“No va a suceder nada distinto a lo que pasó en anteriores ocasiones”.
Con esta advertencia el oceanógrafo e investigador del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, Alan Giraldo López, le bajó la dosis de alarmismo creada en torno a la denominada “Marea del Siglo” que golpeará, según los científicos, las costas del mundo este sábado 21 de marzo.
El fenómeno natural, que se repite cada 18 años según Giraldo López, será generado por la alineación casi perfecta de la tierra, el sol y la luna.
“Esa alineación es la que va a generar una masiva elevación de los océanos bajo el efecto de la potente sumatoria de atracciones gravitacionales”, aclaró el investigador de Univalle.
La última marea de este tipo se produjo el 10 de marzo de 1997. La de este sábado será la primera de este siglo y la primera del nuevo milenio, por lo que en algunos sectores de la población hay ciertas prevenciones.
Giraldo López señaló el fenómeno como algo normal, pues es en el periodo equinoccial cuando más suben y bajan las mareas en el mundo.
De ahí que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) haya alertado para el Pacífico colombiano sobre un aumento en los niveles de la marea, por encima de los promedios históricos entre este miércoles 18 y el lunes 23 de marzo.
El investigador aclaró, de hecho, que la marea más alta para Buenaventura este mes no será propiamente el día 21, sino el domingo 22 de marzo, alcanzando una máxima prevista de 4,82 metros, pero para el próximo 30 de septiembre, a las 5:24 a.m., se espera una de 4,95 metros, la más alta del 2015 en el Pacífico colombiano.
Según el Ideam, la “Marea del Siglo” la podrán experimentar pobladores de lugares como Buenaventura, Tumaco y Bahía Solano, dando paso a posibles inundaciones en las áreas más bajas de la costa.
Por su parte, la Dirección General Marítima (Dimar) y Unidad Nacional de Gestión del Riesgo (Undgr) han recomendado a los municipios costeros extremar medidas de seguridad y consultar a las autoridades encargadas para mitigar los posibles efectos adversos.
El fenómeno como tal volverá a repetirse en el planeta el 3 de marzo de 2033 y el 14 de marzo de 2051.
“Niños” se han presentado muchos, a lo largo de la historia. Unos más intensos que otros. Podemos recordar eventos de gran magnitud como los vividos en los años 82, 91, 97 y 2003, y que por su “fuerza” quedaron marcados en la memoria.
Las altas temperaturas y la falta de lluvias a finales de 2014 elevaron las probabilidades de ocurrencia del fenómeno en más de un 80% para el primer trimestre de 2015, según el Ideam. Y aunque en algunas regiones del país se presentaron lluvias esporádicas, la posibilidad de “un Niño” no se descartó.
Pero, ¿qué es el fenómeno de El Niño?, ¿por qué se origina? y ¿por qué fallan los pronósticos? La Comisión Colombiana del Océano (CCO), la Universidad del Valle y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), realizaron la última semana de febrero, la Primera reunión del Comité Técnico Nacional para el Estudio del Fenómeno de “El Niño” (CTN-ERFEN) y el Primer Taller nacional para la capacitación y medidas de adaptación al evento “El Niño”.
En dichos eventos participaron expertos de la Universidad del Valle, de la Nacional, AUNAP, INDEMAR, WWF y el Ideam, entre otras entidades, que ayudaron a aclarar las múltiples inquietudes que sobre el fenómeno se tejen.
Contrario a lo que algunas personas piensan, El Niño no es un efecto del calentamiento global. Es un fenómeno meteorológico en el que se presenta un cambio en la temperatura de las aguas del Pacífico ecuatorial, en las denominadas zonas 3 y 4, afectando la parte norte del país, la región Andina y el norte de los Llanos Orientales.
El Pacífico absorbe una gran cantidad de calor del sol aumentando la temperatura de su superficie. Los vientos alisios, que soplan de oriente a occidente (de Colombia hacia Australia), van moviendo las aguas superficiales y cálidas hacia Indonesia, Oceanía y el norte de Australia, haciendo que el Pacífico Occidental sea alrededor de 50 cm más alto que el Pacífico Oriental.

Bajo condiciones normales estas aguas cálidas generan una alta evaporación y el aire cálido y húmedo se eleva generando las lluvias en esa región del globo. Mientras tanto en el Océano Pacífico central y sur oriental se produce un descenso de aire frío y seco, haciendo que esas zonas tengan bajas precipitaciones y facilitando que los vientos fríos que bordean las costas suramericanas condensen la humedad producida en las costas y selvas colombianas, introduciéndolas hacia el continente.
Pero cuando los alisios pierden fuerza el sistema se detiene (las aguas cálidas no llegan hasta la costa australiana) y por diferencia de altura, las aguas allí acumuladas se devuelven hacia el oriente, haciendo que los sistemas productores de lluvias se trasladen hacia la parte central y suroriental del océano, provocando precipitaciones cerca de la zona costera y escasez de lluvias al interior del territorio colombiano.
Los fenómenos ENOS (El Niño Oscilación Sur) son de carácter acíclico, pero recurrentes, con períodos de aparición de entre 2 y 7 años. Muestra de ello son los registros nacionales que lo sitúan en los años 41, 42, 54, 72, 77, 82, 87, 91-92, 97 y 2003, como lo aclara el profesor Emel Vega de la Universidad Nacional: “El evento ocurre hace muchos años, pero hace poco empezamos a registrarlo. A nivel mundial se tienen algunos registros desde 1800 y evidencias de su existencia desde 1567”.
Aparentemente, el nombre de El Niño fue acuñado por los pescadores del norte del Perú, quienes notaron la desaparición de los peces de la superficie oceánica debido al calentamiento de las aguas (disminuyen los nutrientes). Este comportamiento lo notaron en la época decembrina, y le dieron el nombre de El Niño, en relación con el nacimiento de El Niño Jesús.

“Lo que hacen los investigadores, cuando hay posibilidad de El Niño, es comparar la temperatura del Océano Pacífico con un promedio obtenido en los últimos 30 años, pero resulta que con el calentamiento global ese promedio se ha ido ajustando. Entonces, así como van apareciendo algunos fenómenos de El Niño desde el punto de vista histórico, también otros están desapareciendo”, sostiene Humberto González, asesor de la Unidad de Atención de Riesgos sobre Temas Climáticos. “Tanto El Niño como La Niña son fenómenos naturales, siempre han venido ocurriendo sino que antes no nos dábamos cuenta porque no teníamos datos ni observaciones en el océano”.
El problema científico
Una de las principales dificultades que presenta el evento es que no se puede decir con una exactitud del 100% si va a ocurrir. La ciencia del clima se basa en probabilidades, en la lectura y análisis de condiciones como la presión del aire, la temperatura superficial del mar, el comportamiento de los vientos y otros índices que ayudan a predecir la ocurrencia o no del fenómeno. Es, más bien, cuestión de probabilidades.
Al respecto Luis Alfonso López del Ideam, manifiesta: “Lo que hacemos es monitorear mes a mes la condición de la temperatura en el Océano Pacífico, y si esa acumulación de anomalías positivas por encima de 0.5 grados se da durante 5 meses consecutivos, podríamos decir que tuvimos un fenómeno de El Niño, pero siempre que hacemos proyecciones a futuro estamos hablando en términos de probabilidad y en ese orden de ideas no tenemos certeza para poder decir que vamos a tener un fenómeno de esa naturaleza”.
Otra de las dificultades que enfrentan los meteorólogos es la falta de información propia. “No tenemos acceso a la toma directa de la temperatura en el Océano Pacífico, si lo tiene la NASA y la NOA, con satélites meteorológicos, barcos y boyas. Ellos ponen esa información en internet y la gente la puede utilizar”, dice López.
El funcionario aclara que Colombia no tiene cómo hacer un monitoreo completo de las condiciones del Pacífico y por ello el Ideam se basa en la información suministrada por las entidades mencionadas. Lo que sí hacemos –confirma López- “es mirar con respecto a esos valores que nos han reportado, cómo ha sido el comportamiento del Pacífico con el clima local, del cual sí tenemos datos propios”.
Sumado a estas dificultades, Colombia vive una situación especial, pues el desarrollo del fenómeno en el país no solo lo condiciona el calentamiento del océano en las zonas 3 y 4, sino que el fenómeno es diferencial a lo largo y ancho del territorio nacional.
“Tenemos la oscilación del Pacífico, la oscilación de pentadecadal, que se distribuye entre 20 y 30 años, la oscilación del Atlántico norte, los sistemas de ondas tropicales que están asociados también a otras características meteorológicas… lo que sucede es que el Pacífico es la cuenca de agua más grande del planeta y como tal tiene mayor peso que las otras cuencas”, afirma Luis Alfonso López.
La gran conclusión de los expertos es que debemos definir a nivel interno cuál de las áreas de observación en el Océano Pacífico representa mejor el clima a nivel local; es decir, no se debería depender de la definición de terceros si no del cambio de la temperatura del Océano Pacífico en las regiones que nos afecta de manera más directa.
Para González, El Niño “es un fenómeno que en un momento dado puede afectar a todo el globo, o solo algunos países, sobre todo cuando el calentamiento es muy incipiente como el que tuvimos el año pasado y persiste aún”.
Por eso –asegura- ha sido bien complicado el manejo del fenómeno, precisamente debido a la ausencia de criterios nacionales. “Siempre tenemos la tendencia a esperar qué dicen los centros climáticos internacionales. Es probable que sí hayamos tenido señales de la influencia del fenómeno pero no las hemos podido definir exactamente debido a nuestras carencia de análisis”.
El Niño en Univalle
Tras el primer taller para la capacitación y medidas de adaptación al evento “El Niño”, la CCO manifestó plena satisfacción por la participación de diferentes entidades privadas, académicas y gubernamentales, y adquirió la tarea de articular y aunar esfuerzos entre dichas instituciones para construir un proyecto de país para el Fenómeno del Niño que permita tomar decisiones conjuntas con herramientas propias y adecuadas respecto a la predicción, prevención y mitigación de los efectos de futuros Niños.
“Es muy importante estar en la universidad porque los pregrados y posgrados que están en las regiones frente al océano deben tener una orientación al respecto”, dijo el Secretario Ejecutivo de la CCO, contralmirante Juan Manuel Soltau Ospina.
“Parece que los colombianos nos aferramos mucho al territorio terrestre y en el territorio marítimo tenemos menos avances, entonces queremos más naves, más turismo, más conocimiento e investigación, y eso solamente es posible con buenas bases desde la academia” concluyó.
Texto: Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, Universidad del Valle
Según el ranking que publica anualmente Scimago Institutions Rankings sobre las mejores instituciones educativas de Iberoamérica, con base en las publicaciones que registra la base de datos Scopus, las universidades que encabezan el escalafón en el país son, en su orden, la Nacional de Bogotá, la de Antioquia, los Andes y la del Valle.
Scimago Institutions Rankings publica desde 2009 este escalafón, incluyendo en cada versión nuevas categorías e indicadores. En el Ranking de Scimago para Colombia aparecen entre las diez primeras cinco universidades privadas y cinco públicas. Llama la atención que entre los primeros cinco lugares se ubican tres universidades públicas y solo dos privadas.
En el Top 10 de universidades en Colombia se encuentran instituciones de los departamentos de Antioquia, Atlántico, Bolívar, Valle, Santander y Bogotá.
De acuerdo con el Ranking Iberoamericano 2015, la Universidad de Sao Paulo ocupó el primer lugar, seguida de la Universidad de Lisboa y de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).
Para determinar cuáles son las mejores, se evalúa aspectos como la investigación, la innovación y la visibilidad web. “Cada una de estas perspectivas se afianza en una metodología que tiene en cuenta únicamente a las instituciones cuya producción científica sea mayor a 100 trabajos publicados en el último año en Scopus, reconocida base de datos bibliográfica que contiene resúmenes y citas de artículos de revistas científicas”.
En el siguiente enlace se encuentra el listado de las universidades colombianas y le sigue el significado de los indicadores más importantes.
% IC. /Colaboración Internacional.
NI. /Impacto Normalizado. La normalización de los valores de citación se hace en un nivel de artículo individual.
%Q1. /Publicaciones de Alta Calidad.
Spec. /Índice de Especialización =% de trabajos más citados en su campo científico.
%Lead. /Liderazgo Científico. El Liderazgo en la producción de una institución.
%EwL. /Excelencia con Liderazgo.

Tomado de la revista Dinero
Con la presencia del rector de la Universidad del Valle, Iván Enrique Ramos Calderón; el alcalde de la ciudad, Rodrigo Guerrero Velasco; y monseñor Darío de Jesús Molsalve Mejía, entre otros líderes religiosos de la ciudad, se oficializó, este lunes al mediodía, la entrega a la ciudad por parte del Alma Máter del cerro de La Bandera.
Representantes de diferentes colectividades religiosas -católicos, cristianos, judíos y menonitas, entre otros-, celebraron la idea de destinar el sitio para un parque de la espiritualidad, y la calificaron de “una fabulosa oportunidad para construir un espacio que oxigene el espíritu y el alma de los caleños”.
Por su parte, el alcalde Guerrero dijo que, “esta área donada, de gran valor ecológico y espiritual, tendrá como segunda fase un estudio arquitectónico basado en el terreno, de socavones y zonas verdes, para convertirse en otro sitio icónico de la ciudad”.
Ramos Calderón se mostró complacido porque los caleños tendrán 22 hectáreas de nuevo espacio público para su goce: “Con la tutela de la administración caleña sabemos que el cerro quedará en buenas manos y será un lugar pensado para la gente”.
Para el rabino Nir Koren, la construcción de un parque para la espiritualidad en el sector debe considerarse como la mano de Dios que se presenta en su gloria: “Todo inició con una idea de buscar un lugar para la reflexión que contribuya a bajar la violencia que se registra en esta urbe. Es un acto noble el de la Universidad del Valle".
De otro lado, el jerarca católico Darío de Jesús Monsalve, indicó que el parque a construirse, “será un lugar para el recogimiento, la reconciliación y el cuidado del medio ambiente, llevando en sí a la persona a ese alfabeto del espíritu para encontrar esos saberes espirituales que pueden recogerse de una manera abierta, ecuménica y constructora de paz”.
El concejal José Fernando Gil Moscoso se comprometió a empezar los estudios al interior del cabildo caleño para que el uso del parque se eleve a Acuerdo con el objeto de evitar que en futuras administraciones se le dé otra destinación.
Finalmente, el arquitecto Nisha Cerinaher, miembro de Ciur, precisó: “Buscamos convertir el cerro de La Bandera en un atractivo turístico que compita con íconos como las Tres Cruces o Cristo Rey. Que sea un verdadero monumento, un distrito cultural para la ciudad”, concluyó.
El evento, previsto en las horas de la mañana del lunes en el lugar, debió celebrarse pasado el mediodía en el despacho del Alcalde Guerrero Velasco debido a las intensas lluvias de las últimas horas.
Encyclia parkeri es el nombre científico de una nueva especie de orquídea descubierta para la ciencia y la humanidad por un grupo de investigadores en el marco del proyecto de investigación ‘Orquídeas y cambio climático’.
El proyecto en el que se descubrió la nueva especie ha permitido presentar, a partir del estudio de las orquídeas, los posibles escenarios futuros de cambio climático en áreas de bosque seco tropical del país.
La investigación está dirigida por Guillermo Reina-Rodríguez, investigador del Departamento de Geografía de la Universidad del Valle, junto al profesor Jorge E. Rubiano y al estudiante Fabio Castro, este último del programa Semillero de Investigación de Univalle.
En el estudio participaron, además, los profesores Carlos Leopardi, del Centro de Investigación Científica de Yucatán (México); y Gustavo Romero-González, del herbario Oakes Ames de la Universidad de Harvard (EE.UU.).
Con este hallazgo y otros, las investigaciones han permitido que el inventario de orquídeas en el Valle Geográfico del río Cauca –que comprende los departamentos de Valle, Cauca, sur del Quindío y Risaralda–, haya pasado de 33 especies registradas hasta 1990, a 70 en el 2015.
Aunque este inventario es de gran importancia y confirman a Colombia como uno de los países de mayor biodiversidad en el mundo, cabe resaltar que el objetivo principal de la investigación es enfatizar el papel de las orquídeas como indicadores del cambio climático.
Según el profesor Reina-Rodríguez, “el 69% de las orquídeas son epífitas; es decir, viven sobre otras plantas, y se alimentan de micropartículas atmosféricas y la humedad del ambiente, siendo el último eslabón entre lo biota terrestre (fauna y flora) y la atmósfera”.
“De tal manera –agregó- que cualquier cambio que exista en los patrones de lluvia o temperatura, serán percibidas por ellas”.

“Esto hace –dijo- que sean uno de los organismos vivos importantes para documentar evidencias de cambio en el clima, así como patrones de distribución espacial en escenarios futuros hacia el 2050 y el 2100; es decir, son una herramienta muy poderosa para hacer planificación de territorio y llegar a la toma de decisiones”.
Recopilar la información no fue fácil, según explicó Reina-Rodríguez. “Una parte de los registros biológicos provienen de los herbarios donde se encuentran, entre otros, los datos ecológicos e información geográfica de la procedencia de las plantas. El herbario CUVC de la Universidad del Valle cuenta con muy buena información sobre el particular. Otro grupo de datos se consiguió en los herbarios virtuales en Colombia, Estados Unidos y Europa. Pero finalmente, el grueso de información se logró ‘a pie’ ”.
En 2014, el Instituto Alexander von Humboldt, que viene construyendo una plataforma web de estas plantas a nivel nacional, se interesó por esta investigación, y en sinergia con la Fundación Universidad del Valle apoyó la ampliación del estudio a otras zonas del territorio colombiano como la Costa Atlántica, El Valle del río Magdalena, la región de los santanderes y el Valle del río Patía, de tal manera que se recorrieron 9 departamentos y 19 municipios.
Para esta etapa de la investigación, se contó con la colaboración de Cristina Bustos Roldán, Hernando Gómez, Diego Yepes, Alicia Rojas, Jorge Meza, Rosalba Ruiz, Jorge Contreras y Eduino Carbonó, entre otros.
El profesor Reina-Rodríguez comenzó la investigación hace cinco años como proyecto de tesis de doctorado en la Universidad de Barcelona. Inicialmente, abarcó las 421 mil hectáreas del Valle geográfico del río Cauca, donde se estima que en un periodo de 150 años se pasó de una cobertura vegetal del 80% a sólo el 2% en la actualidad. Esta primera fase de la investigación se realizó con la Universidad Nacional.
En el transcurso de la investigación también se evidenció, al menos, tres extinciones locales de orquídeas que estaban presentes cuando Alexander von Humboldt en compañía del naturalista francés Aimé Bonpland pasaron por este territorio, de Cartago rumbo a Popayán, en 1801. La Comisión Corográfica con José Jerónimo Triana también registró, en 1853, otra especie de orquídea en la parte plana del Valle del Cauca que ya no está presente.
El equipo de investigación de campo de ‘Orquídeas y cambio climático’ está conformado por Jorge Rubiano Mejía, docente en el área de sistemas de información geográfica y evaluación de impacto del Departamento de Geografía en la Facultad de Humanidades de Univalle y Ph.D en Geografía en la Universidad de Nottingham (Inglaterra); Fabio Castro, estudiante de Geografía y miembro del programa de Semilleros de la Universidad del Valle; y Francisco López Machado, Biólogo Entomólogo y especialista en Macrofotografía, egresado de Univalle.
Los resultados de esta investigación y la nueva especie de orquídea en el Valle del Cauca Encyclia parkeri serán presentados en el Congreso Mundial de Orquídeas que se llevará a cabo en la Universidad Javeriana de Cali, entre el 19 y 21 de noviembre próximos.
Como algo normal calificó el oceanógrafo e investigador del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, Alan Giraldo López, la anunciada “Marea del Siglo” que golpeará las costas del planeta el próximo sábado 21 de marzo.
La última marea del siglo se produjo el 10 de marzo de 1997, fenómeno natural que se repite, más o menos, cada 18 años y que está determinado –según Giraldo- por una casi perfecta alineación de la Tierra, la Luna y el Sol, generando una masiva elevación de los océanos bajo el efecto de la potente sumatoria de atracciones gravitacionales.
Aunque en este periodo es cuando más bajan y más suben las mareas en el mundo, Giraldo llamó a la tranquilidad: “No va a suceder nada distinto de lo que pasó en las anteriores ocasiones”, aclaró el especialista.
De hecho, y para bajar el tono alarmista de algunos medios, Giraldo López dijo que el 22 de marzo en Buenaventura se registrará la marea más alta del mes: 4,82 metros, pero para el próximo 30 de septiembre, a las 5:24 a.m., se espera una de 4,95 metros, la más alta del 2015 para el Pacífico.
La llamada también marea equinoccial, pues siempre ocurre cerca a las fechas del equinoccio (el Sol se ubica en el plano del Ecuador terrestre), no solo se debe a la alineación de las tres masas estelares, sino a otras fuerzas.
Giraldo dijo que además influyen en que un sitio en el planeta sea más vulnerable que otro frente a este fenómeno de la naturaleza, a la velocidad de rotación de la tierra, la fuerza y dirección de los vientos pero sobre todo a la morfología del lugar.
El experto explicó que en el planeta hay los denominados puntos anfidrómicos (donde está casi quieto el mar), y dependiendo de la distancia a esos puntos las mareas pueden ser más fuertes o no.
Buenaventura –explicó - está más lejos que ciudades de la Costa como Cartagena o Santa Marta a esos puntos anfidrómicos; de ahí que se explique en parte por qué las mareas en el Pacífico colombiano sean, en general, más altas que las del Atlántico.
“La variación de las mareas en el Atlántico es de 30 centímetros y en el Pacífico de 4 metros”, aclaró el experto de Univalle. “Así que en el Caribe no se van a presentar mayores variaciones. No va a pasar de 30 centímetros a 11 metros. Se inundaría todo el Centro Histórico de Cartagena”.
Lo que sucederá el próximo sábado 21 de marzo se deberá al efecto que tendrá la cercanía del Sol y la Luna a la Tierra, de ahí que la atracción gravitacional será más fuerte y se produzca este fenómeno.
Mientras en algunas partes del mundo hay preocupación y se habla del apocalipsis, en Francia hay fiesta. En la bahía del Monte Saint-Michel las autoridades lo anuncian como un atractivo turístico "espectacular".
Aunque voceros de la Marina Francesa llamaron a la prudencia, señalaron que: "Vamos a tener una gran masa de agua que va a subir, antes de volver a descender, hasta 14,15 metros, la altura de un edificio de cuatro pisos”.
El fenómeno volverá a repetirse el 3 de marzo de 2033 y el 14 de marzo de 2051.
La Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle invita a la comunidad universitaria y al público en general al Primer Foro de Política Pública Internacional.
El evento, a desarrollarse este viernes 13 de marzo en el auditorio Diego Israel Delgadillo del Campus Sanfernando de la Universidad del Valle, contará con la participación del experto internacional Daniel Alberto Cravacuore y del colombiano Giovanni Molano Cruz.
Cravacuore es docente de la Universidad de Quilmes (Argentina) y doctorado internacional en Dirección y Gestión Pública Local de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Jaén (España), además de licenciado en Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, entre otras.
Molano Cruz, por su parte, es docente de la Universidad Nacional de Colombia, centro de estudios del cual es Sociólogo, y PhD de la Université París I Centre Europeen de Sociologie et de Science Politique.
Este Primer Foro de Política Pública Internacional hace parte de la maestría en Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias de la Administración, y se realiza en el marco del proceso de acreditación de Alta Calidad en el aniversario 70 de nuestra Alma Máter.
EVENTO: Primer Foro de Política Pública Internacional
LUGAR: Auditorio Diego Israel Delgadillo, Univalle San Fernando
HORA: 6 P.M.
Entrada Libre
Nueve posdoctorandos que inician sus estancias de investigación en Colombia, como parte de la convocatoria “Es tiempo de volver” de Colciencias, iniciarán sus labores en la Universidad del Valle.
Cuatro de los posdoctorandos iniciaron sus labores la semana pasada y los cinco restantes durante el trascurso de este mes y en abril.
Un postdoctorando es un profesional con estudios de doctorado (Ph.D), que se vincula formalmente a un Instituto, Centro o Grupo de Investigación para desarrollar investigación de frontera.
El programa “Es tiempo de volver” busca vincular a los profesionales colombianos con formación doctoral en el exterior, a instituciones del Sistema Nacional de Ciencia Tecnología e Innovación (SNCT+I), a través de la financiación de una instancia posdoctoral.
La inversión para este programa supera los $17.200 millones, representados en incentivos a doctores colombianos que deseen regresar al país a realizar programas de investigación e innovación en el sector productivo y apoyar programas de doctorados nacionales, en 35 instituciones, una de las cuales es la Universidad del Valle.
Los nueve posdoctorandos se vinculan en grupos de investigación de las Facultades de Ciencias Naturales y Exactas, Salud e Ingeniería.
Por otra parte, a la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas se vincularán tres posdoctorandos como parte del proyecto “Implementación del Centro Regional de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica – CIBIOFI”, aprobado por el Proyecto Fondo CTeI del Sistema General de Regalías.
Con los cuatro postdoctorandos que se encuentran en la Universidad y los tres del proyecto CIBIOFI se desarrolló el pasado lunes 09 de marzo una jornada de inducción en los campus de Meléndez y San Fernando.
Más de mil trecientos estudiantes fueron incluidos en el Programa Jóvenes en Acción - Universidad del Valle- DPS, financiado por el Departamento de la Prosperidad Social, para apoyarlos económicamente, con el objetivo de mejorar sus capacidades, competencias, habilidades y destrezas.
Pueden aplicar al Programa estudiantes entre 16 y 24 años que haga parte de población en condición de desplazamiento o indígena o de la Red Unidos. También pueden inscribirse aquellos con medida de protección del ICBF y quienes están en el Sisben, por debajo del nivel II.
En el Programa, que busca incentivar la formación de capital humano, incrementar la empleabilidad y mejorar la calidad de vida, se pueden inscribir estudiantes que cursan de primer a cuarto semestre de un programa profesionalizante o de primer a tercer semestre quienes estudian una tecnología.
La ayuda económica será desde el momento en que son incluidos en el programa, hasta culminar sus estudios universitarios.
Al programa Jóvenes en Acción Univalle –DPS pueden aplicar estudiantes de las sedes de Cali, Palmira, Buga, Tuluá y Buenaventura. Para que los estudiantes de una sede diferente sean incluidos en el Programa se requiere que el alcalde, del Municipio de la sede, suscriba un convenio con el Gobierno Nacional.
En el convenio, el alcalde debe comprometerse a tener personal del Municipio, con espacio físico, para atender y hacer seguimiento a los estudiantes del programa. Hasta la fecha solo han suscrito el convenio los alcaldes de Cali, Palmira, Buga, Tuluá y Buenaventura.
En la Universidad del Valle, el Programa lo coordina la Vicerrectoría de Bienestar Universitario a través de la División de Desarrollo Social, dependencia que entrega la información a los interesados programa y, para los inscritos, organiza talleres que ofrecen herramientas para la vida universitaria y profesional.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad del Valle –OTRI fue seleccionada para conocer los procesos de mentoría de MassChallenge, en Boston Massachussetts EE.UU.
MassChallenge es el más grande acelerador de Start-Ups, con el mayor prestigio en el mundo y está diseñado para catalizar la puesta en marcha y el éxito de empresas de alto crecimiento y alto impacto.
Una compañía Start-Ups es una empresa emergente que busca arrancar, emprender o montar un nuevo negocio. Son ideas de negocios que están empezando o están en construcción y tienen base o apoyo en la tecnología. Usualmente, asociadas a la innovación, al desarrollo de tecnologías, al diseño web o desarrollo web. En síntesis, son empresas de capital-riesgo.
MassChallenge se enfoca en empresas nacientes con el objetivo de fomentar una sociedad creativa e inspirada, en la que todos reconocen que puede definir su futuro, y maximizar su impacto.
La OTRI de la Universidad del Valle fue seleccionada junto con las unidades de emprendimiento de la Universidad de los Andes, ICESI, Católica de Manizales y la industrial de Santander.
La convocatoria para la visita y entrenamiento fue financiada por la Unidad de Desarrollo e Innovación iNNpulsa Colombia y se realizó entre el 1 y el 6 de marzo de 2015. Por la Universidad del Valle participó el profesional de la OTRI Gustavo Sandoval, quien logró establecer conexiones con representantes de entidades que conforman el ecosistema de apoyo al emprendimiento y la innovación en Boston.
Una de las formas de transferir conocimiento es creando Stars Up que nacen al interior de las universidades y se convierten en empresas. Una de las tareas de la OTRI es apoyar esos emprendimientos de base tecnológica.