Encuentro y Gran Festival de Egresados, un espacio para compartir en familia

Fueron muchas las sonrisas de amigos y compañeros que hacía mucho no se veían. Familias que nacieron al interior de las aulas de esta alma mater y que regresaron al campus de Meléndez acompañadas de sus hijos e hijas. Abrazos de un lado y otro, la felicidad de reencontrarse, las memorias de los momentos vívidos durante el paso por la universidad.

Ese ambiente de alegría y compartir se vivió durante el 4to Encuentro y Gran Festival de Egresados, que lideró la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social de la Universidad del Valle, a través de la Coordinación de Egresados. Este evento se realizó el sábado 13 de septiembre, desde las 9:00 am, en el Coliseo Alberto León Betancur en el Campus de Meléndez.

“Estamos muy contentos en nuestro Encuentro de egresados, que hemos pensado como un festival familiar donde logramos tener nuestros egresados en el campus de Meléndez. Tenemos a sus familias, a sus hijos, a sus madres, abuelos, compartiendo y conectándose con la universidad”, destacó la profesora Fátima Díaz Bambula, vicerrectora de Extensión y Proyección Social.

Los asistentes pudieron compartir en diferentes escenarios como la ruta de emprendimiento, el circuito gastronómico, un circuito institucional con la oferta de educación continua, la Bolsa de Empleo Institucional, las novedades del Programa Editorial, así como la oferta de posgrados.

“Queremos recordar por primera vez tenemos para todos los egresados, sin importar el año de graduación, un 20% de descuento en la matrícula básica de todos los programas académicos de posgrados”, recordó la vicerrectora Fátima Díaz Bambula.

Una oportunidad para compartir en familia
Uno de los egresados que llegó desde temprano a disfrutar de las actividades programadas fue Alexander Méndez, un economista que se graduó en el año 2003.

“Me parece muy chévere este plan, que además es familiar porque uno puede traer a sus hijos a que se diviertan y compartan. Hace un año estuvimos aquí en el evento y me parece muy bacano. Hoy, cuando entramos, le decíamos a nuestra hija que está en la universidad donde mi esposa y yo nos conocimos”, comentó.

Quienes se graduaron de la Universidad del Valle, sin importar el año o la sede de procedencia, son bienvenidos en esta fiesta institucional. Como es el caso de Jennifer Casquete, trabajadora social, quien se graduó hace aproximadamente 14 años de la entonces Sede Pacífico, hoy Seccional.

“Este espacio me ha permitido conocer más sobre los posgrados y compartir con las familias, amigos, reencontrarme con personas que fueron mis docentes. Empezamos a recordar cosas de la universidad. He crecido mucho en esta institución y no he faltado a este encuentro de egresados desde el primero que realizaron”, señaló.

Otra de las asistentes fue Sandra Liliana Ríos Moreno, egresada de la Licenciatura en Educación Física, quien se mostró muy emocionada por los recuerdos que venían a su mente al recorrer los pasillos y calles del campus.

“Tengo una emoción muy grande, por todos los recuerdos especiales y momentos compartidos con los compañeros: cuando cogíamos mangos durante la temporada de cosecha, las prácticas de los diferentes deportes que vimos, compartir y charlar con nuestros profesores. Siempre fueron buenas experiencias”, dijo.

Como parte de las actividades programadas hubo una clase de aerorumba, presentación de danzas folclóricas del Grupo Carmen López, presentaciones artísticas del Área de Cultura de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario. La jornada finalizó hacia las 4:00 pm con la presentación de la Orquesta de Salsa Univalle.

 

Del laboratorio a la cuenca: Soluciones basadas en la Naturaleza para recuperar el río Cauca

Por Joan Zúñiga

Preocupado por el deterioro del agua del río Cauca, un equipo interdisciplinario y transdisciplinario de la Universidad del Valle, la Universidad Autónoma de Occidente y el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente de Cali, desarrolló un proyecto orientado a identificar y mitigar la contaminación de origen agrícola y municipal en este cauce. La iniciativa, financiada por el Sistema General de Regalías (BPIN:2021000100492), el Water Security Hub y Univalle, incluyó el diseño e instalación de dos prototipos tecnológicos, catalogados como Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), para el mejoramiento de la calidad agua; el fortalecimiento de laboratorios regionales y de sus métodos instrumentales para la detección de contaminantes; y la formulación de un modelo de gestión que facilita la replicación y adaptación de estas técnicas para el saneamiento de otros cuerpos hídricos afectados por contaminación puntual y difusa en el país, contribuyendo así a preservar la calidad de los ecosistemas acuáticos y a conservar la biodiversidad.

Río Cauca:  eje de biodiversidad y desarrollo

 

El río Cauca es la segunda cuenca fluvial más importante de Colombia

Con más de 1350 km de extensión y caudales que oscilan entre los 100 y los 2400 m³/s, el río Cauca constituye un verdadero bastión de biodiversidad y servicios ecosistémicos. En su recorrido, atraviesa páramos, bosques andinos y valles interandinos, proveyendo agua, alimento y hábitat a más de 926 especies de flora y 1179 de fauna, además de cientos de poblaciones humanas.


Este afluente cruza los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Antioquia, Córdoba, Sucre y Bolívar, desempeñando un papel fundamental en el sostenimiento de más de 10 millones de personas, cerca del 20 % de la población nacional. Además de ser fuente de agua para el consumo humano, el río sustenta diversas actividades económicas en los 183 municipios que atraviesa, tales como la producción industrial, la construcción, el transporte, la minería, la piscicultura, la agricultura (especialmente de caña de azúcar, café, maíz y arroz) y la generación de energía (aporta más del 17 % de la producción energética del país).


Además de su valor ecológico y económico, el río Cauca tiene una profunda dimensión cultural. Ha sido fuente de inspiración para cantos, poemas y relatos; escenario de festividades religiosas y hechos históricos, y es símbolo espiritual y de identidad para las comunidades asentadas en sus riberas.

Todos estos elementos consolidan al río Cauca como un símbolo de vida y desarrollo. Sin embargo, la gestión que los seres humanos han hecho de sus aguas también lo ha convertido en un claro reflejo de una de las problemáticas más urgentes del siglo XXI: la contaminación.

 

Contaminación en el río Cauca, un enemigo puntual y difuso


Según el Estudio Nacional del Agua 2022 del Ideam, el río Cauca presenta, en distintos tramos de su recorrido, altos niveles de contaminación por materia orgánica, nutrientes y sólidos suspendidos y disueltos, así como una elevada demanda química y bioquímica de oxígeno. Esta contaminación se asocia directamente con las actividades humanas y con el bajo porcentaje de tratamiento de las aguas que se devuelven al río.


Por ejemplo, solo en el Valle del Cauca se vierten diariamente al río cerca de 200 toneladas de materia orgánica, expresadas como demanda bioquímica de oxígeno, lo que se relaciona con la insuficiente cobertura en el tratamiento de aguas residuales provenientes de centros poblados (solo 16 de los 42 municipios cuentan con algún sistema de este tipo), siendo Cali la principal urbe contaminante. Esta situación ha dado lugar a la presencia en el río de una amplia variedad de contaminantes, entre ellos los denominados contaminantes emergentes.

Los centros urbanos, como Cali, son una de las principales fuentes de contaminación del río Cauca


Los contaminantes emergentes comprenden una amplia variedad de compuestos que, en la actualidad, no están regulados ni monitoreados de forma sistemática por las autoridades ambientales del país. Aun así, representan un riesgo creciente para la salud humana y para los ecosistemas acuáticos, ya que muchos de ellos son persistentes, bioacumulables y, en numerosos casos, tóxicos.

La forma más común en que los contaminantes emergentes llegan al río Cauca es a través de las aguas residuales que se descargan directamente desde centros urbanos. Este es un caso de contaminación puntual, caracterizada por la facilidad para identificar el origen y la ubicación de la fuente contaminante. Un ejemplo de ello son los compuestos farmacéuticos, que no son completamente metabolizados por el organismo humano y parte de ellos se eliminan en la orina y las heces, que terminan en las aguas residuales y, luego, en el río.

Por otro lado, existen rutas de contaminación difusa, es decir, aquellas que responden a procesos dispersos o extendidos en el territorio y cuya fuente de contaminación resulta difícil de localizar e identificar. Un ejemplo de ello son las escorrentías generadas por las lluvias, que, en zonas agrícolas, arrastran agroquímicos hacia los cuerpos de agua.


Todos estos aspectos complejizan la contaminación del río Cauca y dificultan el diseño e implementación de estrategias efectivas para su mitigación. No obstante, desde diversos centros de pensamiento del territorio se han desarrollado propuestas innovadoras para abordar sus múltiples causas y consecuencias. Entre ellas destaca el proyecto Contribución a la recuperación de la cuenca alta del río Cauca como sistema socioecológico mediante la mitigación de la contaminación puntual y difusa a través de Soluciones Basadas en la Naturaleza, liderado por el profesor e investigador Carlos Arturo Madera Parra, vicedecano de investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle.


Un proyecto que contribuye a la mitigación de la contaminación puntual y difusa


Este proyecto es el resultado de 15 años de investigación de la Facultad de Ingeniería de Univalle, orientados al saneamiento de aguas residuales mediante ecotecnologías y sistemas naturales de bajo consumo energético, así como del trabajo colaborativo con la plataforma Colectivo Río Cauca; conformada en 2017, por instituciones representativas de diferentes sectores, para promover acciones conjuntas encaminadas a recuperar la cuenca alta de esta importante arteria fluvial.


El trabajo colaborativo fue fundamental para la ejecución de este proyecto.

“Con el Colectivo Río Cauca veníamos trabajando desde 2020 en el diseño de proyectos que buscaban mejorar progresivamente la calidad del agua de la cuenca alta del Cauca, mediante Soluciones basadas en la Naturaleza. Se trata de unas tecnologías que en la universidad venimos desarrollando hace tiempo, pero que no habíamos probado a gran escala”, contó Carlos Madera, quien también está vinculado a los gurpos de investigación Gisam y ECCA de Univalle.


El trabajo colectivo, junto con el respaldo de diversas instituciones, hizo posible esta iniciativa, que en 2022 obtuvo financiación a través de la Convocatoria de la Asignación para la CTeI-Ambiental del SGR, organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y financiada por el Sistema General de Regalías. Así, el proyecto se estructuró en torno a los siguientes tres objetivos:


Objetivo 1: Identificar y medir los contaminantes agroquímicos y farmacéuticos presentes en el río Cauca.
Objetivo 2: Comprobar la eficacia de SbN para degradar y contener contaminantes de origen agrícola y farmacéutico.
Objetivo 3: Desarrollar un modelo para la gestión y el saneamiento de afluentes afectados por contaminación puntual y difusa mediante SbN.


Dichos objetivos se abordaron de la siguiente manera:

Objetivo 1: Medición e identificación de contaminantes en el Cauca

Para el primer objetivo, la investigación se centró en la medición e identificación de contaminantes de origen agrícola y farmacéutico, esto debido al interés en las posibles afectaciones al río.

“Los agroquímicos suelen tener gran incidencia en la contaminación difusa del río Cauca, pues se usan en grandes superficies de cultivo cercanas a él y, cuando llueve, son arrastrados hacia el afluente por las escorrentías que se forman”, explicó Carlos Madera.

El uso masivo de agroquímicos es un factor importante en la contaminación del río Cauca.

En cuanto a los fármacos, su presencia se origina casi exclusivamente a partir de vertimientos residuales provenientes de las poblaciones, lo que constituye una fuente de contaminación puntual.


“Los medicamentos llegan a los ríos por las descargas de aguas residuales urbanas, ya que su consumo ocurre principalmente en las ciudades, tanto en clínicas como en los hogares de los pacientes”, indicó la profesora e investigadora Martha Isabel Páez Melo, asesora de los procedimientos analíticos del proyecto.

Muestreo puntual y pasivo

La metodología empleada para la identificación de los contaminantes incluyó un monitoreo de la cuenca alta del río durante un año, en trece puntos ubicados entre Suárez (Cauca) y La Virginia (Risaralda), mediante técnicas de muestreo puntual y pasivo. El uso de ambos métodos fue clave: el primero permitió detectar sustancias presentes de forma permanente, mientras que el segundo facilitó la identificación de compuestos con aparición intermitente o en concentraciones tan bajas que pasarían inadvertidas con técnicas convencionales.


“Para el muestreo pasivo, usamos dispositivos con membranas de polímeros lipofílicos e hidrofílicos; lo que resultó fundamental para capturar las trazas de medicamentos y agroquímicos en los distintos puntos de monitoreo”, señaló Martha Páez.

Análisis de muestras

Una vez recolectadas, las muestras fueron distribuidas en tres laboratorios para su análisis.

TZW Karlsruhe Prüfstelle Wasser, de Alemania y Bioanalytics, de la Universidad del Valle, estuvieron a cargo de la detección de compuestos farmacéuticos, utilizando técnicas como la cromatografía líquida y la espectrometría de masas. Estas pruebas permitieron identificar 46 medicamentos; entre ellos, ibuprofeno, gemfibrozilo, naproxeno y carbamazepina.

Por su parte, el laboratorio Gicamp, adscrito al Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle, se encargó de la detección de agroquímicos en las muestras, aplicando técnicas como la cromatografía de gases y la espectrometría de masas. En este proceso se identificaron 86 agentes; incluidos, 3,4-dicloranilina, heptacloro, 4,4'-metoxicloro, bifenilo y DDT.

La combinación de técnicas de muestreo fue clave en el proyecto.


“Estos resultados son muy relevantes e impactantes, ya que sustancias como el heptacloro y la 3,4-dicloroanilina son altamente tóxicas para el ser humano y el ambiente. El heptacloro, en particular, es considerado cancerígeno”, puntualizó Martha Páez, quien también dirigió Gicamp cuando hacía parte del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle.

Los hallazgos confirmaron una alta amenaza para los ecosistemas acuáticos del río Cauca y reforzaron la urgencia de implementar sistemas capaces de mitigarla.

Objetivo 2: Aplicación de Soluciones basadas en la Naturaleza (biorremediación)


Para el segundo objetivo, la estrategia de mitigación de estos microcontaminantes se basó en Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), sistemas que se inspiran en procesos y estructuras naturales para abordar desafíos sociales y ambientales como: el cambio climático, la seguridad alimentaria y la pérdida de biodiversidad. Estas tecnologías son contextuales, es decir, se diseñan específicamente para el entorno en el que serán implementadas. Además, suelen implicar menores costos económicos y generar múltiples cobeneficios.


“Estos sistemas son muy apropiados para el contexto colombiano, biodiverso y con grandes retos ambientales y sociales. Por ello, nos hemos enfocado en desarrollarlos, especialmente los relacionados con la biorremediación”, señaló Carlos Madera.


La biorremediación es un proceso biotecnológico mediante el cual bacterias, plantas o algas eliminan, reducen o transforman contaminantes presentes en suelos o cuerpos de agua. Estos organismos utilizan dichas sustancias como fuente de alimento, transformándolas en compuestos menos tóxicos o inofensivos mediante mecanismos naturales, como la oxidación y reducción.

“La ventaja es que se trata de un proceso que purifica el agua sin requerir sustancias químicas ni energía adicional a la disponible en el entorno. Además, permite aprovechar y potenciar la biodiversidad local”, añadió Carlos Madera.

Soluciones basadas en la naturaleza: laguna facultativa y humedal construido

Los prototipos integraron las tecnologías de laguna facultativa y humedal construido.

Con el objetivo de usar SbN para eliminar los contaminantes agrícolas y farmacéuticos en la parte alta del río Cauca, el equipo de investigadores diseñó dos prototipos que integran las tecnologías de laguna facultativa y humedal construido.

Una laguna facultativa es un sistema acuático que, combinando condiciones aeróbicas (con oxígeno) y anaeróbicas (sin oxígeno), permite la degradación de contaminantes mediante procesos bacterianos. En la capa superior de la laguna, diversas microalgas producen oxígeno (a través de la fotosíntesis), que es aprovechado por bacterias aerobias para descomponer la materia orgánica presente. En el fondo, bacterias anaeróbicas y facultativas degradan los sólidos sedimentados, transformándolos en gases como metano y dióxido de carbono.

Laguna facultativa instalada en el Distrito RUT.

“Además, en estos sistemas también puede ocurrir lo que se llama fotodegradación, que es cuando la luz rompe los enlaces químicos de ciertas sustancias y las va descomponiendo. Esto puede darse por fotólisis directa o indirecta”, explicó la investigadora Eliana Marcela Jiménez Bambague, una de las líderes en la implementación de las SbN.


Por su parte, un humedal construido es un sistema que imita el funcionamiento de los humedales naturales y su capacidad para depurar aguas contaminadas. Diseñados para permitir un flujo subsuperficial, estos sistemas integran: plantas, que absorben el exceso de nutrientes; microorganismos como las Pseudomonas y Aeromonas, que descomponen materia orgánica y otras sustancias; y un material de soporte, que actúa como filtro y retiene sólidos suspendidos; propiciando un trabajo simbiótico.


“En nuestros humedales usamos grava y un pool de plantas compuesto por tres especies: Heliconia psittacorum, Colocasia esculenta y Sagittaria latifolia, todas nativas y con la capacidad de absorber el exceso de nutrientes e, incluso, metales pesados”, aclaró el investigador Andrés Fernando Toro Vélez, coordinador técnico del proyecto.

Al hacer pasar las aguas residuales por estos sistemas, se logró capturar y degradar una parte significativa de los contaminantes presentes en ellas.

Humedal construido implementado en el  Canal Interceptor Sur

 

Escenarios de descontaminación del Cauca: Cali y ASORUT

Los sistemas diseñados se instalaron en dos cuerpos de agua que desembocan en el río Cauca: uno en Cali y otro en el área del Distrito de Riego y Adecuación de Tierras de Roldanillo, La Unión y Toro (Distrito RUT).


En Cali, el prototipo de SbN se implementó para tratar el agua del Canal Interceptor Sur, esto con el objetivo de evaluar su impacto en la reducción de la contaminación asociada a fármacos.


“Particularmente, en ese canal terminan las aguas del clúster de salud de Cali, por lo que era el punto ideal para encontrar contaminantes emergentes de origen farmacéutico y poner a prueba las tecnologías”, explicó Carlos Madera.


En el caso del Distrito RUT, la elección se basó en que esta infraestructura abastece y drena agua a 10.258 hectáreas dedicadas a la agricultura, donde el uso intensivo de agroquímicos genera una importante fuente de contaminación difusa.

“La ventaja es que, al ser un distrito de riego, cuenta con un sistema de drenaje central que transporta agua de manera permanente, la cual contiene agroquímicos debido al proceso de lavado natural. Eso nos proporcionó una corriente hídrica con los compuestos de interés y en la que pudimos probar las tecnologías”, indicó Andrés Toro.

Resultados prometedores para contener la contaminación


Aguas residuales antes de pasar por los prototipos.

Tras un año de implementación, las SbN mostraron un impacto significativo en la calidad del agua tratada. En el caso de los agroquímicos, de once compuestos detectados en el drenaje del Distrito de Riego RUT, ocho redujeron su concentración de manera notable y cuatro disminuyeron su nivel de amenaza ecológica. Por ejemplo:
El 2-fenilfenol, un fungicida, redujo su concentración en un 93 % y su amenaza ecológica pasó de baja a nula.
El bifenilo, un insecticida, bajó su concentración en un 83 % y su nivel de amenaza ecológica descendió de bajo a nulo.
El heptacloro, un insecticida, disminuyó su concentración en un 58 %, reduciendo su nivel de amenaza ecológica de medio a bajo.
La 3,4-dicloranilina, un fungicida, redujo su concentración en un 51 % y su amenaza ecológica pasó de baja a nula.
“El humedal construido y la laguna facultativa mostraron un gran potencial para la biodegradación de agroquímicos organoclorados y organofosforados. Estas son sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulables; es decir, que se acumulan en la cadena alimentaria en macroinvertebrados y peces”, destacó Andrés Toro.

En cuanto a la contaminación por fármacos, la combinación de ambas tecnologías permitió una reducción significativa de distintos compuestos: Los antiinflamatorios diclofenaco, paracetamol, ibuprofeno y naproxeno redujeron su concentración en un 68 %, 80 %, 94 % y 96 %, respectivamente. Los antiepilépticos gabapentina, carbamazepina y lamotrigina disminuyeron su concentración en un 23 %, 53 % y 80 %, respectivamente. El gemfibrozilo, un hipolipemiante, redujo su concentración en un 82 %. Los antibióticos sulfametoxazol, trimetoprima y metronidazol bajaron su concentración en un 50 %, 51 % y 80 %, respectivamente.

“Logramos reducir la amenaza ecológica del ibuprofeno, que tenía un nivel alto y pasó a bajo, y del diclofenaco, que de medio pasó a bajo. Y esto es muy importante porque son fármacos que pueden afectar el sistema endocrino de los peces, entre otras cosas”, añadió Eliana Jiménez.

Estos resultados confirmaron la efectividad de las Soluciones basadas en la Naturaleza para reducir la contaminación en cuerpos de agua. Además, su implementación evidenció múltiples cobeneficios, que van desde la captura de carbono hasta la conservación de la biodiversidad y provisión de hábitats.

“Por ejemplo, los humedales construidos terminaron siendo hogar de aves e, incluso, anfibios que han ido llegando. Además, ha habido un embellecimiento de las zonas con el florecimiento de las plantas”, puntualizó Eliana Jiménez.

Sin embargo, estos desarrollos aún deben optimizarse, pues enfrentan desafíos importantes, especialmente en lo relacionado con su eficiencia y escalabilidad, ya que se estima que requieren grandes extensiones para tratar volúmenes significativos de agua.

“Es una gran oportunidad para seguir avanzando en la investigación y desarrollar métodos de diseño y modelos que permitan aprovechar mejor los procesos naturales para este tipo de compuestos”, concluyó Andrés Toro.

Objetivo 3: Modelo de gestión de cuerpos de agua mediante SbN


Para el objetivo tres, se propuso un modelo de gestión para el control de la contaminación puntual y difusa mediante SbN, construido a partir de los aprendizajes obtenidos durante el diseño y la ejecución del proyecto. Se trata de una guía que ofrece herramientas para desarrollar, implementar y mantener este tipo de tecnologías de mitigación de contaminación en corrientes de agua con características similares a las del río Cauca.


“Es un documento que parte de la evidencia científica; es decir, de hechos comprobados; y la articula con políticas y normativas existentes, con el fin de orientar a quienes deseen implementar Soluciones basadas en la Naturaleza para mejorar fuentes de agua superficial afectadas por contaminación difusa o puntual”, explicó el investigador Daniel Ascúntar Ríos, líder de la estructuración del modelo.


Este modelo, el primero de su tipo en Colombia, define la ruta para identificar las problemáticas de contaminación en un cuerpo hídrico, establece criterios para seleccionar la SbN más adecuada y proporciona la información necesaria para diseñar la infraestructura correspondiente. Además, incluye directrices para asegurar una operación sostenible, desde su fundamentación científica hasta su viabilidad financiera.

“Para que estas soluciones tengan éxito, es necesario integrar a la sociedad civil, la academia, el sector privado y las instituciones en su desarrollo. Hay que considerar las circunstancias sociales y ambientales del territorio, lograr el compromiso de la comunidad, integrar los avances científicos, tener en cuenta los aspectos administrativos locales y, por supuesto, asegurar la sostenibilidad económica”, aclaró Daniel Ascúntar, quien también es docente de la UAO y Univalle.


Este documento podría convertirse en una herramienta clave para escalar y adaptar estrategias que enfrenten la contaminación en ríos como el Magdalena y el Atrato, dos afluentes estratégicos del país que, al igual que el Cauca, padecen una gestión inadecuada de sus aguas y, por ello, han sido reconocidos como sujetos de derecho.

El río Cauca fue declarado como sujeto de derechos el 20 de junio de 2019 por el Tribunal Superior de Medellín, que lo reconoció como merecedor de protección, conservación, mantenimiento y restauración por parte del Estado y de EPM.

“Este es un insumo que cualquier persona en Colombia puede aprovechar y, de la mano de los entes administrativos, privados y sociales, usar para mejorar nuestros ríos. Obviamente, realizando los ajustes necesarios, pero siguiendo unos lineamientos sustentados en la ciencia y en las políticas correspondientes”, destacó Daniel Ascúntar.

Retos y transformaciones necesarias

Tras el éxito del proyecto Contribución a la recuperación de la cuenca alta del río Cauca como sistema socioecológico mediante la mitigación de la contaminación puntual y difusa a través de Soluciones Basadas en la Naturaleza, la visión de los investigadores es comenzar a implementar estas tecnologías en poblaciones pequeñas.

“La idea es llevar estas tecnologías a municipios, como Vijes, o a barrios urbanos pequeños y observar su impacto en los afluentes. Así adquirimos experiencia y conocimiento para optimizarlas y, luego, adaptarlas. Además, esto nos brinda un aprendizaje invaluable para contribuir a la construcción de políticas públicas que integren estas alternativas”, concluyó Carlos Madera.

De esta manera, las Soluciones basadas en la Naturaleza se consolidan como una alternativa eficaz para mitigar la contaminación de origen agrícola y farmacéutico en los cuerpos de agua, mejorando su calidad y generando cobeneficios que hagan más sostenibles las actividades humanas.

Entidades y profesionales comprometidos con la recuperación del río Cauca

Esta iniciativa no habría sido posible sin el aporte técnico, institucional, operativo y financiero de las siguientes organizaciones, a quienes la Universidad del Valle agradece su participación decidida y colaborativa:

Sistema General de Regalías (SGR).
Water Security and Sustainable Development Hub
Ministerio de Ciencia, Tecnología a Innovación.
Universidad Autónoma de Occidente (UAO)
Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma)
Colectivo Río Cauca: Plataforma Cuenca Alta
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Valle del Cauca.
Ecohub
Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (Cipav)
TZW Karlsruhe Prüfstelle Wasser
Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de los Municipios de Roldanillo, La Unión, Toro (Asorut)
Empresas Municipales de Cali (Emcali EICE ESP)

Asimismo, destacamos el compromiso y la dedicación de cada uno de los integrantes del equipo de trabajo, investigadores, profesionales y técnicos, cuya labor fue fundamental para el diseño y la ejecución de este proyecto:

Alfonso Lenis Libreros
Andrés Felipe Guiral González
Andrés Fernando Toro Vélez
Carlos Arturo Madera Parra
Cristhian Andrés Córdoba Bravo
Daniel Ascúntar Ríos
Daniela Miranda Mosquera
Duván Fernando Castillo Gómez
Eliana Marcela Jiménez Bambague
Elidier Gómez Sánchez
Fernando Rodríguez Ramírez
Jaime Mosquera Restrepo
Jhovana Reina García
Juan Manuel Peña Herrera
Lina Marcela Hernández Giraldo
Luis Darío Sánchez Torres
Luisa Fernanda Grijalba Grijalba
Manuela Rodríguez Gutiérrez
María Camila Bolaños Erazo
Mario Andrés Gandini Ayerbe
Martha Isabel Páez Melo
Melina Lizeth Ruiz Arrechea
Michel Fernanda Balanta Galvis
Miguel Ricardo Peña Varón
Nataly Castro Vera
Nicolás Andrés Rodríguez Romero
Olga Lucia Castaño Henao
Robin Alexis Olaya
Samy Andrés Mafla Noguera
Sandra Paola Rincón Anteliz
Valentina Benítez Sepúlveda

¡Felicitaciones a todas y todos por su valioso aporte a este proyecto, que podría marcar el inicio de una nueva etapa para la cuenca alta del río Cauca!

Hoy inicia el XXVII Simposio de Investigaciones en Salud

Este lunes 15 de septiembre de 2025 dará inicio el XXVII Simposio de Investigaciones en Salud – “Cali y el Valle investigan en salud”, uno de los encuentros académicos y científicos más importantes de la región y que es liderado por la Facultad de Salud de la Universidad del Valle.

Durante cinco días, del 15 al 19 de septiembre, investigadores, docentes, profesionales y estudiantes se reunirán en Cali y el Valle del Cauca para reflexionar en torno al lema “Hacia una salud global: Ciencia, Inteligencia Artificial, Ambiente y Equidad”, articulando diálogos y experiencias alrededor de ocho ejes temáticos: innovación, salud pública y equidad, investigación clínica y traslacional, salud ambiental, ética, humanización, seguridad alimentaria y mentoría en investigación.

Como antesala a esta gran cita académica, los días 10 y 11 de septiembre se realizaron dos jornadas llenas de conocimiento, reflexión y compromiso con la salud pública. Se abordaron temas clave como la salud mental y la prevención del suicidio, en la Universidad Santiago de Cali, y se exploró cómo la investigación en salud laboral puede aportar a la prevención de riesgos en sectores como la construcción, desde el auditorio Ives Chatain de la Facultad de Salud. Estos espacios contaron con la participación de expertos nacionales e internacionales, aliados institucionales y una comunidad académica activa, convirtiéndose en un verdadero abrebocas de lo que está por venir.

La inauguración oficial del Simposio se llevará a cabo el martes 16 de septiembre a las 5:30 p.m. en el Auditorio Ives Chatain del Campus San Fernando, con la presencia de las directivas universitarias, representantes de la Red de Instituciones Aliadas y la comunidad académica.

Este año, el evento contará con la participación de más de 25 instituciones aliadas del sector académico, científico, hospitalario y gubernamental, entre ellas el Hospital Universitario del Valle, la Clínica Imbanaco, la Escuela Nacional del Deporte, la Universidad Libre de Cali, la Universidad Santiago de Cali, la Unidad Central del Valle y el Hospital Tomás Uribe Uribe de Tuluá, con escenarios también en Cartago.

El Simposio, que en su edición anterior reunió a más de 7.000 asistentes, se proyecta nuevamente como un espacio de referencia para la investigación en salud en Colombia y Latinoamérica.

La Facultad de Salud invita a toda la comunidad universitaria y científica a sumarse a este evento que marcará un hito en la construcción de conocimiento y en el fortalecimiento de redes para el bienestar y la equidad en salud.

Más información: XXVII SIS 2025

La sororidad ¿qué aporta a nuestras vidas?

Por Carmiña Navia
Profesora jubilada de Univalle

Para abordar el tema, lo primero es definir la palabra, ya que aunque se difunde un poco más que antes, la verdad es que pocos y pocas comprenden de fondo su significado. Su práctica indiscutiblemente es ancestral, no así su uso en nuestro idioma, y ya sabemos: lo que no se nombra, no existe o al menos no se quiere que exista. En español la propuso por primera vez en 1921 el escritor español Miguel de Unamuno quien insistió en la necesidad de diferenciar el amor de hermanos: fraternidad; del amor de hermanas que él denominó sororidad. Unamuno plantea en un artículo de Caras y Caretas (Buenos Aires, Marzo 1921) que así como paternidad y maternidad no son lo mismo, fraternal y hermandad femenina no lo son tampoco porque hermano y hermana no son iguales, insiste entonces en la necesidad de introducir términos como sororidad y sororal -derivados del latín- para solucionar esta carencia. Igualmente en el prólogo a su novela La tía Tula, introduce la palabra para calificar la hermandad femenina.

En otros ámbitos e idiomas, el término empieza a manejarse en Estados Unidos alrededor de los años 70, acompañando a la segunda ola del feminismo. Es en estos días que Kate Millet y otras empiezan a hablar de sisterhood, como una alternativa a las “hermandades masculinas” corrientes en la Universidades norteamericanas. Una vez acogido el término la historia de las mujeres y los hombres se empieza a revisar con nuevos ojos y se descubre la ancestralidad de estas prácticas. No podemos olvidar que vivimos en una sociedad patriarcal que se sostiene muchas veces en la rivalidad entre mujeres, rivalidad que intentan inyectarnos de múltiples maneras. Superar esa rivalidad y llegar a acogernos como hermanas, exige una nueva conciencia y un proyecto político amplio que nos dibuje una línea de unidad en nuestros horizontes.

Estas prácticas femeninas han estado presentes en la historia humana siempre, pero se han ocultado o silenciado porque a la hegemonía masculina le convenía introyectar en nuestros inconscientes la tradición de la in-sororidad, precisamente para mantenernos separadas y en canchas enemigas. Por otro lado las mujeres no hemos tenido la fuerza suficiente para realizar y proyectar nuestras propias representaciones lingüístico-literarias. Es claro sin embargo que el poder de los hombres en las relaciones de género no fue siempre compacto (estos procesos y hechos los describió muy bien Foucault, al examinar las grietas del poder y los ejercicios de los micro-poderes). En los intersticios de las hegemonías masculinas las mujeres logramos mantener nuestra propia energía y resistir.

La palabra es aceptada y oficializada en la Real Academia de la Lengua española en Diciembre de 1918, pero definirla no es simple, porque sus connotaciones son amplias y su universo extenso. Voy a dar algunos rasgos que me parecen los carriles más significativos: Supone una amistad y afecto entre mujeres, una escogencia y un apoyo decidido y definitivo de género.

Yo creo, sin embargo que la aproximación más exacta sería: pacto entre mujeres. Este pacto es interpretable desde muy diversos ámbitos: Pacto de género, pacto político, pacto social, vecinal, religioso… {Pacto poético el que vivimos en estos encuentros...}

Estos pactos y apoyos permiten a las mujeres situarse en el mundo de manera más firme y generar alternativas culturales, espirituales y políticas que sustenten un mundo más igualitario y armónico, en el que las voces de las mujeres pese tanto como las voces masculinas.

RASTREOS HISTÓRICOS DE LA SORORIDAD.
Construir la sororidad requiere de nosotras afianzar nuestra propia imagen y potencialidad como mujeres, aceptarnos en primer lugar a nosotras mismas y acoger a la otra en su mismidad, para ello es necesario que tengamos espejos en los cuales mirarnos y que nuestra imagen nos lance hacia adelante y rompa todo trazo de inmovilidad o parálisis. Estos procesos suponen la capacidad de representarnos que muchas veces no hemos tenido las mujeres. Ya sabemos que el arte y la poesía se adelantan desde el inconsciente a anunciar en el mundo las posibilidades ignoradas.

En este nivel de las representaciones podemos traer algunos ejemplos de los varios que hay:
A lo largo de la historia estos apoyos y abrazos solidarios entre las mujeres se han repetido y recreado siempre. En 1405, en medio de un debate sobre la “peligrosidad” de las mujeres y su poder de seducción, la escritora italiana Christine de Pizan publica sus celebrada obra: La ciudad de las damas, en la que asume la defensa de las virtudes y los aportes de las mujeres en la sociedad en su conjunto. En este texto ella propone las alianzas y los apoyos como forma de la que mujeres se sitúen socialmente y sobre todo propone algo muy importante: Que nos valoremos a nosotras mismas y nos habite el orgullo de ser mujeres.

En 1635 la pintora barroca, italiana: Artemisia Gentileschi expone su obra, El nacimiento de Juan Bautista. Este cuadro muestra claramente dos pequeños grupos de personas, en una esquina, fuera del foco principal, aparece el que podría ser Zacarías firmando el nombre de su hijo; en el centro de la escena, cuatro mujeres se ocupan de las labores propias del dar a luz, estas mujeres en colaboración se ocupan sororalmente de la vida. Un par de siglos después la escritora norteamericana Louisa May Alcott publica en 1868 su novela Mujercitas, en la que se presenta la sociedad desde un ámbito femenino.

Más adelante: 1915, en Estados Unidos, la escritora Charlotte Perkins Gilman, publica su novela: “Tierra de ellas”, una utopía feminista en la que no sólo se introduce la palabra sororidad, sino que se traza un cuadro narrativo en el que se detallan aspectos definitivos de esta práctica y del mundo utópico que logra construir. En el nivel literario, una de las creaciones más antiguas la encontramos en la pequeña narración de Ruth en las Escrituras hebreas. En ella Ruth, en una decisión fundante de la sororidad espiritual afirma ante Nohemí: Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Esta pequeña pieza literaria opone resistencia a la rivalidad promocionada entre suegra y nuera, mostrando una relación de mujeres en mutuo apoyo sororo.

Si rastreamos con ojos nuevos la historia de Occidente, vamos a encontrar espejos de sororidad por doquier, de mujeres que han roto siempre la rivalidad con el centro y se han hermanado en un camino conjunto: en el ámbito espiritual, las beguinas, en el ámbito político, primero a lo largo de la ilustración y posteriormente en las primeras agrupaciones feministas, la lucha por el voto y por el avance en las diversas conquistas de derechos. Es imprescindible para hallar nuestras identidades en el mundo, recuperar nuestra memoria femenina autónoma y sorora, en esa memoria anclaremos nuestros mañanas.

AVANZANDO AL FUTURO
Tenemos que pensar hacia el mañana en dos aspectos: ¿Cómo tejer redes de sororidad en medio de un sistema que nos enfrenta a unos humanos con otros y nos pone a las mujeres a competir por un reconocimiento del centro? Además: ¿Por qué o para qué la sororidad en nuestras vidas? Esta última pregunta nos la pueden ayudar a responder los grupos feministas que tejiendo relaciones de apoyo han logrado la conquista de diversos derechos: las sufragistas, las Católicas por el Derecho a Decidir o las distintas redes alrededor de los problemas de la salud de las mujeres, las mujeres y abuelas de la Plaza de Mayo o las mexicanas unidas en torno a los feminicidios en Ciudad Juárez. Desde el mismo corazón de la opresión puede surgir el abrazo sororo que se convierte siempre en camino de liberación.

Es importante que nuestra mirada al ayer se afiance en nuevos paradigmas construidos desde nosotras mismas, eso es lo único que nos da capacidad de auto representarnos en resistencia frente a los “espejos” que nos han impuesto. Luisa Muraro, feminista italiana muy importante, habla en su libro del mismo nombre, de la necesidad de recuperar El orden simbólico de la madre. Por fuera de este orden las mujeres estamos sometidas al discurso patriarcal y a los roles que él nos asigna. Su planteamiento central es que la relación con la madre es una relación definitiva en la construcción de nuestra propia identidad y que esa relación ha sido quebrada por el sistema patriarcal y sus representaciones que pretenden mantenernos como mujeres en orillas opuestas.

La madre ha sido convertida en el patriarcalismo en una funcionaria del padre y no podemos rescatarla si no logramos reconstruir nuestra relación con ella. Esa reconstrucción pasa por restaurar en cada una de nosotras el orden simbólico materno. Muraro afirma que la inmensa labor del feminismo puede perderse en una o dos generaciones si no devolvemos a la sociedad la potencia simbólica contenida en la relación femenina con la madre, neutralizando así el dominio masculino.

Todo niño (varón o mujer) nace en una relación simbiótica con la madre, en ella aprendemos a hablar, la lengua es un don de la madre... pero esta relación se quiebra en el momento en que el infante empieza a ser regido por la ley del padre, el don de la lengua entonces empieza a regirse por esa ley paterna, consumando así “el asesinato materno” ... Los varones se benefician de esta ley, no así las mujeres quienes permanecemos huérfanas de la lengua materna y eso trae consecuencias nefastas:

El mundo decible en virtud de la lengua materna es sustituido por el mundo de la experiencia convenida, decible según reglas convencionales. No sostengo que el primero sea más bello y rico que el segundo, a veces ocurre lo contrario. Pero aquel está en correspondencia con la lengua viva y puede desarrollarse por sí mismo, mientras que este es fijo, y solo cambia cuando se tiene el poder de manipular sus reglas.... La experiencia femenina privada de la posibilidad de auto-significación se encontraría así totalmente a merced de los códigos culturales vigentes y de quienes tienen el poder de manipularlos. [Luisa Muraro, EL ORDEN SIMBÓLICO DE LA MADRE]

Resulta imprescindible reconciliarnos con nuestra madre, recuperar la relación originaria, recuperar la herencia de la lengua materna y con ello la capacidad de simbolizarnos. En medio de este proceso rompemos con la ubicación de rivalidad en la que hemos sido colocadas y encontramos un camino real y posible para el hermanamiento entre mujeres. Dar a nuestras madres el lugar que les corresponde como dadoras y cuidadoras de la vida en la sociedad y en el planeta, esa es nuestra tarea pendiente. Cuando demos a la madre la autoridad que le corresponde, en ella beberemos para concedernos una a otras la autoridad que nos afiance y nos permita construir la cultura de la sororidad, podemos recoger las palabras de una experiencia en este sentido:

... la confrontación con los hombres, debo decir que ante todo, es una confrontación dentro de nosotras. Es un salto simbólico incluso respecto a las formas de feminismo que hemos conocido y hemos realizado hasta este momento... hemos tenido una práctica en la cual la primera autoridad era otra mujer. Y así hemos creado el orden simbólico de la madre, porque el orden simbólico de la madre no es otra cosa que reconocer a la madre como origen, el primer otro que es otra más grande... (Ana María Piussi: La mediación femenina se abre volviendo a dar. En: RECETAS DE RELACIÓN, Educar teniendo en cuenta la madre; Cuadernos inacabados N°47).

Retomemos la otra pregunta: ¿Para qué la sororidad en nuestras vidas? Una cultura sorora nos lleva a marcos diferentes, amplios y novedosos para desarrollar nuestras vidas. En primer lugar la lucha en situaciones adversas se hace menos difícil si la hacemos con el apoyo de otras... igualmente la conquista de los derechos, a lo largo de siglos se ha logrado en medio de esos apoyos y nunca individual o solitariamente. Pero quizás lo más importante es que nuestras narrativas se reinventan y nos permiten reconocernos plenamente a gusto con nuestro ser de mujeres.

Marcela Lagarde habla de “aculturación feminista” para plantear la necesidad de una nueva forma de estar en el mundo y de entenderlo. Yo pienso que es pertinente hablar de una aculturación sorora, para rediseñar nuestras prácticas, nuestros afectos, nuestras motivaciones, nuestras escogencias. Hemos sido educadas en la enemistad, en la sospecha frente a la otra... ahora se trata de educarnos y transmitir a las nuevas generaciones el encuentro sincero, la acogida profunda, el apoyo entre hermanas.

Esta aculturación requiere una nueva mirada al pasado, una relectura que rescate a las ancestras del silencio y olvido y las convierta en portadoras de legados imprescindibles. Para referirme al campo de la espiritualidad por ejemplo, todo el mundo sabe quién es Ignacio de Loyola, pero muy escasamente se ha oído nombrar a Mary Ward o a Hadewich de Amberes, buscadora espiritual y poeta tan significativa como Juan de la Cruz. Se requiere una nueva mirada a los legados poéticos, científicos, artísticos, históricos... para beber en ellos nuestros caminos a la identidad colectiva.

En este camino realizaremos un encuentro con el affidamento lo que nos permitirá reconocer la autoridad de nuestras maestras, sin temor a perdernos en ese reconocimiento sino con la certeza de que en él encontramos nuestra propia valía. El affidamento está lejos de las relaciones jerárquicas y de poder que establece la sociedad patriarcal. La práctica del affidamento hace parte de la importante tarea que es rediseñar todo lo relativo a la mediación. Concedernos autoridad unas a otras es escoger a nuestras compañeras de género como mediadoras en el saber, en el camino artístico, en lo espiritual y religioso, en lo político.

Voy a citar un texto amplio de Marcela Lagarde porque me parece importante para iluminar nuestro planeamiento:

En el proceso de aculturación feminista, algunas feministas que se esfuerzan por construir los derechos y la autoridad de las mujeres en la sociedad, no reconocen ni los derechos ni la autoridad de otras mujeres. Los experimentan de acuerdo con la mecánica patriarcal: los derechos de una mujer quitan algo a otra mujer... La autoridad es vivida como autoritarismo o discriminación por superioridad... Si algunas mujeres destacan o son reconocidas, eclipsan a otras. En cambio cuando se avanza en la aculturación feminista (sorora digo yo) la autoridad de unas se traslada a las otras, unas pueden sentirse orgullosas de los logros de otras, hacerlos suyos y elevar la autoestima y lograr la autoestima social de las mujeres... La autoridad se convierte así en estímulo personal y colectivo y agrega valor simbólico y político a las acciones de las mujeres. (Marcela Lagarde: ACULTURACIÓN FEMNISTA, Centro de Documentación sobre la Mujer, Buenos Aires).

Para no seguir reproduciendo la cultura patriarcal tenemos que abordar y resolver el tema de la mediación. La mediación femenina nos abre las puertas de un horizonte completamente nuevo que nos libra de conceder autoridad en distintos ejes, sólo a la palabra de los varones, y nos exige refundar el canon político, artístico y literario, ideológico y religioso... para centralizar la palabra femenina y lanzar al futuro el legado de las mujeres hasta hoy ignorado y subvalorado totalmente. La humanidad entera se beneficiará porque el mundo se ha construido con el aporte del 100% de su población y en el sistema patriarcal “la otra mitad del cielo” no ha sido tenida en cuenta.

Carmiña Navia Velasco
Julio de 2025

ADN, diversidad y salud en clave latinoamericana

En lo profundo de cada célula late una memoria silenciosa que habla de orígenes y resistencias. El trabajo que hace un equipo de investigadores latinoamericanos no solo abre caminos para la medicina, también ubica en el centro de la mesa la pluralidad que habita nuestro continente.

Por Salomé Mizrachi Medina
Agencia de Noticias Univalle

Más allá de lo que alcanza la vista, cada célula resguarda un caudal de información que sobrepasa cualquier archivo construido por el ser humano. Ese conjunto de datos está escrito en el ADN , un material que funciona como registro dinámico de la vida y que guarda claves sobre el origen, la salud y la diversidad de cada individuo.

No obstante, en América Latina, gran parte de ese caudal permanece inexplorado. La investigación genómica y celular se ha concentrado históricamente en poblaciones de Europa y Norteamérica, lo que ha dejado a la región latinoamericana en una situación de vacío científico. Esta ausencia no solo limita el conocimiento sobre la diversidad biológica del continente; también restringe el desarrollo de diagnósticos y tratamientos más precisos para sus habitantes. Avanzar en este campo significa abrir la puerta a una ciencia más representativa, capaz de responder a las particularidades de nuestras poblaciones y de fortalecer la equidad en salud.

Con esto en mente, LatinCells, iniciativa conformada por latinoamericanos, se propuso el objetivo de crear un mapa de diversidad de células humanas de poblaciones indígenas y mestizas de siete países diferentes: Colombia, México, Perú, Chile, Brasil, Uruguay y los latinos de Estados Unidos. Entre el selecto equipo de investigación se encuentra el profesor Guillermo Barreto, doctor en Biología Molecular e investigador del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, quien lidera el proyecto en Colombia.

Célula por célula
LatinCells, financiada por la Iniciativa Chan Zuckerberg, nace pensando en contribuir al Human Cell Atlas, un proyecto global creado para describir todos los tipos de células –unidades fundamentales de la vida– del cuerpo humano, como base para comprender la salud y tratar enfermedades. De ahí que el trabajo consista en observar estas valiosas unidades de manera individual, como si cada una fuera un mundo propio.

En este proyecto se estudian células de la sangre, que conforman el sistema inmune, de epitelio bucal y también células del tejido de la vesícula biliar (procedentes de pacientes con este tipo de cáncer), esperando que el resultado sea un mapa celular que refleje la diversidad biológica de la región y que sirva como punto de referencia para futuras investigaciones. Sin embargo, para lograrlo, los investigadores deben aislar el ARN que contiene cada célula; pues se trata de la molécula que lleva los mensajes del ADN para que las células sepan qué hacer y cómo funcionar.

Queda claro que este interés en el ADN no es casual, ya que estudiarlo en contextos diferentes permite algo más que acumular datos; significa generar un conocimiento que responda a realidades locales y que corrija la falta de representación en la ciencia global. En el caso de América Latina, implica reconocer que su riqueza genética y cultural también está inscrita en las células. LatinCells busca poner la diversidad genética en el centro de la investigación para construir bases sólidas hacia una medicina más inclusiva y precisa.

El profesor Andrés Moreno Estrada, miembro de LatinCells y doctor en Genética Evolutiva y de Poblaciones, menciona que utilizan tecnologías que permiten analizar el ARN de una sola célula y no de un conjunto mezclado, lo que abre la posibilidad de ver con precisión qué está haciendo cada célula en un momento dado, qué genes activa y cómo participa en los procesos de defensa del cuerpo. Por eso, para este proyecto, se han creado protocolos alternativos que facilitan el transporte de las muestras desde su extracción hasta el laboratorio, reemplazando elementos que no se pueden emplear en el trabajo de campo por otros. De este modo ha sido posible llevar la iniciativa a zonas de difícil acceso por su geografía como los Llanos Orientales o La Guajira en Colombia, lo que permite una mayor fidelidad e información en la conformación de la biored de células humanas.

Ciencia desde el Sur
Este proyecto, dentro del consorcio mundial del Atlas de Células Humanas, es el único completamente local , porque todo el equipo y las instituciones que participan se encuentran en Latinoamérica. Algo que resulta pertinente pues, como nos cuenta el profesor Barreto, “si se miran las bases de datos, América Latina sólo está representada entre el 1.5% al 2% de secuencias. Y es una situación de total inequidad en términos de conocimiento, porque América Latina aporta una gran diversidad humana”. De manera que trabajar desde la región permite corregir la deuda histórica de haber construido el conocimiento desde realidades ajenas a la investigación científica.

Esta brecha ha dejado a muchos pueblos fuera de la narrativa científica, como si no tuvieran un lugar en el mapa global. Sin embargo, en América Latina conviven múltiples historias genéticas que no se encuentran en otras regiones del mundo. Al investigarlas con equipos locales, se reconocen esas singularidades y se evita que los resultados se lean únicamente bajo lentes eurocéntricos. No se trata solo de aportar datos, sino de cambiar el centro de gravedad del conocimiento para que la ciencia se refleje con justicia la riqueza de los territorios.

Además, cada región de América Latina enfrenta condiciones ambientales distintas y, con ellas, desafíos particulares frente a patógenos. El profesor Estrada hace énfasis en que no es lo mismo habitar la humedad del Amazonas que las alturas frías del Altiplano andino, porque las células no solo cargan una herencia genética, también guardan la memoria de esas exposiciones, resultando en cuerpos que responden de maneras diferentes. Así, los investigadores se preguntan si los perfiles de expresión del ARN en Colombia coinciden o difieren con los de otros países incluidos en el proyecto, con la expectativa de levantar un mapa de referencia que muestre cómo interactúan los genes con cada entorno. De esta manera, se abre la posibilidad de anticipar cómo podrían comportarse las enfermedades emergentes en la región y, en consecuencia, poder trazar rutas de prevención que integren tanto la ciencia como el conocimiento local de quienes han habitado estos territorios durante siglos.

Herencia escrita en ADN
En un país como Colombia, con 115 pueblos indígenas, la tarea de LatinCells adquiere un valor especial. La investigación parte de reconocer que en las comunidades estudiadas habita una diversidad única, pero también frágil, debido que algunas enfrentan el riesgo de desaparecer dado su desplazamiento hacia las ciudades y con ello transforman sus formas de vida. Debido a estos cambios, para Guillermo Barreto es pertinente investigarlos; ya que al haber sido los primeros en llegar al continente, sus genomas se consideran “ancestrales”, y conocerlos permitirá entender cómo se han adaptado frente a enfermedades o cómo han desarrollado resistencias que podrían dar pistas para el diagnóstico, monitoreo y manejo de diversos padecimientos biológicos.

También es importante tener en cuenta que la genética y la cultura no viajan por caminos separados, puesto que cada perfil de ADN heredado se enlaza con la manera en que los pueblos han vivido y creado vínculos con su entorno. Tal como el investigador colombiano lo resume: “la estructuración de la genética de las comunidades está relacionada con su cultura”. Esto en vista de que explorar el ADN de estas comunidades no solo permite avances en materia de salud; también abre ventanas hacia las prácticas de nuestros antepasados, desde el modo en que se organizaban hasta las estrategias con las que enfrentaban el mundo. En este sentido, el estudio celular se convierte en un puente entre la ciencia y la memoria cultural.

Mapear la diversidad genética humana en América Latina es entonces una tarea urgente, pues no se trata solo de ampliar la mirada global de la medicina, sino también de fortalecer la capacidad local para responder a problemas de salud con base en nuestras propias realidades. Cada variante genética refleja un cruce de caminos, una herencia que viaja en silencio de generación en generación. Al mirar dentro de las células aparece un testimonio que une biología e historia, como si en cada fragmento de ADN se tejiera una memoria que todavía guarda respuestas sobre lo que somos y sobre la riqueza que define a América Latina.

Vea al prof. Guillermo Barreto en nuestro videocast #VozSabés

 

La vida a un nuevo compás: el DAV más pequeño del mundo devuelve el ritmo a su primer corazón en América

Por primera vez en América, un equipo de especialistas del HIC Instituto Cardiovascular implantó el corazón artificial más pequeño y avanzado. Una egresada de la Universidad del Valle lideró este proceso.

Por Cindy Paola Gómez
Agencia de Noticias Univalle

El corazón: un director en crisis
En la orquesta del cuerpo, cada órgano aporta a esa obra mágica que es la vida. Los pulmones traen a la sangre el necesario oxígeno, los riñones filtran las toxinas y el estómago procesa los alimentos que, finalmente, el intestino absorbe como nutrientes. Toda la sinfonía está coordinada por un director que, desde el centro, marca el ritmo de la función. Pero, ¿qué pasa cuando este pierde sus fuerzas?

Cuando el corazón está a punto de desfallecer o, para este caso, dejar caer la batuta, el hígado y el riñón titubean ante la falta de información -llegada en forma de sangre rica en oxígeno-. Sin los instrumentos principales sonando, el fin de la función parecería inevitable. Sin embargo, la tecnología médica creó un amigo que soporta a este director de orquesta para realizar su función: el dispositivo de asistencia ventricular -DAV.

El corazón de María Angélica Bonett iba a rendirse. Tras más de dos años de hospitalizaciones y sensación de asfixia, la opción de vida parecía cerrarse a una lista de donantes para un nuevo corazón. Sin embargo, la cirujana cardiovascular Lorena Montes pudo darle un nuevo ritmo a su corazón con la implantación del CorHeart 6, el dispositivo de asistencia ventricular más pequeño del mundo y el primero de su tipo en ser empleado en todo el continente americano.

Aunque este tipo de soportes existen hace un tiempo ya, su evolución se había detenido por causa de la salida del mercado de varias marcas debido a fallos técnicos. Así las cosas, sólo una marca de dispositivos estaba disponible para casi todo el mercado mundial, con excepción de China. Y es desde este país que la investigación médica encuentra una alternativa más pequeña y liviana para apoyar a pacientes con insuficiencia cardíaca.

“China era un mercado que no estaba abierto. Entonces, empezaron a desarrollar dispositivos de asistencia ventricular porque ellos no podían poner dispositivos que vinieran de Estados Unidos. Hay cinco en desarrollo, pero dos de ellos han tenido la mayor aceptación. Uno está en ensayo clínico en Estados Unidos. El otro es el CoreHeart. Ha tenido muy buenos resultados en China y, a hoy, está en ensayo clínico en el territorio europeo”, cuenta la doctora Montes.

En la búsqueda de nuevas alternativas para sus pacientes, Lorena Montes se encontró con el CorHeart en un congreso. Aunque el HeartMate 3 le había permitido salvar varias vidas a ella y a su equipo médico, las características de este nuevo dispositivo no sólo mejorarían la calidad de vida de los pacientes intervenidos, sino que también permitiría su implantación en más personas con un corazón ad portas de la rendición, como en el caso de pacientes pediátricos y, por supuesto, el de personas como María Angélica, de complexión delgada y baja estatura.

Los dispositivos de asistencia ventricular izquierda, como es el caso del Corheart 6, funcionan como una pequeña bomba que, por medio de fuerza centrífuga, ayuda al paso de la sangre desde ese ventrículo izquierdo hacia la aorta y, desde allí, a todo el cuerpo. Con este impulso, la sangre oxigenada circula de forma adecuada por el organismo y se previenen eventos de salud como mareos, desmayos, e incluso las fallas multiorgánica. En sentido musical, es como un brazo de apoyo para ese director de orquesta agotado.

Comparado con el HeartMate 3, (el Corheart 6) no sólo es más pequeño, sino también más liviano. Con un largo de 5.5 centímetros, 2.8 centímetros de diámetro y apenas 90 gramos, este soporte ventricular representa una mejora potencial frente a las molestias ocasionadas por el implante al chocar contra la cavidad torácica. Además, por su menor gasto de batería, permite el uso de un cableado más fino y flexible, lo que se traduce en menores riesgos de infección para los pacientes.

“Como el dispositivo es más pequeño, le hicieron un driveline que es más flexible y más pequeño también, y eso es importantísimo. Cuando el cable es grueso, traumatiza de manera constante el tejido circundante, lo que suele generar infecciones en la zona. Una infección de este tipo puede colonizar hacia adentro el dispositivo y generar una endocarditis. Entonces, al final, estos pacientes terminan en trasplante cardíaco porque ya no se pueden tratar de otra forma”, explicó la doctora Lorena Montes a la Agencia de Noticias Univalle.

Pero, si el director sufre de tantos problemas, ¿no sería preferible reemplazarlo? En corta respuesta, no. La complejidad de los trasplantes coronarios pasa por la consecución del órgano donante, pasa por la dificultad de la operación, los cuidados posoperatorios, la posibilidad de rechazo del corazón y las enfermedades por la inmunosupresión del paciente. Por otro lado, la implantación de dispositivos de asistencia ventricular demostró un mayor incremento de la esperanza de vida que en pacientes trasplantados.

“En un lapso de 10 a 15 años, más del 50% de los pacientes trasplantados requieren un retransplante, o sea, un gran porcentaje y esto disminuye la esperanza de vida. Un dispositivo implantado puede darnos una certeza de diez años con una adecuada calidad de vida y sin eventos médicos a nivel coronario. Luego, a los 10 años, se puede trasplantar, pero ya evitaste un trasplante”, añade la doctora Montes.

Una vida dedicada al corazón
Lorena Montes siempre quiso ser cirujana cardiovascular. Aunque no encontró la forma de acercarse a esta especialidad durante su formación de pregrado en la Universidad del Valle, su pasión por la cardiología, en conjunción con su meta de ser cirujana, le marcaron el camino que, aunque difícil, tomó con total convicción.

“Cuando terminé la carrera, tenía clarísimo que quería hacer cirugía cardiovascular, aunque no la había visto nunca y no había rotación para conocer la especialidad. Estudié cirugía cardiovascular en España, hice la especialización en la Clínica San Carlos. Mi hospital, de los más top en cardio en España, no tenía ni trasplante ni asistencia, pero sí tenía clínica de falla cardíaca”, recuerda.

Durante su estadía en Europa, buscó un centro de asistencia ventricular para ampliar su formación. Así, llegó a Berlín, donde estuvo cuatro meses aprendiendo varios dispositivos como el HeartMate 2, el HeartMate 3 y otras alternativas. Completó su formación en Leipzig y regresó a Colombia, donde se halló de frente con la escasez de estos procedimientos. Finalmente, encontró su lugar en el Hospital Internacional de Colombia -HIC, clínica a cargo de 36 de las 42 operaciones de implantación realizadas en el país hasta la fecha.

Aunque es la primera vez que la cardiocirujana implanta un CorHeart, su experiencia con este tipo de operaciones es vasta. Con un total de diez dispositivos de asistencia ventricular en sus tres años y medio de experiencia en el HIC, se ha convertido en una voz de autoridad en América Latina en lo referente a este tipo de cirugía y una de las mujeres pioneras en este campo.

El éxito, más allá de los números, se traduce en esos nuevos latidos, en esos corazones que hoy pueden dirigir la orquesta de sus vidas. Por eso, sus pacientes, así como todos los que han pasado por este programa de implantación en el HIC, se han convertido en parte de sus afectos.

“Los pacientes son como una familia. Hemos celebrado con todos, se conocen entre ellos y hacen actividades con frecuencia. De hecho, una de mis amigas más cercanas es parte de este grupo. Aunque no fue mi paciente porque no le implanté el dispositivo, hace parte del grupo. Tuvo un HeartMate y después fue trasplantada”, afirmó.

Para que la orquesta del cuerpo se desempeñe de forma correcta, el corazón debe latir a un mínimo de 60 pulsaciones por minuto. Pasados los diez años de vida del dispositivo, Lorena Montes habrá dado más de 315 millones y medio de latidos a una sola de las personas implantadas. Con ello, no sólo habrá tocado la vida de una paciente, como es el caso de María Angélica, sino que habrá llegado a todas las vidas cruzadas. Como la música, que hace vibrar a todos los tímpanos a los que llega.

 

 

Al ritmo de un primer corazón artificial en América Latina

Desde la fundación de la Universidad del Valle, hace 80 años, la salud fue un eje fundamental de su quehacer científico, académico y social. En un territorio con enormes desafíos en materia de equidad, acceso a la educación superior y el bienestar de sus habitantes, la institución asumió la tarea, no solo de formar en el más alto nivel de excelencia y con sentido crítico a sus estudiantes, sino de acompañar el desarrollo de la región. En Univalle hemos entendido que pensar la salud es pensar la vida, la dignidad y el futuro de la región.

Con la creación de programas como Medicina y Enfermería, así como unidades académicas como la Escuela de Salud Pública han formado profesionales cualificados, con un trabajo interdisciplinario, en el cual la investigación y la formación se complementan. El trabajo, las investigaciones y los desarrollos que nuestros epidemiólogos, médicos, terapeutas, odontólogos y demás profesionales de las ciencias de la salud han trazado durante estas ocho décadas son una muestra del compromiso de nuestra comunidad académica con la salud, aspecto que se fortalece gracias a la articulación que tenemos con instituciones como el Hospital Universitario del Valle “Evaristo García”, donde muchos de nuestros estudiantes pueden realizar sus prácticas.

Los aportes que docentes, grupos y centros de investigación han hecho en materia de política pública han incidido en la mejora de las actividades de promoción, atención y prevención de enfermedades y también en la disminución de las barreras de acceso y las inequidades en materia de salud. Desde nuestras aulas y laboratorios se ha aportado evidencia científica y se han liderado debates para fortalecer nuestro sistema de salud.

La Universidad desempeñó un papel preponderante frente a la situación de la pandemia por el COVID-19. Los investigadores de nuestra institución pusieron sus conocimientos y sus capacidades para ayudar a entender la dinámica del virus, para proponer estrategias de contención y aportar elementos para la toma de decisiones en materia de salud pública. Fue un trabajo interdisciplinario que nos permitió acompañar a la región y al país en las dimensiones sociales, económicas y emocionales de esa coyuntura.

Concebimos la salud como como un aspecto integral de la vida, que no se limita a la ausencia de enfermedades, sino que se encuentra profunda y estrechamente relacionada con las condiciones de bienestar y tejido sociocultural.

En el presente número de la Revista Campus hemos querido presentar algunos de los trabajos recientes y desarrollos que nuestra comunidad académica ha adelantado y que también posicionan a la Universidad del Valle como un actor clave en el campo de la investigación en salud, dando respuesta a las necesidades de la sociedad y permitiéndonos construir futuro conjuntamente.

Sentencia histórica a favor de las víctimas de la Unión Patriótica

Este 16 de septiembre se llevará a cabo el foro “Paz con verdad y justicia con memoria para la no repetición”, organizado por el Instituto de Investigaciones e Intervenciones para la Paz junto con la Corporación Reiniciar. El objetivo del evento es contribuir a la materialización de las acciones reparatorias de la memoria de integrantes y militantes de la Unión Patriótica asesinados por su participación política. La jornada se realizará desde las 8: am hasta las 5:pm en el Auditorio 3 de la Facultad de Ingeniería en el campus Meléndez.

Además, el evento contará con la exposición artística itinerante “Voces para transformar a Colombia” y la presentación de la obra “Sazón de Patria… Algo se está cocinando” del colectivo teatral SUTEV Escena Maestra.

 

 

Estudiante de Univalle es el nuevo campeón suramericano mayores de florete

El himno nacional de Colombia sonó este miércoles 10 de septiembre en Medellín, durante el Campeonato Sudamericano Sub -23 y Mayores, en el que participan ocho países.

El esgrimista vallecaucano y estudiante de la Universidad del Valle Isaac Camayo Guerrero logró subir al primer lugar del podio después de una competencia candente.

Durante la etapa de pools, el floretista colombiano obtuvo un indicador de +11 puntos entre los toques dados y toques recibidos, con 4 asaltos arriba y 2 abajo.

En la tabla de eliminación directa, cuadro de 32, se encontró con el venezolano Angel Martínez, a quien venció con un score de 15-7.

En el siguiente cuadro de 16 el oponente fue Pedro Marostega de Brasil, con quien nuevamente salió victorioso en un marcador 15-11. Ya en el cuadro de 8, contra el chileno David Alarcón, con un contundente 15-5 selló su paso a la semifinal donde le esperaba su compañero de equipo y campeón de la categoría Sub-23, Alejandro Bolaños, con quien logró la victoria en un apretado 15-14.

La final contra Andrea Nigosanti de Argentina le dió el oro a Isaac Camayo, con un 15-12, lo que ratificó el desarrollo de la esgrima en el Valle del Cauca y en Colombia, dejando un nuevo campeón sudamericano de florete en la categoría de mayores.

En palabras del campeón sudamericano, Isaac Camayo Guerrero: "para mi proceso deportivo, el nivel de concentración y confianza en lo que puedo hacer es muy importante y también contar con el apoyo de mi entrenador, la Liga Vallecaucana de Esgrima y la Federación Colombiana de Esgrima para seguirle aportando a Colombia, si lo visualizas lo haces posible".

Actualmente, Colombia suma un total de 8 medallas de oro, seguido de Brasil con 2 metales dorados, la competencia continuará hasta el 12 de septiembre.

Univalle entregará el Doctorado Honoris Causa en Salud al profesor Luis Eduardo Bravo

La Facultad de Salud de la Universidad del Valle se complace en anunciar que el próximo lunes 15 de septiembre de 2025, en el Auditorio Ives Chatain de la Sede San Fernando, se llevará a cabo la ceremonia solemne de otorgamiento del título de Doctor Honoris Causa en Salud al profesor jubilado Luis Eduardo Bravo Ocaña, en reconocimiento a su destacada trayectoria académica, científica y profesional.

El Consejo Superior de la Universidad aprobó este reconocimiento en su sesión del 29 de agosto de 2025, como parte de la entrega de tres Doctorados Honoris Causa que exaltan a personalidades de la academia y la cultura en el marco de la conmemoración de los 80 años de la institución.

Un legado académico y científico de excelencia

El profesor Bravo, patólogo y epidemiólogo del cáncer, dedicó más de tres décadas a la docencia, la investigación y la gestión académica en la Universidad del Valle. Fue director del Registro Poblacional de Cáncer de Cali (RPCC) durante más de 20 años, consolidándolo como el más sólido de América Latina y un referente mundial en vigilancia epidemiológica.

Sus investigaciones sobre el cáncer gástrico y la infección por Helicobacter pylori han tenido impacto internacional, aportando evidencia clave para la prevención y control de esta enfermedad. Bajo su liderazgo, Colombia participó en proyectos de cooperación internacional con la Universidad de Vanderbilt y la Asociación Internacional de Registros de Cáncer (IACR), contribuyendo a la generación de conocimiento científico de alto nivel.

En el ámbito editorial, su gestión como Editor en Jefe de la revista Colombia Médica permitió que la revista alcanzara estándares internacionales, al ser indexada en Medline e incluida en PubMed Central, incrementando la visibilidad de la producción científica latinoamericana.

El profesor Bravo es además Investigador Senior de Minciencias, miembro activo de redes internacionales de investigación, y ha recibido distinciones como la Medalla al Mérito Cívico Santiago de Cali (2018).

Ceremonia de reconocimiento

La ceremonia contará con la presencia de las directivas universitarias, presidida por el Rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas, y la decana de la Facultad de Salud, profesora Claudia María Payán Villamizar, junto a directivas de la Universidad y la Facultad.

La ceremonia tendrá lugar el lunes 15 de septiembre a las 5:00 p.m. en el Auditorio Ives Chatain, Campus San Fernando.

Orgullo para la Facultad de Salud

Para la Facultad de Salud, este reconocimiento representa un motivo de orgullo y un homenaje a una vida dedicada a la investigación y la docencia, en la que el profesor Luis Eduardo Bravo ha dejado una huella profunda en la comunidad académica y en la salud pública del país y de la región.