El estigma es la mayor barrera dice la viróloga Paula Ordóñez del Instituto Francis Crick y egresada de la Universidad del Valle, quien estudia el VIH para posibles medicamentos y tratamientos.
Por: Laura Parra Rodríguez
El tiempo es oro en el diagnóstico y tratamiento del VIH. Paula Ordóñez lleva el cronómetro desde los 20 años. Si una persona es tratada de manera temprana puede no desarrollar Sida, ni transmitir el VIH, aunque la meta también es que vivan bien ― cuenta la investigadora―. Para ello, su estrategia son las proteínas "silenciosas" que logran adherirse al virus para detener su reproducción y mejorar la calidad de vida de las personas Seropositivas.
Esta viróloga estudió química pura y fue monitora en el Laboratorio de Biología Molecular y Patogénesis de la facultad de Salud. Su trabajo consistía en clarificar proteínas para el diagnóstico de VIH y HTLV, un virus endémico del Pacífico que degenera las neuronas y puede causar linfoma de cáncer.
“Nosotros hacíamos las pruebas del HTLV porque comprarlas era extremadamente costoso y lento. Preparábamos proteínas basadas en el virus para detectar anticuerpos y era mucho más rápido. En el laboratorio hice muchas pruebas para el diagnóstico del VIH y eso me llevó a ser voluntaria en la casa del SIDA”.
Después de estas experiencias se convirtió en una migrante de los virus. Viajó al Japón a buscar respuestas para el HTLV, pues allá también había un gran contagio y se cruzó con el Epstein Barr, que en ese momento era un problema de salud pública.
Al terminar su doctorado en la Universidad de Kagoshima fue llamada por el Instituto Francis Crick de Londres e hizo maletas para Inglaterra. Actualmente trabaja investigando el comportamiento del VIH, el cáncer, la malaria y otras enfermedades.
¿Por qué nos generan tanto miedo los virus?
Los virus son material genético rodeado de proteínas con enzimas necesarias para sobrevivir e infectan a los organismos para reproducirse utilizando la maquinaria de las células de los organismos. Lo hacen hace millones de años. Están en los pececitos, en las plantas, en los microorganismos. Son parte de la historia evolutiva del planeta.
Diferentes, antiguos y no siempre malignos ¿por qué justo el VIH parece ser tan peligroso?
El HIV es un virus muy nuevo en los humanos, viene de otras especies y mientras más especies pueda infectar, obviamente más chance tiene de sobrevivencia. Cuando esto pasa, las especies sufren, porque el cuerpo no ha creado inmunidad a los virus nuevos y no sabe cómo reaccionar.
¿Hay unos tipos de virus con los que ya hay un equilibro?
Por supuesto, algunos herpes se quedan como durmiendo y las personas siguen con vida; algunos virus pueden adquirir funciones que no son malignas. Incluso los virus que hacen que las personas tosan y que saltan a otros individuos para reproducirse, a largo plazo no les interesa estar saltando indefinidamente.
¿Cómo no hacer de la evolución una excusa para detener las investigaciones en VIH?
Mientras el proceso evolutivo sucede, que puede tomar varias generaciones, tenemos un problema de salud pública que debemos resolver y no podemos esperar al equilibrio, eso afectaría la calidad de vida de millones de personas.

¿Podría contarnos de sus investigaciones recientes y el trabajo con las proteínas?
Mi último tema de investigación ha estado relacionado con algo que tu mencionaste, que es la respuesta del cuerpo, es algo que se llama factores de restricción.
Cuando el virus entra a la célula, digamos a un linfocito humano, pierde algunas de las proteínas externas, pero tiene unas proteínas internas que también son de protección (cápside) y si el organismo encuentra la manera de atacar o de destruir la cápside, este no logra llegar al núcleo, que es su objetivo.
¿De qué manera estos estudios ayudan a la vida de las personas?
Por ejemplo, hemos estudiado ese mecanismo para desarrollar medicamentos para el VIH. Los primeros medicamentos de la década del 90 eran 36 píldoras al día y eso generó muchos efectos secundarios. Actualmente, se ha logrado llegar a una píldora diaria y el trabajo está en apoyar el desarrollo de pastillas de uso cada 3 o 6 meses.
¿Cuál es la importancia de lograr medicamentos de tomas más espaciadas?
Sería una solución muy grande porque el virus se adapta y se esconde, así que necesitamos evitar la resistencia a los medicamentos para que sigan haciendo efecto.
Segundo, sería muy útil para personas que vienen de lugares apartados. Si toda la población con VIH tiene acceso al medicamento y lo puede tomar, podríamos tener un declive en la transmisión. Además, en las personas que toman medicamentos la probabilidad de contagio es casi cero.
Tercero, se puede aumentar el acceso a medicamentos en entornos donde el estigma es alto y las personas no van al médico después del diagnóstico para que otras no se enteren o vean que toman pastillas todos los días porque hay un tabú.
¿Da la sensación de que frente al VIH hay pocos avances significativos, pues el COVID 19 generó una gran movilización y las personas responden con empatía?
La ciencia ha avanzado más que la política. Este es un virus que se detectó en humanos en la década del 80 y se lograron los primeros tratamientos en el 90 's. Hay países, sobre todo en áfrica subsahariana en los que los medicamentos no están incluidos en los programas de salud, hay problemas en el acceso, en la logística. En el Covid 19, como dices tú respondimos con empatía y los avances en VIH ayudaron mucho, fue una movilización de muchas áreas.

El estigma es una palabra recurrente en la conversación ¿podría hablarnos de su relación del VIH con el activismo?
Claro. Los datos muestran que, en la última década, las comunidades gais y de hombres que tienen sexo con hombres han sido las comunidades que más se protegen y donde se ha mostrado más progreso en la prevención. Pero el estigma sigue. Cada vez que en la calle están haciendo pruebas gratuitas, me la hago para incentivar a la gente a que también se la haga y pierdan el temor.
Yo trabajo aquí en Inglaterra con adolescentes que nacieron con el virus porque su madre tiene VIH, la transmisión madre-hijo se podría prevenir si el sistema de salud lo hubiera cubierto. ¿Cómo podemos estigmatizar a una criatura que nació con el virus? Ningún estigma está justificado.
¿Es decir que la población que más ha sido juzgada ya no tiene los más altos índices de contagio?
Al menos en el Reino Unido las nuevas transmisiones están pasando entre parejas heterosexuales mayores de 50 años. Allí tenemos que indagar el porqué. Parece que se relaciona con que, las parejas mayores no pueden quedar en embarazo y tienen más relaciones sin protección. Tendríamos que ver si esto está ocurriendo en otras partes del mundo. También muchas personas migrantes no saben cómo acceder a medicamentos o tienen miedo. Entonces, allí hay una oportunidad para hablar de temas difíciles.
Escena única:
En una cafetería, mientras mira su celular, una mujer negra de mediana edad espera sentada en una banca de cemento. Parece venir de su trabajo de profesora, lleva consigo una bolsa y una bandeja plateada que usó para alguna actividad en el colegio. Mira su reloj. Escribe por chat: Hola!! Llegué. Es en la cafetería de idiomas, verdad?
El periodista aparece en escena dos minutos después
PERIODISTA: (Se presenta)
ANA YULI MOSQUERA : Mi nombre es Ana Yuli Mosquera Becerra. Soy profesora del Instituto Colombiano de Ballet Clásico y docente de español. A eso se suma otra parte de mi vida, que soy directora y dramaturga del Grupo Trenza Teatro de Cali.
MUJER 2: Dicen que somos chocolate…chocolate dulce…chocolate tibio…chocolate alegre…bombón de chocolate.
MUJER 1: Dicen que somos café… oscuras y fuertes…café caliente…café amargo…café con un toque de licor…somos café con leche o tinto renegrido
PERIODISTA: Después de leer Ciudad de Mujeres Azules me imaginé cómo se hacía el trabajo de Trenza Teatro. Son obras interpretadas y protagonizadas por mujeres afro sobre temas que les incumben ¿Cómo es la experiencia de ese teatro afro-femenino?
ANA YULI MOSQUERA : Yo estudié Teatro en Bellas Artes, luego estudié Literatura en la Universidad del Valle. La Literatura y el teatro siempre me han perseguido y las ganas de contar, mucho más. Empecé a buscar en Cali cómo desarrollarme como actriz de teatro, no encontré ese espacio así que dije “si no está, pues lo conformo”. Nos unimos inicialmente con egresadas de la Universidad del Valle, queríamos contar nuestras propias historias como mujeres afro. Queríamos hablar sobre lo que nos pasa, cómo nos ven y cómo nos vemos. Y arrancamos con ideas que se fueron gestando, que fui escribiendo, que fui organizando.
(Ana Yuli siempre sonríe, durante toda la entrevista no para de sonreír. Quizás de alegría por contar su historia, o nerviosa ante la grabadora y la presencia del periodista que también sonríe contagiado por ella)
PERIODISTA: (Por unos segundos mira la grabadora y comprueba que el aparato funciona bien)
ANA YULI MOSQUERA: Y así nos fuimos juntando para escribir. Y sale la primera obra que se llama Canciones azules en la que recogimos varios de los temas vividos por nosotras en todos estos años: Uno es el cabello, que ahora eso es una belleza, ver mujeres negras con sus afros, con trenzas. A mí que soy un poco mayor, me enseñaron a recogerlo, a tenerlo bien apretado, porque si no estaba despeinada, o el tema de nuestros cuerpos,
uno llegaba a cualquier reunión y entonces decían “llegó la negra que baila”. Y si uno no baila y más bien es calladito, pues eso era como una dificultad, no a todos los negros nos gusta la rumba, la fiesta, la bulla.
Entonces partimos de este grupo pequeño de amigas que nos juntamos, compañeras de teatro, filosofía, trabajo social. Íbamos a salas de teatro de Cali, como La Máscara, el Teatro Experimental de Cali y veíamos algunas historias en las que estábamos pero no nos veíamos como tal y ese era mi afán de empezar a contar lo que soy.
MUJER 1: Hay tanta historia guardada
MUJER 2: Y estoy segura de que no es toda…aún falta mucho que no se guardó, que aún no se contó. (Pausa)
MUJER 1: Ahora que sé, ahora que conozco, ¿qué voy a hacer?
MUJER 2: Entender, ¿no le parece? Ya conocemos parte del pasado, ahora podemos entender muchas cosas del presente.
PERIODISTA: (Mira de nuevo la grabadora antes de hacer la siguiente pregunta, sonríe al comprobar que todo está bien) Usted estudia teatro en Bellas Artes, también estudia literatura en la Universidad del Valle; uno puede identificar que hay un marcado interés académico por contar, por narrar, por encontrar formas de decir las cosas a través de la danza, el teatro, la literatura. ¿Por qué desde el arte?
ANA YULI MOSQUERA: Desde chiquita, siempre quise contar. Tengo escritos desde cuando tenía siete u ocho años. Soy de guardar cosas, de guardar papelitos. Y además soy bastante tímida. Parece ser que no (ríe fuerte), que no lo fuera, pero sí. Mis padres insistieron en que hiciéramos algo después del colegio para mantener las mentes ocupadas y no quedarnos en el centro, que era donde vivíamos. Así que con mi hermana fuimos a Bellas Artes, yo era muy grande para estar en ballet, así que entré a teatro y sentí como que ese era un camino para contar historias y me pareció maravilloso. También aportó en ese propósito pasar de un colegio privado de niñas a un colegio oficial como el Eustaquio Palacios, como que mi vida se abrió, el horizonte estuvo muchísimo más claro. Tuve unos muy buenos maestros y sobre todo una maestra, siempre lo cuento porque pienso ¿Cómo le puede cambiar a uno la vida un profesor? En grado 11, la profesora de español nos trajo a la Universidad del Valle y encontré otros espacios como la Facultad y la Licenciatura en Literatura y me vi escribiendo cosas, pero cuando entré a estudiar me encuentro con que me faltaba trabajo. Y dejé de escribir, hasta el séptimo semestre, no mostraba lo que hacía. Pienso que no tenía muchos referentes en ese momento. Ahora hay muchos. Hay muchas mujeres que escriben, mujeres negras que escriben. Pero en ese momento no leíamos a mujeres, eso se volvió una búsqueda para mí también.
PERIODISTA: ¿Una búsqueda?...
ANA YULI MOSQUERA: Es una búsqueda personal. Con mis amigas empezamos a compartirnos lecturas; “mirá, leí a esa mujer, leéla y además es afro”. Entonces uno empieza a encontrar a esas mujeres que le van enseñando que es posible escribir desde lo femenino, desde lo que somos, de cómo nos ven, eso es lo que trabajamos en Canciones Azules.
MUJER 2: Hemos transitado tantos caminos.
MUJER 1: Sí pero a veces tan solas .
MUJER 2: Solas o acompañadas, pero siempre transitando.
Ana Yuli y el periodista siguen hablando, pero sus voces ya no se escuchan. Ahora se oye la voz del periodista en off.
PERIODISTA: (mira la grabadora y su expresión cambia, sigue su voz en off). La grabadora se detuvo por memoria llena, Ana Yuli me sigue hablando, aún no me doy cuenta de que parte de nuestra conversación no quedará registrada. Hablamos de las otras obras de teatro que componen Ciudad de Mujeres Azules: Cuatro Cuentos Perdidos, Las mujeres que soy, e Hirviendo, hablamos de la tragedia, la violencia y la desesperanza en ellos, sobre todo de Cuatro Cuentos Perdidos, que fue fruto de un trabajo desarrollado con el profesor Jorge Caicedo con jóvenes del Distrito de Aguablanca en la que se entrelazan las historias escuchadas, a través conversaciones entre los personajes y encuentros en un parque. O de lo auto referencial en Las mujeres que soy; una actriz negra y mayor que a pesar de su talento no es aceptada para interpretar personajes que imaginan para mujeres blancas.
El periodista deja a un lado la grabadora y alista su teléfono móvil para continuar con la entrevista. Ana Yuli no ha dejado de sonreír.
PERIODISTA: ¿Cómo fue su experiencia en África con ese grupo de escritores que fueron en ese retorno simbólico de Manuel Zapata Olivella?
ANA YULI MOSQUERA: Fue una experiencia esotérica. Dije, voy a intentar mirar este lugar como lo vería él. Me interesaban mucho los muchachos que encontramos allá. Conversar con algunos de ellos, me sentí muy en casa y por supuesto y aprendí muchísimo. Yo veía un rostro o un caminar y decía esto es como mi barrio, aquel es como mi primo, ese habla como mi hermano, escucharlos hablar, con todos esos sueños, me pareció que no hay desesperanza, uno a veces pueda pensar lo contrario por el imaginario que uno tiene de África pero no.
En la isla Gorée el dolor fue inmenso, uno piensa, Dios mío, cómo puede ocurrir eso, cómo sigue ocurriendo hoy en día, con todo lo que está pasando ahora con el pueblo palestino y nadie hizo nada. Eso me confrontó mucho.
PERIODISTA: En sus obras hay denuncia, uno siente un afán por mostrar el lugar de inequidad y de lo que pasa en especial con las mujeres negras ¿Cómo cree usted que esta experiencia en África puede alimentar su trabajo?
ANA YULI MOSQUERA: No te puedo decir mucho, pero tengo una idea que surge de sentarme ahí en la isla, ver el mar y empezar a jugar con ideas. Pensé en crear una obra de teatro y de danza a partir de lo que vi en esa isla, lo que sentí en esa isla, lo que creo que pudo haber ocurrido en esa isla, con un final feliz.
PERIODISTA : ¿Cómo puede tener un final feliz una historia inspirada en la isla Gorée?.
ANA YULI MOSQUERA: Yo creo que todos los seres humanos estamos dando siempre la lucha, puede ser difícil, nos caemos una, dos, tres veces, pero lo logramos, pero el solo hecho de levantarse y volver a intentarlo ya es esperanzador. Así lo veo yo. Lo que pasó en Gorée no fue “listo, nos encadenaron y nos metieron en el barco”. Cuando yo empiezo a ver esos hombres de más de dos metros en el avión de Madrid a Senegal , incómodos
y luego acá nos cuentan cómo los ataban de pies y manos porque se enfrentaron “me tienen que matar o me tienen que llevar de esa manera”. Eso me hace pensar que
la lucha siempre ha estado allí y va a seguir desde donde sea.
Por Edgar Hernán Cruz García
Periodista Dirección de Comunicaciones Universitarias
Con el ánimo de poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que en el 2030 todas las personas disfruten de paz y prosperidad, en el año 2015 la Organización de las Naciones Unidas adoptó 17 objetivos para el desarrollo sostenible (ODS).
Los estados firmantes promueven y financian acciones encaminadas a conseguir estos objetivos en los que la educación, la investigación y las actividades de ciencia y tecnología se convierten en elementos esenciales para enfrentar los problemas actuales y proponer soluciones que permitan lograr los ODS, y aquí las universidades, en su labor de formación de los ciudadanos del futuro, están llamadas a desempeñar un papel fundamental en la solución de los desafíos globales que tiene la humanidad.
A Patricia Ocampo, Bióloga de la Universidad del Valle, le ha causado profundo interés el tema de las sustentabilidad y las acciones que como seres humanos podemos emprender para garantizar nuestra propia supervivencia en el planeta, para ella las universidades podrían convertirse en grandes laboratorios en los cuales se pueden poner en práctica acciones que luego serían replicadas por los futuros profesionales en sus entornos.
La Doctora Ocampo vive en México, en la península de Yucatán, y ahora, en su retiro, sigue apoyando procesos educativos de la región enfocados en la sustentabilidad: “Hacemos cosas muy interesantes en este Estado en el que ha sido muy importante este sistema de investigación e innovación. Tenemos una Red de Universidades Sustentables del Sureste que ha sido muy importante, porque a través de ella hemos podido lograr cosas tan interesantes con estudiantes de diseño de modas, con los que empezamos a desarrollar proyectos de sustentabilidad y a pensar de manera sustentable y luego también con otras disciplinas como la medicina, la odontología, la ingeniería, también ellos podían tener ese pensamiento de sustentabilidad”.
El desarrollo sostenible se sustenta en tres pilares; el económico, el social y el ambiental que necesitan estar en equilibrio, el último es el menos considerado de los tres y el más importante para no comprometer desde ahora la capacidad de supervivencia de las futuras generaciones. “Sin naturaleza no somos nada, nuestros teléfonos son muy inteligentes pero no producen aire y agua, que es lo que los seres humanos necesitamos para vivir y por eso tenemos que empezar a trabajar con la naturaleza y a restaurar la naturaleza que hemos destruido”.
La península de Yucatán resulta el escenario ideal para poner en práctica un laboratorio para la sostenibilidad. Recientemente investigadores descubrieron que esta zona del planeta sufrió durante la época prehispánica una sequía de años que puso en riesgo la subsistencia de la civilización Maya, los científicos concuerdan en que este descubrimiento puede aportar grandes lecciones para nuestra situación actual en la que también estamos enfrentados a un cambio climático, pero producido ahora por la acción humana, este caso, y en una sociedad vulnerable como la de entonces, dice la doctora Ocampo “nos permite que la gente entienda todo lo que está pasando a nivel ambiental, aquí nosotros tenemos un laboratorio ejemplo para eso”.
Estas Universidades como laboratorios vivos buscan que los estudiantes aprendan desde su disciplina o carrera en particular, que la sustentabilidad es un elemento transversal a todo. “O sea que si yo le hablaba a un arquitecto, entonces yo traía a los arquitectos y les mostraba cómo se vive de manera sustentable, cómo podemos hacer composta, por ejemplo, tener un huerto en la universidad”
La doctora Ocampo citando a Cris Robertson (2021) dice que “el papel de la universidad se vuelve fundamental en los procesos de reentrenamiento, actualización y desarrollo de nuevas habilidades y capacidades en la fuerza laboral futura y la ya existente. Las universidades serán claves en proveer las oportunidades a las empresas, el Estado y las organizaciones de trabajadores. Además, pueden ayudar a construir ecosistemas de Emprendimiento que permitirán no solo que la economía se reactive, sino también a las universidades a fortalecerse”.
Su trabajo con la Universidades es de suma importancia. Si los estados quieren alcanzar las metas propuestas de los ODS, deben vincular al sistema educativo, aprovechando la capacidad transformadora de los jóvenes, su creciente preocupación por el cambio climático y por la supervivencia de su generación y las venideras.
Una vida dedicada a la conservación y la sustentabilidad
Patricia Ocampo es Bióloga, egresada de la Universidad del Valle, tiene una Maestría en Gestión de Costera Tropical de la Universidad de New Castle en Inglaterra y Doctora en Geografía Humana de la misma Universidad. Es administradora científica y experta en sostenibilidad con más de 25 años de experiencia en agencias gubernamentales, universidades, organizaciones intergubernamentales y ONG locales e internacionales.
Hace unos 43 años la doctora Ocampo ingresaba a estudiar Biología, cuando el profesor Jaime Cantera regresaba de su doctorado en Francia para iniciar en la Universidad del Valle una línea de especialización en biología marina: “Diez compañeros y yo dijimos esto es lo nuestro. Nosotros queremos ser biólogos marinos. Y a pesar de que no estaba reconocida la línea de biología marina empezamos a trabajar en ello” recuerda, y además, reconoce la importancia de esos fundamentos recibidos en una universidad pública, que le permitieron a ella, que venía de un entorno pobre y rural, recibir una buena educación y ser exitosa.
“Mis papás no terminaron la primaria, él era policía, y mi mamá, una ama de casa y yo sabía que a través de la educación iba a poder saltarme ese destino que tenía de niña pobre. Cuando yo estaba haciendo el bachillerato él nos envió a una escuela en las que daban taquigrafía, mecanografía, decía que por lo menos si son secretarias, pues ya me voy a sentir contento. Entonces la aspiración de mis papás era que yo fuera secretaria”. Pero fue el deseo por estudiar lo que la empujó a presentarse en la Universidad del Valle que en ese momento le abrió las puertas y le entregó lo necesario para hacer su carrera “cuando llego la universidad me encuentro con eso, con estudiantes súper brillantes. Éramos muy pobres y la universidad me dio a mí, no solamente el acceso a la educación, yo entré en el 82, ya habían cerrado las residencias universitarias y existía un subsidio para que las personas de otros municipios pudiéramos mantenernos, también me permitieron ser monitora varias veces”.
La doctora Ocampo dice que fue maravilloso para ella estudiar Biología, tenía a los mejores profesores, la mayoría de ellos con doctorado, algo inusual para una universidad pública hace 43 años, pero también asegura que la universidad le dio lo más importante que necesita una persona para ser un buen profesional. Pasión. “Si no tienes pasión por lo que haces, no vas a hacer nada”. Y fue precisamente esa pasión la que le llevó a salir del país para profundizar sus estudios sobre el mar, las costas y los manglares desde Inglaterra. Y la llevó en sus épocas de estudiante a participar en grandes estudios en temas de los que apenas se empezaba a hablar y tomar conciencia en el país como el del impacto ambiental: “Me dieron la oportunidad de participar en el primer estudio de impacto ambiental, cuando se creó la base naval Bahía Málaga. Entonces imagínate lo que eso significa para una estudiante, en ese momento de 19 años, estar participando de esos proyectos y haciendo todo eso. Esas herramientas que me dio la Universidad del Valle las utilizo hasta hoy”.
“Estudié en la mejor Universidad del mundo”, dice la profesora Ocampo con emoción, pero para ella es también una realidad desde su experiencia “cuando llego a Inglaterra a la Universidad de Newcastle que es una de las mejores universidades del mundo en términos de ranking y todo eso … yo tenía mucho susto porque mi inglés no era el mejor y cuando empecé a estudiar, me di cuenta que a pesar de que la Universidad del Valle estaba en un país subdesarrollado, me había dado una educación de calidad y me permitió a mí hacer mi maestría en Inglaterra, y fue cuando me dije, ¡qué buena universidad a la que fui!. De mis compañeros yo fui la única que hizo un doctorado y además un doctorado con beca de Inglaterra, otorgada por el consejo internacional de las ciencias”.
Después de dedicar años de su vida a la investigación de los manglares y ecosistemas de zonas costeras del Pacífico, la doctora Ocampo descubre una nueva vocación; la administración de la ciencia. Otras personas ya le habían mencionado su capacidad de gestión y de gerencia por lo que aplicó para un trabajo en el Consejo Internacional de la Ciencia que tenía sede en París. “ Se presentaron más de 270 personas, me llamaron entrevista después de dos meses y yo era la única latina . Para mí eso fue algo maravilloso; voy a trabajar en el Consejo Internacional de la Ciencia, que es como las Naciones Unidas de la Ciencia”. En este consejo la profesora Ocampo era la encargada de la gestión y logística de proyectos científicos en las regiones de Asia, África y Latinoamérica.
Después de 5 años de trabajo en el Consejo, la doctora Ocampo dirigió uno de los centros de investigación más importantes de México en la península Yucatán, reconocido mundialmente por su parque científico, allí gestionó importantes proyectos y recursos para la ciencia en esa zona el país, con el paso de los años y de varios gobiernos regresó a una Universidad “me di cuenta que podíamos innovar enseñando sobre sustentabilidad a los estudiantes para que tuvieran una visión global sobre este temas. Ellos van a poner los próximos negocios, van a tener las próximas empresas, y qué tal si desde la universidad empezamos a sembrar la semilla de la sustentabilidad, de los negocios sustentables, de la inclusión, de la cultura de la sustentabilidad. Hicimos cosas muy lindas con los estudiantes, me llené de universidad otra vez”.
La sustentabilidad hace parte también de la vida cotidiana de la Dra Ocampo “soy bióloga, mi esposo es biólogo e hicimos una casa sustentable donde aplicamos todas las cosas que sabíamos como biólogos, usamos energía solar, hacemos un uso responsable del agua, hicimos una casa hermosa que incita al bienestar, que además es un ejemplo” Desde allí la profesora sigue aportando a través de consultorías a empresas en temas de sustentabilidad y recibiendo a estudiantes de todo el mundo que viajan a Yucatán para aprender sobre la biodiversidad de esa región.
Por Edgar Hernán Cruz García
Periodista de la Dirección de Comunicaciones Universitaria
La piel habla y la Doctora Giovanna Ciocca sabe leerla. Examina hasta las orejas y una consulta estética puede terminar en una patología para cáncer o, al contrario.
Por: Laura Parra Rodríguez, Agencia de Noticias Univalle
Cree en el láser, el Botox y las medicinas biológicas que conoció cuando llegó a Miami, Estados Unidos. Después de 30 años en ese país, es la dermatóloga más llamada por Univisión y CNN para aclarar las dudas sobre los tratamientos cosméticos de la capital de la belleza y el bronceado, en la que también abundan las clínicas de garaje.
Disponible las 24 horas, Ciocca no abandona el ritmo de urgencias que empezó en Cali como médica recién egresada de la Universidad del Valle en Urgencias del Hospital Universitario Evaristo García, donde en los 90’s llegaban los casos más graves causados por armas de fuego y venganzas del narcotráfico en el departamento, así que con su esposo decidió alejarse de la violencia.
Su pasión por las urgencias la continuó en el hospital pediátrico Nicklaus Children's, Hospital al que ingresó como estudiante de pediatría y dermatología. Para ella “me tomó siete años terminar la carrera. Fue como empezar de nuevo”, pero valió la pena porque pudo revalidar su título y fue de las estudiantes favoritas de su cohorte. Aún sus colegas la llaman para consultarle casos y atiende a cualquier hora de la noche.
“La gente cree que la dermatología es solo belleza, pero no es así, la mayoría son enfermedades graves que pasan desapercibidas a la medicina general”. Uno de sus casos más famosos es el tratamiento de una bebé de 9 meses que llegó en helicóptero al hospital con una inflamación en la piel y en los huesos. La bebé fue diagnosticada con una enfermedad genética (DIRA) y tratada con un medicamento biológico hasta su recuperación.
La historia de la Dra. Ciocca — la marca —empieza en 1998, en Estados Unido, cuando validó los documentos con su nombre de casada y dejó atrás a Giovanna Rodríguez. A Cali solo viene por asuntos familiares y para el grado de dos estudiantes de medicina que amadrinó económicamente. Eso sí, varias de sus pacientes viven en esta ciudad y viajan a verla a su consultorio privado.
Actualmente, Ciocca es el nombre de sus dos clínicas dermatológicas en las que realiza consulta privada e investigación para enfermedades de la piel, en alianza con los médicos de urgencias y laboratorios.
¿Por qué pasó de trabajar en urgencias en Cali a ser dermatóloga?
La piel es el órgano más grande del cuerpo, la gente no se lo imagina. En la piel tú siempre estás mostrando algo que está pasando adentro.
El trabajo más grande de uno como dermatólogo es darte cuenta que lo que se está mostrando en la piel es un reflejo indirecto que está pasando adentro.
¿Denos un ejemplo de lo que nos revela la piel?
Por ejemplo, una colombiana llegó con bastantes lesiones en las orejas. Era el único síntoma que tenía. Le dije esto está muy extraño, mandé una prueba a patología y tenía cáncer. Con una sola muestra de piel le salvamos la vida.
No se dan cuenta que dermatología implica muchísimas enfermedades; algunas infecciosas, de reumatología y enfermedades generalizadas tienen que ver con la piel. Eso es lo que a mí me gustó.
Usted es conocida por los tratamientos en medicina biológica ¿por qué los defiende?
Porque es una medicina dirigida o es una proteína dirigida que no está afectando el resto del sistema y está solamente haciendo el efecto que tú quieres que haga. Esas medicinas se pueden aplicar a enfermedades crónicas de la piel, especialmente, en el sistema inmune, la modulación de inflamación, psoriasis, en dermatitis atópica, vitíligo y alopecia infantil.
El Botox es una de las medicinas biológicas más famosas. Yo tengo Botox por un tratamiento para la migraña, pero ya empiezo a arrepentirme por los casos de parálisis que veo ¿son seguras estas sustancias?
El Botox lleva más de 40 años usándose. Mi mentora, Marta Rendón, fue una de las pioneras en hacer investigaciones y nadie en ese momento se atrevía a usar esas medicinas porque no las entendían. Yo la apoyé cuando llegué a Estados Unidos y vi su potencial.
Las medicinas biológicas son el futuro en los siguientes 20 años
Se preguntan por las dosis y los resultados, pero los neurólogos usan hasta tres mil unidades en niños para recuperar la plasticidad cuando no pueden mover sus músculos. Un uso común, como el que a ti te pusieron, es de máximo 60 unidades y las personas dicen que se van a intoxicar. Eso es falso. La gente puede leer en PubMed, investigaciones basadas en evidencia, pero lamentablemente están en TikTok.
Si la sustancia es segura ¿por qué suceden estos casos?
Lo que ocurre es que hay personas que no saben de medicina y las aplican mal. En Miami hay cantidad de centros cosméticos sin personal médico. Se supone que el uso del Botox es exclusivo para providers o proveedores como yo, pero hay auxiliares o enfermeras que se capacitan un fin de semana con las farmacéuticas y ofertan el servicio. Entonces, muchas veces nosotros terminamos solucionando el problema en el que se mete todo el mundo.
¿Cuál es su recomendación?
Siempre consultar a un profesional, en vez de consultarlo cuando ya han ido a cualquier lugar y tienen el problema.
¿Respecto a la distribución del Botox?
Aumentar los controles.
Como médica, docente y empresaria ¿cuál cree que es su mayor satisfacción?
El legado que tú dejas es lo que le entregas en educación a otras personas e inspirar. Hay algo muy lindo, como pediatra he atendido a niños durante años y ahora me dicen que ingresaron a medicina y ser dermatólogos porque les cambiaste la vida desde que eran chiquititos. Eso vale más que cualquier reconocimiento.
Maritza Caicedo desafía el paradigma racial y propone recuperar el concepto de clase para unir a migrantes y nacionales.
Por: Laura Parra Rodríguez, Agencia de Noticias Univalle
“Tenemos un montón de malos genes en nuestro país”, dijo Donald Trump durante su campaña, refiriéndose a la población migrante. Días después llegó a la Casa Blanca con el 45% del “voto hispano”, especialmente masculino, lo que puede ser leerse como una paradoja. Para Maritza Caicedo, doctora en población, es una evidencia de que la población latina está fuertemente dividida por razones de raza, género y clase.
Maritza Caicedo es doctora en poblaciones, profesora de la Universidad Autónoma de México y socióloga de la Universidad del Valle. Actualmente, es una de las colombianas en el exterior que mejor maneja los datos duros del mercado laboral y la calidad de vida de la población migrante, especialmente de las mujeres negras. Colabora frecuentemente con Harvard en temas de trabajo y salud. Con ella, la información es evidente, concluyente o incompleta.
Actualmente la migración se plantea como una “amenaza” a Estados Unidos y es el pilar más fuerte de las políticas del presidente Trump ¿por qué sucede esto?
En Estados Unidos la sociedad es racializada, eso quiere decir que descansa en un sistema en función de la raza y de la etnia y que organiza a los grupos de personas jerárquicamente. En ese sentido, la migración se plantea como una amenaza para la unidad cultural de los Estados Unidos. Además, según el Censo de los Estados Unidos, las proyecciones de población encuentran que en 2065 los blancos pasarán a ser minoría en ese país.
Se entiende que más allá de una persecusión, los valores jerárquicos de esa minoría blanca se pierden por la reducción de la natalidad, las integraciones culturales. Aun así cuál es el papel que ocupa “el voto hispano” y la tendencia a la derecha de muchos hombres migrantes a mantener esos valores ¿sus resultados de investigaciones sobre el mercado laboral estadounidense y el racismo podrían darnos pistas para entender esa situación?
Claro. En una investigación reciente sobre los porcentajes de participación en altos cargos directivos, registro que la participación de colombianos blancos en estos trabajos es del 12.3%, mientras que colombianos negros y de otras razas es de 7,2 %y de cubanos negros y otras razas 1.7%.
En un ejercicio de interseccionalidad que se publicará pronto, observé los factores que determinaban el salario de las mujeres que se percibían como blancas y no blancas; después, atribuí todas las características de capital humano como escolaridad, idioma y experiencia de las mujeres blancas a las mujeres no blancas. Pues resulta que así estas mujeres tuvieran la experiencia esas características de las blancas, no ganarían esos salarios.
Que la educación no sea determinante para cerrar las brechas raciales puede ser un argumento para eliminar las acciones afirmativas y los apoyos ¿es así?
Las acciones afirmativas son indispensables, solo que tienen que ir de la mano con posibilidades reales de inserción laboral y condiciones laborales adecuadas. Además, un apoyo para la formación en la investigación en estas líneas de estudio.
Al contrario, ahora estamos viendo un retroceso. El año pasado, la Corte Suprema acabó la política de acciones de acción afirmativa y el presidente Donald Trump acaba de dar una orden ejecutiva a las escuelas públicas para que no impartan la historia crítica sobre el racismo.
Para entender mejor la migración y el trabajo ¿es cierto que les quitamos sus empleos?
Los inmigrantes no compiten por los trabajos de los blancos. Eso es falso. Están en los trabajos que ellos no quieren hacer: de construcción, el campo y el cuidado. Claro, hay una minoría que también vive en condiciones precarias, pero los países receptores han equivocado al enemigo. El enemigo que todos tenemos es la reestructuración de la economía y ese modelo neoliberal en el que nos hemos instalado.
¿Podría explicarnos mejor?
En Estados Unidos hubo un proceso de desindustrialización de los años 70’s y se sacó del país a las empresas, se deterioraron las condiciones de trabajo y el sector de servicios que polarizó la fuerza de trabajo: requiere migración altamente calificada y también una gran cantidad de trabajadores temporales en agricultura, extracción y construcción, de servicios personales, que satisfacen las necesidades de consumo de los trabajadores y de las familias de mejores ingresos en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, ocurren transformaciones en los mercados de trabajo de los países latinoamericanos que empujan a la gente a salir a buscar trabajo. El enemigo es el modelo económico, no la población migrante.
Creo que su explicación nos lleva a pensar que sigue vigente la categoría de clase, que pareciera un poco olvidada en los discursos actuales.
Sí. Insisto en que debemos retomar el concepto de clase porque a la gente ya no le gusta hablar de clase. Tú lo estás diciendo, sale en los datos a relucir.
¿Cómo no hacer que la categoría de clase vuelva a negar o subestimar las relaciones género y la raza? Pues hubo mucho de “primero la lucha de clases” y eso dividió demasiado al movimiento social.
Mira, los primeros estudios de migración internacional antes de la perspectiva de género describieron al migrante como un varón joven y proveedor y la mujer como una acompañante cuando se la consideraba. La perspectiva de género permitió ver que las mujeres se desplazan también por intereses laborales y personales propios que no van solo como acompañantes del esposo.
Usted es experta en incorporar las categorías de raza, género y clase, lo que ahora se conoce como interseccionalidad ¿por qué es tan relevante?
La perspectiva interseccional le agrega algo más y es que no todas las mujeres estamos en las mismas condiciones en el mercado de trabajo. Las desigualdades intra género suelen ser tan hondas como las desigualdades que hay entre los géneros, es decir, entre hombres y mujeres.
Usted decía que la población se inserta en el mercado agrícola, las mujeres en el cuidado ¿Son posibles otras formas de trabajo y de migración?
Claro, estoy plenamente convencida de que es posible mejorar la situación laboral de los migrantes; pero se requiere voluntad política. La OIT, por allá en 1999 lanzó el concepto de trabajo decente, justo en el contexto de reestructuración de los mercados laborales y de las economías del mundo para que ese empleo sea remunerado, que tenga unos ingresos adecuados, que pueda tener alguna protección social y que exista un diálogo social
¿Quiénes no firmaron la Convención de los Derechos de Trabajadores Migratorios? Los países mayormente receptores de migrantes no se comprometen a garantizar los derechos de los trabajadores.
¿Cómo así un diálogo social?
Hoy en día tú vas a buscar un empleo y eres tú y el capital, tú y el empleador ¿no? El diálogo social se puede dar con la participación sindical, que es el mejor indicador de que ese diálogo social está ocurriendo. Pero eso ha desaparecido.
Laura Vannesa Puerta es Comunicadora Social de la Universidad del Valle, realizadora audiovisual, especialista en Gerencia Social y Magíster en Estudios Interlingüísticos. En 2016 intentó emigrar a Alemania y a su regreso como trabajo de grado de su maestría, escribió esta sensible novela en la que narra escenas de vida propias y de las personas con las que compartió durante su estadía en este país.
En un mundo donde se recrudecen las políticas contra los migrantes y donde las guerras y la pobreza obligan a las personas a moverse, la novela de Laura Puerta propone e imagina el tema desde una manera experiencial y cercana .
Cada uno de sus relatos componen, como lo dice en la novela, una pequeña torre de babel compuesta por representantes de naciones con idiomas y costumbres diferentes, pero con similares dolores y razones como causales de la emigración. Son historias con denominadores comunes como el de proteger la vida y de sus más cercanos ante la guerra, buscar un mejor futuro en mejores condiciones socioeconómicas o establecerse con una pareja extranjera en su país de origen.
Esas personas e historias se encuentran en el Curso de Integración, un programa de formación del gobierno alemán dirigido a nuevos migrantes que aún tienen problemas con el idioma en la vida cotidiana. “La posibilidad o la obligación de asistir a un curso dependen del país de origen y de los conocimientos de alemán” 1. En este escenario son esas personas provenientes de países como Cuba, Tailandia, Rumania, Bulgaria o Irak las que alimentan con sus historias los relatos testimoniales narrados por Laura Vannesa.
Esta novela de autoficción está dividida en capítulos denominados como objetos; una peluca, unos aretes, un retrato…cada objeto remite a una experiencia propia de desarraigo, objetos que cada personaje conserva porque son signos identitarios y remiten, de manera irrefutable, a todo eso que se dejó atrás para migrar a un nuevo país donde esperan construir un hogar y un mejor futuro.
Curso de integración es una bitácora que evidencia el proceso de aprendizaje de la autora, también narradora, y el de sus compañeros de clase, en la dificultad por aprender un idioma difícil como el alemán y ponerlo en contexto. El idioma está ineludiblemente ligado a la cultura y en la novela se hace más evidente su necesidad en lo cotidiano; aceptar sugerencias para hacer una compra o hablar a los gritos con los compañeros de trabajo en el Mcdonalds . Y es también el vehículo que recorre cada relato de vida, el dolor del desarraigo que tiene que ser traducido para ser compartido, hasta el de la misma autora, porque nadie decide dejarlo todo en su país sin traer un dolor detrás. Una de las riquezas de esta novela es precisamente la sensibilidad para abordar cada historia: desde la cercanía y la amistad en la lengua compartida, como en el capítulo La Peluca de Yuri donde la protagonista es cubana, o en el idioma aprendido con el que Laura escucha y empatiza con los otros extranjeros en un juego de identificación mutua en el exilio.
En el capítulo Año Nuevo en Mcdonalds Laura relata cómo en una de las clases leen un titular en alemán “¡Colombia dice NO a la paz!”, lo que narra después es la manifestación de emociones propias y compartidas con sus compatriotas, amplificadas por la lejanía y la imposibilidad de darle sentido a lo incomprensible “Todos mis compañeros esperaban que les explicara ese titular y lo que estaba sucediendo en mi país, pero no tenía ni el alemán, ni el conocimiento de mi país, ni las fuerzas para entenderlo, y mucho menos explicarlo. Solo pude llorar”. Lo que viene después es la discusión y el juzgamiento en alemán por los otros que han vivido la guerra en carne propia, pero también, en medio de ellos, encuentra las palabras, en árabe y alemán, para sobreponerse.
Schereiben Sie ein eigenes Geditcht…
El aprendizaje del alemán es un hilo conductor de toda la novela que evoluciona (o no) permitiendo la integración de los migrantes a la sociedad alemana. En el camino de este aprendizaje se hacen más notorias las diferencias culturales, las renuncias a la expresión de la propia alteridad, por encajar o por preservar la vida, ser uno en lugar distinto. El capítulo Los aretes de Jaiide ejemplifica de manera contundente cómo dominar el idioma no es garantía de habitar la cultura, así resume Laura los sentimientos de impotencia del personaje en esta escena: “Se sintió despojada de su derecho a protestar, a replicar, a ofender, eso que solo nos da la lengua materna y que nos permite a plenitud expresar la ira. También está el hecho de ser extranjero, que rápidamente se vuelve la causa de un trato distante que lleva al desespero y, sobre todo, a sentirse solo y desarmado”.
“El hogar es un sentimiento de seguridad. Los sentimientos no conocen fronteras” , son los últimos versos de un poema citado por Puerta para después invitar al lector a escribir su propio poema en relación con eso que llamamos hogar, ¿cómo se construye un hogar en un país y cultura distintos? ¿cómo se supera la exclusión por verse o tener un acento distinto?; quizás la respuesta está en encontrar esa sensación de seguridad cuando se huye de la guerra, en encontrar una familia entre los otros, en la esperanza de un mejor porvenir y la esperanza de regresar a lo que se dejó atrás.
Curso de integración es un documental universal sobre las distintas particularidades y facetas que tiene el fenómeno de la migración. Es una invitación a reconocer en los migrantes sus historias y capacidades, a ser empático, sobre todo en estos tiempos en los que se enarbolan nacionalismos para los que son una amenaza.
Por Edgar Hernán Cruz García
Periodista de la Dirección de Comunicaciones Universitarias
Con la participación de estudiantes, docentes, funcionarios, representantes docentes y estudiantiles, integrantes del Consejo Académico y Superior, así como de la comunidad en general, el equipo directivo de la Universidad del Valle llevó a cabo la rendición pública de cuentas de la vigencia 2024.
En su intervención el rector Guillermo Murillo Vargas destacó que en la vigencia anterior la Universidad del Valle recibió la renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por un periodo de diez años, “un hecho que no solo nos llena de orgullo, sino que es una gran responsabilidad”.
El rector destacó que las directivas universitarias trabajaron en la consecución de recursos a la base presupuestal para seguir creciendo y mejorando la infraestructura universitaria, fortaleciendo la movilidad académica y las capacidades institucionales, entre otros factores.
El vicerrector académico Héctor Cadavid Ramírez resaltó que en la pasada vigencia la Universidad trabajó en la creación de nuevos programas académicos: el Doctorado en Economía Aplicada, cinco maestrías, cuatro especializaciones, cuatro especialidades clínicas, dos pregrados, así como dos programas en trámite de aprobación para el registro calificado ante el Ministerio de Educación Nacional.
El vicerrector Héctor Cadavid agregó que se crearon tres programas de posgrado que serán desarrollados a través de la virtualidad. Mencionó además que once programas se encuentran en proceso de reglamentación y diseño.
Así mismo, la profesora Mónica García Solarte destacó que desde la Vicerrectoría de Investigaciones se acompañaron 29 proyectos de convocatoria externa. Resaltó que para 2024 la Universidad contó con 260 grupos de investigación, de los cuales tres fueron creados en esa vigencia. La vicerrectora manifestó que a 2024 la Universidad del Valle cuenta con 95 patentes otorgadas. Agregó que se realizó una inversión de más de $846 millones en equipos de laboratorios, de los cuales $400 millones fueron destinados a laboratorios y equipos en las sedes y seccionales.
La vicerrectora de Bienestar Universitario Adriana Reyes Torres mencionó que, con relación a la vigencia 2023, en 2024 se dio un aumento del 12%. Agregó que el número de almuerzos entregados en la Sede Cali aumentó un 5%, para un total de 19.056 y un incremento del 27% en las regionales para un total de 2193 beneficiarios.
La profesora Fátima Díaz Bambula, vicerrectora de Extensión y Proyección Social, destacó la consolidación por primera vez de las convocatorias internas de proyección social y solidaria con ocho proyectos de las facultades, así como la convocatoria “Soy Comunidad, soy Univalle”, en la cual se articulan estudiantes en procesos de práctica.
Con relación a los egresados, la vicerrectora Fátima Díaz Bambula resaltó la consolidación de la bolsa de empleo, el Observatorio y el Sistema de Información de Egresados, con más de 45.000 egresados inscritos que ha permitido tener una mayor conexión y vínculo con ellos. Resaltó que por primera vez se realizó un Festival para los egresados, que tuvo lugar en la Seccional Palmira.
Por su parte, el vicerrector de Regionalización Jaime Alberto Caycedo Ramírez resaltó que las sedes y seccionales tuvieron grandes transformaciones, entre ellas la conformación de los cuerpos colegiados. “Por primera vez tuvimos la elección directa de los directores y directoras de sede, como también de los representantes docentes y del estudiantado en ese espacio”. Destacó que la cobertura subió; paso de 12978 en 2023 a 14331 en 2024, con una tasa de absorción del 88%.
El vicerrector administrativo Javier Fong Lozano comentó en su intervención que la Contraloría Departamental emitió un concepto favorable en relación al cumplimiento en rendición de cuentas. Destacó que con relación a 2023, los aportes de la Nación incrementaron un 11.3%. Añadió que en 2024 se inició el proceso de compra del Campus San Miguel, donde inicia actividades académicas y administrativas el Nodo Suárez.
Uno de los ejes de trabajo de la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional fue el trabajo articulado alrededor de la construcción del Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, con visión prospectiva a 2045. El jefe de Planeación Luis Carlos Castillo Gómez resaltó que en este proceso “participaron activamente más de 6000 personas de la comunidad universitaria”. Así mismo mencionó la ejecución en un 99% del plan de inversiones con los recursos de la estampilla, que llegó a ejecutar más de 100 mil millones de pesos.
Al final de la audiencia pública de Rendición de Cuentas el equipo directivo de la Universidad del Valle agradeció a toda la comunidad universitaria por su compromiso y dedicación. “Son 80 años de historia. A nosotros nos tocó este momento de la historia. Larga vida a la Universidad del Valle, larga vida a la educación pública en Colombia”, finalizó el rector Guillermo Murillo.
Entre 2017 y 2024, 129 niñas y adolescentes en el suroccidente colombiano han desaparecido - Ciudad Vaga y Organización Hasta Encontrarlas.
Casi 2.300.000 personas vivían en Cali en 2018. Casi el 60% hacen parte del registro SISBEN. Según Cifras del Dane, hay alrededor de 600 mil hogares. De uno de ellos salió M.T.O01, 12 años, de rasgos indígenas. La contactaron por redes sociales. Dejó una carta a su familia en la que decía que le habían ofrecido un trabajo en el que ganaría mucho dinero. Ella accedió: quería una casa grande para su familia. Desapareció de su hogar el 11 de enero de 2017 en el barrio El Rodeo, para aparecer viva algunos días después. S.M.C.C, afrodescendiente, 13 años, desapareció el 1 de noviembre de 2017. Iba a la tienda, pero nunca llegó. Continúa desaparecida. A.T.M, 13 años, desapareció el 13 de mayo de 2024. Estudiaba en el colegio Agustín Nieto Caballero. No hay rastro de ella hasta ahora.
Entre 2017 y 2024, 129 niñas y adolescentes mujeres (83%), niños y adolescentes hombres (17%) en el suroccidente colombiano han desaparecido para siempre o transitoriamente. 105 sólo en lo que va corrido del 2024. Algunas regresan. Otras aparecen violadas y asesinadas. Otras nunca vuelven y terminan en redes de trata de personas y explotación sexual. Algunas han escapado de sus casas, hartas de la pobreza, del maltrato o del abuso. Todas son víctimas: las que huyen de sus hogares, las raptadas, las violadas, las explotadas sexualmente, las heridas y asesinadas.
Son al menos 7 años de negligencia estatal en el Oriente de Cali, de acuerdo con una denuncia presentada por el Movimiento Social de Mujeres en 2023. De las 57 niñas y adolescentes que habían desaparecido hasta ese momento. Con contadas excepciones, no se habla mucho en los medios de comunicación, porque son niñas y adolescentes de las barriadas pobres, porque son negras, mulatas, aindiadas; porque sus familias no tienen influencia ni poder; o porque la tragedia de las niñas y adolescentes excluidas y racializadas, muchas víctimas del conflicto armado, y sus familias no aporta votos en las elecciones.

¿Pero qué pasa en casa cuando una niña o adolescente desaparece?
Un hogar no es un lugar aislado. Es una red conectada a otros hogares y personas. Cuando desaparece una niña se estremece toda la red. Y en Cali, en los barrios populares, esa red es más densa y tupida que en los barrios acomodados, en los que los lazos de vecindad son escasos, hay menos hogares por hectárea y en los que sólo muy excepcionalmente desaparecen las niñas. Los hogares de barriadas populares suman decenas de vínculos con los hogares vecinos, las casas de parientes y amigos, las casas de familias con las que comparten vínculos porque las niñas y adolescentes estudian en la misma escuela o juegan juntas en el mismo parque. Entrelazadas las vidas de las niñas, se entrecruzan las familias que experimentan como suya la desaparición de una pequeña. Cuando esto sucede, el terremoto se siente a lo largo y ancho de los barrios que, como está enseñando una iniciativa llamada PopuLab (Laboratorio de Barrios Populares, Universidad del Valle), sólo pueden ser entendidos de manera interseccional, articulando variables y dimensiones que con frecuencia se han atendido de manera separada.
Cada hogar en un barrio popular conecta, fácilmente, con decenas de hogares más. La desaparición de una niña estos sectores populares sacude a, por lo menos, tres centenares de personas de carne y hueso que la conocían y seis centenares más que saben algo de sus familias. Poco más de mil personas, mal contadas.
Entonces, 129 niñas, niños, y adolescentes reportadas como desaparecidas afectan de manera directa a más de 129 mil personas y a una red indirecta que suma a miles más. También desaparecen o se trastornan para siempre las trayectorias, los sueños, el bienestar físico y emocional de esas 129 vidas. La angustia se sienta a la mesa de cientos, de miles de hogares que no saben cuándo ni cómo volverán a ver a una niña o una joven que no regresa a casa.
¿Cuándo y dónde desaparecen? Las desapariciones ocurren con mayor frecuencia en los meses de vacaciones, de turismo en la ciudad, y suelen darse en los trayectos entre el colegio y la casa, en parques públicos, o a través de ofertas laborales en redes sociales. Las edades más comunes de las niñas y adolescentes desaparecidas oscilan entre los 12 y 15 años, con un énfasis particular en las adolescentes de 14 años.

Este es un fragmento del informe periodístico Vivas se las llevaron, VIVAS LAS QUEREMOS, elaborado por Hasta Encontrarlas y Laboratorio de Medios de Ciudad Vaga.
2024 fue un año en el cual la educación superior tuvo especial protagonismo porque tanto las universidades públicas como las privadas pusieron en evidencia los grandes desafíos que les imponen los avances en la sociedad del conocimiento que son de todo orden, conceptual, tecnológico, financiero, social. Cómo responder a su obligación de ser un factor de equidad social, cómo asimilar los desarrollos tecnológicos que revolucionan los procesos educativos muy especialmente la inteligencia artificial, cómo agenciar los recursos económicos que le permitan mantener la calidad, la cobertura, la pertinencia, cómo llegar a los territorios menos desarrollados. En una palabra, cómo estar a la altura de los tiempos que corren tan llenos de amenazas y posibilidades. Es un debate bienvenido y oportuno, que debe adelantarse con la mayor responsabilidad.
En 2023 la matrícula total en las instituciones de educación superior IES, que incluye universidades, instituciones técnicas profesionales, instituciones tecnológicas e instituciones universitarias, fue de 2’475.833 estudiantes, de los cuales 1’141.862 estaban en privadas y 1’333.971 en públicas. O sea, un reparto casi por mitades. Las públicas financiadas en su integridad por el Estado y sus recursos propios; las privadas, principalmente por matrículas, que pueden tener origen en créditos oficiales. Unas financiando la oferta, otras la demanda. Es un sistema mixto que se ha mantenido por decenios y que debe fortalecerse en su integridad, no uno a expensas del otro.
El tema económico es central. La situación actual es de enormes dificultades financieras en ambas clases de universidades. Las universidades públicas acumulan un déficit cuantioso que nace del hecho de que sus costos fijos aumentan más que sus recursos legales, sin contar con los que se requieren para aumentar su cobertura, modernizar su infraestructura y su entable tecnológico. Las universidades privadas dependen cada vez más de los créditos del Icetex o de programas de becas. Hoy hay una gran incertidumbre sobre el futuro de ambas instituciones y no hay política más urgente que despejarlo, para que continúen haciendo el extraordinario trabajo conjunto que han hecho a través de su historia, dándole a la universidad pública la prioridad social que le corresponde y la financiación estatal que necesita.
En lo que respecta a las instituciones de educación superior públicas, la propuesta reforma a los artículos 86 y 87 de la ley 30 de 1992, que reglamentan la financiación de las universidades públicas, en trámite en el Congreso de la República, recoge juiciosos estudios adelantados por las propias universidades. Su trámite exitoso contribuiría de modo decisivo a aliviar su déficit histórico y a planear su futuro con seguridad. La aprobación de esa reforma es fundamental para el logro de los fines sociales de las universidades públicas.
Uno de esos fines es el fortalecimiento de la presencia regional de la Universidad. La Universidad del Valle ha asumido como propia la iniciativa gubernamental de descentralizar la educación superior y llevarla a los territorios donde no ha tenido presencia. Durante cuarenta años del desarrollo del sistema de regionalización es un ejemplo nacional exitoso de esa política. El inicio de actividades del nodo de Suárez, Cauca, que se une a los cinco ya existentes, es una demostración de ese interés que se ha fortalecido a través de los años.
En ese contexto la Universidad del Valle, con un manejo austero y transparente, como lo certifican los organismos de control, ha cumplido los objetivos propuestos en su Plan de Desarrollo 2015-2025, y adelanta la construcción del Plan de Desarrollo 2025- 2035, con la perspectiva del 2045 cuando se cumple el centenario de su fundación. La metodología adoptada, que combina planeación estratégica y prospectiva, ha demostrado ser efectiva, permitiendo una amplia participación de todos los estamentos de la Universidad y garantizando la inclusión de diversas perspectivas y necesidades. Es una metodología ampliamente participativa, la cual ha movilizado a amplios sectores del estudiantado, egresados, docentes y trabajadores a las mesas temáticas con 1396 personas inscritas. Se ha logrado hasta el momento un proceso de construcción de consensos y aportes con la preparación de documentos de diagnóstico y análisis DOFA (Debilidades, Oportunidades, Fortalezas y Amenazas) que ha permitido una comprensión profunda del entorno interno y externo de la Universidad, facilitando la identificación de retos y oportunidades. La participación amplia y representativa de todos los actores universitarios y externos ha sido un pilar fundamental, asegurando que el plan sea inclusivo, equitativo y refleje las aspiraciones de toda la comunidad universitaria. Se han conformado equipos técnicos, asesores y de enlaces, asegurando una estructura organizativa robusta para la formulación del plan. La integración de expertos internacionales y enlaces internos fortalece la calidad y pertinencia del plan. Allí se está diseñando nuestro inmediato futuro. Ese trabajo ha sido sin duda la principal actividad institucional de 2024.
La mejor medida de cumplimiento del Plan de Desarrollo 2015-2025 ha sido la renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por diez años, resultado de otro proceso que concluyó con la expedición de la resolución No. 007464 del 15 de mayo de 2024, del Ministerio de Educación Nacional. Este reconocimiento que fue otorgado por primera vez en 2005, avala la transparencia, prudencia y confiabilidad en la gestión institucional y respalda la cultura de autoevaluación, autorregulación y mejoramiento continuo en sus funciones misionales.
A ese reconocimiento nacional se suman dos rankings internacionales que nos colocan entre las principales universidades colombianas. De acuerdo con el último informe del Ranking U-Sapiens del segundo semestre de 2024, la Universidad del Valle ocupa el cuarto lugar entre las mejores universidades del país, con un puntaje de 65 después de la Universidad Nacional (131), la de Antioquia (109) y la de los Andes (70). En la clasificación se evaluó el número total de revistas indexadas y categorizadas en A1, A2, B y C, el número total de programas activos y que pueden recibir estudiantes nuevos para posgrados, y el número total de grupos de investigación categorizados en A1, A, B y C por MinCiencias.
De otra parte, el ranking Times Higher Education le dio a la Universidad el segundo puesto a nivel nacional entre las universidades donde más se aprende con 24 puntos después de la Universidad Pontificia Bolivariana con 26.5. Los factores evaluados fueron: Calidad docente, proporción entre personal y estudiantes, relación entre doctorados y licenciaturas, número de doctorados otorgado en comparación con el personal académico e ingresos de la institución.
La actividad académica puede resumirse así: durante la vigencia 2024 se ofrecieron 209 asignaturas de formación general, en las que estuvieron matriculados 32.429 estudiantes de la sede Cali. Por su parte en las seccionales y nodos se ofrecieron 110 asignaturas de formación general donde estuvieron matriculados 34.966 estudiantes. En el año fueron creados y aprobados ante el Ministerio de Educación Nacional, 16 nuevos programas académicos lo que refleja un crecimiento significativo en la oferta académica. El SACE-MEN aprobó la renovación de registro calificado de 41 programas académicos y fueron radicados ante este organismo la renovación de registro calificado de 22 programas académicos más. El SACE-MEN aprobó la renovación de registro calificado de 41 programas académicos, fueron radicados ante este organismo la renovación de registro calificado de 22 programas académicos más y aprobó la renovación de registro calificado de 41 programas académicos. Se realizó la Convocatoria de Reemplazos 2024 que fue aprobada por el Consejo Académico mediante Resolución No. 157 del 4 de julio, en la cual se convocó a concurso público de méritos para la selección y vinculación de 101 profesores (72 de tiempo completo y 29 de medio tiempo - (86,5 TCE))- para las Facultades de Artes Integradas, Ciencias de la Administración, Ciencias Naturales y Exactas, Ciencias Sociales y Económicas, Derecho y Ciencias Políticas, Educación y Pedagogía, Humanidades, Ingeniería, Psicología, y Salud. Esta convocatoria contó con 769 inscripciones y el resultado del proceso de evaluación de méritos dio como resultado que se seleccionaran 59 nuevos profesores.
Durante 2024 se adelantaron innumerables procesos administrativos para mejoramiento de infraestructura y equipos que pueden resumirse en las siguientes cifras: sin tener el cierre fiscal definitivo, el recaudo por concepto de la estampilla Pro Universidad del Valle fue de $127.825 millones, que equivalen al 91% del presupuesto inicial aforado. La participación para la Universidad, 90%, fue de $115.043 millones. La División de Contratación gestionó 1.167 procesos contractuales por $223.275.000 millones, destacando inversiones en compras corporativas, seguros y bienes inmuebles. Además, se fortaleció la capacitación en contratación con 16 talleres dirigidos a 1.149 personas. La Dirección de Infraestructura Universitaria ejecutó $47.144.000 millones en 12 proyectos, incluyendo obras de sostenibilidad, mantenimiento preventivo y correctivo, y nuevos desarrollos bajo la metodología BIM. Además, se invirtieron $2.360 millones de pesos para asegurar el adecuado desarrollo de las actividades de laboratorios de docencia. En recursos. En los diferentes programas de bienestar universitario se ejecutaron de recursos del Fondo Común 19.144.985 millones; de recursos del fondo especial 34-334-397 millones; de recursos de estampilla 27.193.954 millones; de recursos de estampilla Prounal 2.918.750 millones; y de planes de fomento a la calidad 1.450 millones. La Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social contó con un presupuesto total en el Plan Operativo Anual de Inversiones de $2.232.980 millones.
En lo referente a investigaciones, durante el 2024 se dio inicio a 119 proyectos de investigación, 18 corresponden a proyectos de convocatorias externa, 81 convocatorias interna y 20 presentación interna. Durante la vigencia acompañó la gestión de 402 proyectos activos: 119 de convocatoria externa, 230 convocatoria interna y 53 presentación interna.
El informe de gestión de la Rectoría que hoy presentamos es un resumen de las actividades misionales realizadas por las vicerrectorías, cada una de las cuales ha presentado un informe extenso y detallado de su gestión que puede verse en la página web de la Universidad, allí están igualmente los informes que corresponden a diferentes áreas de apoyo y a las facultades. El conjunto de esa información refleja un trabajo coordinado y eficaz, adelantado con el criterio de contribuir a la construcción de una sociedad más educada, incluyente, libre y democrática.
Este informe recoge los resultados del primer año de gestión de mi período rectoral en el cual la Rectoría ha estado abierta a todos los estamentos universitarios y a las iniciativas gubernamentales y de la sociedad civil, con el propósito de crear un ambiente propicio para el desarrollo de nuestras tareas cotidianas. Mis agradecimientos a cada uno de los miembros de la comunidad universitaria ejecutores de la tarea que hoy presentamos con orgullo y a los órganos colegiados de dirección, los Consejos Superior y Académico, con cuya sabia orientación se ha adelantado.
En el año 2025 la Universidad del Valle cumple 80 años de fundada, un aniversario que será la oportunidad para mirar hacia atrás, para reconocer los aportes de generaciones visionarias y para seguir construyendo futuro.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Rector
7 de marzo de 2024