En la coyuntura histórica que atraviesa el país, seis universidades se unieron para crear Tenemos que Hablar Colombia, una plataforma que busca establecer un puente de diálogo entre diversos actores de la sociedad para la construcción conjunta de una hoja de ruta que integre las diferentes visiones de país y, en consecuencia, aporte a la toma de decisiones futuras.
Entre las instituciones que lideran el proyecto se encuentran Univalle, Unal, EAFIT, Uniandes, Uninorte, UIS, Grupo SURA y Fundación Ideas para la paz, entre otros destacados aliados que impulsarán la gran conversación nacional.
El proyecto está basado en Tenemos que hablar, plataforma de diálogo impulsada por la Universidad de Chile y la Universidad Católica de Chile para alimentar la toma de decisión de las autoridades y los procesos deliberativos con grandes resultados. El proyecto comprenderá seis meses de conversaciones entre todos los ciudadanos que deseen participar y se inscriban. Contará con dos sesiones de dos horas por día, 100 personas por sesión, 20 grupos en cada sesión y 5 personas por grupo.
En ese sentido, los rectores y rectoras de las seis universidades participantes, así como los representantes de las entidades aliadas, hacen un llamado a la ciudadanía a ser parte del diálogo amplio, profundo y riguroso propuesto por Tenemos Que Hablar Colombia.
Los resultados de estos diálogos serán presentados como lineamientos a los candidatos de la próxima contienda electoral del país.
A partir de este momento seremos eco de todas las voces, el rector Edgar Varela Barrios, te convoca hoy para que te sumes a la conversación aquí: http://bit.ly/InscribeteHablemosColombia
Más información sobre el proyecto Tenemos que Hablar Colombia aquí: https://tenemosquehablarcolombia.co/
La Dirección Universitaria presentó al Consejo Académico, en la sesión del 22 de julio, un informe detallado de los sucesos en los que un grupo de estudiantes y de personas indeterminadas se tomó por la fuerza el Campus de la Ciudad Universitaria de Meléndez, desde horas de la mañana del jueves 17 del presente mes. Estos grupos permanecieron hasta el martes 20 en el Campus, y además le dieron acogida a las delegaciones que participaron en la denominada Asamblea Nacional Popular.
Reiteramos que en ningún momento dicho ingreso fue autorizado por la Dirección Universitaria. Manifestamos nuestra negativa, por los asuntos referidos a la prevención en materia de orden público y por la incertidumbre que presentaba la movilización del 20 de julio. De otro lado, también fuimos claros en que habría restricciones en materia de bioseguridad por las condiciones actuales del tercer ciclo de la pandemia del Covid-19.
Pese a lo anterior, se presentó el ingreso no autorizado que generó daños en la malla de la portería peatonal de la Avenida Pasoancho. Posteriormente, al hacer una revisión, después de la retirada pacífica el día 20 de julio, se pudieron constatar daños diversos, sobre todo en porterías de los auditorios, en la Facultad de Artes Integradas y en el coliseo de la Ciudad Universitaria. Haremos uso de las pólizas de garantía para cubrir los daños y también estableceremos la denuncias penales y fiscales frente a los eventuales causantes de dichos daños, con carácter averiguatorio, pues este es un requisito para el pago de dichas pólizas, preservando así los bienes públicos que tenemos bajo custodia en los distintos Campus que constituyen el Alma Máter.
Hacemos un llamado a la comunidad universitaria para preservar el Campus de Meléndez y nuestras restantes sedes como espacios de paz, ajenos a las acciones de fuerza, y donde se priorice el uso académico y el cuidado de dichas infraestructuras, que, aunque son de todos los colombianos, corresponden principalmente a la comunidad universitaria. Es decir, a profesores, empleados, y estudiantes.
En este caso, mantuvimos una actitud prudente de monitoreo de la situación. Particularmente, queremos destacar la actitud valerosa y firme de compromiso de la sección de seguridad y vigilancia, que se comportó a la altura, preservando la custodia de los numerosos edificios, laboratorios e instalaciones que alberga el Campus. De otro lado, reconocemos el trabajo de la sección de servicios varios, en la recuperación de las condiciones de bioseguridad del Campus de Meléndez, para que desde el miércoles 21 de julio este volviera a ser utilizado por la comunidad universitaria que tiene acceso a sus instalaciones, con los aforos definidos por la sección de salud ocupacional, en virtud de la continuidad de la pandemia del Covid-19.
La Universidad del Valle tiene una larga voluntad histórica de solidaridad y cooperación con los movimientos sociales. Sin embargo, queremos reiterar que no son convenientes las acciones de hecho, ni los ingresos no autorizados que colocan en riesgo los bienes y el patrimonio público de nuestra institución. Estos eventos pueden ocasionar situaciones de riesgo físico para la comunidad universitaria y los visitantes que participen de ellos. Debemos actuar en defensa de nuestros campus como espacios de paz y escenarios para el diálogo civilizado.
Edgar Varela Barrios
Rector de la Universidad del Valle
Presidente del Consejo Académico
La Vicerrectoría Académica requiere actualizar su Banco de Datos de Profesores Contratistas Elegibles (BDPCE) con profesionales preferiblemente con postgrado. Los interesados en participar en esta convocatoria, inscribirse hasta el 8 de agosto.
Mayor información: http://proxse16.
"La presentación del consejo asesor de Tenemos que hablar Colombia se realizó en un evento presencial y virtual. Desde Medellín la rectora de EAFIT, el gerente de la plataforma y el consejero Mauricio García se reunieron de manera presencial".
Por EAFIT Noticias.
Julio 22 de 2021.
• Son 46 colombianos de diferentes géneros, regiones y comunidades los que se convirtieron en integrantes del consejo asesor que Tenemos que hablar Colombia presentó este jueves 22 de julio.
• La plataforma, que se creó para propiciar un diálogo que genere propuestas para el desarrollo del país y ya tiene cerca de 1.700 inscritos, estableció este órgano para garantizar veeduría, confianza y resonancia de los resultados del proceso.
Confianza, validez y representatividad. Esas son algunas de las garantías que Tenemos que hablar Colombia sumó gracias al comité asesor que convocó y presentó, este jueves 22 de julio, durante un encuentro entre los asesores y rectores de las universidades que integran la plataforma. Es un consejo paritario en género, con representación de las regiones del país, de la comunidad LGTBIQ+, de grupos etarios, indígenas, afros, campesinos, empresarios, emprendedores, estudiantes, ambientalistas, deportistas, personas del sector cultural y artístico, entre otros grupos.
Son varios los aportes que harán los consejeros a esta plataforma que busca propiciar un diálogo entre los ciudadanos para recoger ideas que señalen soluciones a problemas del país. Santiago Silva Jaramillo, gerente de Tenemos que hablar Colombia y profesor de EAFIT, explicó que esas contribuciones tienen que ver con la veeduría al velar por la rigurosidad, con la legitimidad y con la visibilidad del proceso y de los resultados de la plataforma.
Cerca de 1.700 personas ya están inscritas para participar en los diálogos que comienzan el 2 de agosto y, en palabras de Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, el órgano asesor no solamente contribuirá generando confianza en el proceso, también en la incidencia de los resultados. “Ustedes son personas que van a ayudar en el impacto y por eso la importancia de la diversidad del grupo, porque eso nos va a garantizar a que la incidencia de los resultados sea mucho más contundente”, dijo la directiva a los consejeros.
Además de la validez del proceso de las conversaciones y de la confianza que puede otorgar el consejo asesor, Martín Carrizosa Calle, presidente de la Fundación Ideas para la Paz -que impulsa junto al Grupo Sura y Bancolombia la plataforma-, complementó que también le aporta la posibilidad de conseguir voces diferentes.
“La escasa conversación nacional se surte entre los mismos de siempre y este es un esfuerzo muy interesante para animar a otras voces a que participen de la conversación y quien mejor que validadores que tienen el reconocimiento de la sociedad para encontrar nuevas voces que merecen ser escuchadas. Es una oportunidad única”, manifestó Martín Carrizosa.
En el encuentro entre los rectores de las seis universidades que promueven Tenemos que hablar Colombia –EAFIT, Nacional de Colombia, Los Andes, del Valle, Uninorte e Industrial de Santander– se escucharon las motivaciones que tuvieron algunos de los consejeros para vincularse al proyecto.
Una de esas voces fue la del profesor Mauricio García Villegas, socio fundador de Dejusticia, quien expresó que se motivó a participar porque es un ejercicio democrático y ciudadano que está liderado por una alianza entre universidades públicas y privadas, y que combina tanto el conocimiento como el reconocimiento, el conocimiento de lo que piensa la gente, pero también de reconocerse unos a otros, de ponerse en los zapatos del otro.
La importancia de que los resultados se presenten de una manera que no resulte obvia o aburrida para la población y el reto de vincular a las conversaciones a quienes no tienen posibilidades de acceder a internet fueron algunas de las primeras recomendaciones que hicieron integrantes del Consejo durante el encuentro.
Desde el corazón de las U
La presentación del Consejo Asesor fue una oportunidad para que líderes de las universidades reiteraran la importancia de Tenemos que hablar Colombia. Juan Camilo Restrepo, vicerrector de la Universidad Nacional sede Medellín, dijo al respecto que la credibilidad que tiene la población en las universidades es un compromiso a liderar este tipo de iniciativas que promuevan el diálogo y la reflexión.
En ese punto coincidió Adolfo Meisel Roca, rector de la Universidad del Norte, quien destacó el papel del diálogo en la esencia de la democracia y la construcción de una sociedad más amable y justa. Por eso, dijo, es necesario inspirar y convocar a miles de colombianos a participar del proyecto.
La plataforma también es una oportunidad para ayudar en la necesidad de generación de confianza que se requiere en Colombia en el mundo. Así lo percibe Alejandro Gaviria Uribe, rector de la Universidad de los Andes, quien considera que la manera en la que está concebida la iniciativa, en quienes la lideran, su agenda abierta y gobernabilidad clara permiten considerarla como un laboratorio de confianza.
Confianza no es hablar por hablar. Así lo manifestó Hernán Porras Díaz, rector de la Universidad Industrial de Santander, para destacar que en el caso de Tenemos que hablar Colombia está el respaldo de una metodología que permitirá una representación de la población y la entrega de una carta de navegación para el país.
Otra de las ventajas a propósito de que sean instituciones de educación superior líderes de este proceso tiene que ver con la diversidad como lo considera Édgar Varela Barrios, rector de la Universidad del Valle, al resaltar que la diversidad de la población -no solo en su institución, también en el resto de universidades- son una oportunidad para ser caja de resonancia de las voces del país y trascender de un diálogo universitario a uno nacional.
En esas expectativas que manifestaron los rectores será, pues, fundamental el aporte que hagan los integrantes del consejo asesores, quienes al final del encuentro de una manera simbólica hicieron una firma que confirmó su compromiso con Tenemos que hablar Colombia.
Mayores informes para periodistas:
Alejandro Gómez Valencia
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Diana Vélez Alejandro Gómez Valencia
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Libros, dibujos y manuscritos forman parte de esta muestra que estará abierta hasta el 30 de septiembre en Bogotá.
Tomado de Revista Semana
Sin la militancia de las mujeres de las comunidades negras, los resultados de la independencia de Colombia no hubiesen sido los que conocemos. Así lo asegura Maria Isabel Mena, historiadora de la Universidad del Valle (Univalle), quien considera que es necesario rescatar sus voces y reconocer sus principales logros a lo largo de la historia. En este proceso, es importante escuchar a la ciudadanía y lograr que las heroínas de este país se parezcan a la gente colombiana y que las versiones que reposan en museos y bibliotecas las representen.
Mena conversó con SEMANA a propósito de la exposición “Libertad y Ciudadanía, Historias de las mujeres en Colombia, Siglo XVI al Siglo XX” que inauguró el pasado 21 de julio la Biblioteca Nacional de Colombia con el propósito de visibilizar su participación en tres de importantes luchas sociales. La primera, los 200 años de la Ley de libertad de partos, la cual estipulaba que cuando los hijos de las mujeres esclavizadas cumplieran 18 años serían completamente libres. Más adelante, los 170 años de la abolición de la esclavitud en el país y, por último, los 30 años de la Constitución de 1991, en la que se reconoce a Colombia, por primera vez, como una nación pluriétnica y multicultural. “Lo que hace esta exposición es resarcir al vacío, oponerse al silenciamiento. Estos museos deben colorearse con el relato de la gente negra en la participación de la independencia y de la historia en general”, explica la historiadora de Univalle.
Los tres episodios de la historia de Colombia en los que se enfoca la muestra de la Biblioteca Nacional, visibilizan el rol de las mujeres negras en importantes procesos de transformación social en el país. Sin embargo, en los dos primeros, la Ley de libertad de partos y la abolición de la esclavitud, su participación fue fundamental, dado que fueron ellas quienes impulsaron la derogación de este régimen. Adicionalmente, su conocimiento sobre el funcionamiento del Estado colonial permitieron la apertura de una discusión en busca de igualdad y acceso a derechos en la construcción del primer Estado - nación en 1851.
Sobre este aspecto se refiere María Camila Díaz, doctora en Historia y profesora del mismo departamento en la Universidad Javeriana, quien asegura que desde el Siglo XVI las mujeres negras entendieron el contexto y utilizaron su conocimiento para liberarse y liberar a su entorno familiar. Relata que para el inicio de las guerras de independencia las mujeres ya eran muy activas, “esto demuestra que nunca hemos sido objetos pasivos de la historia, fueron las mujeres que conocían el funcionamiento del Estado las que acudieron masivamente a la justicia y permitieron la liberación de ellas y de sus familias”, exalta Díaz.
Sin embargo, sobre el tercer momento que repasa la exposición, la Constitución de 1991, María Luisa Rodríguez, doctora en derecho constitucional y profesora de la Universidad Nacional, comenta que la escasa participación de cuatro mujeres en la constituyente es un hecho que debería llamar la atención, aún 30 años después. “Los progresos en la eficacia de los derechos de las mujeres son lentos y las conquistas difíciles de sostener”, puntualiza Rodríguez, quien opina que hubo un déficit de representación de mujeres conscientes de las opresiones de género en la historia, y que ese indicador persiste en la actualidad.
La Universidad del Valle Sede Pacífico y la Universidad del Pacífico entregaron un reconocimiento a la exministra de Ciencia, Tecnología e Innovación Mabel Gisella Torres Torres.
El acto se realizó este viernes 23 de julio de 2021, a las 9:00 a.m., en el Hotel Cosmos Pacífico en Buenaventura.
El director de la Sede Pacífico el profesor Luis Augusto Quiñonez Rodríguez felicitó a Mabel Torres por su excelente gestión y destacó que los servidores públicos deben aprovechar el momento histórico que viven al ocupar un cargo en la alta gerencia pública para trascender dejando un legado, por medio de hechos concretos que, en el caso de la exministra, permitan que la ciencia en el país se siga desarrollando.
Como parte de la entrega de reconocimientos, el representante estudiantil de la Universidad del Valle Daniel Obando expresó su gratitud a la exministra Mabel Torres por saber representar a los jóvenes del Pacífico y demostrar que sí es posible destacarse en altos cargos de gestión pública.
Durante la ceremonia la Representación estudiantil de la Universidad del Valle, la Asamblea Departamental y la Asociación Mujeres por Buenaventura también entregaron reconocimientos a Mabel Gisela Torres.
Como parte de la entrega de la exaltación se realizó el conversatorio “Rol de la ciencia, la tecnología y la innovación en el Distrito de Buenaventura”, en el que participaron el director de la Sede Pacífico Luis Augusto Quiñonez Rodríguez, el rector de la Universidad del Pacífico Arlin Valverde Solís y la exministra Mabel Torres.
El director de la Sede Pacífico destacó que en el Distrito de Buenaventura hay todas las condiciones para el desarrollo de investigaciones, pues hay un gran laboratorio natural y social para ello, así mismo mencionó que a lo largo de sus 76 años la Universidad del Valle ha acompañado y desarrollado proyectos e iniciativas que buscan atender las necesidades de la región. Destacó el profesor Quiñonez Rodríguez que se requiere una mayor articulación entre los diferentes actores para consolidar y fortalecer un sistema al interior del distrito que permita el desarrollo de futuros proyectos.
La exministra y egresada de Univalle destacó que es necesario pensar la ciencia desde los contextos locales y regionales, un trabajo que impulsó en su paso por el Minciencias, donde uno de sus pilares fundamentales fue la democratización del conocimiento. Para Mabel Torres, el distrito tiene muchos activos que le permiten hacer investigación para el desarrollo y buen vivir en Buenaventura, desde una perspectiva enfocada en las riquezas y fortalezas de este Distrito. También señaló que se requiere una mayor articulación entre los diferentes actores regionales, así como fortalecer los procesos de transferencia de conocimiento.
Mabel Gisela Torres nació en Bahía Solano, es bióloga química y magister en Microbiología de la Universidad del Valle. Tiene un doctorado en Ciencias Biológicas y PhD en Sistemática de hongos de la Universidad de Guadalajara.
También posee un magíster en Innovación y Emprendimiento realizado bajo la modalidad de doble titulación Business School OBS en la Universidad de Barcelona (España).
Fue la primera persona a cargo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, creado por el presidente Iván Duque en el año 2019.
Así mismo, hizo parte de la Misión de Sabios conformada en 2019, en la cual 42 científicos entregaron una hoja de ruta para construir una política pública en ciencia, educación, tecnología e innovación para Colombia.
Ha participado en más de 20 investigaciones científicas, de las que han publicado 24 artículos en revistas arbitradas; ha hecho más de 70 ponencias en eventos nacionales e internacionales; además tiene más de 10 artículos de divulgación, capítulos de libros, videos y material didáctico.
En el 2012 creó el Centro Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Productivo Sostenible de la Biodiversidad (Bioinnnova), en Quibdó, cuyos socios son la Universidad Tecnológica de Chocó, la Universidad Antonio Nariño y la Gobernación de Chocó, entre otros cargos.
Entre los reconocimientos recibidos se destacan, entre otros, el premio 'Afrocolombiana del Año' en la categoría Ciencia y Tecnología, otorgado por Fundación Color de Colombia - El Espectador; Globalizer Programa, Innovadora Social del mundo, otorgado por Ashoka-IKEA, Delf-Holanda; 'The BestCoo', categoría Social, otorgado por Coomeva Cooperativa, Quibdó; Fellows Ashoka, otorgado por Ashoka, USA y fue ganadora del Concurso Docente de Excelencia de la Universidad Nacional de Colombia, entre otros.
Puede ver el acto de entrega de reconocimientos y el conversatorio a través del siguiente enlace
Luego de que el Consejo Superior de la Universidad del Valle aprobara la transformación del ‘Instituto de Educación y Pedagogía’ y del ‘Instituto de Psicología’ en Facultades, el rector Edgar Varela Barrios ratificó como Decano de la recién nombrada Facultad de Educación al profesor Alfonso Claret Zambrano Chaguendo.
“Hace muchos años, durante la rectoría del profesor Mario Carvajal, ya se había creado una Facultad de Educación en la Universidad del Valle, pionera en la formación de maestros y licenciados. Hoy retomamos esa senda, teniendo detrás todo el camino positivo que ha significado el trabajo del IEP (que surgió en la década de los noventa). Este 2021 podemos entonces dar el salto, y en una escala mucho más compleja, volver a tener Facultad de Educación”, señala el rector Edgar Varela Barrios, quien además reconoce el liderazgo que ha asumido el profesor Alfonso Claret Zambrano durante el proceso de transformación.
Cabe recordar que el profesor Alfonso Claret fue elegido como director del Instituto de Educación y Pedagogía el 4 de diciembre de 2018. Para la fecha, en el escrutinio de designación estuvieron presentes Antonio José Echeverry Pérez, secretario general de la Universidad del Valle; Liliana Patricia Torres, presidenta del Comité de Honor; los profesores, Carlos Wladimir Gómez Cárdenas, José Joaquín Bayona y la coordinadora académica del IEP, Rocío del Pilar Moreno.
“Fundamentalmente, la primera acción que se va a adelantar desde la Decanatura será la de crear conciencia de lo que significa pertenecer a una Facultad. Fueron 27 años de estar organizados como Instituto. Ahora existe un nuevo tipo de organización, por lo tanto una nueva manera de ver la docencia y la investigación. No es lo mismo cuando se opera desde el terreno de una Facultad”, enfatiza el decano Alfonso Claret, quien es licenciado en Biología y Química de la Universidad del Valle, magíster en Currículo e Instrucción en Química de la Universidad de Wyoming, EE.UU y Doctor (Ph.D.) en Ciencias de la Educación del Instituto de Educación de la Universidad de Londres. También cuenta con un postdoctorado en la misma área y en la misma universidad.
Además, en 2018, el profesor Alfonso Claret Zambrano Chaguendo fue distinguido como ‘Investigador Emérito’ de Colciencias, el máximo reconocimiento ofrecido por el Sistema Nacional de Investigadores. La distinción se otorga a investigadores vinculados a instituciones colombianas cuya trayectoria, aportes y producción científico-académica, haya sido significativa para la ciencia, la tecnología y la innovación del país.
Una Facultad para la ‘Educación’
Hace unas semanas, el Consejo Superior acogió positivamente la solicitud del claustro de profesores del Instituto para transformar a esta unidad en una ‘Facultad de Educación y Pedagogía’, petición que también fue elevada desde el claustro de profesores del Instituto de Psicología. "Fue así como, simultáneamente, se aprobó la creación de dos nuevas Facultades para la Universidad del Valle: la ‘Facultad de Educación y Pedagogía’ y la ‘Facultad de Psicología’”, explica el rector Edgar Varela Barrios, agregando que este proceso renovador obedeció al interés de los claustros profesorales y la comunidad académica de ambos Institutos, quienes consideraban pertinente el cambio en su estructura organizacional y administrativa. Esto con el fin de constituirse de manera similar a las demás unidades académicas de la Universidad, (donde los Institutos guardan relación con la investigación y la producción específica de conocimiento), y contar así con la posibilidad de organizarse en Departamentos y Escuelas.
En el caso de la ‘Facultad de Educación y Pedagogía’, según lo explica el rector Edgar Varela, se determinó la conformación de una estructura basada en tres Escuelas y un Departamento. De igual manera, señala el rector, la recién creada Facultad contará con dos estructuras encargadas de dar manejo a los asuntos académicos e investigativos “a nivel de las Vicedecanaturas que se han venido estableciendo, en el marco de una actualización para una ‘Facultad-tipo’, que esperemos se vaya replicando con las distintas unidades académicas en la medida en que estas se vayan a actualizar".
Para concluir, el rector dice esperar que la Facultad de Educación y Pedagogía "siga contribuyendo, aún más, a los desafíos tan enormes que se tienen en materia de calidad, cobertura y pertinencia de la educación primaria, básica, media y por supuesto en la educación universitaria del país”.
Nueva decanatura, nuevas oportunidades
Estas son algunas de las oportunidades que, en voz del decano Alfonso Claret, se han abierto para la comunidad académica de la recién creada Facultad de Educación y Pedagogía:
-Para empezar, fundamentales han sido las licenciaturas que se han creado durante este periodo, a propósito del nacimiento de la Facultad. Durante tres años hemos estado trabajando en la Escritura en la Educación Infantil y en la licenciatura en Educación Física. También se empezó a trabajar la Maestría en Gestión de la Educación, que estamos extendiendo a superior, media y primaria. De igual manera, y muy pronto, vamos a pasar a trabajar la Maestría en Matemática y la Maestría en Educación en Ciencias
Vamos también a desarrollar el Doctorado, que es un programa acreditado por el Ministerio (único programa de este nivel acreditado por diez años en la Universidad) y premiado internacionalmente por la asociación Iberoamericana de Posgrados, el cual tiene mucha demanda en el medio académico de profesores de la educación superior y educación media, fundamentalmente.
En ese mismo sentido, se abre brecha para pensar en el largo plazo en la consolidación de un Instituto de Investigación de Formación de Maestros a nivel de la Nación. Asunto que estamos trabajando desde ya con las otras dos universidades que hacen parte del doctorado: la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad Distrital.
¿Es niebla o polvo? Ambas: Nimbus es un pueblo frío de calles desoladas. Antes era diferente, pero la pandemia lo ha transformado. Ahora hay un torneo de billar por videollamada, el diezmo se recoge a domicilio y el Gobernador ha inaugurado un computador público en el parque, para que los niños puedan estudiar y los adultos puedan asistir a sus teleconsultas médicas.
“Nimbus: El Pueblo de las Nubes” es una obra de teatro transmedia creada por el grupo Dodo Teatro, de la ciudad de Buga. Se inspiraron en “Nuestra Señora de las Nubes”, una obra de Aristides Vargas sobre el exilio latinoamericano, y en La Habana, una vereda de Buga que sufrió durante muchos años los embates del conflicto armado. Así nació Nimbus, un pueblo entre la ficción y lo real. La obra es acerca de Bruna y Óscar, dos exiliados que intentan regresar al Pueblo de las Nubes en un viaje interminable en el que la memoria es más importante que los pasos recorridos. Por eso, los personajes de los recuerdos usan en escena unas máscaras que los diferencian.
El montaje escénico es dirigido por Bray Salazar Orozco, 36 años, egresado del programa de Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle. Su elenco está conformado por diez jóvenes, la mayoría de ellos estudiantes de la Universidad del Valle sede Buga. Representan personajes como Irma, la vendedora de arepas; Pepe, el carnicero; Federico, un campesino; los hermanos Aguilera, entre otros.
Ana Hurtado, 28 años, es egresada del programa de Licenciatura en Literatura e interpreta una de las múltiples Brunas que plantea esta puesta en escena; además, adaptó el texto dramático para darle cuerpo al universo de Nimbus. Julián Benítez, 26 años, interpreta el papel de Óscar y es estudiante de noveno semestre de Licenciatura en Literatura. También es el representante legal de la Corporación Artística Dodo, a través de la cual han podido acceder a las convocatorias del Ministerio de Cultura para financiar sus proyectos artísticos.
Dodo Teatro es un equipo multidisciplinar con 8 años de experiencia que se ha especializado en producir montajes transmedia, es decir, obras de teatro que no se agotan en la puesta en escena, sino que se expanden a través de contenidos audiovisuales, sonoros, textuales y gráficos articulados en una página web. El primer proyecto de este tipo lo crearon en el 2020, cuando ganaron una convocatoria del Ministerio de Cultura en plena pandemia. La obra se llamó “El Show de la Familia Perry”, con la que, gracias al mundo virtual, llegaron a espectadores de todo el país.
Aunque la pandemia y la virtualidad han traído serios problemas para el sector teatral, algunos grupos han optado por experimentar qué surge al unir la escena con el mundo digital. En este sentido, el teatro transmedia trabaja con universos ficcionales que el espectador puede ampliar antes o después de asistir a la función. Así funcionan las narrativas transmedia: no hay un orden predefinido para consumir los contenidos, brindándole mayor libertad y participación creativa al espectador.
En “Nimbus: El Pueblo de las Nubes”, el componente transmedia es un mapa web interactivo ideado y coordinado por Edward Jhoan Valencia Torres, 25 años, egresado del programa de Comunicación Social y Periodismo. La videoserie, las fotografías, los paisajes sonoros y los cuentos creados por los miembros del equipo, dan cuenta de un pueblo rural en proceso de modernización. En el mapa web, el espectador puede recorrer los espacios ilustrados de Nimbus y acceder a los contenidos inspirados en La Habana. Un proceso de arte y memoria en el que, como dice Bruna en una escena, “inventamos al pueblo cada vez que lo recordamos”.
Otros jóvenes de la comunidad universitaria de Univalle que hacen parte de este proyecto son: Victoria Muñoz (estudiante de Licenciatura en Historia), Andrea Rodríguez (estudiante de Licenciatura en Literatura), Felipe González (estudiante de Comunicación Social y Periodismo) y Alejandro Sierra (egresado de Licenciatura en Literatura).
El grupo espera estrenar en agosto el montaje en Buga y su zona rural, para luego realizar una gira por los municipios del Valle del Cauca. “Nimbus: El Pueblo de las Nubes” es un proyecto apoyado por el Ministerio de Cultura y la Alcaldía de Buga. Aquí puedes acceder al mapa web interactivo de Nimbus: www.nimbusdodoteatro.com
"En dos años, Karol Vanesa Márquez Trochez se convertirá en la primera profesional de su familia, una vez termine la carrera de estadística, que cursa en la Universidad del Valle".
Por: Elpais.com.co
Julio 21, 2021
La joven, de 21 años de edad, pertenece a la comunidad indígena Nasa y actualmente reside en el resguardo KWE'SX YU' KIWEM, en el municipio de La Cumbre, Valle del Cauca, donde Ruth Islena Trochez, su mamá y Carmen Elodia Rivera, su abuela, los grandes pilares de la familia, no han desistido en brindarle el apoyo necesario para el desarrollo de su proyecto de vida.
Esta estudiante de sexto semestre tiene cuatro hermanos, pero solo vive con dos: Gisel Rendón, de 16 años y Sergio David Rendón, de 14. Su padre falleció cuando ella apenas cumplía 2 años. Carmen Elodia se dedica a la producción de café, mientras que Ruth Islena, tan trabajadora como ella, se gana la vida como empleada doméstica en casas de familia.
En su infancia, Karol Vanesa fue víctima del paramilitarismo; de hecho, recuerda que en muchas ocasiones su abuela la cargaba y corría con ella en brazos lo más lejos que podía para protegerla.
Pero pese a haber crecido en condiciones tan difíciles y lejos de la urbe, siempre se ha interesado por las nuevas tecnologías, el big data (manejo de gran cantidad de información) y el machine learning (aprendizaje automático).
Desde que inició sus estudios universitarios se caracterizó por su compromiso y deseo de superación personal; tanto así, que mucho antes de entrar a la universidad, ahorró con ayuda de su abuela para comprar un computador, pues sabía que iba a ser necesario en esta nueva etapa de su vida.
La mejor noticia
Desde el inicio de su proyecto académico en Cali, atender los gastos que requiere la universidad, y más en otro municipio, representó un gran reto para la joven y su familia.
Su abuela pagaba los semestres y, antes de la pandemia, su señora madre le costeaba los pasajes, ya que Karol Vanesa tenía que viajar todos los fines de semana a La Cumbre, donde se desempeña como secretaria del Cabildo en los proyectos de su comunidad. Los gastos adicionales los asumía ella misma, con los ingresos generados por una monitoria que realizaba en la universidad; aunque con la llegada del covid, el proyecto se frenó, por lo cual dejó de percibir ese dinero.
Pero por fortuna, hace dos semanas, Karol Vanesa recibió una noticia que le dio aliento para seguir persiguiendo su sueño de ser la primera estadística en su familia y su resguardo: la llamaron de Univalle para informarle que había sido seleccionada en el primer grupo de 150 jóvenes que participará en el Programa para el Desarrollo de Talento Digital, Juan María Robledo, del Banco de Bogotá.
Al igual que los demás estudiantes, ella recibirá el pago de su semestre y los gastos de manutención hasta que finalice la carrera, además de tener cubiertas las mentorías especializadas para apoyar su talento y búsqueda de empleo.
“Jamás voy a olvidar la cara de felicidad de mi mamá”, cuenta Karol Vanesa, al referirse al momento en el que fue escogida para participar en este programa, que representa para ella un alivio económico y una oportunidad de abrirse a nuevas oportunidades que le permitan realizarse profesionalmente, y al mismo tiempo, contribuir al desarrollo de su cabildo local.
El compromiso con su resguardo es evidente, y en medio de las clases virtuales, a las que pudo adaptarse sin problema, ha podido estar más al tanto de los proyectos que allí se desarrollan.
Como buena estadística, esta universitaria se ha encargado, desde su rol en la secretaría, de transformar los formatos tradicionales que se manejan en el territorio indígena por archivos en excel, así como de construir gráficos que permitan tener un orden más detallado del manejo del presupuesto.
“Por ejemplo, el tesorero tiene todo anotadito en su cuaderno; y yo debo hacer un archivo con toda esa información” expresa.
Así mismo, con base en las cifras del censo poblacional, obtuvo importante información que sirve para entender mejor el comportamiento del pueblo Nasa y cuáles son las preocupaciones que se deben atender rápidamente para su progreso.
Es que ella ha tomado todos los conocimientos adquiridos en la Universidad del Valle para facilitar la gestión de proyectos, velando así por el bienestar de todos en su territorio.
Sus metas
El proyecto de vida de esta joven vallecaucana se centra en complementar sus dos perfiles: estadística y líder indígena.
Para empezar, anhela incorporarse a una compañía grande, donde pueda escalar a una mejor posición. Después de adquirir cierta experiencia, espera consolidar su gran sueño, que es crear empresa.
Aún no tiene claro cuál sería su campo de acción, pero quiere mantenerse activa en la comunidad y generar empleo, incorporando personas con diferentes habilidades y niveles académicos.
Sin duda, la dedicación con la que la universitaria está construyendo sus sueños inspira a otras personas, empezando por su familia.
“Para mi hermana he sido un pilar fundamental, pues al verme, ella también dice que quiere ir a la universidad y progresar”, asegura la futura estadística univalluna.
Justamente, algo que considera clave es fomentar el gusto por la educación: “el estudio es muy importante para que todos progresemos, pues nosotros los jóvenes logramos sacar adelante a nuestras familias, y así tenemos una mejor ciudad, un mejor país y un mejor mundo”, concluye Karol Vanesa.
Su alegría es la de los demás jóvenes que gracias al Banco de Bogotá ahora podrán proyectarse a un futuro prometedor.
En las novelas sobre el paisaje se hallan las raíces de nuestra identidad étnica y cultural.
Por Fabio Martínez, escritor y docente de la Escuela de Estudios Literarios
Tomado de El Tiempo
En su libro La nueva novela hispanoamericana, Carlos Fuentes afirmaba que el continente había llegado a la independencia sin una verdadera identidad humana. Y concluía diciendo que el verdadero personaje latinoamericano era la naturaleza.
De esta premisa parte el catedrático y ensayista español Jorge Urrutia para poner de nuevo sobre el tapete el complejo tema de la identidad latinoamericana, y concluir que debemos volver a estudiar la novela de plantación y la novela negra, opacadas por el boom literario latinoamericano.
Siguiendo la tradición de Alfonso Reyes, los hermanos Henríquez Ureña, José Carlos Mariátegui y Ángel Rama; y en los últimos años, Rafael Gutiérrez Girardot, Malcolm Deas, Raymond Williams y R. H. Moreno Durán, Urrutia, quien fue docente de la Universidad Carlos III de Madrid, plantea que en el paisaje (lo que hoy se llama territorio) se encuentran las claves secretas para poder caracterizar a una sociedad, que si bien es cierto tuvo su mayor auge en los años sesenta, hoy está sumida en una crisis social y política sin precedentes que se propaga desde México hasta Argentina: me refiero a la profunda desigualdad social, el populismo (de derechas e izquierdas), la corrupción y el narcotráfico.
Sin desconocer la importancia del boom, con autores como García Márquez, Vargas Llosa, Julio Cortázar y el mismo Fuentes, el autor recuerda que los primeros textos fundacionales sobre el nuevo territorio americano fueron Elegías de varones ilustres de Indias, de Juan de Castellanos, y La araucana, de Alonso de Ercilla. Nos cuenta que la conquista española borró las culturas aborígenes prehispánicas, que en su intento por sobrevivir se mimetizaron en la colonia, la independencia y en la complicada construcción de las naciones.
Para el académico, el indio y el negro no solo tuvieron que luchar contra el español durante la colonia, sino también contra el criollo durante el periodo de la República. Y trae a cuento una cita del ensayista peruano Mariátegui, quien afirma que el sistema republicano que se instituyó tras la independencia con España “ha pauperizado al indio, ha agravado su depresión y ha exasperado su miseria”.
En su interesante estudio, titulado El espejo empañado. Sobre el realismo y el testimonio (Cátedra, Madrid, 2021), Jorge Urrutia nos invita a que volvamos al estudio de las novelas sobre el paisaje, porque ahí se encuentran las raíces de nuestra identidad étnica y cultural.
Para el historiador británico Simon Schama, el paisaje es memoria. Es la representación simbólica que nos remite a una identidad, a un territorio y a una cultura.
Paisaje que en el siglo XVI fue considerado como el paraíso terrestre, y que hoy, ante el inminente desastre ecológico al que asistimos, hemos convertido a América en el infierno de la selva. Como lo constató en el siglo pasado, el escritor colombiano José Eustasio Rivera en La vorágine, nuestra novela clásica de plantación.
Este es el diagnóstico que Jorge Urrutia nos trae sobre un continente que se sigue debatiendo entre la identidad y el reconocimiento; rico en su diversidad biocultural, y en su continua innovación y creatividad. Pero, infortunadamente, desaprovechado por sus líderes políticos, que aprovechando la fragilidad de nuestras democracias, hoy fungen como los nuevos dictadores de América.