia de género. En Estados Unidos, por ejemplo, se registró el asesinato a tiros de una estudiante en la Universidad Estatal de Kennesaw. En México, el feminicidio de Lesvy Berlín Rivera Osorio sucedió en los alrededores de la UNAM.  En Colombia, el homicidio de una estudiante de Comunicación Social en su residencia en el departamento de Norte de Santander se sumó a este recuento doloroso que evidencia la magnitud y universalidad de la problemática. 

Es crucial recordar que el agresor de las estudiantes fue, a su vez, ex estudiante de la institución y terminó con su vida después del suceso. "Pasó por la universidad, ¿y qué le enseñamos?", cuestiona Luciana Ortega, líder del Comité Regional de DDHH. Esta pregunta subraya la urgencia de comprender que la prevención de las violencias contra las mujeres hace necesario abordar los mandatos de masculinidad y el rol de las instituciones en la formación ciudadana.

Redes de transformación: educación y conciencia

Uno de los retos más significativos es explicar la profunda interconexión de las violencias de género. Como toda violación de un derecho humano fundamental, implica la vulneración de otros, las diversas expresiones de la violencia de género están íntimamente ligadas. Para evidenciar esta complejidad, la universidad ofrece a su planta docente los diplomados sobre enseñanza con perspectiva de género, una iniciativa fundamental para sembrar conciencia.

Esta "semilla" ya está dando frutos concretos. Los cerca de 200 docentes que han pasado por esta formación participaron activamente en los debates en sus facultades, conformaron grupos más pequeños y compartieron las experiencias que han incorporado en sus clases. "Incluso docentes que nunca se habían preocupado, empezaron a prestar atención a lo que decían estudiantes y colegas", afirmó una profesora durante una asamblea.

En paralelo, se alzó una demanda significativa por parte del estudiantado: el aumento de la cobertura de los cursos de "Género, Pluralidad y Diversidades”. Hasta el momento se ofrece el curso en seis sedes y seccionales, a lo que se suman los seis cursos en Cali, pero la propuesta del estudiantado es que sea obligatorio. “Esto significa una reforma curricular, que en este momento no se puede dar”, aclara la profesora Rosa Bermúdez, sin embargo, esta solicitud la llena de emoción “el hecho que el estudiantado pida mayor cobertura habla de la recepción positiva de este curso y de su efecto transformador”.

Profesorado, estudiantes y personal trabajador gestó sus propios espacios e identificaron ideas que se llevaron a una mesa de diálogo con las directivas de la universidad, así como mesas de diálogo en facultades y programas en los que se asumieron compromisos particulares.

Hacia un futuro transformador

La Universidad del Valle es una de las primeras en el país en incorporar una política institucional de género y va más allá del protocolo de atención que solicita el Ministerio de Educación Nacional, trae a colación la profesora de la Escuela de Trabajo Social y Desarrollo Humano, Adriana Granados Barco, quien realizó su tesis de doctorado sobre el orden de género en las universidades y ha seguido de cerca las acciones de la institución desde la década de 1980.

Para Granados Barco “este orden sigue muy instalado”, a pesar de que el 2010 la Universidad empezó a cuestionar y visibilizar de las violencias basadas en género y desde el 2015 se trabaja en la política y su implementación. Ella enfatiza en que “los esfuerzos deben ser múltiples, continuos” y no limitados a la política, que es “solo una herramienta” y ve en las reflexiones y acciones generadas recientemente “una oportunidad de hacer cambios simbólicos, académicos e  institucionales”.

La esperanza también es sostenida por la profesora Bermúdez, “llevamos una década construyendo una capacidad institucional para asumir la equidad y la igualdad de género”. En este tiempo, se ha logrado una apertura que posibilita el debate institucional, este logro es el que “permite en la actualidad asumir este reto de transformación cultural y ético con una participación activa de todos los estamentos”, agrega. 

Las estudiantes son conscientes de los "límites institucionales", sin embargo, reconocen que las mesas de negociación y el trabajo conjunto entre directivas y la comunidad estudiantil son un paso crucial. "Si bien se alcanzaron cosas muy importantes, obviamente falta y siempre van a faltar… [pero] va a sentarse una mesa de reestructuración y mejoramiento, justamente de la política, la ruta y el área de género", señala Valentina Bará.

Finalmente, esta coyuntura dejó la certeza de que la universidad debe ser un espacio seguro para todas, todes y todos. Para ello, se requiere un compromiso individual, colectivo e institucional permanente y la Universidad debe estar alerta a los sucesos que vayan emergiendo. Dar continuidad a este tema es el camino que posibilita la vivencia de una universidad con mayor equidad, donde las violencias de género se presenten cada vez menos y haya una sanción social que contribuya a que sean eliminadas. 

Por: Laura Parra Rodríguez, Agencia de Noticias Univalle

Expertos debatirán sobre innovación y gestión pública en Univalle

La Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle será sede del Taller de Expertos del Sector Académico: Innovación Pública y Gestión de las Transformaciones, que se realizará los días 17 y 18 de julio de 2025, en modalidad híbrida.

Este evento reunirá a especialistas de América Latina y el Caribe para reflexionar sobre los retos actuales de la gestión pública y el fortalecimiento de la legitimidad de las instituciones estatales.

El taller forma parte de los insumos preparatorios para el Panorama de la Gestión Pública 2025, un documento elaborado por el Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (ILPES), adscrito a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que sistematiza los avances y desafíos de la región en materia de gestión pública.

El objetivo principal del encuentro es promover un espacio de diálogo entre expertos del sector académico vinculados a la formación de servidores públicos, enfocado en cómo la innovación pública puede ser una herramienta clave para superar la baja capacidad institucional y las limitaciones en gobernanza que afectan el desarrollo de los países.

El evento es organizado por el ILPES–CEPAL, el Grupo Latinoamericano para la Administración Pública (GLAP), la Cooperación Española y la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle.

“Este espacio representa una oportunidad estratégica para articular saberes y experiencias entre la academia y los organismos multilaterales, con el propósito de fortalecer la gobernanza y la gestión pública en América Latina y el Caribe”, afirmó Javier Medina Vásquez, Secretario Ejecutivo Adjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y profesor de la Universidad del Valle.

Consulte la programación completa aquí: https://acortar.link/Numucx 

Informes para prensa:
Programa de Comunicaciones
Facultad de Ciencias de la Administración – Universidad del Valle
? Teléfono: (602) 321 21 00 ext. 4264

 

Hacia una ruta para la atención de las Violencias basadas en género: una relatoría

Las violencias basadas en género y sobre todo aquellas en que las víctimas son mujeres, según el informe del Observatorio de Género, últimamente han aumentado en el Valle del Cauca, esto, sumado al feminicidio en nuestro campus de Palmira del que fue víctima otra estudiante Sirley Vanessa Lopez Loaiza han llevado a la Dirección de la Universidad a revisar y reflexionar sobre las rutas y canales de atención para atender todo tipo de violencias con miras a su fortalecimiento, de tal manera que hechos similares no vuelvan a ocurrir

Cómo proceso pedagógico la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad del Valle organizó, junto con la Defensoría del Pueblo Regional del Valle del Cauca el foro Rutas de atención de violencias basadas en género, un espacio de reflexión y diálogo académico e institucional, donde se abordaron los principales desafíos, rutas y responsabilidades que existen frente a la atención y prevención de las violencias basadas en género (VbG), desde una mirada interdisciplinaria y comprometida con los derechos humanos y la utilización de canales de prevención.

Para la profesora Raquel Ceballos Decana de la Facultad de Derecho, hablar de la violencia de género en el contexto universitario, “es importantísimo porque tenemos que recordar que la violencia de género no es solo de la sociedad en sí, sino que viene desde entornos más cercanos como el familiar, de la formación que se recibe y de una cultura. Cali es una de las ciudades más violentas del mundo, tenemos unas circunstancias externas que propician la violencia, con un número alto de feminicidios y esos son elementos que trascienden a la universidad, por eso es tan importante pensar en estos temas y fortalecer en la Universidad el centro de género y una ruta de atención inmediata para la prevención de las violencias de género”. Para la profesora Ceballos lo más importante es la prevención, el seguimiento y la sanción y una ruta de atención inmediata: “no vale nada que exista una violencia, se denuncie, e iniciemos un proceso larguísimo para poder identificar a los victimarios; cuando no hay un proceso ágil y oportuno, no hay justicia y no hay garantía de derechos realmente.”

El defensor del pueblo Gerson Alexander Trujillo, aseguró que “la violencia basada en género sigue siendo un fenómeno que afecta a las mujeres y a las personas con orientación sexual diversa de manera permanente. Si bien hemos avanzado en muchos escenarios y hemos construido rutas y generado políticas públicas, en el plano estatal nos falta mucho y básicamente esa es la conversación que queremos tener.”

Las violencias

La ruta para atender las VbG es un protocolo de atención que para Sandra Viviana Salguero de la oficina de la Delegada para los derechos de la mujeres y los asuntos de género de la Defensoría del Pueblo, debe responder a qué hacer cuando se presenta una amenaza y garantizar un acompañamiento: “de qué manera podemos nosotras acompañar a las víctimas a interponer las denuncias en la Fiscalía General de la Nación y de qué manera hay protocolos de acompañamiento psicosocial, porque la carga de la culpa no debe estar en la víctima, sino en el agresor y en ese orden de ideas, hay que dignificar y humanizar a esta víctima y acompañarla y no aislarla, que es lo que históricamente ha pasado en algunos lugares.”

Pero ¿Qué son y cómo se manifiesta la violencia basada en género? Esta fue una de las preguntas básicas que amparados en la ley 1257 de 2008 respondieron los invitados de la Defensoría del Pueblo en el foro: la VbG puede ser entendida como cualquier amenaza, acción u omisión que le cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, económico o patrimonial a una persona por su condición de mujer, bien sea que se presente en el ámbito público o en el privado.

Sandra Viviana Salguero dice que esta ley es “prácticamente una convención de derechos humanos chiquitita para las mujeres, que permite, y esto va a ser muy importante, analizar las violencias basadas en género.” En ella, para la delegada Salguero, se expone una de las violencias menos conocida, la violencia económica y patrimonial que consiste en la “pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos económicos destinados a satisfacer las necesidades de la mujer”. Salguero ejemplifica esta violencia con aquellos casos frecuentes en que el patrimonio es repartido entre la familia del hombre para que no le corresponda nada a la mujer en caso de una separación, o aquellos de inasistencia alimentaria en los que la mujer tiene que responder sola por la manutención de los hijos.

En el foro también se analizaron otros tipos de daños generados por las VbG definidas en la ley 1257/08: la violencia física, que es cuando ocurre un daño o se produce sufrimiento físico que puede provocar un riesgo de pérdida o disminución de la integridad corporal de una persona; es una violencia que transgrede los límites corporales, que busca la sumisión y la imposición de autoridad y tiene por objeto el daño, la marca y se mantiene en silencio.

La violencia institucional que hace referencia a prácticas estructurales de vulneración y violación de derechos hacia las mujeres por parte de servidores públicos ya sea por acción u omisión porque se establecen criterios discriminatorios y se generan obstáculos que limitan el acceso de las mujeres a una vida libre de violencias.

La violencia sexual que consiste en el daño o sufrimiento sexual y las consecuencias que provienen de la acción de obligar a una persona a mantener un contacto sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones sexuales mediante el uso de la fuerza, intimidación, coerción, chantaje, soborno, manipulación, amenaza o cualquier otro mecanismo que anule o limite la voluntad personal. Igualmente se considera daño o sufrimiento sexual que el agresor obligue a la víctima a realizar estos actos con terceras personas. Se consideran actos de violencia sexual el acceso carnal abusivo, la prostitución forzada, el embarazo forzado, la desnudez forzada o el aborto forzado.

La violencia sicológica que proviene de la acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones de otras personas por medio de la intimidación manipulación, amenaza directa o indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal. Estas acciones pueden estar ligadas a creencias de que las mujeres requieren ser educadas y corregidas o al control sobre la opinión y los comportamientos reforzando el estatus de poder y control.


Una ruta

El Defensor del Pueblo Regional asegura que el enfoque para la atención de violencias basadas en género tiene que estar siempre en la prevención “más que atender, más que reparar, lo más importante es que podamos prevenir los escenarios de violencia”. Y es precisamente la prevención uno de los puntos más importantes cuando se piensa en una ruta de atención a las violencias, ya que compromete no solo a las instituciones sino a la comunidad en general (escuelas, universidad, medios de comunicación, juntas de acción comunal, hospitales, gobernaciones, alcaldías etc.)

Para la Defensoría, la ruta de atención tiene varias etapas que buscan proteger a la víctima de violencia y garantizar su acceso a la justicia. Esta ruta empieza con la detección, en la que también está involucrada la comunidad, centros educativos, policía, centros de atención en salud entre otros. Le sigue una etapa de protección donde operan instituciones como las Comisarías de Familia, Policía, Fiscalía, Jueces de Control de Garantías; y una etapa de atención y rehabilitación, de la que son responsables entes territoriales como gobernaciones y alcaldías, así como eps.

Finalmente, de la operación de justicia se encargan los entes judiciales como medicina legal, jueces y representantes judiciales de víctimas que funcionan bajo la dirección de la defensoría del pueblo en caso de ser requerida. Y no menos importante una etapa de investigación y análisis en la que instituciones como observatorios, organizaciones civiles, órganos de control y la academia se encargan de recopilar datos que permitan a los tomadores de decisiones atender el problema y tomar acciones o crear políticas públicas para la oportuna atención de las violencias.

Innovación contra el ciberacoso: estudiante crea sistema pionero en Colombia para detectar violencia digital

En un país donde más del 16 % de las personas mayores de 15 años ha sido víctima de ciberacoso, una joven ha decido utilizar la tecnología para enfrentar el problema. Se trata de Angélica María Agudelo Ortiz, estudiante de Ingeniería de Sistemas de la Universidad del Valle, quien ha creado el primer sistema capaz de detectar mensajes de acoso y discriminación en redes sociales, como X (antes Twitter), en Colombia, incorporando el léxico y las particularidades del contexto nacional. Un prototipo que podría abrir el camino hacia entornos digitales más seguros e inclusivos para todas las personas.

¿Qué es el ciberacoso y a quiénes afecta?

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), el ciberacoso es una forma de intimidación que se lleva a cabo a través de tecnologías y plataformas digitales, como redes sociales y videojuegos en línea, e implica comportamientos que tienen la intención de atemorizar, enojar o humillar a otras personas. Se trata de una manifestación del acoso que también ocurre en entornos no digitales y que afecta especialmente a niñas, jóvenes, mujeres y personas de la comunidad LGTBIQ+, como lo explica Laura Sofía Rodríguez Pulecio, experta en ciberseguridad y docente de la Universidad del Valle.
“La violencia siempre ha estado, pero el ciberespacio es algo que afecta desproporcionalmente a las mujeres y a los más jóvenes, especialmente si tienen una orientación sexual diversa”, explica la profesora, quien aborda este fenómeno desde el Grupo Mujeres STEM de la Universidad del Valle.
Así, el ciberacoso es una problemática real que genera afectaciones psicológicas y emocionales en las víctimas. Siendo un accionar que, a pesar de ser tipificado como delito en varios países, incluyendo Colombia, se ha visto en aumento en parte por la eliminación de los sistemas de verificación de datos independientes en redes sociales como Facebook, Instagram y X, lo cual facilita la difusión de noticias falsas, la desinformación y los discursos de odio y discriminación.

Una respuesta tecnológica ante un problema creciente
Ante este panorama, la estudiante Angélica María Agudelo Ortiz desarrolló, como parte de su trabajo de grado, el Sistema Colombiano de Detección de Ciberacoso en Twitter para Idioma Español Basado en Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) y Machine Learning (ML), un prototipo de aplicación web capaz de identificar mensajes textuales que buscan discriminar o acosar a las personas por su género, etnia u orientación sexual en dicha red social.
“Es un sistema que puede determinar si un tweet tiene contenido de acoso o no a partir del procesamiento del lenguaje natural y el aprendizaje automático (machine learning)”, explica Angélica María, de 28 años.
Este sistema es pionero en el país, ya que reconoce expresiones y jergas comúnmente utilizadas en Colombia con fines discriminatorios, las cuales fueron identificadas a partir de cuatro estudios previos realizados por otros autores.
“A partir de esos trabajos, identifiqué 239 palabras clave comúnmente usadas de manera peyorativa para discriminar en redes sociales en Colombia”, explica Angélica María, que, con esta información, determinó el diseño del dataset (conjunto de datos) del sistema, fundamental para una identificación óptima del acoso en el contexto digital colombiano.

Funcionamiento del sistema

El Sistema Colombiano de Detección de Ciberacoso en Twitter para Idioma Español utiliza una inteligencia artificial (IA) basada en redes neuronales: un modelo computacional que imita el funcionamiento del cerebro humano mediante nodos interconectados organizados en capas, por donde fluye la información de manera secuencial, similar al proceso neuronal.
Para entrenar la IA del sistema y lograr el aprendizaje automático (machine learning), se utilizó el algoritmo MLPClassifier de la biblioteca sklearn.neural_network para procesar vectores derivados de la transformación numérica de 4433 tweets (el 80 % del dataset) con y sin contenido de acoso y discriminación.
“Con este modelo de inteligencia artificial, logré una exactitud de detección del acoso del 82,13 % en mensajes textuales que presentaban esta característica; además de un área bajo la curva ROC (ROC-AUC) del 91,08%, que representa una altísima capacidad del sistema para distinguir entre mensajes que contienen acoso y los que no”, cuenta Angélica María, que implementó este sistema en un prototipo de aplicación web desarrollado con Vue, Vuetify, Flask y Python. Dicha app se caracteriza por tener un diseño simplificado e intuitivo, contando con dos módulos principales: el de Predicción y el de Métricas.
El Módulo de Predicción permite a los usuarios determinar rápidamente si un tweet contiene ciberacoso o no, esto a través de una interfaz que incluye una caja de texto para ingresar el contenido y un botón que activa el análisis, ofreciendo una respuesta inmediata.
Por otro lado, el Módulo de Métricas ofrece visualizaciones estadísticas sobre el ciberacoso en Colombia, esto a partir de datos previamente recopilados y analizados, brindando un panorama general de esta problemática en el país.
El prototipo del Sistema Colombiano de Detección de Ciberacoso en Twitter para Idioma Español despierta gran interés, pues tiene el potencial de ser la base del desarrollo de algoritmos que propicien redes sociales más seguras en el contexto colombiano.
“Se puede crear una herramienta con una perspectiva interseccional, que considere las violencias en línea por raza, etnia, orientación sexual y género, y que permita mitigar o censurar este tipo de agresiones. Pero las empresas como Meta deben querer hacerlo, porque tecnológicamente es posible”, afirma la docente Laura Sofía Rodríguez Pulecio, quien, junto a Óscar Fernando Bedoya Leyva de la Escuela de Ingeniería de Sistemas y Computación, dirigió el proyecto de grado de Angélica María.

Un sistema con gran potencial 

Por ahora, este sistema es un prototipo, pero ya le ha significado a Angélica María el reconcomiendo de su trabajo de grado como meritorio. Además, a pesar de aún no ser lanzado públicamente, se perfila como un sistema prometedor con importantes proyecciones de desarrollo.
“Ahora existen técnicas de inteligencia artificial más avanzadas, que utilizan algoritmos capaces de analizar el contexto semántico de los textos. Entonces se podría trabajar en eso para mejorar los resultados. También sería clave que el sistema reconozca emoticones y caracteres especiales, que muchas veces se usan para expresar emociones o reemplazar letras”, explica Angélica María, quien espera perfeccionar el prototipo y lanzarlo públicamente en el futuro.
De esta manera, el Sistema Colombiano de Detección de Ciberacoso en Twitter para Idioma Español Basado en Procesamiento de Lenguaje Natural (PLN) y Machine Learning (ML) es una prueba clara de que la tecnología, cuando se orienta con propósito, puede convertirse en una poderosa herramienta para enfrentar problemáticas sociales como el ciberacoso. Asimismo, esta innovación refleja el talento, la dedicación y la visión de Angélica María Agudelo Ortiz, así como el valor del entorno académico y humano que la acompañó en la Universidad del Valle.


Por: Joan Zúñiga

Otras masculinidades son posibles

Con el paso de los últimos años, se han vuelto más visibles otras formas de experimentar o performar la masculinidad, en las cuales los hombres ya no temen mostrarse vulnerables o frágiles, se permiten sentir, ser amorosos, de tal modo que rompe con esa imagen del hombre fuerte, que todo lo puede, que nada le afecta, ese estereotipo que la sociedad ha fijado como hegemónico, el único modo de ser hombre.

Estas nuevas masculinidades son fundamentales para promover relaciones -de todo tipo, no solo las de pareja- que sean más justas, igualitarias, libres de violencia. Permiten experimentar la masculinidad desde otras aristas, más desde el respeto, la empatía, la responsabilidad afectiva, rechazando todo tipo de violencia.

Aunque estas formas de performar la masculinidad no son nuevas, ni son un fenómeno reciente, ha cobrado especial importancia debido a una ruptura que se dado ante esa imagen del hombre fuerte, omnipotente, rudo, que no lo atraviesan sus sentimientos, que no siente, que es invulnerable.

Como recuerda Julián Lasprilla, licenciado en filosofía, psicólogo clínico, egresado de la Universidad del Valle y psicoanalista, ser hombre o mujer, como lo planteó Simone de Beauvoir en 1949, es algo que se llega a ser.

“Ese devenir, más allá de las identificaciones y lo que uno pueda hacer respecto a una característica a cómo son y qué hacen los hombres, es más una pregunta interna sobre lo que cada quien puede hacer apropiándose de su propia historia y de lo que sí mismo puede responder ante esa pregunta”, afirma.

“Tanto lo masculino como lo femenino no es algo que pertenezca al hecho de ser un hombre o de ser una mujer. Son expresiones de la subjetividad y la manera como cada quien puede adoptar dentro de esas cualidades identificatorias, algo que pueda resonar con eso que quiere expresar de sí mismo”.

El estereotipo que desde la hegemonía se ha impuesto sobre lo que debe ser un hombre ha generado problemas en nuestra sociedad. Negar que los hombres pueden sentir dolor, tristeza o impedir que expresen sus sentimientos de manera afectuosa, de manera constante, va a llevar a que en algún momento todas esas sensaciones que se intentan ocultar, exploten, surjan, se desborden de algún modo.

“Cuando no se han puesto palabras, ni se ha dado lugar a elaborar o simbolizar eso que internamente está pasando, puede traducirse en violencia hacia el otro, en agresión hacia el otro o incluso sobre sí mismo”, señala Lasprilla.

Por eso, es importante que los hombres puedan tener espacios en los cuales puedan conocer otras experiencias de vida y crear lazos que les permitan repensar la masculinidad. “Independientemente de la orientación sexual y de la identidad de género, el compartir las historias de cada quien nos acerca más a lo que somos como seres humanos y nos aleja, de alguna forma, de esas dicotomías que finalmente la sexualidad, desde lo que podría plantearse como el hecho biológico, podría marcar como un destino”, señala Lasprilla.

No tiene nada de malo que un hombre se replantee su manera de experimentar la masculinidad. Por el contrario, es un ejercicio sano y necesario. Permite poner en duda esas estructuras que durante décadas han parecido fijas, pero cuyos efectos están generando efectos adversos en la cotidianidad.

Es un ejercicio que los hombres deben hacer desde su interior, de preguntarse desde su singularidad qué significa experimentar la masculinidad ¿es ser abiertamente competitivo? ¿tengo que demostrarle a todas las personas que no soy frágil? ¿debo actuar como una persona dominante e imponer mi voluntad por medio de la fuerza? ¿acaso no puedo ser un hombre amoroso con mi pareja, mi familia, mis amigos?

Si se cuestiona el modelo hegemónico de masculinidad, que asocia como un todo indisoluble a la virilidad, el control, la superioridad y la represión emocional, se dará un paso enorme y necesario para encontrar masculinidades más sensibles, más libres, más humanas; masculinidades que generan otro tipo de impactos en el mundo.