La Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana invitan a la conmemoración del primer año del Doctorado Interinstitucional en Estudios para la Paz.
La actividad tendrá lugar en el Auditorio Ángel Zapata de la Biblioteca Mario Carvajal, el día 11 de febrero de 2025, a partir de las 8:00 a.m.
La invitada es Gloria Isabel Cuartas Montoya, directora de la Unidad de Implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. El conversatorio girará en torno a su libro “Geografías de la guerra y geografías de la esperanza” (2024).
Gloria Cuartas Montoya es una destacada líder social, defensora de los derechos humanos y política colombiana, reconocida por su labor en la promoción de la paz y la justicia social en medio del conflicto armado en Colombia. Nació en 1958 en Apartadó, Antioquia, una región marcada por la violencia y la lucha por la tierra.
El conversatorio contará con la moderación de la profesora Alba Nubia Rodríguez Pizarro, coordinadora del Doctorado en Estudios para la paz en la Universidad del Valle.
Así mismo, como parte de la conmemoración también se desarrollará el panel "Consolidación del campo de los estudios para la paz", con la participación de Mauricio García, coordinador del Doctorado en Estudios para la paz en la Pontificia Universidad Javeriana; María Eugenia Ibarra, coordinadora del Doctorado en Sociología de la Universidad del Valle; Luis Carlos Castillo, docente y director de la Oficina de Planeación y Desarrollo Estratégico de Univalle. El moderador será Adolfo Adrián Álvarez Rodríguez, director del Instituto de Investigación e Intervención para la Paz.

Por: Alfonso Rubio
Profesor del Departamento de Historia
Facultad de Humanidades
El lunes 27 de enero de 2025 se conmemoró el 80 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz (Polonia). Seguramente habrá muchas otras fechas que siempre estarán recordándonos momentos trágicos de la historia y momentos del exterminio del “nazismo”, un término asociado hoy en día a la ultraderecha, en la que se incluye al “neofascismo” o al “neonazismo”, ideologías que revelan marcas xenófobas, racistas, homófobas, teocráticas o reaccionarias y suelen conducir a violencias políticas que amenazan contra grupos de supuesta inferioridad y hasta contra la propia institucionalidad. Momentos de “unos hechos tan reales que, en comparación con ellos, nada es igual de verdadero; una realidad tal que excede necesariamente sus elementos factuales”. Esta es la aporía de los campos de concentración nazis, esta es la aporía, dice Agamben refiriéndose a Auschwitz, “del conocimiento histórico: la no coincidencia entre hechos y verdad, entre comprobación y comprensión”.
Este 27 de enero del presente 2025 nos lleva a recordar otro campo de concentración, el de Mauthausen (Austria), del que hablamos en el ensayo titulado "Los archivos del mal: ¿un discurso sin autor? Ildefonso Nalda Nájera en el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen”. A partir del significado de “archivo” que encontramos en la Arqueología del saber (1969), de Michel Foucault, y las interpretaciones que de él hace Giorgio Agamben en Lo que queda de Auschwitz (2005), exponíamos algunas consideraciones sobre el concepto de autor en los que denominamos “archivos del mal”, refiriéndonos con esta expresión a los conjuntos documentales producto de situaciones o regímenes propicios a crear escenarios de violencia disímiles.
Estos archivos que, generalmente, se originaron en el ejercicio de unas funciones institucionales, forman parte hoy día de los fondos llamados comúnmente “centros de memoria histórica” y son necesarios para poner en marcha el ejercicio de los derechos democráticos. La biografía del español Ildefonso Nalda Nájera, un perseguido del régimen franquista que murió en el Campo de Concentración de Mauthausen y el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen (Archivo del Lugar de la Memoria del Campo de Concentración de Mauthausen), con sede en Viena, y que ahora custodia documentos y objetos relacionados con este campo de concentración, constituyeron el modelo que guio el contenido del ensayo [1].
Después de más de medio siglo de conflicto en Colombia, a inicios del año 2014, comenzó a hablarse de la llegada de la “era posconflicto” como un deseo cercano a convertirse en realidad. El prolongado y sangriento enfrentamiento armado entre el Estado colombiano y uno de los más viejos movimientos guerrilleros del mundo ha producido innumerables hechos violentos: matanzas, desapariciones, desplazamientos forzados de población civil, secuestros, magnicidios, paramilitares, extorsiones y usurpación de tierras. Salir de la estructura mental que tales hechos han ido forjando en la sociedad colombiana, sustentada fundamentalmente por dos grandes pilares –la desconfianza y la anulación del otro–, exige recorrer, con toda seguridad, un largo camino donde una gobernabilidad responsable pueda reconstruir la radiografía de un conflicto que se ha entendido a retazos y en el cual muchos de sus protagonistas, víctimas y victimarios, todavía permanecen hoy en la sombra.

Como en otros países que han padecido regímenes propicios a crear escenarios de violencia disímiles,[2] los archivos documentales colombianos, cualquiera que sea su rango institucional o su adscripción pública o privada, o lo que haya quedado de ellos desde que en el año 2016 se pusiera fin al conflicto, se han convertido en una pieza clave para posibilitar la reconstrucción histórica de los hechos. También en un elemento importante para la justa “reparación de daños” que, a instancias de un signo político u otro, de una asociación u otra, implica un deber ético.
En países suramericanos como los mencionados, las prácticas de la memoria tienen un acento claramente político y se ven afectadas, incluso originadas, por la cobertura mediática internacional, obsesionada por la memoria y su exhibición virtual. Pero, tal vez, las prácticas nacionales de estos países, que todavía no han podido escapar de los efectos de la violencia política, estén representando, como nos dijo Andreas Huyssen (En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización, 2002), una oposición a los efectos de la globalización de la navegación en red, que niega el tiempo y el espacio. Desde una eterna inestabilidad política y económica, en estos países el tiempo de la historia no encuentra un futuro similar al de otras actuales democracias, como si la memoria del pasado estuviera activa; mejor dicho, como si el pasado estuviera vivo en familias, regiones y hasta en partidos políticos.
En el ensayo mencionado, comenzamos refiriéndonos a Colombia porque hablábamos desde este país, en el que actualmente nos encontramos. En él, no sin dificultades, siguen consolidándose los acuerdos de paz y el dinamismo que quiere darse tanto al Centro Nacional de Memoria Histórica como a otras instituciones similares que conservan documentación directamente relacionada con el conflicto armado colombiano. Sin embargo, como decimos, archivos o centros documentales semejantes se encuentran en muchos otros países. Particularmente, tomamos el ejemplo del Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen para pensar en sus fondos documentales como un sistema de relaciones interno que, en sus orígenes, obedeció a la voluntad creadora del régimen burocrático nazi. Y de dicho ensayo, ahora que nos da la oportunidad la conmemoración de los ochenta años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, presentamos aquí, en esta ocasión, un breve resumen.
Como categorías de percepción histórica, tiempo y espacio están inevitablemente ligados a múltiples interpretaciones y ello lo demuestra la cantidad de discursos de la memoria que en el presente se suceden en todos los continentes, rasgo característico de la cultura contemporánea. La recurrencia de las políticas genocidas en Ruanda, Bosnia y Kosovo en la década de 1990 y, con más razón, el genocidio que Israel comenzó a llevar a cabo en Palestina, a raíz del atentado perpetrado por Hamás (Movimiento de Resistencia Islámica) desde el 7 de octubre de 2023, están haciendo resurgir el Holocausto como un, según Huyssen, “tropos universal”. Tal circunstancia permite que su memoria se traslade a situaciones locales (historias de naciones o estados específicos) alejadas histórica y políticamente respecto del acontecimiento original. En el movimiento colombiano de los discursos de la memoria, así como en el de otros países latinoamericanos, el Holocausto pierde sus características de acontecimiento histórico concreto y comienza a funcionar como metáfora de otras historias traumáticas que reclaman su relato específico.
Estos son discursos de la memoria basados, fundamentalmente, en testimonios orales de presencias todavía vivas, en el papel del museo como conservador del recuerdo y en testimonios documentales de distintos archivos. Archivos que, utilizando una terminología procedente de la conocida expresión de Hannah Arendt, la “banalidad del mal” (Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, 1963) hemos llamado “archivos del mal”; es decir, archivos no deseados en el imaginario de un “bienestar universal” que, sin embargo, tienen origen en todo tiempo y lugar y van creciendo. Lo hacen, al parecer (pensemos en los enfrentamientos interminables del Oriente Próximo y África, y en las recientes confrontaciones entre Rusia y Ucrania o Palestina e Israel), cada vez con mayores impulsos, como si uno de sus principios, el de la génesis documental, estuviese ligado a la autoría de una inevitable fatalidad.
Desde la década de 1980, en las sociedades occidentales surgió como fenómeno cultural y político el asunto de la “memoria”, un mirar al pasado que contrastaba con la tendencia de principios del siglo xx de privilegiar la modernidad que depararía el futuro. El papel del archivo/museo como lugar de conservación y de visita de la alta cultura, dio paso al archivo/museo como medio de masas, como marco de puesta en escena que abría a la sensibilidad del público experiencias de posible cotidianidad cultural.
Durante el año 2005, en Guatemala, una explosión descubre el archivo que la Policía Nacional había mantenido en secreto desde los años cuarenta del siglo xx. En él se encuentran las fichas de más de 200.000 guatemaltecos espiados, torturados y asesinados por sus creencias políticas. El archivo pone de manifiesto no solo la confirmación de que tras todos los asesinatos se encontraba el Gobierno y los “escuadrones de la muerte” o los “ojo por ojo” (grupos paramilitares de extrema derecha), sino también la trama colaboracionista que posibilitó llevar a cabo el golpe de Estado de 1954. Como una paradoja extraída de Primo Levi (“El hombre es aquel que puede sobrevivir al hombre”), el archivo también pone de manifiesto que los hombres son y seguirán siendo un peligro para su propia especie.
Los archivos que un día formaron parte del “exterminio”, de la “violencia”, y que pudieron rescatarse forman hoy en día o constituyen parte de los fondos documentales de los llamados generalmente “centros de la memoria histórica”. En ellos también importa el “quién”, qué se registra en el archivo, qué se deja afuera, qué se prohíbe ver. A la manera del biógrafo, según Leonor Arfuch (Crítica cultural entre política y poética, 2008), “quien construye un archivo para salvaguardar la memoria (para una posteridad) lo hace a menudo en ese movimiento especular, de admiración e identificación, en que un yo se desdobla en otro sin alinear por ello su propia voz”. La “aparición con vida” de fotografías, entrevistas, relatos y objetos de las madres de mayo en Argentina representa hoy la “restitución de las genealogías” y el descubrimiento de la “violencia del archivo”: listas ocultas de desaparecidos, documentos textuales, pruebas, identificaciones, rastros biográficos que finalmente afloran hacia la construcción de un relato del “nunca más”.
Es notable hoy en día el aumento de la restauración historicista de viejos centros urbanos; paisajes, edificios y hasta pueblos enteros convertidos en museos; la voyerización y el comercio de la nostalgia, las videograbaciones de visualización virtual que funcionan como escaparate de archivos, museos y centros de la memoria; la escritura de memorias y confesiones; el auge de la autobiografía y de la novela histórica; prácticas de la memoria en artes visuales que suelen centrarse en la fotografía; los documentales históricos; la literatura psicoanalítica sobre el trauma; los aniversarios, y las conmemoraciones y monumentos.
La acumulación irregular que consigue la memoria a base de multitud de escenas y momentos, con su correlato obligado de olvidos, silencios, represiones, tiene su correspondencia en el archivo. Aquí, los rostros son frecuentemente fragmentarios y solo significan en relación a la totalidad de la continuidad discursiva de la que hablamos, inalcanzable en las dimensiones espaciales y temporales del archivo, cuya narrativa se caracteriza por su tensión hacia el futuro, por su deseo de presencia y conservación.
Los cuerpos de la vida se han perdido difuminados entre el pasado y el futuro, pero el archivo sigue caminando y sus fantasmas también. Así como el documento en su origen cumplía su función, deben dirigirse al cumplimiento de una función reparadora. El interés de los archivos de la seguridad de Estado de los desaparecidos regímenes represivos queda reflejado en el estudio elaborado por un grupo de trabajo del Consejo Internacional de Archivos en los años 1995 y 1996. Dicho informe abarca el periodo de 1974 a 1994 y analiza la situación de los archivos de la represión en países muy diferentes, pero que tienen el componente común de haber sufrido durante largo tiempo la opresión de un Estado totalitario de derechas o de izquierdas. Es el caso de España, Grecia, Portugal, países de América Latina (Argentina, Paraguay, Chile, Brasil), Zimbabwe, Suráfrica y los países de Europa central y del este. El informe reafirma el interés de su conservación no solo para reconstruir un pasado reciente, sino, sobre todo, como lo viene haciendo el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen, para poner en funcionamiento el ejercicio de los derechos democráticos, entre ellos, la amnistía para los delitos de opinión o reparación a las víctimas de la represión o a sus familias.
La desaparición de los documentos, muchas veces, impide avanzar en la búsqueda de responsabilidades políticas y en la clarificación de los crímenes de Estado. El mismo informe, así lo hacen saber Alberch Fugueras y Cruz Mundet (¡Archívese! Los documentos del poder. El poder de los documentos, 1999) describe, en este sentido, los casos de Grecia, de la DINA –Dirección de Inteligencia Nacional– en el régimen de Pinochet y de Suráfrica, donde desaparecieron los documentos de su policía secreta, la NIA –siglas en inglés de Agencia Nacional de Inteligencia–. La falta de testimonios documentales en algunos casos ha hecho necesaria una reconstrucción de la represión a partir de testimonios personales. La llamada Comisión para la Verdad y la Reconciliación fue en Chile la encargada de esta reconstrucción. Los archivos del Ministerio para la Seguridad del Estado de Alemania (más conocido por la abreviatura alemana Stasi), por el contrario, se conservaron casi en su totalidad y han permitido la depuración de responsabilidades.

Imagen tomada de https://sitiosdememoria.
Tal vez, las políticas públicas mediáticas hagan comprensible que la obsesión por la memoria obedezca al temor por el olvido, articulado este último a los crímenes y desapariciones en Colombia. El miedo al olvido o a la repetición del mal se enfrenta al riesgo de una excesiva comercialización cultural de la memoria, que corre pareja al riesgo de que olvidemos la esencia histórica de los acontecimientos y nos diluyamos en la transitoriedad que imponen las políticas incompletas, las modas globales por la memoria o la influencia de los nuevos medios como vehículos que parecen atrapar toda forma de recuerdo y, además, no transportan la memoria, que es de todos, con inocencia.
El archivista, como el autor de una biografía o una autobiografía, debe construir una puesta en marcha y unas categorías clasificatorias que concedan orden a la memoria escrita como una narración que solo adquiere sentido en el conjunto de un sistema de relaciones. La claridad de saber sobre un hecho, una impresión, un recuerdo, como saber de un documento aislado o un conjunto de documentos que ya de por sí mantienen una específica relación en el expediente que forman, depende de la trama que el archivista, como el narrador, debe construir a base de una exposición conceptual de sus contenidos.
El archivo y la biografía son recurrentes en el mundo contemporáneo. Archivos secretos que se descubren o aparecen a la luz pública, por prescripción de plazos legales, por decisión política o por lógica mediática, potencian la posibilidad de la reconstrucción biográfica con relatos, registros institucionales y diversos artefactos. Es el caso de los documentos del Stasi de la Alemania del Este; de los de la Dirección de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires –Dipba-, en la capital argentina, o de los de Colombia, conservados en el Centro de la Memoria Histórica en Bogotá. Archivos del mal, así llamados por sus orígenes creadores, que, bajo unas funciones similares a las del museo o del memorial, como el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen, sirven para cumplir funciones donde la memoria, que puede hacerse visible de muy variadas formas, debe actuar como eje de compromiso social.
Según Huyssen, en contra de algunas conocidas consideraciones que hablan de “museizar” como lo contrario de conservar, como un acto televisivo de congelar, esterilizar, deshistorizar y descontextualizar, la museización o el archivo del Holocausto no simula lo real ni contribuye con ello a su agonía. El contenido del Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen, como el contenido del Centro de la Memoria Histórica de Colombia, posee unas connotaciones de tragedia que transmiten y seguirán moviendo sensibilidades de compromiso en el presente. El museo y el archivo no pueden neutralizar temores y angustias sobre la actualidad, pero la seducción de sus objetos y de sus documentos (reliquias del pasado) son presentados en una continua actualización cuyas interpretaciones nunca quedan del todo aisladas de cierta pureza u originalidad que desprenden los objetos/documentos. Ellos ubican siempre al espectador en la intensidad del presente, y la mirada (siempre viva) no juzga ya un pasado muerto u osificado.
Nuestro presente, con el ascenso global de la ultraderecha o los fascismos europeos, puede ser contrastado con la puesta en escena del museo-archivo o el archivo-museo en una sociedad en la que la actividad cultural funciona como una agencia de socialización comparable pero también enfrentable al devenir de una nación, a las políticas de sus Estados. Lo real no puede olvidarse y la materialidad de lo real constituye el soporte de un aura que trasciende el tiempo de una memoria llena de experiencias que estuvieron fuera de lo común.
En la Terraza del ingenio
Cali, a 29 de enero de 2025
[1] “Los archivos del mal: ¿un discurso sin autor? Ildefonso Nalda Nájera en el Archiv der KZ-Gedenkstätte Mauthausen”. Información, cultura y sociedad, n° 41, 2019, p. 57-80. Más ampliado, este mismo ensayo podrá leerse en el libro titulado Escrituras y tramas del archivo, que publicará la Universidad del Cauca en este mismo año de 2025.
[2] Pensemos en los casos de Alemania y Austria después de la Segunda Guerra Mundial; el de España después de la dictadura franquista; los de Sudáfrica, Grecia y Portugal, y los de los países de América Latina como Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Guatemala o El Salvador.
En una carta enviada al rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas, el embajador de Japón en Colombia Takasugi Masahiro agradeció el apoyo y disposición que tuvo la institución para el desarrollo de la agenda académica y cultural llevada a cabo durante la más reciente edición de la Feria Internacional del Libro de Cali, que tuvo a Japón como país invitado.
A través de la misiva, el alto funcionario destaca que “la Universidad del Valle desempeñó un rol fundamental en la creación de espacios de intercambio académico, cultural y de reflexión que permitieron que los asistentes a la feria se conectaran más estrechamente con Japón”.

Así mismo, el embajador destacó el interés por promover la cultura japonesa en espacios como la Semana Japonesa, que a lo largo de nueve años ha permitido acercar la cultura de dicho país a la comunidad académica y la sociedad en general.
De esta manera se reafirma el compromiso de la Universidad del Valle en promover espacios de intercambio, que permitan tejer lazos entre las diferentes culturas.
El nombramiento de estos nuevos docentes impulsa la educación pública de calidad en la región
En un acto solemne ante el rector de la Universidad del Valle Guillermo Murillo se posesionaron 58 nuevos profesores y profesoras que pasarán a integrar el cuerpo docente de 6 de las 10 facultades con las que cuenta la institución.
Sobre los nuevos profesoras y profesores el rector dijo que “llegan en un momento muy especial para la vida universitaria debido a dos importantes derroteros: la construcción del Plan de Desarrollo 2025 - 2035 y que en esta vigencia la Universidad del Valle está cumpliendo 80 años de existencia, de los cuales, los últimos 40 ha tenido un impacto a través de su Sistema de Regionalización en los territorios de nuestro país”.
Los 58 profesores y profesoras llegan a aportar a la vida universitaria, y a sus disciplinas con su conocimiento y experiencia docente en la Universidad y en la investigación, como el profesor Julián Fernando Trujillo, de la Escuela de Ciencias del Lenguaje: “Para mí es importante la reciprocidad. Precisamente lo que quiero es devolverle a la Universidad todo lo que me ha brindado. Me dedico sobre todo a la docencia. Nuestro trabajo en humanidades es un trabajo sobre los seres humanos, sobre su formación, sobre sus proyectos de vida, sobre cómo dotan de sentido los acontecimientos que constituyen el día a día. Y en esa medida el trabajo docente es muy fundamental, pero también la investigación en la que quiero aportar desde el lenguaje, la argumentación y el análisis del discurso que han sido mis áreas de toda la vida”.
Las profesoras y profesores fueron seleccionados entre 769 aspirantes y pasaron por un riguroso proceso de selección donde se evaluaron varios aspectos como su formación y su pertinencia en el área de conocimiento en la que se ofrecía la vacante, así como su experiencia docente. El proceso de selección que duró varios meses resultó con el nombramiento de estos 58 docentes, de los cuales 38 son hombres y 20 son mujeres, 35 con título de doctorado, 4 con maestría, 18 con especialidad clínica.
Otra de las profesoras recién nombradas es María Fernanda Jaramillo que lleva 14 años en la Universidad como ingeniera de proyectos del Instituto Cinara y como docente ocasional. Para la profesora su misión es contribuir al desarrollo profesional de muchos vallecaucanos: “estoy convencida de que la academia es un motor para cambiar vidas. Tengo muchas historias, amigos, compañeros, mis propios estudiantes, que con el hecho de entrar a la Universidad del Valle han cambiado su vida. Entonces eso es como un propósito que tengo poder transformar, contribuir a ese desarrollo profesional y personal, porque realmente la universidad lo que hace es transformar vidas”.
Este grupo se une a los 1552 profesores y profesoras nombrados que consolidan el impacto de la Universidad del Valle, como una institución pública de calidad que aporta al desarrollo de la región y el país.
Por: Edgar Cruz García
Las siguientes son las palabras del rector Guillermo Murillo Vargas durante la ceremonia de bienvenida a nuevos docentes, llevada a cabo este lunes 3 de febrero de 2025 en el Auditorio 3 del Campus de Meléndez.
Es para mí muy grato darles hoy la bienvenida a la Universidad del Valle. Para el rector de una universidad quizás no haya un acto más importante que dar la bienvenida a nuevos docentes, puesto que su presencia pone de presente el continuo proceso de renovación institucional, de nuevos enfoques en el trabajo académico, del aporte de nuevas generaciones a la creación del conocimiento.
Creo que en Colombia el proceso de selección de docentes universitarios es un ejemplo de equidad y transparencia. Es de verdad la meritocracia en acción. La fortaleza de la universidad pública está basada en las calidades personales y profesionales de sus profesores. La universidad pública es lo que sean sus profesores.
El proceso de convocatoria realizado por la Universidad del Valle, que culminó con su llegada fue especialmente riguroso. La Convocatoria de Reemplazos 2024 fue aprobada por el Consejo Académico mediante Resolución No. 157 del 4 de julio, en la cual se convocó a concurso público de méritos para la selección y vinculación de 101 profesores 72 de tiempo completo y 29 de medio tiempo para las Facultades de Artes Integradas, Ciencias de la Administración, Ciencias Naturales y Exactas, Ciencias Sociales y Económicas, Derecho y Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Humanidades, Ingeniería, Psicología, y Salud. Y 2 cupos aprobados por el Consejo Superior para la Facultad de Artes Integradas - Danza.
En la estructuración de ese proceso de selección se valoraron no solamente las competencias técnicas o profesionales de los aspirantes, sino también habilidades blandas que le permitieran al profesor seleccionado desenvolverse y adaptarse con mayor facilidad al ambiente y a la cultura institucional.
La Universidad del Valle cumple este año 80 años de fundada. A lo largo de ese tiempo varias generaciones de académicos han ido construyendo una cultura institucional cuyos rasgos principales son el compromiso de la Universidad con su entorno social, una posición crítica e independiente frente a los poderes públicos y autocrítica ante sus propias decisiones. Es fundamental que ustedes conozcan esa historia, que aprendan a valorar a través de su experiencia como docentes el ethos universitario y hagan parte en el futuro de esa extensa y continua tradición que ha hecho de nuestra universidad una de las más importantes del país. Contribuyen ustedes con sus historias de vida a mantener el nivel académico de nuestro cuerpo docente, uno de los más elevados de Colombia.
Esta convocatoria contó con 769 inscripciones; el proceso de evaluación de méritos dio como resultado que se seleccionaran 58 nuevos profesores, 38 hombres y 20 mujeres, 35 con título de doctorado, 4 con maestría, 18 con especialidad clínica. Ustedes se unen a un cuerpo profesoral de enorme importancia: 1.552.7 docentes (TCE), 949 nombrados, de los cuales 624 son hombres y 325 mujeres. Para 2023 el 59%, tenían título de doctorado; y 37% título de especialistas clínicos. Lo cual no significa que no haya un interés permanente por la continua capacitación de los docentes, que les ilustro con un dato reciente: como estímulos a la carrera profesoral hubo en 2024, 36 comisiones de estudios, 1 comisión posdoctoral, 3 ad honorem y 25 años sabáticos, que representaron una inversión por beneficios en Comisión de Estudios de $4.420 millones.
La Universidad es mucho más que Cali. La Universidad del Valle hace honor a su nombre. Es un caso excepcional en la Nación de presencia regional, con once campus a lo largo y ancho del Departamento del Valle, uno en el del Cauca, y cinco nodos que llevan oferta académica pertinente a regiones más alejadas de los centros poblados. Ha sido un proceso de lenta maduración que ya lleva cuarenta años. De los 34.559 estudiantes matriculados en el segundo semestre de 2034, en 383 programas, hay hoy en las sedes regionales 14.026 que atienden 143 programas académicos con registro calificado, 210 docentes Hora Cátedra tiempo completo equivalente, 85.5 docentes Ocasionales y 40 docentes nombrados. Es allí donde se ha producido el mayor crecimiento de la oferta académica y muy pronto Regionalización tendrá la mitad de los estudiantes de la Universidad.
Nuestro papel en el mundo de la investigación es también destacado. Contamos con 6 Centros de investigación y 6 Institutos de investigación activos, de los cuales 3 son reconocidos por Minciencias como actores del sistema (CENM, INCIMAR, CINARA). En Grupos de investigación, contamos con 260 registrados en la Universidad, 193 clasificados por Minciencias en la convocatoria del año 2021 y 226 inscritos en la convocatoria 2024 de Minciencias, 208 avalados.
Pero quizás lo que mejor resume estas cifras que presento a ustedes con orgullo después de haber sido profesor de la Facultad de Ciencias de la Administración por más de 35 años, es el hecho de que el ministerio de Educación nos dio el año pasado la certificación institucional de alta calidad por diez años, renovando la que ya habíamos tenido por otros diez, en un proceso que comenzó en la otorgada en 2007 por ocho años. Es un claro reconocimiento a un desarrollo sólido, permanente, dinámico de fortalecimiento institucional, reconocido también por los más importantes rankings internacionales, apoyado en un proceso paralelo de planeación.
Hoy estamos en la construcción del plan de desarrollo institucional 2025-2035, al cual invito a todos ustedes a participar, puesto se ha adelantado precisamente con el criterio de la participación de todos los estamentos universitarios.
Llegan ustedes en un momento excepcional de nuestra historia que les invito a conocer en detalle y a hacer parte de ella, y del transcurrir de las universidades públicas. Hoy la universidad pública tiene grandes retos frente a su financiación, donde esperamos que la ley reconozca y solucione déficits acumulados y reafirme el criterio constitucional de que el financiamiento de la universidad pública debe ser primordialmente una responsabilidad estatal; grandes retos frente al ejercicio de la autonomía universitaria, otra garantía constitucional que debe ser respetada; grandes retos frente a las transformaciones de los proceso educativos que crea la Inteligencia Artificial, poderoso instrumento que debe incorporarse al quehacer universitario para fortalecerlo. En fin, el reto del conocimiento independiente y crítico frente a los cambios sociales, que es la esencia de nuestro ethos universitario.
Bienvenidos sean a esa historia y bienvenidas sean sus contribuciones a su desarrollo. Sé que muy pronto ustedes se apropiarán de ella y compartirán conmigo el orgullo que siento al contarla.
Muchas Gracias.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Cali, 3 de febrero de 2024
Entre el 1 de febrero y el 12 de marzo de 2025 estarán abiertas las inscripciones para las 19° Olimpiadas Regionales de Matemáticas (ORM), un espacio académico y lúdico organizado por el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas con el propósito de fortalecer el pensamiento matemático en estudiantes de grados 4° a 11° de instituciones educativas públicas y privadas.
El objetivo principal es fomentar el razonamiento lógico-matemático y el interés por esta disciplina. A lo largo de sus ediciones anteriores, las ORM han contado con la participación de miles de estudiantes, consolidándose como una de las competencias académicas más importantes de la región.
Categorías y Fases de la Competencia
La competencia se divide en cuatro niveles según el grado escolar:
Junior: 4° y 5°
Básico: 6° y 7°
Medio: 8° y 9°
Avanzado: 10° y 11°
Las ORM se desarrollan en tres fases a lo largo del año:
Eliminatoria: Dos pruebas virtuales.
Semifinal: Presencial en las sedes de la universidad.
Final: Presencial en el campus Meléndez, Cali.
Propósito y Beneficios
Fomentar el desarrollo del pensamiento matemático.
Identificar y promover talentos en matemáticas.
Preparar a los participantes para competencias nacionales e internacionales.
Costos e Inscripciones
El costo de inscripción varía según el número de estudiantes inscritos por cada institución.
Para más información sobre inscripciones, pruebas y fechas importantes, visita el sitio oficial de las ORM en la Universidad del Valle: orm.univalle.edu.co
La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas renueva su fachada y presenta mural en homenaje a las mujeres en la ciencia.
Este semestre, la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas presenta un nuevo diseño en la señalización de la fachada de su edificio principal, acompañado por un mural que rinde homenaje visual y conceptual a las disciplinas que se estudian en esta facultad. Esta obra integra elementos que capturan la esencia del conocimiento científico, reflejando el espíritu dinámico de su comunidad académica.
El renovado diseño no solo mejora la orientación de los visitantes en el campus, sino que también proyecta un enfoque moderno, alineado con la creatividad e innovación que caracterizan las investigaciones de sus estudiantes y docentes. Este "nuevo look" forma parte de un conjunto de adecuaciones que buscan optimizar la experiencia de la comunidad universitaria, ofreciendo espacios más cómodos, atractivos y funcionales.
Entre las mejoras más destacadas que se están realizando se encuentra la renovación del Auditorio Calima y del Auditorio de Matemáticas, así como la adquisición de nuevos equipos para facilitar y agilizar actividades académico-administrativas y la adecuación de baterías sanitarias. Estas iniciativas consolidan el compromiso de la Facultad con la excelencia y el bienestar de todos sus integrantes.
Sobre el mural
La gestión del mural estuvo liderada por la representación estudiantil de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, en cabeza de María Celeste Ortiz Herrera y Samuel Henao Rengifo, los artistas fueron estudiantes de la Facultad de Artes Integradas, del Colectivo Sincretismo, en colaboración con la representación.
El mural está basado en elementos representativos de los diversos programas, entre ellos la Científica Marie Curie, la nebulosa Helix (NGC 7293) y las recientemente nombradas especies de Lepanthes en los Farallones de Cali, en honor a mujeres importantes en la ciencia, diversos campos disciplinares y liderazgos comunitarios de Colombia.
Asimismo, el mural contiene un mensaje conmemorativo para todas aquellas mujeres que gracias a sus saberes revolucionaron el quehacer científico y sentaron un precedente para que la ciencia también fuera un campo para ellas.
Al respecto la representación estudiantil argumenta que “es un mural propio de la facultad, con el fin de promover la cultura científica, fortalecer la identidad y sentido de pertenencia, así como el pensamiento crítico e interdisciplinario entre nuestra facultad a través de la construcción de una estética propia y representativa de la academia habitando su contexto territorial”
Invitamos a la comunidad universitaria, y en especial de Ciencias, a disfrutar, cuidar y participar de estos cambios e iniciativas que han sido fruto del trabajo conjunto entre las directivas y los estudiantes.
Gestión institucional 2024
Por. Guillermo Murillo Vargas, Rector Universidad del Valle
A lo largo de mi trayectoria en la Universidad del Valle y, especialmente, en esta etapa como rector, he reflexionado profundamente sobre los pilares que sostienen nuestra institución. Sin duda, una de sus mayores fortalezas radica en su comunidad: un tejido diverso y comprometido de estudiantes, docentes, personal administrativo y comunidad egresada que día a día contribuyen a hacer de esta una casa de formación integral y justicia social.
Es gracias al esfuerzo, dedicación y compromiso de nuestra comunidad universitaria, que la institución, que en este año cumplirá 80 años, se ha convertido en una universidad regional con presencia y arraigo en todo el Departamento del Valle del Cauca y el norte del Cauca.
La excelencia institucional tiene bases sólidas cimentadas en el tiempo: la formación integral basada en el ser humano, los programas académicos con pertinencia y adecuados a los requerimientos de la sociedad, un cuerpo profesoral del más alto nivel y una comunidad estudiantil comprometida con la investigación, los procesos de índole social y artística. La renovación de la Acreditación de Alta Calidad, otorgada en 2024, a través de la resolución No. 007464 del Ministerio de Educación Nacional, por 10 años, máximo tiempo que se concede a las instituciones de educación superior en Colombia, es un reconocimiento a la transparencia, la precisión y la confiabilidad en la gestión institucional y respalda la cultura de autoevaluación, autorregulación y mejoramiento continuo en nuestras funciones misionales.
Pocas instituciones de educación superior en Colombia tienen la acreditación institucional por 10 años. Nuestra institución ha logrado mantenerse en este grupo por casi 20 años. Para nuestra comunidad, contar con una Acreditación Institucional en alta calidad representa prestigio nacional, garantía de programas académicos de calidad, mejores perspectivas laborales para los graduados, incremento de las oportunidad de acceso a recursos y financiamiento, así como la ampliación de la facilidad de movilidad de estudiantes y profesores a nivel nacional e internacional. Este importante logro es gracias al esfuerzo de un continuo proceso de autoevaluación, en el que han participado numerosos miembros de toda una comunidad que lleva por bandera la excelencia académica, la investigación, la inclusión y la proyección social.
El Plan de Mejoramiento Institucional 2024-2034 se elaboró con base en las orientaciones generales del proceso de seguimiento y evaluación de los planes de mejoramiento expedidas por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA, 2021). Este documento retoma las oportunidades de mejora identificadas en el proceso de autoevaluación para la segunda renovación de la acreditación institucional con lugar de desarrollo en Cali.
El potencial de nuestra comunidad universitaria también se ve reflejado en las nuevas patentes concedidas a nivel nacional que la Universidad obtuvo en la pasada vigencia: Metodología para aplicar la técnica SFRA en transformadores estando en servicio; Sistema de monitoreo en línea para la estimación del tiempo de vida útil de los aislamientos celulósicos de transformadores de potencia; Equipo y proceso para la hipergeneración de especiesradicales oxidantes (HEROs) y su uso en tratamiento de contaminantes; Rueda dinamométrica para la realización de pruebas dinámicas de automóviles. Esto demuestra que la investigación que se lidera desde nuestras aulas, grupos de investigación y laboratorios está en concordancia con las necesidades de nuestra región.
De manera adicional, quiero mencionar los resultados de dos rankings internacionales publicados en la vigencia anterior y que sitúan a la Universidad del Valle como una de las principales IES colombianas. De acuerdo con el último informe del Ranking U-Sapiens para el segundo semestre de 2024, la institución ocupa el cuarto lugar entre las mejores universidades del país, con un puntaje de 65 después de la Universidad Nacional (131), la de Antioquia (109) y la de los Andes (70). En la clasificación se evaluó el número total de revistas indexadas y categorizadas en A1, A2, B y C, el número total de programas activos y que pueden recibir estudiantes nuevos para posgrados, y el número total de grupos de investigación categorizados en A1, A, B y C por MinCiencias. Así mismo, el ranking Times Higher Education le dio a la Universidad el segundo puesto a nivel nacional entre las universidades donde más se aprende, con 24 puntos después de la Universidad Pontificia Bolivariana con 26.5. Los factores evaluados fueron:
Calidad docente, proporción entre personal y estudiantes, relación entre doctorados y licenciaturas, número de doctorados otorgado en comparación con el personal académico e ingresos de la institución.

La inclusión sigue siendo una de las banderas de la gestión universitaria. Por ese motivo fueron reconocidos nuestros esfuerzos para facilitar el ingreso a la educación superior de la población vulnerable. Recientemente, la Universidad del Valle recibió varias distinciones durante “La Noche de la Excelencia 2024”, un evento organizado por el Ministerio de Educación Nacional para exaltar a los actores del sector educativo que se destacaron por su esfuerzo, trabajo, dedicación, liderazgo y buenas prácticas durante el último año.
En esta ceremonia, la Universidad recibió el reconocimiento como una de las IES que aportan a la permanencia y graduación de población de especial protección constitucional. Esta distinción reconoce y exalta las acciones y apuestas de las IES en la atención a las poblaciones de especial protección constitucional, diversas y con presencia en zonas de difícil acceso de acuerdo con el “Diagnóstico de Acceso y Permanencia diferencia en la educación superior pública”. Este reconocimiento también fue otorgado a la Institución Universitaria Digital de Antioquia, Tecnológico de Antioquia y la Universidad de Cartagena.
En “La Noche de la Excelencia”, los programas de Doctorado en Administración y la Licenciatura en Lenguas Extranjeras con énfasis en Inglés y en Francés recibieron la Orden Manuel Zapata Olivella, un reconocimiento a los programas académicos de educación superior que obtienen por primera vez la Acreditación en Alta Calidad. Es importante también destacar que el profesor Raúl Ernesto Sedano Cruz del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas recibió el “Premio José Francisco Socarrás”, a través del cual se exalta a los docentes investigadores afrocolombianos de instituciones de educación superior que, en el año inmediatamente anterior, se hayan destacado en el ejercicio de su profesión o por su liderazgo.
Con el compromiso de docentes, estudiantes, funcionarios, trabajadores, egresados y miembros de la sociedad civil seguiremos posicionando a la Universidad del Valle como una institución que lidera y acompaña el desarrollo de la región y el país.
La autoridad institucional reside velar por el bienestar y la salud de la comunidad política
Por:
Julio César Vargas Bejarano
Representante de los (as) Directores/as de Programas ante el Consejo Académico
Hannah Arendt, en sus indagaciones sobre la autoridad, rescata el adagio latino potestas in populo, auctoritas in senatu (1), destacando que la autoridad institucional, en contraste con el poder, reside en el seno de las instituciones encargadas de velar por el bienestar y la salud de la comunidad política. Este principio encuentra un eco singular en el ámbito universitario, donde la figura del Consejo Académico se erige como un “Senat” en el sentido más arendtiano: un espacio donde la pluralidad y el juicio deliberativo se articulan para orientar el rumbo de la institución y preservar su misión esencial. En mi experiencia durante el primer año como miembro del Consejo Académico de la Universidad del Valle, este cuerpo colegiado ha revelado ser no solo un órgano de gobernanza, sino también un espacio de aparición (2) —en el sentido fenomenológico— donde la pluralidad de perspectivas y la intersubjetividad encuentran su expresión más auténtica. Este texto busca ofrecer una descripción fenomenológica de este órgano, abordando no sólo su estructura y dinámica, sino también el modo en que encarna el ethos institucional y contribuye a la construcción de una comunidad académica comprometida con el bien común.
La reflexión parte de reconocer cómo este “Senat” universitario no sólo decide sobre asuntos administrativos o académicos, sino que también actúa como depositario de la auctoritas en la universidad. En su seno, la autoridad no se ejerce desde el poder coercitivo, sino desde la legitimidad construida a través del debate, la deliberación y el consenso. Aquí, la autoridad del rector se entreteje con la autonomía universitaria, configurando un espacio donde las decisiones no solo resuelven problemáticas inmediatas, sino que proyectan un horizonte ético y académico para la institución.
De acuerdo con la estructura orgánica de la Universidad del Valle, los Consejos Académico y Superior, junto con el rector conforman la Dirección General de la Universidad. El Consejo Académico, como órgano colegiado, reúne a representantes de todas las unidades académicas y de los estamentos institucionales, desempeñando un rol primordial en la configuración de las políticas académicas.
Este cuerpo está integrado por el rector, los decanos(as), la representación del profesorado y del estudiantado y de los Directores(as) de Programa; además, cuenta con invitados permanentes como los/as Vicerrectores/as (académico, de investigación, administrativo, de extensión, regionalización y bienestar), así como los directores de áreas estratégicas como Planeación Institucional, la Dirección de Postgrados e Internacionalización, entre otros.
El Consejo Académico refleja en su composición la diversidad de la Universidad y expresa el ethos institucional: sus miembros han sido elegidos mediante el voto de quienes representan, garantizando legitimidad en su participación. En este espacio, los argumentos fluyen libremente y exploran distintos sentidos de la ‘cosa misma’. No obstante, el creciente número de participantes plantea el reto de gestionar con mayor precisión los tiempos de intervención para garantizar un debate ágil y equilibrado.
El Consejo Académico actúa como un soporte fundamental en el despliegue de la voluntad común de la Universidad, funcionando como “personalidad de orden superior”,(3) que se proyecta a la sociedad y se configura como comunidad de cuidado.
El cuidado y la defensa de la vida institucional
En el ámbito cotidiano del trabajo académico profesoral, los espacios de encuentro suelen concentrarse en las Unidades Académicas, los claustros y los comités de programas o de departamentos. Estas interacciones, marcadas por la pertenencia a una misma comunidad disciplinaria, comparten un horizonte común de especialización epistemológica y profesional. Sin embargo, esta cercanía a veces genera tensiones derivadas de la confrontación entre paradigmas académicos, entre diversas concepciones sobre las prácticas pedagógicas y curriculares, así como las diferencias personales. En contraste, el Consejo Académico trasciende el marco disciplinario y administrativo que caracteriza a las Unidades Académicas y Facultades. Aquí, las relaciones entre pares se articulan en torno a la Universidad entendida como una “corporación”(4), esto es, un cuerpo universitario que conecta su historia con el porvenir, su compromiso ciudadano con la sociedad y su vínculo cultural como sujeto colectivo. Este colegaje no reproduce la competencia interna de otras instancias universitarias; por el contrario, orienta su labor hacia un horizonte común que proyecta a la Universidad en su dimensión regional y nacional.
En este espacio, el debate fluye de manera respetuosa, regulado por la búsqueda de la “cosa misma”. A lo largo del último año, no he presenciado incidentes de trato irrespetuoso, salvo una excepción que, por fortuna, fue rápidamente superada. Los principios misionales de la Universidad, aunque no siempre explícitos, están presentes en las discusiones, junto con el marco normativo que regula la educación superior en Colombia. La mayoría de las decisiones se toman por consenso; en los pocos casos donde no ha sido posible, el voto explícito o la salvaguarda de votos individuales permiten avanzar en el proceso decisorio. La opinión y tomas de posición intentan comprender los asuntos a la luz de lo recogido en las Unidades Académicas y en los estamentos a la que se representa y, desde ellos, plantear propuestas de solución a los problemas y preguntas a la luz de la normatividad existente.
El Espacio Físico y el Espacio de Aparición
Los espacios donde sesiona el Consejo Académico están diseñados para fomentar una dinámica democrática y deliberativa. En la Sede Meléndez, las mesas se disponen en forma semicircular: al frente se encuentra la mesa directiva, donde el rector y la secretaria general dirigen las jornadas. Frente a ellos, en una mesa lineal, se sientan los vicerrectores/as, mientras que el resto de los participantes ocupan mesas circulares con ubicación libre. En la Sede San Fernando, el diseño es similar, aunque las mesas adoptan una disposición en cuadrados concéntricos.
Estos espacios no solo facilitan la acústica mediante micrófonos y altoparlantes, sino que también estructuran un escenario intersubjetivo que permite la libre expresión y el ejercicio del juicio reflexionante. En términos arendtianos, este diseño espacial configura un “espacio de aparición”, en el que cada miembro, desde su igualdad de condiciones, contribuye con su perspectiva al debate colectivo.
El espacio físico del Consejo sirve como trasfondo para un ámbito intersubjetivo más amplio, donde la pluralidad de perspectivas permite la exposición de subjetividades y el surgimiento de nuevas ideas. Cada intervención, sostenida por el trasfondo común de significados compartidos y la historia institucional, tiene el potencial de abrir caminos para resolver problemas complejos o dirimir discusiones. En las discusiones cada quien tiene la posibilidad de expresar su juicio u opinión de manera que hay lugar a lo nuevo, a las iniciativas u ocurrencias que ofrecen nuevos sentidos a la discusión o reitera lo ya dicho, con un nuevo matiz. Cada intervención está determinada por un trasfondo común de significados compartidos: la historia institucional, encarnada en cada experiencia personal de sus miembros.
Así, una intervención puede abrir el camino para dirimir una discusión. Por ejemplo, en la sesión del 23 de mayo de 2024, cuando se discutía la pertinencia, alcances y límites de la Resolución de ‘Flexibilidad Académica’, en el contexto de un comunicado de CORPUV según el cual la decisión debía postergarse hasta tener mayor discusión en las bases profesorales, la decana de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, la profesora Raquel Ceballos, sugirió que esta resolución tuviera una vigencia transitoria de un año, de manera que al término de este tiempo fuera evaluada. Este tipo de intervenciones, que abren perspectivas de solución, tienen como trasfondo la formación profesional de quien interviene y su interés en el bienestar de la comunidad académica.
Una de las sesiones en donde se evidenció con mayor claridad la diversidad de posiciones y el carácter deliberativo del Consejo Académico fue la del 25 de abril de 2024 (Informe No. 40/Acta No. 07), en la cual se discutió el aval al “Proyecto de Resolución del Consejo Superior por la cual se modifica la reglamentación del programa de Asistentes de Docencia”. Este proyecto abordaba aspectos cruciales como las exenciones de matrícula y las horas de docencia directa que debían cumplir los asistentes.
Las posiciones estuvieron divididas en dos puntos centrales. Primero, si las Facultades debían asumir parte del costo de la exención de matrícula para los Asistentes de Docencia; y segundo, el número de horas de docencia directa a asignarles. La amplitud de los argumentos y la imposibilidad de alcanzar un consenso llevó a posponer la decisión hasta una nueva discusión en la sesión del 20 de junio de 2024 (Informe No. 44/Acta No. 11).
En esa segunda sesión, aunque se avanzó en algunos aspectos, las discrepancias persistieron, lo que motivó la creación de una comisión académica con el mandato de revisar y redactar la versión final de la propuesta. Este mecanismo colegiado permitió recoger las recomendaciones del Consejo Académico, particularmente en lo referente a los procedimientos académicos y al aspecto financiero de la propuesta. Finalmente, la propuesta fue aprobada con la inclusión de un parágrafo que facultaba a las unidades académicas para conceder exenciones de hasta el 100% en la matrícula básica de los asistentes de docencia, dejando a discreción de cada Facultad el porcentaje a aportar.
Este ejemplo ilustra cómo el Consejo Académico, incluso frente a diferencias marcadas, logra dirimir tensiones mediante un diálogo crítico orientado al bien común institucional. El proceso refleja el ethos democrático y deliberativo que caracteriza a este cuerpo colegiado. Al delegar en una comisión académica, se reconoció la necesidad de integrar perspectivas diversas y llegar a una resolución consensuada, fortaleciendo así el espíritu común. Igualmente, es de resaltar un aspecto esencial del trabajo en el Consejo: la capacidad de reconocer y respetar las diferencias (lo cual incluye la discrecionalidad de cada miembro para emitir un salvamento de voto, si lo considera necesario), al tiempo que se trabaja en función de los principios misionales de la Universidad. En esta ocasión, el debate no solo tuvo como foco la racionalidad técnica y financiera, sino que también atendió a valores éticos y educativos, como la equidad en las condiciones de los asistentes de docencia y el compromiso con su formación integral.
Finalmente, este episodio subraya cómo el Consejo Académico actúa como un espacio de “aparición” en el sentido arendtiano, donde la pluralidad y la crítica constructiva confluyen para generar decisiones que, aunque no siempre unánimes, son reflexivas y orientadas a la construcción del bien común.
1.Cum potestas in populo, auctoritas in senatu sit. Cfr. Arendt (1988), Crisis de la República, Taurus, Barcelona, p. 153 Arendt, Hannah (1996) ¿Qué es la autoridad?, en: Entre pasado y futuro. Ocho ejercicios de reflexión política, Península, Barcelona, pp. 101-155. Hidalgo, Hugo (2012). El concepto de autoridad en Hannah Arendt, Universidad del Valle, Departamento de Filosofía.
2. Arendt, Hannah (1993). La condición humana, Barcelona, Paidós, p.223 ss.
3. “Comunidad no significa igualdad de maneras, de formas de acciones personales, de modos de pensar, de opiniones, actividades científicas, etc. Significa más bien personas que, manteniéndose en comunidad, permanecen en tal relación en la unidad de una conexión espiritual activa, sea la acción visible en lo singular o no. El Yo actúa sobre el Tú, en sentido muy amplio, en la unidad de una ‘tradición’, en una totalidad personal o en una personalidad de orden superior. La voluntad de actuar, como actuar persona, atraviesa el Tú y en el funcionario obra implícitamente la voluntad personal de los otros funcionarios.” Husserl, Edmund (1991/1987): El espíritu común (Gemeingeist). Trad. César Moreno, en: Themata, pp. 10 (133-158). Disponible en: Microsoft Word - GEMEINGEIST 1 y 2 - definitivo
4. Vargas, Germán y Bula Germán (2021): El imperio de la burocratización como relevo de la idea de Universidad, en: Prada D. Maximiliano, Universidad hoy, Universidad Pedagógica Nacional – Doctorado Interinstitucional en Educación, pp. 57- 78
Hito 2024: 1.932 graduandos en las seccionales y sedes regionales
Informe de Gestión por Jaime Alberto Caycedo Ramírez, Vicerrector Regionalización
La presencia de la Universidad del Valle en los municipios y territorios de la región es dirigida por la Vicerrectoría de Regionalización, la cual tiene entre sus funciones liderar la gestión académica y administrativa de las 4 seccionales, 5 sedes y 5 nodos. En conjunto, el Sistema de Regionalización celebra en 2025 40 años de cumplir con la misión de la Universidad, aportando de manera decidida al desarrollo de lo que es hoy el Valle del Cauca y el Norte del departamento del Cauca.
Acorde con los tiempos establecidos, durante el 2024 se logró avanzar en la implementación del Acuerdo 011 del 1º de noviembre de 2023 del Consejo Superior, "Por el cual se redefinen los lineamientos estructurales y funcionales del Sistema de Regionalización, se modifica su planta de cargos y se dictan otras disposiciones". Esta reestructuración del Sistema de Regionalización marca el inicio de una etapa para fortalecer y ampliar la oferta académica, la investigación y la apropiación social del conocimiento, así como el fortalecimiento de las relaciones de proyección social y extensión en el territorio, en el contexto de las nuevas políticas gubernamentales, lo que presenta nuevos retos para la Universidad.
Uno de los logros más destacados del 2024 fue la ampliación de la oferta académica a municipios más alejados del Valle del Cauca y Norte del Cauca, a través de la estrategia de los Nodos Regionales. Entre los municipios beneficiados se encuentran Florida, Jamundí y Candelaria en el sur del Valle del Cauca, Miranda en el norte del Cauca, y Sevilla en el nororiente del Valle. Asimismo, se avanzó en la consolidación de una oferta académica en Suárez (Cauca) con dos tecnologías y un programa profesional, la cual, como parte de la iniciativa del Gobierno Nacional, llevará educación superior a las regiones más vulnerables. En este proceso se está trabajando de manera conjunta con la comunidad y el cuerpo docente de los municipios en la definición de los espacios de infraestructura y la pertinencia de la oferta académica.
A continuación, se destacan algunos de los avances en materia del desarrollo de los procesos académicos, de investigación y el mejoramiento de las condiciones de bienestar de los estudiantes, especialmente en lo que respecta al notable incremento en la cobertura de servicios.
Algunos logros de 2024


