Sin importar la llovizna en el sur de la ciudad, desde tempranas horas de la madrugada de este domingo 12 de octubre, Cali celebró los 80 años de la Universidad del Valle con una carrera atlética con dos recorridos de 5 y 10 kilómetros. Y aunque hacía frío, la calidez de los participantes hizo de esta celebración una fiesta deportiva.
La realización de esta carrera atlética motivó a más de dos mil personas a inscribirse para participar. Además de cientos de integrantes de la comunidad universitaria, entre estudiantes, docentes, trabajadores, funcionarios y egresados, que corrieron al lado de sus amigos y familiares, también varios clubes deportivos de running, atletas, comerciantes, amas de casa, jubilados, jóvenes y niños se sumaron con la mejor actitud y disposición a celebrar esta fecha.
En los rostros de los y las participantes se veían las sonrisas, la motivación, la alegría y el orgullo de ponerse la camiseta y correr por las vías internas de la Universidad y seguir los recorridos establecidos por los organizadores.

Para muchos de los participantes era la primera vez que ingresaban al campus universitario de Meléndez y fue la oportunidad para tomarse una foto, una selfie, subir una historia a las redes sociales y compartir el momento que se estaba viviendo en comunidad. El recibimiento de este evento deportivo por parte de la ciudadanía caleña fue tan exitoso, que el rector Guillermo Murillo Vargas anunció que se repetirá el próximo año.
Las calles se cerraron para permitir que la Universidad del Valle le regalara una fiesta deportiva a la ciudad. Los corredores de los 10 K salieron desde las Canchas Panamericanas a las 6:00 a. m. mientras, a la misma hora, desde el Campus de Meléndez salían los de la modalidad 5 K. Quienes participaron disfrutaron de una jornada pacífica, llena de emoción y de buena energía, de una carrera atlética pensada para correr con el corazón y celebrar con orgullo los 80 años de una alma mater que ha llegado a los territorios, brindando una oferta académica pertinente y que ha permitido construir futuro.
Para ver reacciones y testimonios, puedes ingresar a este enlace y ver el reel que nuestro equipo preparó sobre esta fiesta deportiva.
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Más de 2 mil estudiantes de estratos uno y dos de la Sede Cali se verán beneficiados gracias al convenio que firmaron la Universidad del Valle, la Gobernación del Valle y Metrocali para la entrega de apoyos para el transporte en la ciudad.
Este apoyo permitirá a los estudiantes beneficiarios realizar gratuitamente sus trayectos de llegada a la Universidad y retorno a sus hogares, contribuyendo a garantizar su acceso a la educación superior y la continuidad en su proceso de formación profesional.
Los beneficiarios recibirán una tarjeta del MIO a través de la cual recibirán dos pasajes diarios de lunes a sábado, para facilitar su movilidad hacia los campus de la institución.
“Muchos estudiantes no pueden llegar a sus clases o pueden transportarse algunos días de la semana porque no tienen los recursos necesarios para el transporte. En el Consejo Superior presentamos una propuesta, la Gobernación destinó unos recursos, la Universidad destinó otros recursos de transferencia para poder dar estos apoyos. Este es un sueño hecho realidad”, mencionó el profesor Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle.
“En el Consejo Superior, como parte de los 80 años de la Universidad del Valle, donde la institución ha servido generando conocimiento, así como desarrollo económico y social, se merecía que sus estudiantes pudieran darles un apoyo, sobre todo a las personas de escasos recursos. Vamos a darles a más de 2 mil estudiantes de escasos recursos un apoyo de movilidad para que puedan llegar a tiempo para sus clases”, destacó la gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro Torres.
De manera oportuna, la Vicerrectoría de Bienestar Universitario informará quiénes son los beneficiarios de la convocatoria del Apoyo al Transporte Estudiantil, así como la forma de recibir las tarjetas del sistema de transporte MIO. La entrega de las tarjetas se efectuará una vez Metrocali realice la entrega oficial de las tarjetas a la Universidad del Valle, ya recargadas con los pasajes correspondientes al resto del semestre 2025-II. Este proceso garantiza que los beneficiarios puedan hacer uso inmediato del subsidio y cuenten con el apoyo necesario para su desplazamiento diario a las diferentes sedes universitarias.
Con este programa la Universidad del Valle y la Gobernación del Valle del Cauca reafirman su compromiso con el bienestar y la permanencia estudiantil, promoviendo condiciones equitativas para que los y las estudiantes puedan desarrollar sus estudios con mayores oportunidades y respaldo institucional.

Con el propósito de analizar estrategias que permitan la consolidación del sistema de planeación del Sistema Universitario Estatal, los líderes de las áreas de Planeación de las universidades públicas colombianas se reunieron recientemente en Montería.
El evento fue, además, la oportunidad para que los funcionarios de las IES públicas pudieran conocer las experiencias que en materia de medición de impacto han tenido la Universidad del Valle, la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.
Convocados por el Sistema Universitario Estatal, SUE, las y los representantes de las áreas de Planeación de las universidades pudieron conocer detalles sobre este componente crucial de la gestión institucional.
En representación de la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional de la Universidad del Valle, el coordinador de Estrategia Institucional Edwin López Muñoz presentó la experiencia de evaluación intermedia del Plan Estratégico de desarrollo 2015-2025 de la universidad.
Así mismo, el funcionario presentó detalles de la elaboración del Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, visión de futuro a 2045, al cual incorporó indicadores de impacto que serán un sustento clave en la ejecución de esta estrategia decenal aprobada hace unos días por el Consejo Superior.
Metodologías y herramientas de analítica de datos y la presentación de la propuesta de ruta metodológica a seguir para la priorización de indicadores para medición de impacto a nivel del SUE, fueron otros de los temas presentados durante la reunión.
El SUE reúne a todas las universidades públicas del país (34 en total) y como sistema lidera acciones y estrategias ante organismos públicos y privados para fortalecer la gestión de este componente de la educación superior en Colombia.
Las siguientes son las palabras del profesor Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle, durante el acto de apertura del foro donde se conmemoraron los diez años de la Política Curricular de la institución, evento que se desarrolló los días 20 y 21 de octubre.
Es muy grato para mí como Rector de la Universidad del Valle presidir este acto de celebración de diez años de vigencia de nuestra nueva política curricular. El acuerdo 025 de 2015 fue resultado de un debate extenso y detallado, que tomó varios años, puesto que se trataba nada menos que de poner al día la manera como la Universidad transmite el conocimiento, que es su razón de ser.
Una de las características principales de ese proceso fue el reconocimiento de que se trataba de una labor continua, en permanente revisión. La Universidad ha emitido diversas resoluciones posteriores (como la Resolución No. 136 de 2017 y varias resoluciones de 2020 y 2021) para reglamentar y, en ocasiones, ampliar el plazo para la reforma de los programas de pregrado, mostrando la complejidad del proceso de implementación y su continuidad. Esa es una tarea que debemos continuar haciendo.
Las grandes transformaciones tecnológicas de nuestro tiempo, que nunca cesan de sorprendernos, imponen a las personas la superación de enormes barreras de comprensión. Nunca como antes la educación de alta calidad ha estado en el centro de las necesidades sociales. Quienes no asimilen los nuevos instrumentos que ofrece la tecnología entrarán a formar parte del peor de los marginamientos, de una especie de nuevo analfabetismo. La obligación de las instituciones de educación superior es impedir que ello suceda, para lo cual ellas mismas tienen que someterse a grandes transformaciones.
Lo que se quiso hacer con la revisión de la política curricular hace diez años fue precisamente actualizarla para responder a un mundo de alta complejidad y cambio tecnológico. Buscábamos una transformación de nuestro modelo educativo basándonos en la formación integral de un profesional con un perfil humano, social, profesional, tecnológico, con un fuerte compromiso ético y político con la sociedad; la flexibilidad curricular, para pasar de una estructura rígida a una flexible, que permitiera al estudiante integrar diferentes opciones de formación, contenidos y modalidades de docencia; la integración de saberes, para transitar de currículos agregados a currículos integrados; establecer la formación de pregrado en un Ciclo Básico y un Ciclo Profesional, para fomentar la interdisciplinariedad, la transversalidad y el diálogo académico entre distintas áreas; definir la formación profesional, pedagógica y ética de los profesores como una prioridad, reconociendo el papel clave del profesor en la aplicación de la flexibilidad académica; y promover el acercamiento con las TIC e incluir en la formación el análisis y la respuesta a las tendencias científicas y tecnológicas de los nuevos tiempos.
Si me pidieran definir en palabras claves la esencia de esa reforma yo diría que son: formación integral, flexibilidad e interdisciplinariedad. La reflexión que debemos hacer en reuniones como ésta es en qué medida estamos cumpliendo esos propósitos puesto que la implementación de una reforma de esta magnitud es un proceso continuo y complejo. Quisiera destacar algunos de sus resultados:
El Acuerdo 025 fue reglamentado por la Resolución No. 136 de 2017, la cual estableció rangos de créditos para los ciclos (Ciclo Básico entre 40% y 50% del plan de estudios) y dio las directrices para la reforma de los programas.
La complejidad de la reforma generó la necesidad de ampliar en varias ocasiones los plazos para que los programas de pregrado completaran su rediseño curricular (se extendió el plazo en 2020 y 2021). Esto evidencia que el proceso es vivo, pero desafiante en su aplicación.
La Universidad ha mantenido una política de actualización activa. Se han emitido resoluciones recientes (incluso en 2024 y 2025) para modificar y definir las estructuras curriculares de distintos programas de pregrado y posgrado, lo que demuestra que seguimos alineando nuestra oferta académica a las necesidades del entorno y demandas actuales del sector productivo y la sociedad.
Se consolidó la estructura de los programas de pregrado en dos componentes obligatorios: Ciclo Básico (40%-50% de los créditos) y Ciclo Profesional. Esto facilita la interdisciplinariedad y permite al estudiante un acercamiento temprano a las TIC y a las diferentes disciplinas.
Se ha promovido el paso de currículos agregados (listados rígidos de asignaturas) a currículos integrados, con un enfoque en la solución de problemas complejos y núcleos problemáticos en lugar de solo contenidos temáticos.
Hemos generado un marco que permite mayor libertad al estudiante para definir un área de interés particular a través de asignaturas electivas profesionales, adaptando su formación a sus expectativas y al mercado laboral cambiante.
Hemos establecido la formación pedagógica y ética de los profesores como una prioridad institucional, reconociendo que la flexibilidad curricular requiere nuevos métodos de enseñanza y una actualización constante del cuerpo docente.
Hemos implementado estrategias de apoyo (como el desarrollo de programas específicos) para fortalecer las competencias académicas, la lectura, la escritura y la oralidad de los estudiantes, elementos cruciales para la comunicación y el desempeño profesional en los "nuevos tiempos" de la sociedad de la información.
La política logró incorporar formalmente la necesidad de trabajar con TIC y lenguajes visuales, y de formar profesionales capaces de analizar la complejidad, incertidumbre y riesgo del entorno global.
Hemos desarrollado estrategias específicas, como los programas que buscan potenciar el desarrollo de actitudes, hábitos y conocimientos académicos en los estudiantes (Estrategia ASES, DEXIA, Consejería Estudiantil). Así como la garantía de sus derechos con la reglamentación de diferentes tipos de políticas que permitan la inclusión de los diferentes grupos poblacionales.
La implementación se ha articulado con estrategias de apoyo al rendimiento académico para reducir la deserción estudiantil y la graduación oportuna, abordando variables que inciden en el éxito de los estudiantes.
Podemos decir hoy con orgullo que el Acuerdo 025 de 2015 sentó las bases para un modelo universitario más flexible, integrado e interdisciplinario. Los resultados se manifiestan en un proceso de reforma en marcha que, si bien es lento y desafiante en su aplicación a todos los programas, ha generado un marco normativo y estrategias de apoyo que buscan consolidar los principios de la formación integral y la pertinencia en los nuevos tiempos. La continuidad y el éxito de esa tarea está en manos de ustedes. Muchas gracias.
Los avances en la transformación y mejoramiento de los procesos formativos de la Universidad del Valle han sido significativos en estos 10 años de implementación de la política curricular de la Institución.
El Acuerdo 025 de septiembre de 2015 contempla en sus considerandos que dicha política debía “propender por la consolidación de un Proyecto Formativo que tenga en cuenta la historia y la memoria institucional, a través de las cuales se ha venido construyendo un pensamiento pedagógico y educativo propio, así como de su actualización, a partir de una reflexión permanente sobre la formación, las prácticas pedagógicas universitarias, los desarrollos investigativos y su proyección social-extensión”. Y bajo esta premisa, 69 programas académicos han sido reformados, adaptándose a las necesidades de formación actuales de pertinencia y con la calidad que caracteriza a la Universidad.
Una reforma integradora y articuladora

En esta reforma la comunidad estudiantil se encuentra en el centro del proyecto con una formación integral que favorece la interdisciplinariedad, la transversalidad y la complementariedad. Para el rector Guillermo Murillo Vargas dicha formación se logra mediante la articulación de muchos factores: “ha habido una integración mucho más fuerte entre los temas asociados con la formación, los componentes de bienestar articulado con lo académico, la Vicerrectoría de Investigación con el nuevo modelo de investigación, tenemos una política curricular que ha ido madurando y que ya la mayoría de los programas académicos han incursionado en su implementación”.
La formación integral también toma en cuenta la formación general, donde además de las asignaturas propias del programa, los estudiantes tienen a su disposición más de otras 330 que son revisadas de forma permanente en componentes como formación social y ciudadana, lenguaje y comunicación, estilos de vida saludables, con componente artístico - humanístico y científico - tecnológico.
Presente y futuro
Para el vicerrector académico Hector Cadavid Ramírez, la reforma curricular ha permitido responder a una serie de retos y de problemáticas de la formación, entendida ahora de forma integral para los estudiantes. Hace diez años la construcción de esta política contó con la participación de estudiantes, docentes y profesionales implicados en el proceso de formación.
“Hoy nos encontramos en esa discusión y esperamos muy pronto tener un sistema integral de evaluación docente en la Universidad del Valle. Otro elemento importante es que en nuestro recién creado Sistema General de Posgrados y, en particular, el Comité Central de Posgrados ya se encuentra el proceso de implementación en los diferentes programas de posgrado”, agregó el profesor Cadavid.
Los diez años de la política curricular de la Universidad del Valle fueron celebrados con un evento académico durante los días 20 y 21 de octubre, donde expertos nacionales e internacionales, así como grupos de investigación de la Universidad presentaron ponencias y participaron en foros para abordar temas relacionados con la reforma curricular, la evaluación formativa, proyecto formativo y evaluación de la implementación de la política en la Universidad.
Foto de portada. Cindy Paola Gómez.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI de la Universidad del Valle participó en el panel sobre ecosistemas emprendedores, durante EXPOFACAEC, evento organizado por la Unidad Central del Valle del Cauca (UCEVA).
Este espacio contó con la participación de Jalime Vanessa Zúñiga, gestora de transferencia tecnológica e innovación de la Universidad del Valle, quien compartió panel con Diana Isabel Riveros, directora de Innovación y Emprendimiento Campus Nova de la Pontificia Universidad Javeriana Cali; Lina María Pérez, directora del Centro de Innovación y Emprendimiento Sinapsis de la Universidad Autónoma de Occidente; y Juan David Soler, director del Hub de Desarrollo de Negocios de la Universidad ICESI.
El panel tuvo como propósito abrir un espacio de diálogo sobre el papel de los ecosistemas de emprendimiento y la importancia de la cooperación entre actores organizacionales, institucionales y empresariales. La conversación abordó cómo estas dinámicas permiten a personas y equipos gestores de iniciativas en ciencia, tecnología e innovación identificar oportunidades, fortalecer sus ideas y alcanzar resultados con impacto real.
Durante el encuentro, los panelistas compartieron su experiencia en la construcción y consolidación de la ruta interinstitucional Agenda Mangle, resaltando cómo la articulación entre universidades ha permitido acompañar y potenciar emprendimientos de base científico-tecnológica. A partir de sus aportes, destacaron la importancia de ofrecer programas, actividades y alianzas estratégicas que fortalezcan las etapas de identificación, ideación, incubación, aceleración y crecimiento de los emprendimientos.
También se compartieron reflexiones clave sobre los retos y oportunidades del ecosistema emprendedor regional, especialmente en torno a la pertinencia de los programas de incubación y aceleración, así como a los modelos de articulación con los sectores productivos y sociales.
Como conclusión, el panel evidenció que el fortalecimiento de los ecosistemas de emprendimiento depende de la integración de una formación pertinente, la cooperación interinstitucional, el acompañamiento especializado y una visión estratégica. Estas condiciones son esenciales para impulsar el talento innovador, dinamizar la transferencia de conocimiento y generar impacto en el territorio.
El rector de la institución universitaria asegura que se están fortaleciendo los sistemas de seguridad y advierte que los hechos violentos en los alrededores del campus son tarea de otras autoridades.
Por: José Luis Carrillo. Tomado de El País.
Foto por Aymer Andrés Álvarez
El rector de la Universidad del Valle, Guillermo Murillo Vargas, habló con El País sobre los hechos de violencia registrados durante las últimas semanas en los alrededores del campus de Meléndez.
Asegura que se han tomado medidas internas de seguridad y convivencia, pero advierte que lo que ocurre fuera de sus muros es competencia de otras autoridades: “No puedo aceptar que sean nuestros estudiantes los que están detrás de esos actos de violencia”.
Rector, en los últimos días se han presentado hechos de vandalismo en inmediaciones de la Universidad del Valle. ¿Qué esta pasando?
Lamentamos profundamente esos hechos. En mis 37 años en la universidad he tenido la oportunidad de conocer de cerca las verdaderas reivindicaciones estudiantiles, que son temas de bienestar, permanencia, apoyos económicos, deporte y formación académica.
Pero una cosa son esas manifestaciones legítimas y otra, muy distinta, los actos de violencia en el exterior del campus.
Hechos como los que se registraron recientemente, con tractomulas incendiadas, me parecen imposibles de asociar con nuestros estudiantes.
Me resisto a pensar que quienes están detrás de esos ataques sean jóvenes que se están formando en esta institución.
¿Qué ocurre dentro de la universidad cuando se presentan estos disturbios? ¿Hay infiltrados?
Cuando se dan esos hechos, la comunidad universitaria está en sus clases, en los laboratorios o practicando deporte.
Por seguridad, tomamos la decisión de evacuar el campus, lo cual genera molestias porque la gente está trabajando con normalidad.
Quien conoce la Universidad del Valle sabe que en esos momentos no hay caos interno: las actividades académicas, investigativas, culturales y deportivas se mantienen con total normalidad.
Pero muchos de los encapuchados parecen salir de las instalaciones de la universidad. ¿Se están escondiendo dentro del campus?
Ese es un fenómeno complejo que no ocurre solo en Univalle, sino en universidades públicas de todo el país. La propia Comisión de la Verdad documentó cómo, durante décadas de conflicto, ciertos actores violentos han aprovechado los entornos universitarios.
Nosotros tenemos 19 campus con controles de acceso y estamos en proceso de modernizar los sistemas de seguridad.
En el caso de Meléndez, es un espacio de un millón de metros cuadrados, con zonas que no se pueden controlar completamente, pero estamos avanzando en ese fortalecimiento.
¿Qué medidas concretas se están tomando frente a esta situación?
El Consejo Superior expidió en mayo una resolución que aborda tres temas centrales: el fortalecimiento de la convivencia, la mejora de la infraestructura tecnológica de seguridad y la eliminación de violencias de género.
Además, contamos con un Instituto de Paz y un doctorado en estudios para la paz, en convenio con la Universidad Javeriana.
¿Qué tanto puede hacer la universidad frente a lo que sucede afuera, en la Avenida Pasoancho o la Calle 16?
Nuestra competencia llega hasta el límite del campus. Lo que ocurra fuera, en la vía pública, corresponde a otros actores del Estado. Nosotros colaboramos con las autoridades, como lo hemos hecho por décadas, pero no tenemos injerencia directa.
Es importante que quede claro: somos una institución académica, no una autoridad de orden público.
¿Falta inteligencia por parte de las autoridades para prevenir estos hechos?
Sobre eso no puedo pronunciarme más allá de decir que hay responsabilidades diferenciadas.
Nosotros hacemos nuestro trabajo dentro de la universidad, y pedimos que los demás hagan el suyo fuera de ella.
Univalle es una de las siete universidades del país con la máxima acreditación institucional. No podemos responder por competencias que no nos corresponden.
Sí puedo decir que las medidas externas de seguridad han cambiado en el tiempo: algunas estrategias que antes funcionaban desaparecieron, y ahora se están retomando.
Ojalá sean sostenidas, porque todos queremos la tranquilidad de la comunidad universitaria y del entorno.
Rector, usted ha dicho que la Universidad del Valle tiene control sobre el interior del campus, pero no sobre el entorno. ¿Qué acciones se han tomado con las autoridades locales para enfrentar esa situación?
Hemos tenido reuniones muy importantes de seguridad, producto de todo lo que ha acontecido. Nos han escuchado y hemos planteado, desde nuestra experiencia histórica, varias ideas.
Los órganos de seguridad están haciendo su trabajo y continuarán haciéndolo.
Lo esencial es mantener una colaboración mutua entre Alcaldía, Gobernación del Valle, Policía y todas las instituciones que giran alrededor de la universidad. Hemos avanzado y nuestra voz se está escuchando.
¿Ya hay medidas concretas en marcha entre la universidad y las autoridades locales?
Sí. En el Consejo Superior y en el Consejo Académico presentamos las medidas que se están aplicando.
Hoy contamos con vigilancia y mecanismos tecnológicos en los accesos, además de una app llamada Vida Univalle, que ya usan más de 23.000 estudiantes con su carné digital.
También registramos más de cuatro mil vehículos con cámaras que identifican las placas.
A esto se suman acciones en convivencia, lideradas por el Instituto de Paz y la Rectoría, que hacen parte de una política integral de convivencia y seguridad.
En varios de los recientes disturbios se han visto personas encapuchadas que salen de la Universidad del Valle, como en el caso de Pepe Ganga, donde arrojaron una bomba molotov. ¿Qué sabe la universidad sobre estos actores?
Lo he dicho con claridad: esos encapuchados no representan a la comunidad universitaria. Los órganos de seguridad han confirmado que muchos de ellos ni siquiera conocen el campus. Llegan en vehículos, se bajan en las porterías y se suman a los hechos violentos.
No podemos asegurar que sean estudiantes. Usan explosivos artesanales, armas letales, como se ha visto en otras universidades del país. Frente a esto, la universidad siempre ha colaborado institucionalmente para proteger a su comunidad y garantizar la evacuación segura, cuando ocurren esos episodios.
¿Cómo logra Univalle mantener su calendario académico en medio de estas tensiones?
En los últimos 20 años la universidad ha mantenido intactos sus periodos académicos.
Nadie puede decir que haya dejado de graduarse por causa de los paros o los cierres. Eso demuestra el compromiso de nuestra comunidad con la academia.
En mayo ocurrió el feminicidio de una estudiante en Palmira, por parte de un agente externo a Univalle. ¿Qué acciones concretas se tomaron?
Fue un hecho muy lamentable, cometido por un actor externo. Sin embargo, nos obligó a acelerar medidas que ya veníamos tomando.
Hoy todos los campus, incluido el de San Fernando, en Cali, tienen control de acceso con carné digital o físico, identificación y detectores de metales.
Además, fortalecimos la política institucional de eliminación de violencias de género. Tenemos más de 24 cátedras sobre género, con más de 600 personas formadas entre estudiantes, profesores y empleados.
En cada sede y facultad estamos conformando comités de género. También hemos tomado decisiones disciplinarias fuertes, incluso expulsiones, que muchas veces no se conocen públicamente.
¿Y los casos de acoso que han denunciado estudiantes?
Todos se tramitan bajo el debido proceso. Hemos reforzado las investigaciones disciplinarias y aumentado el personal encargado de ellas.
En los últimos cuatro años hemos tenido expulsiones y sanciones de varios semestres, según la gravedad de las faltas.
Los actos de acoso no quedan archivados, todos se investigan y se sancionan conforme a la normatividad.
Hace poco se anunció la entrega de tarjetas de transporte gratuitas del MÍO para estudiantes. ¿En qué etapa va el programa?
Ya está operando. La idea nació cuando era vicerrector de Bienestar y la retomamos ahora, con el apoyo de la Gobernación y Metrocali.
Estamos entregando 2047 tarjetas ‘Transformando Vidas’ a estudiantes de bajos recursos. Les permite usar el MÍO para ir y volver a clases. Esto no es solo un alivio económico, también combate la deserción.
Muchos estudiantes no podían venir todos los días por no tener dinero para el transporte.
Los cupos se agotaron en 48 horas y priorizamos a jóvenes de estratos 0, 1 y 2, mujeres cabeza de hogar y desplazados por la violencia.
¿Planean ampliar el número de beneficiarios, teniendo en cuenta que son más de 30.000 estudiantes?
Sí. En Cali tenemos 21.000 estudiantes y otros 14.000 en regiones , y la idea es aumentar la cobertura según los recursos disponibles.
La Universidad entrega 10.000 almuerzos diarios —6000 en Cali y 4000 en regiones— y 1300 de ellos son becas de alimentación. Para muchos, ese almuerzo es su única comida completa del día.
En medio de este debate de ciudad, usted, por los hechos vandálicos a las afueras de Univalle, ha insistido en el papel histórico de la institución. ¿Cómo describiría ese aporte?
Somos una universidad que cumple 80 años, y 40 de ellos con nuestro sistema de regionalización.
Tenemos 35.000 estudiantes, de los cuales 14.000 están en las regiones, en nueve sedes y cinco nodos. El último lo abrimos en Suárez, Cauca, una zona de difícil acceso a la educación superior.
En lugares como esos contribuimos directamente a la paz. Yo siempre pregunto: ¿qué sería del suroccidente colombiano sin una institución como la Universidad del Valle? Tenemos más de 100 patentes, 200 grupos de investigación y el 60 % de nuestros profesores con formación doctoral. Eso habla de calidad, excelencia y compromiso con el territorio.
Univalle celebra 80 años. ¿Cómo quiere que se recuerde la institución en este aniversario?
Como una universidad que ha transformado la región y la vida de miles de familias.
En casi cada hogar del Valle hay alguien formado en Univalle. Nuestra Facultad de Salud ha sido clave para el sistema hospitalario del departamento, nuestros ingenieros han liderado proyectos de infraestructura y nuestras facultades de Ciencias Sociales y Económicas han producido estudios fundamentales sobre migración y desarrollo.
Queremos que la Universidad del Valle sea recordada como una institución que ha aportado al conocimiento, la paz y el bienestar del suroccidente colombiano.
La Banda Sinfónica de la Universidad del Valle obtuvo el Premio de Patrimonio y el Lacero de plata como segunda agrupación, ambos galardones en la categoría universitaria, durante el 51 Concurso Nacional de Bandas Musicales, que se llevó a cabo recientemente en Paipa (Boyacá).

Este concurso, organizado por la Corporación Concurso Nacional de Bandas de Música de Paipa (Corbandas), reunió a más de 30 grupos de todos el país, quienes participaron en las categorías infantil, juvenil, básica, fiestera, especial y universitaria.
La Banda Sinfónica de Univalle es uno de los grupos institucionales de la Escuela de Música, y constituye un espacio formativo, artístico y de proyección cultural. La integran estudiantes, egresados, profesores y músicos invitados, quienes unen su talento y experiencia para interpretar repertorios que van desde lo sinfónico y contemporáneo hasta lo tradicional colombiano, consolidando una propuesta que combina excelencia técnica y compromiso con la identidad sonora del país.

La obtención de estos dos premios en el certamen de Paipa reafirma el nivel interpretativo, la cohesión y la sensibilidad musical que caracterizan a la agrupación. Mientras el segundo puesto en la categoría universitaria destaca la solidez técnica y el virtuosismo de su ejecución, el Premio de Patrimonio reconoce la manera en que la banda contribuye a mantener viva la memoria sonora del país, al tiempo que impulsa nuevas lecturas y expresiones del repertorio nacional.

Este logro simboliza el resultado del trabajo constante de los docentes, estudiantes y egresados, y reafirma el compromiso institucional con la formación artística de excelencia y la proyección cultural del país. La Banda Sinfónica de Univalle continúa así su camino como un referente académico y artístico que enriquece la vida musical del Valle del Cauca y de Colombia.

Desde Polonia, México y los Llanos orientales, la Universidad del Valle dio la bienvenida a las delegaciones nacionales e internacionales que participan en la XIV edición del Festival Universitario de Danzas Folclóricas “Dejando Huella”, un evento que celebra la riqueza cultural, la diversidad y el arte.
Este evento no solo es una muestra artística, sino también un homenaje. Esta edición conmemora los 30 años del legado de la maestra Carmen López, fundadora del Grupo de Danzas Folclóricas de Univalle. Además, celebra al maestro Francisco Emerson Castañeda Ramírez, director del Grupo de Danzas “Carmen López” de la Universidad del Valle, quien cumple tres décadas de trayectoria artística guiando, con sabiduría y pasión, el compás de nuevas generaciones de bailarines y músicos.
“Este festival nació en 2008 como parte de la conmemoración de los 40 años del grupo. Hoy, 14 ediciones después, seguimos construyendo memoria colectiva desde la danza, recibiendo delegaciones que enriquecen nuestro festival con sus saberes y expresiones culturales”, destacó Castañeda.
Grupos como el Folk Song and Dance Ensemble Raciborzanie de Polonia, el Ballet Folclórico de Guadalajara – México y el grupo de música y danza Alma Llanera de la Universidad de los Llanos, junto a agrupaciones de diferentes regiones de Colombia y universidades de Cali, hacen parte de esta celebración del folclor.
Para Natalia Navarro, integrante de la delegación del Meta, siempre es grato venir y hacer parte de este festival. Ella expresó: “Siempre hemos sido muy bien recibidos. Es súper agradable poder compartir nuestra cultura con todos. Traemos joropo tradicional y espectáculo, donde mostramos el trabajo del hombre, la elegancia de la mujer llanera, el canto y la música como expresión de identidad.”
Algunos de los escenarios serán el campus Meléndez; el campus San Fernando; la Seccional Pacífico en Buenaventura; el Teatro Jorge Isaacs y la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, acercando el arte y la cultura a toda la ciudad.
“Dejando Huella” es más que un festival. Es una fiesta de la tradición, un espacio para el intercambio de saberes y una plataforma para reconocer que la cultura también se baila, se canta y se comparte.
Invitamos a toda nuestra comunidad universitaria y a la ciudadanía caleña a participar en este evento hasta el 18 de octubre.
Para más información, escribe a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y sigue las redes de @areaculturaunivalle
La Fundación Rockefeller ha iniciado un acercamiento con la Universidad del Valle con el propósito de explorar posibles alianzas estratégicas y de cooperación, de cara a la próxima apertura de la oficina regional para América Latina que tendrá esta fundación y cuya sede estará ubicada en Bogotá.
El interés de la Fundación Rockefeller en retomar su labor en la región responde a su compromiso histórico con el impulso de proyectos que promuevan el bienestar humano y el progreso científico.
La directora regional para América Latina, Lyana Latorre, estuvo en Cali participando en la Semana de la Biodiversidad, donde presentó los principales ejes que tendrá el trabajo de la Fundación, después de veinte años de ausencia en el territorio.
En la reunión estuvieron presentes el exrector de la Universidad del Valle Rodrigo Guerrero Velasco, el investigador de la Facultad de Salud Pedro Roveto y el Vicerrector (E) de Investigaciones Adalberto Sánchez, donde se analizaron eventuales campos de trabajo conjunto entre la Universidad del Valle y la Fundación.
La relación de la Fundación Rockefeller con la Universidad del Valle comenzó hace más de 70 años. Con el apoyo de esa entidad se creó en 1950 la entonces Facultad de Medicina, hoy Facultad de Salud. Durante casi dos décadas, esta colaboración incluyó becas y fortalecimiento académico con estándares internacionales de excelencia. En 1960, la Fundación abrió una oficina en Cali, ampliando su trabajo y alianzas en la ciudad.
Durante la reunión, el doctor Rodrigo Guerrero Velasco, egresado de la tercera promoción de la Facultad de Medicina, exrector de la Universidad y dos veces alcalde de Cali, quien obtuvo su doctorado en Epidemiología en la Universidad de Harvard con apoyo de la Fundación Rockefeller. Este encuentro fue una oportunidad para que el doctor Guerrero Velasco recordara y compartiera la historia de colaboración e impacto entre ambas instituciones.
Esta es una oportunidad para potenciar el impacto de las investigaciones y ampliar sus redes internacionales en beneficio de las comunidades del suroccidente colombiano y del continente.
Pie de foto: María Eugenia Carvajal de Guerrero, Pedro Roveto, Lyana Latorre, Andrea Acevedo, Adalberto Sánchez, Rodrigo Guerrero y Oscar López Pulecio.