En muchas regiones del país y del mundo se presentan problemas medioambientales de contaminación relacionados con el uso, disposición y posterior tratamiento de las aguas. Para posibilitar la reutilización de las aguas residuales, también conocidas como aguas servidas, se utilizan múltiples formas de tratamiento, muchas de las cuales requieren altas inversiones y además incorporan el uso de energías a las cuales no hay acceso especialmente en zonas rurales y áreas suburbanas.
Para lograr la purificación o tratamiento de aguas en entornos donde no se cuenta con suministro de energía y ofrecer una alternativa accesible a comunidades de escasos recursos, un equipo de científicos de la Universidad del Valle, integrado por profesores y estudiantes de doctorado de las áreas de ciencias e ingeniería, diseñaron un sistema conocido como proceso para la descontaminación de aguas residuales o PTAR ecológica, hospitalarias o domésticas, que incorpora un reactor fotocatalítico que emplea un catalizador a base de monóxido de estaño sobre óxido de grafeno SnO/OG acoplado a una celda de combustible y a una laguna algal de alta tasa LAAT.
El sistema de tratamiento contiene desarrollos originales que cuentan con patente industrial y aprovecha bacterias del agua y la luz solar, logrando la degradación de material orgánico, y produciendo CO2 y agua para que sirve a su vez para alimentar microalgas. De acuerdo con el profesor Julián Urresta, miembro del equipo investigador, es un sistema “cero contaminación”, pues no se producen subproductos ni desechos tóxicos. Se puede tratar agua contaminada con heces, antibióticos y otras sustancias para adecuarla y que sea utilizada para riego de cultivos. Posteriormente, se pueden usar otros procesos, como el uso de cloro o carbón activado para potabilizarla.
Según lo explica el científico, el proceso está conformado por tres sistemas: El primero es una celda bacteriana que genera energía y sirve para iluminar el área donde opera el dispositivo. En esta etapa se degrada aproximadamente un veinte por ciento del material orgánico.
El segundo sistema es un fotorreactor que contiene un tanque de almacenamiento y de recirculación adaptado a un conjunto de tubos de cuarzo para recircular el agua en presencia de un catalizador. Aquí se logra degradar el 90 % de la materia orgánica.
El tercer sistema es la laguna algal de alta tasa, que es el complemento, pues el nitrógeno y el CO2 generado en el proceso anterior es usado para alimentar el alga y generar una biomasa que será usada posteriormente como abono.
En el caso de la planta diseñada en Univalle, la capacidad de tratamiento de aguas residuales es de 50 L/día y se logró disminuir la Demanda Química de Oxígeno- DQO -el parámetro que determina la cantidad de materia orgánica del agua- de 750 miligramos por litro a 25, después de 30 minutos. De esta forma, el agua se convierte en apta para riego. Si se desea potabilizar se deben aplicar tratamientos posteriores.
El estado de avance de este proceso se encuentra en nivel TLR 5, lo que quiere decir que cuenta con un prototipo y alcanzó resultados exitosos en etapa piloto. Hasta ahora se trabajó con volúmenes de agua de un cuarto de metro cúbico de agua por hora.
Como parte de su proceso de formación profesional, estudiantes de la Escuela de Comunicación Social usaron las instalaciones del canal Univalle TV para recibir clase, de manera que tuvieran un acercamiento a equipos y dinámicas de producción.
La Escuela de Comunicación Social de Univalle se propone formar profesionales capaces de comprender los procesos de la comunicación y los problemas que de allí se derivan, así como de proponer estrategias acordes con las necesidades y demandas de la sociedad colombiana.
La Universidad del Valle cuenta con medios de comunicación propios como: el Canal Univalle TV, la emisora Univalle Estéreo 105.3, la Revista Campus y las redes sociales.
Para el profesor de la Escuela de Comunicación Social Antonio Dorado, el vínculo con la Dirección de Comunicaciones de Univalle es muy importante debido a que estos espacios ayudan a la formación de sus estudiantes.
“Yo fui estudiante de la Escuela de Comunicación Social de Univalle. El estudio del Canal Univalle TV y estos lugares, son los espacios naturales donde nosotros aprendemos y trabajamos. Para nosotros como Escuela fue nuestro espacio natural donde nos formamos y tenemos el interés permanente de que los estudiantes hagan sus prácticas porque son escenarios fundamentales para su formación”, señaló el docente y cineasta.
La producción audiovisual, el periodismo escrito, radial o televisivo, diseño y ejecución de proyectos de comunicación en el ámbito educativo, son algunas de las materias que se incluyen dentro del pensum académico de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle.
“Es ahí el lugar en donde los estudiantes poco a poco se van enfrentando a la realidad de los medios, pero también otros campos como el cine y los documentales que despliegan toda la creatividad de ellos.”
El profesor Antonio Dorado usa el estudio de grabación del Canal para así brindarles a los estudiantes un espacio propio y adecuado para las clases de producción audiovisual.
“Nosotros trabajamos en un semestre, la ficción, en otros semestres trabajamos el documental desde una perspectiva amplia, en el caso del documental uno de los ejercicios que se realizan es la entrevista en profundidad, aprovechando las facilidades que tiene el estudio y en el caso de la ficción, nosotros hacemos el ensayo de algunas puestas en escena considerando la potencialidad de trabajar en un escenario que uno puede controlar a nivel de imagen y a nivel de sonido”
La Dirección de Comunicaciones y la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, seguirán trabajando arduamente en fortalecer el proceso académico, para brindarles a los estudiantes las mejores experiencias comunicativas.
En los albores de 1973, exactamente el 22 de enero de 1973, hace 50 años abrió sus puertas a cientos de estudiantes la sede Meléndez de la Universidad del Valle, jóvenes de todas las regiones hicieron presencia en espacios construidos con todas las comodidades de las universidades norteamericanas, de las cuales se tomó el modelo urbanístico.
Como rector ejercía el ingeniero Alberto León Betancourt quien lideró la institución entre 1972 y 1974. El siguiente es un fragmento del relato histórico que sobre la construcción de la ciudad Universitaria de Meléndez escribió el profesor Luis Carlos Castillo:
Un salto cualitativo y cuantitativo de enormes proporciones significó para la Universidad el proyecto de construcción de la Ciudad Universitaria de Meléndez a partir de junio de 1965, en su momento el mayor referente de la arquitectura colombiana. En dicho proyecto participaron siete equipos de arquitectos e ingenieros, bajo la dirección de Jaime Cruz y Diego Peñalosa y contó con la asesoría de la School Planning Laboratory de la Universidad de Stanford, California. La construcción de la Ciudad Universitaria de Meléndez hace realidad un sueño que tuvo el Exrector Alfonso Ocampo Londoño cuando visitó la Universidad de Stanford y quedó maravillado con la belleza y extensión de un campus universitario de 30 millones de metros cuadrados, en su momento la universidad más grande del mundo.
El proyecto fue posible gracias a la donación de los hermanos Garcés Giraldo de un lote de un millón de metros cuadrados. Para financiarlo, la Universidad solicitó un préstamo al Banco Mundial. Aprobado por el Consejo Directivo, fue rechazado por el presidente de la institución. Ante esta negativa, se solicitó el crédito al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El 21 de abril de 1968, el presidente Carlos Lleras Restrepo firmó el crédito por $107.580.000, que haría realidad la construcción de la Ciudad Universitaria de Meléndez. Primero fueron edificadas las residencias estudiantiles y la cafetería, instalaciones que se convirtieron en la Villa Olímpica, donde se alojaron los deportistas que competían en los VI Juegos Deportivos Panamericanos, gesta que transformaría urbanísticamente la ciudad.
Con la construcción de la Ciudad Universitaria de Meléndez, diseñada para una población de 16.000 estudiantes, se inicia una etapa trascendental de la trayectoria académica del centro de educación superior más importante del suroccidente de Colombia. Una vez concluida la competencia deportiva, comenzó el traslado de San Fernando a la nueva sede. Y mientras se hacía dicho traslado, estalló una protesta de estudiantes, que sería conocida como El Movimiento Estudiantil de 1971, acontecimiento que signaría el futuro de las luchas estudiantiles en Colombia.
¡Feliz cincuentenario Ciudad Universitaria!
La sede Norte del Cauca de la Universidad del Valle abrió sus puertas para dictar la primera clase a 40 mujeres víctimas del conflicto armado que se formarán como constructoras de paz.
El pasado 14 de enero comenzó la quinta cohorte del diplomado “Mujeres constructoras de paz a partir del conocimiento de sus derechos” para la formación de mujeres afrodescendientes alrededor de experiencias de resistencia y defensa del territorio, liderazgos y procesos organizativos vividos por mujeres de comunidades afrodescendientes de la región.
La principal meta del proceso educativo es el mejoramiento de las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales de las mujeres a través del direccionamiento de iniciativas de acuerdo con el Plan de Etnodesarrollo para el Norte del Cauca. Este plan está articulado, a su vez, con el Plan de Desarrollo Nacional y con las políticas internacionales en favor de la paz, la inclusión y la equidad.
“Esperamos lograr que cada día más mujeres se empoderen y obtengan las herramientas necesarias para desarrollar sus capacidades, fortalecer la identidad con su cultura, amor por su territorio y sobre todo el deseo de defender y luchar por sus sueños”, expresó la directora de la sede Norte del Cauca María del Pilar Balanta.
El proceso formativo de las lideresas tendrá una duración total de 120 horas y terminará el próximo 12 de agosto.
El diplomado es una iniciativa de la Universidad del Valle sede Norte del Cauca, la Asociación de Mujeres Afrodescendientes del Norte del Cauca (ASOM) y el Proceso de Comunidades Negras (PCN).
El programa de Medicina y Cirugía de la Facultad de Salud recibió la renovación de la Acreditación de Alta Calidad otorgada por el Ministerio de Educación Nacional -MEN. Este pregrado fue acreditado por primera vez en el año 2002 y desde entonces el Consejo Nacional de Acreditación ha renovado tres veces dicha acreditación, que en esta ocasión se otorgó por un término de ocho años.
“Este es un reconocimiento al esfuerzo que durante 72 años han hecho estudiantes, profesores y los más de 4.200 egresados que dejan el nombre de la Universidad del Valle en alto. Seguiremos trabajando arduamente para preparar médicos con la mejor formación científica y humana. La acreditación también es un aliciente para potenciar las fortalezas y trabajar en las oportunidades de mejora. Muchas gracias a todos los que aportaron a la obtención de este logro”, manifestó el profesor Carlos Andrés Pineda Cañar, director del programa de Medicina y Cirugía de Univalle, después de recibir la renovación de la Acreditación de Alta Calidad. Este es un reconocimiento público que expide el Ministerio a los programas de educación superior que demuestran su excelencia académica y se constituye como un mecanismo para la búsqueda continua de mayores niveles de calidad. Dicho proceso se enmarca en las políticas estatales e institucionales para el fomento de la calidad.
Desde la creación de la Facultad de Medicina en el año 1950, el programa se propuso brindar la mejor educación en esta área. Actualmente, cuenta con 639 estudiantes y 350 profesores, que realizan su labor con gran vocación.
A partir de ahora, el programa de Medicina y Cirugía empieza a trabajar en el plan de mejoramiento y la implementación de la reforma curricular, que contará con la participación de estudiantes, profesores, egresados y personal administrativo del programa académico, así como con contribuciones del sector médico de la región.
A este logro se suma el reciente recibimiento de la acreditación internacional ARCU-SUR, el Sistema de Acreditación Regional de Carreras Universitarias al que están vinculados los ministerios de educación de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile.
La egresada de Economía de Univalle Alejandra Miller se posesionó este miércoles como nueva directora general de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
Tomado de El País
Alejandra Miller, quien fue miembro de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, se posesionó este miércoles como nueva directora general de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN).
“La idea es recuperar la confianza de los firmantes de paz, de los excombatientes que hacen parte de los procesos de reincorporación y reintegración que atiende la ARN, en un enfoque que no sea minimalista en el cumplimiento de los derechos pactados en los distintos acuerdos, con un enfoque que resalte la fortaleza de las mujeres que participan en estos procesos y son fundamentales en la transformación del país", expresó Miller, quien se posesionó ante el director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, Mauricio Lizcano.
Miller, economista de la Universidad del Valle, tiene un magíster en Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.
Se ha desempeñado como docente y decana de la Facultad de Ciencias Contables y Económicas de la Universidad del Cauca y fue secretaria de Gobierno de ese mismo departamento.
En la Comisión de la Verdad, estuvo encargada del capítulo del informe denominado ‘Mi cuerpo es mi verdad’, que mostró la experiencia de las mujeres y de las personas LGTBIQ+ en los distintos momentos de la guerra.
El Ministerio de Educación Nacional renovó la Acreditación de Alta Calidad por ocho años al programa académico de Odontología de Univalle, que por cuarta vez obtiene dicho reconocimiento.
“Este no es sólo un logro para la Institución, sino para la Facultad de Salud y particularmente para el programa académico de Odontología, que desarrolló con rigurosidad el proceso de autoevaluación para, de esta forma, seguir avanzando en la implementación de estrategias que le permitan llevar a cabo las mejoras necesarias que consoliden su calidad y visibilidad a nivel nacional e internacional”, manifestó la profesora Judy Elena Villavicencio Flórez, directora de la Escuela de Odontología de Univalle.
Hasta el año 2030 el pregrado contará con esta certificación que promueve la excelencia en la educación superior.
La Acreditación en Alta Calidad es la culminación de un proceso en el que el Estado reconoce la calidad de un programa académico, su organización, funcionamiento y el cumplimiento de su función social. Con ello, el Estado y la institución a la cual pertenece el programa académico contribuyen al mejoramiento de la calidad de la educación superior en el país.
En este proceso se distinguen varias fases: la autoevaluación de la calidad realizada por la universidad, la visita de pares académicos de otras instituciones que conocen la naturaleza de lo que se evalúa y la evaluación del Consejo Nacional de Acreditación. Finalmente, el Ministerio de Educación Nacional hace el reconocimiento público de la calidad.
Entre las cualidades del programa de Odontología que permitieron la obtención de la acreditación está que su proyecto educativo es coherente con el proyecto institucional de la Universidad del Valle, pues brinda oportunidades de formación de calidad y prepara a los egresados para ejercer un liderazgo que les permite cumplir a cabalidad con las funciones profesionales y de servicio a la comunidad. El pregrado también cuenta con un perfil de egresados que fue actualizado durante la reforma curricular del programa.
La participación de los egresados en las actividades de planificación, desarrollo y demás iniciativas del programa académico, así como las instalaciones y la cantidad y estado de funcionamiento del equipamiento con que se desarrollan las actividades del programa también fueron tenidas en cuenta para esta certificación.
La nueva directora del Ideam es química y cuenta con una maestría en Ciencias de la Universidad del Valle. En esta misma universidad, Echeverry se encuentra adelantando un doctorado en Ciencias Ambientales.
Tomado de El Espectador
En la tarde de este martes (17 de enero), Ghisliane Echeverry Prieto tomó posesión como nueva directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), siendo la segunda mujer en ocupar la dirección de esta entidad adscrita al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. La primera fue Yolanda González, quien se desempeñó en este cargo hasta los primeros días de enero.
La nueva directora del Ideam es química y cuenta con una maestría en Ciencias de la Universidad del Valle. En esta misma universidad, Echeverry se encuentra adelantando un doctorado en Ciencias Ambientales.
Según la Universidad del Valle, Echeverry “tiene un perfil orientado a la evaluación de la contaminación, abordada desde las ciencias naturales, la ingeniería, con perspectiva socio-humanística; se ha desempeñado como consultora de proyectos, así como en la formulación, gestión administrativa y financiera, estructuración, ejecución y seguimiento de diversos proyectos regionales, nacionales e internacionales”.
Su posesión estuvo a cargo del viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Francisco Canal, que se desempeña como ministro de Ambiente encargado tras el viaje de la ministra Susana Muhamad a Suiza, donde participará del Foro Económico Mundial en compañía del presidente Gustavo Petro.
“Trabajaremos para fortalecer la capacidad técnica del país para evaluar y monitorear las variables ambientales y fortalecer la gobernanza ambiental con las fuerzas vivas. Además de avanzar en la gestión del conocimiento ambiental con los diferentes sectores sociales”, apuntó la nueva directora del Ideam.
Mientras tanto, Canal aseguró que dentro de los retos que tendrá Echeverry se encuentra trabajar de la mano con el sector ambiental “y en especial con el Sistema Nacional Ambiental (SINA) con el objetivo de garantizar los resultados ambientales previstos por el gobierno del presidente, Gustavo Petro”.
Con esta apreciación sobre el encuentro de la forma de hacer música africana y los conceptos provenientes de otras culturas, el director de la Cátedra UNESCO Transcultural music studies Tiago de Oliveira abrió el pasado 16 de enero el I Encuentro de Saberes Circulantes.
El encuentro, que se extenderá hasta el viernes 20 de enero, es resultado de un proyecto de cooperación internacional entre el Área de Musicología de la Escuela de Música de la Universidad del Valle, la Universidad de Salvador Bahía en Brasil y la Universidad Franz Liszt de Alemania, financiado por el Servicio Alemán de Intercambio Académico -DAAD.
En su conferencia, el experto en musicología de la University of Franz Liszt de Alemania hizo un periplo sobre el concepto de transculturación, en referencia a lo que ocurre en la música cuando se da el encuentro entre varias culturas, tal como en el caso de Latinoamérica.
“La transculturación difiere de la idea de que la cultura más flaca se adapta y se somete a la más fuerte, como explica la aculturación. La teoría de la transculturación toma el encuentro de culturas como algo dinámico y la música demuestra cómo funciona ".
De esta forma explica que, si bien los africanos fueron históricamente los dominados en América Latina, su música no fue borrada sino que, por el contrario, la cultura de los esclavos influenció la de sus dominadores.
Si bien Tiago de Oliveira habla del territorio latinoamericano y especialmente de Colombia, no los menciona como una simple cuestión geográfica, sino que los evoca como el día a día que sucede sobre dichas geografías, y a través de la cual se forman vasos comunicantes.
“Estos territorios son importantes. No es solamente una concepción geográfica, sino una tradición oral, una línea intergeneracional, unos ritmos cruzados por industrias, géneros, sonidos. Se caracteriza por los ciclos asimétricos, la falta de música en escritura y partituras, los instrumentos hechos en casa. Las armonías no funcionan. Los instrumentos son hechos en casa, no en la fábrica. Y el concepto está basado en sonido, cuerpo, movimiento, colectividad”.
Además de establecer amplias correspondencias entre Latinoamérica y África en su hacer musical, señala paralelos entre estos ritmos y la creación musical en varias regiones de Europa.
“En mi estudio encontré distintos músicos que hacen tradición oral, que es un concepto en que el cuerpo participa del acervo musical aunque se hace con un violín y no con una marimba. Estas personas hacen música de forma similar a sus antepasados en el siglo XVI, basada en saberes de una generación a otra, sin leer partituras, a partir de saberes circulantes en esa población. Sin embargo, para la mayoría, a partir del siglo XVII con la escritura musical todo cambió”.
En ese sentido, el profesor Oliveira infirió que, al igual que hubo una complejización de la música europea con la aparición de la partitura, se entiende que en las músicas de Latinoamérica está la música africana, pero que no es todo en ella.
En consecuencia, el conferencista llevó a los asistentes en un viaje por el mundo a través de golpes de percusión y melodías. Desde Colombia a Angola, pasando por Cuba y Brasil, los ritmos encajaron como parte de un mismo rompecabezas sonoro. Estructuras que permanecieron en el viaje transatlántico.
“Hay estructuras de la música africana que son extremadamente fijas, pero se insertan en la música de Brasil es Cuba con novedades en su uso. Ahí hablamos de la transculturación. Esas estructuras fascinantes que no solamente hacen parte de la historia de la música africana, son un patrimonio intangible que después de 500 años ha viajado a través de la oralidad por el océano para continuar sonando hasta el presente” concluyó el investigador, quien dirige la Cátedra UNESCO dedicada a estudiar y conservar estos ritmos para la historia.
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El rector Edgar Varela Barrios se reunió con el presidente del Grupo Empresarial Colombina César Caicedo Jaramillo como parte de la estrategia de acercamiento con el sector empresarial que adelanta Univalle. En el encuentro que se cumplió hoy 17 de enero, se acordaron temas de investigación para trabajar en conjunto en proyectos aplicables a la industria de alimentos y al impacto de su consumo en problemáticas de salud pública como la obesidad.
A esta colaboración con Colombina, Univalle aportará su amplia experiencia en estudios en el área de la ingeniería de alimentos y en salud. Entre algunos tópicos específicos a abordar se propuso realizar un estudio multidisciplinario sobre los efectos de los alimentos en la salud de los consumidores. También se planteó la investigación en productos que se pueden obtener a partir de la yuca.
Así mismo, durante esta reunión se planteó la posibilidad de que el personal de Colombina participe en proyectos educativos de especialización en las sedes de la universidad más cercanas a sus plantas de producción: la Sede Norte del Cauca en Santander de Quilichao, la Sede Las Balsas en Zarzal y la Sede Tuluá.
Equipos técnicos de Univalle y Colombina se reunirán próximamente para definir las agendas de trabajo conjunto.
Junto al rector Edgar Varela, a la reunión asistieron el director de Relaciones Interinstitucionales Florencio Candelo Estacio, el director de Planeación Luis Alfonso Escobar Jaramillo y el asesor de la rectoría Óscar López Pulecio. Por parte del Grupo Empresarial Colombina, su presidente César Caicedo estuvo acompañado por el vicepresidente de Gestión Humana Luis Eugenio Cucalón.
Colombia S.A. es una empresa vallecaucana con más de 90 años de experiencia en ofrecer productos alimenticios alrededor del mundo, en más de 20 categorías. Cuenta con siete plantas de producción construidas con la más alta tecnología, las cuales están ubicadas en Colombia, Guatemala y España. La compañía llega a más de 85 países y tiene operación propia en 14. Además, ocupa la primera posición en el mercado de dulcería de la Región Andina, Centroamérica y Caribe. Todas estas razones hacen de este importante grupo empresarial de la región y del país un valioso aliado para los propósitos sociales y científicos de la Universidad del Valle.
En la fotografía que acompaña esta nota, de izquierda a derecha: Luis Eugenio Cucalón, vicepresidente de Gestión Humana de Colombina S.A; Luis Alfonso Escobar, director de Planeación de Univalle; Edgar Varela, rector de Univalle; César Caicedo, presidente de Colombina; Óscar López, asesor de la rectoría y Florencio Candelo, director de Relaciones Interinstitucionales de Univalle.