Calidad académica, un asunto fundamental para Univalle

Expertos, académicos y funcionarios de diferentes instituciones de educación superior del país se reunieron de manera presencial y virtual en el “III Foro Internacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior: Logros y retos en tiempos de pandemia”, evento organizado por el Ministerio de Educación Nacional, con el apoyo del Consejo Nacional de Acreditación CNA, y las universidades del Valle y la Tecnológica de Pereira.

El objetivo de este evento era generar un espacio para promover en contexto de pandemia la apropiación de los nuevos referentes y retos en materia de calidad acorde con los desafíos presentes y futuros. Un trabajo articulado con el sector de la educación superior a nivel nacional e internacional.

Como destacó la vicerrectora académica con funciones delegadas de rectora, la profesora Liliana Arias Castillo, este tipo de escenarios permiten que las universidades y todos aquellos actores involucrados en los procesos de aseguramiento de la calidad puedan compartir experiencias y aprendizajes.

“A partir del Acuerdo 02 de 2020 cambia todo lo que es el modelo de acreditación. Y todas las universidades debemos estar sensibilizadas y familiarizadas con este modelo, debido a que cambian varias cosas en lo fundamental. Ya no se miden los procesos, sino los resultados. No se trata de decir cuántos profesores e investigadores, qué ofrece la universidad, sino con esos docentes e investigadores qué se ha hecho, cuáles son los resultados, cuál es el impacto de las investigaciones”

“Esto representa un cambio, por supuesto, en la conceptualización alrededor de los resultados de aprendizaje en los cuales el estudiante ya es seguido, no solamente con el tema de las competencias, sino cómo aplicar esas competencias en la sociedad actual, en la disciplina en la cual se está formando” señaló la vicerrectora.

La directiva universitaria destacó que este proceso requiere de una actualización continua, no solo del personal a cargo de los oficinas de aseguramiento de la calidad en las diferentes instituciones, sino también de los docentes.

“Este nuevo modelo está centrado en la persona, la mira como un ser integral. En el sistema no solo está el estudiante, sino también profesores, administrativos y demás, algo en lo que ya veníamos trabajando. Recordemos que la Universidad del Valle cuenta con una política de formación curricular”.

“En este momento todos nuestros programas de pregrado se encuentran alineados con esta política de enseñanza-aprendizaje centrado en la persona. Se encuentra además todo el trabajo que adelantamos a través del Programa ASES, modelo que fue galardonado por el Ministerio de Educación y que tiene un principio muy claro: aprender a aprender. Esto se ha visto reforzado por la pandemia, un momento en el que llegaron nuevos retos a los cuales había que dar respuesta en tiempos de crisis. Así ha funcionado la universidad, teniendo en cuenta la crisis como una oportunidad de cambio” señaló la vicerrectora.

La docente e investigadora de la Facultad de Salud aprovechó la oportunidad para recordar algunos logros de la Universidad del Valle en materia de calidad académica en los últimos días, dentro de los cuales se destaca el cambio de denominación de la anterior Ingeniería Topográfica por Ingeniería Geomática; la obtención del registro calificado para la Maestría en Ingeniería Aeroespacial; además de la aprobación de los nuevos novos de la institución, a través de los cuales se llevará formación de excelencia a municipios que no cuenta con sedes de la Universidad del Valle.

 

 

Seminario "Los Observatorios de Género. Experiencias en las instituciones de educación superior"

El Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle invita al seminario Los Observatorios de Género. Experiencias en las instituciones de educación superior, que se llevará a cabo el 11 y 12 de agosto de 2021, desde las 8:00 a.m., a 6:00 p.m.

El evento será transmitido a través de las redes sociales del Centro de Investigación y Estudios de Género, Mujer y Sociedad.

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Escuela de Medicina, más de 70 años a la vanguardia en Colombia

La aparición de la Escuela de Medicina de Univalle, iniciando la década de los cincuenta, marcó un hito en la historia de esta ciencia en Colombia, pues renovó su enseñanza en el país a partir de un enfoque basado en el modelo norteamericano, que contradecía la tradición en la formación médica de la época.

Los primeros médicos que se formaron en Cali tuvieron a las ciencias básicas médicas como eje principal en su preparación. Desde entonces, y a lo largo de sus más de 70 años, el trabajo académico de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle también se ha mantenido vinculado con las realidades sociales del entorno.

La importancia histórica de la creación de la Facultad de Medicina, hoy Escuela de Medicina, quedó consignada bajo el título “Renovación desde el modelo norteamericano: la Universidad del Valle”, texto contenido en el cuarto tomo de “Historia de la Medicina en Colombia” que fue publicado recientemente por Tecnoquímicas, con un trabajo de investigación hecho por el grupo de Estudios Sociales de las Ciencias, las Tecnologías y las Profesiones.

El apartado inicia con la descripción de los esfuerzos hechos por el médico vallecaucano Guillermo Orozco para sacar adelante la iniciativa de formar una escuela de medicina en la región:

“La creación de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, en Cali, fue tal vez el experimento más emblemático de la incorporación del modelo estadounidense en la enseñanza médica en Colombia. Según el médico Guillermo Orozco, historiador de la medicina caleña y de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle, la idea surgió en abril de 1950 durante una conversación que tuvo con los doctores José Ángel Uribe, Gilberto Ángel y Alejandro Isaza Botero. En su opinión, nadie con anterioridad había sugerido que se creará una Facultad de Medicina en Cali, a pesar de la importancia de la ciudad dentro del concierto nacional. En su calidad de presidente del Colegio Médico del Valle, capítulo Regional de la Federación Médica Colombiana, Orozco inició una insistente campaña para convencer, primero al cuerpo médico local y luego a la ciudadanía, de la conveniencia de tener una facultad en la ciudad. Así obtuvo el apoyo del presidente de la Federación Médica, José del Carmen Acosta, quien también ejercía el cargo de decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana y era profesor en la de la Nacional.

Por su relación cercana con Acosta, con quien compartía la labor gremial y las críticas al Seguro Social, Orozco conoció el interés de abrir facultades en Popayán y Manizales. Ante esa situación, intentó forzar la decisión de abrir la de Cali y le solicitó a Acosta que presionara para que en la reunión de decanos que se llevaría a cabo en Medellín consiguiera el aval a la idea. Pero Acosta no logró su propósito. Por el contrario, todo apuntaba hacia las iniciativas más avanzadas que provenían de otras ciudades. Como resultado de la gestión, una de las recomendaciones de la reunión de decanos contemplaba que la apertura de una facultad nueva solamente se podría hacer

[...] en aquella ciudad que reuniera las condiciones adecuadas para el funcionamiento de tales institutos, condiciones que abarcan: densidad de población, capacidad hospitalaria, no menor de 500 lechos disponibles para la docencia; capacidad económica y número suficiente de profesionales para la elección del profesorado.

Aunque la recomendación no mencionaba a Cali, al decir de forma genérica que una facultad podría ser abierta " en aquella ciudad que reúna condiciones adecuadas", dio pie para que Orozco emprendiera su labor con el total convencimiento de que Cali cumplía a satisfacción los requisitos establecidos. Luego de conseguir el apoyo del cuerpo médico, se dedicó a obtener el aval del gobierno departamental. La situación política posterior al 9 de abril fue propicia y facilitó el proceso, pues en 1949 el presidente Mariano Ospina Pérez había aclarado turbado el orden público instaurando el Estado de Sitio, lo cual daba atribuciones al poder ejecutivo regional para tomar toda clase de decisiones, con el aval del Gobierno Nacional. En estas condiciones, la propuesta de creación de la Facultad fue presentada al gobernador Nicolás Borrero Olano, quien la recibió con beneplácito. Una crisis gubernamental produjo la renuncia de Borrero e interrumpió el trámite ante el Gobierno Nacional, el cual fue renovado por el nuevo gobernador, el médico Antonio Lizarazo. Mediante el decreto 641 del 29 mayo 1950 se creó la Facultad de Medicina como dependencia adscrita a la Universidad del Valle, se apropiaron $200.000 pesos para tal fin y se designó una junta provisional, mientras se nombraba decano en propiedad.


Pese a esta decisión gubernamental, se presentó una oposición política que daba mayor importancia a la educación primaria y ponía en entredicho la asignación de recursos públicos a la universidad. Ante tal situación, Orozco se dedicó a conseguir el respaldo de los médicos locales, pues se decía que algunos de ellos no estaban de acuerdo con la creación de la nueva escuela. Una vez enfrentada y contenida la oposición, la tarea siguiente fue a buscar que el Gobierno Nacional ratificara la decisión; esto lo logró gracias a los nexos con el sector político y la movilización de los intereses regionales en la capital:

Coincidimos en la necesidad de ir a la capital en busca de la aprobación del Gobierno Nacional, y viajamos el gobernador, sus secretarios Velasco Hoyos y González Andrade, el rector Cabal, y yo, como único particular del grupo, en reconocimiento de la labor cumplida. Asesorados por el ministro vallecaucano Julio C. Delgado, de Luis Córdoba Mariño y del Dr. José del C. Acosta, fuimos al ministro de Educación, el chocoano Manuel Mosquera Garcés, a quién presentamos nuestra solicitud; en la tarde algunos de los de la comisión fueron a visitar al Dr. Laureano Gómez, próximo a asumir la Presidencia. [...] El 19 Julio de 1950 vino el Decreto Ejecutivo No. 2404 que ratifica la creación de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle.

Enseguida, se iniciaron las gestiones para dar concreción de la nueva Facultad. Se contactó a Alfredo Correa Henao, profesor de patología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, y a John Elmendorf, representante de la Fundación Rockefeller en Colombia. Este último fue invitado gracias a la mediación de Hernando Rey Matiz y Santiago Rengifo, médicos que habían recibido becas de la Fundación para estudiar microbiología y salud pública, respectivamente.

El 12 octubre de 1951, ya bajo la presidencia de Laureano Gómez, se inauguró la nueva Facultad de Medicina en el claustro agustino de Santa Librada, con la decanatura de Gabriel Velásquez Palau”.

A continuación, el texto recoge el testimonio del primer decano de la facultad recién conformada:

“[...]lo primero que hice fue visitar la Universidad Nacional, que es mi Alma Mater, y lo que encontré fue lamentable: venía funcionando con el mismo plan de estudios de 1936. Como quiera que por ley las nuevas universidades de todo el país se regían por las normas de la Universidad Nacional, decidí hacer gestiones con la Fundación Rockefeller, que estaba abriendo una oficina en Bogotá para modernizar las escuelas de medicina. Un ejecutivo médico de la Rockefeller, el doctor Elmer, me dijo "nosotros no le podemos ayudar" y entonces me fui a la Fundación Kellogg. [...] que muy amable me relaciono con el Dr. B. Harning [...] fue entonces cuando [ esta fundación] financió viajes de algunos caleños a España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos para averiguar cómo estaban ellos en educación médica, pues eran los cuatro países más avanzados del mundo ( Velázquez Palau, citado por Ordóñez Burbano, 2007: 48)”.

El apoyo académico, de investigación, financiero y en la formación de alto nivel para profesores por parte de fundaciones filantrópicas y universidades norteamericanas fue crucial para el fortalecimiento de la Facultad de Medicina de la Universidad del Valle y marcó la diferencia entre el modelo de enseñanza que se impartía en ésta frente al de las demás escuelas del país:

“La experiencia adquirida en estos viajes, junto a las conclusiones de la Misión Humphreys y las recomendaciones de la conferencia de decanos, abrieron un panorama para el diseño de la facultad caleña, siempre en contacto con fundaciones filantrópicas y universidades norteamericanas como las de Tulane, Cornell, Harvard y Toronto. El primer contingente de 50 estudiantes inició sus clases en octubre de 1951 y de ese grupo se graduaron 15 médicos, en 1958.
El plan de estudios del primer año contó con la presencia de los profesores Horacio González, en el curso anatomía; Luis Zambrano Sanabria, en el de histología; Albert Hartman en el de física y química médicas; y John Tanaka en el de inglés. En el segundo año se vincularon nuevos profesores como los doctores Luis María Borrero, egresado de la Universidad Nacional especializado en fisiología en Harvard, Santiago Renjifo Salcedo, parasitólogo bugueño entrenado en la Universidad de Michigan, y Roberto Franco Franco, director del Instituto de Enfermedades Tropicales.

Luis María Borrero inició la enseñanza de ciencias fisiológicas con un buen equipo de práctica y cambió el curso de física médica de Hartman por una especie de introducción a la física y bioquímica médicas. Su compañero de oficina fue el salubrista Santiago Renjifo, quien no dudaba que "en la Universidad del Valle se iba a hacer verdadera investigación médica". Esta aspiración era compartida por otros médicos y científicos como César Uribe Piedrahíta, Ernesto Osorno, Hernando Osorno y Guillermo Varela. Renjifo venía de trabajar en las investigaciones de fiebre amarilla y medicina tropical patrocinadas por la Fundación Rockefeller en los laboratorios CUP de Bogotá.

La Kellogg valoró positivamente lo que se estaba haciendo en la Facultad de Medicina del Valle y ofreció una sustancial contribución financiera, además de 13 becas de estudio en los Estados Unidos, entre 1952 y 1955. Uno de los primeros becarios fue el decano Velásquez Palau, quien viajó a la universidad de Cornell (Nueva York) a estudiar Educación Médica entre 1953 y 1954. Por su parte, Elmendorf, de la Fundación Rockefeller, después de su visita a Cali ofreció 20 becas para docentes jóvenes de la Universidad del Valle ( Henao Cabal, 1996:14). Así, la Fundación pasaba de financiar investigaciones en medicina tropical y salud pública, a apoyar la reforma de la educación médica en Colombia.

Con Velázquez Palau viajó Alfonso Ocampo Londoño, médico de la Universidad de Antioquia, quien al regreso de su especialización en cirugía en los Estados Unidos, en 1950, se había instalado en Cali. Ambos mantuvieron contacto con becarios colombianos que, al regresar al país, según el compromiso de la beca, se vincularon a la Facultad. Entre ellos estaban el cirujano Adolfo Vélez Gil, el pediatra Jaime Korgi, el farmacólogo Alfonso Matallana y el oftalmólogo Álvaro O' Byrne. También entraron en contacto con médicos extranjeros que, atraídos por el ofrecimiento de Velázquez Palau, llegaron a enseñar en Cali: los bolivianos Lupi S. Mendoza, especializado en urología, y el patólogo Ernesto Hoffman; el profesor alemán-argentino Gerardo Elkeles y los españoles Vicente Rojo, cirujano, y Miguel Gracián (Orozco, 1984 :88; Romero Beltrán, 1999: 572)”.

Finalmente, en este texto contenido en el capítulo “Socialización de una medicina que se transforma”, que recoge los acontecimientos más relevantes de la historia de la medicina en Colombia entre 1946 y 1962, se concluye cuáles fueron los grandes aportes hechos por la Escuela de Medicina de Univalle durante la época:

“A pocos años de su creación, la Facultad de Cali era un símbolo de renovación de la educación médica de impronta norteamericana e incluso, puede considerarse la primera escuela de medicina flexneriana en Colombia. El prestigio de la facultad caleña creció con rapidez, tanto en el país como en el resto del continente, al punto de opacar transitoriamente las otras escuelas médicas existentes en el país”.


En su extensa trayectoria, la Escuela de Medicina ha contado con figuras destacadas en el ámbito de la salud a nivel mundial. Docentes como Pelayo Correa, fundador del Departamento de Patología, quien hizo grandes aportes a la etiología y tratamiento del cáncer gástrico, o egresados como Nubia Muñóz, quien estuvo nominada al Nobel de Medicina en 2008, hacen parte de los referentes en investigación que han pasado por esta Escuela.

Sede Caicedonia, en el Programa Delfín

Dos docentes y un estudiante de la Universidad del Valle Sede Caicedonia han participado del Verano de la Investigación Científica y Tecnológica del Pacífico, organizado por el Programa Delfín.

El Programa Delfín se creó en 1995 con el objetivo fortalecer la cultura de colaboración entre las Instituciones de Educación Superior y Centros de Investigación integrantes del Programa, a través de la movilidad de profesores-investigadores, estudiantes y de la divulgación de productos científicos y tecnológicos. En lo particular para fortalecer el desarrollo de la investigación y el posgrado nacional

La profesora y directora de esta sede regional Sandra Lorena Aguirre Méndez asesoró de manera virtual a un estudiante perteneciente a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en México.

“Participar en el verano de investigación nos aporta intercambio cultural y de conocimiento, nos permite reconocer diferentes ámbitos en materia contable a través de la academia, ampliar el círculo social, fortaleciendo los procesos de internacionalización de la Universidad del Valle” comentó la profesora Sandra Lorena Aguirre.

Así mismo, el docente e investigador Julián David Salcedo ha acompañado de manera virtual a dos estudiantes de movilidad nacional, quienes hacen parte de la Universidad Minuto de Dios; y a un estudiante de movilidad internacional, quien pertenece a la Universidad Mexiquense Bicentenario, Estado de México.

El estudiante de séptimo semestre de Contaduría Pública Juan David Rubiano Granada está realizando una estancia virtual de investigación con el docente Marcelo Dante Gonzales Matos de la Universidad Autónoma de Perú.

“El objetivo de la participación en el programa Delfín es poder adquirir una nueva visión de los procesos investigativos en un contexto diferente. Además, fortalecer el estímulo de habilidades científicas que guiarán mi proceso de formación profesional como investigador”, destacó Juan David.

“La oportunidad de interactuar colaborativamente con un docente internacional ha aportado en ampliar el rango de expectativa en investigación contable. Teniendo en cuenta el proceso intercultural que permite la estancia investigativa, las problemáticas en el área de estudio no son indiferentes en su tratamiento. La retroalimentación más importante de esta experiencia es el diálogo de los saberes en medio de la cultura como fomento académico de una comunidad científica” agregó.

Luego de estas estancias de investigación y acompañamiento que tuvieron una duración de siete semanas, los estudiantes presentarán sus ponencias en el "VII Encuentro Internacional de Pasantías de Investigación DELFÍN", que se realizará del 25 al 28 de agosto del presente año.

En la foto, de izquierda a derecha: los docentes Julián David Salcedo, Sandra Lorena Aguirre y el estudiante Juan David Rubiano.

La experiencia de la escritura como sanación

Como parte del II Ciclo de videoconferencias "Reflexiones basadas en género" de la Facultad de Psicología, la escritora y periodista digital Vera Carvajal presentó recientemente la charla "Una habitación para escribir: el proceso de Casa Habitada y la experiencia de la escritura como sanación en las mujeres". Aquí algunos apartes de su presentación.

“Nací en una familia migrante que había llegado a Cali buscando mejores oportunidades y aunque mis abuelos eran analfabetas, fue mi padre el que puso por primera vez en el centro de la casa los libros y la educación”.

De niña vivía en Terrón Colorado, en una casa muy linda con mangos y nísperos, en la que la biblioteca de mi padre era el corazón que pulsaba el orgullo de la prole. No había algo más hermoso que la biblioteca. Todos los días quitaban el agua en el barrio pero teníamos lo que era una especie de agujero de gusanos, un agujero de tiempo y espacio que nos permitía con mis hermanos abrir puertas, ventanas y viajar a otros mundos.

De ese recuerdo que tanto amo no tengo la memoria de un solo libro escrito por alguna mujer; siempre quise escribir pero no tenía la referencia primaria de otra mujer que lo hubiese hecho, así que me parecía que para escribir una mujer ciertamente tenía que hacerlo bajo las formas en la que lo hacían los hombres.

Un poco más tarde empezaron a llegar a mi vida y con mucha timidez libros de los cuales la mayoría eran ediciones piratas escritos por mujeres. En los años 80 descubrí otras mujeres que vivían en la misma ciudad, Orietta Lozano y Amparo Romero Vázquez. Estos ecos de mujeres, esas resonancias cultivaron por muchos años la certeza de que escribir no solamente era posible como mujer sino que era irrenunciable.

Entendí que era urgente construir una habitación propia colectiva, es decir, una habitación de muchas que nos permitiría encontrar alrededor de la narrativa esa diversa expansión humana nombrada como femenino y esa fue la base del sueño de Casa Habitada.

Casa Habitada es un proyecto de la Fundación para Actividades de Investigación y Desarrollo, que promociona el acceso y la expresión del arte como derecho fundamental humano, a través de actividades culturales y de formación con perspectiva de género, que contribuyen a la equidad y al bienestar personal, comunitario y social, bajo los principios de mismidad, sororidad, equifonía, empoderamiento y reciprocidad.

La idea de escribir para sanar se fue moldeando más como un hallazgo que como un punto de partida de Casa Habitada. Reescribir, imaginar, ficcionar a partir del dolor nos permite transformar la experiencia, el tránsito del dolor en belleza, nos permite zurcirnos, pegarnos, transfigurarnos y dar un sentido muy hondo al dolor que no tiene nombre.

“Si leer y escribir es un gozo, leer y escribir acompañadas es mucho más valioso.”

 

 

Dirección de Infraestructura acompaña adecuación de los nodos

La Dirección de Infraestructura Universitaria ha estado acompañando los procesos de adecuación de los diferentes espacios donde funcionarán los nodos de la Universidad del Valle, para garantizar que se puedan desarrollar los diferentes procesos académicos y administrativos necesarios para el correcto funcionamiento de la Universidad.

“A la Dirección de Infraestructura Universitaria no solo le compete la sede Cali, sino las diferentes sedes regionales de la Universidad del Valle. El compromiso de la dirección universitaria tiene que ver con los planes maestros de las sedes, así como los planes de desarrollo físico de las facultades. Entonces el trabajo con los nuevos nodos es una ampliación de la cobertura que ha tenido la Dirección de Infraestructura Universitaria, dado al desarrollo del sistema de regionalización y ahora con la inclusión de los nodos como un hecho fundamental de esta política de descentralización de la Universidad en todo el Valle del Cauca”, comentó el profesor Luis Humberto Casas Figueroa, director de infraestructura.

Sobre la adecuación de los espacios, el directivo destacó que la infraestructura es nueva en su mayoría, y en otros casos se trata de una infraestructura complementaria que las alcaldías se han comprometido para dar una respuesta efectiva a las necesidades educativas en estos municipios.

“Ha sido un trabajo bastante arduo, donde ha habido una voluntad de los municipios para que la Universidad extienda sus servicios educativos a estas poblaciones. Ya tenemos el caso de Sevilla y de Florida; vienen en desarrollo otros nodos que constituyen un logro fundamental para la Universidad, porque permitirán, a partir de la sedes, hacer extensión en estos nodos, donde el compromiso de la Universidad es académico y el compromiso de los municipios se centra con el apoyo logístico y financiero” añadió el docente.

Vale la pena destacar que recientemente el profesor Luis Humberto Casas Figueroa fue nombrado en propiedad como Director de Infraestructura Universitaria por la vicerrectora académica con funciones delegadas de rectora Liliana Arias Castillo.

Luis Humberto Casas Figueroa es arquitecto y magíster en Administración de Empresas de la Universidad del Valle.

Se ha desempeñado como Jefe de la Oficina Asesora de Control Disciplinario Docente, Coordinador de la Maestría en Valoración y Tasación de Bienes, Representante Profesoral al Consejo de la Escuela de Arquitectura, Director de Investigaciones y Posgrados de la Facultad de Artes Integradas, Decano de la Facultad de Artes Integradas, Director de la Escuela de Arquitectura y como Jefe del Departamento de Tecnología de la Construcción.

Es integrante del Grupo de Investigación Ambiente- Seguridad y Trabajo AMSESTRA; es autor de los libros "Evaluación de Sistemas Constructivos", "Evaluación de Proyectos Construidos con el Sistema de Muros Tendinosos", "La mampostería estructural con bloques de concreto y el proceso de edificación" y "Humedades", entre otros.

III Foro Internacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior

Con el apoyo de las universidades del Valle y la Tecnológica de Pereira, el Ministerio de Educación Nacional, a través del Consejo Nacional de Acreditación CNA, realizará el “III Foro Internacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior: Logros y retos en tiempos de pandemia”.

El Foro se desarrollará a través de una plataforma virtual, y será retransmitido a través de las cuentas oficiales de youtube y facebook del Ministerio de Educación Nacional. Este miércoles 4 de agosto de 2021, de 9:00 a.m. a 12:00 m.

Este será un espacio para promover en contexto de pandemia la apropiación de los nuevos referentes y retos en materia de calidad acorde con los desafíos presentes y futuros. Un trabajo articulado con el sector de la educación superior a nivel nacional e internacional.

La temporalidad en la acreditación, la diversidad en la educación, el reconocimiento a los logros institucionales, los sistemas internos de aseguramiento de la calidad y resultados de aprendizaje son algunas de las temáticas que guiarán este evento.

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Regímenes de excepción en Iberoamérica por el Covid-19: afectaciones al Estado de Derecho y la Democracia

En este libro se estudia el sustento constitucional y legal de esas declaratorias; sus efectos en 18 países de Iberoamérica, según su sistema de gobierno y de organización política; así como sus rankings en Estado de derecho y calidad democrática.

The Latin American Group for Public Administration LAGPA realizó la presentación virtual del libro “Regímenes de excepción en Iberoamérica por el Covid-19: afectaciones al Estado de Derecho y la Democracia”, como parte de los conversatorios que adelanta este grupo académico.

Esta publicación tiene como autores a Javier Hurtado, Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en ciencia política de la Universidad de Guadalajara-México y Gerardo Aguilar, Licenciado en estudios políticos y de gobierno de la Universidad de Guadalajara.

Como parte de la presentación de este libro participaron como comentaristas los académicos Palmira Ríos, Investigadora Académica; y Bairon Otalvaro, Doctor en Estudios Políticos y profesor de la Facultad de Ciencias de la Administración de Univalle.

El libro tiene un hilo conductor que condensa lo que es el razonamiento subyacente de la obra, porque permite una mejor conceptualización sobre los regímenes de excepción hasta el momento en el mundo y especialmente en el mundo occidental; es la conceptualización que existió en la antigua República Romana, que como se sabe es el origen del mundo occidental en muchas figuras, código y conceptualizaciones en materia de derecho.

“Creo que esos tipos de clasificaciones de las dictaduras o de los estados de excepción de los romanos, son claves para que podamos entender cómo se puede y se deberían enfrentar las excepcionalidades por los estados contemporáneos. Lo que nosotros vemos y podemos demostrar un poco a lo largo del libro, es que esta situación se da mal en las conceptualizaciones que se realizan en todos los países iberoamericanos”, mencionó el investigador Javier Hurtado, uno de los autores del libro.

Por su parte el licenciado en estudios políticos Gerardo Aguilar señaló: “en el libro presentamos una ausencia de controles entre intraórganos e interórganos, porque existe una prevalencia total del ejecutivo sobre el legislativo, vamos a ver que de alguna manera el ejecutivo si bien se justifica para enfrentar de manera inmediata las situaciones extraordinarias, puede emitir una declaratoria en su seguimiento, control de los efectos, causas, consecuencias, así como también de las prórrogas continuas, intermedias o permanentes, no existe o no se observa un control del legislativo sobre esta declaratoria. Con excepción del caso de Colombia, que sí presenta y obliga a la Constitución a que estas medidas sean verificadas constitucionalmente por el Tribunal Constitucional”.

Para Palmira Ríos, el libro examina el estado de derecho y la democracia, las disposiciones constitucionales y las bases de derecho a su disposición para responder a la emergencia que representa el Covid-19 para nuestra región. Además, organiza estos países en cuatro categorías políticas y cabe mencionar que el análisis comienza con una mirada histórica a los regímenes de excepción desde la República Romana pasando por los casos de Estados Unidos, Francia, Alemania hasta la época contemporánea, así que es un estudio sumamente abarcador sobre los regímenes de excepción.

Para el Profesor Bairon Otalvaro, el análisis de este libro nos ayuda a pensar y a reflexionar de manera cruda esta realidad que nosotros vivimos en los países latinoamericanos: “Las reflexiones finales del libro y las reflexiones finales que puedo plantear están relacionados con la estrecha relación que existe o puede existir hacia el futuro entre el fortalecimiento de un estado de derecho y una democracia mucho más moderna que la que tenemos en la actualidad, creo que tendríamos que trabajar mucho en eso en fortalecer los procesos democráticos, emergencias sociales y ambientales como las que vamos a seguir teniendo”.

Nueva Directora (e) de Extensión y Educación Continua

La profesora e investigadora de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática Sandra Liliana Cano Moya tomó posesión como nueva directora (e) de extensión y educación continua ante la vicerrectora académica con funciones delegadas de rectora Liliana Arias Castillo.

El acto se llevó a cabo este lunes 2 de agosto de 2021, en el Salón del Consejo Académico en la Ciudadela Universitaria de Meléndez.

Durante el acto de posesión, la vicerrectora Liliana Arias Castillo destacó el trabajo de la nueva directiva: "La ingeniera Sandra Cano estuvo al frente del trabajo de reforzamiento estructural del HUV. Debido a que ese edificio es patrimonio histórico, no se podía hacer ninguna adecuación externa de la edificación, Fue un trabajo arduo, una odisea. Hoy, más de una década después, el Hospital sigue funcionando".

"Esta es una tarea que asumiré con toda la responsabilidad y cariño que siento por la Universidad, como todo el proceso que llevo desde el mismo momento que ingresé a la institución. Estoy comprometida en apoyar a la universidad para adelantar muchas acciones que nos permitan alcanzar las metas que nos hemos propuesto como universidad, y en especial, las que se ha comprometido el rector. Estoy muy agradecida por esta invitación a participar de este proyecto y ofrecer mis capacidades personales, profesionales y académicas al servicio de la Universidad del Valle, que llevo en mi corazón”, mencionó la docente durante el acto de posesión.

Al respecto sobre los retos que deberá asumir al frente de esta dependencia, la investigadora destacó que “la Dirección de Extensión y Educación Continua permite que la universidad se proyecte hacia afuera, sin olvidar que hacia adentro tenemos una proyección importante que llevar. No solo son proyectos: tenemos programas importantes al interior de nuestra dependencia como lo son Egresados, Emprendedores y Prácticas Profesionales”.

“La Dirección de Extensión también tiene el reto de la educación continua y apoyar a cada unidad académica y sede regional, porque somos una sola universidad y no podemos perder eso de vista. Esperamos potenciar todo lo que tenemos al interior de cada una de nuestras unidades para tener esa extensión y proyección social, tal como se ha soñado en la Universidad. Todo esto con una importante oferta de valor para cada unidad académica, de tal manera que podamos trabajar en sinergia”, agregó.

Sandra Liliana Cano Moya es Ingeniera Civil y Especialista en Estructuras de la Universidad del Valle, Magíster en Ingeniería Civil de la Universidad de Los Andes, Facility BIM Manager de la Universidad Internacional de la Rioja y doctora (Ph.D.) de la Universidad del Valle.

Ha dirigido numerosas tesis de pregrado y posgrado, ha sido evaluadora de proyectos y ha participado en diversos eventos de caracter científico y de divulgación. Así mismo ha publicado diferentes artículos en revistas indexadas.

‘Dirección de Desarrollo Estudiantil y Éxito Académico’ de Univalle, pionera en Colombia

Siempre a la vanguardia, la Universidad del Valle será la primera Universidad del país en contar con una ‘Dirección de Desarrollo Estudiantil y Éxito Académico’, dependencia desde dónde se buscará enfrentar la deserción, además de propiciar las herramientas necesarias para mejorar las tasas y los tiempos de graduación de los estudiantes de pregrado.

La nueva Dirección, cuya creación fue aprobada en la más reciente sesión del Consejo Superior, “estará adscrita a la Vicerrectoría Académica y trabajará de manera muy articulada con la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, así como con los decanos y directores de programa”, señala el rector Edgar Varela Barrios, agregando que “seremos pioneros en Colombia. No hay en otra Universidad una oficina con estas características. Existen muchas experiencias en las Universidades Públicas y en algunas de las Universidades Privadas, las cuales creo que van a seguir la ruta de institucionalización de este tipo de programas”.

Según el rector, quien afirma que el alcance de la nueva Dirección abarca al grueso Universitario de la región y no tan solo a la Sede Cali, “la permanencia y el éxito académico son transversales: incorporan Bienestar, incorporan capacidades, monitorias de apoyo, incorporan también al trabajo que venimos adelantando con el ‘Departamento de Prosperidad Social’, donde estudiantes han resultado beneficiados. Gratuidad en la matrícula, infraestructura adecuada, conectividad garantizada (desde que la pandemia comenzó). Es una oficina para coordinar acciones y esfuerzos”.

La nueva Dirección, toda una estrategia

Antes de institucionalizar la nueva ‘Dirección de Desarrollo Estudiantil y Éxito Académico’, la Universidad del Valle contaba con un destacado programa para el aseguramiento de la calidad y la permanencia académica, “el cual es el embrión de esta Dirección: ‘La Estrategia ASES’, que brindaba acompañamiento a jóvenes, sobre todo a aquellos que han ingresado por condiciones de excepción (estudiantes afro, indígenas, reinsertados, deportistas). Ahora, desde la Dirección, vamos a buscar ampliar su radio de acción para convertir este proyecto en una especie de gerencia de permanencia académica y graduación oportuna”, enfatiza el rector.

La Estrategia ASES se ha consolidado como un equipo interdisciplinar integrado por profesionales, practicantes y monitores de distintas áreas del conocimiento, quienes brindan acompañamiento a los estudiantes de primeros semestres, beneficiarios de Ser Pilo Paga y admitidos por Condición de Excepción a la Universidad del Valle, en su adaptación, y aprovechamiento de la vida universitaria. “Nuestro principal objetivo es brindar herramientas para que los estudiantes se movilicen hacia el éxito académico y la realización personal”, apunta el micrositio del programa. http://ases.univalle.edu.co/descubre-ases/30-ases