La Universidad del Valle y la Alcaldía de Jamundí pusieron en marcha el convenio marco de cooperación con la visita a los predios donde se construirá el campus del nodo Univalle en el municipio. El proyecto tendrá una inversión aproximada de 15,000 millones de pesos que serán otorgados por la Alcaldía de Jamundí y la Gobernación del Valle del Cauca.
En la observación de los terrenos participaron el jefe de gabinete del municipio Duvalier Sánchez, el delegado de la Secretaría de Educación Ariel Ruiz, la directora de la sede Univalle Norte del Cauca Adriana Valencia Espinoza y un equipo de la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional de la institución, liderado por José Santiago Arroyo Mina.
“Jamundí va a tener un nodo de la Universidad del Valle. En ese sentido, estamos revisando cómo se va a aprovechar este lote para generar de forma eficiente un anteproyecto que nos permita viabilizar estudios y diseños con criterios de sostenibilidad y cuidado del agua para tener en el 2022 un primer edificio con aulas para el buen desarrollo de las actividades académicas de la universidad”, afirmó José Santiago Arroyo, director de la Oficina de Planeación.
Si bien la construcción del nuevo campus de Univalle en Jamundí se proyecta para el 2022, se espera dar inicio a los primeros programas académicos a partir del próximo año en las instalaciones de la Institución Educativa Rosalía Mafla, lugar que también visitaron ambas delegaciones.
Frente a los programas que se ofrecerían en esta primera etapa Adriana Valencia, directora de la sede de Univalle en el Norte del Cauca, anunció: “vamos a iniciar el nodo con los primeros cuatro semestres para las carreras de Administración de Empresas, Comercio Exterior y Contaduría Pública. Continuaremos revisando los avances para evaluar qué otros programas académicos podemos ofrecer en Jamundí.
Lyda Osorio, profesora de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle y asesora de la Alcaldía de Cali en el manejo de la epidemia por Covid-19 recuerda a la ciudadanía la importancia de las acciones individuales para el fortalecimiento de las medidas tomadas por el gobierno local y la sostenibilidad a mediano plazo para la superación de la crisis.
“Si bien puede ser que una cuarentena que se haga en este momento sea suficiente para bajar la transmisión, si se relaja el confinamiento y no se logra hacer una buena trazabilidad de los positivos y de los contactos, después de unos meses necesitaríamos una nueva cuarentena”, explicó la profesora Osorio y recalcó que, por ello, es necesario el trabajo en estrategias conjuntas e integrales dado que, con la alta facilidad de contagio, es muy difícil de controlar la pandemia sin la contribución de la población con las medidas de autocuidado.
Medidas como el lavado de manos constante, el uso del tapabocas, el distanciamiento físico y quedarse en casa para disminuir el número de contactos son las recomendaciones más importantes para la epidemióloga durante estos días de aumento acelerado de los casos positivos.
“El distanciamiento físico no implica necesariamente distanciamiento social. Para celebraciones como el día del padre podría haberse hecho una reunión familiar por internet y, sin necesidad de contacto, estar juntos. Es necesario recordar que gran parte de los casos son asintomáticos y, a pesar de ello, son vectores de contagio”, recuerda Lyda Osorio.
Para las personas que tienen que realizar desplazamientos y trabajar de forma presencial durante la pandemia, la profesora Osorio enfatiza en la importancia de evitar las aglomeraciones y de establecer horarios diferenciados para que las personas cumplan funciones en un mismo espacio.
“Una de las mejores formas de evitar las aglomeraciones desde los espacios de trabajo es la entrada a diferentes horarios del personal, así no sólo hay más espacio en el lugar de trabajo, sino que se descongestiona el transporte público, que es uno de los lugares de mayor afluencia de personas”.
Como otra medida para la descongestión del transporte público la profesora Osorio recomendó el uso de medios alternativos de transporte como la bicicleta y el transporte a pie. “Desplazarse a pie o en bicicleta es una forma recomendable de transporte porque reduce el contacto con los demás transeúntes y el desplazamiento se da en un espacio abierto, por lo que se reducen notablemente las probabilidades de contagio”.
Adicionales a las recomendaciones sobre el transporte, Osorio sugirió acudir a los lugares más cercanos posibles para realizar diligencias, puesto que disminuir las distancias que nos movemos disminuye también la dispersión espacial del virus.
Por otra parte, la profesora llamó a la conciencia no sólo del autocuidado, sino también del cuidado del otro. “La principal recomendación se dirige a ser conscientes de que hay un grupo poblacional al que este virus afecta de manera desproporcionada en términos de casos graves y mortalidad, que son personas adultas mayores y personas que tienen ciertas condiciones de salud. Como ejemplo, pregunto cuál sería nuestro comportamiento si el 78% de los fallecidos fueran menores de 5 años, ¿qué haríamos como ciudad para protegerlos?”.
Ese mensaje de concienciación lo extiende también para el cuidado de las personas con comorbilidades y reitera que, aunque no seamos población de riesgo o no conozcamos a ninguna persona vulnerable, debemos contribuir a buscar un beneficio colectivo y rescatar la solidaridad y el valor de aplicar las medidas correctamente, aunque la afectación no sea directa.
La profesora reconoció que hay casos de personas que deben salir de casa porque dependen del trabajo diario para subsistir. “Frente a esta circunstancia, la invitación es a continuar en casa, ya que con esto se disminuye la tasa de contacto de las personas que deben vivir de la ganancia diaria. También podemos comprar los productos locales para que estas personas para que haya una menor afectación económica en las poblaciones más vulnerables”.
A pesar de que el grupo desproporcionadamente afectado es la población mayor, también están caracterizadas como personas de alto riesgo las personas que, sin importar su edad, sufren algunas patologías como enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes, obesidad y sobrepeso. Aún se encuentra en discusión si la condición de fumador es un factor de riesgo. Sin embargo, la recomendación general va dirigida a la precaución, dado que el tabaquismo puede desencadenar otras enfermedades.
Dentro de los factores diferenciales observados en otros países, expone Osorio, se pudo encontrar un factor diferencial en la etnia: se observó que los afroamericanos son una población con mayor afectación en Estados Unidos y en el Reino Unido el no ser blanco es una condición de mayor vulnerabilidad.
“En la afectación a estas poblaciones es difícil separar si es realmente una cuestión de etnia o es una cuestión de las condiciones de vida. En Colombia estamos observando si la población indígena, por sus condiciones, resulta más susceptible, pero el factor de riesgo determinante son las malas condiciones sociales y económicas, independientemente de la edad, la comunidad o de la etnia. Ser pobre te pone en un factor de riesgo”.
De acuerdo con las palabras de la profesora Lyda Osorio, dentro de las razones por las que se considera que la pobreza incide en el riesgo de contagio, así como de la gravedad de la enfermedad, están la capacidad nutricional, el estrés, la dificultad para el aislamiento, entre otros factores.
Por su parte, el Instituto Nacional de Salud tiene en fase preparatoria un estudio de prevalencia que se está haciendo en 7 ciudades del país. “Este estudio pretende medir la cantidad de personas que ya han estado infectadas para tratar de predecir cuál sería el comportamiento con datos más precisos. Hasta ahora, los modelos que hemos trabajado se basan en los números de mortalidad o de positivos, pero las medidas más objetivas se obtienen con el número que este estudio buscará conseguir”, recalcó la epidemióloga.
Uno de los puntos álgidos en la intervención de la crisis ha sido el manejo de la información. Para la profesora Osorio debido a la desinformación provocada por cadenas falsas a través de WhatsApp y redes sociales.
“Un punto crítico en cualquier epidemia es la comunicación. Debido a la importancia de tener canales oficiales reconocidos donde la gente se pueda informar, nosotros dirigimos la información por los conductos regulares de la Alcaldía y la Secretaría de Salud”. Con esta afirmación la profesora Lyda Osorio extiende la invitación a consultar fuentes como la Alcaldía, el Instituto Nacional de Salud o la Organización Mundial de la Salud, para que puedan corroborar la información.
Uno de los motivos que genera mayor consulta a través de plataformas no oficiales y cadenas es la suspicacia surgida alrededor de los datos proporcionados por entes oficiales. Frente a esta desconfianza, Osorio explica que Colombia tiene un sistema de vigilancia para realizar esta verificación.
“Desde hace 12 años el sistema de vigilancia en Colombia tiene varios pasos para verificar los datos. Tenemos un programa un software para la notificación de cualquier evento en salud pública que deba ser de objeto de vigilancia. Para el caso particular del Covid-19, el Instituto Nacional de Salud implementó dentro de este software existente unas fichas de notificación que pueden llenar las IPS, quienes hacen la atención a pacientes y los laboratorios autorizados para hacer el proceso”.
La notificación de las novedades se realiza varias veces al día, asegura la docente. La información llega a la Secretaría de Salud Municipal que recibe esa información y realiza un procedimiento para encontrar duplicados, puesto que las personas pueden acudir a diferentes laboratorios para comprobar sus resultados o realizarse dos pruebas en la misma semana. De esta verificación se derivan tareas de corrección. Posterior a ese procesamiento inicial, se continúan haciendo más análisis.
Con el fin de generar coherencia en la recolección de datos a nivel nacional, la información es procesada bajo los mismos denominadores con el fin de que sean comparables entre sí y a través del tiempo. Con esa tarea de procesamiento terminada, se envía la información al Instituto Nacional de Salud, quien genera un nuevo procesamiento y envía la información de Colombia a la Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud.
Aunque la epidemióloga y asesora expresa que hay asuntos por optimizar, es enfática en que todos los procesos son objeto de mejora constante. Parte de esos procesos de mejora están en la respuesta adecuada de los pacientes. La información consignada por ellos es muy importante para el sistema de salud, pues permite establecer correctamente las estadísticas a nivel ciudad, región y país, además de facilitar la tarea de control epidemiológico.
En cuanto al proceso de toma de prueba, la docente asegura: “una situación ideal, debido a que el contagiado debe entrar en aislamiento, sería tener una prueba que en minutos te diera el resultado y fuera infalible. Hasta el momento no existe un examen así para ninguna enfermedad, sobre todo frente a un virus nuevo como el Covid-19. Por ello, los pacientes con sintomatología o que se hayan hecho la prueba deben aislarse aún sin resultados y considerarse positivos hasta que se demuestre lo contrario”.
Si bien hay tiempos prolongados para la entrega de resultados, la profesora resalta el trabajo para el desarrollo de pruebas más rápidas y exalta la labor del laboratorio de la Universidad del Valle, que demora aproximadamente 24 horas en entregar resultados e incorporó un sistema de colores para identificar la prioridad de las pruebas para su procesamiento dependiendo del grupo de riesgo al que pertenezca el paciente.
“Es un reto muy grande tener un prediagnóstico que realmente pueda responder a esas necesidades sin requerir una tecnología tan alta como actualmente sucede. Aunque ya hay muchos laboratorios trabajando en la realización de pruebas y esto agiliza la entrega de resultados, quedan varios desafíos, varias brechas por superar”.
Para la epidemióloga, en este momento de pandemia, donde el diagnóstico rápido es crucial, la prueba debería ser gratuita y de inmediata autorización. Sin embargo, para las figuras de aseguradoras, que cubren el costo de la prueba, el paciente tiene que pedir una autorización a través de un médico para el que hay que asignar una cita. “Estos procesos preliminares a la prueba pueden ser incluso más largos que la distancia entre la toma de muestra y el resultado, pero en toda la cadena se están haciendo esfuerzos para hacer más rápido el procedimiento de la prueba”, complementa Osorio.
Aún con las tareas pendiente, el trabajo exhaustivo de las entidades de salud pública y el gobierno local han permitido que el aumento de casos en Cali no sufra el crecimiento exponencial que se ha evidenciado en otras ciudades del país. Con esto, el mensaje general a la ciudadanía es el acatamiento de las medidas de bioseguridad, el acompañamiento a las disposiciones tomadas tanto por las autoridades locales como por el gobierno nacional y la ratificación del compromiso para continuar trabajando por la salud de todos los caleños.
En la ciudad de Cali no puede hablarse de focos de contagio actualmente, pues la diseminación del virus se ha presentado de forma homogénea, por fuera de los sitios específicos donde estaba concentrada. Con esta novedad, la tarea de control se torna aún más ardua para los organismos de salud púbica.
Así lo asegura Lyda Osorio, epidemióloga, docente de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle y asesora de la Alcaldía de Cali en la lucha contra la pandemia del nuevo coronavirus.
En cuanto a los cambios en las cifras de contagio en la ciudad para llegar a la expansión del Covid-19 por todo el casco urbano, la profesora Osorio explicó: en Cali mantuvimos una tendencia muy estable de crecimiento de los casos diarios, que oscilaba entre el 1 y 2%. Durante esta etapa observamos unos focos más o menos claros. A partir de la última semana de junio y durante las dos primeras semanas de julio observamos una tasa de crecimiento del 4%”.
De acuerdo con las palabras de la epidemióloga, este incremento tiene relación directa con el aumento de casos leves y moderados en las dos semanas posteriores y se refleja en los casos graves y en la demanda de unidades de cuidado intensivo entre dos y tres semanas después. “Las cifras que vimos recientemente de positivos es el reflejo de lo que pasó en la última semana de junio y primeras de julio por lo tanto el impacto que observaremos durante estas dos semanas se verá en los casos graves”.
Frente a la peligrosidad de esta tendencia creciente, la epidemióloga insiste en la necesidad de trabajar en la disminución de ese porcentaje para regresarlo a niveles controlables e, idealmente, disminuirlos aún más para que no haya la tendencia creciente en que nos encontramos. Por otra parte, la profesora Lyda Osorio explicó el recorrido del virus por las comunas de la ciudad.
“Veníamos de una transmisión alta en el oriente y el centro de la ciudad y ahora se ha expandido al nororiente, el oeste y el sur de la ciudad. ” Adicionalmente, enfatizó en que, si bien la transmisión está concentrada en las zonas urbanas porque allí hay una alta tasa de contacto, las zonas rurales no constituyen un lugar seguro y libre del virus.
“En epidemiología llamamos tasa de contactos a la frecuencia con que se encuentran dos personas y esa tasa está influenciada por el número de personas que habitan por área. Como las zonas rurales tienen menor densidad de población, la probabilidad encontrarse con alguien es menor. Sin embargo, siempre que haya interacción de personas en una distancia menor a 2 metros por más de 15 minutos, existe la posibilidad de contagio”, expuso la docente.
Debido a esta baja tasa de contacto, complementa Osorio, las zonas poco pobladas pueden presentar un comportamiento diferente debido a esto su tendencia es la generación de brotes aislados, a diferencia de las zonas urbanas, donde se genera un gran pico de contagios.Es precisamente por ese contagio masivo que una de las primeras medidas aplicadas para combatir la propagación del virus fue la aplicación de cuarentena, dado que esta restricción reduce la posibilidad de contacto entre las personas.
Sin embargo, advierte la profesora Lyda Osorio, no es una medida única para combatir el virus, sino que debe ir acompañada de la identificación de los positivos y su aislamiento, la búsqueda de los contactos de estas personas, la promoción del uso del tapabocas de forma correcta, el lavado de manos y la distancia física por toda la población.
“La importancia del uso generalizado de los tapabocas, así sean de tela, es la reducción de la dispersión de las gotículas, debido a que disminuye la probabilidad de que le caigan las otras personas, aún más importante que su capacidad de filtrar el aire. La careta complementaría aún más la protección contra esas partículas” expresó la epidemióloga.
En ese sentido, las recomendaciones que extiende la profesora Lyda Osorio como experta se alinean con las indicaciones de los gobiernos nacionales y locales, que han estado dirigidas a la implementación integral de las medidas por parte de la ciudadanía para reforzar, a través del autocuidado, la capacidad de salud pública en la mitigación de la pandemia.
Con el primer caso de Covid 19 detectado en Colombia el pasado 06 de marzo del presente año, el virus empezó a desnudar las desigualdades y exclusiones sociales presentes en el contexto Latinoamericano irrumpiendo la organización social y productiva del país.
Uno de los problemas que evidencia la pandemia mundial, es la precariedad de los sistemas de protección social en salud y empleo de la región, los regímenes de bienestar social construidos quedan en el vacío ante la mercantilización de los bienes de mérito necesarios para enfrentar este nuevo problema global y local.
En este contexto, la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle y los grupos de investigación Gestión y políticas públicas y Nuevo Pensamiento Administrativo, han organizado el Seminario La pandemia y la ciudad de Cali, reflexiones territorializadas, un curso virtual gratuito cuyo propósito es reflexionar de forma compartida sentires sobre los problemas sociales y las formas de acción colectiva que se tienen y se pueden proyectar para enfrentar este nuevo desafío social, organizacional y comunitario que impone la pandemia.
Reconocidos académicos nacionales e internacionales (Brasil, México y Argentina) e integrantes de la administración pública del Distrito Especial de Cali abordarán esta problemática a partir de 5 Ejes temáticos: Crisis y continuidad del capitalismo. Una mirada desde el sur y para el sur; Las políticas de ciudad en Cali; Exclusión, desigualdad, y determinantes sociales en salud en Cali; La Ciudad y la Educación superior confinada, Universidad del Valle y Las cuentas Contables y la Ciudad.
Con este curso se busca también contribuir a la transformación crítica de las universidades, desde una perspectiva más humanizante en medio de la crisis del capitalismo global.
El evento académico se llevará a cabo del 27 al 31 de julio bajo la modalidad virtual, en el horario de 6:00 p.m. a 8:00 p.m. todos los días. Los participantes que asistan a la totalidad de las sesiones de trabajo recibirán certificado del seminario.
Esta actividad cuenta con el apoyo del programa de Extensión y Proyección Social de la Facultad de la Ciencias de la Administración.
Conozca la programación general aquí
Pre-inscríbase hasta el jueves 23 de julio de 2020 aquí
La Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle se complace en informar que, gracias a su grupo de investigación Narrativa Colombiana, se encuentran ya en acceso libre las siguientes obras de Manuel Zapata Olivella: Tierra mojada, Pasión vagabunda, He visto la noche, China 6 a. m., Chambacú, corral de negros, La calle 10 y En Chimá nace un santo.
La edición de estas obras ha sido hecha en conjunto por el Ministerio de Cultura, el Instituto Caro y Cuervo y las Universidades del Valle, de Cartagena, de Córdoba y Tecnológica de Pereira, en el marco del primer centenario del nacimiento del escritor.
Asimismo, se labora para dejar otras 20 obras más a disposición del público, como parte de las actividades del ‘Año Manuel Zapata Olivella, 2020’.
Las obras se encuentran en el siguiente enlace http://zapataolivella.univalle.edu.co/obra/
El decano de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, Darío Henao Restrepo relató el curso que ha seguido esta iniciativa:
“El Ministerio de Cultura de Colombia declaró el 2020 como el Año Manuel Zapata Olivella, en homenaje al centenario de su nacimiento. La señora ministra Carmen Vásquez Camacho, en el acto de lanzamiento en Cali, octubre de 2019, a través del canal Telepacífico, destacó el aporte de las obras e investigaciones de Zapata Olivella porque siempre tuvieron como protagonista la gran diversidad étnica y cultural de Colombia, y en especial, por el rescate y valoración del aporte africano a Colombia y a las naciones americanas como está poéticamente recreado en su saga dedicada a la diáspora africana, Changó, el gran putas.
El Año Manuel Zapata Olivella 2020 se propone divulgar y promocionar las obras en universidades, colegios, escuelas, bibliotecas, casas de la cultura, medios de comunicación, ferias del libro y redes sociales, como la mejor manera de honrar a uno de los intelectuales más destacados de nuestra historia, cada día más leído y estudiado en varios continentes.
En Colombia, el concurso de las universidades, del Instituto Caro y Cuervo, de la Biblioteca Nacional, de la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Red de Bibliotecas Públicas, las Ferias del Libro, los canales públicos de televisión, las secretarías de Cultura y Educación de departamentos y municipios, la Dirección de Poblaciones y la Dirección de Artes y Literatura del Ministerio de Cultura, ayudará a tornar realidad tan necesario y justo emprendimiento
Las 27 obras ofrecidas, junto con un amplio material crítico, fotográfico, videos y documentales, estarán a disposición gratuita en la web Zapata Olivella, sitio que estará alojado en el Centro Virtual Isaacs (CVI) de Universidad del Valle, enlazado con el Ministerio de Cultura, la Universidad de Vanderbilt y otras entidades nacionales y extranjeras.
Esta labor ha sido posible gracias al apoyo de la Universidad del Valle, en cabeza del rector Edgar Varela Barrios, con recursos financieros y técnicos para el trabajo del Centro Virtual Isaacs y el grupo de investigación Narrativa Colombiana de la Escuela de Estudios Literarios. Con perspectiva interdisciplinaria, las investigaciones realizadas sobre la obra de Zapata Olivella en el Doctorado de Estudios Afrolatinoamericanos, así como los aportes de varios de sus seminarios, han sido fundamentales para este proyecto. Durante tres años se trabajó en la preparación editorial de cada libro y en la recopilación del acervo bibliográfico que estará a disposición en la web Zapata. Para apoyar a la divulgación de las obras y la vida del autor, se realizó la investigación para el documental Zapata el gran putas, una coproducción del Canal Telepacífico, el Ministerio de Cultura y la Universidad del Valle. Así mismo, la realización de la ópera Maafa, una adaptación de Changó, el gran putas, composición de Alberto Guzmán Naranjo y guión de Darío Henao Restrepo.
Jugaron un papel decisivo en esta empresa los colegas del Comité editorial: Alfonso Múnera Cavadía (Universidad de Cartagena), Luis Carlos Castillo Gómez (Universidad del Valle), Mauricio Burgos Altamiranda (Universidad de Córdoba) y César Valencia Solanilla (Universidad Tecnológica de Pereira); así como la directora del Instituto Caro y Cuervo, Carmen Millán de Benavides, Diana Patricia Restrepo, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia y el director de la revista Afro-Hispanic Review, William Luis. Esta empresa no hubiera llegado a feliz término sin los prologuistas, fotógrafos, articulistas y ensayistas que aportaron sus luces o sus escritos para el conjunto de este gran proyecto editorial.
Merecen infinito agradecimiento los herederos de Manuel: Harlem, su hija; Karib y Manuela, nietos, hijos de Edelma, ya fallecida, y Gustavo Gómez, su esposo, que con generosidad cedieron los derechos a la Universidad del Valle para la publicación de las obras que con gran satisfacción entregamos a los lectores de hoy y del mañana”.
La obstaculización en el acceso a los servicios de salud para los pacientes y la coartación de la autonomía del médico son algunos de los principales factores que han incidido en el deterioro de la relación entre estos dos actores, según Lina María Triana Lloreda, presidenta de la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas.
Recientemente, Lina Triana manifestó en un noticiero de televisión nacional que el COVID-19 había puesto la lupa en muchas problemáticas, entre esas la relación médico – paciente, deteriorada por el sistema de salud actual. También señaló que la medicina debería volver a basarse en la atención primaria.
La semana pasada, el programa radial “Sanemos Juntos”* de la Dirección de Comunicaciones de la Universidad del Valle, invitó a Triana y al también médico Jimeno Rojas Orozco para ofrecer más detalles sobre este tema.
Lina Triana es médica cirujana y especialista en cirugía plástica de la Universidad del Valle; es la primera mujer en presidir la Asociación Colombiana de Sociedades Científicas. Por su parte, Jimeno Rojas Orozco es médico cirujano de la Universidad del Valle y cirujano plástico de la Universidad Javeriana.
Para Triana, hay que reconocer que la Ley 100, a pesar del estigma que carga, trajo un cambio importante para el sistema de salud de los colombianos y fue el de la ampliación de la cobertura; sin embargo, mayor cobertura no significó garantía de acceso. Así lo manifestó en el programa radial:
“El acceso al sistema de salud no fue el esperado, pues se amplió la cobertura pero siguen los inconvenientes para el acceso. Es por eso que, desde antes del COVID, muchos colombianos acuden a los servicios de urgencias para entrar al sistema, porque si esperan a que les den una cita con un especialista, ésta puede tardar hasta tres o cuatro meses. Por eso los servicios de urgencias mantienen a reventar.
Aquellos que logran acceder al sistema también se ven afectados porque muchos de los tratamientos recomendados por el médico son negados por el auditor médico”.
Con este panorama descrito por la médica Triana, las tutelas interpuestas por los pacientes se convirtieron en la vía para lograr el acceso a los servicios de salud. Por su parte, los médicos deben lidiar a diario con el cumplimiento de protocolos, reducidos tiempos de atención por paciente y auditorias médicas.
“Uno quiere dar la mejor calidad de servicio al paciente, atenderlo tempranamente, darle el mejor tratamiento y ser también lo más eficiente posible; lo que también se traduce en menos costos para el sistema, pero el sistema lo que hace es poner trabas en el acceso y cuando el paciente por fin logra tenerlo, resulta más costoso para el sistema. Además, la calidad del servicio se disminuye por todo ese tiempo de espera.
El propósito del médico es dar la mejor atención al paciente, pero el sistema no nos permite dársela”, manifestó Triana.
La médica también habló de la carga presupuestal que representa para el Estado el sostenimiento de un sistema de salud con la cobertura del nuestro:
"Tal como está escrito en el papel, el sistema de salud en Colombia supera al de muchos otros países en cuanto al cubrimiento de servicios; sin embargo, el país no tiene como pagarlos. Para tratar de controlar ese gasto, el Gobierno Nacional designó un presupuesto máximo en el que se toma un promedio por cada EPS o aseguradora y se designa un monto según el número de afiliados”, dijo Triana, puntualizando que esta medida tampoco ha traído un alivio al sistema.
Para Jimeno Rojas, entre las alternativas para mejorar la relación médico paciente, los medios de comunicación tienen una tarea muy importante: informar a la población sobre la situación que estamos enfrentando con el COVID-19.
“Algunas noticias pueden llevar a generalizaciones. Por ejemplo, cuando el Ministro de Salud y Protección Social habló de un supuesto cartel del COVID, esto se generalizó y la gente adoptó una posición defensiva. Así se empezó a propagar el rumor de que los médicos estábamos matando a los pacientes o que si éstos iban a una clínica los metían a una Unidad de Cuidado Intensivo y los dejaban ahí innecesariamente porque el gobierno pagaba por eso.
Bajo la emergencia sanitaria y el confinamiento se exacerbaron muchas cosas y se sumaron las condiciones para una tormenta perfecta. Adicionalmente, vienen estas noticias y se empezó a crear un estado de desconfianza.
Tenemos que tratar de establecer un vínculo de confianza entre el médico y la sociedad, pero si el vínculo de confianza se ha roto a través de mensajes que la gente tiende a generalizar, debemos ubicar a las personas en un contexto real respecto a lo que nos estamos enfrentando, como enfermedad y como sistema”, afirmó el galeno.
Otra alternativa para mejorar la relación médico paciente expuesta por Rojas es crear conciencia de que el médico es un empleado: “es como cuando usted se va a pelear con un cajero por un problema crediticio con el sistema financiero. Esa pelea no es con el cajero, así como la pelea no es con el médico. Los médicos están para servir, están para curar, son unos intermediarios del sistema de salud”.
Según la médica Triana, la Ley Estatutaria en Salud pone a ésta como derecho fundamental, pero hace falta una reglamentación para que en su implementación eso se convierta en realidad. Para ella, nuestro sistema de salud demanda una transformación que permita cambiar el panorama actual y futuro:
“Un sistema de salud tiene que basarse en que no haya enfermos, en la vigilancia, la promoción y la prevención. Pero nuestro sistema no es así, cada año recortan más el presupuesto nacional sobre vigilancia y prevención y se queda más presupuesto en pagar la enfermedad. Eso es completamente aberrante.
Tenemos que cambiar el sistema, pero eso no lo tenemos que pedir solo los médicos. Si todos los ciudadanos entendemos que hay que volcarse a la calidad del servicio y no a cuánto cuesta, si todos peleamos en ese sentido, podemos hacer un cambio”.
*“Sanemos juntos” es un programa radial emitido por la emisora Univalle Estéreo 105.3 FM, conducido por la periodista Fulvia Carvajal y con la asesoría médica de Gerardo Campo Cabal, médico psiquiatra, profesor de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle y coordinador del Comité en Salud Mental del Grupo Prometeo. El programa se transmite los martes y jueves a las 9:00 a.m.
Tomado de El País
Una medicina que puede ayudarle a alguien puede ser nociva para otro, advierten especialistas.
El covid es una enfermedad rara que no afecta de la misma forma a todas las personas, dice la infectóloga María Virginia Villegas.
Es decir, cada persona requiere un tratamiento distinto; no todo el mundo necesita la misma receta. De ahí el problema de automedicarse. Tomar lo que no se debe, puede ser más peligroso que el covid. Por eso drogas incluso aparentemente inocuas como la ivermectina deben tomarse solo bajo estricta prescripción médica.
Los fármacos para combatir el Covid-19
Son más de 200, aún en estudio. Los medicamentos que tienen evidencia científica sobre sus beneficios solo se deben suministrar bajo seguimiento médico y en momentos precisos de la enfermedad. La ivermectina también requiere control. No se automedique.
El portal www.clinicaltrials.gov lleva la cuenta de los estudios que se están haciendo alrededor del mundo para tratar el nuevo coronavirus. Hasta el miércoles 15 de julio de 2020, iban 2592. A falta de una vacuna, que tardará meses, los científicos corren para encontrar el tratamiento que controle al Covid-19. Ensayan con aproximadamente 200 fármacos, pero las certezas sobre su efectividad todavía son escasas.
La doctora María Virginia Villegas Botero es médica internista, infectóloga, con una maestría en microbiología. No requiere de ninguna guía para citar dichos medicamentos. Sin embargo, antes de mencionarlos hace una advertencia: el Covid-19 es una enfermedad extraña que no afecta de la misma manera a todas las personas. Ya se ha dicho: la mayoría serán asintomáticos: otros tendrán síntomas leves; otros requerirían oxígeno. Los casos más graves, ventilación mecánica en una Unidad de Cuidados Intensivos.
- Es decir que cada persona requiere un tratamiento distinto; no todo el mundo necesita la misma receta. De ahí el problema de automedicarse. Tomar lo que no se debe según la condición de salud de cada persona puede ser más peligroso que el Covid-19-, advierte la doctora Villegas.
Hay pacientes, de hecho, que no requieren medicamentos. Son aquellos asintomáticos. Otros, los de síntomas leves, pueden tratarse como una gripa: acetaminofén para el malestar, líquido, reposo, y, como los asintomáticos, aislamiento. Siempre aislamiento para evitar propagar una enfermedad que a estas alturas de la pandemia, 19 de julio de 2020, se diseminó en las 22 comunas de Cali.
La clave para vencer el virus sería poder determinar al inicio de la enfermedad quién evolucionará con síntomas leves y quién no, para tratarlo a tiempo, y encontrar un medicamento que disminuya o elimine la carga viral. Pero hasta el momento nada de eso es posible.
Los fármacos contra el Covid-19, de los que se tiene hasta el momento evidencia científica sobre sus beneficios, entonces, se suministran en casos muy puntuales: cuando el paciente requiere oxígeno, o cuando requiere algo más sofisticado: ventilación mecánica.
-A los pacientes con dificultades para respirar se les suministra dexametasona. Solo en ese momento. Antes no. Actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor. Es decir: la función de la dexametasona es bajar la inflamación que hace el cuerpo como respuesta al virus, y eso significa disminuir las defensas que causan esa inflamación. A pesar de que las defensas están para proteger, en el caso del coronavirus en algunos pacientes lo que hacen es inflamar el pulmón a tal punto que se puede dañar, y en otro grupo de pacientes hasta genera la llamada Tormenta de Citoquinas: las células inmunológicas atacan los pulmones en forma muy intensa. Por eso, si la dexametasona se da tempranamente, o en pacientes que no lo requieren, el efecto es que, al bajar las defensas, el virus se replicaría y aumentaría la carga viral, empeorando la enfermedad. Hay un momento exacto para suministrar estos fármacos, y unas condiciones de salud. Insisto: en el caso del Covid-19 nadie se debe automedicar- dice la doctora Villegas.
Según los estudios científicos, la dexametasona ha disminuido la mortalidad en los pacientes con Covid-19 que requieren soporte de oxígeno y ventilación mecánica. Pero no es lo único.
A los que padecen la Tormenta de Citoquinas se les suministra Tocilizumab, un medicamento utilizado paro tratar la inflamación que genera algunos tipos de artritis corno la reumatoidea. En los pacientes con Covid-19, alivia la Tormenta de Citoquinas, por lo que la mortalidad disminuye. El problema es que es una droga costosa. Cada ampolla de Tocilizumab cuesta entre 500 y 600 dólares, y en los pacientes con coronavirus se requieren tres.
Los científicos también ensayan medicamentos antivirales, y algunos han sido motivo de buenas noticias, aunque no del todo.
El antiviral que tiene los mejores resultados hasta el momento es el Remdesivir, pero solo está disponible en Estados Unidos -comenta el doctor José Oñate, presidente de la Asociación Colombiana de lnfectología.
La razón de que el medicamento solo esté disponible en USA (y algo en el Reino Unido y Alemania) se debe a razones políticas. Donald Trump logró el polémico acuerdo: en los próximos tres meses, el suministro mundial de Remdesivir, producido por la farmacéutica Gilead Sciences, será enviado a Estados Unidos. Los pobres parecieran siempre condenados.
Según un documento del Ministerio de Salud de Colombia, el mecanismo de acción del Remdesivir consiste en bloquear la replicación del coronavirus. "Esto significa que, por acción del medicamento, el virus deja de reproducirse permitiendo al sistema inmune combatirlo y al cabo de los días observarse una mejoría en la condición de salud en la persona con Covid-19':
Además, los pacientes hospitalizados con coronavirus y tratados con remdesivir redujeron su tiempo de recuperación en cuatro días, pasando de 15 a 11 días, según un ensayo clínico estadounidense.
El favipiravir, de otro lado, es un antiviral utilizado en Rusia "y aparentemente tiene buenos resultados': dice el doctor Oñate, el presidente de la Asociación Colombiana de lnfectología. Se trata del primer medicamento aprobado por el Ministerio de Salud ruso para hacer ensayos contra el Covid-19. En teoría reduce la carga viral “hasta niveles no infecciosos”; aunque aún no hay publicaciones internacionales que verifiquen estos resultados.
Hay medicamentos en cambio que prometían combatir el Covid-19 pero que resultaron más peligrosos que la enfermedad: la hidroxicloroquina y el lopirnivir/ritonavir. Algunas de estas drogas se usan para tratar la malaria y el VIH.
En el estudio que revisó los registros clínicos de 671 hospitales, publicado en la revista Toe Lancet, y que incluyó el análisis de 96.031 personas con Covid-19, se determinó que el uso de cualquiera de estos medicamentos estaba asociado a una mayor mortalidad. Y sin embargo, aún se ofrecen en redes sociales en forma de 'kits contra el covid' que algunos siguen comprando.
- No es que esas drogas sean malas, sino que hay que escoger muy bien a quién se les suministra, por qué motivo y hacerle un seguimiento médico. En este sentido, los resultados sugieren que no hay un beneficio del uso de estos medicamentos en el Covid-19, por el contrario, su uso se asoció a un mayor riesgo de morir debido a que son fármacos que pueden generar problemas cardiacos dependiendo, repito, del paciente al que se le suministre- dice el doctor Óscar Gutiérrez, profesor asociado de farmacología de la Universidad del Valle.
La ivermectina, comenta el profesor, también se debe suministrar bajo seguimiento médico.
- ¡No es agua!
Se trata de una droga indicada para tratar parásitos, combatir los piojos o la 'ceguera de los ríos’; una infección que provoca sarpullido y problemas de la vista, y que se comenzó a utilizar en Cali en un ensayo clínico contra el Covid-19, lo que quiere decir que tiene supervisión médica. Pero hasta el momento no tiene una evidencia científica comprobada frente al coronavirus. En el mundo ideal, explica el doctor Gutiérrez, el "estado de oro" para recomendar un fármaco son las investigaciones que comparan el medicamento en estudio contra un placebo. Eso quiere decir que a una persona se le da la droga en estudio, y a otra un placebo, el cual es una droga que luce igual que el medicamento en análisis pero que no contiene la sustancia activa, para comparar los resultados y determinar si el medicamento en realidad es efectivo o no.
- El problema es que en esta pandemia, donde no hay una sola droga que sea considerada efectiva al 100%, hacer una investigación con placebo no es tan fácil. La persona que le toca por suerte el grupo de placebo estaría condenada a pasarla muy mal, aunque se podría hacer en pacientes que no tienen síntomas tan severos. Pero en definitiva lo que hay hoy en el mercado son evidencias del uso de drogas utilizadas para otros fines distintos al Covid-19, pero que han evidenciado efectos positivos contra este. No son las drogas milagrosas, pero es mejor que nada. Es lo que sucede con la ivermectina.
La ivermectina -si funciona pretende solucionar el problema: a quien resulta positivo de coronavirus le ordenan aislarse en la rasa, y volver al hospital solo en caso de que se agrave, y agravarse significa que los síntomas respiratorios o generales empeoren. La ivermectina, en cambio, detendría el desarrollo de la enfermedad hasta esos estados graves (eso es lo que está en estudio) pero el profesor Gutiérrez aclara: no significa que evite la infección, sino que la hace menos fatal. Las medidas de precaución contra el virus no se pueden relajar: distanciamiento, lavado de manos, uso de tapabocas.
-La ivermectina es una droga que tiene pocos efectos colaterales. Son muy raros y relativamente benignos: mareos, debilidad, gastritis. Sin embargo, se debe hacer un seguimiento para consumirla. La dosis depende de factores como el peso del paciente, su condición médica, las otras drogas que esté tomando. Aunque no sea muy tóxica, tampoco es agua. Por eso nadie se debe automedicar. En Cali ya se agotó y entiendo que están comprando la fórmula veterinaria, para perros, gatos y también para el ganado. No es que la droga veterinaria sea de menor calidad de la droga humana, pero se combina con moléculas diferentes que también pueden tener efectos colaterales.
La bióloga Vivian Andrea Perdomo Díaz, candidata a PhD e integrante del Grupo de Investigación en Genética Molecular Humana de la Universidad del Valle, considera incluso que aún se está lejos de comprobar si la ivermectina es efectiva contra el Covid-19.
-Los ensayos con el medicamento que se hicieron en otros países se realizaron en sistemas controlados, es decir, población controlada. No se sabe aún si los efectos positivos se deben a esos controles o al medicamento. Se debe tener precaución con el consumo masivo de esta droga, un cuidado extremo, sobre todo en adultos mayores. Hay mucho por estudiar.
La doctora María Virginia Villegas piensa algo similar. Corno especialista en infectología, se opone a la masificación del consumo de ivermectina "hasta que no exista un estudio que demuestre que la población se va a beneficiar frente al coronavirus y por qué''.
De lo contrario, agrega, sería crear una falsa sensación de curación que puede ser peligrosa: algunos podrían dejar de acatar las recomendaciones de distanciamiento físico, de lavado de manos, de uso de tapabocas.
Así las cosas, no hay ningún fármaco con evidencia científica que evite que nos contagiemos de coronavirus, o que garantice que la enfermedad no nos enviará a una UCI. Apenas hay "indicios''.
Mientras terminan los estudios, el doctor Javier Torres Muñoz, director de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle, recomienda no fumar, ni siquiera cigarrillos electrónicos, y hacer ejercicio, lo que puede mejorar la condición pulmonar frente al coronavirus.
También sugiere comer sano, e incluir vitaminas como la D: se comprobó que los niveles inferiores de esta vitamina están relacionados con un mayor riesgo de infecciones y enfermedad pulmonar; también vitamina C, que reduce las tasas de fallo del tejido pulmonar; y vitamina E, que reduce el riesgo de enfermedades respiratorias. Basta una dieta balanceada. El cuerpo es tan sabio, que si los niveles son los adecuados, las vitaminas extra que podamos consumir las desecha.
Pero sobre todo, dice el doctor Torres, lo más efectivo contra el coronavirus es lo que ya sabemos: mantenernos a distancia.
Otros tratamientos en estudio
“El coronavirus es principalmente un virus respiratorio, por esta razón comienza infectando la garganta'; explica el profesor Felipe García Vallejo, docente del departamento de Ciencias Fisiológicas de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, y miembro de número de la Academia Colombina de Ciencias Exactas Físicas y Naturales (silla 59).
Cuando el virus -continúa el profesor- entra a nuestro cuerpo (ya sea por los ojos, la boca o la nariz), se une a las células de la mucosa del fondo de la nariz y la garganta. Ese sería el primer contacto con el humano.
"En esta unión, el coronavirus puede penetrar la membrana de estas células. Ya una vez dentro de la célula, al igual que los demás virus, comienza a darle la orden de producir más virus. Esta es la forma exclusiva que tiene el virus de replicarse, puesto que, al ser un agente infeccioso microscópico no celular, solo puede multiplicarse dentro de las células de otros organismos. Una vez se produce la replicación de su genoma y se arman los nucleocápsides (partículas virales internas) salen de la célula infectada como virus infecciosos, la destruyen y comienzan a infectar a otras células. Se estima que cada virus que infecte una célula puede crear entre 10.000 y 100.000 réplicas (copias de virus infectantes). Cuando esto ocurre, el cuerpo se da cuenta de que el virus está allí y produce una respuesta inflamatoria para tratar de combatirlo. Así es como surgen los primeros síntomas: leve dolor de garganta y es posible que sintamos la nariz tapada”.
Después de esta fase inicial, agrega el profesor Felipe García, el Covid-19 se dirige hacia los conductos bronquiales de las vías respiratorias que llegan hasta los pulmones, donde produce una inflamación en las mucosas de estos conductos causando una irritación que produce tos. "Durante esta fase inicial se incrementa la respuesta inflamatoria, pues el cuerpo está combatiendo contra el virus y como consecuencia de ello aparece la fiebre. En esta fase se genera un malestar general con pérdida del apetito''.
Todo se complica aún más si el virus abandona el conducto bronquial y llega a los pulmones. "Allí causa una inflamación de los alveolos, que son los pequeños sacos de aire localizados en la base de nuestros pulmones donde a través de sus paredes se produce el intercambio gaseoso por el cual el oxígeno llega a la sangre, y de allí al resto del cuerpo. En el caso de la neumonía, el virus produce congestión y en algunos casos destrucción de las células alveolares, es en este caso cuando se diagnostica la neumonía severa causada por el Covid-19. Así pues, si hay una afectación importante del tejido pulmonar, como resultado, al paciente le resultará más difícil respirar y cuando el cuerpo no puede recibir oxígeno suficiente, debe ser hospitalizado y posiblemente necesitará que lo conecten a un respirador".
Por ello los científicos buscan medicamentos que eviten que el virus entre a las células, o que impidan que se reproduzca en el cuerpo. Es lo que hace el Remdesivir, fabricado por Gilead Sciences.
Otro de los medicamentos que se están probando es el EIDD-2801, un antiviral que se usa contra la gripa, y que de momento se ensaya en laboratorio y con animales para determinar si es efectivo contra el coronavirus.
También se ensaya con plasma de la sangre de personas recuperadas del Covid-19, que en teoría ya ha desarrollado anticuerpos naturales que pueden combatir la infección.
Igualmente en algunos hospitales de Estados Unidos investigan los interferones, unas moléculas que producen las células como respuesta a los virus, lo que activa al sistema inmune. Según un informe de The New York Times, "los primeros estudios, que incluyen experimentos en ratones y células, arrojan indicios de que inyectar interferones puede ayudar contra la Covid-19”.
Y quién lo creyera: para las personas que tienen dificultad para respirar se está recomendando algo tan sencillo como acostarse boca abajo. La posición ayuda a abrir los pulmones y a mejorar la respiración.
‘Encuentros por la Historia’ es una propuesta liderada por el grupo de Investigación Religiones, Creencias y Utopías (RCU) y el Grupo de Investigaciones Históricas en Economía, Política y Educación (IHEPE), en la que a partir de la divulgación académica y la reunión con especialistas y profesores investigadores de diversos países, se socializan proyectos, reflexiones e investigaciones en la línea de la Historia o de la Enseñanza de la Historia.
Para esta semana los Encuentros tendrán dos invitados:
Jueves 23 de julio de 2020.
5:00 pm
"La agriculturización del desierto. Estado, riego y agricultura en el norte de México (1925 - 1970)."
Presenta: Dr. Mario Cerutti (Universidad Autónoma de Nuevo León).
Enlace Meet: https://meet.google.com/mjq-aavc-qub
Viernes 24 de julio de 2020
5:00 pm
"La enseñanza de la Historia y las tecnologías digitales: un balance en tiempos de virtualidad".
Dr (c). Roberto Granados (Universidad Nacional de Costa Rica).
Enlace Meet: http://meet.google.com/tar-ijna-trm
Encuentros por la Historia se puede seguir en vivo desde la página de Facebook: Encuentros por la Historia.
Y en diferido por el Canal de Youtube:
https://www.youtube.com/channel/UCFZYAuB6HFmE31_q-YBYEWg?view_as=subscriber
A los 25 años, Héctor Hugo Caicedo Angulo se alejó de su hogar, buscando cumplir sus sueños en Estados Unidos. Hoy está vinculado con el MIT y hace colaboraciones con profesores de la Escuela de Medicina y la de Negocios de Harvard.
Tomado de El País
Su formación y su vida como científico, comenta con jocosidad, no ha sido fácil, la compara “como pasar de ser una acema hasta llegar a ser un pastel de chocolate, todo tiene que evolucionar y mejorar”.
Sí, evolucionar personal y profesionalmente ha sido una constante en la vida de Héctor Hugo Caicedo Angulo, científico caleño que goza de gran recorrido en la industria biofarmacéutica estadounidense y europea. Hoy se desempeña como fellow en innovación y estrategia, enfocado en la industria biofarmacéutica, en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology, MIT, de Cambridge, EE. UU.
Estudió su bachillerato en el colegio público Antonio José Camacho. Es egresado de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Valle y se hizo doctor en Ingeniería Biomédica y Biotecnología de la Universidad de Illinois. Además, cursó su posdoctorado en Bioingeniería en la Universidad de Harvard.
En la actualidad, como científico, está enfocado en la convergencia de biotecnologías emergentes y manejo de negocios en biotecnología y brinda consultorías a diversas empresas.
Ha desarrollado varias investigaciones. Los resultados de la más reciente los compartió en un artículo publicado el pasado 22 de marzo en Nature Biotechnology, la revista más prestigiosa del mundo que cubre ciencia y el negocio comercial de la biotecnología.
La nota lleva por título ‘Superar las barreras para la intervención temprana de la enfermedad’. En ella aparece como autor principal y su firma está acompañada de las de Julio Caicedo, su hermano -brillante científico, doctor en ingeniería de materiales de la Universidad del Valle y posdoctor de la Universidad de Barcelona; Daniel Hashimoto, director asociado del Hospital General de Massachusetts; Gary Pisano, decano asociado y profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, y Alez Pentland, cofundador y profesor de MIT Media Lab.
En el artículo se hace referencia a la identificación temprana de pacientes con riesgo de desarrollar ciertas enfermedades y de la posibilidad que ya existe de identificar a individuos asintomáticos que, posteriormente, se convertirán en pacientes. Esta publicación ofrece un cambio de paradigma en el manejo de las enfermedades y el cuidado de la salud, pues asegura que ciertos tipos de patologías crónicas, como el cáncer o Alzheimer, no se dan de un momento a otro, sino que estas comienzan a desarrollarse mucho tiempo antes, sin que muestren síntoma alguno. En el texto se establece de manera detallada una estrategia que se puede considerar y ejecutar por parte de quienes fabrican los medicamentos y los mismos sistemas de salud.
Antes de ver publicado su artículo recibió tres veces el rechazo de esta revista y antes lo habían rechazado en otra. El trabajo de publicación, relata el doctor Caicedo al otro lado de la línea, desde Boston, donde vive, fue difícil y riguroso, duró casi dos años y medio. Los cuatro rechazos que recibió le dieron fuerzas para seguir adelante. “La primera vez que rechazaron el artículo nos hicieron unas correcciones y yo solicité arreglarlo, me dijeron que no, que el texto no aportaba nada, que todo eso ya se había dicho. Esta experiencia fue el motor que me sirvió para decir: ‘ok, ahora lo voy a mejorar y lo enviaré a la revista más importante del mundo’. Y aunque lo rechazaron tres veces más, al final conseguimos nuestro objetivo”.
Al ser rechazado, se acercó entonces al director asociado de la Escuela de Medicina de Harvard, al decano asociado de la Escuela de Negocios y los convenció de hacer parte del proyecto. “Con la ayuda de ellos logré optimizar y elevar el perfil del artículo, en una revista que solo acepta el 8 % de lo que se envía. Es grande el nivel de rigurosidad, los estándares tan altos y el tiempo que eso demora, porque tiene que ser algo transformacional, algo que a nadie más se le ocurra”, afirma.
Una semana después de haber sido publicado el artículo, este fue clasificado dentro de los más influenciables que se han publicado en esa revista. Esto es un gran logro en su carrera, pues gran parte de quienes ahí publican tienen el peso de un premio Nobel.
A desmontar estereotipos
Desde muy pequeño ha marcado la diferencia entre quienes lo rodean y hoy su esencia lo hace diferente al resto de científicos: “Yo no escucho música clásica como el Dr. Einstein; no juego golf como de pronto lo hace el Dr. Patarroyo, yo no uso batas de laboratorio como el Dr. Julio Caicedo. Yo no hago nada como los demás. Y por eso es que soy exitoso, y mal entendido por unos. Aquí no estoy copiando a nadie, aquí estoy rompiendo paradigmas”.
Por eso, quiere desmontar los estereotipos de lo que la sociedad considera debe ser un científico, resaltando sus gustos y otras pasiones.
“En Colombia muchas personas todavía piensan que ser científico es ser una persona que está aislada los 7 días a la semana, las 24 horas del día. Estoy un poco cansado de que la gente me encasille en esa idea de ‘¿dónde está la bata con las gafas de científico?’. Las personas deben entender que la ciencia no solo se hace en la academia y las universidades, hay que crear empresas, emprendimientos, donde científicos con doctorado y posdoctorado puedan actuar, tener una visión de largo plazo de innovación y de negocio, eso es lo que pasa aquí en EE. UU., en Europa. La mayoría de los ejecutivos con doctorado, así como yo, están generando la visión y la estrategia de cómo la ciencia y la tecnología se pueden trasladar al mundo real”.
Apenas se graduó en Univalle, en 2006, aplicó y fue aceptado para hacer un doctorado en la Universidad de Illinios, en Ingeniería Eléctrica. “Llego a vivir con una amiga también egresada de la Universidad del Valle, mi inglés no era muy bueno, yo no era bilingüe, por eso tomé la decisión de cambiarme de casa y vivir solo con personas que hablaran inglés. Y fue una buena decisión, yo estudié en un colegio y universidad públicos y en las noches iba a un instituto, pero no era lo mismo”.
Al evocar su paso por el bachillerato recuerda que tenía dificultades con las matemáticas, entonces acudía a los estudiantes sobresalientes para que lo orientaran, o a su profesor. O estudiaba bien juicioso en su casa, hasta que un día lo que estaba nublado en su cerebro se aclaró, como él mismo lo describe.
Resolver una vez en el tablero un difícil problema de física le hizo ganarse el respeto de sus compañeros. Y al tiempo en que sus resultados académicos eran muy positivos, se vio enfrentado a conductas racistas de algunos estudiantes que le decían que era la primera vez que veían un negro inteligente. Y también por parte de docentes que no llamaban a los alumnos afrodescendientes por sus nombres de pila sino que se dirigían a ellos haciendo referencia a su color de piel. Hasta que alzó su voz y con respeto le dijo a uno de ellos que le parecía absurdo y no entendía por qué tenía que hacer ese tipo de separaciones, si todos tenían nombres. “Ninguno de los estudiantes negros decía nada, pero le dije al profesor: ‘yo quiero que me llame por mi nombre, como lo hace con los estudiantes que no son negros’. Y eso fue como la rebelión del esclavo, a él no le gustó. Me llamó resentido, Michael Jackson, me dijo que los otros estudiantes negros se sentían bien que les dijeran negros. No aceptó la observación. Ese tipo de cosas te marcan cuando estás joven, porque tú siempre escuchas que todos somos iguales, pero son esas microagresiones raciales las que te empiezan a formar una perspectiva de lo que es ser un ciudadano colombiano de primera y de segunda clase”, cuenta y suspira.
Es por eso que uno de los mayores temores de su madre Alipia Angulo es que su hijo deba enfrentar a la Policía en EE. UU., por el racismo que hay en ese país, dice ella. “Si por mí fuera, ya lo habría hecho regresar a Colombia, yo le digo que acá también hay oportunidades y le pido a Dios que lo cuide”.
Superando las barreras
Doña Alipia y su esposo Héctor Caicedo, una pareja de desplazados por la violencia en Barbacoas, Nariño, que construyeron su hogar en el barrio El Troncal, de Cali, siempre se preocuparon porque sus tres hijos (todos hoy destacados científicos) pudieran tener una educación de muy buena calidad.
Con amor y responsabilidad lograron que sus niños sobrepasaran las barreras de la pobreza y el racismo y se convirtieran en profesionales de grandes quilates.
“Siempre estuve muy pendiente de mis hijos, en lo que hacían, en lo que estudiaban, a donde iban, les revisaba las tareas, les revisaba los maletines, a pesar de que eran muchachos muy buenos, muy sanos, esa era mi regla”. Además, agrega, su hermana mayor fue gran ejemplo, siempre ocupaba el primer lugar, entonces yo les dije: ‘ustedes no se me van a quedar atrás’, y ellos lo tomaron muy en serio y siempre sacaron muy buenas calificaciones.
Uno de los mejores amigos del doctor Héctor Caicedo en Colombia, Luis Trujillo, quien en sus tiempos de universitarios le ayudó a perfeccionar sus pasos de salsa, destaca de este científico de 40 años su gran sensibilidad y la pasión con la que realiza las cosas, “se entrega por completo, no le importa estar en vela hasta el otro día hasta terminar un trabajo”.
Entre tanto, otro de sus amigos, Antuan Castro del Río, recuerda un tiempo en que los ánimos del doctor Caicedo “estaban un poco bajos, en que no estaba hablando cosas muy coherentes, trabajaba mucho tiempo en la industria farmacéutica, aislado de la humanidad y me preocupé”.
Entonces lo invitó a mudarse a Boston, ciudad donde él reside, y le ofreció su casa. “Cuando él llegó aquí, le dije: ‘hermanito, olvídese de la ciencia, de todo, usted necesita encontrar un balance personal, salga y diviértase, haga algo distinto’ y me hizo caso. Salió a distraerse, a compartir con amigos y logró despejar su mente”.
El camino recorrido y los años entregados al cumplimiento de sus sueños han hecho que el doctor Caicedo haya tenido éxitos que están empezando a tener visibilidad en Colombia.
Como dice su amigo Antuan, es un gran ser humano, todo lo que él piensa y modela tiene un ancla a sus sentimientos y a su sentido humanitario, además, es una mente que logra percibir el mundo desde las diversas ramas de la ciencia, lo que le permite analizar el mundo desde muchos ángulos.
El proceso aún no termina y aún falta conocer más de los grandes aportes que Caicedo Angulo puede hacerle a la ciencia.
Para la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas es un gran honor formar parte de una institución como la Universidad del Valle, comprometida siempre con el desarrollo de la sociedad y que, desde muy pronto, dio cabida a la economía, en particular, y a las ciencias sociales, en general, dentro de sus propuestas de formación, investigación y extensión. Desde su propia experticia y conocimientos, la Facultad ha buscado contribuir al estudio, la comprensión y la atención de los fenómenos más graves que afectan a la sociedad local, regional y nacional, como por ejemplo la pobreza, la violencia o la desigualdad social. Al celebrar estos 75 de la Universidad del Valle, la Facultad quiere expresar su reconocimiento a quienes han hecho posible esta fructífera historia, así como reitera su fiel compromiso y la voluntad de seguir trabajando en el futuro en procura de una sociedad mejor.
Pedro Quintin Quilez
Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas
Notas para una historia de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas
Universidad del Valle

Un grupo de egresados de Economía primera promoción - 1963
Alfredo Roa Mejía, Elvia Gutiérrez L. y Carlos Roa Mejía
Luego de nueve años de creada la Universidad del Valle (1945), el 14 de junio de 1954 se institucionalizó el primer espacio académico-administrativo para las Ciencias Económicas y Sociales dentro de la Universidad del Valle. El Consejo Directivo de la Universidad expidió el Acuerdo No. 15 por el cual se creaba el Departamento de Ciencias Económicas y Sociales, que dependía administrativamente del Consejo Directivo y tenía como principal objetivo desarrollar cursos en función de las demandas producidas por las facultades ya existentes: Medicina, Arquitectura, Ingeniería Electromecánica e Ingeniería Química.
Según Diego Roldán , desde 1956 el Consejo Directivo de la Universidad empezó a considerar la idea de transformar el Departamento de Ciencias Económicas y Sociales en una Escuela o Instituto de estudios superiores en Economía y Finanzas. Académicos de la misma universidad, como Gabriel Velázquez Palau, Tulio Ramírez Rojas y Pedro Pablo Morcillo Dosman, junto a dirigentes empresariales como Samir Camilo Daccach Migdalani y Ernesto Arango Tavera, haciendo eco a la idea del Consejo Directivo, animan la construcción de un equipo de trabajo con ese objetivo reuniendo a académicos y empresarios de la región.
Finalmente, el 25 de julio de 1958, el Consejo Académico de la Universidad del Valle autoriza la creación de la Facultad de Ciencias Económicas. El primer decano fue el Ingeniero Agrónomo y Doctor en Economía Agrícola Antonio J. Posada (1959-1962). El primer plan de estudios de la Facultad conducía al título de economista con dos especialidades: Economía Industrial y Economía Agrícola.
En 1964 se posesiona como decano de la Facultad el Doctor Reinaldo Scarpetta (1964-1968) quien, en conjunto con las fundaciones Rockefeller y Ford, empieza a desarrollar un ambicioso proyecto académico-administrativo que produjo, entre otras cosas, la primera reforma del plan de estudios de Economía eliminando las especializaciones que contemplaba el anterior plan de estudios; la instauración del Magíster en Administración Industrial, formación dirigida a altos ejecutivos empresariales de la región; y la creación del Centro de Investigaciones de Desarrollo Económico CIDE.

Celebración 25 años del CIDSE, profesor Jaime Humberto Escobar Martínez,
arquitecto Fernando Carrión, director de Flacso, Quito, profesor Jesús Alberto
Valencia Gutiérrez, y Adolfo Meisel Roca, economista, gerente Banco de la Republica,
sucursal Cartagena.
Este proyecto se complementó con la transformación de la Facultad de Ciencias Económicas en División de Ciencias Sociales y Económicas en 1966. El principal fin era abrir el espectro disciplinar de la División al área de las Ciencias Sociales. La nueva estructura académico-administrativa contenía tanto a la Facultad de Economía –responsable del programa de estudios de Economía y de la Maestría en Economía Agrícola (1967–1972)–, como a otros tres departamentos: el Departamento de Administración de Empresas, que en aquel momento desarrolló no sólo el programa de estudios de posgrado en Administración Industrial, sino también programas de estudio de pregrado en Contabilidad y Administración de Empresas; y los departamentos de Sociología y de Ciencias Políticas (1967), cuya misión era cubrir los cursos que, en esos campos, requería tanto la División como otras unidades académicas de la universidad.
Los últimos años de la década de 1960 fueron de gran turbulencia dentro de la División, afectada no sólo por los acontecimientos sociales y políticos que sacudían al país, y al mundo en general, sino también por la fuerte crisis económica que vivió la Universidad del Valle. El CIDE es clausurado en 1968 y la División se convierte en centro de debate y confrontación al albergar la pretensión de los directivos de la universidad de desarrollar el Programa Cuerpos de Paz, al que se opusieron sectores estudiantiles y profesorales. En 1969, los Departamentos de Sociología y de Ciencia Política se fusionan en un solo Departamento de Ciencias sociales. En 1970 se produce la separación del Departamento de Administración de Empresas.
Dentro de esta pequeña memoria cabe mencionar al movimiento estudiantil de 1971, en el que los estudiantes de Economía tuvieron una activa participación no sólo al respaldar las banderas de protesta levantadas en otras unidades académicas (como la finalización de la relación entre la Universidad del Valle y la Fundación para la Educación Superior FES), sino al alzar también las propias, entre las que cabe destacar el desencuentro con el rector Alfonso Ocampo Londoño por causa de la elección del decano de la División de Ciencias Sociales y Económicas. No hay duda de que el movimiento estudiantil transformó la División de Ciencias Sociales y Económicas.
Los años siguientes estuvieron marcados por la escasez dentro de la División, no sólo en términos de recursos económicos, sino sobre todo de recursos humanos, ya que en mayo de 1972 fueron expulsados nueve docentes de la División por parte del Gobernador del Valle del Cauca, Marino Rengifo Salcedo (1970-1974). Sin embargo, los estudiantes y escasos profesores continuaron los procesos de enseñanza-aprendizaje: en 1974, estudiantes y docentes acordaron una nueva reforma al plan de estudios de Economía. Entre 1974 y 1976, algunos de los profesores expulsados logran hacer que se les reincorpore a la División. Se incorporan nuevos docentes y, en conjunto, el cuerpo docente alcanza desarrollos relevantes y duraderos, como la creación en 1976 del Centro de Investigación y Desarrollo Socio Económico CIDSE y, en 1978, la creación del Programa y Plan de estudios de Sociología, adscrito al Departamento de Ciencias Sociales.

Un grupo de egresados de Economía segunda promoción, 1964.
Sentados: Cesar Tulio Ayora Ramírez y José Américo Castillo Bedoya.
De pié: Diego Roldán Luna, Jesús Humberto Colmenares Vallejo
y José Manuel Arenas Torres.
La década de 1980 se caracteriza por el retorno a la figura de Facultad, aunque ahora bajo la denominación de Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. La unidad comprende tanto al centro de investigaciones CIDSE, como a dos departamentos, Economía y Ciencias Sociales, cada uno responsable de un programa de pregrado, Economía y Sociología respectivamente. Se reafirman así los procesos iniciados en la década anterior: el Departamento de Economía consolida un cuerpo profesoral que, con vocación docente e investigativa, desarrolla un trabajo serio y riguroso que tiene entre sus principales logros la creación de la Maestría en Economía Aplicada (1989). El Departamento de Ciencias Sociales fortalece el programa de Sociología y le da continuidad a la formación de posgrado con la creación, en 1990, de la Maestría en Sociología; los catorce Coloquios Nacionales de Sociología realizados entre 1981 y 2019, se erigen además en un privilegiado espacio de encuentro académico nacional para los científicos sociales.
Por último, cabe destacar que, desde la década de 1990, los y las profesoras de la Facultad no han cesado en el esfuerzo de desarrollar y consolidar a las ciencias sociales y económicas a través de nuevos programas de estudio a nivel posgrado. En el año de 1994 se crean tres especializaciones que tuvieron una existencia relativamente corta: la Especialización en Desarrollo de Agroindustrias Rurales (1994-2000), la Especialización en Economía Solidaria (1994-1998) y la Especialización en Métodos de Investigación Social (1994–2003). En años más recientes se ha aportado a la región y al país con la creación de tres nuevos programas de posgrado aun vigentes: la Especialización en Procesos de Intervención Social (2009), la Maestría en Relaciones Euro-Latinoamericanas (2015), en conjunto con las facultades de Ciencias de la Administración y la de Humanidades, y el primer Doctorado en Sociología de Colombia (2016).