Cartagena, sede del IX Congreso Iberoamericano de Psicología de las Organizaciones y el Trabajo

Del 20 al 22 de agosto de 2025 se realizará en Cartagena, el IX Congreso Iberoamericano de Psicología de las Organizaciones y el Trabajo - IX CIAPOT, un espacio interdisciplinario para el análisis, el debate y la actualización sobre los desafíos contemporáneos en el ámbito laboral, las relaciones de trabajo y las organizaciones en Iberoamérica y en el contexto mundial.

En este evento dedicado a “POTs 2020s: Abordajes, fenómenos e impactos Iberoamericanos” se pondrá énfasis en las transformaciones en el mundo del trabajo en la presente década, y en tópicos como el impacto psicosocial de la digitalización, la automatización y el teletrabajo; la salud ocupacional, riesgos psicosociales y calidad de vida laboral; equidad y discriminación; violencia y acoso en el trabajo, entre otros.

El CIAPOT que se realizará por segunda vez en Colombia, es organizado por las Universidades de San Buenaventura, la Universidad del Valle y la Red Iberoamericana de Psicología de las Organizaciones y del Trabajo (RIPOT), y la participación de más de 15 países.

El papel principal de la RIPOT es promover el encuentro e intercambio académico, científico y profesional en el campo de la psicología de las organizaciones y el trabajo.

Las personas interesadas podrán hacer su inscripción en el siguiente enlace: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSc2XgXf20veGQJRrzGJ9uI_mGiSyuSZQGew7BIjZYUZ4Ax6ow/viewform

En caso de que no sea miembro de la Red Iberoamericana de Psicología de las Organizaciones y el Trabajo- RIPOT, le invitamos a solicitar su vinculación, la cual no tiene costo de inscripción, ni de sostenimiento. Para ello le enviamos el enlace a la solicitud de membresía: https://forms.gle/XyvAiuc8LjbWKKhf7

Ubicu, un dispositivo interactivo para transformar la terapia respiratoria

La Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana de Cali presentaron UBICU, un dispositivo que a través de la gamificación y el seguimiento remoto presenta una innovación en la terapia respiratoria.

Por Catalina Quintero
Agencia de Noticias Univalle

Los pacientes o personas que tuvieron afectaciones en su sistema respiratorio como producto del Covid-19 u otras enfermedades podrán tener una alternativa de terapia gracias a Ubicu, un dispositivo desarrollado entre la Universidad del Valle, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y Prompack.

UBICU es un incentivo de apoyo para la terapia respiratoria que motiva a los pacientes a realizar los ejercicios a partir de la gamificación. Se desarrollaron dos herramientas de software, una para interacción con el paciente a través del juego y otra para la administración y prescripción de pacientes por el fisioterapeuta de manera remota.

Durante la presentación que se llevó a cabo recientemente en las instalaciones de la Javeriana Cali, parte del equipo que desarrolló esta propuesta pudo compartir algunos detalles sobre el impacto de esta tecnología. En este conversatorio participaron la docente e investigadora de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle Esther Cecilia Wilches Luna: los estudiantes Valeria Pérez Hortúa de Fisioterapia y Leonardo Arzayús Patiño (ambos de Univalle); así como el docente y director del proyecto Jaime Aguilar de la Universidad Javeriana.



La demostración del dispositivo incluyó una explicación detallada sobre su uso. UBICU está acompañado por una aplicación que orienta al paciente sobre cómo realizar los ejercicios de respiración, indicando series y repeticiones. Además, la plataforma ofrece como beneficio la posibilidad de personalizar el perfil a medida que avanza el tratamiento. Los resultados de estos ejercicios son enviados al fisioterapeuta, quien puede evaluar el progreso.

Una de las ventajas es que gracias a los juegos interactivos, las terapias a través de Ubicu pueden ser más amenas.

Los estudios realizados han demostrado que el dispositivo ofrece resultados superiores en comparación con dispositivos tradicionales. Este avance representa un logro significativo para el ecosistema de innovación.

UBICU representa el potencial de generar una articulación entre las universidades, las instituciones de salud y el sector productivo, de manera que se puedan generar desarrollos en beneficio de diferentes actores, gracias a la innovación. Este tipo de iniciativas no solo impulsan la transferencia de tecnología, sino que también contribuyen al desarrollo de la región y al bienestar de la sociedad.

 

Consejo Superior felicita al arquitecto Alexander Matíz por su nombramiento como obispo de la Diócesis de Buga

El Consejo Superior de la Universidad del Valle le envío una carta al egresado de Arquitectura Alexander Matíz Atencio en saludo por su designación por el papa Francisco como obispo de la Diócesis de Buga el pasado 7 de diciembre de 2024 y su ordenación episcopal el pasado 22 de febrero.

En la misiva, firmada por la gobernadora del Valle y presidenta del Consejo Superior Dilian Francisca Toro Torres y la secretaria general Rosa Emilia Bermúdez Rico, se resalta que "Para la Universidad del Valle es un gran honor que uno de sus egresados llegue a un cargo de tan alta responsabilidad con la comunidad. Su trayectoria en los distintos cargos de la jerarquía eclesiástica que ha ocupado tiene el sello de la preocupación por lo social y su compromiso con los desvalidos".

Alexander Matíz Atencio se graduó en 1986 como Arquitecto de la Universidad del Valle; se especializó en Gerencia de Talento Humano en la Unicatólica; cursó un Diplomado en Alta Gerencia de la Universidad de Los Andes y estudios en liturgia y arte sagrado en el Centro de Pastoral Litúrgica de Cataluña.

Cursó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor San Pedro Apóstol de Cali y fue ordenado sacerdote el 25 de noviembre de 1990, incardinándose en la Arquidiócesis de Cali.

Ha desempeñado los siguientes encargos pastorales: Administrador Parroquial de San José Obrero (1990-1993); Vicario Parroquial en Barcelona – España (1993-1995); Administrador Parroquial de María Madre de Dios (1995-1997); Director de Liturgia Arquidiócesis de Cali (1996); Párroco de Jesús Obrero (1997-2003); Director Comisión de Vida Justicia y Paz (2002-2012); Director de Pastoral Social (2002-2012); Párroco de San Juan Evangelista (2004-2010); Párroco de Nuestro Señor de los Cristales (2010-2017); Párroco de María Inmaculada (2017-2024); y Vicario Episcopal de Economía desde 2024 hasta la actualidad.

En 1995, con el aval de monseñor Isaías Duarte Cancino y el apoyo de la Arquidiócesis de Cali y diferentes actores de la sociedad civil, el padre Alexander Matiz inició la creación de la Fundación Sergente, que tiene el propósito de “atender a las personas más vulnerables, los habitantes de y en calle, carentes de recursos para su autocuidado y vida digna, con el fin de asistirlos, promoverlos e incluirlos nuevamente en la sociedad”.

*Fotografía tomada de El País

Univalle en Suárez (Cauca), un proyecto para la construcción de paz

150 estudiantes bachilleres inaugurarán el primer campus de la Universidad del Valle en Suárez, Cauca.

Por Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Rector de la Universidad del Valle. Publicado en El Tiempo


Somos una nación muy desigual. Esta circunstancia se acentúa en nuestra educación superior. Tenemos una de las tasas brutas de educación superior del 56 % (estudiantes graduados de bachillerato que aceden a la educación superior), más bajas de América Latina, muy por debajo de países como Argentina, Chile y Uruguay.

Educación concentrada en las principales ciudades de Colombia. Bogotá, con el 34 % de la matrícula y Medellín con el 14 % concentran cerca del 50 % de la matrícula de educación superior.

Por el contrario, para un joven de los territorios rurales apartados de Colombia, acceder a la educación superior es un sueño imposible de cumplir. Mientras la Tasa Bruta en Bogotá es del 136 %, en Vaupés es del 3 %, en Vichada del 6 % y en Arauca del 7 %.

Por ello, la inauguración del Nodo Suárez de Educación Superior de la Universidad del Valle en Suárez (Cauca) es un hecho histórico. El año pasado, en los 36 colegios de Suárez, Buenos Aires y Morales, había matriculados 823 estudiantes en grado once. De estos, 213 estaban matriculados en Suárez y de ellos solamente 10 estudiantes, ingresaron a la educación superior.

Esto significa que la juventud afrodescendiente e indígena de Suárez se suma al gran contingente de jóvenes colombianos, que, por su origen socioeconómico y étnico, históricamente han sido los excluidos del acceso a la Universidad.

Este es el rostro real de la exclusión. Pero esta situación ha comenzado a cambiar con la política gubernamental de la Universidad en el Territorio.

Creamos el Nodo Suárez de Educación Superior porque creemos en el suroccidente de Colombia, en su gente, en sus sueños y en la certeza de que el conocimiento es la herramienta más poderosa para transformar realidades. Por ello, desde que iniciamos en enero de 2024 este proyecto, lo hemos construido con la participación de una comunidad dialogante, con la participación de los estudiantes, de los padres de familias, de los profesores de las instituciones educativas, de sus rectores y rectoras, y de los consejos comunitarios y los cabildos indígenas.

Comenzamos con una oferta ajustada a la región de tres programas académicos: Profesional en Agroindustria, Tecnología en el Manejo de la Producción Agroforestal y Tecnología en la Gestión de Organizaciones Turísticas, que cuentan con el registro calificado y con el visto bueno del Ministerio de Educación Nacional.

Esos programas comenzarán este mes en el antiguo campamento San Miguel de Celsia, que compramos con recursos el Gobierno Nacional aportados por la Vicepresidencia de la República, es d. La semana pasada firmamos las escrituras. Esta infraestructura se convertirá en la mejor de todo el sistema de regionalización de la Universidad del Valle. La inversión total será de 52.000 millones.

En el futuro inmediato impulsaremos programas de educación física y deportes, ingeniería, producción de software, administración de empresas, gestión ambiental, economía solidaria, lenguas extranjeras. y ¿por qué no?, en lenguas indígenas.

Sabemos que muchos adultos se sienten esperanzados con la llegada de la Universidad del Valle a Suárez y también quieren ingresar a estudiar, estamos explorando las vías para que puedan acceder a ella. Igualmente, queremos que sea un espacio donde la educación se construya desde las realidades locales, donde los programas académicos respondan a las necesidades del territorio, donde los saberes ancestrales se articulen con el conocimiento científico para generar soluciones innovadoras y sostenibles.

La Universidad del Valle llegó a Suárez para quedarse, como lo hemos hecho siempre en el sistema de regionalización, que con cerca de 15 mil estudiantes es uno de los mejores de nuestra educación superior pública, que ya cumple cuarenta años de llevar educación superior a los sectores menos favorecidos de la sociedad colombiana: a los olvidados del desarrollo.

Esta universidad es de los jóvenes de Suárez, de Buenos Aires y de Morales Aquí encontrarán oportunidades y también responsabilidades, porque la educación transforma, pero requiere compromiso. Este espacio será lo que la comunidad construya con su esfuerzo y su creatividad. Cada uno de sus miembros tiene en sus manos la posibilidad de escribir un nuevo capítulo para esta región. No hay obstáculo que no puedan superar cuando el conocimiento es su herramienta, el amor por su tierra su motor y el deseo de paz su horizonte.

Las 10 mejores universidades de Colombia, según pruebas Saber Pro del ICFES

De acuerdo con una resolución emitida por el Ministerio de Educación, la Universidad del Valle hace parte de la lista de las mejores IES del país se encuentra la Universidad Nacional y la de los Andes.

Por: Valentina Gómez Gómez. Tomado de Noticias Caracol

El Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (ICFES) dio a conocer los resultados consolidados de las últimas pruebas Saber Pro, realizadas en el año 2024. Esta evaluación es uno de los indicadores más importantes para medir la calidad de las instituciones de educación superior en Colombia.

De acuerdo con la resolución 023842 emitida el 4 de diciembre de 2024 por el Ministerio de Educación, el puntaje promedio de los estudiantes en las pruebas Saber Pro fue de 146 puntos sobre 300 posibles, siendo la puntuación más baja en los últimos años.

Y es que con respecto a 2023, cuando el promedio fue de 151 puntos, es evidente la baja presentada en 2024, y aún más si se compara con 2022, con un puntaje de 154.4. Sin embargo, el ente recuerda que las pruebas Saber Pro no son el único factor para evaluar la calidad educativa en Colombia, ya que el ICFES no realiza un ranking oficial de universidades.

Las 10 mejores universidades de Colombia, según el ICFES
Universidad de los Andes - Bogotá D.C.
Universidad Nacional de Colombia - Bogotá D.C.
Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario - Bogotá D.C.
Pontificia Universidad Javeriana - Bogotá D.C.
Universidad de la sabana - Chía
Universidad de Antioquia - Medellín
Universidad del Valle - Cali
Universidad Eafit - Medellín
Universidad del Norte - Barranquilla 28
Universidad Nacional de Colombia - Medellín

Las universidades que completan el top 50 del Saber Pro
Universidad Icesi - Cali
Pontificia Universidad Javeriana - Cali
Universidad Industrial de Santander - Bucaramanga
Universidad Pontificia Bolivariana - Medellín
Universidad Externado de Colombia - Bogotá D.C.
Universidad Distrital "Francisco José de Caldas" - Bogotá D.C.
Universidad EIA - Medellín
Colegio de Estudios Superiores de Administración - CESA, Bogotá D.C.
Universidad del Cauca - Popayán
Universidad El Bosque - Bogotá D.C.
Universidad Tecnológica de Pereira - ITP - Pereira
Fundación de Educación Superior San José - FESSANJOSE Bogotá D.C.
Universidad CES - Medellín
Universidad de Caldas - Manizales
Universidad de Medellín - Medellín
Universidad Militar "Nueva Granada" - Bogotá D.C.
Escuela Superior de Administración Pública - ESAP - Bogotá D.C.
Politécnico Grancolombiano - Bogotá D.C.
Universidad del Quindío - Armenia
Universidad del Tolima - Ibagué
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia - Tunja
Universidad Santo Tomás - Bogotá D.C.
Corporación Universidad de la Costa, CUC - Barranquilla
Universidad Autónoma de Bucaramanga - UNAB - Bucaramanga
Universidad de Cartagena - Cartagena
Universidad del Magdalena - UNIMAGDALENA - Santa Marta
Universidad Libre - Pereira
Universidad Pedagógica Nacional - Bogotá D.C.
Universidad Pontificia Bolivariana - Montería
Universidad Sergio Arboleda - Bogotá D.C.
Fundación Universitaria del Área Andina - Bogotá D.C.
Universidad Autónoma de Occidente - Cali
Universidad de La Salle - Bogotá D.C.
Universidad EAN - Bogotá D.C.
Universidad Nacional Abierta y a Distancia UNAD - Bogotá D.C.
Universidad Nacional de Colombia - Manizales
Universidad Pontificia Bolivariana - Bucaramanga
Corporación Colegiatura Colombiana - Medellín
Corporación Universitaria Empresarial Alexander Von Humboldt - C.U.E. - Armenia
Corporación Universitaria Remington - Medellín

 

 

Mujeres de impacto

Marzo es un mes durante el cual se conmemoran las luchas históricas que las mujeres han adelantado para generar condiciones de igualdad y equidad en derechos. En la época de la Revolución Francesa, Olympe de Gouges, escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en 1791, en respuesta a la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano que se había formulado tres años atrás. Desde ese momento se ha dado un proceso continuo de pronunciamientos, reivindicaciones y acciones por conquistar derechos sociales, económicos y conquistar una ciudadanía para las mujeres.

Desde la Universidad del Valle, una institución que en 2025 cumple 80 años de su creación, queremos hacer una reflexión sobre lo que significa el acceso de las mujeres a la educación superior. Esto solo fue posible a mediados del siglo XX.

Como expone la antropóloga Lucy Cohen en Colombianas en La Vanguardia, las mujeres solo accedieron a la educación secundaria en la década de los 30 gracias a la llegada de mujeres académicas españolas, exiliadas por la dictadura de Franco. Estas mujeres, en su condición de exilio, fueron pioneras en la fundación de colegios femeninos en ciudades como Medellín y Bogotá, que luego facilitaron que hubiera mujeres que pudieran continuar su educación en instituciones como la Universidad Nacional o la Escuela de Minas en Medellín.

Entre las décadas del 70 y los 90 ya se puede ver un salto en el ingreso masivo de las mujeres a la educación superior. Es en los años 90 que las mujeres equiparan a los hombres en el ingreso a la universidad. Este es un momento de quiebre en la historia de las luchas de las mujeres en este país.

Es por ese motivo, cuando la Universidad del Valle cumple 80 años, queremos poner el foco en mujeres pioneras en sus campos de acción y reconocer sus trayectorias que hacen que sean mujeres de impacto e incidencia. Estas mujeres hoy tienen un rol protagónico y están incidiendo en la construcción de conocimiento en el país y por fuera de él.

Queremos insistir en que la educación pública ha contribuido a cerrar las brechas de inequidad racial, de género y étnicas del país. Cada vez que una estudiante campesina, indígena, hija de trabajadores ingresa a la universidad la ganancia es para toda la sociedad.

En la actualidad es necesario seguir generando condiciones para cerrar brechas. Aunque hoy el acceso de las mujeres a la universidad puede superar el 50%, persisten áreas del conocimiento que se consideran propias de los ámbitos de lo masculino y lo femenino. Se requiere un gran cambio cultural. Necesitamos que las mujeres tengan condiciones, no solo para ingresar a la universidad, sino también en su permanencia y graduación, sobre todo en esas áreas donde hay que conquistar espacios.

Invitamos a las nuevas generaciones a seguir construyendo una sociedad que permita superar las brechas que aún siguen existiendo en estos en esas áreas de conocimiento y propiciar que las mujeres ocupen cargos de dirección y toma de decisiones.

Nubia Muñoz, la búsqueda de una vacuna contra la inequidad

Nubia Muñoz enfrentó grandes obstáculos para encontrar la causa del cáncer de cuello uterino. En su compromiso por garantizar el acceso a la vacuna contra el virus del papiloma humano para las mujeres de regiones tan desiguales como la suya, trató de producirla en laboratorios estatales latinoamericanos. Nominada al Premio Nobel de Medicina en 2008, no se conforma con hacer parte de la élite científica mundial, su esfuerzo por prevenir las muertes de miles de mujeres encontró nuevos desafíos en la educación frente a la vacuna.

A mediados de los años 60, una estudiante de patología en Univalle, investigaba junto a su mentor, el renombrado médico Pelayo Correa, sobre las causas del cáncer de cuello uterino, uno de los más mortales y comunes en las mujeres, especialmente en países en vía de desarrollo como el nuestro. El tema despertó tal interés en la joven, que más adelante se convertiría en la investigación a la que dedicaría más de cuarenta años de su vida, por la que recorrería más de cincuenta países, tocaría las puertas de varios gobernantes, llegaría a ser una de las científicas más citadas de Colombia en el mundo, abriría paso para la creación de vacunas, estaría cerca de ganar el Premio Nobel de Medicina y sería una embajadora de la prevención de muertes de miles de mujeres en el mundo, especialmente en el mundo del que ella proviene.

Según la Organización Mundial de la Salud, cada año, 660 mil mujeres son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino y más de 350 mil fallecen por esta causa. Las tasas de mortalidad están asociadas a condiciones socioeconómicas desfavorables: el 94% de las defunciones por la enfermedad se dan en países de ingresos bajos y medianos.

Nubia Muñoz provenía de un hogar de escasos recursos económicos, pero su tenacidad no solo le permitió ingresar a la Universidad del Valle y mantener las mejores notas, pese al celo de sus compañeros varones que descreían que una mujer los superara, en una época en la que además pocas mujeres estudiaban medicina. Con ese mismo tesón se abrió paso y les abrió paso a sus investigaciones en la ciencia global.

Aunque reconoce que la patología le dio bases importantes para su investigación, tras recibir este título, Nubia se dio cuenta de que trabajar todo el tiempo en un laboratorio podría ser rutinario para ella, de manera que se inclinó por un enfoque más poblacional. Primero obtuvo una beca para estudiar epidemiología del cáncer en la Universidad de Johns Hopkins en los Estados Unidos, país donde también estudió virología en el Instituto Nacional de Cáncer. Después consiguió viajar a Lyon, en Francia, para continuar su entrenamiento en la Agencia Internacional para Investigación en Cáncer —IARC por un año más, antes de regresar a Colombia. “Pero ese año fue toda una vida”, comenta la doctora Muñoz entre risas.

“Desde ese momento me interesé sobre todo por los cánceres que eran más frecuentes en los países en vía de desarrollo, en los más pobres: el cáncer de cuello uterino, el de estómago y el de hígado, que al final resultaron ser los causados por agentes infecciosos. Así empezó mi carrera como investigadora. En Lyon me di cuenta de que estos tipos de cáncer eran un problema de gran relevancia en América Latina, África y Asia. Allí tuve la oportunidad de trabajar con el primer equipo en Francia que hizo la vacuna contra la hepatitis B, un trabajo que me dio las bases para pensar más tarde en la del Virus del Papiloma Humano —VPH”.

Cuando hizo sus primeros estudios sobre las causas del cáncer de cuello uterino en el Registro Poblacional de Cáncer, al lado de los doctores Pelayo Correa y Nubia Aristizábal, inicialmente buscaron la relación de ese cáncer con un virus. Primero sospecharon del virus del herpes tipo 2 o herpes genital, e hicieron algunos estudios serológicos que no arrojaron datos concluyentes. No se dieron por vencidos y, alertados por un colega, viajaron tras nuevas pistas a Recife, en Brasil, donde había una alta incidencia de cáncer de cuello uterino y de pene, así como de verrugas genitales gigantes. En ese momento ya se sabía que dichas verrugas son causadas por el VPH. Nubia estaba convencida de que había que explorar ese camino.

“Estuve en Recife casi cinco meses y recogí alrededor de quinientas muestras de tumores gigantes de cáncer de cuello uterino, de ano, de pene y verrugas genitales. Me las llevé congeladas en hielo seco hasta Francia para analizarlas, pero en Lyon no teníamos un laboratorio experto en papiloma ni en herpes, así que busqué a Gerard Orth en el Instituto Pasteur, en París, y a Harald Zur Hausen en Alemania, que trabajaba el virus del herpes. Les envié pedacitos de los tumores a ambos y ahí comenzó todo”.

A partir del material recolectado por Nubia Muñoz, el científico Gerard Orth encontró que había virus de papiloma en las verrugas, como se esperaba, sin embargo, no lo halló en los tumores ―pues ahora se conoce que el VPH desaparece y solo deja fragmentos del ADN en estos―. Por su parte, aunque el grupo de Harald Zur Hausen no encontró fragmentos del ADN del herpes, logró clonar los primeros tipos de VPH con los que se desarrollaron los test de hibridación, es decir las pruebas moleculares que permiten detectar el virus.

Interesado en su investigación, el virólogo Keerti Shah de la Universidad de John Hopkins puso a disposición del equipo de Muñoz los test de hibridación más sensibles del momento. “De esta manera tuvimos las técnicas para estudiar el virus en la población y no solo en el laboratorio”, señala la científica. Así fue como en 1992, después de adelantar estudios comparativos en Colombia y España con mujeres sanas y enfermas de cáncer de cuello uterino y sus esposos, Nubia Muñoz y sus colegas publicaron el estudio que concluía que el VPH era la causa del cáncer de cuello uterino.

“Luego establecí colaboración con investigadores del Laboratorio de Free University en Ámsterdam, quienes analizaron miles de muestras que habíamos colectado en cincuenta países. Gracias a esto se logró identificar cuáles eran los tipos de VPH, porque es una familia de virus muy amplia. Hay más de doscientos tipos, pero solo unos treinta producen cáncer. Hicimos un mapa identificando los diez más importantes, que eran los responsables del 90% de los cánceres cervicales. A partir de este trabajo las farmacéuticas crearon las vacunas”, afirma la epidemióloga.

En 2008, Nubia Muñoz y Harald Zur Hausen fueron candidatos al Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre el cáncer del cuello uterino. El científico alemán se llevó el galardón. 


El viacrucis de la vacuna

A principios de los años 90, Nubia Muñoz intentó producir la vacuna contra el VPH en laboratorios de su región de origen: América Latina. Basándose en la experiencia que el equipo del doctor Pierre Coursaget de la Universidad de Tours —en Francia— tenía en el desarrollo de la vacuna de la hepatitis B, buscó posibilidades en Brasil y Cuba, donde se elaboraba esta vacuna.

Coursaget y Muñoz visitaron los laboratorios de biotecnología de Cuba hasta que encontraron uno con las capacidades que requerían. “Nos dijeron que para hacer esa vacuna necesitábamos 300 mil dólares, mientras que mi presupuesto apenas llegaba a los 100 mil”, dice la científica nuevamente entre risas. “Más adelante aplicamos a una beca de la Comunidad Europea, que seguramente cayó en manos de los laboratorios que ya estaban empezando sus desarrollos, y nos la negaron. Entonces no pudimos transferir la tecnología de la Universidad de Tours a Cuba”, lamenta.

Después, la doctora Muñoz viajó a Brasil, donde el viceministro de Salud renovó su esperanza con una oferta de financiación por 400 mil dólares, además de laboratorios a los que era posible transferir la tecnología necesaria para crear las vacunas, “pero a los seis meses hubo cambio de gobierno, cambio de ministro y se cayó la cosa”, cuenta y en sus gestos se revela una sutil expresión de decepción.

Nubia y su equipo se dieron cuenta de que solo las grandes farmacéuticas tenían las condiciones para producir la vacuna. En 1994, junto con la Fundación Merieux, las invitó a una reunión para revisar el estado de desarrollo de las vacunas contra el VPH en animales y humanos. “Merck me invitó a hacer parte del consejo que supervisaría los ensayos clínicos en diferentes países para saber si la vacuna era segura y eficaz. Serían 20 países y les dije: tiene que estar Latinoamérica”.

Ante el intento fallido de hacer la vacuna en laboratorios estatales latinoamericanos, la científica caleña al menos consiguió que el gigante de la industria farmacéutica, que usó gran parte del trabajo de investigación epidemiológica de ella y su equipo, llevara a cabo la evaluación de la vacuna en cuatro países de la región: Colombia, Brasil, Perú y México.

Los ensayos clínicos demostraron que las vacunas eran muy eficaces para prevenir lesiones precancerosas de alto grado: con una eficacia de más del 95% y sin causar efectos secundarios graves, solamente fiebre y un dolor intenso en el sitio de la infección, como muchas otras vacunas.

Para Nubia, el momento más significativo de su carrera prodigiosa llegó en el 2012, cuando el ex Presidente Juan Manuel Santos la llamó para invitarla a participar en la inauguración de la campaña nacional de vacunación contra el virus del papiloma humano. “¡Eso para mí fue fantástico!”, manifiesta la epidemióloga.

En lo consiguiente, cada vez que Nubia Muñoz venía al país, se reunía con el ministro de Salud de ese entonces, Alejandro Gaviria, para discutir el programa de inmunización con la vacuna. De esta manera inició la vacunación contra el VPH en el país. “Fue excelente en el 2012 y 2013, con tasas de más de 90% de cobertura. Pero ya saben lo que pasó con el escándalo en El Carmen de Bolívar. Los medios y las redes sociales ayudaron mucho a enterrar la vacuna”, expresa con tono de indignación.

Entre mayo y octubre de 2014, cientos de adolescentes del municipio de El Carmen de Bolívar, en la costa Caribe colombiana, presentaron síntomas como desmayos, convulsiones, dolores musculares y dificultad para respirar, entre otros. En principio se señaló a los alimentos que les entregaban a las menores en las escuelas, al agua y a los pesticidas, pero más adelante inculparon a la vacuna, aunque niñas y niños que no habían sido vacunados presentaban cuadros similares.

A pesar de que el Instituto Nacional de Salud —INS concluyó que los componentes de la vacuna no eran responsables del malestar mediatizado que sufrieron las niñas de las escuelas de El Carmen de Bolívar, sino que todo apuntaba a una reacción de estrés masivo por la inyección, el daño estaba hecho: el programa de vacunación se vino abajo.

“Eso fue en el 2013, hace más de diez años y las tasas de cobertura pasaron de superar el 90% a bajar hasta el 10%. Estamos tratando de que se recupere, pero ha sido difícil porque en todos los países la manera más fácil de lograr buenas tasas de vacunación es yendo a las escuelas y colegios, preparando a los niños y explicando a los maestros lo que se va a hacer y que ellos lo expliquen a los padres de familia. Una campaña amplia de educación se perdió en ese momento”, apunta la epidemióloga, pues tras el mencionado escándalo, la vacunación dejó de hacerse en las escuelas y se trasladó a los puestos de salud.

De acuerdo a cifras del Ministerio de Salud y Protección Social, en 2024 la cobertura en niñas en el país llegó a 53%. En niños, la vacunación a nivel global comenzó mucho más tarde. En Colombia el programa para ellos inició el año pasado y estuvo en un 42%. Por otro lado, desde mediados del año anterior, en Colombia se extendió la edad de vacunación contra el virus: en niñas de 9 a 17 años y en niños de 9 a 14 años.

El VPH es una enfermedad de transmisión sexual con la que los hombres, además de ser vectores de contagio, pueden desarrollar cáncer de pene, ano y orofaringe.

“Por eso en los primeros estudios que hicimos en Cali, en los años 80, no solamente incluimos mujeres con y sin cáncer, sino también a los maridos de esas mujeres y confirmamos que el virus estaba en los hombres”, refiere la doctora Muñoz. Sin embargo, la epidemióloga es enfática en señalar que en las regiones que tienen mayor incidencia de cáncer de cuello uterino, como África, América Latina y parte de Asia, la prioridad debería ser vacunar a las niñas, pues son las mujeres las principales víctimas de esta enfermedad. Este cáncer es el cuarto más frecuente y uno de los más mortales en las mujeres.

Actualmente, un 70% de los países del mundo ha introducido la vacuna contra el VPH en sus programas de vacunación. “Donde hay buenos programas, como en Europa o Australia que iniciaron en el 2007-2008, se ha comprobado que la vacuna no solamente previene lesiones precancerosas, sino el cáncer. En los estudios hechos en Inglaterra, Suecia, Dinamarca, Australia y los Estados Unidos se evidencia una disminución en cáncer invasor, así que no hay razones para dudar de la eficacia de la vacuna”, enfatiza la científica.

Cali tiene una de las coberturas de vacunación contra el VPH más altas de la nación: cerca del 86% en niñas, aunque en niños es menor. Por su parte, Buenaventura ocupa el último lugar en el Valle del Cauca, con apenas un 20%. El fenómeno de baja vacunación se repite en otras ciudades costeras del país como Cartagena y Barranquilla.

En departamentos como Arauca, donde la Liga contra el Cáncer implementó un programa de inmunización, la cobertura es cercana al 70%. En Boyacá y Nariño las cifras también avanzan.

Educación y promoción de la vacunación, es la dupla recomendada por Nubia Muñoz para prevenir que más personas adquieran el VPH.

En 2016, la Universidad del Valle le otorgó el Doctorado Honoris Causa junto a su maestro, el doctor Pelayo Correa. “Fue también un homenaje muy sentido y bonito”, afirma con cálida vehemencia. A sus 85 años —y a pesar de que hace algunos se retiró—, esta caleña egresada de Univalle continúa promoviendo en el mundo el uso de la vacuna que ayudó a crear contra todos los obstáculos. Nubia no se cansa de luchar por evitar que se pierdan las vidas de muchas mujeres por causa del cáncer de cuello uterino.

 

Por Yizeth Bonilla Vélez

La colombiana que trabaja con el VIH

El estigma es la mayor barrera dice la viróloga Paula Ordóñez del Instituto Francis Crick y egresada de la Universidad del Valle, quien estudia el VIH para posibles medicamentos y tratamientos.

Por: Laura Parra Rodríguez

El tiempo es oro en el diagnóstico y tratamiento del VIH. Paula Ordóñez lleva el cronómetro desde los 20 años. Si una persona es tratada de manera temprana puede no desarrollar Sida, ni transmitir el VIH, aunque la meta también es que vivan bien ― cuenta la investigadora―. Para ello, su estrategia son las proteínas "silenciosas" que logran adherirse al virus para detener su reproducción y mejorar la calidad de vida de las personas Seropositivas.
Esta viróloga estudió química pura y fue monitora en el Laboratorio de Biología Molecular y Patogénesis de la facultad de Salud. Su trabajo consistía en clarificar proteínas para el diagnóstico de VIH y HTLV, un virus endémico del Pacífico que degenera las neuronas y puede causar linfoma de cáncer.

“Nosotros hacíamos las pruebas del HTLV porque comprarlas era extremadamente costoso y lento. Preparábamos proteínas basadas en el virus para detectar anticuerpos y era mucho más rápido. En el laboratorio hice muchas pruebas para el diagnóstico del VIH y eso me llevó a ser voluntaria en la casa del SIDA”.

Después de estas experiencias se convirtió en una migrante de los virus. Viajó al Japón a buscar respuestas para el HTLV, pues allá también había un gran contagio y se cruzó con el Epstein Barr, que en ese momento era un problema de salud pública.

Al terminar su doctorado en la Universidad de Kagoshima fue llamada por el Instituto Francis Crick de Londres e hizo maletas para Inglaterra. Actualmente trabaja investigando el comportamiento del VIH, el cáncer, la malaria y otras enfermedades.

¿Por qué nos generan tanto miedo los virus?
Los virus son material genético rodeado de proteínas con enzimas necesarias para sobrevivir e infectan a los organismos para reproducirse utilizando la maquinaria de las células de los organismos. Lo hacen hace millones de años. Están en los pececitos, en las plantas, en los microorganismos. Son parte de la historia evolutiva del planeta.

Diferentes, antiguos y no siempre malignos ¿por qué justo el VIH parece ser tan peligroso?
El HIV es un virus muy nuevo en los humanos, viene de otras especies y mientras más especies pueda infectar, obviamente más chance tiene de sobrevivencia. Cuando esto pasa, las especies sufren, porque el cuerpo no ha creado inmunidad a los virus nuevos y no sabe cómo reaccionar.

¿Hay unos tipos de virus con los que ya hay un equilibro?
Por supuesto, algunos herpes se quedan como durmiendo y las personas siguen con vida; algunos virus pueden adquirir funciones que no son malignas. Incluso los virus que hacen que las personas tosan y que saltan a otros individuos para reproducirse, a largo plazo no les interesa estar saltando indefinidamente.

¿Cómo no hacer de la evolución una excusa para detener las investigaciones en VIH?
Mientras el proceso evolutivo sucede, que puede tomar varias generaciones, tenemos un problema de salud pública que debemos resolver y no podemos esperar al equilibrio, eso afectaría la calidad de vida de millones de personas.

¿Podría contarnos de sus investigaciones recientes y el trabajo con las proteínas?
Mi último tema de investigación ha estado relacionado con algo que tu mencionaste, que es la respuesta del cuerpo, es algo que se llama factores de restricción.
Cuando el virus entra a la célula, digamos a un linfocito humano, pierde algunas de las proteínas externas, pero tiene unas proteínas internas que también son de protección (cápside) y si el organismo encuentra la manera de atacar o de destruir la cápside, este no logra llegar al núcleo, que es su objetivo.

¿De qué manera estos estudios ayudan a la vida de las personas?
Por ejemplo, hemos estudiado ese mecanismo para desarrollar medicamentos para el VIH. Los primeros medicamentos de la década del 90 eran 36 píldoras al día y eso generó muchos efectos secundarios. Actualmente, se ha logrado llegar a una píldora diaria y el trabajo está en apoyar el desarrollo de pastillas de uso cada 3 o 6 meses.

¿Cuál es la importancia de lograr medicamentos de tomas más espaciadas?
Sería una solución muy grande porque el virus se adapta y se esconde, así que necesitamos evitar la resistencia a los medicamentos para que sigan haciendo efecto.
Segundo, sería muy útil para personas que vienen de lugares apartados. Si toda la población con VIH tiene acceso al medicamento y lo puede tomar, podríamos tener un declive en la transmisión. Además, en las personas que toman medicamentos la probabilidad de contagio es casi cero.
Tercero, se puede aumentar el acceso a medicamentos en entornos donde el estigma es alto y las personas no van al médico después del diagnóstico para que otras no se enteren o vean que toman pastillas todos los días porque hay un tabú.

¿Da la sensación de que frente al VIH hay pocos avances significativos, pues el COVID 19 generó una gran movilización y las personas responden con empatía?
La ciencia ha avanzado más que la política. Este es un virus que se detectó en humanos en la década del 80 y se lograron los primeros tratamientos en el 90 's. Hay países, sobre todo en áfrica subsahariana en los que los medicamentos no están incluidos en los programas de salud, hay problemas en el acceso, en la logística. En el Covid 19, como dices tú respondimos con empatía y los avances en VIH ayudaron mucho, fue una movilización de muchas áreas.

El estigma es una palabra recurrente en la conversación ¿podría hablarnos de su relación del VIH con el activismo?
Claro. Los datos muestran que, en la última década, las comunidades gais y de hombres que tienen sexo con hombres han sido las comunidades que más se protegen y donde se ha mostrado más progreso en la prevención. Pero el estigma sigue. Cada vez que en la calle están haciendo pruebas gratuitas, me la hago para incentivar a la gente a que también se la haga y pierdan el temor.
Yo trabajo aquí en Inglaterra con adolescentes que nacieron con el virus porque su madre tiene VIH, la transmisión madre-hijo se podría prevenir si el sistema de salud lo hubiera cubierto. ¿Cómo podemos estigmatizar a una criatura que nació con el virus? Ningún estigma está justificado.

¿Es decir que la población que más ha sido juzgada ya no tiene los más altos índices de contagio?
Al menos en el Reino Unido las nuevas transmisiones están pasando entre parejas heterosexuales mayores de 50 años. Allí tenemos que indagar el porqué. Parece que se relaciona con que, las parejas mayores no pueden quedar en embarazo y tienen más relaciones sin protección. Tendríamos que ver si esto está ocurriendo en otras partes del mundo. También muchas personas migrantes no saben cómo acceder a medicamentos o tienen miedo. Entonces, allí hay una oportunidad para hablar de temas difíciles.

Ana Yuli Mosquera en una ciudad de mujeres azules

Escena única:

En una cafetería, mientras mira su celular, una mujer negra de mediana edad espera sentada en una banca de cemento. Parece venir de su trabajo de profesora, lleva consigo una bolsa y una bandeja plateada que usó para alguna actividad en el colegio. Mira su reloj. Escribe por chat: Hola!! Llegué. Es en la cafetería de idiomas, verdad?

El periodista aparece en escena dos minutos después

PERIODISTA: (Se presenta)

ANA YULI MOSQUERA : Mi nombre es Ana Yuli Mosquera Becerra. Soy profesora del Instituto Colombiano de Ballet Clásico y docente de español. A eso se suma otra parte de mi vida, que soy directora y dramaturga del Grupo Trenza Teatro de Cali.

MUJER 2: Dicen que somos chocolate…chocolate dulce…chocolate tibio…chocolate alegre…bombón de chocolate.
MUJER 1: Dicen que somos café… oscuras y fuertes…café caliente…café amargo…café con un toque de licor…somos café con leche o tinto renegrido

PERIODISTA: Después de leer Ciudad de Mujeres Azules me imaginé cómo se hacía el trabajo de Trenza Teatro. Son obras interpretadas y protagonizadas por mujeres afro sobre temas que les incumben ¿Cómo es la experiencia de ese teatro afro-femenino?

ANA YULI MOSQUERA : Yo estudié Teatro en Bellas Artes, luego estudié Literatura en la Universidad del Valle. La Literatura y el teatro siempre me han perseguido y las ganas de contar, mucho más. Empecé a buscar en Cali cómo desarrollarme como actriz de teatro, no encontré ese espacio así que dije “si no está, pues lo conformo”. Nos unimos inicialmente con egresadas de la Universidad del Valle, queríamos contar nuestras propias historias como mujeres afro. Queríamos hablar sobre lo que nos pasa, cómo nos ven y cómo nos vemos. Y arrancamos con ideas que se fueron gestando, que fui escribiendo, que fui organizando.

(Ana Yuli siempre sonríe, durante toda la entrevista no para de sonreír. Quizás de alegría por contar su historia, o nerviosa ante la grabadora y la presencia del periodista que también sonríe contagiado por ella)


PERIODISTA: (Por unos segundos mira la grabadora y comprueba que el aparato funciona bien)

ANA YULI MOSQUERA: Y así nos fuimos juntando para escribir. Y sale la primera obra que se llama Canciones azules en la que recogimos varios de los temas vividos por nosotras en todos estos años: Uno es el cabello, que ahora eso es una belleza, ver mujeres negras con sus afros, con trenzas. A mí que soy un poco mayor, me enseñaron a recogerlo, a tenerlo bien apretado, porque si no estaba despeinada, o el tema de nuestros cuerpos,
uno llegaba a cualquier reunión y entonces decían “llegó la negra que baila”. Y si uno no baila y más bien es calladito, pues eso era como una dificultad, no a todos los negros nos gusta la rumba, la fiesta, la bulla.

Entonces partimos de este grupo pequeño de amigas que nos juntamos, compañeras de teatro, filosofía, trabajo social. Íbamos a salas de teatro de Cali, como La Máscara, el Teatro Experimental de Cali y veíamos algunas historias en las que estábamos pero no nos veíamos como tal y ese era mi afán de empezar a contar lo que soy.

MUJER 1: Hay tanta historia guardada
MUJER 2: Y estoy segura de que no es toda…aún falta mucho que no se guardó, que aún no se contó. (Pausa)
MUJER 1: Ahora que sé, ahora que conozco, ¿qué voy a hacer?
MUJER 2: Entender, ¿no le parece? Ya conocemos parte del pasado, ahora podemos entender muchas cosas del presente.

PERIODISTA: (Mira de nuevo la grabadora antes de hacer la siguiente pregunta, sonríe al comprobar que todo está bien) Usted estudia teatro en Bellas Artes, también estudia literatura en la Universidad del Valle; uno puede identificar que hay un marcado interés académico por contar, por narrar, por encontrar formas de decir las cosas a través de la danza, el teatro, la literatura. ¿Por qué desde el arte?

ANA YULI MOSQUERA: Desde chiquita, siempre quise contar. Tengo escritos desde cuando tenía siete u ocho años. Soy de guardar cosas, de guardar papelitos. Y además soy bastante tímida. Parece ser que no (ríe fuerte), que no lo fuera, pero sí. Mis padres insistieron en que hiciéramos algo después del colegio para mantener las mentes ocupadas y no quedarnos en el centro, que era donde vivíamos. Así que con mi hermana fuimos a Bellas Artes, yo era muy grande para estar en ballet, así que entré a teatro y sentí como que ese era un camino para contar historias y me pareció maravilloso. También aportó en ese propósito pasar de un colegio privado de niñas a un colegio oficial como el Eustaquio Palacios, como que mi vida se abrió, el horizonte estuvo muchísimo más claro. Tuve unos muy buenos maestros y sobre todo una maestra, siempre lo cuento porque pienso ¿Cómo le puede cambiar a uno la vida un profesor? En grado 11, la profesora de español nos trajo a la Universidad del Valle y encontré otros espacios como la Facultad y la Licenciatura en Literatura y me vi escribiendo cosas, pero cuando entré a estudiar me encuentro con que me faltaba trabajo. Y dejé de escribir, hasta el séptimo semestre, no mostraba lo que hacía. Pienso que no tenía muchos referentes en ese momento. Ahora hay muchos. Hay muchas mujeres que escriben, mujeres negras que escriben. Pero en ese momento no leíamos a mujeres, eso se volvió una búsqueda para mí también.

PERIODISTA: ¿Una búsqueda?...

ANA YULI MOSQUERA: Es una búsqueda personal. Con mis amigas empezamos a compartirnos lecturas; “mirá, leí a esa mujer, leéla y además es afro”. Entonces uno empieza a encontrar a esas mujeres que le van enseñando que es posible escribir desde lo femenino, desde lo que somos, de cómo nos ven, eso es lo que trabajamos en Canciones Azules.

MUJER 2: Hemos transitado tantos caminos.
MUJER 1: Sí pero a veces tan solas .
MUJER 2: Solas o acompañadas, pero siempre transitando.

Ana Yuli y el periodista siguen hablando, pero sus voces ya no se escuchan. Ahora se oye la voz del periodista en off.

PERIODISTA: (mira la grabadora y su expresión cambia, sigue su voz en off). La grabadora se detuvo por memoria llena, Ana Yuli me sigue hablando, aún no me doy cuenta de que parte de nuestra conversación no quedará registrada. Hablamos de las otras obras de teatro que componen Ciudad de Mujeres Azules: Cuatro Cuentos Perdidos, Las mujeres que soy, e Hirviendo, hablamos de la tragedia, la violencia y la desesperanza en ellos, sobre todo de Cuatro Cuentos Perdidos, que fue fruto de un trabajo desarrollado con el profesor Jorge Caicedo con jóvenes del Distrito de Aguablanca en la que se entrelazan las historias escuchadas, a través conversaciones entre los personajes y encuentros en un parque. O de lo auto referencial en Las mujeres que soy; una actriz negra y mayor que a pesar de su talento no es aceptada para interpretar personajes que imaginan para mujeres blancas.

El periodista deja a un lado la grabadora y alista su teléfono móvil para continuar con la entrevista. Ana Yuli no ha dejado de sonreír.

PERIODISTA: ¿Cómo fue su experiencia en África con ese grupo de escritores que fueron en ese retorno simbólico de Manuel Zapata Olivella?

ANA YULI MOSQUERA: Fue una experiencia esotérica. Dije, voy a intentar mirar este lugar como lo vería él. Me interesaban mucho los muchachos que encontramos allá. Conversar con algunos de ellos, me sentí muy en casa y por supuesto y aprendí muchísimo. Yo veía un rostro o un caminar y decía esto es como mi barrio, aquel es como mi primo, ese habla como mi hermano, escucharlos hablar, con todos esos sueños, me pareció que no hay desesperanza, uno a veces pueda pensar lo contrario por el imaginario que uno tiene de África pero no.

En la isla Gorée el dolor fue inmenso, uno piensa, Dios mío, cómo puede ocurrir eso, cómo sigue ocurriendo hoy en día, con todo lo que está pasando ahora con el pueblo palestino y nadie hizo nada. Eso me confrontó mucho.

PERIODISTA: En sus obras hay denuncia, uno siente un afán por mostrar el lugar de inequidad y de lo que pasa en especial con las mujeres negras ¿Cómo cree usted que esta experiencia en África puede alimentar su trabajo?

ANA YULI MOSQUERA: No te puedo decir mucho, pero tengo una idea que surge de sentarme ahí en la isla, ver el mar y empezar a jugar con ideas. Pensé en crear una obra de teatro y de danza a partir de lo que vi en esa isla, lo que sentí en esa isla, lo que creo que pudo haber ocurrido en esa isla, con un final feliz.

PERIODISTA : ¿Cómo puede tener un final feliz una historia inspirada en la isla Gorée?.

ANA YULI MOSQUERA: Yo creo que todos los seres humanos estamos dando siempre la lucha, puede ser difícil, nos caemos una, dos, tres veces, pero lo logramos, pero el solo hecho de levantarse y volver a intentarlo ya es esperanzador. Así lo veo yo. Lo que pasó en Gorée no fue “listo, nos encadenaron y nos metieron en el barco”. Cuando yo empiezo a ver esos hombres de más de dos metros en el avión de Madrid a Senegal , incómodos
y luego acá nos cuentan cómo los ataban de pies y manos porque se enfrentaron “me tienen que matar o me tienen que llevar de esa manera”. Eso me hace pensar que
la lucha siempre ha estado allí y va a seguir desde donde sea.

 

Por Edgar Hernán Cruz García

Periodista Dirección de Comunicaciones Universitarias

Por una Universidad sostenible

Con el ánimo de poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que en el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad, en el año 2015 la Organización de las Naciones Unidas adoptó 17 objetivos para el desarrollo sostenible (ODS).

Los estados firmantes promueven y financian acciones encaminadas a conseguir estos objetivos en los que la educación, la investigación y las actividades de ciencia y tecnología se convierten en elementos esenciales para enfrentar los problemas actuales y proponer soluciones que permitan lograr los ODS, y aquí las universidades, en su labor de formación de los ciudadanos del futuro, están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la solución de los desafíos globales que tiene la humanidad.

A Patricia Ocampo, Bióloga de la Universidad del Valle, le ha causado profundo interés el tema de las sustentabilidad y las acciones que como seres humanos podemos emprender para garantizar nuestra propia supervivencia en el planeta, para ella las universidades podrían convertirse en grandes laboratorios en los cuales se pueden poner en práctica acciones que luego serían replicadas por los futuros profesionales en sus entornos.

La Doctora Ocampo vive en México, en la península de Yucatán, y ahora, en su retiro, sigue apoyando procesos educativos de la región enfocados en la sustentabilidad: “Hacemos cosas muy interesantes en este Estado en el que ha sido muy importante este sistema de investigación e innovación. Tenemos una Red de Universidades Sustentables del Sureste que ha sido muy importante, porque a través de ella hemos podido lograr cosas tan interesantes con estudiantes de diseño de modas, con los que empezamos a desarrollar proyectos de sustentabilidad y a pensar de manera sustentable y luego también con otras disciplinas como la medicina, la odontología, la ingeniería, también ellos podían tener ese pensamiento de sustentabilidad”.

El desarrollo sostenible se sustenta en tres pilares; el económico, el social y el ambiental que necesitan estar en equilibrio, el último es el menos considerado de los tres y el más importante para no comprometer desde ahora la capacidad de supervivencia de las futuras generaciones. “Sin naturaleza no somos nada, nuestros teléfonos son muy inteligentes pero no producen aire y agua, que es lo que los seres humanos necesitamos para vivir y por eso tenemos que empezar a trabajar con la naturaleza y a restaurar la naturaleza que hemos destruido”.

La península de Yucatán resulta el escenario ideal para poner en práctica un laboratorio para la sostenibilidad. Recientemente investigadores descubrieron que esta zona del planeta sufrió durante la época prehispánica una sequía de años que puso en riesgo la subsistencia de la civilización Maya, los científicos concuerdan en que este descubrimiento puede aportar grandes lecciones para nuestra situación actual en la que también estamos enfrentados a un cambio climático, pero producido ahora por la acción humana, este caso, y en una sociedad vulnerable como la de entonces, dice la doctora Ocampo “nos permite que la gente entienda todo lo que está pasando a nivel ambiental, aquí nosotros tenemos un laboratorio ejemplo para eso”.


Estas Universidades como laboratorios vivos buscan que los estudiantes aprendan desde su disciplina o carrera en particular, que la sustentabilidad es un elemento transversal a todo. “O sea que si yo le hablaba a un arquitecto, entonces yo traía a los arquitectos y les mostraba cómo se vive de manera sustentable, cómo podemos hacer composta, por ejemplo, tener un huerto en la universidad”

La doctora Ocampo citando a Cris Robertson (2021) dice que “el papel de la universidad se vuelve fundamental en los procesos de reentrenamiento, actualización y desarrollo de nuevas habilidades y capacidades en la fuerza laboral futura y la ya existente. Las universidades serán claves en proveer las oportunidades a las empresas, el Estado y las organizaciones de trabajadores. Además, pueden ayudar a construir ecosistemas de Emprendimiento que permitirán no solo que la economía se reactive, sino también a las universidades a fortalecerse”.

Su trabajo con la Universidades es de suma importancia. Si los estados quieren alcanzar las metas propuestas de los ODS, deben vincular al sistema educativo, aprovechando la capacidad transformadora de los jóvenes, su creciente preocupación por el cambio climático y por la supervivencia de su generación y las venideras.


Una vida dedicada a la conservación y la sustentabilidad

Patricia Ocampo es Bióloga, egresada de la Universidad del Valle, tiene una Maestría en Gestión de Costera Tropical de la Universidad de New Castle en Inglaterra y Doctora en Geografía Humana de la misma Universidad. Es administradora científica y experta en sostenibilidad con más de 25 años de experiencia en agencias gubernamentales, universidades, organizaciones intergubernamentales y ONG locales e internacionales.

Hace unos 43 años la doctora Ocampo ingresaba a estudiar Biología, cuando el profesor Jaime Cantera regresaba de su doctorado en Francia para iniciar en la Universidad del Valle una línea de especialización en biología marina: “Diez compañeros y yo dijimos esto es lo nuestro. Nosotros queremos ser biólogos marinos. Y a pesar de que no estaba reconocida la línea de biología marina empezamos a trabajar en ello” recuerda, y además, reconoce la importancia de esos fundamentos recibidos en una universidad pública, que le permitieron a ella, que venía de un entorno pobre y rural, recibir una buena educación y ser exitosa.

“Mis papás no terminaron la primaria, él era policía, y mi mamá, una ama de casa y yo sabía que a través de la educación iba a poder saltarme ese destino que tenía de niña pobre. Cuando yo estaba haciendo el bachillerato él nos envió a una escuela en las que daban taquigrafía, mecanografía, decía que por lo menos si son secretarias, pues ya me voy a sentir contento. Entonces la aspiración de mis papás era que yo fuera secretaria”. Pero fue el deseo por estudiar lo que la empujó a presentarse en la Universidad del Valle que en ese momento le abrió las puertas y le entregó lo necesario para hacer su carrera “cuando llego la universidad me encuentro con eso, con estudiantes súper brillantes. Éramos muy pobres y la universidad me dio a mí, no solamente el acceso a la educación, yo entré en el 82, ya habían cerrado las residencias universitarias y existía un subsidio para que las personas de otros municipios pudiéramos mantenernos, también me permitieron ser monitora varias veces”.

La doctora Ocampo dice que fue maravilloso para ella estudiar Biología, tenía a los mejores profesores, la mayoría de ellos con doctorado, algo inusual para una universidad pública hace 43 años, pero también asegura que la universidad le dio lo más importante que necesita una persona para ser un buen profesional. Pasión. “Si no tienes pasión por lo que haces, no vas a hacer nada”. Y fue precisamente esa pasión la que le llevó a salir del país para profundizar sus estudios sobre el mar, las costas y los manglares desde Inglaterra. Y la llevó en sus épocas de estudiante a participar en grandes estudios en temas de los que apenas se empezaba a hablar y tomar conciencia en el país como el del impacto ambiental: “Me dieron la oportunidad de participar en el primer estudio de impacto ambiental, cuando se creó la base naval Bahía Málaga. Entonces imagínate lo que eso significa para una estudiante, en ese momento de 19 años, estar participando de esos proyectos y haciendo todo eso. Esas herramientas que me dio la Universidad del Valle las utilizo hasta hoy”.

“Estudié en la mejor Universidad del mundo”, dice la profesora Ocampo con emoción, pero para ella es también una realidad desde su experiencia “cuando llego a Inglaterra a la Universidad de Newcastle que es una de las mejores universidades del mundo en términos de ranking y todo eso … yo tenía mucho susto porque mi inglés no era el mejor y cuando empecé a estudiar, me di cuenta que a pesar de que la Universidad del Valle estaba en un país subdesarrollado, me había dado una educación de calidad y me permitió a mí hacer mi maestría en Inglaterra, y fue cuando me dije, ¡qué buena universidad a la que fui!. De mis compañeros yo fui la única que hizo un doctorado y además un doctorado con beca de Inglaterra, otorgada por el consejo internacional de las ciencias”.

Después de dedicar años de su vida a la investigación de los manglares y ecosistemas de zonas costeras del Pacífico, la doctora Ocampo descubre una nueva vocación; la administración de la ciencia. Otras personas ya le habían mencionado su capacidad de gestión y de gerencia por lo que aplicó para un trabajo en el Consejo Internacional de la Ciencia que tenía sede en París. “ Se presentaron más de 270 personas, me llamaron entrevista después de dos meses y yo era la única latina . Para mí eso fue algo maravilloso; voy a trabajar en el Consejo Internacional de la Ciencia, que es como las Naciones Unidas de la Ciencia”. En este consejo la profesora Ocampo era la encargada de la gestión y logística de proyectos científicos en las regiones de Asia, África y Latinoamérica.

Después de 5 años de trabajo en el Consejo, la doctora Ocampo dirigió uno de los centros de investigación más importantes de México en la península Yucatán, reconocido mundialmente por su parque científico, allí gestionó importantes proyectos y recursos para la ciencia en esa zona el país, con el paso de los años y de varios gobiernos regresó a una Universidad “me di cuenta que podíamos innovar enseñando sobre sustentabilidad a los estudiantes para que tuvieran una visión global sobre este temas. Ellos van a poner los próximos negocios, van a tener las próximas empresas, y qué tal si desde la universidad empezamos a sembrar la semilla de la sustentabilidad, de los negocios sustentables, de la inclusión, de la cultura de la sustentabilidad. Hicimos cosas muy lindas con los estudiantes, me llené de universidad otra vez”.

La sustentabilidad hace parte también de la vida cotidiana de la Dra Ocampo “soy bióloga, mi esposo es biólogo e hicimos una casa sustentable donde aplicamos todas las cosas que sabíamos como biólogos, usamos energía solar, hacemos un uso responsable del agua, hicimos una casa hermosa que incita al bienestar, que además es un ejemplo” Desde allí la profesora sigue aportando a través de consultorías a empresas en temas de sustentabilidad y recibiendo a estudiantes de todo el mundo que viajan a Yucatán para aprender sobre la biodiversidad de esa región.

Por Edgar Hernán Cruz García

Periodista de la Dirección de Comunicaciones Universitaria