El Centro de Estudios de Infectología Pediátrica que dirige Pío López López, profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle, será el encargado de liderar en Cali el reclutamiento de voluntarios para evaluar la efectividad de la vacuna que Johnson & Johnson ha venido desarrollando para neutralizar al COVID-19. En la actualidad, el estudio clínico de la vacuna de ‘Janssen’ (compañía farmacéutica de Johnson & Johnson) se encuentra en la fase III de su desarrollo.

Hasta la mañana del 10 de noviembre, el CEIP reportaba un total de 60 voluntarios inscritos en el estudio clínico, sin embargo, el Centro insiste en la necesidad de contar con un grupo de voluntarios igual a 500 personas. Según lo ha manifestado el infectólogo Pío López López, director del CEIP, un primer grupo de 250 personas recibirán la vacuna, mientras que al segundo se le administrará un placebo.

Durante el transcurso de dos años, sostiene el infectólogo, se realizarán seguimientos estrictos a los voluntarios del programa, en busca de las bondades o complicaciones derivadas del estudio. Sin embargo, López López sostiene que el estudio es seguro “La fase III, en la que se pueden seleccionar 30.000, 40.000 o 50.000 voluntarios, es el último peldaño para iniciar los estudios de marketing del producto, o sea, para lanzarlo al comercio. De tal manera que cuando uno está trabajando en esta etapa, tiene el respaldo de las fases I y II, por lo que estamos convencidos de que la vacuna es segura y solo nos queda averiguar su eficacia”, señaló el infectólogo de Univalle en una entrevista para la prensa local.

¿Cómo sumarse al equipo de voluntarios?

Para hacer parte del estudio clínico de la vacuna desarrollada por Johnson & Johnson, se debe diligenciar un formulario facilitado por el CEIP http://ceiponline.org/estudio-vacuna/ contar con la mayoría de edad (18 años en el caso colombiano), no estar en estado de gestación (embarazo), no padecer alguna enfermedad, no presentar síntomas asociados al COVID-19 y no haber padecido la enfermedad.

La Carpa de Melquíades, la exposición de ciencia más representativa de la Universidad del Valle se realiza desde hace más de 18 años en el campus universitario, llega este año de manera virtual con novedades para niños, jóvenes y adultos que deseen explorar y aprender de manera sencilla y divertida el universo científico.

A partir del 23 de noviembre los internautas podrán ingresar a http://carpamelquiades.univalle.edu.co y explorar tres áreas del conocimiento científico en una divertida mezcla de fotografías, videos y actividades para realizar desde casa. Quienes ingresen desde ahora podrán inscribir su correo para recibir información de primera mano sobre la apertura de La Carpa.

¿Qué hay en las colecciones científicas?, ¿cómo llegar realizar una investigación con animales?, son algunas de las novedades que se encontrarán en Biología con videos explicativos sobre Zoología, Biología Marina, Botánica, Genética y Entomología; así como fotografías, animaciones y sonidos de las especies de la región y una muestra especial de fósiles.

Convertir un sonido básico en un objeto matemático y viceversa, ¿cómo es?, ¿cómo sucede?, conocer cómo el canto de un tenor, una soprano, o el canto de un pájaro tiene una representación numérica susceptible de análisis, descubrir la edad auditiva y armar rompecabezas son algunas de las propuestas que trae el área de Matemáticas.

Conocer cómo se forman los diferentes materiales y sustancias con las que normalmente convivimos, entender qué es conductividad, reacción de la neutralización, PH, destilación, son algunos de los fenómenos que se descubrirán por medio de videos y juegos interactivos que tiene el área de Química.

De esta manera, la Carpa de Melquíades en el 2020 añade la virtualización a la experiencia científica que ofrece a sus visitantes, generando interacción con la comunidad y generando espacios para la difusión y apropiación de la ciencia y la tecnología.

Informes:
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El 29 de octubre inició la Conferencia internacional: aspectos multidisciplinarios en matemáticas y sus aplicaciones, 2020 (International conference: Multidisciplinary Aspects in Mathematics and its  applications, 2020 - ICMAM, por su nombre original en Inglés), cuyo objetivo académico es intercambiar información sobre avances e ideas recientes en diferentes campos de la matemática pura y sus aplicaciones.

Duván Cardona, estudiante de doctorado de la Universidad de Ghent, Bélgica, es uno de los organizadores de la ICMAM y nos contó sobre las motivaciones para la creación de la misma: “Este evento tiene 2 pilares, el primero es establecer contacto entre los estudiantes de pregrado y los investigadores egresados del Departamento de Matemáticas de la Universidad del Valle que están en diferentes partes del mundo. El segundo es homenajear a los profesores del Departamento de Matemáticas que con su trabajo docente, investigativo y humano han impactado de forma positiva a los egresados de matemáticas; para nosotros es un honor ser egresados de la Universidad del Valle y poder gestar este espacio con el apoyo de la Universidad”.

Su colega, Sergio Troncoso, Doctor de la Universidad Católica de Chile complementa: “La motivación inicial era reunirnos como grupo para ver lo que estábamos haciendo, reunirnos a pesar de las dificultades de la pandemia y la distancia, pero aprovechando la virtualidad, y en ese proceso fue inevitable pensar en quienes nos hicieron llegar al lugar donde estamos, y las dos personas más especiales en las cuales coincidimos fueron los profesores Roberto Ruíz Salguero y Gonzalo García, pero sin olvidar la memoria de grandes maestros como las profesores Ana María Sanabria y Doris Hinestroza, y el profesor Guillermo Restrepo Sierra”

ICMAM se proyecta como un evento anual que será dedicado, cada vez, a diferentes profesores del Departamento de Matemáticas de la Universidad del Valle, que hayan tenido un fuerte impacto en la vida profesional y en la investigación matemática de los ponentes invitados.

El profesor Gonzalo García, uno de los homenajeados, cuenta cómo recibe este reconocimiento: “Estoy muy emocionado, para mi es sumamente importante el reconocimiento a mi labor docente a través de esta conferencia. Considero que la tarea del docente es dejar una huella positiva en nuestros estudiantes y creo que lo hemos logrado. Este reconocimiento es un acto de gran generosidad y gratitud de parte de nuestros estudiantes,  dos valores muy importantes en el ser humano. El nivel de la conferencia es alto, eso muestra la calidad de nuestro programa académico y el fruto de los profesores al formar profesionales con gran pasión por la matemática y su enseñanza.”.

El comité científico y fundador del ICMAM está conformado por los egresados  Milton Aguirre, Hanner Bastidas, Duván Cardona, Brian Grajales, Karina Navarro y Sergio Troncoso.

En la organización participan la profesora Liliana Posada Vera, Directora del Programa Académico de Matemáticas y el profesor Marlio Paredes.

Desde ya los egresados del Departamento de Matemáticas están trabajando en la segunda versión de este evento donde se unen las generaciones viejas y nuevas, en un homenaje a los maestros a quienes, según los organizadores, les deben el lugar en el que están.

Información detallada sobre la conferencia en: https://sites.google.com/view/math08conference            

Sabes qué puede esperar en su futuro laboral y personal alguien que hace ciencia?, si quieres conocer algunas respuestas no puedes perderte CONEXIÓN U: Experiencias.

Una serie de encuentros virtuales donde podrás dialogar con los egresados que están transformando el mundo desde labores tan diversas que van desde la educación básica y el trabajo con comunidades, hasta la investigación de frontera y el desarrollo de programas gubernamentales.

 

Este espacio creado por Jose Darío Perea Ospina y Ghisliane Echeverry Prieto, egresados de la Facultad de Ciencias de Naturales y Exactas y la Decanatura de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a través de su Programa de Egresados, se enmarca en una charla informal, con tintes académicos, que a través de la historia de vida el invitado incentiva la elección de la ciencia como carrera, actualiza al público sobre trabajos y aplicaciones en campos específicos de la ciencia y genera una propuesta de valor que permite al público enterarse sobre oportunidades laborales, convocatorias, aplicaciones y cómo acceder a ellas. Información actualizada de la mano de profesionales que están en la jugada.

CONEXIÓN U: Experiencias, es un espacio quincenal que se realizará el primer y tercer miércoles de cada mes, de 4:30 p.m. a 5:30 p.m.

Lanzamiento

Miércoles 04 de noviembre de 2020, 4:30 p.m.

Invitado: Alejandro Perdomo Ortiz

Moderan: Ghisliane Echeverry y Jose Darío Perea

Conexión libre por Zoom: haga clic aquí

 Invitado: Alejandro Perdomo Ortiz

Tenacidad, red de apoyo, y adaptabilidad: ingredientes claves para expandir tus horizontes,

es la frase con la que de Alejandro Perdomo, químico de la Universidad del Valle, abre esta

CONEXIÓN U.

 Después de su grado en química en la Universidad del Valle, Alejandro estudió maestría y doctorado en Química Física, en la Universidad de Harvard. Durante los últimos 12 años ha explorado los límites computacionales y las oportunidades de la computación cuántica para aplicaciones del mundo real.

Actualmente trabaja como científico cuántico senior y jefe de aplicaciones cuánticas en Zapata Computing. Fue el líder e investigador principal del equipo de Aprendizaje de máquinas cuánticas en el Laboratorio de Inteligencia Artificial Cuántica de la NASA (NASA QuAIL) donde trabajó durante más de 5 años. También fue cofundador de Qubitera LLC, una empresa de consultoría adquirida por Rigetti Computing donde trabajó después de la NASA. Su última investigación implica el diseño de algoritmos híbridos cuántico-clásicos para resolver problemas de optimización y subrutinas de aprendizaje de máquinas    

A partir del 23 de noviembre todas las personas podrán ingresar a la exposición de ciencia más tradicional y representativa de la Universidad del Valle: La Carpa de Melquíades, que este año, por razones de bioseguridad, se estrena de manera virtual con una muestra interactiva en tres áreas del conocimiento científico.

Ingresando de manera gratuita a http://carpamelquiades.univalle.edu.co los internautas podrán sumergirse en esta exposición científica que promete ir creciendo año a año con animaciones en 2D, imágenes 360°, juegos interactivos, videos, fotografías y audios explicativos que presentan de manera virtual algunas de las muestras que tradicionalmente se exhiben cuando la Carpa abre sus puertas de manera presencial.

Esta es una de las estrategias con las que Univalle afronta los retos establecidos por la pandemia del COVID-19, de modo que su vinculación con la sociedad y la apropiación de conocimiento no se vean afectados, de modo que el aprendizaje lúdico pueda seguir llegando a las personas al mejor estilo de La Carpa de Melquíades.

La #CarpaMelquíadesUnivalle es una apuesta de la Universidad del Valle que se apalanca desde la Vicerrectoría de Investigaciones para fomentar el conocimiento y apropiación de la ciencia. La Carpa es fruto de un trabajo mancomunado de más de 18 años de los docentes y estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y que para esta travesía digital cuenta con la experticia en tecnología de la Facultad de Ingeniería como creadora de la plataforma virtual en esta versión de la Carpa.

La versión física y presencial Carpa de Melquíades abrirá sus puertas al público cuando las condiciones de seguridad sanitaria permitan nuevamente la proximidad de los visitantes.

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Por: Pablo Correa. Tomado de El Espectador.

Cuando se consolide el primer computador cuántico, la vida sobre este planeta no volverá a ser igual. Los físicos colombianos John Reina, Cristian Susa y Andrés Ducuara, con pocos recursos pero muchas ideas, se han metido en la carrera por desarrollar máquinas que podrían resolver en segundos problemas que tomarían miles de años a un computador clásico.

Si ha estado descuidado con las noticias de ciencia de los últimos meses hay una que no debería ignorar: las mejores mentes de este planeta, y también las más millonarias, están metidas en una carrera por desarrollar un computador cuántico. ¿Qué es un computador cuántico? Una máquina que podría hacer parecer a los computadores actuales simples ábacos para niños.

El año pasado un par de noticias dejaron sudando frío a más de uno. Los primeros días de febrero de 2019, IBM presentó una gran caja de vidrio negro, de dos metros de largo por dos de ancho, con su primer computador cuántico incorporado: el IBM Q System One. Descrestaron a unos pero no a otros que sabían que en esta carrera, como en las de la Fórmula 1, hay que demostrar las victorias con velocidad. IBM no había logrado la “supremacía cuántica”, hacer algo que ningún computador clásico pueda hacer.

Siete meses después, en septiembre del año pasado, Google, otro de los gigantes en esta carrera, dijo que había logrado esa supremacía: su procesador cuántico había realizado en tan solo tres minutos y veinte segundos un cálculo que a la supercomputadora más avanzada de hoy le tomaría alrededor de 10.000 años. El debate técnico sobre el verdadero alcance del anuncio fue acalorado.

Chinos, estadounidenses, europeos y grupos en otras potencias económicas están explorando las mejores estrategias para ganar la carrera. Con pocos recursos pero buenas ideas y tenacidad, tres físicos colombianos decidieron hace varios años que también se sumaban al desafío. Se trata de John Henry Reina Estupiñán, director del reciente Centro de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica (Cibiofi), de la Universidad del Valle; Cristian Edwin Susa Quintero, profesor de Física de la Universidad de Córdoba, y Andrés Felipe Ducuara García, estudiante de doctorado en Ingeniería Cuántica en la Universidad de Bristol, Reino Unido.

Ayer los tres ganaron el Premio Alejandro Ángel Escobar en la categoría Ciencias Exactas, Físicas y Naturales por un trabajo titulado “Propiedades cuánticas de sistemas físicos: contribuciones a la teoría de la información y al desarrollo de tecnologías cuánticas”.

Los tres se conocieron en los salones de la U. del Valle. John Reina había regresado de la U. de Oxford en 2005, tras concluir un doctorado, con muchas ganas de impulsar el estudio de ciencias de la información cuántica en Colombia. En Inglaterra trabajó en modelos para procesar información cuántica usando átomos artificiales. “Los átomos artificiales son nanoestructuras que se generan con diferentes materiales y tienen diferentes propiedades electrónicas que simulan la estructura de los átomos naturales”, explica Reina. “Allí se pueden depositar electrones que interactúan entre sí. Controlar esas interacciones, por ejemplo usando láseres o campos magnéticos, permite implementar compuertas cuánticas, que son la base de la computación cuántica”.

Un alumno que quedó descrestado con todas esas ideas fue Cristian Susa. Apenas iba en tercer semestre, pero decidió meterle el diente al tema. Leyó, tomó otros cursos, se sumó al grupo de investigación de Reina, hizo su maestría en la U. del Valle y luego siguió con un doctorado en la misma universidad. Una parte de los esfuerzos de Susa se concentraron en plantear a nivel teórico las posibilidades de controlar moléculas individuales para convertirlas en la base de computadores cuánticos: el hardware. Otros grupos como Google usan corrientes superconductoras a temperaturas muy bajas (ultrafrías) y otros átomos ionizados, trampas de iones o átomos artificiales, como hizo Reina en Inglaterra.

Larry Greenemeier, editor de tecnología de la revista Scientific American, explicaba la diferencia entre los computadores convencionales y los cuánticos de la siguiente manera: “En un procesador de computadora convencional, un transistor es como una moneda con la cara hacia arriba o hacia abajo. Pero si te pregunto si esa moneda es cara o sello mientras está girando, podrías decir que la respuesta es ambas. Eso es lo que constituye una computadora cuántica… Trescientas monedas, todavía un número relativamente pequeño, representarían más estados que átomos en el universo”. En el caso del trabajo de Reina y Susa, esas monedas son las moléculas individuales acopladas en una red cuántica que eligieron estudiar y reemplazarían la corriente de los transistores clásicos.

Pero ahí no termina el aporte de los tres físicos. También estudiaron las extrañas propiedades, correlaciones, que se establecen entre las partículas cuánticas, entre los bits cuánticos o qubits, la unidad básica de la información cuántica. Una tarea que continuó y amplió Andrés Ducuara. “Estamos hablando de un procesamiento masivo de información, en paralelo, porque todo se hace simultáneamente, a diferencia de los computadores clásicos. Entender las propiedades de estos qubits y la forma en que se hablan entre ellos fue parte del trabajo de Andrés", explicó Reina.

En 2015, gracias a un proyecto de regalías, Reina logró consolidar un laboratorio dotado con láseres de alta resolución y dispositivos ópticos y mecánicos, y así pasar de la teoría a la experimentación cuántica. El trabajo teórico de todos estos años, junto a algunos experimentos de laboratorio, ha ido quedando consolidado en una serie de artículos científicos publicados en revistas de alto impacto. En palabras del jurado del premio, el más prestigioso del país en ciencia, “es un trabajo increíblemente bien hecho. Con un estándar técnico muy alto, con investigadores locales, pero al mismo tiempo la investigación muestra un alto relacionamiento internacional. Propone aplicaciones en todos los campos que ya está generando una nueva revolución. Las contribuciones que hace no solo abordan aspectos teóricos, sino teoría de juegos; también habla de la teoría de la información y de la posibilidad de crear dispositivos cuánticos”.

Cristian Susa, después de terminar su doctorado y una estancia en la U. de Oxford, aceptó una plaza como docente en la U. de Córdoba en Montería. Sabe muy bien que se enamoró de un campo de la ciencia en el que Colombia, pese a la advertencia de la Misión de Sabios de invertir más en este campo por su importancia estratégica, hace pocos esfuerzos. “A veces uno se siente frustado por no sacar mas provecho a estos temas en los que otros gobiernos invieten tanto. Los computadores que conocemos hoy van a quedar rezagados en esta o en la generación de nuestros hijos. Así que tendrá que llegar el despertar de las entidades gubernamentales para apostar por este tipo de investigación. Decidí quedarme porque si nos vamos todos de Colombia, el país nunca podría crear ese tipo de ciencia”.

Algún día, con más dinero y voluntad política, debería ser posible con estos y otros aportes construir un primer computador cuántico en la capital del chontaduro o en otro rincón del país.

Un equipo de egresados y un docente de la Universidad del Valle ganó el primer lugar de los Premios Alejandro Ángel Escobar en la categoría de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

La investigación que presentó este grupo de investigadores se denomina “Propiedades cuánticas de sistemas físicos: contribuciones a la teoría de la información y al desarrollo de tecnologías cuánticas”.

El grupo está conformado por Cristian Edwin Susa Quintero, quien hizo su pregrado, maestría y doctorado en el Departamento de Física de la Universidad del Valle, actualmente es profesor del Departamento de Física y Electrónica de la Universidad de Córdoba, Montería; John Henry Reina Estupiñán quien hizo su pregrado y maestría en el Departamento de Física, Universidad del Valle, actualmente Profesor del Departamento de Física y director del Centro de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica - CIBioFi de la Universidad del Valle; y Andrés Felipe Ducuara García quien hizo su pregrado y maestría en el Departamento de Física, Universidad del Valle, estudiante de Doctorado en Ingeniería Cuántica en la Universidad de Bristol, Reino Unido.

En esta misma categoría el egresado de Bacteriología y Laboratorio Clínico de la Universidad del Valle Juan Sebastian Henao Agudelo recibió una mención de honor por la investigación “Papel fisiológico de las vesículas derivadas de los macrófagos M2 en la enfermedad renal aguda”. En la actualidad Juan Sebastian está vinculado a la Unidad Central del Valle - UCEVA.

El proyecto del investigador Henao Agudelo se desarrolló durante sus estudios de doctorado en la Universidad Federal de Sao Paulo. En la actualidad es uno de los investigadores del proyecto “Caracterización del perfil Inflamatorio y de micro-RNAs derivados de PBMCs en Adultos jóvenes con Neumonía por COVID-19”, uno de los ganadores de la convocatoria interna de la Universidad del Valle para financiar propuestas para los efectos del covid19.

Vale la pena recordar que Carlos Andrés Duque Acosta, matemático, profesional en filosofía y magíster en filosofía de la Universidad del Valle, recibió una mención de honor en la categoría Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, cuyos resultados se dieron a conocer el pasado 14 de octubre. Este egresado obtuvo esta mención por su investigación “La ampliación ontológico-política del Buen Vivir/Vivir Bien como praxis transmoderna”

Sobre los Premios Alejandro Ángel Escobar
Los Premios Nacionales Alejandro Ángel Escobar son considerados como el más alto galardón científico que se entrega en el país, no sólo por la excelencia de quienes los han recibido, sino por el rigor de los jurados encargados de adjudicarlos. En 2020 se cumplen 65 años de estar otorgando este reconocimientos.

Estos reconocimientos son entregados de manera anual por la Fundación Alejandro Ángel Escobar. Se entregan tres premios en la categoría de Ciencias (Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; Ciencias Sociales y Humanas; y en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible), así como un premio en la categoría de Solidaridad. Al mismo tiempo, se otorgan Menciones de Honor en todas las áreas, si el Jurado así lo decide.

El Consejo Directivo de la Fundación designa los jurados, tanto para Solidaridad como para Ciencias, integrados cada uno por personas de las más altas condiciones profesionales y académicas. En el caso de Ciencias, puede también solicitarse el concurso de especialistas nacionales o extranjeros para una evaluación del trabajo respectivo. Las decisiones de los Jurados son promulgadas por el Consejo Directivo, y una vez adoptadas por éste, son inapelables.

En esta ocasión la convocatoria estuvo abierta desde el 15 de enero y hasta el 30 de abril. A pesar de la emergencia sanitaria decretada, hubo una masiva participación tanto en ciencias como en solidaridad. Debido a la imposibilidad de realizar la tradicional ceremonia de entrega de los Premios, los resultados se darán a conocer entre el 13 y el 16 de octubre, un día por categoría.

Sobre el proyector ganador en Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Sobre la Mención de Honor en Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Sobre la Mención de Honor en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Dos proyectos de la Universidad del Valle hacen parte de los finalistas de los Premios a la Innovación Universitaria que entrega la Corporación para la Integración y Desarrollo de la Educación Superior en el Sur Occidente Colombiano – CIDESCO.

La premiación se realizará a través de una ceremonia virtual que se transmitirá este jueves 8 de octubre a las 5:00 p.m a través de la fanpage de CIDESCO: facebook.com/CorporacionCIDESCO.

En la categoría Salud se encuentra el proyecto "Nanorobot para pacientes con cáncer", presentado por Alejandra Arango, egresada de Química de Univalle y actualmente vinculada como joven investigador al Grupo en Bionanoelectrónica que dirige el profesor Jaime Velasco de la Facultad de Ingeniería.

El proyecto presentado se basa en la patente otorgada al profesor Jaime Velasco. Dicha patente consiste en el diseño de un nanorobot que emula la estructura de un bacteriófago artificial y que pretende ser construido a base de nanoestructuras de carbono, con el objetivo de suministrar medicamentos de forma selectiva a nivel celular.

Como indica Alejandra, “en este momento nos encontramos realizando simulaciones de dinámica molecular para estudiar la posible interacción entre las toxinas, que tendría el nanodispositivo, y que funcionan como sensores para la activación y el anclaje a los canales celular de nuestro interés”.

En la categoría Transformación empresarial se encuentra el proyecto "Desarrollo y aplicación del Polisacárido Microbiano", desarrollado por el grupo Microbiología y Biotecnología Aplicada (MIBIA) de la Facultad de Ciencias cuyo director es el Profesor Germán Bolívar (Departamento de Biología) junto con la profesora Cristina Ramírez.

Partiendo de la obtención de un polisacárido con propiedades físicas y químicas de interés para la industria, los investigadores incursionaron en el desarrollo y aplicación de diversos usos, como por ejemplo, la creación de revestimientos o biopelículas protectoras comestibles, que dadas sus cualidades de resistencia térmica, resistencia mecánica y propiedades bactericidas, se convierte en un método idóneo para la conservación de productos cárnicos y verduras.

Otro de los usos de este polisacárido, es la obtención de microencapsulados que permitan adicionar probióticos de liberación controlada para la conservación de pescados, evitando así la congelación del producto para su conservación; también permite reducir costos en la cría y levante de animales como la tilapia y el camarón toda vez que se elimina el uso de antibióticos.

Este proyecto es fruto de las sinergias entre la Biología y la Ingeniería de Alimentos, enfocadas en el desarrollo y aplicación de la ciencia para el mejoramiento de productos y procesos que benefician tanto a productores como a consumidores.

Sobre los Premios CIDESCO
CIDESCO es una entidad sin ánimo de lucro, que tiene como propósito aportar, mediante la integración y la cooperación, al desarrollo de las Instituciones de Educación Superior (IES) asociadas, realizando programas y proyectos para beneficio de ellas, del sector educativo y de la región del Suroccidente Colombiano.

Los premios CIDESCO a la Innovación Universitaria “buscan fomentar el desarrollo de una cultura regional de la innovación basada en el conocimiento aplicado en las diferentes Instituciones de Educación superior de la región Suroccidente de Colombia agremiadas en CIDESCO. Este concurso tiene como objetivo reconocer las iniciativas innovadoras puestas en marcha en las Universidades y que agregan valor a la región, aportando al fortalecimiento de la educación superior”.

Los proyectos elegidos fueron evaluados por los jurados principalmente en tres aspectos: NOVEDAD: Entendido como un proyecto no visto u oído anteriormente en el espacio local; CALIDAD: Entendida desde la pertinencia en la ejecución del proyecto y la utilidad diferenciadora en comparación de sus antecedentes; IMPACTO: Entendido como los resultados positivos en los aspectos financieros, sociales, humanos, organizacionales, que haya tenido el proyecto.

El jurado que seleccionó los 18 proyectos finalistas estuvo conformado por expertos, doctores en Educación, Magísteres en Innovación, ganadores de los PCIU 2019, profesionales, académicos y emprendedores de las diferentes categorías de este certamen.

La tesis titulada “Propuesta de Mejoramiento de la Etapa del Blanqueamiento de Iraca Empleada en la Elaboración de Sombreros de Paja Toquilla de Sandoná, Nariño”, que estuvo a cargo de las ingenieras químicas Marly Alejandra Urbano Mutiz y Luisa María Gómez Cabrera, se realizó de la mano con la comunidad de artesanos del municipio de Sandoná, Nariño, donde pudieron conocer los procedimientos ancestrales con que se hace el blanqueamiento de esta fibra mejorando el proceso, de tal manera que representará un cambio para bien en las condiciones de vida de los fabricantes de sombreros. 

El blanqueamiento de la fibra de Iraca utiliza un ahumado de azufre. Este procedimiento ha traído, desde que se realiza, inconvenientes para la salud de los artesanos, presentando problemas como conjuntivitis, quemaduras en la piel, despigmentación del cabello, trastornos respiratorios agudos entre otros. Por otro lado, es una fuente de contaminación ambiental en el municipio de Sandoná.  

Gracias a que las dos egresadas provienen del departamento de Nariño y Luisa María Gómez es oriunda del municipio de Sandoná, se enteraron de primera mano de esta situación. La iniciativa de realizar la investigación surge de las estudiantes y su relación con la comunidad afectada por el uso de azufre en el proceso. Utilizando diferentes compuestos químicos en más bajas concentraciones, de lo que se utilizaba con el azufre en el proceso de blanqueado, puede mejorar la calidad vida de alrededor de 12.000 artesanos de este municipio desde aspectos socioeconómicos y ambientales. 

Al utilizar este proceso, se pueden reducir afectaciones de salud entre los artesanos. La fibra mejora en calidad y pueden evitar pérdidas del producto final. Estimados preliminares dan un margen de ganancia neta hasta en un 60%. 

Como resultado final se puede obtener: reducción del impacto ambiental. Se elimina el ahumado con azufre de la Iraca y se reduce el uso de la cantidad de peróxido de hidrogeno. Por otro lado, las soluciones acuosas resultantes del proceso de blanqueo se deben neutralizar y de esta forma poder ser desechadas a los afluentes hídricos. 

“En nuestro país existen varios departamentos con vocación artesanal, entre los que se destacan, Bolívar, Boyacá, Cauca, Córdoba, Guaviare, Quindío, Nariño y Sucre. El sector de artesanías, además de tener importancia en el desarrollo cultural, es relevante en términos de generación de empleo e ingresos en segmentos especiales de la población. Por eso, este proceso es fundamental para estas actividades artesanales que son la herencia de nuestros ancestros”, comentó la profesora Natali Lorena Mena Guerrero del Departamento de Química y codirectora del trabajo de grado, junto al profesor Fiderman Machuca de la Escuela de Ingeniería Química. 

En estos momentos el procedimiento se encuentra en proceso de patente por parte de la Universidad del Valle. Además, las responsables del trabajo de grado, han venido participando en diferentes convocatorias con el fin de lograr recursos con los que se pueda implementar el desarrollo a diferentes poblaciones artesanas, ofreciéndoles una posibilidad para obtener grandes beneficios. Este es otro ejemplo de cómo, por medio de la academia, utilizando ciencia y tecnología se pueden solucionar problemas de las comunidades de nuestro país. 

 

Investigadores de Univalle lanzan preocupante llamado en salud reproductiva y seguridad alimentaria. Tomado del diario El Tiempo.

Reanudar las aspersiones de glifosato por parte del Gobierno Nacional para erradicar cultivos ilícitos no es conveniente ni prudente, bajo un principio de precaución que deben aplicar las autoridades al momento de tomar decisiones que afecten a todo un país, cuando hay investigaciones con resultados contundentes en animales y en humanos que científicos en el mundo han venido adelantando en los últimos 20 años.

Para ser más exactos, cuando hay 79 investigaciones, cuyos resultados han sido publicados en revistas científicas indexadas sobre los efectos nocivos del glifosato en la salud reproductiva de hombres y mujeres, como consecuencia de exposiciones directas o indirectas a esta aspersión en cualquier etapa de la vida.

Así lo señalan investigadores del Grupo de Epidemiología y Salud Poblacional (GESP), de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle que hicieron una investigación de recopilar estos estudios mundiales, con el apoyo del Centro de Derechos Reproductivos. Este último es un estamento internacional que desde 1992 utiliza herramientas legales para promover la autonomía reproductiva como un derecho humano fundamental que todos los gobiernos están legalmente obligados a proteger, respetar y garantizar. Lo hace en América Latina y el Caribe; Europa, África, Asia y en Estados Unidos.

En cuanto a la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, sus investigadores detectaron entre 2004 y 2005, la relación de los nacimientos de cuatro niños sirena y cuatro niños cíclopes por sus malformaciones al nacer con la presencia de metales pesados en el río Cauca, cerca del viejo vertedero de basuras de Navarro.

Por ello, según el GESP de Univalle, la revelación sobre el glifosato, como lo señalan los directivos del GESP de la Escuela de Salud Pública y del Centro de Derechos Reproductivos,  no debe tomarse a la ligera porque aseguraron que hacen esta exposición con conocimiento de causa. 

Como lo explicaron Catalina Rodríguez Coral, directora regional para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, y el director de GESP, Fabián Mendez Paz, con PhD en Epidemiología de la Universidad de Johns Hopkins y profesor de la Escuela de Salud Pública de Univalle, el propósito de este trabajo fue recopilar evidencia para contribuir a la toma de decisiones gubernamentales, en cuanto al control y regulación del uso del glifosato en el país. 

El uso del glifosato ha generado todo un debate, con opiniones en contra y otras a favor.

Sin embargo, como lo señalaron en la Universidad del Valle, lo que busca es mostrar resultados que han sido contundentes sobre efectos negativos que deben considerarse antes de pensar en poner en marcha una aspersión.

La investigación

De acuerdo con el investigador Méndez, en 19 de esos estudios que fueron hechos en poblaciones humanas, más de la mitad de los mismos reportaron efectos sobre la fertilidad, es decir, demostraron que mujeres en edad fértil y expuestas a la aspersión del glifosato no podían quedar embarazadas. 

Otros efectos durante son abortos espontáneos y tempranos, además de nacimientos pretérmino durante el desarrollo de la gestación. Pero también, varios tipos de malformaciones, además de daño al ADN, déficit de atención y discapacidad intelectual. 

“Tenemos suficiente evidencia para señalar que, desde el principio de precaución no es prudente en este momento usar glifosato en aspersión aérea. Incluso, en otras instancias, como sociedad podríamos empezar a evaluar, tal como se está haciendo en algunos países de Europa y en Estados Unidos, también la prohibición del glifosato para uso agrícola”, indicó el investigador Méndez, quien recalcó que la aspersión en cultivos ilícitos tiene mayor concentración de los componentes del glifosato por lo que 

"Un estudio en California, en Estados Unidos, donde se hizo seguimiento a poblaciones de familias de trabajadores que viven cerca de los sitios donde se usa el glifosato en plantaciones encontró mayor ocurrencia de autismo en los hijos de estas familias", dijo el investigador, que también mencionó que entre las investigaciones hay otras que señalan efectos transgeneracionales, es decir, se detectaron efectos nocivos o perjudiciales que pasan a una segunda o a una tercera generación de personas. En otras palabras a los hijos de quienes pudieron estar expuestos a la aspersión del glifosato y a los hijos de la segunda generación.

El doctor Méndez dijo que algunos de estos estudios sobre humanos usaron metodologías que incluían georreferenciación de casos, cultivos y construcción de indicadores sobre el estado de exposición de las poblaciones.

La investigación de la Univalle, respaldada por el Centro de Derechos Reproductivos, también incluyó 44 estudios en animales y 16 in vitro. In vitro significa que se realiza fuera de un organismo vivo y, normalmente, en tejidos, órganos o células aislados.

Según el PhD en Epidemiología de la Universidad de Johns Hopkins, casi en la totalidad de estos estudios también se encontró algún efecto negativo de la exposición al glifosato extrapolable a la salud reproductiva humana, como alteraciones hormonales, daño de órganos reproductivos, malformaciones congénitas, daños celulares y alteraciones de la fertilidad, en vías metabólicas, neuroportamentales y del neurodesarrollo. 

El investigador Méndez dijo que los estudios en animales tuvieron como objeto analizar y evaluar cómo el glifosato afectaba la fertilidad en las hembras de especies con un comportamiento equiparable al humano.

El informe también muestra que en Colombia casi ningún grupo de investigación ha suscrito estudios sobre el tema y los pocos que lo han hecho no han se han enfocado en la salud reproductiva, a excepción de los que fueron tenidos en cuenta en esta revisión.

Con base en estos resultados, el Centro de Derechos Reproductivos y el grupo de investigación GESP de Univalle le recomendaron al Gobierno Nacional, en aplicación del principio de precaución, “abstenerse de reanudar el programa de aspersiones aéreas con glifosato”.

A la pregunta de si ya se hizo esta recomendación directa al Gobierno, el investigador Méndez respondió que en este año con la pandemia, el Estado promovió unas audiencias públicas de carácter virtual para debatir la reanudación de la aspersión con glifosato. 

"Yo traté de inscribirme para participar. Cuando entré, preguntaron en qué tema. Pero salud no aparece por ningún lado", dijo el director del GESP de Univalle.  "En la audiencia hay el espacio para hablar en términos ecológicos y ambiental, se puede hablar del daño, pero no del daño en la salud", concluyó.

'Afectación de cultivos de pancoger en Valle y el Cauca'

De acuerdo con el investigador y director del grupo de Epidemiología y Salud Poblacional (GESP), de la Escuela de Salud Pública, otra investigación que impulsó este estamento de la misma Univalle encontró daños por el glifosato en cultivos de plátano y otros pan coger en predios de campesinos en el norte del Cauca y en el sur del vecino departamento del Valle del Cauca.

Es por ello que el investigador también recalcó sumar estas evidencias como efectos negativos, pero en este caso, en la seguridad alimentaria. Es una preocupación, teniendo en cuenta que la agricultura en Colombia es uno de sectores primarios más importantes en la economía y en la misma alimentación de todos los colombianos. 

Añadió que estos resultados también son parte de una de las revistas científicas indexadas que se pueden consultar. 

Estos cuestionamientos se suman a otros hechos por Christopher Portier, profesor de la Universidad de Queensland, en Australia, quien ha sostenido que existen estudios que asocian el glifosato con el linfoma no Hodgkin (cáncer de tejido linfático). 

Así mismo, Diana Rodríguez Franco, de DeJusticia, ha manifestado que en las fumigaciones aéreas, la cantidad que se riega en promedio es cinco veces más alta que la usada en la agricultura, por lo que el efecto sobre la salud humana es mayor. Además, como se fumiga con avionetas a 50 metros del suelo, el viento hace que no solo afecte la coca, sino los cultivos de pancoger y las fuentes hídricas.

Pero para otros sectores, el glifosato no genera este tipo de daños. Keith Solomon, profesor de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guelph, dijo que “todas las agencias de Canadá, Europa y Estados Unidos han descartado la relación entre el glifosato y el cáncer”, mientras que David Eastmond, del Comité de Evaluación Química (EPA), afirmó: “No existe una asociación entre glifosato y genotoxicidad”. 

En estos aspectos de salud, hay quienes como el exministro de Salud Alejandro Gaviria que han señalado que, por lo menos, tres estudios demuestran que “el glifosato tiene un efecto adverso sobre la salud, puede ocasionar cáncer, aumenta la mortalidad infantil, causa problemas dermatológicos y respiratorios y puede interferir en el desarrollo embrionario”. 

El Gobierno mantiene su intención de retomar las aspersiones con glifosato, pese a que también hay poblaciones de Nariño, como Tumaco y Policarpa, donde se teme daños en la salud por lo que piden la erradicación manual y la sustitución de cultivos para no agravar la situación social en estas regiones que están en medio de amenazas y una guerra sin cuartes de grupos armados ilegales con alianzas con el narcotráfico. 

Sobre los efectos en causar cáncer, en el Ministerio de Salud respondieron que en  estudios del Instituto Nacional de Cancerología sobre el pesticida, “la información no es suficientemente precisa ni confiable para ver la relación del herbicida con el cáncer”. 

El tema del glifosato también ha generado debate por declaraciones del presidente Iván Duque sobre los páramos y buscar su protección.

División de opiniones, luego de que Corte suspendió aspersión en 2015

Hace 26 años, la Corte Constitucional recibió por primera vez una tutela contra el Consejo Nacional de Estupefacientes; en la cual, un líder de la entonces Alianza Democrática M-19 le pedía que suspendiera un programa de fumigación con glifosato sobre cultivos de amapola.

Del 2001 al 2015 se fumigaron con glifosato 1,6 millones de hectáreas, pero los cultivos no se redujeron como se esperaba. En ese mismo tiempo se detectaron 1,2 millones de hectáreas de narcocultivos.

Las fumigaciones fueron congeladas en el 2015, cuando el gobierno de Juan Manuel Santos acató la orden de la Corte de suspenderlas, porque podían causar cáncer.

Dos años después, en el 2017, la Corte abrió una puerta estrecha para asegurar que si el Gobierno quería volver a fumigar, debía cumplir seis requisitos. Uno de esos requisitos era certificar que el herbicida no afecta la salud.

El Gobierno le había pedido a la Corte modular sus exigencias considerando que había una en particular que era de imposible cumplimiento, la de adelantar una investigación científica, que de forma “objetiva y concluyente, demuestre ausencia de daño para la salud y el medioambiente”.

En marzo del año pasado, la Corte hizo una audiencia histórica sobre el glifosato para escuchar las voces a favor y en contra. 

La conclusión es que el herbicida sigue dividiendo opiniones, no solo en cuanto a sus efectos en la salud y el medioambiente, sino también sobre qué tan efectivo es para la lucha contra las drogas y la seguridad. 

El gobierno del presidente Iván Duque ha sostenido que la baja cifra de 60.000 hectáreas con coca lograda en el 2012 fue gracias a la combinación de diversos mecanismos y herramientas, entre ellas el glifosato.

Según el presidente Duque, mientras que los grupos manuales pueden erradicar entre 2 y 3 hectáreas por día, la fumigación logra afectar 150 hectáreas. 

Otro argumento de la Policía Antinarcóticos es que la aspersión terrestre, que pretendía la utilización de drones y una oruga para realizar la aspersión con glifosato, no dio mayores frutos. Los drones no cubrían las 12 hectáreas por vuelo, y la oruga no resultó viable en terrenos agrestes y de ladera. 

El Gobierno también argumenta que la erradicación manual es 2,65 veces más costosa que la fumigación aérea. Sin embargo, esa afirmación fue controvertida en la Corte.