El pasado viernes, 11 de junio, el Decanato de la Facultad de Salud organizó el conversatorio “Reflexiones en torno a las oportunidades de una crisis compleja” en donde se reunieron ponentes con distintos puntos de vista frente a las oportunidades que brinda la actual crisis social que está viviendo la ciudad de Cali y el país; en este conversatorio participaron el columnista Oscar López Pulecio, el concejal de Cali Juan Martín Bravo, el representante estudiantil suplente ante el Consejo Superior de la Universidad del Valle Daniel Obando, el estudiante Victor Hugo Ruiz participante activo de las movilizaciones y el profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad, Luis Carlos Castillo.
En este espacio académico se dialogó acerca de las oportunidades que incuba la actual crisis y la pertinencia de no solo hacer un diagnóstico, sino también de explorar las pistas de estas nuevas oportunidades para la construcción de mejores condiciones para la equidad, la justicia social, la democracia y la vida en general.
Durante el conversatorio el docente Luis Carlos Castillo presentó un libro que elaboró junto a otros colegas del CIDSE - Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica, titulado “Pensar la Resistencia” texto publicado recientemente en el mes de mayo del 2021; su tema central trata de un conjunto de reflexiones para entender el origen y hondura del momento histórico que actualmente vive Colombia
Este conversatorio, que contó con la asistencia de más de 100 personas, estuvo moderado por la Directora de la Escuela de Salud Pública de la Facultad, Constanza Díaz Grajales y se contestaron preguntas por parte de los panelistas al final de la sesión. Esta actividad se realizó en el marco de la situación actual de orden público de la ciudad, y permitió analizar las perspectivas que sobre las oportunidades que ofrece esta situación, observan los invitados.
Reviva el Conversatorio en este enlace
En la Facultad se han realizado otras actividades académicas donde su tema central han sido las crisis sociales, ante la complejidad de la situación actual del país; la lectura del contexto se convierte en una oportunidad para comprender las implicaciones de las movilizaciones sociales y el paro nacional en la vida cotidiana.
Chile ha sido un referente latinoamericano en múltiples facetas como la social, la económica y la política; por ello, la Escuela de Rehabilitación Humana, mediante el programa académico de Terapia Ocupacional, organizó una serie de conversatorios con invitados chilenos para dialogar frente a la experiencia del país austral. Los participantes destacaron las características históricas derivadas del golpe militar de 1973, la dictadura, el retorno a la democracia y, más recientemente, el estallido social de 2019. Los invitados manifestaron como elemento central la importancia de respetar los derechos humanos y el reconocimiento de la protesta como un factor crucial en la participación social.
En las tres actividades hubo participación de estudiantes y docentes de la Escuela de Rehabilitación Humana y algunos invitados externos, quienes han manifestado satisfacción por la creación de estos espacios, trascendiendo la postura académica.
En las próximas semanas se dará continuidad a estas iniciativas en las que nuestro grupo de docentes y estudiantes tendrán espacios para la reflexión y acción en el marco de la sensibilidad social frente a la realidad colombiana. A continuación se comparten las tres conferencias:
Tema: Conversatorio sobre movilización social en Chile, salud mental y Terapia Ocupacional
Invitado: T.O Cristian Javier Paredes Ojeda
Tema: A propósito de las movilizaciones sociales, experiencia desde la vida cotidiana de una ciudadana chilena.
Invitada: Rosario Novoa (Jubilada del Magisterio Chileno)
Tema: Rebeldía y transformación: compartiendo experiencias de la movilización social en Chile.
Invitado: T. O. Saulo Guzmán González
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El Consejo Superior de la Universidad del Valle aprobó por unanimidad, en su pasada sesión del 25 de junio, la transformación del Instituto de Educación y Pedagogía y del Instituto de Psicología en Facultades.
“Después de una importante discusión y mucho trabajo previo con la comisión financiera y administrativa, sumado al largo proceso de años tanto en las unidades académicas como en la interacción con la Oficina de Planeación y las diferentes instancias técnicas de la dirección universitaria, se aprobó la transformación del Instituto de Educación y Pedagogía en la Facultad de Educación y del Instituto de Psicología que a partir de ahora se llamará Facultad de Psicología”, informo el rector Edgar Varela Barrios.
El proceso inició a raíz de las solicitudes de los claustros profesorales y la comunidad académica de ambos institutos, que consideraban pertinente el cambio en la estructura organizacional y administrativa con el fin de constituirse de manera similar a las otras unidades académicas, donde los institutos guardan relación con la investigación y producción de conocimiento, y dar paso a la creación de departamentos y programas dentro de su composición.
“En el caso de la nueva Facultad de Psicología se configuraron dos departamentos, cada uno de ellos con un programa de pregrado: el nuevo Programa Académico de Primera Infancia y el Programa de Psicología”, explicó el rector enfatizando en la existencia de una Vicedecanatura Académica, de la cual dependerán los programas de pregrado, y de una Vicedecanatura de Investigación, ligada a la fuerte estructura investigativa del anteriormente denominado Instituto de Psicología.
En el caso del IP se determinó una estructura con una escuela, encaminada a los temas del deporte en la formación y la recreación donde hay un programa con alto reconocimiento a nivel departamental, un Departamento de Educación Física y Deportes y tres escuelas que agrupan temas relacionados con estudios políticos y con pedagogía.
Al igual que en la Facultad de Psicología, el Instituto de Educación contará con una Vicedecanatura Académica y una Vicedecanatura de Investigaciones. Cabe resaltar que el programa de doctorado en Educación, que estará adscrito a la Vicedecanatura Académica, es el único programa de este nivel acreditado por diez años en la Universidad.
Con esta transformación, los claustros y la dirección de las dos unidades académicas asumieron el compromiso de avanzar en la ampliación de cupos, así como en la renovación de la oferta académica y en la actualización curricular. “Esperamos con esto amplificar la oferta de programas de formación avanzada, sobre todo en el caso de maestría y de posgrados, y en tener una presencia mucho mayor en el Sistema de Regionalización, lo que redundará en un aumento en la interacción con los territorios”, complementó el profesor Varela.
En cuando al análisis del tema financiero, el Consejo Superior hizo un balance positivo de la transformación de las nuevas facultades. “La nueva estructura de facultad va a facilitar y potenciar de la mejor manera los recursos propios, la venta de servicios, la asesoría, la consultoría y también, por supuesto, la extensión solidaria, que ha sido muy significativa en la universidad”, anunció el rector.
Esta evolución de los Institutos de Psicología y Educación y Pedagogía representa un avance histórico para la universidad, en línea con los objetivos de acreditación multicampus planteados para el 2024.
“Es un día histórico para la universidad. Ya no habrá más institutos académicos; de ahora en adelante somos nueve facultades con vocación multicampus trabajando en el proceso de acreditación institucional de alta calidad. Esa será nuestro compromiso a lo largo del año 2021 y los años subsiguientes, de la mano con la consolidación de la sinergia entre las distintas unidades académicas, que es una característica de las instituciones de alta calidad como Univalle”, concluyó el rector Edgar Varela.
El 28 de junio se cumplieron tres meses del paro nacional. Lo que inició como una masiva movilización social y popular en Colombia en contra de un proyecto de reforma tributaria que resultaba lesiva a los intereses de la ciudadanía, pues pretendía gravar con nuevos impuestos a los sectores más empobrecidos y desventajados de la sociedad colombiana en plena crisis social y sanitaria del Covid-19, resultó siendo el detonante de un estallido social que obligó a pensar la realidad de nuestra ciudad de una manera diferente.
Frente a esta situación se requieren nuevos espacios de diálogo y reflexión entre la ciudadanía, así como una acción conjunta que permita avanzar en la configuración de salidas locales y regionales orientadas a construir una política social que dé respuesta a las demandas de las juventudes y sus comunidades, y una serie de investigaciones imparciales que ofrezcan la verdad y la reparación frente a las masivas violaciones de derechos humanos ocurridas en Cali.
Es así, que los grupos de investigación Gestión y Políticas Públicas y Nuevo Pensamiento Administrativo de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle realizarán entre el 12 y 16 de julio de 6:00 p.m. a 9:00 p.m. el conversatorio La resistencia y movilización social en Cali: Reflexiones territorializadas.
Este espacio académico tiene como objetivo profundizar en los análisis, reflexiones y acciones sobre el estallido social de Cali, mediante un curso virtual que permita construir saberes y salidas a la grave crisis social de manera compartida con los y las participantes.
Entre los ejes temáticos de reflexión se tendrán en cuenta: Nuevas formas de resistencia, protesta e indignación juvenil; Defensa y garantía de los Derechos humanos en el territorio; Políticas sociales para transformar la ciudad; Cultura, creatividad y arte en el paro Nacional y Educación superior y contestación popular.
Los interesados en participar deben inscribirse previamente en el siguiente enlace: https://bit.ly/3qpdXcO
Quienes asistan a todas las sesiones del seminario recibirán certificado de asistencia.
Este curso corto es la continuidad del seminario: La pandemia en Cali, reflexiones territorializadas que se realizó en el mes de agosto de 2020 con la participación de más de 350 personas. En esta ocasión se tendrá la participación de invitados internacionales y locales para ofrecer una visión ampliada de los fenómenos analizados.
Conozca más sobre el conversatorio aquí: https://bit.ly/3vM37P0
En reunión presidida por el señor decano de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, Omar de Jesús Montilla Galvis, se llevó a cabo el pasado jueves 24 de junio del presente año, un encuentro con el primer mandatario de Vijes, Juan David García Guerrero y su equipo de funcionarios de la alcaldía, con el propósito de establecer alianzas estratégicas que permitan generar proyectos enfocados al desarrollo social, económico y cultural para los jóvenes de la región.
La iniciativa surge en cumplimiento de uno de los ejes misionales de la Universidad del Valle como lo es la Extensión y Proyección Social, ante las necesidades manifiestas en la coyuntura actual por parte de los jóvenes en todos los municipios del Valle del Cauca, lo cual constituye un reto para los gobiernos locales y para todas las entidades que aportan a la construcción del tejido social, entre ellas la universidad pública, donde la mayoría de los jóvenes pertenecen a los estratos 1, 2 y 3.
En este primer acercamiento se propuso generar proyectos incluyentes que contemplen la articulación, el conocimiento y experiencia de la Facultad de Ciencias de la Administración en torno al desarrollo empresarial y cultural de las unidades productivas lideradas por los jóvenes con capacitación, asesoría, acompañamiento, capital semilla y de trabajo; asimismo, se presentó una oferta de servicios relacionados con procesos de capacitación en habilidades blandas, de ideación y emprendimiento empresarial, social, cultural y deportivo, que les permitan una alternativa económica con modelos de negocio acordes con las tendencias sociales, culturales, tecnológicas y económicas, que respondan a los problemas de la sociedad vallecaucana.
De igual manera, se dejó a disposición el Consultorio en Ciencias de la Administración SI.EMPRE, para apoyar la construcción, ejecución y desarrollo de proyectos para la juventud del Municipio de Vijes, para lo cual se pretende articular en un esfuerzo conjunto, los actores que hacen parte la comunidad universitaria: estudiantes de pregrado y posgrado, profesores y egresados quienes podrán aportar positivamente al desarrollo local y cultural, así como a la integración con el ecosistema de emprendimiento e innovación del Departamento.
En la reunión también estuvieron presentes los integrantes del gabinete municipal de Vijes: Carlos Abel Velasco Bottia, Secretario de Desarrollo Social y Educación; Oscar Fernando Muñoz Perlaza, Secretario de Gobierno y Danny Jhoan Mejía Marulanda, Secretario de Hacienda. En representación de la Facultad de Ciencias de la Administración asistieron: Benjamín Betancourt Guerrero, Director del programa de Extensión y Proyección Social; Julio Muñoz, Coordinador del Consultorio en Ciencias de la Administración SI.EMPRE; Claudia Constanza Aguirre, Coordinadora Administrativa y Luis Armando Noriega, profesional de apoyo del programa de Extensión y Proyección Social.
Este es el inicio de una serie de encuentros que se desarrollarán en el transcurso del mes con los distintos mandatarios de los municipios del Valle del Cauca para consolidar proyectos de alto impacto que aporten significativamente a la región.
Con el ánimo de crear universos gráficos alternativos para narrar historias acuñadas en su región, el docente de la Universidad del Valle Caicedonia -y estudiante de Especialización en Aplicación de las TIC para la enseñanza- César Esquilo creó su nueva novela Ikú, una narración gráfica de terror con una sorprendente cercanía con la realidad.
Como licenciado en literatura de la Universidad del Valle y, además, artista plástico por vocación, Esquilo interseca sus dos saberes a través de su nueva novela de historieta Ikú, en la que un doctor asentado en Sevilla -Valle- investiga sobre una epidemia que va destruyendo la vida completa del pueblo, incluyendo la de animales y plantas.
De acuerdo con la percepción del autor, su obra conecta con la fantasía y el terror sin caer de forma absoluta en la ciencia ficción, aunque reconoce que el proceso de escritura se hace a muchos referentes y que los géneros, así como las obras, se interconectan o hibridan.
Una de las mayores curiosidades de la obra es su temática que, si bien resulta afín con la vivencia del último año, fue escrita mucho antes de que la pandemia ocasionada por el Covid-19 se adueñara de la inspiración de novelistas, poetas y cantores.
“Sé que tiene un poco de premonitorio, pero la verdad es que no contaba con eso en el 2018, cuando comencé a escribir el libro. Su temática surge más por escritores que fueron una gran influencia, como Edgar Allan Poe, y de la cultura popular, donde las epidemias son un tema recurrente”, expresó el autor.
El proceso creador de Ikú, además de las letras, está basado en la riqueza paisajística y multicultural de Sevilla, por lo que utilizó como base gráfica fotografías de varios lugares del municipio, intervenidas para lograr una transformación lúgubre que acompañara el contenido literario.
“Tomamos una serie de fotografías por todo el municipio. Luego, hicimos bocetos de ellas en lápiz para comenzar un proceso de digitalización. Así obtuvimos un primer producto a blanco y negro que luego se pintó a mano en acrílico. Fue un largo proceso de selección para encontrar imágenes que concordaran con lo que quería transmitir. Al final logramos imágenes de tonos muy oscuros que remiten a esa cuestión de la enfermedad y la miseria”, complementó Esquilo.
El libro se encuentra disponible en Sakura Ediciones y a través de compra directa con el autor por medio de su perfil de Facebook Cesarzulu Marulanda. Ikú también se encuentra disponible para su consulta en la Biblioteca de la Universidad del Valle sede Caicedonia.
Como parte de su Cátedra de Reflexión y Formación Política, el Instituto de Psicología realizó la teleconferencia Historia del Suroccidente Colombiano, presentada por Andrés Carrero Delgado, historiador, magíster en Sociología de la Universidad del Valle, estudiante de doctorado en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Perú y profesor invitado de la Maestría en Historia de la Universidad Tecnológica de Pereira.
Para el investigador y docente, Cali se ha caracterizado por impulsar transformaciones estructurales en el país a lo largo de su historia. “Desde los tiempo de la colonia hasta la actualidad, Cali ha sido un territorio muy activo políticamente, pero con unas particularidades que hacen que nos exijamos un poco en la comprensión de cómo se ha configurado ese territorio de procesos históricos”. En ese sentido, Carrero propone una fusión entre la historia y la sociología, con influencia de las ciencias políticas, para hacer un paralelo entre pasado y presente -guardando las proporciones- para revisar el papel de la ciudad en las transformaciones del país.
Como puntos clave de su análisis, el investigador toma dos referentes fundamentales: el primero, ubicado a mediados del siglo XIX, que se conoció como los retozos democráticos; el segundo hace referencia al paro nacional actual en el contexto de Cali.
En el contexto de este último paro nacional, el historiador observa que las noticias han dado mucho énfasis a Bogotá lo cual, de acuerdo con su visión, era de esperarse. “Somos un país de retozos democráticos. A pesar de que hablamos de descentralización, cada día el país se ajusta más a un centralismo insistente, rayando un poco en lo insoportable, pero no se puede negar que Cali es un caso supremamente interesante. Precisamente por eso haremos el paralelo con el fenómeno de los retozos democráticos, conocido como la noche del perrero”.
Las experiencias fueron conectadas por Carrero a partir de tres ejes: los procesos de democratización, la crisis de una institucionalidad -y de las instituciones- y la crisis de la política, lo que lo conduce a hablar de una nueva concepción de lo político, influenciado por Pierre Rosanvallon en su idea de lo político y la política.
En cuanto al desarrollo de los ejes, el primer concepto unificador es apertura democrática. El investigador considera que, si bien vivimos en un sistema democrático que habla de democracia, muchas veces se utiliza la idea de democracia ligada única y exclusivamente al ejercicio electoral. Además de las elecciones, está la apertura democrática que permite pensar y discutir sobre la existencia de un orden social, es decir, un formalismo.
Este formalismo, asociado usualmente con el formalismo liberal, es todo el proceso que se legítima través de las elecciones, la estructura de poderes, que en distintos países se divide en ejecutiva, legislativa y judicial. Este sistema democrático construye un control de las formas de socializar y dinamizar la política y las demandas sociales, en el marco del constitucionalismo, defendido a través de las instituciones.
Para Carrero, las instituciones no entienden por fuera de ese formalismo. “Hay situaciones que no son aceptables, pero que finalmente el formalismo dice que son prácticas legítimas a través de la ley. Un ejemplo lo estamos viviendo con los acuerdos. Para una persona común y corriente es inaudito que alguien que cometió tantos crímenes no tenga una condena punitiva, pero el formalismo permitió la construcción del sistema de justicia transicional ante un problema más compleja, donde las medidas sustitutivas de la privación de la libertad permitían ejercer justicia social”.
No obstante, hay momentos, sobre todo de crisis en la vida de la historia social en los que esas reclamaciones comienzan a ser al margen del orden social. Esas reclamaciones no son captadas porque los representantes de ese orden social, que operan en el marco de ese formalismo liberal, no las reconocen, no las han escuchado o, en su defecto, no les interesa porque no hace parte de su agenda o porque puede ir en menoscabo de la misma idea de orden social. Estos grupos representan a una institucionalidad y representan a unos poderes establecidos y, en ese sentido, se sienten con la suficiencia para rechazar o en su defecto, omitir reclamaciones.
Las preguntas entonces para Andrés Carrero serían ¿qué pasa cuando esa reclamaciones van creciendo y superan la misma capacidad del formalismo de las instituciones para tramitarlas? ¿qué pasa cuando esas presiones son superiores o no van en la misma línea establecida por el orden social? Cuando esta situación se da, se habla de crisis de la institucionalidad, de algunas instituciones o del formalismo que conocemos. En ese sentido, considera natural el hecho de que el formalismo liberal se presente como conservador, pues pretende sostener una institucionalidad y un orden.
En consecuencia, resulta entendible por qué, a pesar de que esta institucionalidad crea mecanismos para tramitar las demandas sociales, estas no son suficientes y generan esa crisis de la institucionalidad. “Básicamente cuando las principales rupturas del orden social se están consolidando -no sólo en el discurso, sino también en las reclamaciones sociales-, suele ocurrir que el orden se desestabiliza porque la apertura democrática pone en crisis lo que conocemos como el statu quo” expresa Andrés Carrero.
Aunque la apertura democrática ha permitido nuevos escenarios como la discusión del aborto y la participación de las mujeres con mucha más fuerza las discusiones nacionales, eso no garantiza que el orden social esté lo suficientemente preparado para aceptar las medidas que surjan de ellos. Por esas razones se manifiesta una crisis de la representatividad, pues los representantes no entienden ni tramitan las peticiones de los grupos que comienzan a presionar el sistema y la representatividad se ve sobrepasada, así como cuestionada en todo su orden. Para Andrés Carrero, los acontecimientos actuales son precisamente un ejemplo de esta crisis.
“Los congresos, los concejos municipales, los gobernadores y el presidente son incapaces de entender que está pasando afuera o, en su defecto, sosteniendo una orden injusta y que no va a ser lo suficientemente fuerte para resistir la presión social de quienes comienzan a exigir unos nuevos espacios de trabajo porque no pertenecen a la arena política. Por ello tenemos que hablar de la construcción de nuevos órdenes sociales”, explica el docente.
Dentro de los nuevos órdenes sociales posibles, hay opciones de una radicalización de orden conservador -si pretenden mantener el statu quo- como puede ocurrir una apertura tal que permita hacer importantes modificaciones de los paradigmas que han dominado. Frente a esta disyuntiva, es donde el docente hace una conexión del fenómeno actual con la época de los retozos democráticos.
El suroccidente colombiano entre 1849 y 1856 venía de una experiencia independentista en la que tuvo un papel de gran importancia, pero ese nuevo orden no trajo consigo las libertades que se requerían entonces. “En el caso de Popayán tenemos el triunfo de la idea liberal de separarse de la Colombia y paulatinamente la construcción de un sistema en orden social liberal de boca para afuera, pero que implica el aplazamiento de la reforma como, por ejemplo, la abolición de la esclavitud. Las élites que gobernaban en la colonia y en su momento representaban al rey se convirtieron en los independentistas. Con esto, incluso algunos autores plantearon que la independencia atrasó 50 años las reformas estructurales que se perfilaban en las propuestas que venían desde la colonia” desarrolla Andrés Carrero.
Sin embargo, en el panorama electoral aparecería una figura diferente: José Hilario López. Llegado al poder en una elección competida y polémica -porque, de acuerdo con los conservadores, una muchedumbre apostada con cuchillos afuera del congreso fue la razón de su elección- fue catalogado como un gobierno popular o del pueblo. Se caracterizó por ser un presidente que impulsó reformas estructurales profundas donde, incluso habló de libertad de industria sin aumentar la desigualdad por acumulación de riqueza.
Dentro de sus propuestas se destacan la supresión de la pena de muerte, supresión de la prisión por deudas, libertad de prensa, descentralización administrativa, libertad de cultivo de tabaco y la más importante de todas: la abolición de la esclavitud, que generó una tensión fortísima a raíz del concepto de propiedad privada, debido a que los esclavos, de acuerdo con sus dueños, eran objetos de su propiedad.
Como consecuencia se dio en 1851 en la guerra de los esclavistas que terminó dos años con la indemnización por parte del Estado a los esclavistas. “La abolición de la esclavitud funcionó como una figura de compra por parte del Estado de los Esclavos. Esta reforma coincide con el declive de ese orden social y político heredado de la colonia y que se venía fortaleciendo a través de una división de la Colombia del siglo XIX en unas líneas liberales -agrupadas en las sociedades democráticas- y en otras líneas más patrimonialistas -agrupadas en las sociedades católicas y organizaciones- con discursos movilizados en las disputas entre propietarios y cultivadores o propietarios y esclavos”.
Mientras los esclavos comienzan a escuchar la lectura de periódico y a entrar en el circuito discusión política sobre los principios de la Revolución Francesa -con la igualdad y la fraternidad como eje central- el miedo derivado del racismo constituye el otro eje de la discusión. “Los otros grupos de población comienzan a reclamar su derecho a constituir unas formas distintas de socialización, de riqueza y desarrollo. Entonces, las élites se asustan viendo cómo esa gente que antes tenía que agachar la cabeza ya no lo hace. Y si le agregamos la variable del racismo, sustentada fuertemente en los discursos católicos de superioridad de moral y física, se exacerba ese miedo. Tenían además la experiencia cercana de la revolución de Independencia donde los negros haitianos le cortaron la cabeza a los blancos que encontraron en el país”, explica.
Producto de la disputa por los tejidos de la ciudad durante los años 40, tierras que podían ser cultivadas, de carácter público, fueron entregadas a terratenientes, con lo que ampliaron su derecho a explotar los ejidos de la ciudad. Cuando llega José Hilario López al poder revierte esa norma y con ello los campesinos, cultivadores y exesclavos comenzaron a habitar esos predios. En medio de ese marco de tensión social, las disputas se transforman en una guerra de los pobres, negros y esclavos contra los blancos que quedaron ocupando esos terrenos. Se le conoció como la noche del perrero porque, armados de estos zurriagos, entraron a las haciendas a golpear, cortar cabezas y agredir con puñales, especialmente a los blancos y conservadores.
“Es muy interesante esta transición porque las causas estructurales que motivan esta violencia están dadas por el rechazo y el desconocimiento total de un grupo de población que políticamente comienza a abrirse paso en la arena de discusión y construcción del Estado. Además de negar ese espacio, los satanizan con categorías como bandidos, comunista territorial o delincuente. Estas nociones, usadas por las élites para referirse a los otros, desemboca en una crisis, muy parecida a la actual”.
La transición entre el gobierno popular y el gobierno formal -porque el gobierno que se acoge al formalismo jurídico- fue, aunque fuerte, necesaria. Es precisamente a ese formalismo al que se acude para tramitar los problemas de la vida cotidiana mientras, por el contrario, el gobierno popular se movilizaba bajo otros preceptos que resuelven los problemas de la vida a través de, incluso, la guerra, la invasión y la quema de la cosecha.
Pero ¿qué tiene que ver la liberación de los esclavos con las invasiones de las haciendas? De acuerdo con una lectura de Carrero, la expectativa de la liberación se presentó con una furia política en el período anterior a la elección presidencial de 1849. Tanto la prensa como el púlpito y los jesuitas participaban activamente y los estudiantes formaron sociedades políticas. Las señoritas desde sus ventana rechazaban a los caballeros con tendencias políticas contrarias y las señoras ingresaron las sociedades dedicadas al exterminio de la democracia, considerada enemiga la religión. Todo esto antes de cualquier acción de la administración de López.
Es precisamente ese compendio de experiencias el que el investigador conecta con la participación del Valle del Cauca en el paro nacional. “El suroccidente, como lo planteaba el comienzo, se ha caracterizado por impulsar reformas estructurales. El resultado de todas estas movilizaciones populares en el siglo XIX es la consolidación de las principales bases del liberalismo, la abolición, por fin, de la esclavitud, la construcción del federalismo y la abolición de la pena de muerte. Esa transición permitió la movilidad social ascendente y la participación de grupos de personas que no habían podido participar históricamente. Qué interesante ver que el período actual las simula un poco y, guardando las debidas proporciones, encontramos un sector que se niega a reconocer que otros grupos de personas tienen derecho a participar y se rehúsa a reconocerles un lugar en la ciudad”.
De acuerdo con Carrero, se construyó en la ciudad un orden que desconoce los problemas estructurales: una élite que convierte a Buenaventura en un puerto y, en cuanto a Cali, crearon un espacio que se dinamiza única y exclusivamente hacia el occidente. Enfatiza en que la separación llega incluso al cambio discursivo, donde distinguen al oriente de Cali del oeste, mas no del occidente.
Más allá de sus particularidades internas, el suroccidente también ha vivido una desconexión del resto del territorio a través del conflicto armado, lo que lo ha volcado hacia una crisis humana, social y política. Al igual que en el siglo XIX, los grupos que reconocen su situación catastrófica empiezan a reclamar un espacio de participación, que obtiene como respuesta un rechazo por parte de las élites y algún sector de las clases medias. El patrón de los términos para catalogar para inscribir a la gente en el marco de una categoría de anulación total de lo político, como vándalo, delincuente o criminal también se repite.
Por otro lado, el docente e investigador observa también un paralelo en las transformaciones de la protesta y sus reclamaciones, donde estas últimas traspasan el reclamo del derecho a trabajar o a la movilidad, y llegan a ser demandas que superan la capacidad de la institucionalidad del siglo XXI de representar políticamente a esas poblaciones. Estas poblaciones, al igual que en el siglo XIX, no son entendidas dentro del marco del formalismo liberal y por eso se manifiestan contra esas instituciones.
“Yo como persona podría decir no a los bloqueos y es aceptable como ciudadano, mas no como académico. Como profesional veo una forma de manifestarse, de reclamar. Veo que tiran piedra a la policía y dañan a la infraestructura pública, pero me surge la pregunta de qué representan las instituciones para esos grupos de personas. Quizá la policía, mientras Andrés Carrero llama a la policía y ellos atienden mi reclamación saludando con cortesía, ingresan a un barrio popular con otras maneras. Así, la percepción que ellos tienen de las instituciones es que no los representan porque su experiencia es distinta a la que se proclama en la Constitución y que se proclama en el marco del formalismo”.
El declive de las instituciones es consecuencia de administradores de lo público que se convirtieron en gerentes y no buscan el entendimiento de lo que vive la sociedad, además de sostenerse bajo el principio de formalismo liberal, incapaz de abrirse a estás otras formas de tramitar la vida. Sin embargo, desde la visión de Carrero, si el discurso liberal les beneficia, lo emplean. “Lo que plantean los de la primera línea es que son ciudadanos con derecho a participar y no han podido. Por otro lado, los administradores hablan de derecho a la libre movilidad”.
Así observa el historiador cuatro problemas de la democracia liberal, planteados por Pierre Rosanvallon, identificables en este momento histórico, así como en los anteriores que han caracterizado al suroccidente colombiano. El primero hace referencia a que el pueblo no existe sino a través de representaciones aproximativas y sucesivas de sí mismo, que en este caso significa que el pueblo representado la Constitución, que legisla y participa, no incluye a todos los ciudadanos.
El segundo problema consiste en que el régimen moderno instituye la igualdad política a través del sufragio al tiempo que plantea su voluntad de construir un problema racional, cuya objetividad implica la despersonalización. Esta situación implica especial gravedad en un pueblo donde el sufragio es el único espacio de igualdad política, pero éste no es entendido, reconocido o aceptado por las poblaciones, por lo que existen tasas muy altas de abstención electoral.
Además de estos problemas iniciales, se vive en una constante incertidumbre sobre cuáles son las formas adecuadas del poder social en el marco de la democracia, tanto la decimonónica como la que vemos hoy en día, sin importar su grado de madurez. La forma adecuada de poder social está inscrita en un formalismo y cuando la población se moviliza por fuera de él no se entiende o se rechaza. “¿Qué pasa cuando el número de gente movilizada supera la capacidad del control? Dado que es lo que hemos visto durante más de 30 días en Colombia -focalizándonos en ciertos puntos-Es necesario pensar cómo entender ese resurgimiento del poder popular, esa soberanía popular, y cómo tramitarla” agrega Carrero.
Y finalmente se plantea que la sociedad moderna tiende a una dualidad: por un lado, habla de la autonomía individual y privilegia todo el formalismo, pero, por otro, entiende la importancia del poder popular y procura la participación en el ejercicio del poder social.
En cuanto a las perspectivas, Andrés Carrero enfatiza en que hay una crisis de la representación en la que ni el presidente, ni los partidos, sindicatos y grupos tradicionales representan la movilización popular. Esa crisis se puede ver en dos grupos: los competidores dentro del marco del formalismo liberal -como los partidos y líderes de oposición- y integrantes de la primera línea que optan por otra manera por fuera de ese orden.
En ese sentido, el historiador ´plantea que veremos el surgimiento de una nueva forma de hacer política. “Es un hecho que Cali no va a poder ser gobernada de la misma forma como tradicionalmente se ha hecho. El formalismo no fue capaz de tramitar las demandas de unos sectores históricamente excluidos, no hay concejal que sea capaz de hablar con ellos”, enfatiza.
Complementa además que, en zonas de otras ciudades como el Portal de las Américas en Bogotá, se desbordó la capacidad del formalismo institucional para sentar a las poblaciones. “Si hablo de la situación en mi ciudad, Pereira, veo que los chicos de la primera línea y las personas que bloquean las vías no se sienten representados en el marco del formalismo, pero tienen agenda política, peticiones, una forma entender y vivir la ciudad”, complementó el historiador.
En consecuencia, menciona el paralelo con el siglo XIX para remarcar que esa coyuntura permitió la construcción de un nuevo orden social y que se esperaría entonces que el fenómeno que vivimos sirva también para encontrar una nueva forma de hacer política. Sin embargo, finaliza invitando a la reflexión frente a lo que, desde su visión, es la parte más compleja de esta transformación: qué forma de hacer política va a aparecer en este nuevo contexto.
Tendremos un animado debate acerca de “¿Qué está pasando con la democracia en América Latina?”
En esta mesa redonda, serán discutidos los recientes fenómenos electorales de México, Chile, Ecuador y Perú.
Los panelistas invitados compartirán conclusiones sobre las elecciones, en lo relativo al proceso, participación democrática, escrutinio, cambios realizados y a las lecciones aprendidas, no solamente en términos políticos, sino en términos de la Administración Pública.
Panelistas:
• Prof. Freddy Mariñez (México)
• Prof. Ariel Ramirez (Chile)
• Prof. Fernando López Parra (Ecuador)
• Prof. Luis Solari (Perú)
Posteriormente, el prof. Edgar Varela presentará sus apreciaciones, comentarios e inquietudes acerca de las presentaciones de los panelistas.
Seguido por una hora de debates.
Moderador: prof. Ruben Dario Echeverry.
HOY Lunes 28, a las 4pm hora Bogotá.
El enlace de la sala ZOOM es: https://iias-iisa-org.zoom.us/j/6451117024
¡Les esperamos!

Luís Augusto Quiñones Rodríguez
Director Sede Pacífico
En mi condición de actual director de la Sede Pacífico, reciban un cordial y caluroso saludo desde el Litoral de la esperanza y de las oportunidades, donde la presencia de la Universidad del Valle en toda su historia y con más énfasis en los últimos 35 años, con el desarrollo de sus ejes misionales de Docencia, investigación, extensión y proyección social ha contribuido al desarrollo social y económico de una región históricamente marginada posibilitando el acceso a la educación superior como verdadero factor de movilidad social. Nuestra tarea no termina, y antes por el contrario los retos son mayores cada día. Educación pertinente y de calidad, renovación constante de la oferta, innovación y creatividad en las practicas pedagógicas, avances en infraestructura y dotación, que permitan que el recurso humano de esta hermosa región tenga todas las oportunidades de mejorar sus condiciones de vida. Felices 35 años del Sistema de regionalización y de la Sede Pacífico.
LUIS AUGUSTO QUIÑONES RODRÍGUEZ
Director Sede Pacífico
Historia de la sede Pacífico

Como antecedente antes de la formalización por parte de la Universidad del Valle de la Sede Pacífico y del sistema de regionalización, es importante mencionar que por decreto presidencial de octubre de 1979, se le otorgo a Enrique Sinisterra O´byrne entre otros, adelantar un estudio sobre la factibilidad de establecer en Buenaventura programas de educación Universitaria. Él, en respuesta y como compromiso personal, con el apoyo de la CVC, presentó ante el ministerio de educación un documento sobre el estudio, el cual tenía la siguiente estructura: antecedentes, factibilidad geográfica, factibilidad académica, factibilidad operativa, factibilidad locativa, factibilidad financiera, factibilidad socio económica, recomendación final. En la recomendación final se planteaba que los estudios, permiten considerar la viabilidad de la iniciativa del Señor Presidente de la República Doctor Julio Cesar Turbay Ayala, de establecer en Buenaventura un centro de estudios Universitarios, orientados inicialmente a la Facultad de Ciencias del Mar (Biología Marina) y posteriormente a la Facultad de Ingeniería de Alimentos e Ingeniería Forestal, dependiente de la Universidad del Valle o de la Universidad Nacional de Colombia; y que se aprovechasen las facilidades locativas y financieras como consecuencia de la Construcción del Instituto Nacional de Educación Media Diversificada e intermedia Profesional (INEMDIP), local donde efectivamente funciona la Sede Pacífico, entregado inicialmente en Comodato por parte del Ministerio de educación y que a partir del año 2010 le fue titulado a la Universidad del Valle.
El inicio de la historia de la Universidad del Valle Sede Pacífico en el municipio de Buenaventura se remonta al año 1986, con el Programa de Regionalización creado por el Consejo Superior, que mediante el acuerdo 008 de septiembre 15, aprobó la expansión de la formación universitaria hacia otros municipios del Departamento del Valle. Es así como la sede Pacífico inicia sus funciones en el municipio de Buenaventura, el 20 de octubre de 1986.
La primera intervención docente de la Universidad del Valle en Buenaventura fue la gestión y presentación del programa a distancia que tuvo lugar en las instalaciones del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), abriendo labores desde el mes de septiembre de 1985, hasta el mes de octubre de 1986, cuando el alumnado fue trasladado al local que hoy ocupa en el Kilómetro 9 de la avenida Simón Bolívar, brindando entonces carreras de Tecnología en Alimentos y de Tecnología en Electricidad Industrial y de Potencia. La formación se ofrecía en dos ciclos: uno básico que se cursaba en la Sede, y otro profesional que se terminaba en Cali. Este ejercicio se realizó durante cuatro años; posteriormente los estudiantes realizaron su ciclo completo en las instalaciones de la Sede en Buenaventura.
Con la llegada del Doctor Francisco Pineda Polo como Decano, el programa a distancia de la Universidad del Valle que se desarrollaba en las instalaciones del SENA, fue trasladado e incorporado en servicios de la Sede Pacífico como programa de regionalización a distancia; los primeros Tecnólogos se graduaron en 1992. Con posterioridad al Doctor Pineda, la dirección de la Sede Pacífico estuvo a cargo de los siguientes profesores: Ana Julia Colmenares, Henry Vargas, Francisco Rodríguez, Jesús Glay Mejía Naranjo, Alonso Valencia Llanos, Guillermo Albornoz Ceballos, Fabio Martínez y actualmente Luis Augusto Quiñones Rodríguez. Igualmente el apoyo y la voluntad política de todos los rectores desde el doctor Harold José Rizo Otero, en cuyo periodo se concretó la creación del sistema de Regionalización en el año 1986, hasta la Actual Dirección del Doctor Edgar Varela Barrios, quien desde el inicio de su administración ha venido impulsando el proyecto de la Universidad del Valle y su sistema de regionalización como una sola Universidad, fortaleciendo a cada una de las Sedes, procurando el nacimiento de nuevos nodos y consolidando la regionalización de la Universidad.
La Universidad con su sede en Buenaventura también ha entregado numerosos programas de extensión, con la finalidad de ampliar, tecnificar y actualizar los conocimientos de los trabajadores y empleados de las diferentes actividades productivas, de servicios y comerciales que se llevan a cabo en el puerto, así como servicios de consultorías desde sus sedes principales y directamente desde la Sede Pacífico. Desde la Sede se han elaborado proyectos de consultoría importantes, como la construcción de la política de empleabilidad del Distrito, procesos de implementación de la ley 1617 o Ley de Distritos, el diagnóstico de la educación en el Distrito con la construcción de la política etnoeducativa, el estudio para el establecimiento, estandarización de procesos en la gestión administrativa de la Fundación Sociedad Portuaria Regional Buenaventura Fabio Grisales Bejarano, y el Proyecto de Fortalecimiento y articulación de la media técnica y tecnológica en logística integral, gestión portuaria y operación de Transporte Multimodal en Buenaventura, en colaboración con la Fundación Fabio Grisales Bejarano, la Sociedad Portuaria, la Alcaldía y el Ministerio de Educación Nacional. Ello solo por nombrar algunos de los estudios ejecutados durante estos 35 años; además de una amplia oferta de diplomados, talleres y conferencias, vinculándose directamente de esta manera con el mejoramiento de las prácticas productivas y de las habilidades del recurso humano de la región.

Otro de los múltiples espacios de participación que ha impulsado la Sede, es el Encuentro Universitario de la Cultura – Buenaventura Pacífico, que reúne todas las manifestaciones artísticas y culturares del suroccidente colombiano y de manera especial las del andén del Pacífico. En este evento participan grupos y artistas de artes plásticas, música, danza, teatro, cine; poetas, cuenteros, narradores, decimeros, entre otros. Además, se llevan a cabo exposiciones y seminarios académicos sobre temas de alto interés para la región; y artesanos y microempresarios presentan sus productos a la comunidad. Son de resaltar las Muestras Tecnológicas, que se vienen realizando desde hace varios años entre los programas de Tecnología en Sistemas y Tecnología en Electrónica, en la cual los estudiantes exponen no solo a la comunidad universitaria sino también a los estudiantes de colegios y otros centros de educación superior (Unipacífico, Sena) los mejores proyectos de fin de semestre; también se destacan las conferencias, los cursos, los foros, las competencias, las visitas técnicas, entre otras. Se realiza también el Encuentro de Pares Académicos de la Región en la Enseñanza de las Ciencias Naturales.
La sede Pacífico continúa creciendo y fomentando el desarrollo regional, especialmente en áreas sociales y culturales, pero también proporcionando avances en los sectores productivos de la zona. La Universidad ha sido en sus más 35 años de funcionamiento un espacio de acción y reflexión para que la comunidad se reconozca a sí misma, para lo cual potencializa todas sus capacidades al máximo, al tiempo que reconstruye su identidad y sus valores intrínsecos; prueba de ello fue convertirse en espacio permanente de trabajo de las dinámicas del paro cívico “para vivir con dignidad y en paz en el territorio” desde junio de 2017.

Por último, debemos decir que la Sede Pacífico de la Universidad del Valle en estos 35 años de existencia ha formado a 4.049 personas en educación superior en los niveles de especialistas, pregrado y tecnólogos que hoy hacen parte de la masa crítica de una ciudad que se sueña próspera y esperanzadora; de esta manera, la sede Pacífico ha dado la oportunidad de formarse a jóvenes que de otra forma no habrá podido pensar en un mañana, dadas las pocas oportunidades que la sociedad les brinda, y contribuyendo al desarrollo humano sostenible del litoral pacífico colombiano.
El jurado de los Premios LafargeHolcim de América Latina quedó fascinado con este gesto arquitectónico decidido pero suave que intenta reparar una herida infligida en el paisaje por la explotación minera. La silueta del edificio se percibió como muy elegante y el mensaje que transmite es muy poderoso. El jurado aplaudió la ambición del proyecto de no solo proteger la biodiversidad sino también crear espacios educativos públicos para la ciudad de Bogotá. Los elementos estructurales y constructivos del invernadero parecían muy apropiados y evaluados exhaustivamente. El programa está bien organizado y es eficiente. Con todo, el jurado aplaudió al pabellón de invernaderos por su reflexiva y convincente integración en el paisaje y la arquitectura sofisticada y convincente que propone y que se erige como una celebración de la ecología.
Proyecto: Dosel protector en Colombia
Autores: Lina Fernanda Valencia Lozano, Juan Camilo Muñoz, and Jhon Janer Salazar Ruiz
Descripción: Un pabellón botánico en Bogotá cura el paisaje de las actividades humanas y ofrece un nuevo espacio público pedagógico y recreativo.
Tomado de: https://www.lafargeholcim-foundation.org/projects/protective-canopy
La Universidad del Valle lamenta el fallecimiento del docente de la Universidad Tecnológica de Pereira Yuri Alexander Poveda Quiñónez y envía un saludo de fraternidad, condolencia y solidaridad a todos los familiares, amigos y allegados de este investigador, así como a la comunidad académica de esa institución.
El docente e investigador Yuri Alexander Poveda Quiñónez era Matemático y Magíster en Matemáticas de la Universidad Nacional de Colombia y Doctor (Ph.D.) en Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires.
Contaba con amplia experiencia docente, desarrollada en instituciones como la Universidad Tecnológica de Pereira.
Son varios los lazos que unen al profesor Poveda Quiñónez con la Universidad del Valle, fue un constante colaborador en los programas de pregrado, maestría y doctorado en Ciencias Matemáticas del Departamento de Matemáticas de nuestra institución. Participó tanto como director de estudiantes de doctorado como evaluador de tesis.
Así mismo, había sido designado por el CNA como par evaluador para el programa de Matemáticas dentro del proceso de renovación de la Acreditación de Alta Calidad de ese pregrado.
Fue uno de los principales gestores en la obtención del Registro Calificado del Doctorado en Ciencias, programa que ofrecen de manera conjunta la Universidad Tecnológica de Pereira, la Universidad del Quindío y la Universidad de Caldas.
El profesor Yuri Alexander Poveda Quiñónez será recordado por sus colegas, compañeros y estudiantes como un excelente ser humano, entregado a la docencia y a la calidad académica y que contribuyó a formar a numerosos investigadores y estudiantes, en quienes inculcó la pasión por el conocimiento y las matemáticas.