Con un sistema de vivienda social con desarrollo progresivo a través de un vecindario vertical, los estudiantes del programa de Arquitectura de la Universidad del Valle Juan Camilo Valencia Arboleda, Luis Fernando Chávez Cuarán y Daniel Trujillo Echeverri fueron los ganadores en la categoría estudiantil del Premio Corona Prohabitat 2018.
A su vez, los estudiantes Angélica Medina, Dolly Zúñiga y Juan Esteban Porras fueron finalistas en la misma categoría y recibieron mención de honor con su proyecto “Semilla - Sistema de vivienda progresiva y replicable para redensificación de áreas pericentrales de Cali”. En total participaron 28 propuestas de Antioquia, Boyacá, Córdoba, Cundinamarca, Quindío, Meta, Tolima, Sincelejo, Santander y Valle del Cauca, cuyos criterios de evaluación se centraron en el diseño de una vivienda de interés social con desarrollo progresivo, factible de implementarse en pequeños o grandes centros urbanos y con costo de construcción inferior a 30 millones de pesos.
El Premio Corona Pro Hábitat, dirigido a profesionales y estudiantes de arquitectura, diseño industrial e ingeniería, tiene como objetivo ser un gestor de conocimiento al servicio del país que promueve el mejoramiento del hábitat popular, la sostenibilidad ambiental y el apoyo al talento
colombiano.
En esta versión contaba con dos categorías, la categoría Profesional, “Vivienda Social Sostenible para Sincelejo”, cuyo primer lugar fue para los arquitectos Carlos Hernández y Alberto Aranda con el proyecto Bio-casa de Bogotá; y la categoría Estudiantil “Vivienda Social Urbana con Desarrollo Progresivo”.
El evento de premiación se realizó el miércoles 1 de agosto en el Auditorio Arturo Gómez Jaramillo del Edificio Federación Nacional de Cafeteros en Bogotá.
Tomado del diario El Colombiano.
El presidente electo Iván Duque designó a Diego Fernando Hernández, doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional como Director de Colciencias. El nuevo funcionario también es Magíster en Administración de Empresas de la Universidad del Valle en abril de 1992; Magíster en Economía de la Universidad Javeriana en junio de 1998 y Master of Science in Finance de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign en los Estados Unidos en agosto del 2000.
El nuevo director de Colciencias tiene una amplia trayectoria académica fue designado, desde el 1 de abril de 2013 como Vicerrector en la Universidad Nacional de Colombia para la Ciudad Universitaria en Bogotá. Entre Junio de 2006 y Junio de 2012 ocupó el cargo de Decano de la Facultad de Ingeniería en la misma institución.
Según la Universidad Nacional las áreas de conocimiento en las cuales desarrolla su trabajo docente e investigativo son: ingeniería económica e ingeniería financiera. Tanto en pregrado como en posgrado ha ejercido la docencia en las asignaturas de Ingeniería Económica; Ingeniería Económica Avanzada; Finanzas; Fundamentos de Economía; Valoración de Empresas; Sistemas de Control Gerencial; Análisis de Decisiones de Inversión; Control Financiero; Riesgo e Incertidumbre; Evaluación Económica y Financiera de Proyectos; y Herramientas Cuantitativas.
El claustro educativo destaca que durante su período como Decano de la Facultad de Ingeniería la facultad recibió la “donación por parte del egresado Luis Carlos Sarmiento Angulo con la que se construyó el Edificio de Ciencia y Tecnología que lleva el nombre del benefactor, por valor de USD 9 millones con un área de 8600 metros cuadrados”.
Además se construyó el Centro Administrativo de Estudiantes CADE de Ingeniería con un área de 1400 metros cuadrados “y una inversión aproximada de USD 1,5 millones incluida la dotación, reuniendo allí todos los procesos académicos y administrativos de la facultad, previamente dispersos por los diferentes edificios con que cuenta la facultad”.
El seminario sobre poshumanismo, servirá de base para el diseño de doctorado en gobierno y administración pública en Univalle.
Los impactos de los desarrollos informáticos, de la robótica, la ciencia y la tecnología y las ciencias en la gobernabilidad y en la vida moderna fueron el centro de análisis del seminario “Humanismo y posthumanismo en la modernidad: su impacto en la administración pública y la gobernanza” que contó con la participación de expertos en robótica, ingeniería, genética, administración, políticas públicas, derecho y filosofía, entre otras disciplinas.
Promovido por la Facultad de Administración y el Grupo de Investigación en Gestión y Políticas Públicas, en el seminario se presentaron, tanto las ventajas y desarrollos actuales de las ciencias y tecnologías que hoy generan formas poshumanas en el mundo, como múltiples advertencias acerca de los retos que estos avances representan para las ciencias administrativas y la gestión pública en particular, y para la vida de las sociedades modernas en general.
En su conferencia, el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios, filósofo y Ph.D en Administración, señaló que las transformaciones cuánticas de la inteligencia artificial en las últimas décadas, y las múltiples transformaciones tecnológicas disruptivas presentes en la mayor parte de los campos científicos, son hechos de los cuales no es consciente la mayor parte de la humanidad. Destacó que la interacción maquínica sin que medie los humano, tal como sucede con el internet de las cosas, está produciendo profundos cambios en la conformación de las organizaciones empresariales.
El rector Varela anunció que seminarios como este constituyen laboratorios de políticas públicas en la perspectiva de lo que en 2019 será un congreso internacional. “Se trata de fomentar la reflexión académica y la organizar líneas de investigación científico-social y humanista para darle un escenario institucional al doctorado en gobierno y administración pública que vamos a crear y que buscaremos que incorpore un programa que analice las disrupciones y piense la posmodernidad, el poshumanismo y el transhumanismo como un ejemplo vertebral para analizarlo en sus impactos sobre las gobernanzas, las administraciones públicas y las políticas públicas” puntualizó.
Dijo que uno de los más recientes ejemplos sobre los impactos de las tecnologías y las preocupaciones que generan en las cúpulas de gobierno de los países más desarrollados es el de los controles a la cyber seguridad y la ciber guerra, como lo plantea recientemente el exsecretario de Estado de los Estados Unidos y Consejero de Seguridad Nacional, Henry Kisinger, en reciente entrevista.
El profesor Varela comentó también que un invento muy importante en el marco de la cuarta revolución industrial es la producción 3D o internet de las cosas que está revolucionando los procesos productivos porque va a reticularizar la producción que hasta hace poco estaba concentrada en la planta fabril.
“Esto está generando desde ya un efecto transformativo formidable sobre la riqueza, sobre la producción y sobre las fronteras que se están desatando sobre las distintas disciplinas y oficios”, recalcó.
Los asistentes al seminario, incluyendo especialistas en aspectos del poshumanismo y transhumanismo, coincidieron en señalar que son muy pocas las universidades en el mundo que, como Univalle, realizan este tipo de eventos académicos orientados a dilucidar los impactos y situaciones disruptivas que ocasiona el vertiginoso avance de la ciencia y tecnología, y menos aún, los centros académicos que les dan a estos asuntos un cariz altamente interdisciplinar como el que se logró durante el evento.
En el seminario participaron, entre otros expertos nacionales e internacionales, Albert Cortina, conocido escritor de libros de gran difusión sobre poshumanismo y docente de la Universidad de Barcelona; Gabriela Chavarría, bióloga y docente de la Universidad de Costa Rica; André Noé Roth, profesor de la Universidad Nacional; Fernando Cruz Kronfly, docente y escritor vinculado por más de 30 años a Univalle ; William González, Director del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle; Jesús Felipe García, director de internacionalización de Univalle y experto en genética y microbiología y el profesor Álvaro Zapata, profesor de doctorado de la Universidad del Norte, de Barranquilla.
Enrique Sinisterra O ́Byrne, coordinador de la especialización en Administración de Empresas de la Construcción de la Universidad del Valle, quien participó en los proyectos que dieron vida a las hidroeléctricas de Celsia en Anchicayá y a la Central Hidroeléctrica del Calima, expone una serie de consideraciones respecto a la situación que atraviesa Hidroituango.
Por Enrique Sinisterra O ́Byrne
A mi juicio en este momento, el mayor riesgo de Hidroituango, es el que se relaciona con las poblaciones aguas abajo del proyecto, con un posible deslizamiento masivo de tierra, que pueda presentarse en cualquier punto a lo largo del desfiladero del embalse cuando este lleno y que produzca un gran tsunami, cuya ola sobrepase la presa y el vertedero.
Un desastre con las características anteriores ya ocurrió en el año 1961 en el embalse de la presa Vajont en Italia, que produjo un tsunami con una ola calculada en más de 200 metros de altura, que superó la presa de concreto en arco y arrasó la población de Longarone y otros pequeños asentamientos, cobrando alrededor de 2000 vidas.
Esta terrible experiencia ocurrida hace 57 años (más de medio siglo), que no se debe olvidar; indica que el riesgo geológico no sólo está en las inmediaciones de la presa, sino también a todo lo largo de los límites del embalse, sobre todo cuando se trata de un embalse angosto, largo y encañonado (que no da como resultado un lago, sino un enorme caudal súbito).
En consecuencia, de haber recordado esa antigua experiencia, en este momento en Hidroituango, es prioritario mantener el embalse en su más bajo nivel, mientras se estudia, sobre la marcha, que es lo que se debe seguir haciendo:
– Confirmar el adecuado manejo geológico incluyendo las márgenes del embalse.
– Restituir la desviación del rio.
– Reparar o construir otra casa de máquinas.
– O hacerla subterránea, en la otra margen del embalse.
– O hacerla externa aguas debajo de la presa.
– Obtener nuevos permisos incluyendo el de las comunidades, tanto aguas arriba, como aguas abajo.
– Conseguir financiaciones.
– Abrir nuevas licitaciones.
– Adjudicar constructores.
– Escoger interventoría.
– Y finalmente, construirla, inaugurarla y ponerla en marcha.
Tomado de Efeverde
Dos estudiantes de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) han desarrollado unas duchas ecológicas que sólo gastan 10 litros de agua, en lugar de los 100 litros de media que consume una convencional.
A partir de septiembre, se instalarán tres prototipos de estas duchas en los vestuarios de los polideportivos de la Universidad del Valle (Colombia) y los estudiantes esperan que, de vuelta a Lausana en septiembre de 2019, puedan aplicar un modelo de ducha ecológica para el campus de la EPFL.
El prototipo se trata de un prototipo de ducha llamado “Showerloop” (ducha en bucle) desarrollado por Judith Capron, estudiante de ingeniería civil y Jean-André Davy-Guidicelli, estudiante de ciencias e ingeniería del medio ambiente, basado en un proyecto del ingeniero finlandés, Jason Selvarajan.
Como en una ducha estándar, el agua sale por el cabezal y, una vez utilizada, se va por el desagüe, sin embargo una bomba la vuelve a impulsar y pasa por tres tipos de filtros.
Un primer filtro de membrana retiene todas las macropartículas que pueden bloquear el resto del circuito, como el pelo o el polvo; el siguiente filtro se compone de arena y carbón activo que limpian el agua de otras impurezas antes de pasar por el tercer filtro, que a través de un sistema de esterilización ultravioleta elimina bacterias y patógenos.
Una vez el agua está purificada vuelve a salir por el cabezal de la ducha y se reinicia todo el proceso tantas veces como sea necesario hasta finalizar la ducha; momento en el que los 10 litros se unen al canal de aguas residuales.
Con este sistema la ducha se puede alargar 10, 15, 20 o 25 minutos y sólo se gastan los 10 litros iniciales, mientras que en las duchas convencionales se gastan 10 litros de agua por minuto, de media.
Este prototipo está pensado para regiones en las que el agua es escasa, incluyendo algunos países desarrollados, en las que tomar una ducha puede ser un lujo.
Económica y rentable al revés de lo que ocurría con el proyecto finlandés, los dos estudiantes helvéticos quisieron encontrar un sistema que no requiriera desmontar una ducha existente, sino que únicamente fuera necesario instalar los componentes adicionales.
Además, los cálculos hechos hasta ahora demuestran que se trata de una instalación económicamente rentable ya que se ahorra tanto en electricidad -dado que no es necesario calentar agua continuamente- como en agua.
Los estudiantes estiman que la instalación costaría unos 1.000 francos suizos (unos 997 dólares), que se rentabilizarían después de once meses de uso aproximadamente.
Asimismo, calcularon que la sustitución de los filtros, que tienen uno o dos años de vida, puede ascender a unos 40 francos (39,9 dólares).
Beca por los ODS gracias a una beca del Centro de Cooperación y Desarrollo de la EPFL, que apoya proyectos que promueven los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por la ONU, los estudiantes podrán probar y construir tres prototipos en esta universidad colombiana situada en una zona con escasez de agua.
Su objetivo es hacer el prototipo lo más atractivo posible, tanto desde el punto de vista económico como ecológico, con el fin de publicar un artículo científico que demuestre su rentabilidad y pueda convencer a otros actores.
A partir de septiembre, se instalarán tres “Showerloops” en los vestuarios de los polideportivos de la universidad y los estudiantes esperan que, de vuelta a Lausana en septiembre de 2019, puedan desarrollar un modelo de ducha ecológica para el campus de la EPFL. EFEverde
Un sensor del tamaño diminuto que le permitiría a pequeñas empresas verificar si los alimentos producidos pueden ser consumidos por los compradores, fue diseñado y construido por Investigadores de la Universidad del Valle, con al apoyo de tres universidades norteamericanas. El artefacto permite monitorear la descomposición de alimentos, utilizando materiales locales y de bajo costo.
Como producto de la investigación se escribió un artículo científico que fue publicado por la revista internacional Biosensors, en abril del presente año y que por tener el mayor número de lecturas y descargas. acaba de ser seleccionado para ser la carátula de la edición número 2 del volumen 8 de la prestigiosa publicación.
El artículo, resultado de un proyecto de investigación colaborativa entre el grupo de investigación BioNovo de la Facultad de Ingeniería de Univalle y las universidades norteamericanas de la Florida, Texas A&M y Iowa State, durante cerca de dos meses, cuenta con más de 1.250 visitas y 440 descargas.
El texto científico se titula "Laser scribed graphene biosensor for detection of biogenic amines in food samples using locally sourced materials” que traduce "Biosensor de grafeno grabado por láser para la detección de aminas biogénicas en muestras de alimentos utilizando materiales de origen local".
En el artículo se describe cómo se desarrolló un nanobiosensor desechable, de bajo costo, para medir los niveles de aminas biogénicas (BA) que se utilizan como un indicador de la inocuidad alimentaria y la calidad de los alimentos.
Es un nanobiosensor porque el tamaño de algunos de sus componentes se cuantifica en nanometros (es decir la milmillonésima parte de la unidad métrica) y está diseñado para detectar aminas biogénicas, compuestos tóxicos formados por la transformación de los aminoácidos que se encuentran en los alimentos por la acción de enzimas generadas por bacterias.
Si un alimento excede ciertos niveles de aminas biogénicas, deja de ser apto para el consumo humano, es decir que deja de ser inocuo, pues altas concentraciones de histamina (un tipo de amina biogénica comúnmente encontrada en los alimentos) generan escombroidosis, un síndrome caracterizado por hormigueo y ardor alrededor de la boca, rubor y sudoración facial, náuseas, vómitos, cefalea, palpitaciones, mareos y erupciones.
Los sensores o dispositivos para detectar las aminas biogénicas son normalmente elaborados en países desarrollados, utilizando materiales de alta pureza y en laboratorios altamente tecnificados, lo cual los hace muy costosos para el público de países como Colombia. A pesar de que, en cualquier ciudad y especialmente las zonzas costeras, se consumen alimentos fermentados que pueden contener altos niveles de aminas biogénicas, no siempre se cuenta con técnicas de laboratorio o recursos e instalaciones certificadas para medir su inocuidad.
En este caso, los investigadores decidieron utilizar un nanomaterial llamado grafeno que se puede obtener fácilmente mediante el grabado con láser sobre cinta kapton; un aislante electrico que se encuentra en cualquier ferretería. Al grafeno grabado se le adiciona una enzima denominada diaminaoxidasa que se puede conseguir en tiendas de suplementos nutricionales. Con estos dos elementos y partículas de cobre obtenido a partir de una solución de sulfato de cobre –que se puede adquirir en cualquier almacén agrícola- se construyó un biosensor eletroquímico y se calibró con la amina biogénica llamada histamina.
Luego de calibrar el sensor se midieron muestras de pescado fresco y fermentado y se encontraron los resultados esperados, al evidenciarse el incremento en la concentración de histamina en el pescado fermentado, en comparación con el producto fresco.
Hecho y probado el sensor se enviaron a validar y caracterizar los materiales en las Universidades de la Florida, Texas A&M y Iowa State, donde disponen de laboratorios altamente especializados para rehacer el proceso. Allí hicieron un estudio comparativo de resultados con el biosensor y un dispositivo similar fabricado con materiales de alto grado analítico con equipos de última tecnología. Los resultados fueron sorprendentes, al final se reconfirmó la efectividad del nuevo desarrollo. Es un ejemplo de cómo, en ocasiones la solución más simple es la más elegante.
Con los resultados finales los investigadores colombianos y norteamericanos describieron el proceso y sus resultados y lo enviaron a la revista internacional Biosensors, que como cualquier otra publicación científica especializada lo envió a revisar por parte de especialistas de otros países quienes recomendaron publicarlo de inmediato.
En la Universidad del Valle, el biosensor fue elaborado por el grupo BioNovo que lidera Diana Carolina Vanegas Gamboa, egresada de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle y Magíster y Doctora (Ph.D.) en Ingeniería Agrícola y Biológica de la Universidad de La Florida –USA,.
El desarrollo del dispositivo en las instalaciones de Univalle se logró también gracias al apoyo de la profesora Alba Marina Torres, del Departamento de Biología, y a la participación de las tesistas de pregrado del Programa Académico de Ingeniería de Alimentos, Laksmi Patiño y Connie Méndez.
La investigación se planteó originalmente por la necesidad de acceso a instrumentos analíticos para la valoración de la inocuidad de los alimentos de las pequeñas empresas de alimentos ubicadas en el Pacífico Colombiano, ya que la mayoría de estas organizaciones carece de recursos para determinar la inocuidad de los productos a través de técnicas convencionales en laboratorios certificados. Esta misma necesidad se vive en casi todos los países del sur global, lo cual aumenta el potencial impacto de este tipo de investigaciones.
Entre el 11 y el 13 de julio se realizará el 45 congreso de la Sociedad Colombiana de Entomología* (SOCOLEN) que este año tiene como tema “Diversidad, Sostenibilidad y Paz”, abierto para investigadores, docentes, estudiantes y comunidad en general.
Tras la firma de los acuerdos de paz se abre un abanico de oportunidades para ahondar en el conocimiento de nuestra fauna, el aprovechamiento de nuestros recursos biológicos y la conservación de nuestros ecosistemas. Ahora tenemos la oportunidad de explorar los rincones de esta compleja geografía, explorar nuestra diversidad y ambientes presentes en los territorios que fueron inaccesibles para la investigación por más de 60 años.
Todo esto marca una época prometedora para la entomología colombiana y por ello el Comité Organizador ha querido resaltar el momento coyuntural en el que estamos como país, destacando tres ejes fundamentales: la diversidad, la sustentabilidad y la paz.
El encuentro contará con la presencia de 10 conferencistas principales procedentes de Costa Rica, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Kenia, México y Colombia. Así mismo, tendrá 11 simposios sobre ecología química, control biológico, big data, taxonomía y diversidad, entomología urbana, zoocría y sostenibilidad, entre otros; además de 2 cursos pre congreso y 1 recorrido denominado “La Ruta Dulce del Control Biológico”
Durante el evento se entregarán también el Premio de Fotografía “Luis Felipe Mosquera”, el Premio Nacional de Entomología “Hernán Alcaraz Viecco” y el Premio “Francisco Luis Gallego”.
El 45 Congreso SOCOLEN es organizado por la Sociedad Colombiana de Entomología - SOCOLEN, La Universidad del Valle y la Universidad Autónoma de Occidente (sede del evento), con el auspicio de CORTEVA, la Organización Internacional para el Control Biológico (Sección Regional Neotropical), Universidad Nacional de Colombia (sede Palmira), Universidad del Cauca, CIAT, CENICAÑA, Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales – ACCEFYN, Consejo Profesional de Biología y AGROSAVIA.
*La Entomología es la rama de la Biología que se dedica al estudio científico de los insectos.
Inscripciones y más información
http://2018congreso45.socolen.org.co/
Para socializar los resultados del Sistema de Vigilancia Tecnológica para la Innovación Educativa, la Universidad del Valle realizará “#InnovaUnivalle, creando productos y servicios tecnológicos para la innovación educativa”, este viernes 29 de junio, a las 9:00 a.m., en el auditorio del Edificio E18 del Campus de Meléndez.
Los resultados del Sistema de Vigilancia Tecnológica para la Innovación Educativa se derivan de una investigación en campo sobre las prácticas académicas en relación a la integración pedagógica de las TIC, que se realizó con profesores de las escuelas de Ciencias del Lenguaje y Estudios Literarios de la Facultad de Humanidades.
Este evento es organizado por la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual - Dintev.
De este modo, la Dintev pone a disposición de la comunidad académica productos y servicios tecnológicos probados y documentados, para su incorporación en los procesos de enseñanza, aprendizaje e investigación, los cuales se podrán conocer en detalle en el evento de socialización.
Tomado del portal noticiasdelaciencia.com.
La Universidad Rey Juan Carlos (URJC) (España), en colaboración con científicos de la Universidad Complutense de Madrid y de las Universidades del Valle y Javeriana de Cali (Colombia), ha participado en un estudio, publicado en la revista Frontiers in Plant Science, que demuestra que la estructura de las plantas les permite capturar la luz en función de las horas del día. “Conocer mejor esta variación diurna de la luz es importante porque las plantas dependen de la luz para obtener energía”, afirma Agustina Ventre, investigadora del Área de Biodiversidad y Conservación de la URJC.
Las plantas, a medida que crecen, van colocando sus ramas y hojas en los sitios más adecuados para capturar la luz y así configurar su propia estructura. En las especies de interior se puede observar esta estructura de crecimiento hacia la luz, puesto que tanto las hojas como la propia planta suelen orientarse hacia la ventana. En este sentido, la luz funciona como un estímulo de crecimiento espacial, provocando que la planta se desarrolle en la dirección de la procedencia lumínica. Sin embargo, la cantidad y dirección de la luz varían a lo largo del día, lo que significa que también hay un estímulo temporal que podría estar afectando a su crecimiento.
En un principio, las primeras hipótesis hacían pensar que las horas puntas de captura de luz coincidirían con el mediodía. Sin embargo, como destaca Ventre, los resultados han sido sorprendentes. "Hemos encontrado que las hojas y las copas tienen diferentes horas punta de captura de luz”.
Este trabajo pone de manifiesto que las hojas sí buscan capturar la máxima cantidad luz en las horas centrales del día, mientras que las copas prefieren hacerlo por la mañana y por la tarde, dejando la hora valle a mediodía. “Estas copas tienen un hueco en el centro donde hay menos hojas, lo que les permite ‘evitar’ la luz más intensa del mediodía, cuando el sol está alto en el cielo”, explica la investigadora de la URJC.
El estudio se ha llevado a cabo en el sur de Colombia, usando una especie de árbol tropical con interés agronómico, el guayabo (Psidium guajava). En este tipo de árbol, la captura de luz viene determinada por la inclinación de las hojas y por las sombras que se producen en la copa. Por esta razón, “medimos la inclinación de 50 hojas por árbol en 9 guayabos (450 hojas en total) y la captura de luz de toda la copa, teniendo en cuenta que hay zonas de la copa con muchas hojas y zonas con ‘huecos’, en los que no hay hojas y, por tanto, no capturan luz”, describe Agustina Ventre.
La captura de luz a escala de copa se ha podido estimar mediante fotografía hemisférica, que consiste en hacer una fotografía de la copa desde debajo, usando una cámara digital corriente con un objetivo de ‘ojo de pez’, que tiene un campo de visión de 180º. Un análisis posterior de la fotografía ha permitido a los investigadores calcular cuánta luz puede capturar la copa en cada momento del día.
Una explicación posible es que las hojas y las copas tengan que priorizar funciones distintas. Las hojas tienen la función específica de realizar la fotosíntesis para obtener energía, por ello, se espera que capturen la luz suficiente para realizar este proceso.
El estudio en guayabo ha revelado un ritmo de captura diurna de la luz diferente de lo que se conocía en otras especies de sol. “Por ejemplo, el mediodía es la hora valle de las hojas del olivo silvestre en España, justo lo contrario que las hojas del guayabo. Esta es una muestra de que la diversidad de formas de plantas presentes en la naturaleza representan distintas soluciones para resolver un problema común”, destaca la investigadora.
Además, este trabajo destaca la importancia de tener en cuenta la distribución de los recursos en el tiempo y no solamente su cantidad. “Si en un lugar llueve 300 mm al año, no es lo mismo que llueva 1 mm cada día a que lo haga todo el mismo día y el resto del año haya una sequía total. La distribución de la lluvia en el tiempo tiene serias consecuencias para la producción agrícola. Con la captura de luz en árboles pasa algo similar en términos de coste-beneficio: no es lo mismo capturar mucha luz a mediodía con el riesgo de quemarse, que capturar luz de baja intensidad, pero segura, por la mañana”, concluye la científica.
Niños y jóvenes de instituciones educativas del Valle se reunieron en el “Encuentro Departamental Infantil y Juvenil - Yo amo la ciencia 2018”, que se realizó este jueves 21 de junio, en la Plazoleta de Ingeniería de la Universidad del Valle.
En este evento se expusieron los proyectos de investigación del Grupo Ondas Valle 2018, que coordina el Instituto de Educación y Pedagogía.
Algunos de los proyectos presentados están relacionados con el uso de energías limpias, robótica, el uso de productos autóctonos de la región, el desarrollo de habilidades comunicativas y el fomento de la cultura local, entre otros.
Desde el 2001, el Programa Ondas de Colciencias promueve en niños, niñas, adolescentes y jóvenes el interés por la investigación y el desarrollo de actitudes y habilidades que les permitan insertarse de manera activa en una cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación.
“Los grupos que están aquí son 25 mejores, seleccionados de 215 equipos que hay en todo el departamento. De estos serán escogidos 6, que representarán al Valle en el encuentro regional, frente a grupos de otros departamentos” mencionó la profesora María Claudia Solarte, coordinadora departamental del Programa Ondas y docente del Instituto de Educación y Pedagogía.
“El año pasado el programa Ondas Valle se posicionó como uno de los mejores del país porque uno de los grupos de investigación representó al país en un encuentro a nivel internacional. Por esto, el Programa Ondas Valle nos llena de orgullo porque el trabajo que hacemos, lo adelantan los niños, acompañados por un equipo de asesores y expertos” agregó la docente.
Como explicó la coordinadora de Ondas Valle, el programa se ejecuta en los 42 municipios del departamento, en líneas de investigación como seguridad alimentaria, robótica, ciencias naturales, matemáticas, lenguaje, medio ambiente, bienestar y convivencia, entre otros.
El Programa Ondas cuenta con el Componente de Apropiación Social de CTeI desde donde se implementan escenarios que promueven la interacción e intercambio de saberes, prácticas y miradas sobre la ciencia y la investigación.
Una de las fortalezas de este programa es que los niños que hacen parte del proyecto se comprometen en hacer difusión de los conocimientos adquiridos con otros miembros de sus comunidades, de manera que todos se ven beneficiados con estas experiencias.
Este año la Universidad del Valle se encuentra ejecutando el macroproyecto "Fortalecimiento de una cultura ciudadana de la ciencia, la tecnología e innovación en niños, jóvenes, maestros y comunidad a través de la implementación del Programa Ondas, en todo el departamento, Valle del Cauca, Occidente". Este encuentro departamental es una de las actividades principales del macroproyecto, donde los niños y jóvenes, en compañía de sus maestros, presentaron las investigaciones que actualmente desarrollan en el marco del Programa Ondas Valle.