El sentido de las obras de arte se construye relacionalmente, en los “encuentros” entre éstas y los públicos que involucran. El arte es político en la medida en que cruza, crea puentes, solicita la participación de sus públicos.
Esa fue una de las premisas de la ponencia de Rubén Darío Yepes, artista y autor del libro La política del arte, presentada durante la Cátedra Jesús Martín Barbero, que organizó la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle.
En esta ocasión, la Cátedra congregó a académicos, artistas y estudiantes para establecer un debate sobre cómo son los rasgos -aquí y ahora- del campo de las artes.
Rubén Darío Yepes es artista, egresado de la Universidad de Antioquia, Master en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana y candidato a Doctorado en Visual and Cultural Studies de la Universidad de Rochester, Nueva York.
¿Usted cómo describe un tipo de arte producido en Colombia, en este siglo, que sí tenga consecuencias políticas?
Si uno revisa la plástica contemporánea en Colombia se da cuenta de que el arte con intereses políticos es relativamente escaso, especialmente si se compara con otros países latinoamericanos. Predominan las temáticas individuales, las microhistorias personales y las búsquedas relacionadas con la sensibilidad estética en un sentido general.
Entre los artistas que tienen motivaciones políticas, destacan las propuestas de carácter participativo o contextual, es decir, propuestas en las que el espectador se convierte en participante o correalizador de la obra, y las propuestas en las que la obra se relaciona directamente con contextos sociales específicos. Esto no quiere decir que la obra de arte en el sentido tradicional, la obra exhibida en el museo o la galería, no pueda tener resonancia política; de hecho, también hay casos interesantes de esto en el arte colombiano.
Pero hay que aceptar que, dados los elitismos de los circuitos del arte –local y global– y las separaciones entre este y el público general, la ampliación de los espacios del arte más allá de la galería o del museo tiene mayor relevancia política, por lo menos en el momento actual.
Según su criterio ¿qué hay que evitar y qué promover en las escuelas de artes que forman a las nuevas generaciones de jóvenes?
No me atrevería a decir que hay cosas que se deben evitar, puesto que cada escuela de arte tiene y funciona en realidades y con necesidades diferentes. En un sentido general, señalaría que se debe enfatizar que el estudiante sea coherente con la búsqueda estética que plantea, y que no esté pensando en cómo se inserta en los circuitos comerciales –lo cual es una tentación ahora que hay algunos artistas jóvenes que están teniendo éxito comercial.
Dada la singularidad de nuestras realidades políticas y sociales, me parece importante que se promueva la conciencia de la capacidad del arte de incidir en ellas, que los artistas jóvenes entiendan que tienen un rol social que cumplir –más ahora que el país está atravesando por cambios políticos importantes y que tenemos en el horizonte la posibilidad de una sociedad postconflicto. Necesitamos, por utilizar un término de la teórica Jill Bennett, unas “estéticas prácticas”, unas artes que se preocupen por nuestros contextos locales y que estén a la altura del actual momento histórico y político.
¿Cree usted que en un país donde los fondos para las artes y las instituciones artísticas por parte del Estado son restringidos, y con frecuencia distribuidos de manera arbitraria o clientelista, formamos artistas para el desempleo, o para la marginalidad dentro de circuitos de arte cada vez más comercializados?
Es una realidad que los artistas contemporáneos no viven de su obra, tanto en Colombia como en otros países del mundo. A no ser que sean promovidos por las grandes galerías del circuito internacional del arte, la mayoría de los artistas deben vivir de la docencia o de otras formas de trabajo cultural en museos, galerías y organizaciones culturales. Esto puede ser frustrante, pero hay que entender que el hacer artístico y los circuitos comerciales del arte tienen lógicas y finalidades diferentes. Lo más importante para los artistas, especialmente los jóvenes, no debería ser vender sino poder realizar y desarrollar su obra. Hay artistas, tanto en Colombia como en el exterior, que logran conjugar sus búsquedas estéticas con sus labores de docencia de tal forma que ambas se alimentan mutuamente. No llamaría a esto marginalidad; más bien, se trata de un aprovechamiento inteligente y estratégico de los espacios en los que los artistas inciden.
Ahora, es claro que el arte siempre se verá beneficiado del apoyo estatal, algo que en Colombia es incipiente. El apoyo estatal insuficiente no es el resultado de escasez de recursos; basta citar el caso de Cuba para refutar esto. Más bien, es el resultado de no entender la importancia del arte para las sociedades contemporáneas. El Estado tiene que entender que las artes inciden de manera importante en las maneras en que nos relacionamos entre nosotros, con nuestras realidades sociales y políticas, con el medio ambiente y con nosotros mismos. Pero, para que El estado entienda esto, la sociedad tiene que entenderlo. Las dinámicas de los estados reflejan las dinámicas sociales. Si bien es necesario que las instituciones educativas y culturales y los artistas continúen presionando al estado para que asigne mayores recursos, también es necesario llevar a cabo una labor pedagógica y social que nos permita entender la importancia del arte.
La Vicerrectoría de Investigaciones abre durante el mes marzo las convocatorias internas 2015, dirigidas a los profesores y grupos de investigación de la Universidad del Valle, con cierre entre los meses de abril y mayo de 2015.
Este año se mantienen las convocatorias tradicionales para proyectos de investigación, y se han incorporados nuevas modalidades como son la convocatoria Internacional cuyo objetivo está orientado al desarrollo de proyectos conjuntos con instituciones de investigación internacionales de alto nivel. Con instituciones nacionales se destacan las convocatorias interinstitucionales con las Universidades Pontificia Javeriana de Cali, en temas prioritarios para la región y con la Universidad de los Andes, en temas de ingeniería y ciencias básicas. Se destaca también la Convocatoria dirigida a temas del Pacífico en donde los proyectos financiados deben contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del litoral de la región pacífico colombiana.
Mayor información: http://viceinvestigaciones.univalle.edu.co/index.php/convocatorias-internas
Poco se ha hablado en realidad del premio Casa de las Américas otorgado, el pasado enero, a la escritora caleña, Adelaida Fernández Ochoa. En entrevista con nuestra Agencia de Noticias, Fernández, graduada en español y literatura de la Universidad del Valle, habló sin medias tintas del papel de la mujer hoy, a propósito del Día Internacional de la Mujer; de la diáspora africana en la sentina de los barcos, del valor y arrojo de ellas y de su importancia en el postconflicto colombiano, entre otros.
Bueno, según el jurado Casas de las Américas tu obra ‘La hoguera lame mi piel con cariño de perro’ plantea algo así como un mítico retorno a África. ¿Por qué esa necesidad de retornar a África, de qué manera, para qué? También descendemos de europeos, ¿por qué no retornar a Europa, entonces? También descendemos de indios, ¿por qué no retornar sobre sí mismos?
El oprobio del viaje Trasatlántico en la sentina de un barco la sintió cada una de los varios millones de personas que fueron secuestradas en África para venir a América en condición de esclavitud, despojadas de su familia, su lengua, su religión, su tierra. Ese oprobio se llama diáspora. Porque desciendo de personas sobrevivientes de esa infamia, en la piel tengo inscrito el rechazo de esa y de toda forma de sujeción; poseo, además, la sensibilidad para armar una ficción en la que un personaje cumpla el sueño que cada uno de ellos soñó.
Hablas en tu trabajo de desarmar el pensamiento esclavista. Las mujeres siguen siendo víctimas de ese pensamiento, ¿cómo afrontarlo?
Eso no lo hablo yo en mi trabajo, eso lo establece el jurado cuando lee mi novela. Muchas mujeres continúan siendo víctimas sin apelación del pensamiento patriarcal; otras tenemos que afrontarlo en ámbitos dominados por la figura masculina, y lo hacemos preparándonos, poniendo a prueba nuestra capacidad una y otra vez, con disciplina y tesón. Dice Rainer María Rilke que para tener éxito, aunque sea una vez, “mucho es lo que debe acontecer, mucho debe ser logrado, toda una constelación de acontecimientos ha de cumplirse”. En el caso de la mujer, esa forma se eleva un factor exponencial.
¿Cuál crees que debería ser, a propósito del Día Internacional de la Mujer, el papel de ustedes en estos tiempos del internet y las redes sociales?
El Día Internacional de la Mujer nos recuerda que somos tan valientes y luchadoras como esas mujeres, obreras textiles que mueren en la fábrica, porque nos la luchamos como mujeres cabeza de familia, como líderes, como trabajadoras en general. En estos tiempos incursionamos en las redes de la misma manera, dando la batalla. La mía consiste en promover el amor por la palabra y la literatura. Que la gente lea. Tengo un blog que se llama “Palabras para endulzar el café”. Mientras usted ejecuta su ritual del café, puede leer un cuento.
Hay en EE.UU. y Australia, colectivos femeninos abogando porque la mujer retorne a su papel tradicional. ¿Qué respondes a eso?
No conozco, en mi medio, rupturas radicales con la tradición. Ni siquiera rupturas. Pertenezco a una sociedad y a una clase social en la que la mujer cumple como madre, como ama de casa y como trabajadora. He llegado a este momento de mi vida, en el que obtengo para Colombia un premio Casa de las Américas, siendo una maestra, un ama de casa y una escritora. Y una académica, por supuesto.
¿No crees que el desbarajuste social de hoy se deba, justamente, a que la mujer, como polo a tierra de la familia, se ha perdido? A los niños ya no los educa una mamá y un papá sino la televisión, y en parte es porque mamá y papá están trabajando.
Esta especie de hecatombe tiene varias causas. Si no fuera porque muchas mujeres continuamos siendo polo a tierra para nuestras familias, esto estaría en peores condiciones.
¿No crees que el feminismo, que aboga por la liberación de la mujer en todos los sentidos, es lo mismo que el machismo pero a la inversa?
¡Jamás!!! El hombre nunca ha sido Otredad. El hombre hizo masculino a Dios. En la religión católica, primero está Dios y luego la Virgen. En el panteón yoruba Changó es la deidad de la guerra, el fuego, el sexo. Él es El Gran Putas. En la religión musulmana, Mahona reina solo. Como dice la abadesa en Del amor y otros demonios: Los hombres son los dueños de Dios. En fin, el hombre no ha debido luchar por visibilizarse e inclusive ha tenido de su parte, para perpetuarse como figura de autoridad, a mujeres.
En el día de la mujer, ¿cuál es tu mensaje para las mujeres colombianas?
No perder el norte de nuestra naturaleza, porque en nosotras se gesta la vida, estamos capacitadas para nutrirla. ¿Habrá que recordar cómo la nutrimos? Tal cual: amamantando, amando, protegiendo, fomentando el amor y la responsabilidad. Reclamando los espacios públicos que necesitan de nosotras y también nos pertenecen.
Si te dijera: ¿Dime un nombre de una mujer ahora, cuál darías, por qué?
Malala Yousafzai. Por valiente, porque sabe que la clave es la palabra.
Si te digo la Pola, ¿qué responderías?
Niña también y, como Malala, valiente.
¿Y si te digo Margaret Tatcher?
Muchos ingleses la amaron, otros la odiaron. Para llegar a ser La Dama de Hierro, creo, también debió luchar contra el machismo.
¿Cuál deberá ser el papel de las mujeres en el post conflicto que se negocia en La Habana?
El post conflicto será otro momento complicado de la historia de Colombia en el que la mujer va a participar como lo ha hecho a lo largo de toda la historia de este país. Unas lo harán desde el anonimato con sus actos cotidianos pero eficaces; otras asumirán papeles más activos, como las madres de Soacha. Otras tendrán la posibilidad de contribuir trazando derroteros y programas que refuercen los cimientos de esta sociedad.
¿Qué sientes cuando se habla de que la superpoblación atenta contra nuestra existencia? ¿Cuál es la responsabilidad de la mujer en esto?
Cuando yo crecía, hubo una campaña que se difundía a través de la radio: tenga sólo los hijos que usted pueda mantener. Conozco muchas personas de esa generación que no pasaron de dos hijos. A la humanidad le harían mucho bien campañas similares. Creo que muchos asuntos deben ser emanados desde instancias que estén por encima de la cotidiana vida y los cotidianos pensamientos.
Y finalmente: se ha abierto el debate en el país de la adopción por parejas de un mismo sexo. ¿Qué dicen mujeres como tú a eso?
Hablo por mí: creo que una pareja homosexual puede tener las mismas capacidades y valores de una pareja heterosexual. Son muchos los casos en que parejas del mismo sexo educan niños sean o no hijos de uno de los dos; en casos en que ninguno de los dos es ascendiente biológico, ¿por qué no otorgarles, de manera oficial, para efectos de asuntos legales, los derechos que por sus méritos ya tienen ganados?
Está de regreso Elvira Sánchez-Blake autora de obras como “Espiral de silencios” y “Patria se escribe con sangre”, que hablan de la mujer colombiana en la guerra.
La escritora regresa como profesora invitada al Doctorado en Humanidades Línea de Estudios de Género, y como becaria de la Fullbright para investigar el papel de la mujer en el postconflicto en Colombia, convencida de que la paz no se puede lograr sin ‘Ellas’, como tampoco se pudo llegar a la Mesa de Negociación de La Habana sin su voz.
“Me tocó vivir varios momentos dramáticos de la historia de Colombia, como el holocausto del Palacio de Justicia. Como periodista pude observar la toma del Palacio y ser testigo del secuestro del que fue objeto el presidente Belisario Betancur y su equipo político por parte de los militares que tomaron las riendas del asunto de manera ilegal. También cubrí las firmas de los acuerdos de paz con el M-19 y con las FARC en La Uribe”.
Elvira Sánchez.-Blake es Comunicadora Social de la Universidad Javeriana, y a raíz de los acontecimientos que la involucraron como reportera en el conflicto armado en los 80’s, salió del país hacia Estados Unidos, donde hizo un Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Cornell, y decide contextualizar su experiencia y la de otras mujeres tocadas por la guerra en Colombia, convirtiéndose en una de las pioneras en escribir sobre el tema.
“María Eugenia Vásquez, ex-guerillera del M-19 y autora de “Escrito para no morir: bitácora de una militancia”, obra que ganó, en 1998, el premio Colcultura en la categoría Testimonio, fue mi primer contacto con el mundo de la violencia en Colombia desde la perspectiva de la mujer militante”, recuerda.
“Cuando estaba escribiendo su libro nos reunimos varias veces y trabajamos juntas, como también hice con otras mujeres excombatientes, lo cual significó para mí unir la comunicación, el periodismo y la literatura”.
“Actualmente, cuando se habla de postconflicto, como profesora de la Universidad Estatal de Michigan e investigadora Fullbright, deseo, más que escribir, documentar a través del video los proyectos que tienen las mujeres en colectivos; sus diferentes expresiones dramáticas, culturales, artísticas: teatro, arte, tejido, mingas, bailes, ollas comunitarias, en su relación con el proceso de reconstrucción de la memoria histórica del país”.
Para la escritora no existe otro modelo de transición hacia la paz como el que se está llevando a cabo en Colombia, y las mujeres han sido fundamentales en este asunto destacando la ‘Ruta Pacífica de las Mujeres’, un movimiento feminista que nació en 1996 y reúne a más de 300 organizaciones que trabajan por la tramitación negociada del conflicto armado en Colombia.
“Los hombres siguen siendo los que toman las decisiones. Los que están en La Habana, los del Gobierno, son hombres. Los que tienen que dejar las armas son hombres, que son los comandantes. Los que tienen que firmar la paz son hombres. Hasta allá no hemos llegado, pero por lo menos se está tomando en cuenta la voz de las mujeres porque en las subcomisiones hay representantes de los grupos y colectivos de mujeres. Esto es lo interesante de estas mujeres, no tienen un partido político, trabajan desde ellas, no están ni con estos ni con aquellos”.
Así que Elvira Sánchez- Blake regresa para resaltar este momento de las mujeres, que como en otros aspectos de una sociedad patriarcal no ha sido visibilizado, y no se le ha dado la importancia que tiene.
“Aunque soy escritora, estoy más interesada en registrar a través del audiovisual todas las formas de narrar de otras mujeres, porque muchas de ellas están trabajando con diarios, talleres de memoria y formas que vienen de la narración oral como una manera de pensar su historia. Muchas han publicado libros y lo que está haciendo la Comisión de Memoria, Paz y Reconstrucción es documentar la historia de la gente, además como una terapia para superar el trauma”.
Para Elvira por este camino se continúa el discurso feminista, no como el reclamo baladí de que el hombre haga lo mismo que hace la mujer en la casa, el sitio que le ha asignado la sociedad tradicional, sino como aquella corriente que busca que la mujer marginada, que desconoce sus derechos, pueda encontrar la igualdad en medio de la diferencia, especialmente las mujeres que vienen de sectores indígenas y afrodescendientes, de tal manera que, así como la mujer alguna vez tomó la pluma y se atrevió a incurrir en el mundo de los hombres a través de la escritura, ahora se atreva a verse en sus múltiples narrativas y como eje fundamental de la paz en Colombia.
Entre más de 40 candidatas a nivel nacional que cumplían con todos los requisitos y exigencias, Katherine Gross, Física y Magister en Física de la Universidad del Valle y doctora en Física de la Universidad de Bochum (Alemania), recibió el “Premio para las Mujeres en la Ciencia” que otorga el Programa Nacional de Becas L’Oréal Unesco.
Por eso le enorgullece ser una representante de la mujer científica colombiana, porque cada vez son más las mujeres en Colombia que quieren hacer investigación. Gracias a este premio, esta egresada continuará estudiando las propiedades de los materiales que estudió en el desarrollo de su tesis doctoral.
“Considerando la situación histórica de desigualdad que han afrontado las mujeres en el ámbito científico, y el hecho que todavía exista la idea de que una profesión científica no es compatible con la formación de una familia, aprecio mucho y considero relevante que entidades como la Unesco y empresas como L’Oreal incentiven a la mujer en la participación y ejecución de proyectos investigativos en el área de la ciencia”.
Para Gross “ser madre y esposa activa en el área investigativa de las ciencias físicas son actividades que demandan mucha dedicación; y sí, todas al mismo tiempo no son una tarea sencilla, pero todo es cuestion de actitud adicionado a una buena estructuración del tiempo ”.
Sostiene que “promulgar la igualdad de oportunidades hombre/mujer en el ámbito científico debe ser una dinámica a donde cada vez más organizaciones, tanto privadas como públicas, deberían apuntar”.
La trayectoria académica e investigativa de la Doctora Gross ha estado ligada a la nanotecnología. Sus investigaciones de pregrado y maestría (ambas calificadas como meritorias) se enmarcaron en estudios de propiedades magnéticas en heteroestructuras que combinan materiales ferromagnéticos (FM), antiferromagnéticos (AF) y superconductores (SC) de alta temperatura crítica.
El control de la superconductividad a través de la inyección de portadores de spin polarizado es una de las aplicaciones que posee un gran interés en heteroestructuras tipo SC/AF/F; En estos sistemas diversos mecanismos de intercambio, difusión y correlaciones de tipo diamagnético, antiferromagnético y ferromagnético pueden ser modificados por efectos de proximidad. La presencia de las diversas fases magnéticas en estos sistemas ofrece un panorama muy interesante para el estudio de la influencia de los diversos acoples magnéticos sobre las propiedades superconductoras de la tricapa, tales como corriente y temperatura crítica.
Gracias a una beca del Servicio de Intercambio Alemán (DAAD), realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Bochum, de donde se graduó en 2013. Su tesis recibió el galardón Máxima Cum Laude.

Actualmente, por efectos de la beca L’Oreal-Unesco, está vinculada como postdoctora en la Universidad del Valle en el Grupo de Películas Delgadas, dirigido por la profesora María Elena Gómez, y al Centro de Excelencia en Nuevos Materiales, bajo la dirección del profesor Pedro Prieto.
Los materiales que investigará son las aleaciones ferromagnéticas Co2MnGe y Co2MnSi, materiales avanzados para implementación de nuevas tecnologías en almacenamiento y procesamiento de datos; en donde el objetivo final es la elaboración de dispositivos magnetoelectrónicos para la escritura y lectura de datos cada vez mas diminutos, compactos, veloces y eficientes.
Tal es el interés mundial en este tipo de materiales, que actualmente se realiza “Harfir”, un proyecto en alianza Europa/Japón, en que han destinado 4.6 millones de euros para investigar esta familia de aleaciones.
Katherine busca realizar, gracias a la beca, la caracterización morfológica, magnetoeléctrica y de estructura cristalina de películas delgadas de estas aleaciones Heusler, así como la fabricación de nanoestructuras aplicando técnicas litográficas para la ejecución de experimentos que permitan indagar sobre la eficiencia de estos materiales como dispositivos para la nanotecnología.
“La nanotecnología –ha dicho la investigadora de Univalle- se ha convertido en uno de los campos más dinámicos en la investigación y ha tomado gran relevancia en el mundo actual, ya que avances en las áreas de la tecnología de información y comunicación, producción y distribución de energía, transporte, aeronáutica, medicina y medio ambiente, entre otros, afectan directamente los sectores de la vida económica, industrial, ambiental y científica mundiales”.
Desde 1998, la Fundación L’Oréal y la UNESCO crearon el Programa Internacional “La Mujer y la Ciencia”, alianza que apoya cada año a 15 mujeres investigadoras en todo el mundo.
En 2008, se lanzó en Colombia el Programa Nacional de Becas UNESCO/L’Oreal Para la Mujer y la Ciencia, que otorga cada año becas a mujeres científicas colombianas que se encuentren realizando o hayan realizado un doctorado o postdoctorado y demuestren méritos intelectuales y dedicación a la investigación en los campos de las ciencias de la vida, agrarias, tecnológicas, química, física, médicas y matemáticas.
Según el reporte periodístico del diario capitalino, el “sorprendente ranking” se realizó con datos de la Policía en los 1.096 municipios del país.
Se trata, según se escribe, de los municipios de Buga, Cali, Jamundí, Tuluá, Yumbo, Cartago y Palmira que, según El Tiempo, hacen parte del 'top' diez de los más violentos de Colombia, “eso sin contar a Buenaventura”.
Los otros tres municipios que completan el listado son Tumaco, Nariño, en el puesto número uno; Quibdó, Chocó (en el número tres) y Caucasia, Antioquia (el número ocho).
“Creo que, en general, ha sido un tema manejado de manera superficial y con una intencionalidad negativa”, sostuvo María Isabel Gutiérrez, directora del Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social (Cisalva), de la Universidad del Valle.
“Es increíble la manera errada y contradictoria como el periodista hace uso de los indicadores”, reveló la investigadora. “Mezcla tasas con números absolutos de homicidios de acuerdo a su intencionalidad en el artículo”.
“Por ejemplo, cuando le conviene, negativamente cita las cifras crudas; en otras aseveraciones negativas, las tasas indistintamente”.
Luego, la funcionaria del Cisalva agregó: “Basta leer el último párrafo del informe publicado por El Tiempo para darse cuenta del manejo erróneo de los indicadores”.
“Dice que las cifras de homicidios de Cali son mayores, incluso, a las de San Pedro Sula (Honduras), que sumó 1.317 homicidios y que es considerada la ciudad más violenta del mundo, con una tasa de 171 homicidios por cada 100.000 habitantes”.
“Pero no dice que la tasa de homicidios en Cali fue, en 2014, de 66 muertes violentas por cada 100.000 habitantes –la más baja de los últimos 20 años– mientras la de San Pedro Sula fue de 171 por 100.000 habitantes”.
Aclaró que “por la diferencia de las poblaciones, a riesgo las comparaciones se deben hacer por tasas y no por cifras. No resalta que en Cali hubo una reducción de 413 homicidios comparando las cifras del 2014 con las de 2013”.
“Pero no”, señaló la investigadora. “Cuando al periodista le conviene usa números, cuando no, recurre a las tasas”.
En efecto, en 2014 hubo en San Pedro Sula 1.317 muertes violentas, en Cali 1.555 y en Bogotá 1.349, muchos más que en San Pedro Sula, “pero es que Cali tiene 3 veces mayor población que esa ciudad y Bogotá 3 veces la de Cali”.
“Imagínese por Dios”, exclamó Gutiérrez. “O este señor que escribe el artículo definitivamente no tiene afecto por Cali y el Valle del Cauca o quiere hacer daño por alguna motivación que no sabemos”.
“Es un manejo al deseo de él, de querer hacerle daño a una región, a una ciudad, que lo único cierto es que ha mejorado, en los últimos años, sus indicadores contra la violencia”, aclaró la investigadora.
Estas reducciones tienen que ver, en parte, a acciones de la administración municipal en coordinación con organismos de seguridad del Estado y la desarticulación de más de 20 bandas dedicadas al crimen organizado, la mayoría vinculadas a actividades extorsivas o al micro-tráfico.
Igualmente, y aunque dijo no contar con las cifras a la mano, los homicidios también se han reducido de manera impresionante en Palmira: “Conocemos del trabajo serio realizado por la municipalidad de Palmira en cuanto al crimen, y este informe no refleja nada de eso”.
Para rematar este hilo de desinformación, remata El Tiempo con un refrito periodístico: “Con este dato (un muerto cada 5,7 horas), de lejos, Cali es considerada la ciudad más violenta del país y la novena del mundo”, citando un listado de la Revista Forbes que carece de fuentes y un denominador: cuántas y cuáles ciudades del mundo.
“Porque pueden seleccionar las menos violentas, y en un conjunto de ciudades no violentas obviamente podemos quedar como una de las más violentas. Todo es muy subjetivo, por eso siempre hay que citar fuentes, años y entre qué ciudades se hace el ranking”.
Gutiérrez dijo desconocer las cifras a las que supuestamente tuvo acceso el comunicador para elaborar este informe en el que salen mal libradas siete ciudades del departamento, incluida su capital, avalada recientemente por varios países de Europa como sitio seguro y presta a recibir, en menos de cuatro meses, 1.700 deportistas de 180 países en el marco del IX Campeonato Mundial Juvenil de Atletismo, el primero que se realiza en América Latina.
Este jueves, durante el Consejo de Seguridad presidido por el alcalde, Rodrigo Guerrero Velasco, se decidió enviar una carta de protesta dirigida al director de El Tiempo, Roberto Pombo, por considerar que este tipo de informes distorsionan la realidad de una región que busca superar estigmas del pasado.
La Universidad del Valle patentó una turbina hidráulica de flotabilidad para bajas caídas, de bajo costo y que podría ser instalada en cualquier lugar, para convertir las fuentes hídricas en energía eléctrica.
Por: Dino Ventolini Zuluaga
Más del 60% de la energía eléctrica en Colombia proviene de procesos de generación hidráulica por efecto de caída de agua desde gran altura y la gran mayoría de este porcentaje es generado por grandes hidroeléctricas, distribuidas en la mayoría de los Departamentos del país.
La demanda energética del territorio colombiano se surte de estas grandes hidroeléctricas y se atiene a la disponibilidad y precio de los kilovatios que ellas dispongan. Como respuesta a la ausencia de este servicio público en muchas de las poblaciones rurales del país, la Universidad del Valle patentó recientemente la máquina “Marlo Hidroturbina”, un dispositivo que podría remediar la dependencia de las grandes hidroeléctricas, al proporcionar fluido eléctrico por medio de una máquina pequeña, económica y fácil de instalar.
“Marlo Hidroturbina” es un dispositivo que permite transformar parte de la energía hidráulica disponible en una fuente de agua como un rio, quebrada, lago o mar, en energía mecánica de rotación, con la particularidad de que aprovecha la energía disponible en fuentes hídricas con caídas inferiores a 2 metros y desde 10 cm.
En términos prácticos, el proceso es sencillo. Cuando el agua cae desde determinada altura en la turbina eléctrica, ésta se encarga de transformar la energía asociada al movimiento del agua, llamada energía cinética, en movimiento de rotación de un eje y posteriormente es convertida en energía eléctrica por un generador.
Con la Máquina Marlo, si se tiene un caudal de 200 metros cúbicos por segundo y una caída menor a 2 metros, se podrían obtener 400 kW, que es aproximadamente la potencia que se requeriría para satisfacer una demanda de 160 kW (con una eficiencia de la turbina de 40 %) o 40 casas, asumiendo un consumo por casa de 4 kW.
La turbina permite aprovechar entre el 40% y 60% del recurso hídrico, energía hidráulica que otro tipo de turbinas no puede transformar, además, opera de manera estable, manteniendo un torque y una velocidad constante, dependiendo del caudal y de la caída de la fuente que se usa. La máquina aprovecha la presión del fluido y no el caudal.

Esta fábrica de energía eléctrica podría ser instalada en lugares que cuenten con una fuente hídrica con una caída de poca altura, en un rango variable de operación y no requiere de una sofisticada ni costosa infraestructura civil para instalarla.
Hasta el momento, en el país existen otros desarrollos que operan en un rango similar al de esta turbina, pero sin descripción detallada de operación y sin estabilidad dinámica ante las variaciones de caída y caudal de la fuente hídrica que se use.
“Durante las pruebas y construcción del prototipo, logramos que la máquina aprovechara una caída de 10 cm con un caudal de 6 litros por segundo”, uno de sus inventores, Guillermo Andrés Jaramillo.
Esta invención inició en el 2009, tardó 5 años de trabajo con el Grupo de Investigación en Dinámica de Fluidos, en los que el ingeniero mecánico, egresado y profesor de la Universidad del Valle, Guillermo Andrés Jaramillo y el también egresado de ingeniería mecánica David Esteban Erazo Obando, investigaron el desempeño dinámico de una nueva propuesta de turbina hidráulica.
“En el año 2011 comenzamos un proyecto para construir un prototipo de mayor tamaño, proyecto que quedaría bajo la dirección técnica del ingeniero Germán Ibarra y que hizo posible evaluar otras características hidrodinámicas de la máquina que en el primer prototipo no fueron posibles de cuantificar debido a su pequeño tamaño”.
Colombia cuenta con gran número de centrales hidroeléctricas, siendo uno de los más importantes motores de la economía del país; sin embargo, las pequeñas hidroeléctricas son un tema en el cual apenas se está incursionando. Con innovaciones como la de Marlo, con beneficios sociales, financieros y ambientales y bajos costos operativos, se avanza en la productividad y en facilitar el acceso a un recurso casi indispensable para el desarrollo de las poblaciones del país.
“Patentar es importante porque el avance de un país requiere desarrollo de tecnología y un primer paso es proteger la innovación en los conceptos tecnológicos que se evalúan”.
Más de 90 niños de los barrios Poblado 1 y El Vergel del Distrito de Aguablanca, oriente de Cali, se han visto beneficiados con la entrega de equipos por parte de la Universidad del Valle a través de su Fundación.
La donación, obtenida gracias a una gestión adelantada con el Banco de Bogotá, hace parte del proyecto social "La Calle es Nuestra", que lideran egresados de la institución universitaria.
La contribución está representada en un computador iMac para edición de audio y video, mesas y sillas infantiles, cajonero de materiales, archivador, colchonetas y tapete para lectura, entre otros elementos.
Esta es la segunda donación de materiales que se hace al proyecto gracias al programa de Responsabilidad Social Empresarial de la entidad bancaria, y a la gestión oportuna de la Fundación de la Universidad.
El evento de entrega contó con la presencia del rector, Iván Enrique Ramos Calderón; del Director Ejecutivo de la Fundación Universidad del Valle, Gustavo Rivera Marmolejo; y de la Gerente Corporativa Región Occidente del Banco de Bogotá, Diana Londoño.
El proyecto "La Calle es Nuestra" es una iniciativa liderada por Miguel Ángel Durango, egresado de la Licenciatura en Literatura de la Facultad de Humanidades y miembro de la Fundación "La Alfombra Mágica".
A través de este se promueve la integración de niños entre los 4 y los 12 años de edad, de los barrios Poblado I y El Vergel, para reducir los niveles de violencia e inseguridad que se generan en las calles. Semanalmente se realizan actividades con la participación de niños y jóvenes del sector.
El plan involucra a la comunidad para generar estrategias de apropiación del espacio público, a través del juego y de manifestaciones artísticas como danza, literatura, pintura y en ocasiones teatro y hip hop.
Informes: Oficina de Comunicaciones - Fundación Universidad del Valle
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Tel. 3318004 - Ext. 131
Mientras en Europa se teme la proliferación de los movimientos anti-islámicos, esta situación podría superarse si tuviéramos en cuenta, que el mundo Islam es el “Oriente de Occidente”, mirándolo desde el contexto mediterráneo.
Esto dijo Francisco O’Reilly, doctor en Filosofía de la Universidad de Navarra España, y profesor en la Universidad de Montevideo, Uruguay, durante el Seminario "La transformación de la teoría aristotélica del alma en la edad media", organizado por el Departamento de Filosofía de Univalle.
O’Reilly habló sobre la paradoja actual en la que vemos el Occidente en oposición con Oriente, a raíz de los acontecimientos de los yihadistas.
La paradoja estriba en que en algunas ocasiones hablamos despectivamente de la Edad Media, como algo anacrónico, sin tener en cuenta que en esa época la tendencia era más hacia la comunión de saberes por encima de cualquier conflicto económico, que, hacia la disociación y destrucción.
“Por ejemplo, Tomas de Aquino fue uno de los intelectuales y teólogos más importante del siglo XIII. Cuando escribe la ‘Suma Teológica’, cita a dos musulmanes y un judío. ¿Hoy, que pensador o teólogo actual cita a un teórico musulmán? La filosofía de la Edad media, dejando de lado la mala reputación, es contraria a lo que a veces uno encuentra. Cuando nos acercamos a estos textos como investigadores nos damos cuenta que estos autores clásicos están en una búsqueda de la verdad y no les importa quién lo dice. Lo que importa es si lo que dicen es razonable. Y esta es una de las ideas a rescatar. Quizás es una enseñanza para nosotros que a veces no estamos dispuestos a dialogar”, sostiene O’Reilly.
Este intercambio de saberes también se refleja en la forma como se ha construido la idea del alma. O’Reilly, en su exposición mostró como Aristóteles es el autor más discutido en torno a la idea del alma humana, de tal manera que del estudio de su texto surgen varias escuelas de interpretación, hasta el punto de debatirse cuál es el verdadero Aristóteles.
Esto nos lleva a la conclusión que es muy difícil separar Oriente de Occidente de nuestras raíces culturales: “Venimos de allí, como de muchos otros lugares (Latinoamérica precolombina, África, etc.). Tenemos dos mil años de historia. Es un tópico que hemos olvidado e implica reconocernos como investigadores capaces de tener un diálogo con las problemáticas actuales. En ese sentido forma parte de nuestra investigación el ayudar a realizar ese juego, de estar en esa dinámica, colaborando en la amplitud de una concepción de la racionalidad de la filosofía. Al saber leer a los clásicos, los investigadores jugamos un rol principal: mostrar cómo los problemas de la filosofía actual están contenidos en la filosofía clásica”.
Hasta el 25 de marzo estarán abiertas las inscripciones para la IX Versión de las Olimpiadas Regionales de Matemáticas dirigidas a estudiantes de grado 6° a 11° en la capital del Valle, evento que organiza cada año el departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle.
Las Olimpiadas se vienen realizando desde 2007, y con ellas se pretende estimular en los jóvenes de la región habilidades como razonar, conjeturar, comprobar, investigar y demostrar.
Igualmente, busca proporcionar a los docentes un espacio de reflexión sobre el conocimiento y las habilidades matemáticas que incidan en la cultura del salón de clase, incorporando el conocimiento matemático a la vida cotidiana.
El objetivo no es otro que mejorar la calidad de la educación en esta disciplina en las instituciones educativas de la región, estimulando su estudio y promoviendo espacios lúdicos de sana competencia e intercambio de experiencias.
Las competencias se desarrollarán durante todo el calendario académico, abarcando 4 fases: clasificatoria, preselectiva, selectiva y final.
Estas contarán con tres niveles de acuerdo al grado de escolaridad de los estudiantes: básico para los estudiantes de los grados 6° y 7°, medio para los grados 8° y 9° y avanzado para los grados 10° y 11.
Cada institución educativa puede inscribir la cantidad de estudiantes que desee. El costo de inscripción para grupos de 36 estudiantes o menos es de 5 mil pesos por estudiante, mientras que para los grupos con una participación mayor a 40 el valor de la inscripción será de 4.500.
Para mayor información sobre los requisitos y pasos a seguir en el proceso de inscripción pueden consultar la página: http://matematicas.univalle.edu.co/orm
Más información
Universidad del Valle, sede Meléndez, edificio 320 – 3 piso -Oficina 3134
Tel: 3212100 ext. 2177 – 3130