Varios investigadores y egresados de la Universidad del Valle fueron destacados por el diario El País por los desarrollos que están liderando. En la foto el egresado Hever Moncayo, quien en la actualidad es docente e investigador en la Embry-Riddle Aeronautical University.
Por: Santiago Cruz Hoyos
Foto: Álvaro Pío Fernández / El País
Tomado de El País
Cali no solo es una ciudad de científicos capaces de enviar robots a Marte, como lo acaba de lograr la ingeniera aeroespacial Diana Trujillo, jefa del equipo de ingeniería del brazo robótico del Perseverance de la Nasa, que ya recorre el ‘planeta rojo’. También es cuna de hematólogos-oncólogos como el doctor Cristhiam Rojas Hernández, quien, en el MD Anderson Cáncer Center en Texas, es uno de los investigadores principales de un estudio clínico sobre el efecto de los anticoagulantes para tratar la infección por Covid–19.
— Todavía no se ha determinado si los anticoagulantes generan un efecto protector o no, y es lo que pretendemos averiguar. El estudio se llama Rapid Coag e incluye centros de investigación y hospitales en Canadá, Estados Unidos, Suramérica, con más de 25 investigadores en el mundo –dice por celular desde su consultorio, después de terminar las consultas de la mañana.
El doctor Rojas nació en Cali hace 39 años. Fue en su colegio, El Claret, durante las clases de biología, química y física, cuando descubrió que quería ser médico. En 1999 ingresó a la Universidad del Valle y en 2005 se graduó con honores. Un viaje le cambiaría la vida para siempre.
Después de terminar su año de internado en el HUV, hizo una pasantía en la Universidad de Miami, gracias al programa William Harrington.
Harrington fue un hematólogo prominente en EE. UU., justo la rama de la medicina en la que eligió especializarse el doctor Rojas. En la Universidad de Miami tuvo la oportunidad de acceder a tecnología de punta y relacionarse con médicos reconocidos mundialmente, lo que hizo que “abriera los ojos” ante las oportunidades que tendría en caso de ejercer su carrera en Estados Unidos.
Aplicó para validar sus estudios e hizo una residencia en la Universidad de Yale. Después, en la de Nuevo México, se formó como hematólogo–oncólogo. Fue en esa universidad donde comenzó su carrera como investigador. Trabajó con mentores mundiales en leucemia, cáncer hepático, trombosis y en general los problemas de la coagulación, lo que lo llevó a donde trabaja hoy, el MD Anderson Cáncer Center. Hasta que apareció la pandemia del coronavirus y la necesidad urgente de dar respuestas.
—Lo que se ha reconocido es que uno de los problemas que genera el coronavirus es el riesgo de coágulos sanguíneos, mi área de especialidad. El estudio en el que trabajo se enfoca en pacientes hospitalizados. Es una investigación en la que hay dos ‘brazos’ de comparación: a los pacientes se les da anticoagulación en ambos casos, pero lo que queremos determinar es cuál es la dosis óptima –dice el doctor Rojas, quién igualmente se dedica a entrenar estudiantes “para dejar un legado”.
Entre sus objetivos está concretar un programa de pasantías en el MD Anderson Cáncer Center con estudiantes de Univalle. Una de las frases que les transmite la leyó en la pared de una biblioteca. Se la atribuyen al filósofo romano Seneca: “Suerte es lo que sucede cuando la preparación coincide con la oportunidad”.
Víctor Manuel Bastidas Valencia es, literalmente, un adelantado a Colombia. Lo llamo a las 8:00 de la noche de un miércoles y él contesta el jueves, a las 10:00 de la mañana, en Japón. Trabaja en la empresa de telecomunicaciones Nippon Telegraph and Telephone (NTT), en una división llamada NTT Basic Research Laboratories.
Víctor es físico. Se enfoca en hacer investigaciones con aparatos tan extraños como los computadores cuánticos. También realiza investigaciones que han sido publicadas en las revistas científicas más prestigiosas del mundo como Science Advances. Una de esos estudios se lo dedicó a su profesor del bachillerato, Francisco Wuman: Teoría del Metamorfismo Cuántico.
Víctor nació en Yumbo en 1983, y estudió en el Colegio José Antonio Galán. Sus profesores Francisco Wuman, Walter Montes y Phanor Gómez se encargaron de que se enamorara de la física, sin importar que no tuviera plata para estudiar la carrera: apenas la pensión de un salario mínimo de su mamá. Tanto Wuman, como el colegio, reunieron para pagar su matrícula en Univalle. De ahí su cariño por “el profe”.
Para ahorrar, Víctor llegaba a las clases de cálculo montado sobre las pipas de gas que distribuían en Cali los vehículos que salían desde Yumbo a las 5:00 a.m. Lo dejaban en el Batallón Pichincha, y de ahí caminaba hasta la universidad.
Una vez se graduó, aplicó a una beca en Alemania para cursar un doctorado en transiciones de fases cuánticas. No pagó un peso por estudiar allá. Luego hizo dos posdoctorados más, uno en Alemania y otro en Singapur, hasta que, en 2017, lo contrataron para hacer investigaciones en la empresa japonesa.
Cuando leyó las entrevistas que le hicieron a la ingeniera aeroespacial Diana Trujillo, se sintió identificado con su propia historia.
— Toda la vida amé la física y fue ese amor lo que hizo que superara las dificultades que tuve en Colombia para encontrar una oportunidad en mi campo. No se debe escoger una carrera por plata. Hay que seguir la pasión que se tenga, sea físico o panadero, o lo que sea. Como la doctora Diana Trujillo, yo no sabía inglés cuando salí del país, y viajé a Alemania a hacer mi doctorado. Aprendí primero el alemán que el inglés. A veces se piensa que para estudiar en el exterior se requiere tener un montón de plata y saber varios idiomas y no es así. Basta soñar.
Cali no solo es una ciudad de científicos capaces de enviar robots a Marte, como lo acaba de lograr la ingeniera aeroespacial Diana Trujillo, jefa del equipo de ingeniería del brazo robótico del Perseverance de la Nasa, que ya recorre el ‘planeta rojo’. También es cuna de hematólogos-oncólogos como el doctor Cristhiam Rojas Hernández, quien, en el MD Anderson Cáncer Center en Texas, es uno de los investigadores principales de un estudio clínico sobre el efecto de los anticoagulantes para tratar la infección por Covid–19.
— Todavía no se ha determinado si los anticoagulantes generan un efecto protector o no, y es lo que pretendemos averiguar. El estudio se llama Rapid Coag e incluye centros de investigación y hospitales en Canadá, Estados Unidos, Suramérica, con más de 25 investigadores en el mundo –dice por celular desde su consultorio, después de terminar las consultas de la mañana.
El doctor Rojas nació en Cali hace 39 años. Fue en su colegio, El Claret, durante las clases de biología, química y física, cuando descubrió que quería ser médico. En 1999 ingresó a la Universidad del Valle y en 2005 se graduó con honores. Un viaje le cambiaría la vida para siempre.
Después de terminar su año de internado en el HUV, hizo una pasantía en la Universidad de Miami, gracias al programa William Harrington.
Harrington fue un hematólogo prominente en EE. UU., justo la rama de la medicina en la que eligió especializarse el doctor Rojas. En la Universidad de Miami tuvo la oportunidad de acceder a tecnología de punta y relacionarse con médicos reconocidos mundialmente, lo que hizo que “abriera los ojos” ante las oportunidades que tendría en caso de ejercer su carrera en Estados Unidos.
Aplicó para validar sus estudios e hizo una residencia en la Universidad de Yale. Después, en la de Nuevo México, se formó como hematólogo–oncólogo. Fue en esa universidad donde comenzó su carrera como investigador. Trabajó con mentores mundiales en leucemia, cáncer hepático, trombosis y en general los problemas de la coagulación, lo que lo llevó a donde trabaja hoy, el MD Anderson Cáncer Center. Hasta que apareció la pandemia del coronavirus y la necesidad urgente de dar respuestas.
—Lo que se ha reconocido es que uno de los problemas que genera el coronavirus es el riesgo de coágulos sanguíneos, mi área de especialidad. El estudio en el que trabajo se enfoca en pacientes hospitalizados. Es una investigación en la que hay dos ‘brazos’ de comparación: a los pacientes se les da anticoagulación en ambos casos, pero lo que queremos determinar es cuál es la dosis óptima –dice el doctor Rojas, quién igualmente se dedica a entrenar estudiantes “para dejar un legado”.
Entre sus objetivos está concretar un programa de pasantías en el MD Anderson Cáncer Center con estudiantes de Univalle. Una de las frases que les transmite la leyó en la pared de una biblioteca. Se la atribuyen al filósofo romano Seneca: “Suerte es lo que sucede cuando la preparación coincide con la oportunidad”.
Víctor Manuel Bastidas Valencia es, literalmente, un adelantado a Colombia. Lo llamo a las 8:00 de la noche de un miércoles y él contesta el jueves, a las 10:00 de la mañana, en Japón. Trabaja en la empresa de telecomunicaciones Nippon Telegraph and Telephone (NTT), en una división llamada NTT Basic Research Laboratories.
Víctor es físico. Se enfoca en hacer investigaciones con aparatos tan extraños como los computadores cuánticos. También realiza investigaciones que han sido publicadas en las revistas científicas más prestigiosas del mundo como Science Advances. Una de esos estudios se lo dedicó a su profesor del bachillerato, Francisco Wuman: Teoría del Metamorfismo Cuántico.
Víctor nació en Yumbo en 1983, y estudió en el Colegio José Antonio Galán. Sus profesores Francisco Wuman, Walter Montes y Phanor Gómez se encargaron de que se enamorara de la física, sin importar que no tuviera plata para estudiar la carrera: apenas la pensión de un salario mínimo de su mamá. Tanto Wuman, como el colegio, reunieron para pagar su matrícula en Univalle. De ahí su cariño por “el profe”.
Para ahorrar, Víctor llegaba a las clases de cálculo montado sobre las pipas de gas que distribuían en Cali los vehículos que salían desde Yumbo a las 5:00 a.m. Lo dejaban en el Batallón Pichincha, y de ahí caminaba hasta la universidad.
Una vez se graduó, aplicó a una beca en Alemania para cursar un doctorado en transiciones de fases cuánticas. No pagó un peso por estudiar allá. Luego hizo dos posdoctorados más, uno en Alemania y otro en Singapur, hasta que, en 2017, lo contrataron para hacer investigaciones en la empresa japonesa.
Cuando leyó las entrevistas que le hicieron a la ingeniera aeroespacial Diana Trujillo, se sintió identificado con su propia historia.
— Toda la vida amé la física y fue ese amor lo que hizo que superara las dificultades que tuve en Colombia para encontrar una oportunidad en mi campo. No se debe escoger una carrera por plata. Hay que seguir la pasión que se tenga, sea físico o panadero, o lo que sea. Como la doctora Diana Trujillo, yo no sabía inglés cuando salí del país, y viajé a Alemania a hacer mi doctorado. Aprendí primero el alemán que el inglés. A veces se piensa que para estudiar en el exterior se requiere tener un montón de plata y saber varios idiomas y no es así. Basta soñar.
Los sueños son como una brújula que te lleva por un camino de oportunidades, dice desde la Florida Hever Moncayo, investigador en Embry-Riddle Aeronautical University.
Hever nació en Pasto, hizo su carrera de ingería física en la Universidad del Cauca, y en Cali cursó su maestría en la Universidad del Valle, donde además conoció a su esposa.
En la universidad trabajó con el profesor Peter Thomson, un ingeniero aeroespacial, en la aplicación de la física a la seguridad de los vuelos en la Fuerza Aérea. Después Hever hizo un doctorado en la Universidad de West, en Virginia, donde aprendió a desarrollar sistemas para lograr que drones, aviones y naves espaciales sean más autónomos e inteligentes y no dependan de un operador en tierra.
Es lo que hace en su laboratorio, Advanced Dynamics and Control Laboratory, en la Embry-Riddle Aeronautical University.
—Piensa en el cuerpo. Tenemos redes neuronales que nos ayudan a pensar. También un sistema inmune que detecta cuando un intruso entra al organismo y se defiende. Yo desarrollé inteligencia artificial que hace eso: logra que los vehículos espaciales estén protegido de ‘virus’, que en este caso son fallas como, por ejemplo, un daño en un sensor.
Estos vehículos pueden tomar decisiones: compensarse, seguir con la misión o regresarse. Es un proyecto que financia la Nasa para desarrollar tecnologías en futuras misiones espaciales. Pretenden enviar no uno, sino varios robots al espacio que cooperen entre sí. También desarrollamos investigaciones para el Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
Desde niño, Hever se sintió atraído por la ingeniería. Le sacaba los motores a sus juguetes para ponérselos a otros. En una ocasión desbarató un robot que le había dado su papá, un expolicía, para ponerle el motor a un avión de plástico y simular que sonara como si tuviera una turbina.
Eran años en los que Hever creía que trabajar en proyectos espaciales era imposible. Lo mismo pensaba cuando ingresó a la Universidad del Valle. Sin embargo, sus profesores, con contactos en el exterior, le hicieron ver que no era así. Hever ahora intenta lo mismo, mostrar que no es imposible trabajar para entidades como la Nasa. Cuenta con estudiantes colombianos en varias de sus investigaciones.
El colombiano, con respecto a los estudiantes de otros países, dice, tiene una ventaja: valora la oportunidad de estudiar en el exterior, y pone esa oportunidad por encima de todo.
— Y no hay que ser un genio para hacer ciencia, sino tener motivación.
Hay, además, ‘sabios’ que decidieron quedarse en Colombia. Uno de ellos es Jaime Cantera, uno de los oceanógrafos más reconocidos del país, secretario técnico en la comisión encargada de estudiar los océanos en la Misión de Sabios que convocó el presidente Iván Duque.
En la unidad donde vive el profesor Cantera, en la vía entre Cali y Jamundí, le consultan cualquier asunto que tenga que ver con animales. Hace unos días un vecino le pidió que fuera a su casa para mostrarle unos extraños gusanos. Tal vez eso se deba a que conocen su trayectoria.
El profesor Cantera nació en Cali hace 66 años, en un edificio frente al Parque Panamericano. Su papá, cartagueño, era ginecólogo, así que atendió el parto en la casa. Su madre era francesa, y eso explica sus rasgos europeos: cabello y ojos claros.
Hizo la primaria en el Colegio Alemán, el bachillerato en el Camacho Perea, y desde entonces ama la zoología. Imaginaba su vida en África, montado en un jeep mientras observaba leones y jirafas. En su casa tenía un museo de pájaros e insectos que él mismo disecaba. Su plan de los sábados era ir al Museo de Ciencias Naturales y dibujar aves.
Sin embargo, una salida al mar en Juanchaco le cambió el destino. Sucedió en quinto semestre de la carrera de biología en Univalle, en el curso de zoología de los invertebrados.
–Esa mañana vi la luz.
Desde aquel día, hace 41 años, el profesor Cantera se ha dedicado a estudiar el océano, sobre todo el Pacífico. Fue uno de los primeros colombianos en hacer investigación en la Antártida y la región Subantártica (su esposa estaba embarazada y apenas se podía comunicar con ella con telegramas), coordinó el proyecto de Uruguay y Argentina para hacer la protección ambiental del río de la Plata, regresó a Univalle, donde fue jefe del Departamento de biología, decano, vicerrector de investigaciones y hoy se dedica a la docencia y a investigar lo que ocupa la mitad de Colombia, el mar.
Uno de sus más recientes proyectos junto a otros docentes y estudiantes consiste en un estudio sobre la red alimenticia de los manglares en el Pacífico. Determinar quién se come las hojas de los manglares, y a su vez quién se come al que se come las hojas, y descubrir de qué finalmente se alimentan los peces. Al determinar la fuente de alimentación, se protege dicha fuente, lo que a la larga cuidaría la población de peces que comemos todos.
—Los científicos nacemos de la capacidad de asombrarnos y hacernos preguntas. Es lo único que se requiere: tener vocación.
Cerca de donde vive el profesor Cantera trabaja la doctora María Adelaida Gómez, una de las científicas que más conoce sobre leishmaniasis en Colombia. Es la coordinadora del laboratorio de bioquímica y biología molecular del centro Cideim.
La doctora Gómez se dijo que quería ser científica a mediados de los 90, con la llegada de la parabólica. Todo ocurrió después de ver en Discovery un documental sobre los brotes del ébola en África, lo que le pareció impresionante: cómo un virus puede hacer tanto daño y cómo a su vez científicos valientes infundados en trajes que parecían espaciales lo combatían.
La doctora Gómez tenía 15 años y se prometió trabajar en enfermedades infecciosas. Ingresó a la Universidad de Los Andes para estudiar microbiología, hizo una pasantía en el Centro Internacional de Agricultura Tropical, Ciat, en Palmira, (ahora Alianza Bioversity-Ciat), después un doctorado en Canadá sobre leishmaniasis y regresó para cumplir su sueño de ayudar a las comunidades que sufren de esta enfermedad que, entre los científicos, la llaman “desatendida”. No hay interés en la industria farmacéutica en invertir recursos para encontrar vacunas o medicamentos porque el retorno económico no sería significativo.
Por lo pronto, en las investigaciones de Cideim en las que ha participado la doctora Gómez se han logrado avances como darle viabilidad a medicamentos orales para tratar la enfermedad en niños, y no como comúnmente se hace: 20 días seguidos de inyecciones de antimonio, lo que en la zona rural es un problema. Hay pacientes que deben viajar a caballo durante horas para ponerse el medicamento.
—Si estamos involucrados en las problemáticas que queremos trabajar y tenemos la capacidad de hacer ciencia internacional, es decir fortalecer colaboraciones en el exterior que nos permitan tener acceso a tecnologías que no hay acá, vamos a beneficiar a las comunidades de nuestra realidad. Así que hacer ciencia en Colombia es un reto, como lo es en cualquier parte del mundo, pero también es algo muy bonito.
La microbióloga María Francisca Villegas, directora del centro BioInc de la Universidad Icesi, piensa de la misma manera. Junto a otros científicos como Paola Caicedo, la doctora María Francisca busca descubrir fármacos con productos naturales de la biodiversidad colombiana para tratar el covid. Ya encontraron uno, solo que tiene un problema: es tóxico. El trabajo de las mentes brillantes es ese: resolver un problema para continuar con el siguiente.
Es lo que pretende la psicóloga Marcela Arrivillaga, directora de la Oficina de Investigación y Desarrollo de la Universidad Javeriana. Durante su carrera ha trabajado en VIH-Sida, realizando estudios de seroprevalencia en hombres que tienen sexo con hombres. También diseñó una metodología para medir el acceso a los servicios de salud usando como fuente los hogares y no las EPS, sobre todo porque el 70 % de las tutelas por violaciones al derecho a la salud tienen que ver con barreras al acceso a los servicios.
Además, la doctora Arrivillaga lidera el desarrollo de un dispositivo llamado Citobot, que facilita la detección del cáncer de cuello uterino, y participa en un estudio para implementar en el país la profilaxis pre exposición al VIH-Sida, una terapia que permite, a base de medicamentos antiretrovirales, que las personas que no están infectadas con VIH, pero conviven con quien sí lo esté, prevengan el contagio.
—Hay que soñar en grande.
Diseñado para elevar la calidad en la formación doctoral de nuestro país, el ‘Programa de becas excelencia doctoral del Bicentenario’ abre la posibilidad para que investigadores nacionales continúen su formación en la universidad colombiana de su preferencia.
Con el paso del tiempo, la Universidad del Valle se ha convertido en una opción atractiva para estos becarios, quienes anualmente suman solicitudes para vincularse a los prestigiosos programas de formación doctoral, ofrecidos por la Institución Educativa con más reconocimiento investigativo del suroccidente colombiano.
“Estos programas de apoyo a la formación doctoral son de suma importancia para el estudiante, ya que durante esta etapa no solo se deben atender asuntos académicos, simultáneamente se debe prestar atención a las necesidades básicas de sostenimiento”, apunta el vicerrector de investigaciones Héctor Cadavid, al referirse a una de las principales características de este programa de becas que incentiva la transferencia de conocimiento científico de alto impacto, liderado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
“Aunque se ha presentado un retraso, estamos transitando actualmente por una fase en la que esperamos sumar 31 nuevos becarios de doctorado a lo largo del semestre. En este punto, es importante destacar la acogida que ha tenido la convocatoria en distintos departamentos de la región, beneficiando a estudiantes de Putumayo, Nariño, Cauca y el Eje Cafetero”, señala el directivo, quien además sostiene que en la última convocatoria del ‘Programa de becas excelencia doctoral del Bicentenario’, se avalaron solicitudes para “prácticamente todos los programas de doctorado de la Universidad. Se hace importante comentar que fueron favorecidos estudiantes interesados en estudiar programas de doctorado relativamente nuevos en la Universidad del Valle, como es el caso del Doctorado en Sociología”.
El sábado 20 de marzo iniciará el curso virtual Análisis y Ensamblaje de Metagenomas, ofrecido por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas a profesionales, investigadores o estudiantes de posgrado, tanto nacionales como extranjeros, especialmente a aquellos con intereses en análisis de bioinformática de datos derivados de estudios de metagenómica, metatranscriptómica y ensamblaje de genomas.
El curso se enfocará en métodos computacionales usados para analizar la riqueza de los datos producidos por estudios de metagenómica y metatranscriptómica; el contenido está diseñado para que los participantes conozcan o actualicen los conceptos y herramientas computacionales relacionadas con el análisis de datos metagenómicos.
Análisis y Ensamblaje de Metagenomas le proporcionará al asistente información sobre los análisis de microorganismos, desde el pre procesamiento y el control de calidad de los datos r, extracción del perfil de la comunidad e información funcional, hasta su integración; además del uso de programas y herramientas bioinformáticas para el ensamblaje de genomas de microorganismos, predicción de genes y anotación.
El curso se dictará de manera virtual (en idioma español) y tendrá una intensidad de 20 horas, distribuidas en 5 sábados, en el horario de 8:00 a.m. a 12:00 m. (hora Colombiana).
Fecha límite de inscripción: 15 de marzo de 2021
Inversión: 0.5 SMMLV ($450.000 COP)
Certificado: de participación a quienes cursen al menos el 80% de las horas programadas.
Información completa e inscripción: https://ciencias.univalle.edu.co/index.php/extension
El próximo viernes 22 de enero, a las 10:00 a.m., se realizará la presentación del informe de año sabático del profesor Luis Carlos Castillo, doctor (Ph.D.) en Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, profesor titular del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle y quien ha ocupado múltiples cargos de la dirección universitaria en el Alma Máter.
El profesor Luis Carlos Castillo presentará la ponencia 'Natanael Díaz, un poeta en los laberintos de la política. Una biografía intelectual y política', en el marco de las Charlas de los Viernes.
En la Universidad del Valle la figura de año sabático hace parte de los estímulos académicos para el desarrollo profesoral, los cuales se estipulan en la Resolución No. 031 de 2004 como parte de “los mecanismos adecuados para estimular la participación del profesorado en programas y actividades de actualización y perfeccionamiento académicos, fundamentales para su formación avanzada y actualización permanente”.
La presentación del profesor Luis Carlos Castillo será abierta al público a través del siguiente enlace: https://meet.google.com/tzz-ewbf-dnt
Más información: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
La Universidad del Valle fue una de las Instituciones colombianas que más solicitudes de patente presentó a la Superintendencia de industria y Comercio durante 2020.
A pesar de la crisis generada por la pandemia del Covid 19, que obstaculizó la economía nacional y mundial y disminuyó el trabajo de invención, la Universidad solicitó seis patentes para asuntos tales como la descontaminación de aguas residuales y la construcción con mecanismo de filtración y reúso de aguas para la contención de taludes.
De acuerdo con datos de la Superindustria, para el presente año se han recibido 2.051 solicitudes de patente, de las cuales 312 fueron hechas por colombianos residentes en el país y las otras 1.551 por no residentes.
Las patentes concedidas a los residentes de un país, son uno de los indicadores de innovación, que permite establecer el desarrollo en ese aspecto. Las patentes presentadas por no residentes sólo buscan que se proteja el derecho sobre invenciones usualmente ya registradas en otros lugares.
Innovación es un proceso que introduce algo nuevo y que se refiere a modificar elementos ya existentes con el fin de mejorarlos y satisfacer alguna necesidad, aunque también es posible en la implementación de elementos totalmente nuevos. La innovación está estrechamente conectada al conocimiento, la ciencia y a la tecnología.
A pesar de la disminución de solicitudes por los inconvenientes de salud pública, la Universidad del Valle estuvo entre las instituciones que más solicitudes de patente ha presentado. El primer lugar es para la Universidad Nacional que requirió 14 patentes, seguida por la Ecopetrol que gestionó 10.
En el tercer lugar de este cuadro de solicitudes de patentes aparecen la Universidad del Valle con seis solicitudes, al igual que la Universidad de Los Andes, la Universidad Antonio Nariño y la Universidad Javeriana, según un artículo del Diario La República de diciembre 17 de 2020, citando datos de la Superintendencia.
Con cinco solicitudes de patentes están las Universidad Francisco de Paula Santander y la Universidad Pontificia Bolivariana.
En Colombia, durante el presente año, las universidades, en conjunto, presentaron 81 solicitudes de patente, mientras que las empresas, los particulares y centros de investigación hicieron el resto.
Por regiones, la que más solicitudes presentó fue Bogotá con 127 solicitudes, seguida por Antioquia con 48 y por el Valle del Cauca con 28. Le siguen Santander con 19, Cundinamarca con 11 y Atlántico con 7.
Nombre de la patente Investigador principal
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Dispositivo y método para el conteo síncrono por sobremuestreo de coincidencias de pulsos TTL múltiples |
John Henry Reina Estupiñan |
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Sistema para Descontaminación de Aguas Residuales que Incorpora un Reactor Fotocatalítico Acoplado a una Celda de Combustible |
Julián Diel Urresta Aragón |
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Método y Sistema de Monitoreo con Sensado en Línea para la Estimación del Nivel de Envejecimiento de los Aislamientos Celulósicos de Transformadores de Potencia |
Alexander Céspedes Fernández |
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Sistema Constructivo Modular y Estructura con Mecanismo de Filtración y Reúso de Aguas para la Contención de Taludes |
Adriana Patricia Lopez Valencia |
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Dispositivo generador de vórtices acústicos focalizados basado en una placa vibrante de superficie helicoidal. |
Joao Luis Ealo Cuello |
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Cristal fotónico unidimensional (bto/ybco) y método para sintonizar y controlar la propagación de ondas electromagnéticas en el rango visible del espectro a temperaturas criogénicas |
Luz Esther González Reyes; John Henry Reina |
Sandra Guauque Olarte, Egresada del programa de biología de la Universidad del Valle, fue galardonada con el premio L’Oreal-UNESCO 'Para las Mujeres en la Ciencia' el cual reconoce el trabajo de mujeres que día a día aportan significativamente a la ciencia en todos sus ámbitos.
El premio L'Oreal-UNESCO 'Para las Mujeres en la Ciencia' busca incentivar y promover proyectos que generen un alto impacto y que consoliden la participación de la mujer como un motor clave para el desarrollo y la sostenibilidad.
Para L'Oreal-UNESCO "El mundo necesita de la ciencia y la ciencia de las mujeres", es así como después de un arduo proceso de evaluación de más de 100 postulaciones, la PhD. Guauque fue seleccionada para este reconocimiento, recibiendo un incentivo económico para potenciar el impacto de su proyecto y de su labor investigativa.
La profesora Sandra Guauque es Bióloga con énfasis en Genética de Univalle, cuenta con Maestría y Doctorado en Biología Celular y Molecular de la Université Laval, Canadá; Posdoctorada en el Laboratorio de Farmacogenómica del Hospital Universitario de Quebec; profesora e investigadora de la Facultad de Odontología de la Universidad Cooperativa de Colombia campus Pasto, clasificada como Investigadora Junior en Minciencias.
Su trabajo se ha enfocado en el uso de herramientas de bioinformática para el estudio de diferentes enfermedades como enfermedades cardiovasculares y cáncer. Actualmente estudia la relación entre la enfermedad periodontal y la enfermedad coronaria en la Facultad de Odontología, apoya como bioinformática los proyectos de otros investigadores en áreas como el cáncer y adicionalmente trabaja con grupos de investigación internacionales en enfermedades cardiovasculares.
El propósito del proyecto con el que Sandra Guauque participó en la convocatoria L'Oreal-UNESCO 'Para las Mujeres en la Ciencia' evalúa el efecto inflamatorio de los microorganismos que causan la periodontitis en la enfermedad coronaria. Los resultados de esta investigación tendrán alto impacto en la comunidad científica ya que permitirán profundizar en el conocimiento sobre la asociación enfermedad coronaria-periodontitis y el posible rol de los microrganismos en la afectación de las células arteriales. Estos resultados aportaran al entendimiento de nuevos factores de riesgo para la enfermedad coronaria y por consiguiente a la búsqueda de nuevas opciones
Este año El premio L'Oreal-UNESCO 'Para las Mujeres en la Ciencia' se desarrolló en alianza con la Cancillería, Minciencias e ICETEX, reafirmando el compromiso con el desarrollo y progreso científico de Colombia. El premio será entregado en ceremonia virtual el jueves 10 de diciembre.
Para mayor información acerca de la convocatoria premio L'Oreal-UNESCO 'Para las Mujeres en la Ciencia' https://www.forwomeninscience.com
Tomado de ADN Cali
CON ESTE CLÚSTER SE LE APUESTA A PRODUCIR ENERGÍAS LIMPIAS.
La unión del clúster de Energía Eléctrica del Suroccidente, liderado por la Universidad del Valle, con el Cluster de Bioenergía, coordinado por la Cámara de Comercio de Cali, dio vida al clúster de Energía Inteligente.
Las líneas de negocio para el clúster de Energía Inteligente son la generación inteligente, la movilidad sostenible, la integración vertical con otras industrias y las redes y microredes inteligentes. Estas líneas se priorizaron con base en la realidad regional y también los desafíos y oportunidades globales de la industria.
“Es muy grato para nosotros haber logrado la integración de estos dos clúster, fue clave el liderazgo de varias empresas del Valle del Cauca y contamos también con el acompañamiento de la firma Cluster Development Colombia”, afirmó el presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahíta.
Por su parte, Mauricio Iragorri, presidente del Grupo MayagÜez, señaló que “el clúster de Energía Inteligente es un ejemplo de unión de esfuerzos para lograr ser más competitivos. Nuestro reto ahora es cómo lograr hacer de este clúster un ecosistema de innovación”.
Desde hace varios años, las energías renovables se han visto menos afectadas que las derivadas de otras fuentes y la inversión en tecnologías limpias será uno de los negocios del futuro.
El egresado del Programa de Doctorado de la Escuela de Ingeniería Química Univalle Camilo Pardo recibió un certificado del Chemical Abstract Service - CAS por el descubrimiento de una nueva sustancia.
The Chemical Abstracts Service -CAS, división de la Sociedad Americana de Química, entregó este jueves 24 de noviembre el reconocimiento al ingeniero Camilo Pardo que certifica el registro de un nuevo compuesto, fruto de su innovador trabajo representado en la tesis doctoral "Producción de micropartículas con actividad biológica para el tratamiento de la enfermedad periodontal usando tecnología de fluidos comprimidos".
La investigación derivó en el artículo "Solubility of Collinin and Isocollinin in Pressurized Carbon Dioxide: Synthesis, Solubility Parameters, and Equilibrium Measurements", publicado en la revista Journal of Chemical & Engineering Data el cual refiere el descubrimiento del isómero que Pardo y su equipo de trabajo denominó isocolinina (7-metoxi 8-geraniloxi cumarina).
El estudio doctoral tenía como objetivo inicial hallar un compuesto que tuviese una elevada actividad biológica contra los patógenos causantes de la enfermedad periodontal, sin causar efectos nocivos para el paciente.
Tras el proceso de síntesis orgánica de la colinina (compuesto heterocíclico oxigenado, de la familia de la cumarina, que posee actividad antibacterial, anti-inflamatoria, anticoagulante y anticancerígena), y la caracterización de productos intermedios y finales, se encontraron dos isómeros entre los cuales estaba la isocolinina.
Esta importante investigación contó con la valiosa dirección del profesor Gustavo Bolaños y la participación de la Química egresada de la Universidad del Valle Paola Benavides y el docente Químico, también de la Universidad del Valle, Andrés Camilo García.
La Escuela de Ingeniería Química felicitó a Camilo Pardo y al equipo de trabajo por su excelsitud académica e investigativa, cualidades que le han permitido hacerse con esta distinción.
Camilo recibió su titulo de Doctor en ingeniería Química el 4 de diciembre y los evaluadores recomendaron que su tesis tuviera la distinción LAUREADA.
Enlace de la publicación de la síntesis y caracterización de las colininas:
https://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/acs.jced.9b00234
Enlace de la publicación de determinación de la actividad antibacteriana de las colininas:
Biohidroingeniería SAS, spin-off de Univalle, ganó el XIII Premio Nacional de Ingeniería Química 2020, en la “categoría de Investigación Industrial”
Este premio fue entregado al grupo integrado por el ingeniero químico y biólogo de la Universidad del Valle Juan Guillermo García Garay; el profesor e investigador de la Facultad de Ingeniería de Univalle Fiderman Machuca Martínez y al docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano Andrés Franco Herrera.
La spin-off es una iniciativa empresarial promovida por miembros de la comunidad universitaria, que se caracterizan por basar su actividad en la explotación de nuevos procesos, productos o servicios a partir del conocimiento adquirido y los resultados obtenidos en la Universidad.
El proyecto ganador se denomina “Tratamiento de aguas de lastre en puertos marítimos colombianos, del laboratorio a la industria: un camino de aprendizaje”, desarrollado en conjunto entre la empresa Biohidroingeniería SAS, la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Universidad del Valle.
Este premio fue entregado por el Consejo Profesional de Ingeniería Química de Colombia – CPIQ, durante una ceremonia especial en el 30 Congreso Colombiano de Ingeniería Química, con el lema, “Nuevo Panorama de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”, durante la I Semana de la Ingeniería Química.
El jurado calificador de este premio estuvo conformado por un grupo de representantes del Consejo Profesional, una institución en el área de ciencia, tecnología e innovación, de la Asociación Colombiana de Ingeniería Química y Profesiones Afines - ACIQ y uno de las universidades.
La categoría de investigación industrial del Premio Nacional de Ingeniería Química resalta la búsqueda de soluciones a un problema común nacional. Todas las investigaciones industriales comienzan en algún momento por una etapa de laboratorio, es aquí donde las universidades e institutos de investigación tienen su fortaleza, por otro lado, las empresas de base tecnológica tienen su ímpetu en el desarrollo de nuevos procesos industriales, siendo el trabajo interdisciplinario e interinstitucional clave para la resolución de problemas reales con fundamento científico.
Durante la ceremonia de premiación, el profesor Fiderman Machuca felicitó al egresado Juan Guillermo García Garay por haber perseguido su sueños, mencionó también que su perfil profesional, que combina habilidades y conocimientos entre ingeniería y biología llevó a que fuera posible obtener este premio.
Por su parte el investigador Andrés Franco señaló que es necesario que en Colombia todas las investigaciones busquen solucionar los problemas de la sociedad y el ambiente.
BHI SAS es una compañía que presenta soluciónes al problema de las aguas de lastre, que ataca la biodiversidad, la acuicultura marina y la salud pública.
Las aguas de lastre son masas de agua marina que toman los barcos para mantener su nivel de hundimiento y estabilidad. Estas llevan consigo organismos vivos que pueden ser transportados hasta zonas distintas a las de su distribución natural. Estas aguas convierten a las embarcaciones navales en vectores de especies invasoras y patógenas al transportar organismos viables de un puerto a otro, pudiendo causar problemas ecológicos, económicos y de salud pública en el puerto destino.
BHI brinda a las empresas transportadoras marítimas el servicio de análisis de agua de lastre para que puedan arribar a puerto, cumpliendo con las normas de la Organización Marítima Internacional OMI D-1, D-2 y la resolución colombiana 0477.
Este proyecto presenta una alternativa para descontaminar biológicamente las aguas que traen los buques que llegan a puertos colombianos y que pueden traer especies como Vibrio, E. coli y otras potencialmente invasoras que compiten con nuestras especies locales.
La propuesta nació en el laboratorio, seleccionando entre distintos métodos de tratamiento la mejor opción para tratar agua marina colombiana en Santa Marta. Después se llevó a cabo la investigación a escala piloto en Holanda, de donde se importa el mayor volumen de agua de lastre, encontrando eficacias mayores al 98% para eliminar microorganismos patógenos e inviabilizando organismos planctónicos a niveles recomendados por la Organización Marítima Internacional.
Estas actividades se llevaron a cabo en el marco del Doctorado Interinstitucional en Ciencias Ambientales del Ingeniero IQ y Biólogo Juan Guillermo García Garay (BHI SAS), bajo la dirección de los profesores Andrés Franco (Utadeo) y Fiderman Machuca Martínez (Univalle).
En un futuro, se espera contar con cuatro módulos de tratamiento y tratar diariamente 35.000 m3 de agua de lastre, que es el volumen promedio descargado por cada buque en aguas marítimas colombianas, esto con el fin de proteger nuestra biodiversidad y evitar epidemias como la del cólera, ocurrida en Latinoamérica en 1991.
En 2010 la empresa Biohidroingeniería S.A.S. nació como un Spin-off de la Universidad del Valle. Desde su establecimiento, la compañía se posiciona como un centro de desarrollo de tecnologías y proyectos encargados de proteger la vida y el ambiente en el que se desarrolla.
En 2012 se constituyó formal y legalmente gracias a la colaboración del Departamento Administrativo de Colciencias. Gracias a esta misma institución se financió el primer prototipo/tecnología de la compañía.
Una investigación Doctoral que permitirá aumentar el aprovechamiento de la energía solar para el tratamiento de aguas residuales contaminadas con compuestos farmacéuticos, fue distinguida en la XIII versión del Premio Nacional de Ingeniería Química, trabajo adelantado por la egresada del Doctorado en Ingeniería de la Universidad del Valle Jennifer Díaz Angúlo.
De una manera sencilla, a través de colorantes orgánicos, este trabajo titulado “Evaluation of the Photosensitization Process Using Organic Dyes for the Degradation of Pharmaceutical Compound”, dirigido por el profesor (Ph.D.) Fiderman Machuca Martínez de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad del Valle, no solo mejoró la eficiencia fotónica de los semiconductores utilizados en esta técnica, también la eficiencia en la degradación de los contaminantes mediante ‘fotocatálisis heterogénea’.
“El trabajo de investigación tiene dos componentes, experimental y teórica, por lo que fue necesario adquirir habilidades desde la química analítica, caracterización de materiales, diseño de experimentos y modelado cinético de procesos, lo cual representó un reto ya que se abarcan varios componentes de la ciencia y sin duda una de las mayores ventajas para lograr los objetivos planteados fue la visión internacional con la que cuenta el doctorado de la Facultad de ingeniería, que me facilito pasantías y asistencias a varios congresos internacionales donde aprendí y compartí experiencias con investigadores muy bien posicionados que me ayudaron a mejorar y fortalecer mi trabajo de investigación, todo esto se ve representado en los cinco artículos que se lograron publicar en revistas internacionales”, comentó la Doctora Díaz Angúlo.
La entrega de este reconocimiento se realizará el martes 24 de noviembre de 2020 mediante una ceremonia virtual, en el marco del 30º Congreso Colombiano de Ingeniería Química “Nuevo Panorama de la Ciencia, Tecnología y la Innovación”.
La investigación desarrollada por la Doctora (Ph.D.) Jennifer Díaz Angulo, ya le había merecido el reconocimiento de la ‘Sociedad Colombiana de Catálisis’ a la mejor tesis de doctorado en el área de Catálisis 2020. Dicha distinción permitió a Jennifer participar del Congreso Iberoamericano de Catálisis SICAT, evento que se realizó en México entre el 26 y 28 de octubre.
Jennifer Díaz Angulo es Ingeniera Química de la Universidad de Cartagena, cuenta con un magíster en Ingeniería con énfasis en ingeniería Química, y es egresada del Doctorado en Ingeniería énfasis en Ingeniería Química. Toda su formación posgradual la adelantó en la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle.