Se encuentra abierta la convocatoria para la asignación de 55 becas otorgadas por COLCIENCIAS en la convocatoria 647-2014 para los siguientes programas de doctorado: Biología, Química, Física, Matemáticas, Ciencias Biomédicas, Ingeniería, Ciencias Ambientales, Ciencias del Mar, Administración, Humanidades, Interinstitucional en Educación, Psicología y Filosofía.
Esta convocatoria está dirigida a personas con título profesional, admitidas en los mencionados programas de doctorado, que hayan iniciado sus estudios doctorales en el primer semestre del 2015 o admitidas para iniciar en el segundo semestre del año 2015.
Mayor información: http://viceinvestigaciones.univalle.edu.co/index.php/becas
El Consejo Académico de la Universidad invita a la comunidad universitaria a continuar construyendo el Plan de la Universidad para la próxima década, participando en el evento “Aportes de la comunidad a la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo 2015-2025”.
Fecha: 4 de Mayo de 2015.
Hora: 8 a.m.
Lugar: Auditorio 5, Ciudad Universitaria Meléndez.
Transmisión del evento vía streaming aquí
Retrasmisión al Auditorio Diego Delgadillo en el campus de San Fernando y Sedes Regionales.
Objetivo: Recibir aportes adicionales de la comunidad universitaria a los avances realizados en la etapa de diagnóstico en la construcción del Plan Estratégico de Desarrollo 2015-2025 para la Universidad.
La construcción del Plan Estratégico de Desarrollo inició desde comienzos del año 2014, liderado por los Consejos Superior y Académico, donde se ha avanzado en las fases de aprestamiento, orientación y diagnóstico; los resultados de las mismas pueden ser consultados en http://plan2025.univalle.edu.co.

Programación
8:00-8:30 am: Bienvenida a cargo del Rector Iván Enrique Ramos Calderón.
8:30-9:15 am: Avances en la elaboración del Plan Estratégico de Desarrollo 2015-2025 – Carlos Hernán González.
9:15-10:00 am: Conferencia Jesús Martín Barbero.
10:00-10:15 am: Descanso.
10:15-12:15 pm: Conversatorio Desafíos de la Universidad.

2:00 – 3:00 pm: Presentación del trabajo de las mesas Temáticas y recepción de aportes de los participantes.
3:00 – 4:00 pm: Presentación del trabajo de las mesas Temáticas y recepción de aportes de los participantes.

4:00 – 5:00 pm: Presentación del trabajo de las mesas Temáticas y recepción de aportes de los participantes.
5:00 – 6:00 pm: Conclusiones del evento en el Auditorio 5 – Carlos Hernán González.
La Universidad del Valle abre la primera cohorte de su Doctorado en Salud, para el periodo Agosto – Diciembre 2015.
Las contraseñas de acceso para la inscripción se entregarán hasta el próximo 23 de abril. La inscripción se realizará a través de la página web de la Institución hasta el 24 de abril.
La fecha límite para la entrega de los documentos soporte, requeridos para la inscripción es el 27 de abril de 2015. Los resultados de los admitidos a los programas de doctorado se publicarán en la página web de la Universidad, el 15 de mayo de 2015.
De este doctorado participan los grupos de investigación Cisalva, con las líneas de investigación en violencia, salud mental y tránsito.
El Centro para el Desarrollo y Evaluación de Políticas y Tecnología en Salud Pública – Cedetes, con las líneas: evaluación en salud pública y promoción de la salud, gestión de políticas públicas e información y vigilancia en salud pública.
También hacen parte el grupo Promesa, con las líneas: promoción de la salud, calidad de vida, promoción de salud y prevención de VIH/SIDA y salud de la mujer.
Por último, el Grupo de Epidemiología y Salud Poblacional – GESP, con las líneas: exposición a contaminantes ambientales y salud humana, ambiente y enfermedades infecciosas, ambientes urbanos y enfermedades crónicas y no transmisibles y diseño y evaluación de políticas, planes y programas de salud ambiental.
Informes: Facultad de Salud
Teléfono: 5185680-5185677
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http://admisiones.univalle.edu.co/new/posgrados/index.php
¿Catastrofista? No, realista. Así se mostró frente al futuro del Valle del Cauca el ingeniero agrónomo australiano Douglas Laing, quien trabajó en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), de Palmira, entre 1974 y 1993.
Laing, agrónomo de la Universidad de Queensland (Australia) y Ph.D, en Climatología Agrícola y Fisiología de Cultivos de la Universidad Estatal de Iowa (EE.UU.), dictó la semana pasada, en el marco del espacio las “Charlas de los Viernes” que organiza la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, su conferencia: “El futuro colectivo en el valle geográfico del río Cauca. Proyecciones al 2065: sostenibilidad agrícola, ambiental, económica y social”.
Desde su llegada a Cali, Laing ha mostrado interés en la situación de las cuencas y ecosistemas de la región. Ante un auditorio de estudiantes e investigadores, el agrónomo australiano habló de la importancia para la región de pensar el futuro de la región en términos de sostenibilidad agrícola y ambiental.
Para Laing, lo más importante fue advertir, a través de sus análisis, sobre las dificultades que deberá afrontar esta región del país sino se aceleran los cambios en la forma de explotar la tierra en el valle geográfico del río Cauca por parte de ganaderos y cañicultores.
“El gran problema del valle geográfico en el futuro –advirtió el especialista durante su conferencia– es que los cañeros están acabando con el último reservorio de agua subterránea de la región, que es irremplazable”.
Según Laing, el sector cañicultor del Valle está recurriendo, para el riego de la caña, al agua fósil ubicada entre 200 y 500 metros de profundidad.
“Es un agua de gran calidad, costosísima de bombear, con más de 20 mil años de edad y no recargable en nuestro tiempo; que podría resultar vital para el futuro de la región, especialmente en tiempos de cambio climático, con eventos de El Niño cada vez más fuertes y frecuentes”.
Según información suministrada por el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, el 88% del agua que se utilizó, en 2008, para el riego de la caña en el Valle del Cauca fue extraída de las Unidades A y C, siendo la Unidad A agua superficial y la C la más profunda. La intermedia (Unidad B) es tierra arcillosa, sin acuíferas importantes.
Citando a la CVC, Laing sostuvo que “las aguas de la Unidad C son preciosas para nuestro futuro”, pero en realidad las aguas de la Unidad A (~50 años de edad) y C (~20 mil años) son bombeadas al mismo tiempo por medio de pozos profundos de hasta 450 metros de profundidad.
“Están secando el agua preciosa que seguro vamos a necesitar más adelante sin que se haga mayor cosa para evitarlo”, afirmó Laing.
“Con el cambio climático y el fenómeno de El Niño cada vez más extremo, esa agua va a hacer mucha falta. La gente va a necesitarla para sus necesidades básicas y no la va a tener de seguir explotándose como ahora”.
De hecho, esta semana se conoció que, además de la Costa Atlántica, el Valle del Cauca y la región Pacífico serán los más golpeados en el país por el cambio climático. “Lo que está pasando en California (EE.UU.) es un fiel espejo de lo que podría ocurrirnos aquí”, señaló Laing.
Pero el experto no se quedó en la crítica a las formas de explotación agrícola y propuso, como salida a una crisis futura por la falta del recurso, el desplazamiento a otras regiones del país de la caña de azúcar y la ganadería extensiva.
“Es una cosa que el Gobierno nacional tiene que poner en marcha mediante políticas, con el Ministerio de Agricultura a la cabeza”, dijo. ¿Cómo? “Acabando con los soportes y nivelando los precios del azúcar y etanol carburante en Colombia con los precios mundiales”.
Además de la falta de agua a corto plazo, otro problema que enfrenta la cañicultura de la región es la competencia de Brasil, país que cuenta con más de 9 millones de hectáreas sembradas de caña, buena parte de ellas sin riego.
“Mientras en Brasil no requieren de riego, para los cañeros del Valle este rubro representa más del 50% de los costos de producción, lo que incluye la extracción del agua de los pozos profundos, lo que la hacen insostenible”.
Ante un expectante auditorio, Laind dijo que “los precios del azúcar producidos en la región no serán competitivos, especialmente por la competencia de la gigantesca industria de la caña brasileña”.
Para Laing es clave que el Valle del Cauca explore su vocación hortofrutícola. “Sería una jugada estratégica: 40 municipios, con su diferentes vocaciones, conectados a través de una magnífica malla vial existente, exportando frutas, pulpa de frutas y subproductos como flores exóticas y plantas ornamentales”.
Según el experto, hay muchas variables que juegan en contra de la caña: además de que cada vez es más cara producirla por el costo y la dificultad del agua, su demanda per cápita es cada vez menor por la percepción de los problemas de salud que acarrea su consumo.
“Desde el punto de vista social tampoco es mucho lo que aporta a la región”, dijo Laing, quien con cifras en la mano dijo que “el sector cañicultor solo genera en el Valle 35.053 empleos, con tendencia a la baja ante la cada vez mayor tecnificación del sector”.
“La caña debe desaparecer del valle geográfico del río Cauca durante los próximos 30 a 50 años para asegurar la capacidad productiva de la región”, señaló tajante.
Para ello, “será necesario implementar políticas de producción, incluyendo el sector minifundista, conectado en cadenas productivas con el mercado internacional y nacional de frutas y hortalizas, y probablemente arroz orgánico y flores exóticas, entre otros rubros apropiados”.
“Este es un clima maravilloso para la producción hortofrutícola”, enfatizó.
“La caña y el ganado –agregó– se pueden ir para los Llanos Orientales donde hay más de 6 millones de hectáreas aptas para los cultivos y el pastoreo de ganado”, reseñando la importancia de conectar, mediante vía transversal, a Puerto Carreño (Vichada) con Buenaventura (Valle).
“Es una pena que aparentemente el 80% de los contenedores que llegan al Puerto con mercancía procedente del resto del mundo, se regresen vacíos a sus sitios de origen”, dijo. “No puede ser que la región esté perdiendo esta oportunidad de exportar por falta de políticas claras”.
“Hay que preparar al valle geográfico para reemplazar la producción de caña por cultivos más competitivos, y a la ganadería extensiva de sus laderas por bosques que nos aseguren la producción de agua”.
Sobre la ganadería extensiva, insistió en la necesidad de cobrar un impuesto duro por cada vaca que haya en los predios. “Es la única manera como se va a acabar con eso y a recuperar las tierras que hoy están erosionadas y por eso generando problemas en la parte plana durante el invierno”.
“Ni los ganaderos de las laderas ni los cañeros van a cambiar por altruismo”, señaló Laing. “Lo van a hacer por fuerza económica, y en eso el Estado colombiano puede llevar la delantera tomando decisiones políticas que le ofrezcan un mejor futuro a todos y no a unos pocos”.
“El futuro del Valle del Cauca son las frutas, las hortalizas, las legumbres, las flores. Y en la zona de ladera bosques naturales de protección y bosques comerciales, y cultivos como la mora y otros en sistemas sostenibles con riego moderno de goteo”.
Sobre el manejo del agua, Laing reseñó la importancia de realizar algunos cambios en los estatutos y la organización de la CVC para hacer de ella una entidad más eficiente en la administración y protección del recurso de agua: “El agua será un asunto vital para la región cuando se vuelvan más drásticos los episodios de Los Niños”.
Por eso, se mostró partidario de imponer un impuesto al uso del agua con los que se puedan fortalecer las políticas de investigación en las universidades en este campo. “Hay que mejorar la imagen de la agricultura en las universidades. Crear un estímulo entre investigadores y técnicos”.
De hecho, hizo énfasis en la necesidad de que la región se especialice en cultivos libres de herbicidas y pesticidas. “El Valle debe procurar un mercado de productos verdes, libres de contaminantes, que son los más valorados en los mercados internacionales”.
“Necesitamos que, mediante políticas, se obligue a los cañeros a salir del valle geográfico del río Cauca. Eso sumado a la nueva fuente de riqueza –la horticultura– le permitirá generar muchos más empleos y bienestar social a toda su población, y frenar esa migración del campo a las grandes ciudades por falta de trabajo en los pequeños municipios, con las secuelas conocidas en las zonas urbanas”, concluyó.
Cinco estudiantes de la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle recibieron reconocimiento público por destacarse como los mejores universitarios en los Exámenes de Calidad de Educación Superior (Ecaes), según reporte del Ministerio de Educación Nacional.
El homenaje coincidió con la acreditación que por seis años recibió la Escuela a comienzos de 2015, demostrando con ello la calidad de los estudiantes formados en la Licenciatura de Lenguas Extranjeras de la Institución.
Para celebrar el acontecimiento, se homenajeó a los estudiantes Ana María Carabalí Giraldo, Mariana Aristizábal Romero, Rogelio Herrera Marín, Margareth Lorena Marmolejo Caicedo y Carolina Álava Moreno.
El acto contó con la presencia de los estudiantes que recibirán su grado en mayo próximo, atendiendo a la política de incentivar la pertenencia a la Escuela de Ciencias de Lenguaje en el marco del proyecto “Éxito Académico”.
Este programa, según las directivas del claustro universitario, establece un conjunto de acciones para lograr la permanencia de los estudiantes en la institución lo mismo que su calidad.
Hugo Nelson Areiza, director de la Licenciatura, sostuvo: “El proyecto cuenta con el apoyo de dos estudiantes de trabajo social que, en contacto con la Oficina de Bienestar Universitario, ofrecen orientación a los estudiantes para lograr los objetivos propuestos”.
Areiza considera que “los resultados obtenidos durante lo corrido del año reflejan el trabajo tanto en el aspecto curricular como en el de bienestar universitario, de allí que se haya preparado una nota de estilo para los estudiantes Ecaes, y un diploma a los próximos graduandos que cumplieron su meta de terminar las asignaturas académicas”.
“En el programa –concluyó- nos hemos preocupado por que los estudiantes reconozcan el proceso de aprendizaje del lenguaje, hagan una reflexión sobre cómo funciona la lengua, tengan un nivel pedagógico e investigativo importante, además de ser usuarios idóneos del inglés y el francés”.
Más de dos centenares de atletas provenientes de ocho universidades de Cali y una subsede regional de la Universidad del Valle participarán en la V Carrera Atlética Univalle 2015, a correrse este viernes 17 de abril al mediodía en las instalaciones del campus de Meléndez.
Malcom Viveros, Coordinador de Deporte Recreativo del Centro Deportivo Universitario de Univalle, confirmó la presencia de corredores de las universidades Icesi, Javeriana, Santiago de Cali, San Buenaventura, Libre, Autónoma, Centro de Capacitación y Educación Dirigida (CCED), lo mismo que de deportistas de la Escuela Nacional del Deporte y de la subsede regional de Univalle en Caicedonia, norte del departamento.
En total, según Viveros, en la mañana del jueves había inscritos para la competición de una hora aproximada de duración, 150 hombres y 80 mujeres. Los 40 primeros en la justa atlética anual serán reconocidos con medallas y los tres primeros de cada una de las tres categorías en que se ha dividido la competencia recibirán trofeos por parte de los organizadores.
Viveros señaló que “es tanta la acogida de la carrera atlética, que para celebrar los 70 años de la Universidad del Valle en octubre, se ha pensado contar con la presencia de atletas de otras universidades del país”.
Viveros igualmente dijo que se está estudiando la posibilidad de que la sexta versión se desarrolle en los exteriores de la Universidad. “Cada vez la acogida es mayor, y nuestra meta es convertir esta maratón en un evento deportivo de ciudad”, precisó.
El año pasado, según el vocero de la competición, hubo 130 participantes, por lo que en 2015 se está batiendo el récord de atletas inscritos. La Universidad Javeriana, con 34 corredores, es la institución invitada con el mayor número de competidores.
La inscripción es totalmente gratuita y los organizadores proveerán a los participantes de hidratación y frutas.
“Solo esperamos que quienes se hayan inscrito lleguen media hora antes de la largada para entregarles oficialmente el número con el que participarán en la carrera”, dijo uno de los voceros de la prueba atlética.
Viveros aclaró que las inscripciones estarán abiertas hasta media hora antes de la competición para estudiantes, profesores y trabajadores de la Universidad del Valle que acudan personalmente al CDU. Para atletas externos a Univalle, solo hasta este jueves en la tarde.
Inscripciones
CDU, teléfono 3212264
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Sostiene Secretario de Salud
La Universidad del Valle realizará los diseños del Coso o casa de albergue de animales que pueden ser adoptados y fueron recogidos por maltrato o abandono, informó el secretario de Salud de Cali, Harold Suárez.
El funcionario explicó que luego del diseño se sacará una licitación para la construcción del Coso Municipal que estará ubicado en la parte baja del Cerro de La Bandera, en la carrera 56 # 7 Oeste - 192.
La Secretaría de Salud Municipal destinará $1083 millones para la compra del lote de 5000 metros cuadrados en el que se construirá el Coso Municipal, que albergará temporalmente los animales enfermos, maltratados o que se han decomisado en Cali.
Según lo explicado por el secretario de Salud, Harold Suárez, solo falta ultimar detalles jurídicos para la adquisición del predio, ubicado, La idea es que para el segundo semestre de este año esté adjudicada la construcción, indicó el titular de Salud local.
“Este albergue será muy cómodo, pues estará en una zona urbano-rural y es un espacio que no tenemos en la sede actual de Zoonosis, pero hay que decir que este lugar no va a ser un ‘botadero’ de animales. Por el contrario, hay que hacer énfasis en la tenencia responsable de las mascotas”, agregó Suarez.
Para Elizabeth Castillo, coordinadora del Centro de Zoonosis, “ese será un lugar adecuado para tratar a los animales que tienen enfermedades y para que los animales sanos sean entregados en adopción”.
Castillo indicó que en el Coso Municipal habrá espacio para albergar 100 animales domésticos (equinos, bovinos, porcinos y aves de corral) y 300 animales de compañía, entre caninos y felinos.
En el 2011 el Juzgado Segundo Administrativo del Circuito de Cali falló una acción popular en contra del Municipio y el Dagma para la construcción del Coso Municipal, como se establece en la Ley 769 de 2002.
Articulo hecho con base a información del periódico El País.
Abril 10 de 2015
Tras el fallo, el proyecto fue incluido en el Plan de Desarrollo de la ciudad y su implementación fue encargada a la Secretaría de Salud.
¿Catastrofista? No, realista. Así se mostró frente al futuro del Valle del Cauca el ingeniero agrónomo australiano Douglas Laing, quien fuera por casi dos décadas director adjunto del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat), de Palmira.
Laing, agrónomo de la Universidad de Queensland (Australia) y Ph.D, en Climatología Agrícola y Fisiología de Plantas de la Universidad Estatal de Iowa (EE.UU.) dictará hoy 10 de abril de 2015, a las 9 a.m, en el marco del espacio las "Charlas de los Viernes" que se realizan en el Auditorio Antonio J. Posada de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle, su conferencia "El futuro colectivo en el valle geográfico del río Cauca. Proyecciones al 2065: sostenibilidad agrícola, ambiental, económica y social".
Laing llegó a Cali en 1974 al CIAT como fisiólogo de frijol, y en 1979 fue nombrado Director de Investigaciones; posteriormente fue Director General Adjunto hasta 1993, año en que fue nombrado Director General del CABI, en Londres (Reino Unido), hasta su retiro de trabajos institucionales en 1995.
Desde entonces, y hasta ahora, ha desarrollado un particular interés en la región del Valle del Cauca a nivel de sus cuencas y ecosistemas. Antes de que abordara su análisis sobre el futuro agrícola y ambiental de la región, Laing habló con el portal web de la Universidad del Valle sobre sus preocupaciones.
“Lo más importante de mi conferencia hoy –dijo- es advertir y abrir los ojos a la gente, sin politiquería ni intereses mezquinos, sobre lo que viene sino se hacen los cambios en la forma de explotar la tierra en el Valle del Cauca”.
“El gran problema del departamento a futuro –dijo el especialista– es que los cañeros están acabando con el último reservorio de agua de la región, que es irremplazable”.
En efecto, el sector cañicultor del Valle está recurriendo, para el riego de la caña, del agua fósil ubicada a 200 y 500 metros de profundidad. “Es un agua costosísima de bombear, con más de 20 mil años de edad que podría resultar vital para el futuro de la región”, aclaró.
“Según información que tengo, más del 80% del agua que se utiliza para el riego de la caña en el departamento es extraída de las unidades A y C”, dice. “La que corresponde a la A es agua superficial; la C es la más profunda; la intermedia (B) ya se secó”.
Según la CVC -dice Laing- “esas aguas (A y C) son preciosas para nuestro futuro, pero los de la CVC están olvidando que tanto el recurso superficial como el profundo están siendo absorbidos casi en su totalidad, y al mismo tiempo, por los cañeros de la región”.
“Están secando el “agua preciosa” que seguro vamos a necesitar más adelante sin que se haga mayor cosa para evitarlo”, afirma Laing. “Con el cambio climático y el fenómeno del Niño cada vez más extremo, esa agua va a hacer mucha falta. La gente va a necesitarla para sobrevivir y no la va a tener de seguir explotándose como ahora”.
Esta semana se conoció que, además de la Costa Atlántica, el Valle del Cauca y la región Pacífico serán los más golpeados en el país por el cambio climático a futuro. Se estima que al 2100 la temperatura se incrementará en 2,42 °C, lo que resultará catastrófico si no se toman medidas urgentes.
“Lo que está pasando en California (EE.UU.) es un bonito espejo de lo que podrá ocurrirnos aquí”, señala Laing. Y denuncia, apoyado en un estudio realizado por el Instituto Cinara de la Universidad del Valle, que “el 88% del agua bombeada de pozos en el Valle del Cauca tiene como destino el riego de la caña y solo un 12% para consumo humano”.
Pero Laing no se queda en la crítica. Explora salidas viables. “La única solución es buscar desplazar del territorio la caña de azúcar. Es una cosa que el Gobierno nacional tiene que poner en marcha mediante políticas, con el Ministerio de Agricultura a la cabeza”.
¿Cómo? “Acabando con los subsidios actuales y nivelando los precios del azúcar en Colombia con los precios mundiales”, afirma, como lo demostró -según Laing- un estudio realizado por la Universidad de Georgetown.
Según el especialista, son cosas que han pasado en otras regiones del mundo y de las que hay que aprender. “Muchas islas del Caribe eran productoras de caña de azúcar, pero quebraron: salía muy costosa su producción, y eso podría pasar aquí, ahora”.
Para Laing el gran problema de la caña de azúcar en el Valle del Cauca no solo es el cambio climático y la desertificación (ya hay, según estadísticas oficiales, más de 85 mil hectáreas salinizadas en la región), sino Brasil.
“Brasil cuenta con 9 millones de hectáreas sembradas de caña que no necesitan riego, mientras que para los cañeros del Valle más del 50% de los costos de producción está representado en la extracción del agua de los pozos profundos, lo que lo hace insostenible. Los precios del azúcar producidos en la región no serán competitivos”.
Para Laing es clave que el Valle del Cauca explore su vocación hortofrutícola. “Sería una jugada estratégica. Cuarenta municipios, con su vocación cada uno, conectados con una malla vial magnífica al puerto de Buenaventura, exportando pulpa de frutas, flores exóticas. La explotación de la uva en La Unión es un buen ejemplo de lo que podría pasar”, sostiene.
Hay, según el experto, muchas variables que juegan en contra de la caña: además de que cada vez es más cara producirla por el costo y la dificultad del agua –las sequías por el cambio climático harán disparar los precios-, su demanda es cada vez menor por los problemas de salud que genera en los humanos.
“Desde el punto de vista social tampoco es mucho lo que aporta”, señala Laing. De hecho sostiene que el sector cañicultor solo genera en el departamento 35.053 empleos, con tendencia a la baja ante la cada vez mayor tecnificación del sector.
“La caña –señana Laing- debe desaparecer del valle geográfico del río Cauca en los próximos 40 años para asegurar la capacidad productiva de la región”.
Para ello, dice, será necesario implementar políticas de producción minifundista conectadas a cadenas productivas de frutas, hortalizas, arroz orgánico y flores exóticas (heliconias). “Este es un clima maravilloso para la producción hortofrutícola”, sostiene.
“La caña se puede ir para los Llanos Orientales donde hay 6 millones de hectáreas aptas para su cultivo”, de ahí la importancia de conectar, mediante una vía transversal, a Buenaventura con el Meta por Palmira.
“Es una pena que el 80% de los contenedores que llegan a Buenaventura con mercancía procedente del resto del mundo, se regresan vacíos a sus puertos de origen”, señala Laing. “No puede ser que la región esté perdiendo esta oportunidad de exportar por falta de una política clara”.
“Hay que preparar al departamento para reemplazar la producción de caña en el valle geográfico por cultivos más competitivos, y la ganadería extensiva de la ladera por bosques que nos aseguren la producción de agua”.
Sobre la ganadería, el agrónomo insiste en la necesidad de cobrar un impuesto duro por cada vaca que haya en el campo. “Es la única manera como se va a acabar con eso y a recuperar las tierras que hoy están erosionadas y generando problemas en la parte plana durante el invierno”.
“Ni los ganaderos ni los cañeros van a cambiar por altruismo”, afirma. “Lo van a hacer por fuerza económica”, sostiene, y en eso “el Estado colombiano puede llevar la delantera tomando decisiones políticas que le ofrezcan un mejor futuro a todos y no a unos pocos”.
“El futuro del Valle del Cauca son las frutas, las hortalizas, las legumbres, las flores. Y en la zona de ladera, no en la parte plana, el clúster de la avicultura”.
Sobre el manejo del agua, Laing afirma que se tienen que realizar algunos cambios en los estatutos de la CVC para hacer de ella una entidad más eficiente en la administración del recurso agua: “El agua será un asunto vital para la región cuando se vuelvan más drásticos los Niños”.
Por eso es partidario, también, de imponer un impuesto al uso del agua con los que se puedan fortalecer las políticas de investigación en las universidades en este campo. “Hay que mejorar la imagen de la agricultura en las universidades. Crear un estímulo en técnicos e investigadores”.
De hecho, hizo énfasis en la necesidad de que la región se especialice en cultivos libres de herbicidas e insecticidas. “El Valle debe procurar un mercado de productos verdes, libres de contaminantes, que son los más valorados en los mercados internacionales”.
“Necesitamos que, mediante políticas, se obligue a los cañeros a salir del valle geográfico del río Cauca. Eso sumado a la nueva fuente de riqueza –la horticultura- le permitirá al departamento generar muchos más empleos y bienestar social a toda su población, y frenar esa migración del campo a la ciudad por falta de trabajo con las secuelas conocidas en las zonas urbanas”, concluyó.
Hasta el 23 de abril de 2015 es el plazo para adquirir la clave de acceso para la inscripción a los programas de doctorado de la Universidad del Valle, para el periodo agosto - diciembre 2015. Para los programas de maestría y especializaciones el plazo es hasta el 28 de mayo.
Los programas de posgrado se ofertan en las sedes de Cali, Buga y Tuluá.
La fecha límite para la entrega de los documentos soporte, requeridos para la inscripción a doctorado, es el 27 de abril de 2015; para los programas de maestría y las especializaciones la fecha es el 1 de junio.
Los resultados de los admitidos a los programas de doctorado se publicarán en la página web de la Universidad, el 15 de mayo de 2015; los resultados de los admitidos a maestrías y especializaciones se publicarán el 7 de julio.
Informes: Universidad del Valle - Área de Admisiones.
Tel.: 321 21 00 Ext. 2191.
Admisiones Universidad del Valle
Menos potencia para reducir el campo electromagnético de las antenas de los radio operadores de telefonía celular en la ciudad con el fin de reducir los riesgos de contraer enfermedades como el cáncer, pidió el investigador Fabio Guerrero, catedrático asociado de Telecomunicaciones de la Universidad del Valle.
Aunque Guerrero dijo que “el Gobierno está cumpliendo con las mediciones de radiación y los límites en Cali están por debajo de los establecidos por la OMS, es necesaria la medida porque estudios recientes señalan que una exposición constante a estas podrían generar riesgos”.
Según el educador, “en 2014 el Departamento de Oncología del Hospital Universitario de Suecia encontró que el uso continuado de teléfonos inalámbricos o celulares tiene un riesgo potencial de causar cáncer especialmente en niños y adolescentes”.
Guerrero aclaró que, como las antenas envían la señal desde la estación base al celular, es previsible que si se está cerca de una antena de transmisión existan riesgos para la salud”.
De hecho, debido a las constantes quejas de los caleños por el establecimiento de estas antenas en puntos residenciales de la ciudad, la actual Subdirección de Ordenamiento Urbanístico de la capital del Valle investiga anomalías en la instalación de 177 estructuras.
Guerrero aclaró que las antenas de telefonía celular, en cualquier parte del mundo, suponen tres tipos de problema: jurídico, médico y técnico.
Problema jurídico
En lo jurídico dijo que la ley ordena al gobierno, a través de la Agencia Nacional del Espectro (ANE), hacer mediciones de la intensidad de campo electromagnético debido a las radiaciones que producen los emisores de las radiofrecuencias.
Según el profesor Guerrero, “el gobierno cuenta con una red de censado a través de la cual se pueden verificar los niveles de radiación en los puntos de monitoreo que tiene el gobierno en todo el país”.
“No son todos los puntos de medición que uno desearía”, precisó el especialista, pero “se ha encontrado que los niveles de exposición electromagnética, en términos generales, son seguros”. En Cali hay diez sitios de monitoreo administrados por la ANE.
Guerrero dijo, sin embargo, que para determinar los límites de seguridad hay unas normas: “El país cuenta con unas leyes sincronizadas con la normatividad internacional, que sigue el consenso internacional. En este tema el consenso lo dictamina la OMS”.
Según la actual legislación, las mediciones indican que Cali está por debajo, y en otros casos muy por debajo de la línea considerada riesgosa. “En casi todos los casos siempre estamos por debajo. En Cali hay estaciones con índices del 30%; en general están entre el 10% y el 15%”.
Por eso Guerrero señaló que las personas que quieran entablar una querella jurídica contra los operadores móviles la tienen muy difícil: “Desde el punto de vista de la norma están cumpliendo con la ley. Las mediciones muestran que se está por debajo de lo que dice la norma”.
Problema médico
Por el lado médico, en cambio, el asunto resulta diferente. En 2014, un estudio del Departamento de Oncología del Hospital Universitario de Suecia encontró que hay una relación de riesgo de cáncer por el uso continuado de teléfonos celulares e inalámbricos.
Según Guerrero, el problema se acentúa en niños y adolescentes “porque los niños tienen un cráneo más delgado y pequeño, y la conductividad en ellos es más alta. Eso hace que el riesgo en menores de edad y adolescentes sea mayor”.
El investigador sostiene que las mediciones se hicieron sobre el uso continuado de teléfonos móviles celulares, sobre todo de teléfonos considerados de tercera y cuarta generación. “Los más riesgosos son los smartphones”, señala Guerrero; “así que es una mala idea que los menores de edad los empleen de manera continua, pues está claro que existe una relación de su uso con el glioma”, cáncer producido por este tipo de radiación afectando el nervio auditivo.
De ahí –aclara- que en sus conclusiones el estudio sueco advierta a la OMS la necesidad de revisar urgentemente los límites seguros de la radiación, pues “si el uso continuado de móviles genera riesgo de cáncer, qué podría pensarse de una estación base de celulares”.
Problema de ingeniería
Además del jurídico y el médico-científico, el tema de las antenas tiene un componente adicional: el referente a la ingeniería. Guerrero aborda el tema radioeléctrico con la analogía de la bombilla gigante para iluminar un cuarto grande.
“Usted tiene dos formas de iluminar un gran salón”, advierte el investigador. “La primera es poner una gran bombilla que genera mucho calor. Los que estén cerca a esa bombilla sentirán más calor que los que estén retirados debido a su cercanía con la fuente de radiación”.
La segunda alternativa es utilizar un conjunto de pequeñas bombillas, generadoras de poca radiación comparada con la gran bombilla, pero que en promedio tienen igual de iluminado el cuarto. Eso quiere decir que si usted está cerca a una de estas pequeñas bombillas tendrá menos riesgo de calentarse que estando cerca a una gran bombilla.
“Es un principio de ingeniería básico de telecomunicaciones”, sostiene Guerrero; “así que la alternativa que tienen los operadores de telefonía celular es instalar más antenas en la ciudad con una menor potencia”.
El investigador afirma que este método ya está en aplicación en estaciones de Metro de grandes capitales de países desarrollados: “Emplean pequeñas antenas, que es el mismo principio del bombillo chico que ilumina el gran salón”.
Que sean pequeñas antenas tiene una justificación. Guerrero afirma que una estación base puede transmitir con 10 vatios de potencia, mientras que un teléfono móvil lo hace con 100 milivatios. “La potencia con la que transmite una antena celular es 100 veces mayor que la de un celular”, aclara.
“Ahí viene el problema de la distancia”, precisa el experto univalluno. “Eso quiere decir que si usted está de manera continua y muy cerca de una fuente que es cien veces más poderosa que la radiación de un celular, es lógico que va a tener un gran riesgo”.
Guerrero afirma que saber cuál es la distancia adecuada a una estación base es la pregunta del millón: “Eso es un tema que aún está por determinarse –la telefonía celular es muy reciente–, pero está claro que vivir cerca no es una buena idea”.
Según Guerrero, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), organismo de Naciones Unidas encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional, está en mora de sacar las regulaciones de distancia. “No existen básicamente porque es un problema nuevo”, aclara.
“Debería haber una regulación a través de una ley que diga cuál es la distancia mínima a la que deben estar las zonas urbanas de estas antenas”, señala Guerrero. “Eso depende del tamaño de la radiación de las estaciones base; no todas transmiten con la misma potencia”.
“Si los operadores utilizan antenas de menor tamaño, obviamente su potencia va a reducirse y será necesario tener más estaciones base en las ciudades para garantizar un buen servicio”, sostiene el investigador.
Para bajar la alarma sobre el particular, aclara que en las casas con wi-fi, sin darnos cuenta, hay una antena. “El wi-fi es una mini estación base, y es tan pequeña su potencia que se considera inofensiva. El problema es cuando la tenemos pegada al cuerpo durante mucho tiempo”.
La propuesta de Guerrero es que el gobierno regule las distancias de las antenas hacia la gente y que se reduzca su potencia instalada. “Es necesario que se promueva el uso de estaciones base de menor potencia. Es una recomendación a los operadores de telefonía celular”.
Como ejemplo crítico de lo que es exponerse a radiofrecuencias altas, menciona el horno microondas. “Conocí el caso de una niña que accidentalmente metió su brazo en el horno encendido y la quemada fue brutal”.
Para el profesor de la Universidad del Valle, la OMS debe modificar los límites. “Al modificarse los límites, la legislación colombiana debe hacerlo también, y nos vamos a encontrar con sitios en los que, de seguro, estamos por encima del nuevo límite”.
Inmediatamente –asegura– los operadores tendrán que disminuir la potencia de sus antenas, ya sea pasándose a antenas más pequeñas o disminuyendo la potencia de las actuales, de lo contrario estarían violando la nueva reglamentación.
En Cali, sostiene Guerrero, las bases transmisoras podrían instalarse en zonas montañosas, pero con las áreas de riesgo bien demarcadas, aunque sostiene que “solo bastaría bajar los límites de radiación y con eso toda la industria se movería a ajustarse a las nuevas disposiciones”.
El tema –concluye- no es para plantearlo entre buenos y malos. “No se trata de echar la industria del celular a las llamas, como en una nueva Inquisición. “Podrían pedirle a la Academia que investigue para determinar, por ejemplo, cuál es la distancia segura para la salud a la que deben estar los seres humanos de las antenas”.