Sostiene Secretario de Salud
La Universidad del Valle realizará los diseños del Coso o casa de albergue de animales que pueden ser adoptados y fueron recogidos por maltrato o abandono, informó el secretario de Salud de Cali, Harold Suárez.
El funcionario explicó que luego del diseño se sacará una licitación para la construcción del Coso Municipal que estará ubicado en la parte baja del Cerro de La Bandera, en la carrera 56 # 7 Oeste - 192.
La Secretaría de Salud Municipal destinará $1083 millones para la compra del lote de 5000 metros cuadrados en el que se construirá el Coso Municipal, que albergará temporalmente los animales enfermos, maltratados o que se han decomisado en Cali.
Según lo explicado por el secretario de Salud, Harold Suárez, solo falta ultimar detalles jurídicos para la adquisición del predio, ubicado, La idea es que para el segundo semestre de este año esté adjudicada la construcción, indicó el titular de Salud local.
“Este albergue será muy cómodo, pues estará en una zona urbano-rural y es un espacio que no tenemos en la sede actual de Zoonosis, pero hay que decir que este lugar no va a ser un ‘botadero’ de animales. Por el contrario, hay que hacer énfasis en la tenencia responsable de las mascotas”, agregó Suarez.
Para Elizabeth Castillo, coordinadora del Centro de Zoonosis, “ese será un lugar adecuado para tratar a los animales que tienen enfermedades y para que los animales sanos sean entregados en adopción”.
Castillo indicó que en el Coso Municipal habrá espacio para albergar 100 animales domésticos (equinos, bovinos, porcinos y aves de corral) y 300 animales de compañía, entre caninos y felinos.
En el 2011 el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Cali falló una acción popular en contra del Municipio y el Dagma para la construcción del Coso Municipal, como se establece en la Ley 769 de 2002.
Articulo hecho con base a información del periódico El País.
Abril 10 de 2015
Tras el fallo, el proyecto fue incluido en el Plan de Desarrollo de la ciudad y su implementación fue encargada a la Secretaría de Salud.
¿Catastrofista? No, realista. Así se mostró frente al futuro del Valle del Cauca el ingeniero agrónomo australiano Douglas Laing, quien fuera por casi dos décadas director adjunto del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), de Palmira.
Laing, agrónomo de la Universidad de Queensland (Australia) y Ph.D, en Climatología Agrícola y Fisiología de Plantas de la Universidad Estatal de Iowa (EE.UU.) dictará hoy 10 de abril de 2015, a las 9 a.m, en el marco del espacio las "Charlas de los Viernes" que se realizan en el Auditorio Antonio J. Posada de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, su conferencia "El futuro colectivo en el valle geográfico del río Cauca. Proyecciones al 2065: sostenibilidad agrícola, ambiental, económica y social".
Laing llegó a Cali en 1974 al CIAT como fisiólogo de frijol, y en 1979 fue nombrado Director de Investigaciones; posteriormente fue Director General Adjunto hasta 1993, año en que fue nombrado Director General del CABI, en Londres (Reino Unido), hasta su retiro de trabajos institucionales en 1995.
Desde entonces, y hasta ahora, ha desarrollado un particular interés en la región del Valle del Cauca a nivel de sus cuencas y ecosistemas. Antes de que abordara su análisis sobre el futuro agrícola y ambiental de la región, Laing habló con el portal web de la Universidad del Valle sobre sus preocupaciones.
“Lo más importante de mi conferencia hoy –dijo- es advertir y abrir los ojos a la gente, sin politiquería ni intereses mezquinos, sobre lo que viene sino se hacen los cambios en la forma de explotar la tierra en el Valle del Cauca”.
“El gran problema del departamento a futuro –dijo el especialista– es que los cañeros están acabando con el último reservorio de agua de la región, que es irremplazable”.
En efecto, el sector cañicultor del Valle está recurriendo, para el riego de la caña, del agua fósil ubicada a 200 y 500 metros de profundidad. “Es un agua costosísima de bombear, con más de 20 mil años de edad que podría resultar vital para el futuro de la región”, aclaró.
“Según información que tengo, más del 80% del agua que se utiliza para el riego de la caña en el departamento es extraída de las unidades A y C”, dice. “La que corresponde a la A es agua superficial; la C es la más profunda; la intermedia (B) ya se secó”.
Según la CVC -dice Laing- “esas aguas (A y C) son preciosas para nuestro futuro, pero los de la CVC están olvidando que tanto el recurso superficial como el profundo están siendo absorbidos casi en su totalidad, y al mismo tiempo, por los cañeros de la región”.
“Están secando el “agua preciosa” que seguro vamos a necesitar más adelante sin que se haga mayor cosa para evitarlo”, afirma Laing. “Con el cambio climático y el fenómeno del Niño cada vez más extremo, esa agua va a hacer mucha falta. La gente va a necesitarla para sobrevivir y no la va a tener de seguir explotándose como ahora”.
Esta semana se conoció que, además de la Costa Atlántica, el Valle del Cauca y la región Pacífico serán los más golpeados en el país por el cambio climático a futuro. Se estima que al 2100 la temperatura se incrementará en 2,42 °C, lo que resultará catastrófico si no se toman medidas urgentes.
“Lo que está pasando en California (EE.UU.) es un bonito espejo de lo que podrá ocurrirnos aquí”, señala Laing. Y denuncia, apoyado en un estudio realizado por el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, que “el 88% del agua bombeada de pozos en el Valle del Cauca tiene como destino el riego de la caña y solo un 12% para consumo humano”.
Pero Laing no se queda en la crítica. Explora salidas viables. “La única solución es buscar desplazar del territorio la caña de azúcar. Es una cosa que el Gobierno nacional tiene que poner en marcha mediante políticas, con el Ministerio de Agricultura a la cabeza”.
¿Cómo? “Acabando con los subsidios actuales y nivelando los precios del azúcar en Colombia con los precios mundiales”, afirma, como lo demostró -según Laing- un estudio realizado por la Universidad de Georgetown.
Según el especialista, son cosas que han pasado en otras regiones del mundo y de las que hay que aprender. “Muchas islas del Caribe eran productoras de caña de azúcar, pero quebraron: salía muy costosa su producción, y eso podría pasar aquí, ahora”.
Para Laing el gran problema de la caña de azúcar en el Valle del Cauca no solo es el cambio climático y la desertificación (ya hay, según estadísticas oficiales, más de 85 mil hectáreas salinizadas en la región), sino Brasil.
“Brasil cuenta con 9 millones de hectáreas sembradas de caña que no necesitan riego, mientras que para los cañeros del Valle más del 50% de los costos de producción está representado en la extracción del agua de los pozos profundos, lo que lo hace insostenible. Los precios del azúcar producidos en la región no serán competitivos”.
Para Laing es clave que el Valle del Cauca explore su vocación hortofrutícola. “Sería una jugada estratégica. Cuarenta municipios, con su vocación cada uno, conectados con una malla vial magnífica al puerto de Buenaventura, exportando pulpa de frutas, flores exóticas. La explotación de la uva en La Unión es un buen ejemplo de lo que podría pasar”, sostiene.
Hay, según el experto, muchas variables que juegan en contra de la caña: además de que cada vez es más cara producirla por el costo y la dificultad del agua –las sequías por el cambio climático harán disparar los precios-, su demanda es cada vez menor por los problemas de salud que genera en los humanos.
“Desde el punto de vista social tampoco es mucho lo que aporta”, señala Laing. De hecho sostiene que el sector cañicultor solo genera en el departamento 35.053 empleos, con tendencia a la baja ante la cada vez mayor tecnificación del sector.
“La caña –señana Laing- debe desaparecer del valle geográfico del río Cauca en los próximos 40 años para asegurar la capacidad productiva de la región”.
Para ello, dice, será necesario implementar políticas de producción minifundista conectadas a cadenas productivas de frutas, hortalizas, arroz orgánico y flores exóticas (heliconias). “Este es un clima maravilloso para la producción hortofrutícola”, sostiene.
“La caña se puede ir para los Llanos Orientales donde hay 6 millones de hectáreas aptas para su cultivo”, de ahí la importancia de conectar, mediante una vía transversal, a Buenaventura con el Meta por Palmira.
“Es una pena que el 80% de los contenedores que llegan a Buenaventura con mercancía procedente del resto del mundo, se regresan vacíos a sus puertos de origen”, señala Laing. “No puede ser que la región esté perdiendo esta oportunidad de exportar por falta de una política clara”.
“Hay que preparar al departamento para reemplazar la producción de caña en el valle geográfico por cultivos más competitivos, y la ganadería extensiva de la ladera por bosques que nos aseguren la producción de agua”.
Sobre la ganadería, el agrónomo insiste en la necesidad de cobrar un impuesto duro por cada vaca que haya en el campo. “Es la única manera como se va a acabar con eso y a recuperar las tierras que hoy están erosionadas y generando problemas en la parte plana durante el invierno”.
“Ni los ganaderos ni los cañeros van a cambiar por altruismo”, afirma. “Lo van a hacer por fuerza económica”, sostiene, y en eso “el Estado colombiano puede llevar la delantera tomando decisiones políticas que le ofrezcan un mejor futuro a todos y no a unos pocos”.
“El futuro del Valle del Cauca son las frutas, las hortalizas, las legumbres, las flores. Y en la zona de ladera, no en la parte plana, el clúster de la avicultura”.
Sobre el manejo del agua, Laing afirma que se tienen que realizar algunos cambios en los estatutos de la CVC para hacer de ella una entidad más eficiente en la administración del recurso agua: “El agua será un asunto vital para la región cuando se vuelvan más drásticos los Niños”.
Por eso es partidario, también, de imponer un impuesto al uso del agua con los que se puedan fortalecer las políticas de investigación en las universidades en este campo. “Hay que mejorar la imagen de la agricultura en las universidades. Crear un estímulo en técnicos e investigadores”.
De hecho, hizo énfasis en la necesidad de que la región se especialice en cultivos libres de herbicidas e insecticidas. “El Valle debe procurar un mercado de productos verdes, libres de contaminantes, que son los más valorados en los mercados internacionales”.
“Necesitamos que, mediante políticas, se obligue a los cañeros a salir del valle geográfico del río Cauca. Eso sumado a la nueva fuente de riqueza –la horticultura- le permitirá al departamento generar muchos más empleos y bienestar social a toda su población, y frenar esa migración del campo a la ciudad por falta de trabajo con las secuelas conocidas en las zonas urbanas”, concluyó.
Hasta el 23 de abril de 2015 es el plazo para adquirir la clave de acceso para la inscripción a los programas de doctorado de la Universidad del Valle, para el periodo agosto - diciembre 2015. Para los programas de maestría y especializaciones el plazo es hasta el 28 de mayo.
Los programas de posgrado se ofertan en las sedes de Cali, Buga y Tuluá.
La fecha límite para la entrega de los documentos soporte, requeridos para la inscripción a doctorado, es el 27 de abril de 2015; para los programas de maestría y las especializaciones la fecha es el 1 de junio.
Los resultados de los admitidos a los programas de doctorado se publicarán en la página web de la Universidad, el 15 de mayo de 2015; los resultados de los admitidos a maestrías y especializaciones se publicarán el 7 de julio.
Informes: Universidad del Valle - Área de Admisiones.
Tel.: 321 21 00 Ext. 2191.
Admisiones Universidad del Valle
Menos potencia para reducir el campo electromagnético de las antenas de los radio operadores de telefonía celular en la ciudad con el fin de reducir los riesgos de contraer enfermedades como el cáncer, pidió el investigador Fabio Guerrero, catedrático asociado de Telecomunicaciones de la Universidad del Valle.
Aunque Guerrero dijo que “el Gobierno está cumpliendo con las mediciones de radiación y los límites en Cali están por debajo de los establecidos por la OMS, es necesaria la medida porque estudios recientes señalan que una exposición constante a estas podrían generar riesgos”.
Según el educador, “en 2014 el Departamento de Oncología del Hospital Universitario de Suecia encontró que el uso continuado de teléfonos inalámbricos o celulares tiene un riesgo potencial de causar cáncer especialmente en niños y adolescentes”.
Guerrero aclaró que, como las antenas envían la señal desde la estación base al celular, es previsible que si se está cerca de una antena de transmisión existan riesgos para la salud”.
De hecho, debido a las constantes quejas de los caleños por el establecimiento de estas antenas en puntos residenciales de la ciudad, la actual Subdirección de Ordenamiento Urbanístico de la capital del Valle investiga anomalías en la instalación de 177 estructuras.
Guerrero aclaró que las antenas de telefonía celular, en cualquier parte del mundo, suponen tres tipos de problema: jurídico, médico y técnico.
Problema jurídico
En lo jurídico dijo que la ley ordena al gobierno, a través de la Agencia Nacional del Espectro (ANE), hacer mediciones de la intensidad de campo electromagnético debido a las radiaciones que producen los emisores de las radiofrecuencias.
Según el profesor Guerrero, “el gobierno cuenta con una red de censado a través de la cual se pueden verificar los niveles de radiación en los puntos de monitoreo que tiene el gobierno en todo el país”.
“No son todos los puntos de medición que uno desearía”, precisó el especialista, pero “se ha encontrado que los niveles de exposición electromagnética, en términos generales, son seguros”. En Cali hay diez sitios de monitoreo administrados por la ANE.
Guerrero dijo, sin embargo, que para determinar los límites de seguridad hay unas normas: “El país cuenta con unas leyes sincronizadas con la normatividad internacional, que sigue el consenso internacional. En este tema el consenso lo dictamina la OMS”.
Según la actual legislación, las mediciones indican que Cali está por debajo, y en otros casos muy por debajo de la línea considerada riesgosa. “En casi todos los casos siempre estamos por debajo. En Cali hay estaciones con índices del 30%; en general están entre el 10% y el 15%”.
Por eso Guerrero señaló que las personas que quieran entablar una querella jurídica contra los operadores móviles la tienen muy difícil: “Desde el punto de vista de la norma están cumpliendo con la ley. Las mediciones muestran que se está por debajo de lo que dice la norma”.
Problema médico
Por el lado médico, en cambio, el asunto resulta diferente. En 2014, un estudio del Departamento de Oncología del Hospital Universitario de Suecia encontró que hay una relación de riesgo de cáncer por el uso continuado de teléfonos celulares e inalámbricos.
Según Guerrero, el problema se acentúa en niños y adolescentes “porque los niños tienen un cráneo más delgado y pequeño, y la conductividad en ellos es más alta. Eso hace que el riesgo en menores de edad y adolescentes sea mayor”.
El investigador sostiene que las mediciones se hicieron sobre el uso continuado de teléfonos móviles celulares, sobre todo de teléfonos considerados de tercera y cuarta generación. “Los más riesgosos son los smartphones”, señala Guerrero; “así que es una mala idea que los menores de edad los empleen de manera continua, pues está claro que existe una relación de su uso con el glioma”, cáncer producido por este tipo de radiación afectando el nervio auditivo.
De ahí –aclara- que en sus conclusiones el estudio sueco advierta a la OMS la necesidad de revisar urgentemente los límites seguros de la radiación, pues “si el uso continuado de móviles genera riesgo de cáncer, qué podría pensarse de una estación base de celulares”.
Problema de ingeniería
Además del jurídico y el médico-científico, el tema de las antenas tiene un componente adicional: el referente a la ingeniería. Guerrero aborda el tema radioeléctrico con la analogía de la bombilla gigante para iluminar un cuarto grande.
“Usted tiene dos formas de iluminar un gran salón”, advierte el investigador. “La primera es poner una gran bombilla que genera mucho calor. Los que estén cerca a esa bombilla sentirán más calor que los que estén retirados debido a su cercanía con la fuente de radiación”.
La segunda alternativa es utilizar un conjunto de pequeñas bombillas, generadoras de poca radiación comparada con la gran bombilla, pero que en promedio tienen igual de iluminado el cuarto. Eso quiere decir que si usted está cerca a una de estas pequeñas bombillas tendrá menos riesgo de calentarse que estando cerca a una gran bombilla.
“Es un principio de ingeniería básico de telecomunicaciones”, sostiene Guerrero; “así que la alternativa que tienen los operadores de telefonía celular es instalar más antenas en la ciudad con una menor potencia”.
El investigador afirma que este método ya está en aplicación en estaciones de Metro de grandes capitales de países desarrollados: “Emplean pequeñas antenas, que es el mismo principio del bombillo chico que ilumina el gran salón”.
Que sean pequeñas antenas tiene una justificación. Guerrero afirma que una estación base puede transmitir con 10 vatios de potencia, mientras que un teléfono móvil lo hace con 100 milivatios. “La potencia con la que transmite una antena celular es 100 veces mayor que la de un celular”, aclara.
“Ahí viene el problema de la distancia”, precisa el experto univalluno. “Eso quiere decir que si usted está de manera continua y muy cerca de una fuente que es cien veces más poderosa que la radiación de un celular, es lógico que va a tener un gran riesgo”.
Guerrero afirma que saber cuál es la distancia adecuada a una estación base es la pregunta del millón: “Eso es un tema que aún está por determinarse –la telefonía celular es muy reciente–, pero está claro que vivir cerca no es una buena idea”.
Según Guerrero, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de Naciones Unidas encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional, está en mora de sacar las regulaciones de distancia. “No existen básicamente porque es un problema nuevo”, aclara.
“Debería haber una regulación a través de una ley que diga cuál es la distancia mínima a la que deben estar las zonas urbanas de estas antenas”, señala Guerrero. “Eso depende del tamaño de la radiación de las estaciones base; no todas transmiten con la misma potencia”.
“Si los operadores utilizan antenas de menor tamaño, obviamente su potencia va a reducirse y será necesario tener más estaciones base en las ciudades para garantizar un buen servicio”, sostiene el investigador.
Para bajar la alarma sobre el particular, aclara que en las casas con wi-fi, sin darnos cuenta, hay una antena. “El wi-fi es una mini estación base, y es tan pequeña su potencia que se considera inofensiva. El problema es cuando la tenemos pegada al cuerpo durante mucho tiempo”.
La propuesta de Guerrero es que el gobierno regule las distancias de las antenas hacia la gente y que se reduzca su potencia instalada. “Es necesario que se promueva el uso de estaciones base de menor potencia. Es una recomendación a los operadores de telefonía celular”.
Como ejemplo crítico de lo que es exponerse a radiofrecuencias altas, menciona el horno microondas. “Conocí el caso de una niña que accidentalmente metió su brazo en el horno encendido y la quemada fue brutal”.
Para el profesor de la Universidad del Valle, la OMS debe modificar los límites. “Al modificarse los límites, la legislación colombiana debe hacerlo también, y nos vamos a encontrar con sitios en los que, de seguro, estamos por encima del nuevo límite”.
Inmediatamente –asegura– los operadores tendrán que disminuir la potencia de sus antenas, ya sea pasándose a antenas más pequeñas o disminuyendo la potencia de las actuales, de lo contrario estarían violando la nueva reglamentación.
En Cali, sostiene Guerrero, las bases transmisoras podrían instalarse en zonas montañosas, pero con las áreas de riesgo bien demarcadas, aunque sostiene que “solo bastaría bajar los límites de radiación y con eso toda la industria se movería a ajustarse a las nuevas disposiciones”.
El tema –concluye- no es para plantearlo entre buenos y malos. “No se trata de echar la industria del celular a las llamas, como en una nueva Inquisición. “Podrían pedirle a la Academia que investigue para determinar, por ejemplo, cuál es la distancia segura para la salud a la que deben estar los seres humanos de las antenas”.
“Afrodescendientes en el Valle del Cauca. Ensayos Históricos”, es el título del libro que acaba de publicar el Director de la Universidad del Valle, Sede Palmira, Dr. Alonso Valencia Llano.
La obra está compuesta de varios artículos, algunos publicados a manera de ensayos históricos que el autor ha llevado a discusión en diferentes escenarios: conferencias, congresos y seminarios asociados a la conmemoración de la Independencia.
La publicación contiene tres ejes principales: Los aportes de los afrodescendientes al desarrollo del Valle del Cauca, los sectores populares en la independencia del Valle del Cauca y, por último, los esclavos durante el primer medio siglo de constituida la República.
En ellos Valencia Llano expresa la importancia de los afrodescendientes en la historia colombiana y, por supuesto, en la conformación de lo que hoy es el departamento del Valle del Cauca como región.
“El papel histórico de los afrodescendientes es un tema obligado para quienes abordamos el estudio de los procesos históricos que se desarrollaron en el suroccidente colombiano”, explicó el catedrático.
Para Valencia, en esta región del país la población de origen africano fue y sigue siendo la minoría más grande en términos absolutos, mientras que, en los relativos, en alguna época fue la mayoritaria por formar parte de los “libres de todos los colores”.
Entre jueves y viernes (9 y 10 de abril de 2015), en el auditorio Germán Colmenares del campus Meléndez de la Universidad del Valle, se llevará a cabo el evento “Escritores en su tinta. El Oficio del Narrador en la Escuela de Estudios Literarios”.
El encuentro, organizado por la Escuela de Estudios Literarios de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, busca rescatar, divulgar e incentivar el estudio de la obra narrativa de los escritores-docentes: Ángela Adriana Rengifo, Alejandro José López Cáceres, Oscar Osorio, Fabio Martínez y Edgard Collazos.
Según María Eugenia Rojas Arana, coordinadora del certamen, los asistentes “podrán dialogar con los escritores y conocer los diversos procesos creativos y formativos que llevan a cabo, las reflexiones sobre la escritura y la percepción que tienen sobre sí mismos como narradores”.
Para Rojas, “el evento permitirá acercar la Escuela de Estudios Literarios a una comunidad más amplia, generando nuevos espacios literarios, con contextos cercanos o desconocidos en los procesos de escritura y en los niveles de recepción de la producción literaria e intelectual”.
Asimismo, destacó la importancia de introducir la lectura de los escritores-docentes a la enseñanza de la literatura en los colegios con el fin de aproximar los escritores de la región a los estudiantes.
“Creo que algo por mejorar y dinamizar es la difusión del trabajo literario e investigativo de nuestra Unidad Académica”, señaló Rojas. “Se trata entonces de difundir en nuestro campus universitario y por fuera, nuestras realizaciones y logros, que también hacen parte de los proyectos investigativos de los profesores”.
PROGRAMA
JUEVES 9 DE ABRIL
2:30 a 3:00 p.m. Inauguración evento.
3:00 a 3.30 p.m. “El escritor frente a la violencia”, por Oscar Osorio
3.30 a 4:00 p.m. “Narrar es descubrir delfines de sándalo”, por Alejandro José López Cáceres.
4:00 a 4:30 p.m. Descanso y refrigerio
4:30 a 5:30 p.m. Foro de discusión con los escritores.
VIERNES 10 DE ABRIL
2.30 a 3.00 p.m. Charla: “¿Cuál es el cuento con el cuento? Apuntes de una experiencia de escritura”, por Ángela Adriana Rengifo
3:00 a 3.30 p.m. Charla: “El oficio de la escritura: Un largo destino íntimo”, por Fabio Martínez
3:30 a 4:00 p.m. Charla: “Un camino recorrido en la literatura colombiana”, por Edgard Collazos
4:00 a 4:30 p.m. Descanso y refrigerio
4:30 a 6 p.m. Conversatorio con los escritores y foro final
Informes: Teléfono: 3212161 – 3315236, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Este viernes, entre las 9 a.m. y las 12 del mediodía, se entregarán en el Ágora, campus de Meléndez, los primeros 200 stickers con los cuales el programa “Identifícate con tu bici” busca frenar el robo de bicicletas al interior del centro de estudios.
Según Rolando Quintero Ramírez, miembro del grupo, la iniciativa estudiantil incluye la entrega de gratuita de un carné de bici-usuario –carné que debe coincidir con el número del sticker o etiqueta- a los más de mil ciclistas identificados que circulan a diario por el centro universitario.
Quintero, estudiante de estudios políticos y miembro del comité organizador, señaló que “lo que buscamos con este proyecto piloto es generar toda una cultura alrededor de la bicicleta, y no solo de seguridad”.
Del plan “Identíficate con tu bici” hacen parte usuarios de la bicicleta de cuatro organizaciones reconocidas de ciclistas en la ciudad.
El programa es apoyado por las autoridades universitarias y hace parte de un plan especial de movilidad al interior del alma máter que contempla, además, la demarcación de carriles especiales para bici-usuarios, ya en operación.
Los interesados en matricular su bicicleta dentro de este plan piloto, lo pueden hacer a través del correo institucional de “Identifícate con tu bici” o redes sociales.
Según Quintero, a diario son hurtadas en los parqueaderos para bicicletas de la Universidad, tres velocípedos, robos ejecutados por personas ajenas al campus.
El plan hace parte de la fase 1 de un proyecto mucho más ambicioso.
“La idea es que todas las universidades del sur de Cali estén conectadas por una bicirruta especial con el fin de facilitar la movilidad entre ellas y generar conciencia de eco-movilidad”, dijo el dirigente estudiantil.
El proyecto abogará también por una ampliación, mejora, mantenimiento y construcción de nuevos parqueos para bicicletas en la ciudadela universitaria.
Mayores informes: Rolando Quintero Ramírez, 311 7786349.
El Municipio de Versalles ubicado en uno de los bordes del Cañón de Garrapatas, al norte del Departamento del Valle del Cauca, tiene 20 mil habitantes y es considerado un ejemplo nacional e internacional.
Es ejemplo porque no registra una sola muerte violenta desde hace tres años y en Colombia ese es de por sí, un elemento diferenciador. Además, porque la población ha adquirido hábitos saludables poco usuales en nuestro medio. Y en el manejo de residuos sólidos y alcantarillado funcionan mejor que en cualquier otro municipio o ciudad.
Pero éstos no son los únicos elementos que lo convierten en un municipio modelo. Las campañas de educación para la convivencia y el cuidado de la salud, a través de obras de teatro y charlas, en la cabecera municipal y en los corregimientos ha generado cambios positivos extremos en el común de la población rural y urbana.
Otro aspecto que hace diferente a los versallences es la casa campesina donde funciona una botica comunitaria y una casa de paso para las mujeres de la zona rural que vienen a la cabecera municipal a tener sus hijos.
En Versalles es difícil ver, en la calle, papeles o botellas en el suelo y el reciclaje desde la casa ha dado tan buen resultado que las amas de casa separan los desechos sólidos, en tres bolsas diferentes y el carro recolector fue especialmente diseñado y construido con compartimentos para que no se mezclen.
Los desechos se recogen mientras el carro recolector, a diferencia de la mayoría de poblaciones pequeñas donde suena una campanilla, lanza mensajes, por autoparlante, que invitan y promueven la separación de residuos y a comportarse ecológicamente. El resultado ha tenido tal respuesta que nadie deja bolsas fuera de casa, tiradas en el andén, como en otras comunidades. Todas las bolsas se entregan al carro de basuras como si fueran por pedido expreso. Esto permite cero basuras desparramadas o malos olores en las calles.
La empresa que administra la recolección de los desechos, trabaja continuamente para mejorar el sistema. Esta es una cooperativa mixta, constituida por entidades privadas y públicas, en la que el Municipio ejerce un liderazgo. Es la Cooperativa Camino Verde, de la cual hacen parte 15 instituciones, 3 públicas y 12 privadas.
De la Cooperativa hacen parte el Municipio, el Hospital San Nicolas y la Institución Educativa La Inmaculada y 13 organizaciones privadas como asociaciones y juntas de acción comunal, que cuentan con la asesoría de la Facultad de Ingeniería y la Sede Zarzal de la Universidad del Valle.
La Sede de Zarzal, a través de sus programas de Administración y Contaduría la asesoran en asuntos administrativos y contables y el programa de Trabajo Social en su aproximación con la comunidad. La Facultad de Ingeniería en el manejo de residuos.
Los residuos
Los residuos sólidos se recogen y llevan a la Planta de aprovechamiento de residuos sólidos municipal y se termina de separarlos de acuerdo a su condición de resiclabilidad, luego vuelven a separarse por su composición física, si son papel, metal o plástico.
Se apilan de acuerdo a la clase. Las cáscaras, pepas y comida se usaban para alimentar lombrices y producir abono orgánico, pero por el espacio y las condiciones los resultados no eran los mejores.
Luego de un estudio in situ, por parte de docentes y estudiantes de Ingeniería Sanitaria y ambiental se encontró que la mejor y más higiénica forma de tratar esos desechos orgánicos no reciclables era produciendo compost.
Para hacer el compost se seleccionan y luego se amontonan los desechos biodegradables por un tiempo determinado. En otras palabras, se hacen varias pilas, de acuerdo al momento en que llegan a la planta y cada cierto tiempo se voltean hasta que se descomponen y forman una especie de gránulos y polvo como tierra. Se lleva a una zaranda o tamiz que separa los desechos no biodegradables que le quedan.
El producto, de acuerdo con análisis de laboratorio de Univalle, tiene gran calidad para ser utilizado como potenciador de suelos.
El resto de los desechos se separan y clasifican. Los reutilizables como los metales, plástico y telas, se venden en centros de abasto de poblaciones cercanas como La Unión, Tuluá o Pereira, generando recursos adicionales para la Cooperativa y ahorro para sus usuarios. Con lo que se recibe por la venta, el municipio paga parte de los costos normales de la recolección de sobrantes, incluyendo las campañas educativas.
Los Problemas
Pero a diferencia de los cuentos de hadas, no todo funciona a las mil maravillas. Ahora la Cooperativa Camino Verde, y por ende el Municipio, tiene un inconveniente. Donde llevan los residuos no reciclables ni orgánicos, como tollas sanitarias, papel higiénico, no se los quieren recibir. La razón es que hay una ley que dice que esos sitios de disposición final de residuos solo pueden recibirlos en carros compactadores y en Versalles el recolector no está pensado para compactar sino para reciclar, pero la ley es ley aunque no concuerde con las necesidades sociales.
Trabajo y empleo, Género y Etnicidad, Violencia y Conflicto, Acceso y Participación en políticas públicas y Enfoques emergentes, son temas del XI del Congreso Nacional de Estudiantes de sociología -CONES, que se realizará en la Universidad del Valle del 5 al 8 de mayo de 2015.
En esta XI versión, el Congreso trae por lema “Las caras de la desigualdad social en Colombia”, dando continuidad al estudio de las principales problemáticas colombianas con sus configuraciones locales.
El Congreso Nacional de Estudiantes de Sociología -CONES, es un evento de iniciativa de estudiantes de las universidades públicas y privadas de Colombia, desde el 2004, y que año tras año los convoca un dialogo sobre problemáticas abordadas a nivel local, regional y nacional desde la perspectivas de las ciencias sociales, principalmente desde la sociología.
El CONES pretende poner en discusión las perspectivas teóricas y metodológicas, a través de estudios empíricos y argumentativos de varios trabajos de investigación e iniciativas académicas que se realizan en Colombia; con el fin de promover el intercambio de experiencias, por medio de la retroalimentación, evaluación y el diálogo crítico de la producción académica realizada por los estudiantes de las universidades de todo el país. En este espacio se lleva a cabo el fortalecimiento del estudiantado por fuera de las aulas académicas, como futuros investigadores sociales.
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La Directora de Desarrollo Rural Sostenible y la Directora de Desarrollo Social, del Departamento de Planeación Nacional invitadas a la Universidad del Valle
La dimensión Rural y la Social del Plan Nacional de Desarrollo son los temas de las conferencias que se realizarán este viernes 27 de marzo a las 10:00 a.m. en el Auditorio Antonio J. Posada, del Campus de Meléndez, organizado por Departamento de Economía de la Universidad del Valle.
Como invitadas especiales participarán Ángela María Penagos, Directora de Desarrollo Rural Sostenible y Alejandra Corchuelo, directora de Desarrollo Social del Departamento de Planeación Nacional.
Ángela Penagos es egresada del Programa de Economía de la Universidad del Valle y es Magíster en Economía Ambiental y Recursos Naturales, de la Universidad de los Andes y la Universidad de Maryland, Estados Unidos.
Tiene más de 10 años de experiencia en el diseño de políticas públicas para el desarrollo rural y medioambiental. Trabajó como investigadora principal en el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.
Se ha desempeñado en la Dirección Nacional de Planeación -DNP, como asesora de dirección, subdirectora de producción y desarrollo rural, subdirectora sectorial y en la actualidad como Directora de Desarrollo Rural. En particular ella coordina la construcción de políticas e instrumentos para el uso sostenible de la biodiversidad presente en el territorio colombiano.
La Dirección de Desarrollo Rural Sostenible es responsable de dirigir, promover y evaluar políticas encaminadas a impulsar el desarrollo rural y agropecuario del país, a través del diseño e implementación de herramientas de planeación estratégica, la formulación del Plan Nacional de Desarrollo, la elaboración de documentos CONPES en temas relacionados con d
sarrollo rural, agropecuario, forestal y pesquero, la provisión de insumos técnicos para el diseño de modelos de intervención y el diseño de estrategias para aplicar en la política sectorial.
Alejandra Corchuelo Marmolejo es economista de la Universidad de los Andes y Magíster en Economía Institucional Ambiental, de la Universidad de París X - Nanterre.
Ha trabajado como investigadora en Fedesarrollo, consultora en asuntos sociales y coordinadora de proyectos en el Ministerio de la Protección Social, vicepresidenta de la Fundación Terpel, consultora para la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe, consultora del Banco Mundial, entre otros cargos.
También se ha desempeñado en el campo de la academia como docente del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana, de Bogotá. En la actualidad se desempeña como Directora de Desarrollo Social del Departamento Nacional de Planeación - DNP.
La Dirección de Desarrollo Social —DDS— apoya al Dirección Nacional de Planeación en el cumplimiento de sus funciones mediante acciones en los ámbitos de educación, salud, seguridad social, cultura, deporte, recreación, empleo, ingresos y estratificación, en coordinación con los organismos y entidades pertinentes.
Su gestión propende por la construcción de una visión prospectiva del sector a través de la promoción, seguimiento, control y evaluación de políticas, planes, programas y proyectos de desarrollo que contribuyan a la focalización y racionalización del gasto social.
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