En las veredas del Catatumbo y a orillas del Pacífico, mujeres han bordado lo que el conflicto les arrebató. Con hilos, cobijas y cuerpos marcados por la ausencia, madres, hermanas y buscadoras dibujan una cartografía del duelo colectivo que no aparece en los mapas oficiales. Dos investigadoras propiciaron el encuentro para convertir el dolor en memoria y el silencio en lenguaje.
En todo tejido hay una lógica secreta. Una hebra lleva a otra, como si cada puntada conociera su lugar incluso antes de tocar la tela. La aguja entra y sale, a veces firme, otras temblorosa, dejando tras de sí una huella de hilo que, con paciencia, toma forma y se convierte en historia. No es diferente lo que ocurre en el cuerpo: nuestras cicatrices también son hilos que marcan donde entró el dolor que el tiempo se encarga de coser, si es que cicatriza la herida.
Al igual que la tela, el cuerpo guarda lo que no se dice. A través de él se transmite el duelo, la pérdida, pero también la voluntad de resistir. En ciertas regiones de Colombia, donde el conflicto armado ha borrado rostros y sembrado el silencio, las mujeres han aprendido a bordar la ausencia. Con cobijas tomadas de sus casas e imágenes de sus desaparecidos en sus manos, han hecho del tejido una forma de memoria.
A través del proyecto Voces sin sentido. Cartografía de una figura inasible, realizado con el apoyo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación para la iniciativa Orquídeas, Mujeres en la Ciencia: Agentes para la Paz y la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, bajo la tutoría de la profesora María Eugenia Ibarra Melo; Paula Olaya Goez, psicóloga, doctora en Ciencias Sociales y docente de la Universidad Autónoma de Occidente y la Universidad del Valle, acompañó a las madres buscadoras de Buenaventura y el Catatumbo. Con aguja en mano, ellas reconstruyeron una cartografía afectiva, la del cuerpo herido que sigue andando, del recuerdo que se rehúsa a morir.
La decisión de ponerse en el centro
En Colombia, hay territorios donde el conflicto armado no es un capítulo del pasado, sino una presencia constante que reconfigura lo cotidiano. Buenaventura, con 940 personas desaparecidas, y el Catatumbo, con 2083, son dos regiones donde la vida se sostiene entre la memoria del dolor y la fuerza de la resistencia. En Buenaventura, la sombra de la violencia urbana y de las economías ilegales se extiende sobre un tejido social que, pese a las heridas, se niega a romperse. En el Catatumbo, los caminos rotos, las largas distancias y la presencia de múltiples grupos armados han sembrado un aislamiento que duele tanto como las ausencias.
En ambos territorios surgieron las madres buscadoras –aunque entre ellas también hay hermanas, hijas y esposas–, mujeres que encarnan la lucha contra la desaparición forzada. Su tenacidad ha sido reconocida con la creación del Día Nacional de las Mujeres Buscadoras, que cada 23 de octubre visibiliza su papel de defensoras de la vida y la verdad. Sin embargo, la búsqueda no está exenta de riesgo, estas mujeres se han visto expuestas a hostigamiento, amenazas e incluso exilios forzados cuando exigen respuestas al Estado y los actores armados. En medio de investigaciones propias y recorridos por morgues, ríos o fosas clandestinas, estas mujeres han pasado de ser familiares dolientes a sujetas políticas que tejen redes y reclaman justicia.
Cuando llegaron a los territorios, Paula Olaya e Isabel Cristina Garcés, joven socióloga que participó durante cada instancia del proyecto, lo hicieron con líneas de trabajo abiertas, margen que les permitió a las propias buscadoras marcar el rumbo de los encuentros. A pesar de que el objetivo inicial era hablar sobre los desaparecidos, las mujeres tomaron la decisión de ponerse en el centro de la investigación. La psicóloga constató un hallazgo decisivo: “hay un gran tejido que se ha creado a partir de las trayectorias de búsqueda que tienen en cada uno de los territorios, entonces ellas se han cuidado las unas a las otras”. Ese tejido de apoyo es la primera línea de resistencia frente a la ausencia institucional y al peligro constante.
Ser mujer en Buenaventura o en el Catatumbo implica desafiar violencias superpuestas. No basta con sobrevivir en medio del conflicto, también deben lidiar con “un patriarcado que las sigue revictimizando, que las sigue poniendo en lugares de mucha vulnerabilidad y violencia” en palabras de Olaya. De ahí que señalen un dolor preciso en la matriz, donde sienten el dolor de parir a un hijo para la guerra, convirtiendo al cuerpo materno en una frontera entre la vida y la desaparición.
Sin embargo, la exposición institucional en estas comunidades, que han sido explotadas y revictimizadas en repetidas ocasiones por el Estado y actores externos, termina moldeando cómo las mujeres narran su experiencia. Es por esto que los encuentros planteados por las investigadoras buscaban otra clase de voz, se quería “dar un discurso que emerge desde su corazón”, objetivo que fue posible sólo cuando la confianza permitió que cada mujer hablara desde su propia historia y no desde el libreto impuesto por la categoría de víctima.
Bordar los dolores
Paula, quien no llegó “con la intención de encontrar respuestas, sino de aprender a escuchar de otro modo”, acompañó un proceso donde la costura, el movimiento y la palabra se entrelazaron, hilvanando una cartografía afectiva que continúa expandiéndose más allá del taller. Durante los primeros encuentros, las participantes fueron invitadas a moverse con la guía de Estefanía Gómez, psicóloga del colectivo bogotano Cuerpo Consciente, buscando conectar a través del cuerpo como territorio. Algunas mujeres mostraron resistencia al comienzo, pero la dinámica abrió paso al flujo de emociones necesarias para bordar.
Este ejercicio de cartografía –representación gráfica de mapas– aparece dentro de la investigación debido a la necesidad de pensar formas diferentes de acercarse a personas que, sin figurar oficialmente como víctimas, han sido atravesadas por la violencia histórica del país. De esa premisa surge el ejercicio creativo de mapear a través de la costura: “Pensar la cartografía es poner sobre la mesa esos territorios subjetivos para comprender cómo se van construyendo en medio del conflicto armado” comenta la psicóloga. La tela se convirtió en un territorio simbólico donde cada puntada marcaba un lugar de duelo, esperanza o resistencia.
La cobija, objeto íntimo y cotidiano, es el soporte del bordado porque se trata de un objeto con el que todas las mujeres entran en contacto y forma parte de su historia familiar. No se trata solo de arte o terapia, el acto de bordar se convirtió en una forma de narrar lo indecible y de recomponer lo roto. Mientras las agujas avanzaban, se registraban silencios y dolores que eran difíciles de reconocer con la palabra.
No se puede intervenir sin ser intervenido
Al comenzar los encuentros, las investigadoras pronto comprendieron que no se puede ser inmune, ya que cada puntada que dieron las mujeres removía dolores propios y ajenos. El bordado se convirtió en un ejercicio de catarsis que permitió a las participantes reconocerse en la experiencia de la otra y, al mismo tiempo, liberar tensiones contenidas hasta el momento.
El proyecto también tendió puentes entre realidades distintas. En Buenaventura, la cercanía geográfica favorecía que las buscadoras se conocieran, en contraste con el Catatumbo, donde veredas dispersas y caminos precarios, dificultaba que las mujeres se encontraran. La llegada del equipo investigador permitió que aquellas que buscaban en soledad coincidieran, se escucharan y tejieran alianzas capaces de sostenerlas más allá del taller compartido.
Esa posibilidad de escucharse mutuamente quedó cristalizada en la cartilla metodológica, elaborada dentro del marco del programa Orquídeas, que detalla los pasos seguidos durante los talleres participativos. “Entonces la cartilla sirve para inspirar nuevas alianzas, nuevos tejidos, otras formas de escucharse entre ellas mismas y poner en el centro de la atención del cuidado, tanto en la intervención como en la investigación, al cuerpo”, comenta Paula. Ella espera que el material inspire nuevos encuentros de cuidado en otros territorios porque en esas páginas no está consignada una metodología aislada, quedó también el eco de una experiencia tejida entre cuerpos y memorias.
Como en todo tejido, hay hebras que no se ven, pero se sostienen. La ausencia no se borra, pero se nombra; el dolor no desaparece, pero se comparte. En las veredas del Catatumbo y a orillas del Pacífico, las mujeres tejieron no sólo recuerdos, sino también presencia, pues lo que la violencia quiso arrancar de estos territorios, ha sido bordado de vuelta. Y mientras haya hilos, habrá memoria.
Por Salomé Mizrachi
Agencia de Noticias Univalle
Esa mañana Ana Sofia Franco me recibió en su casa. Al abrir la puerta Tita y Piña ladraron emocionadas ante la visita, las acaricié y pasamos de inmediato al comedor que es también el espacio donde enseña la técnica de fieltro agujado. Allí junto a la mesa están los materiales y las piezas que guiarán a los asistentes en sus talleres.
Desde cuando se graduó en 2001 como comunicadora social, Ana Sofia se ha dedicado a la televisión, un campo que le apasiona y en el que ha ocupado todos los roles; primero como editora y luego como montajista, libretista, directora, y productora. En 2018 empezó a interesarse por la animación; “había historias que sentía solo podía contar de esa manera y ha sido un camino de mucha exploración, investigación, aprendizaje, fallos, frustraciones y alegrías. He podido hacer ya tres series animadas y era justamente lo que quería hacer. Las historias que deseaba narrar son las que estoy contando ahora”.
En su apartamento hay vestigios de ese interés: bocetos con ilustraciones, maquetas, afiches de las series que ha realizado y lo que parece ser un nuevo proyecto de exploración, una especie de marioneta aún en proceso de elaboración que seguro será un próximo proyecto de contenido para público infantil, “estoy inclinada hacia los contenidos infantiles desde que empecé, incluso mi primer trabajo en Telepacífico como realizadora y libretista fue en un trabajo en un programa juvenil educativo que se llamaba Educa TV, era una serie sobre geografía, de allí trabajé en un programa de Señal Colombia que se llamaba Cromosomas. En esa época el Ministerio de Educación invertía dinero en franjas educativas para Señal Colombia y allí trabajé también dos años como libretista y realizadora de un programa también juvenil, aunque mi enfoque es mucho más por el lado infantil, este fue un buen inicio”.
Vinieron luego muchos otros proyectos para la televisión pública. “La amo, creo que uno puede expresar muchas cosas y tener mucha más libertad en ella, así se haga con recursos moderados. Pero creo que también eso ha sido lo lindo, porque he aprendido a trabajar con muy poquitos recursos y eso nunca ha sido un impedimento para hacer cosas buenas”, dice Ana Sofia, mientras enumera series documentales, magazines y otros productos audiovisuales en los que ha participado.
Ochiii, la historia de un armadillo
Mientras Ana Sofia trabajaba como libretista en la franja infantil de Telepacífico, en una serie con títeres titulada Coco y Lala, aparecieron varios personajes extras en la trama. Uno de ellos fue Guillo el Armadillo: “se me metió en la cabeza. Yo sentía mucha insatisfacción escribiendo para otros, porque cuando veía el resultado en la pantalla no era lo que me imaginaba. Entonces tuve una revelación: tengo que hacerlo yo misma, dirigir mis contenidos”.
Una marca distintiva de los contenidos educativos juveniles e infantiles producidos por Ana Sofia es el humor, algo relegado a un segundo plano cuando hacía realización audiovisual para otros. Su premisa en esta decisión de hacer sus propios productos audiovisuales fue la de soltarse, de hacer algo gracioso y divertido: “No voy a enseñar ni los números, ni voy a enseñar las letras, ni voy a enseñar el cuidado del medio ambiente. Yo quiero hacer algo para que los niños se conecten con emociones lindas”.
Una convocatoria del Ministerio de Cultura llamada Claves Alharaca fue el impulso para que Guillo viera la luz. La convocatoria consistía en una serie de capacitaciones y talleres para la cualificación en la producción de contenido infantil. Para Ana Sofia fue como hacer una maestría; era entrar en un campo de conocimientos nuevos ofrecidos por los profesionales más importantes del área en latinoamérica. Pero el nacimiento de Guillo tardaría 4 años más “la fase de desarrollo de Guillo ha sido la más larga porque yo estaba aprendiendo, tenía que aprender mucho. Aprendí más sobre televisión infantil, sobre diseño de personajes, hubo mucha gente que intervino con ideas”.
Entre estas ideas estaba la de aprovechar el talento de Ana Sofia haciendo muñecos en diversas técnicas y su experiencia en la televisión real. La respuesta para Guillo parecía estar en el stop motion, una forma de animación donde objetos tridimensionales se animan a partir de la captura de su movimiento en fotografías cuadro a cuadro. Vino luego un proceso de investigación en esta técnica, que aún continúa, pero los costos y las pocas oportunidades que tenían estos proyectos para ser seleccionados en convocatorias de producción sellaron el destino de Guillo en la animación 2D.
Uno de los logros de Guillo el armadillo es el equipo convocado para el proyecto, muchos de ellos han continuado trabajando con Ana Sofia en sus otras series animadas y le han permitido conocer más sobre los alcances y posibilidades de esta técnica de animación. Guillo sigue rodando por festivales y se sigue emitiendo por canales públicos.
En cada capítulo Guillo tiene una serie de aventuras en la laguna a la que acaba de mudarse y en donde viven Iván el caimán y otros animales. En cada capítulo se explora el poder creativo e inquieto de la niñez, la amistad y el amor familiar. https://youtu.be/7BfK5yikils?si=4s8S8zJEa7hVRbM-
Chiquifantástica y descubrirme como autista
Un año después de lanzar Guillo el armadillo, Ana Sofía estrenaría su segunda serie animada.
Edgar Cruz. Chiquifantástica es una serie que tiene mucho de Ana Sofía, de su vida personal
Ana Sofia Franco. Chiquifantástica fue como la tesis; se hizo con la mitad del dinero de Guillo el armadillo y en menos tiempo. Escribí ese proyecto en una semana y lo mandé a Min. Cultura, que daba una sola beca y yo gané y una asesora me dijo, “no digas que lo escribiste en una semana porque lo cierto es que te has pasado toda la vida escribiéndolo”. Y sí. En el 2015, cuando estaba terminando Guillo fue como un momento especial en mi vida, porque empecé a entender mucho más de mí. Tuve un autodiagnóstico primero y luego un diagnóstico confirmado de autismo, antes se llamaba Síndrome de Asperger, un autismo con necesidades de apoyo nivel uno que yo lo llamo autismo invisible, y estaba en ese proceso justamente cuando también estaba aprendiendo a dibujar. Y cuando empecé a dibujar empezó a aparecer Chiquifantástica. Dibujar fue como una terapia y en esos dibujos empezó a aparecer ella y la película, que era la película de mi vida. También leía sobre el autismo femenino y era como leer mi biografía. Una niña que a los cinco años empezó a leer sola, la timidez, la hipersensibilidad a muchas cosas. Fue como descifrar una película que uno no entiende porque la ve por pedacitos pero que luego empiezan a tener sentido.
E.C ¿Y así fue que nació Chiquifantástica?
A.S.F La convocatoria era para cuatro episodios y en ellos metí las cuatro cosas más fuertes que yo decía que en mi niñez se habían podido haber visto como rasgos de autismo, pero obviamente en esa época ni siquiera estaba diagnosticado el Síndrome de Asperger y en los noventas se decía que eran solo los hombres los que podían tener autismo.
Descubrí una comunidad gigantesca de mujeres con diagnóstico tardío de autismo. Eso es lo que se cuenta en Chicafantástica de una manera tierna sin dramas, aunque reconozco que sí hay muchos dramas en esas historias, pero haber puesto eso allí de todas maneras también fue muy sanador. Y la idea pues es que otras personas también puedan verlo y puedan sentirse identificadas o puedan aliviarse también.
Hay una escena en el episodio especial que se llama, Anita sabe leer, es la que a mí más me gusta, porque la profesora le dice a todos los niños que se despidan de Anita porque ya va a pasar a segundo grado. Esa escena me hacía llorar, podía por fin entender a esa niña y lo que va a sentir esa niña en un mundo en el que no parece encajar. El personaje de Catalina que es el peluche de Anita, que en verdad es mi peluche, yo todavía lo tengo, era mi peluche favorito, es como el catalizador, ella es el consuelo, es quien la juzga y quien le da ánimo. Es como una voz interior que siempre viene desde la alegría.
E.C ¿Cómo ha sido la recepción de Chiquifantasatica?
A.S.F Todavía le falta mucho, apenas está empezando su camino. En Colombia hay muchas ayudas para la producción, pero hay cero ayudas para la circulación, justamente en este momento y este año mi meta es trabajar en eso, porque Chiquifantástica ha viajado por muchos países, ha estado en festivales de animación, todavía no me las creo haber estado en Annecy, también estar seleccionada en el Japan Prize que es el festival de televisión educativa más importante del mundo. Pero más allá de eso, Chiquifantástica no se ha emitido en canales, este año apenas se va a hacer. Y sin embargo, cuando se ha presentado en encuentros pequeños es muy lindo, porque sí se nota que toca el corazón de las personas, que muchas se sienten identificadas y que genera muchas preguntas.
Chiquifantástica narra situaciones en la vida de Anita, una niña de 5 años que junto a su peluche Catalina, vive una serie de situaciones que ponen de manifiesto su gran imaginación y sus grandes habilidades pero también sus limitaciones.
https://maguare.gov.co/chiquifantastica/
Un chanchito muy caleño
Si para Ana Sofía, Chiquifantástica es la tesis, Chanchito bacano fue la graduación. Las dos series anteriores le permitieron a Ana Sofía consolidar un equipo y entender el proceso de animación. Aprendiendo a dibujar, Ana se obsesiona por los chanchitos, me hace esta confesión mientras me muestra en su cuaderno de dibujo varios bocetos de quien sería el protagonista de su última producción, “fue algo muy muy libre y que disfruté mucho” me dice.
Ana pone mucho de sí en cada uno de sus proyectos animados y Chanchito no es la excepción, para este proyecto tomó referencias familiares para dibujar los escenarios, así como en Chiquifantástica uso sus álbumes familiares para inspirarse, tomando de ellos los objetos, la ropa y otros elementos que cobraban todo el sentido dentro del proceso de creación. “Son pequeñas cosas en las que uno se siente artista porque realmente se puede expresar todo lo que uno quiere decir”.
Hoy Ana Sofia es la líder de su propia empresa de animación. Entre sus proyectos está la promoción de las series animadas y un proyecto editorial de Chanchito bacano.El éxito de su empresa radica para ella en que hay mucho respeto y mucho amor. “Creo que eso se nota en cada reunión, en cada entrega, las personas que hacen parte del equipo tienen ese mismo feeling, se sienten inspirados también por lo que yo hago y siempre hay mucho amor, mucho respeto. Yo valoro mucho lo que ellos hacen, los admiro mucho”
Chanchito bacano es una serie narrada en verso que nos presenta a un protagonista a quien le ocurren una serie de aventuras divertidas mientras disfruta con amigos y vecinos de diferentes espacios icónicos en Cal, como Pance, el Boulevard del Río o la Galería del Alameda.
Por Edgar Cruz
Agencia de Noticias Univalle
Parece un asunto lejano pensar hoy en la pandemia, como si hubiera sucedido hace mucho tiempo. Apenas van cinco años de esta coyuntura que significó una erosión en nuestra cotidianidad. Fueron populares imágenes, videos y las fotografías tomadas en las calles de lugares como New York, Nueva Delhi, Madrid, Reino Unido o Nara (Japón), en las cuales se apreciaban animales como pumas, zorros, zarigüeyas, jabalíes, deambulando donde antes hubo ríos de personas y vehículos. Mientras la humanidad bajó el ritmo, la naturaleza siguió el suyo.
Para muchos afortunados la rutina se vio desplazada por otro tipo de lógicas. La vida cotidiana transcurrió desde y a través de una ventana: la de los hogares por donde veíamos pasar al vendedor de aguacates y a los grupos de mariachis que recorrían las calles buscando el sustento; las ventanas de los navegadores web con miles de informes, las plataformas como Meet o Zoom donde se desarrollaban reuniones y clases.
Ese es el contexto de origen del libro Desde la ventana. Historias y escenas de la cuarentena del profesor de la Escuela de Comunicación Social Manuel Silva Rodríguez, con dibujos de Miguel Bohórquez y Mónica Bravo, y editado recientemente por el Programa Editorial de Univalle, donde se recopilan esas sensaciones que evocan pensar en la pandemia. “Quienes gozamos del privilegio de permanecer en nuestras casas pudimos mirar hacia afuera y hacia dentro, extraviados en una difusa realidad”, expresa el autor en la presentación del libro.
Los relatos que componen esta publicación hablan de esas nuevas rutinas que los habitantes de las capitales desarrollaron e incorporaron a su día a día. Los dibujos además dan cuenta de la angustia del encierro, de la incertidumbre ante ese enemigo microscópico que representaba el virus, de la necesidad del contacto humano, de la vida que podíamos ver a través de los ventanales, única posibilidad de establecer una comunicación con nuestros vecinos y allegados. Esos breves relatos representan instantáneas que fueron comunes durante la pandemia: los correos electrónicos que llegaban con información abrumadora, los rumores de posibles contagiados, el caos en los supermercados, el temor al contacto humano por el riesgo a la transmisión del virus, las reuniones virtuales, los problemas de conexión y conectividad, la esposa pendiente de una gata callejera, escenas que transcurrieron entre la incertidumbre del futuro y la desazón por el amigo, el familiar o el conocido que falleció en la distancia.
Desde la ventana lo componen una serie de textos breves, precisos y certeros, entre la ficción, la autoficción, la crónica, los apuntes del diario y el microrrelato, que sumado a las gráficas que acompañan la publicación dan cuenta de esos largos minutos suspendidos durante la cuarentena, de esos días que parecían interminables, de esa larga espera, de esos momentos a los que como sociedad tendremos que regresar para reflexionar sobre aquello que nos hace humanos.
Por Diego Alejandro Guerrero
Agencia de Noticias Univalle
Heredera de la poesía de Ralph Waldo Emerson, de la épica de Whitman y la lírica de Emily Dickinson, hace ya medio siglo Sharon Olds es la poeta más galardonada y acaso la más prestigiosa en lengua inglesa.
Esa ilustre tradición no excluye la presencia del calvinismo norteamericano, solo que en la poesía de Sharon Olds hay una inquietante labor por zaherir dichos principios morales que sucumben ante la variada temática de su poesía, cuando evoca los temas fundamentales de la vida.
Hacia 1980, época cuando cumplió 37 años, también publicó su primer libro: Satán Said. Ese año los lectores norteamericanos tuvieron la oportunidad de escuchar con asombro esa nueva voz renovadora de las letras americanas; una voz entonada al límite del pudor, tratando temas como el dolor, el amor, el erotismo familiar, la cruda sexualidad de las parejas, temáticas que habían podido ser rechazadas por los lectores, pero ante la sinceridad poética de los versos diáfanos de Sharon, su opera prima recibió uno de los galardones más notables de su país: el Premio de poesía de San Francisco Poetry Center Award.
La profundidad de los versos casi elegiacos del segundo libro titulado Father, fue dictada por el dolor de ver morir al padre, tan profundo fue, que hizo pensar a un crítico que la poesía de Sharon es “fire on the hands”.
Desde ese momento, no fue difícil para la crítica establecer que al igual a Walt Whitman Sharon canta al cuerpo con una sensualidad vigorosa, poetizando en sus versos una idolatría al físico, solo que esta vez lo hace desde una mitología personal, sumando a esa poesía irreverente más elementos vedados por el siglo de Whitman, como el género, la edad y la política sexual.
Un elemento de esa poesía que puede asombrarnos a los lectores de este lado de América, es la inquebrantable convicción de cada una de sus palabras, sobre todo cuando poetiza: el trauma, la alegría, el dolor, el deseo y el mundo de las vicisitudes diarias de lo cotidiano.
Aquí un poema dedicado a Whitman:
EL ENFERMERO WHITMAN
Te mueves entre lo catres de los soldados
Del mismo modo en que yo me muevo entre mis muertos.
Sus cuerpos blancos dispuestos en hileras.
Bañas la frente, bañas el labio, la polla,
como yo toco a mi padre como si la lengua fuera una forma de vida.
Escribes cartas a sus hogares, yo escribo al dictado.
De sus labios firmes de ensueño, de este chico que yo amo
Como tú amas a tus chicos.
Mueren y todavía los sientes. El tiempo
Se vuelve irrelevante para el amor,
Para los masculinos cuerpos en camas.
Nos inclinamos sobre ellos, Walt, llevando
Su aliento suave en nuestros rostros
Limpiamos sus cejas combadas
Acariciamos hacia atrás el cabello negro
Carbón de la unión.
Nos inclinamos, nuestros pechos puntiagudos
Pesados como plomadas de leche fresca
Y esperma concíbeme Walt con los hombres que amamos, así, ahora
Los traemos para que den fruto.
Desde ese lejano y afortunado año para las letras de los Estados Unidos, cuando Sharon publicó su primer libro, decidió llamarse la calvinista maldita, y no ha dejado de publicar ni ganar premios. Su obra la encontramos en más de cien antologías de la poesía inglesa. Ha sido sucesivamente profesora en varias universidades y rectora de la Academia de poetas estadounidenses por seis años. Su nombre y su gloria ya están en la memoria de esa larga historia de las letras de su país, de esas voces femeninas como Carson M´Cullers, y Flannery O´Connor que cantaron con pasión a la vida y al cosmos y quizás, en un tiempo venturoso, la voz de sus versos se una a esa otra grande y misteriosa mujer que fue Emily Dickinson.
Por Edgard Collazos
Profesor Escuela de Estudios Literarios
La violencia en una relación de pareja no siempre se presenta con agresiones físicas o insultos directos, de hecho, muchas veces es algo que se va construyendo poco a poco, a través de actitudes que inicialmente parecen inofensivas o que incluso se justifican como bromas. Sin embargo, el daño emocional y psicológico puede ser tan grande como cualquier golpe físico.
El tema “Violencias en pareja que se invisibilizan” fue el centro de la conversación del programa radial Sanemos Juntos, que conduce Fulvia Carvajal, directora de Comunicaciones Universitarias de la Universidad del Valle. En este espacio la profesora María Adelaida Arboleda, doctora en Psiquiatría Comunitaria, compartió su experiencia y conocimientos sobre cómo identificar y manejar los factores de riesgo en este tipo de violencia, tan difícil de reconocer, pero igualmente perjudicial tanto para la víctima como para la relación.
La violencia sutil se puede expresar a través de actitudes como el silencio prolongado, la ley del hielo o incluso a través de la invalidación emocional. Estos comportamientos pueden generar una gran confusión en la víctima, que empieza a cuestionar sus propios sentimientos o a sentirse culpable por no haber reaccionado adecuadamente.
En muchas relaciones, una de las partes puede usar el dinero como una herramienta de control, culpando al otro por situaciones financieras complicadas o utilizando el dinero para manipular y humillar. Otra manifestación común es la descalificación constante, en la que un miembro de la pareja constantemente invalida las opiniones o sentimientos del otro, afectando su autoestima de manera gradual.
Otro aspecto relevante de la violencia sutil es cómo se justifica. A menudo, quienes ejercen este tipo de violencia logran manipular la situación de manera que parece que son las verdaderas víctimas. Se utilizan excusas como el estrés laboral o los problemas personales para justificar actitudes agresivas o despectivas hacia la pareja.
Las estadísticas sobre violencia de pareja en Colombia son alarmantes, con más del 73% de las mujeres entre los 13 y los 49 años experimentando algún tipo de violencia en su relación, sin embargo, muchas de estas agresiones no son reportadas, ya que las víctimas no las identifican como tales, o sienten que la violencia es parte de la dinámica de la relación.
¿Cuáles son las consecuencias de normalizar estas violencias que se han invisibilizado?
El impacto en la salud física, mental y emocional de las personas que las sufren es considerable. Entre los efectos físicos más comunes se encuentran dolores de cabeza, tensiones musculares, y descompensaciones en los cuadros metabólicos y hormonales, ya que esta violencia activa mecanismos internos latentes en el cuerpo.
A nivel psicológico, estas agresiones pueden generar una serie de trastornos graves, como ansiedad, depresión y una sensación de inseguridad constante. A medida que la víctima empieza a creer que el abuso es normal, puede perder su sentido de identidad, su autonomía y su autoestima, llegando incluso a cuestionarse si realmente merece el maltrato recibido. La violencia sutil, al ser menos visible y fácilmente reconocida, tiende a ser minimizada, lo que dificulta la intervención temprana y permite que el daño se siga extendiendo.
¿Cómo identificar estas violencias?
Existen señales claras a las que debemos prestar atención, tanto si somos observadores externos, como si somos familiares o amigos. Si una persona presenta moretones o cortes inexplicables, evita actividades que solía disfrutar, o muestra signos de temor o incomodidad con su pareja, estos pueden ser indicios de que algo no está bien. Otras señales de alerta incluyen la manipulación emocional, el control excesivo por parte de la pareja, como la revisión de teléfonos o redes sociales, o incluso la amenaza de autolesiones.
En las relaciones humanas, es fundamental entender que el conflicto es inherente y no significa que la relación esté destinada al fracaso, sin embargo, la clave no está en evitar los conflictos, sino en cómo se manejan.
Por ejemplo, si alguien tiene problemas para controlar su ira debido a situaciones externas como el estrés laboral, es vital preguntarse cómo manejar esas emociones para que no se descarguen en la pareja, convirtiéndola en un “saco de boxeo”. Es en ese momento cuando el respeto juega un papel crucial. El respeto no solo se establece entre los miembros de la pareja, sino también en la relación con los hijos, quienes aprenden cómo manejar sus propias relaciones y emociones a partir de lo que ven en casa.
El respeto no es solo un principio básico para convivir de manera armónica, sino también una herramienta clave para prevenir y erradicar la violencia en las relaciones, estableciendo límites claros y saludables.
Además, es fundamental que, al hablar de violencias, no solo pensemos en los golpes o los feminicidios, sino que también reflexionemos sobre las formas más sutiles de abuso que pueden estar ocurriendo a nuestro alrededor. Reconocer y visibilizar estas formas de violencia es el primer paso para combatirlas y ofrecer a las víctimas el apoyo y la ayuda que necesitan para sanar y reconstruir su vida.
Escuche completa esta emisión de Sanemos Juntos:
https://open.spotify.com/episode/2QdRNNCrmrUpTRETJWP9D2?si=EBNnR1QYQPOtV7GHBlaTGw&nd=1&dlsi=155cb61e56014457
El Departamento de Artes Visuales y Estética de la Facultad de Artes Integradas y el Ministerio de las artes, las culturas y los saberes invitan a la apertura de la exposición Cajas de Resonancia, que se llevará a cabo este lunes 12 de mayo, a las 4:00 p.m, en la Sala de Proyectos del Edificio E9, Campus de Meléndez.
Cajas de Resonancia es una residencia artística organizada alrededor de ejes temáticos, diseñada para atender las necesidades de formación y profesionalización de artistas emergentes afrocolombianos y de la diáspora.
Reúne trabajos de 11 jóvenes artistas de Buenaventura, Cali, Padilla y Saija, que, por medio de una gramática visual muy particular, re-imaginan un cotidiano radicalmente negro que usualmente no aparece en el canon visual del arte contemporáneo.
Cada una de estas obras constituye una caja de resonancia. Es decir, un archivo vivo; un espacio en el que se ponen en escena y se amplifica una sinfonía de humores, susurros, impresiones teñidas por el recuerdo; sonoridades complejas, miradas perdidas y paridas en los intersticios que se crean entre lo que se siente, lo que se sabe y lo que se recuerda.
Cajas de Resonancia es una iniciativa liderada por el proceso Espejos de Agua y la agencia cultural BlackGround, con el apoyo del programa JUNTXS del Ministerio de las artes, las culturas y los saberes, dirección de Artes visuales y plásticas y la fundación cultural Raíces Negras.
Ocho años lleva la plataforma Colectivo Río Cauca sanando el río Cauca
“El río Cauca nos enseña a ser resilientes: en algunas ciudades se contamina, pero después hace un proceso de oxigenación que lo alivia. Esto nos debe inspirar porque la recuperación del río es posible si aunamos esfuerzos”. Con estas palabras, la Secretaria Departamental de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Francia Elena Obando, dio el cierre de la primera vigencia del Colectivo Río Cauca, Plataforma Cuenca Alta, en la que confluyen actores gremiales, gubernamentales, academia y sociedad civil, para proteger y recuperar este río.
Uno de los mayores impactos de este la plataforma es la incidencia ante el Gobierno Nacional para invertir 1.7 billones de pesos en el proyecto de Tratamiento secundario de la PTAR (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales) del Distrito de Cali, debido a que esta ciudad aporta el 50% de contaminación del río en su primer tramo por 9 departamentos hasta su desembocadura en el río magdalena.
Uniendo fuerzas por el Cauca
El Colectivo Río Cauca ha desarrollado 15 proyectos para la recuperación del río en conjunto con organizaciones y universidades internacionales, de allí su importancia estratégica. Entre ellos se destacan los proyectos de recuperación del río Cauca a través de soluciones basadas en naturaleza y la gestión del agua con pequeños productores de Roldanillo, la Unión y Toro, que lidera el Instituto Cinara de la Universidad del Valle.
En este contexto, la renovación del acuerdo de voluntades adquiere una importancia crucial para no detener la incidencia. “hay pocas experiencias a nivel nacional que han superado a tres gobiernos nacionales y tres gobiernos regionales”, afirmó Beatriz Eugenia Orozco, asesora departamental que acompaña la iniciativa desde el comienzo.
Ahora bien, “se necesita incluir a las organizaciones de base social de las cuencas tributarias y a los entes territoriales en la plataforma”, aclaró María Virginia Casablanco, de la Fundación Ríos y Ciudades, de modo que se desarrollen estrategias de prevención, recuperación y veeduría en cada uno de los municipios que tienen afluentes que desembocan al río en los departamentos del Cauca y Valle del Cauca, que pertenecen a la cuenca alta del río, divida en tres subtramos.
Una inversión positiva
Con esta obra, el distrito de Cali “quedaría con la tercera planta más importante del país, con beneficios tecnológicos importantes como el uso de agua de reúso, el aprovechamiento de los sólidos y la cogeneración para obtener suministro de energía”, enfatizó Nelson Sánchez Garzón del Departamento de Planeación Nacional que asistió al evento y que presentó el informe sobre los hallazgos de fallas o falencias de la PTAR.
Actualmente, “la generación de energía que se hace con biogás está deshabilitada y también el tratamiento de los lodos es insuficientemente y lamentablemente vuelven a contaminar río”, información que incitó al compromiso del gobierno nacional departamental y distrital para aportar los recursos necesarios para la actualización y arreglo de la PTAR.
Un mandato judicial y un compromiso social
En el 2017 la Universidad del Valle lideró un foro internacional para abordar la descontaminación de los ríos en el mundo, que continuó con la evaluación de las posibilidades de tratamiento del río Cauca y lineamientos de acciones posibles. Evento en el que confluyen distintos actores y se tomó la decisión de crear un colectivo. Trabajo que después se fortaleció con el mandato legal establecido en la Sentencia T-038 de 2019, que reconoce al río Cauca como entidad sujeta de derechos y que incentivó a la inclusión de entidades gremiales y organismos de control.
Por: Laura Parra Rodríguez
La Universidad del Valle marca un hito en el acceso a la información estadística al convertirse en la primera universidad en publicar información estadística en el Sistema de Identificación y Caracterización de Oferta y Demanda Estadística (SICODE), una plataforma del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).
Este logro no solo resalta el compromiso de la institución con la transparencia y la calidad de la información, además establece un precedente para otras entidades educativas en Colombia.
SICODE es una herramienta que permite a las entidades públicas y privadas reportar y gestionar información estadística. A través de este sistema, se facilita el acceso a datos relevantes y esenciales para la toma de decisiones informadas.
La plataforma opera mediante tres fases: Reporte, Crítica y Validación, cada una de las cuales garantiza que la información ingresada sea precisa y confiable. En la fase de Reporte, las entidades deben registrar la creación o actualización de sus operaciones estadísticas siguiendo los plazos establecidos por el DANE. Posteriormente, en la fase de Crítica, el DANE revisa los datos ingresados y notifica a las entidades sobre cualquier observación o aceptación. Finalmente, en la fase de Validación, se verifica la completitud de los datos antes de su publicación oficial.
La inclusión de la Universidad del Valle en SICODE es parte de un conjunto más amplio de estrategias del Plan Estadístico Institucional 2024-2028. El plan tiene como objetivo mejorar los procesos de producción de información estadística mediante lineamientos estratégicos y estándares normativos y técnicos. Su propósito es garantizar la generación y difusión de datos confiables y oportunos que respalden la toma de decisiones informadas en las diferentes dependencias de la universidad.
Para acceder a SICODE los usuarios pueden visitar el sitio web del Sistema Estadístico Nacional, donde tienen la posibilidad de registrar y actualizar información estadística, así como consultar datos relevantes.
La Universidad del Valle ya ha reportado su proceso estadístico titulado "Estadísticas Institucionales de la Universidad del Valle", lo que demuestra su firme compromiso con la calidad y la transparencia.
Este avance no solo contribuye a mejorar la disponibilidad de datos estadísticos en el país, también refuerza la reputación de la Universidad del Valle como una institución líder en investigación y educación superior en Colombia. La implementación exitosa del SICODE representa un paso significativo hacia una mayor transparencia y eficiencia en el manejo de datos estadísticos que benefician tanto a la comunidad académica como a la sociedad en general.
Desde este miércoles 7 de mayo el Cabildo Indígena Universitario (CIU) y la Vicerrectoría de Bienestar invitan a toda la comunidad universitaria a participar en las actividades que se realizarán en el marco de la posesión de sus nuevas autoridades en la Universidad del Valle que tendrá como eje temático “Territorio y Autonomía: La Visión Indígena de las Entidades Territoriales”
Este encuentro será un diálogo intercultural y de fortalecimiento de los pueblos indígenas en la Universidad, un camino colectivo lleno de saberes, luchas y memoria viva.
Con este acto simbólico celebramos la continuidad del liderazgo, la autonomía y la memoria de nuestros pueblos originarios, reafirmando su derecho a organizarse, a proyectar sus luchas y a mantener vivos sus conocimientos ancestrales. El Cabildo en la Universidad fortalece la identidad, el pensamiento propio, el cuidado colectivo y la defensa del territorio desde la educación superior.
Miércoles 7
Armonización y apertura del evento
Hora: 5:00 p.m.
Jueves 8 de mayo
Bloque 1. Panel académico
Palabreando la definición de territorio indígena desde los territorios
Hora 9:00 a.m. a 12:30 p.m.
Bloque 2. Conversatorio
Mingueando pensamiento desde la entidad territorial de cara al nuevo gobierno
Hora 2:00 p.m. a 4 p.m.
Viernes 9 de mayo
Presentaciones institucionales y testimonios de estudiantes indígenas
Hora 8:00 a.m. a 9:40 a.m.
Desfile por la Universidad
Hora 10:30 a.m.
Intervenciones de delegaciones y entrega de bastones
Hora 9:00 a.m. a 10:30 a.m.
Lectura del acta y posesión oficial
Hora 11:00 a.m. a 12 m.
Almuerzo comunitario
hora 1:00 p.m. a 2:00 p.m.
Recorrido con estudiantes de colegios indígenas por el campus
Hora 3:00 p.m. a 5:00 p.m.
Muestra cultural: danza, música, arte indígena desde los territorios
Hora 5 p.m.
Todos los eventos serán en la Tulpa del Lago. Campus Meléndez, Universidad del Valle.
Como parte de la conmemoración de los 30 años de actividades de la Corporación Biotec, el rector Guillermo Murillo Vargas envió un saludo a esta entidad.
Es muy grato para mí saludar a la Corporación Biotec, en sus 30 años de actividades. Sus orígenes, como corresponde a la academia, fueron resultado de una visión prospectiva para articular y fortalecer el desarrollo de la biotecnología en la Universidad y en el país, desarrollar la innovación basada en los recursos de la biodiversidad y la biotecnología, como una contribución al desarrollo económico y social. Una respuesta a una realidad tangible como es el peso específico de la agroindustria en el Valle del Cauca y su enorme dinámica productiva, que exigía apoyo desde la investigación y la innovación.
Desde sus orígenes acompaña este empeño la profesora Myriam Sánchez, quien fuera luego, profesora de la Escuela de Recursos Naturales y del Medio ambiente de la Universidad del Valle, EIDENAR. La Universidad y Biotec tienen con ella una gran deuda de gratitud por el resultado de su trabajo de tantos años.
Con esta red se inició un proceso de reconocimiento de los diversos grupos que trabajaban en el campo de la biotecnología en la Universidad del Valle, y un proceso de socialización de la biotecnología y sus oportunidades para la biodiversidad y la bioindustria del Pacífico Colombiano, con académicos, empresarios y funcionarios de la región.
Esos tiempos originarios no eran épocas de innovación, entendida como investigación aplicada, en las universidades. Surgió sin embargo en Colciencias, bajo la dirección del doctor Fernando Chaparro, una convocatoria para crear Corporaciones de Ciencia y Tecnología, como entidades privadas, sin ánimo de lucro, con participación de entidades públicas y privadas. Biotec participó en ella, constituyéndose como Corporación de CTI con 36 asociados, el 5 de febrero de 1995, contando con el apoyo decidido del doctor Germán Villegas Villegas, Alcalde de Cali y gran amigo de la Universidad, y de varias Universidades y empresas de la región.
Como directores científicos es necesario mencionar al doctor Carlos Corredor PhD, al Dr. Alvaro Alegría, quien se vinculó igualmente como socio fundador y a doctor Jorge Cabra, quien había regresado al país después de hacer su doctorado en Gembloux. De su mano, en dupla con la dirección de Myriam Sánchez, la Corporación inició una focalización de su investigación en forestales y en frutales tropicales e identificó la conveniencia de investigar en cadenas productivas, no solo en agricultura, dando inicio a la investigación en la cadena productiva de la guanábana, frutal nativo, e investigación “exótica”, dado el escaso apoyo a este tipo de investigaciones sobre cultivos autóctonos.
Con esta investigación en la cadena productiva de la guanábana, la Corporación inició la cooperación con el CIAT, con el apoyo del doctor William Roca, Director de Biotecnología en el CIAT, y con el investigador Nelson Royero, cooperación que se ha mantenido desde entonces y que espero se fortalezca en el futuro. Biotec ha mantenido, con tenacidad esta orientación. Baste mencionar que el promedio de producción de los cultivos de guanábana en el país es de alrededor de 12 ton/ha y en cultivos comerciales tecnificados, la productividad alcanza 44 ton/ha.
El CIAT invitó a la Corporación Biotec a vincularse con un Convenio Especial, llevando su sede en el Campus de Palmira donde opera desde 1999. Sea la ocasión para agradecer tan grata, generosa y dilatada hospitalidad.
Hoy la Corporación Biotec cuenta con el reconocimiento como Centro de Investigación, por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e innovación-Minciencias, renovado mediante la Resolución No. 0927 del 07 de septiembre de 2022. Su Consejo Directivo, presidido por el Rector de la Universidad del Valle, está conformado por 7 miembros que representan a la comunidad académica y de investigación y la comunidad empresarial, en representación de sus socios.
A través de los años, Biotec ha construido una escuela de pensamiento, basada en tres pilares: el primero, la cadena de valor de la Investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación; el segundo, la cadena productiva como actores co-participantes y sectores beneficiarios; y el tercero, ecosistemas de innovación como espacios de intervención.
A partir del 2016 la misión de Biotec ha sido construir y optimizar capacidades de investigación e innovación BIO de frontera, que contribuyan a la reconversión agrícola y la aceleración de bionegocios, en sistemas agrícolas sostenibles de alto valor agregado, para vivir mejor. El propósito es ser un referente para una bio economía tropical sostenible.
Para el período 2016-2026, como parte del proceso de renovación del reconocimiento institucional Biotec actualizó su direccionamiento estratégico. Hoy enmarca su Oferta de Valor en tres estrategias: la sostenibilidad de sistemas productivos de frutales tropicales y de forestales; la agricultura y salud en temas como la dieta Regional y condicionantes sociales del bienestar; e ingredientes naturales para la seguridad alimentaria y nutricional, la salud pública e industrias de alto valor agregado, al interior de las cuales incluye modelos, tecnologías y casos demostrativos. Actualmente están en proceso de obtención tres patentes de invención en ingredientes naturales, en cotitularidad con la Universidad del Valle, a partir de guanábana, chontaduro y piña.
Biotec ha liderado desde el año 2010, el proceso de conformación del Sistema Regional de Innovación para la agricultura, la agroindustria y la bioindustria, SRIB, considerando que una cultura de innovación en el sector Bio con aprovechamiento de entornos favorables para la utilización de la biotecnología y las ciencias de la vida son herramientas para el desarrollo de la prosperidad regional y nacional. En alianza con la Universidad Nacional y la del Valle, ha presentado una propuesta de educación y formación continua y permanente en Bioeconomía, para el país. La Corporación hace parte de la Red colombiana de Bioeconomía y de la Red latinoamericana de Bioeconomía.
Se podría resumir el extraordinario y persistente trabajo de estos treinta años, diciendo que Biotec ha desarrollado asociativamente modelos de innovación tecnológica para la agricultura, la agroindustria y la bioindustria y el desarrollo rural, con trabajos de investigación e innovación respaldados por un equipo interno y una amplia Red de cooperación y alianzas, públicas y privadas, nacionales e internacionales.
Estas palabras son un reconocimiento a una labor admirable y espero que sean un estímulo para su continuidad en el futuro, para lo cual Biotec contará siempre con el apoyo de la Universidad del Valle.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
23 de abril de 2025