El rector de la Universidad del Valle mostró su beneplácito por la designación del nuevo ministro de Ciencia y Tecnología, Tito José Crissien Borrero.
“Me acabo de enterar de la designación de Tito Crissien, Rector de la Universidad de la Costa como nuevo Ministro de Ciencias. Tengo el gusto de conocer desde hace más de ocho años al rector Tito Crissien como académico en el campo de la administración y como líder universitario”.
El profesor Varela recordó que hay varios proyectos en marcha entre la Universidad del Valle, la Universidad de la Costa y otras universidades del Caribe, igualmente, destacó que desde hace un par de años se viene adelantando con este mismo grupo de instituciones así como otras de distintas zonas del país, un trabajo mancomunado para promover la creación del Laboratorio Colombiano de Políticas Públicas.
“Se que con el concurso del profesor Crissien podemos trabajar de la mano, al igual que lo hemos hecho con la anterior ministra Mabel Torres, para sacar adelante las iniciativas de ciencia, tecnología e innovación en todo el país y en particular en el suroccidente colombiano y en el Valle del Cauca” comentó.
Agregó que hay grandes proyectos científicos y tecnológicos en los cuales participan principalmente los jóvenes investigadores de las distintas comunidades estudiantiles del país, que seguramente contarán con el apoyo del Ministro para salir avante.
“Le extiendo al nuevo ministro mis felicitaciones y sé que podremos avanzar conjuntamente en pos de los objetivos de ciencia y tecnología que el país requiere”, concluyó.
La Maestría en Culturas Audiovisuales de la Universidad del Valle tendrá como invitado al director de cine José Luis Guerin director de cine español, en la Master Class “Apuntes sobre el documental contemporáneo”. Esta actividad se realizará el 11 de Junio de 2021 a las 2:00 pm.
Esta master class es el lanzamiento de la segunda cohorte de este posgrado. Te invitamos a registrarte para este evento al siguiente correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
La Maestría en Culturas Audiovisuales, adscrita a la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, continúa con inscripciones abiertas hasta el 21 de junio de 2021 y con un 20% de descuento en la matrícula para la segunda cohorte 'Documentalismos'. Los y las invitamos a aprovechar la oportunidad de estudiar con cineastas reconocidos y expertos a nivel nacional e internacional.
Informes: https://comunicacionsocial.univalle.edu.co/maestria-culturas-audiovisuales
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La Maestría en Creación y Dirección Escénica, Cohorte Bogotá, adscrita al Departamento de Artes Escénicas, con el apoyo de la Oficina de Extensión de la Facultad de Artes Integradas, continúa con el ciclo denominado “Panorama de la Dirección Escénica en Colombia”, abierto a la comunidad universitaria y académica, en el que participan directores escénicos cuya destacada trayectoria es explorada por los maestrandos. El próximo encuentro, transmitido por el canal de YouTube de la Maestría, contará con la participación especial del maestro Cristóbal Peláez, director del Colectivo Teatral Matacandelas, quien mantendrá un encuentro con el maestrando Jorge Hugo Marín, el martes 8 de junio del 2021 a las 5:00 p.m.
Cristóbal Peláez nace en Envigado, Antioquia, es director teatral con más de cuarenta años de experiencia, es uno de los mayores referentes del teatro en Medellín consolidando a lo largo de los años un proyecto teatral llamado Matacandelas, grupo con gran vitalidad y desde donde ha desarrollado su camino como director, convirtiéndose en uno de los creadores más destacados en Colombia. Su camino como director solo se ha desarrollado en este grupo con quien ha desarrollado investigaciones escénicas que han arrojado más de 55 montajes teatrales. con autores como Andrés Caicedo, Fernando Pessoa, Samuel Beckett entre otros. Sus espectáculos han girado en países como España, Francia, Portugal, República Dominicana.
El ciclo “Panorama de la Dirección Escénica en Colombia” realiza encuentros con destacados directores de la escena nacional elegidos por los maestrandos, para actualizar el estado del arte de la dirección escénica y documentar la experiencia creativa de algunas de sus figuras. La Maestría en Creación y Dirección Escénica en Bogotá es un programa de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle en convenio con la Fundación Universitaria del Área Andina y la Fundación Teatro Nacional.
Fecha: Martes 8 de junio del 2021
Hora: 5:00 p.m.
Enlace de la evento: https://youtu.be/isHo1Q3TkzE
Jennifer Laritza Carvajal ganó la medalla de Oro en la prueba del salto alto femenino con una marca de 1.89 metros, en el campeonato sudamericano de mayores en Guayaquil Ecuador.
Esta joven de 21 años edad, es estudiante del programa de Licenciatura en Lenguas Extranjeras con énfasis en inglés y francés en la Universidad del Valle.
El sudamericano de atletismo en su versión número 52, se realizó a finales de mayo de este año y tuvo como escenario el estadio Modelo Alberto Spencer Herrera de la capital de la Provincia de Guayas.
La deportista Jennifer quien participó en la categoría Sub23, se ubica actualmente dentro del top 20 del ranking mundial, teniendo altas posibilidades de clasificar por puntos a los Juegos olímpicos de Tokio 2021 y gran futuro en el próximo ciclo olímpico que se inicia en Cali en el mes de noviembre con los Juegos Panamericanos junior 2021 hacia Paris 2024.
El sudamericano de atletismo es la mayor prueba atlética a nivel sudamericano.

Profesor Fernando Echeverry - Director sede Cartago
Un saludo muy especial en conmemoraciones los 35 años del sistema de regionalización y reiterar nuestro compromiso como Sede Cartago en buscar que la Universidad se convierta en un laboratorio de experiencias que permitan preparar al estudiante para el mundo real, con técnicas y enfoques a la vanguardia del mundo empresarial y a las necesidades de la región, han sido largos años de historia y de progreso donde en el claustro educativo han pasado miles y miles de ciudadanos que hoy en día ponen su grano de arena para hacer crecer este país y los cuales creen en este proyecto que llamamos Colombia y que por ende les permite dejar muy en alto el nombre de su querida alma mater.
Fernando Echeverry
Director
Desde la fundación de la Universidad del Valle en 1945, fue concebida como una entidad territorial, en 1959 se plantea la necesidad de conformar un sistema universitario regional desconcentrado. El rector de la época y un grupo de profesores en 1983 consideraron importante revivir la noción de centro universitario regional y en 1984 se elabora la propuesta de centros regionales, proyecto para la iniciación de actividades en el que se anuncia que el programa se pondrá en marcha en Buenaventura y Cartago, para continuar en Buga y Sevilla, podría afirmarse que a partir de esta propuesta comenzó a desarrollarse y construirse un proyecto regional universitario.

Es así como se crea la Sede Regional Universidad del Valle Cartago la cual inició labores en la modalidad a distancia con el apoyo del Sena, quien proporcionó la infraestructura física necesaria entre los años 1984 y 1985. En 1986, por iniciativa de un grupo de ilustres cartagüeños con gran espíritu altruista, quienes consideraron que era necesario que la ciudad contara con mayores espacios para la formación académica de sus pobladores, fue constituida la sede como tal de la Universidad del Valle sede Cartago.
Las modalidades con la que se inició el proceso de formación en el sistema regional y particularmente en Cartago, fueron a distancia con los programas de Tecnología en Electrónica, Sistemas de información y Alimentos en el periodo de 1986 a 1998, luego se asume la modalidad desescolarizada ofreciéndose la Licenciatura en Básica Primaria y Tecnología en Gestión Ambiental en el periodo de 1999 a 2003, luego se crea el ciclo básico en ingenierías y se ofrece Ingeniería Civil, Química, Electrónica, Industrial y Sistemas y la Licenciatura en Matemáticas desde 1992 hasta 1994, luego la Universidad del Valle crea un programa en Anserma Caldas ofreciendo Contaduría Pública, Administración de Empresas y Tecnología en Sistemas de Información en el periodo de 1998 a 2003.

En el año 2013 se suscribe la Alianza tecnológica del norte de Valle la cual permitió la gestación de 4 programas académicos como son la Tecnología Agroambiental, Tecnología En Dirección De Empresas Turísticas Y Hoteleras, Tecnología En Alimentos Y Tecnología Para La Construcción Y Conservación Del Paisaje Cultural Cafetero, una iniciativa que permitió aunar esfuerzos con el Ministerio de Educación nacional para el fortalecimiento de la educación superior técnica y tecnológica.
En él años 2016 la sede logra grandes avances en materia de calidad con un proceso satisfactorio de Recertificación del Sistema de Gestión de la Calidad NTC ISO 9001:2008, NTC GP 1000:2009, Manual de Calidad MC-12-01-01 y la documentación del Sistema de Gestión.
Y en ese mismo año por primera vez en más de 25 años desde su creación se logra la aprobación por parte del Ministerio de Educación Nacional dos maestrías:
Convirtiéndose en los primeros programas de formación posgradual para la sede, logrando una primera cohorte de estudiantes al año siguiente.

Desde el año 2017 a la actualidad se ha fortalecido las labores de docencia para contribuir a esa formación integral de los estudiantes, a través de las actividades tendientes al fomento de la investigación y fortalecimiento de la extensión en la región. Siendo Cartago una Ciudad bisagra gracias a su ubicación estratégica tiene la ventaja de aportar al desarrollo y al avance del conocimiento del norte del Valle y ampliando la zona de influencia al eje cafetero.
Uno de los impactos más importantes ha sido el desarrollar unas mesas de trabajo con el sector empresarial, para entretejer lazos que fomenten el quehacer del estudiante y se articulen a la contribución del desarrollo de la región. Para lo cual se promueve el trabajo conjunto que permita consolidar una plataforma integral promotora del comercio y la industria, generando condiciones técnicas para convertir la región en una zona prestadora de servicios, haciendo indispensable ese papel de formadores de conocimiento a través de la academia.

Se han asumido retos a nivel municipal apuntando al emprendimiento, el capital humano y la innovación en los modelos de negocio (tecnología, pertinencia y calidad educativa) para que la Sede Regional Cartago sea un referente para los gestores de proyecto, articulando su trabajo con el proyecto del VALLE INN, contribuyendo al desarrollo de nuevas iniciativas para la creación de pequeñas y medianas empresas.
Se ha fortalecido a través de los docentes nombrados en las áreas administrativas, contables y de ingeniería las actividades de la investigación encontrado nichos y pares a nivel nacional que den cuenta de los proyectos de investigación en curso.
En la actualidad se cuenta con un nuevo pregrado Ingeniera electrónica, el cual iniciara en el segundo semestre del 2021 y un posgrado especialización en alta gerencia, paralelamente se está haciendo la gestión, con el fin de contar con los siguientes pregrados profesionales; Fonoaudiología y terapia ocupacional de la facultad de salud, agroindustrias de la facultad de ciencias naturales y administración turística de la facultad de ciencias de la administración.
El Ministerio de Educación Nacional otorgó a la Universidad del Valle sede Zarzal el concepto favorable en el cumplimiento de las Condiciones de Calidad Institucionales, en la etapa de pre-radicado.
La emisión de este concepto faculta a la Universidad del Valle sede Zarzal , por un término de siete años, para la radicación de solicitudes de ampliación del lugar de desarrollo o modificaciones curriculares, de cupos, créditos, ente otras, de los registros calificados de los programas académicos de la sede Zarzal de la universidad.
Con el liderazgo de la Dirección de la sede y su equipo de trabajo y con el acompañamiento de la Dirección del Sistema de Regionalización y directrices de la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica -DACA, Univalle Zarzal demostró, frente a la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación -CONACES, sus condiciones de calidad institucional en sus mecanismos de selección y evaluación de estudiantes y profesores, estructura administrativa y académica, cultura de la autoevaluación, programa de egresados, modelo de bienestar y la existencia de recursos suficientes para garantizar el cumplimiento de sus metas.
El registro calificado es un requisito obligatorio y habilitante para que una institución de educación superior, legalmente reconocida por el Ministerio de Educación Nacional, y aquellas habilitadas por la ley pueda ofrecer y desarrollar programas de educación superior en el territorio nacional.
Este logro, de gran relevancia institucional, es fruto del trabajo de muchas personas, especialmente de profesores, estudiantes, egresados, empleados, trabajadores, directivos y empleadores, con el respaldo de los Consejos Académico y Superior y la solidaridad y confianza de los gobiernos locales y nacionales.
Para la Comunidad Universitaria es un orgullo el alcance de esta meta institucional y, a la vez, es la reiteración del compromiso de hacer de la Universidad del Valle una sola institución, caracterizada por la excelencia académica, el compromiso social y la innovación a nivel regional, así como a nivel nacional e internacional.
Con la obtención del concepto favorable, continúa un trabajo muy importante, correspondiente al cumplimiento al plan de mejoramiento producto de la autoevaluación, con el fin de consolidar los documentos de condiciones institucionales, en articulación con las recomendaciones de los pares institucionales (producto de la verificación realizada durante la visita) y las recomendaciones expresadas en la comunicación del Ministerio de Educación Nacional.
Cabe resaltar que, además de la sede Zarzal, las sedes de Norte del Cauca, Tuluá y Buga también han obtenido concepto favorable, por parte del Ministerio de Educación, por sus condiciones de calidad institucional.
¡Felicitaciones a la dirección de la sede Zarzal y a todo su equipo de trabajo!
Cuatro programas académicos de la Universidad del Valle recibirán visitas de pares evaluadores externos como parte del proceso de Acreditación de Alta Calidad ante ARCU-SUR, el Sistema de Acreditación Regional de Carreras Universitarias de los Estados que integran el MERCOSUR.
Entre el 31 de mayo y el 2 junio el programa de Enfermería recibirá a los pares designados para la evaluación externa; entre el 1 y el 3 de junio Medicina; entre el 2 y el 4 de junio Odontología; y, finalmente, entre el 9 y el 11 de junio Ingeniería Civil.
Durante las visitas, mediadas por medio de plataformas virtuales, los pares evaluadores adelantarán una agenda con los directivos de la Institución, de las facultades y de los programas académicos, así como reuniones con estudiantes, docentes, empleadores y egresados.
El Sistema Regional de Acreditación para la Educación Superior en el Mercosur y Estados Asociados - ARCU-SUR es un mecanismo permanente de acreditación regional en el Sector Educativo del Mercosur, resultado de un acuerdo entre los Ministros de Educación de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Chile, homologado por consenso, mediante el Acuerdo N° 17/08.
Este Sistema lleva a cabo la evaluación y acreditación de los programas de pregrado impartidos por instituciones de educación superior de cada país, ofrece garantía pública entre los países de la región del nivel académico y científico de los programas de pregrado que acredita.
El nivel académico se establece conforme a los criterios, dimensiones y componentes, definidos por comisiones asesoras bajo la coordinación de la Red de Agencias Nacionales de Acreditación - RANA, los que podrán ser igual o más exigentes a los aplicados por cada país en la certificación nacional análoga.
Este mecanismo respeta las leyes nacionales y la adhesión de las instituciones de educación superior es voluntaria. Los países que participan actualmente en el Sistema son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.
A 28 días de la convocatoria del paro nacional en Colombia, se ha configurado un estallido social generalizado en amplias zonas del país vinculando a miles de ciudadanos que han mantenido durante estos días una actividad sostenida de actos, marchas, actividades culturales vinculadas con la protesta social.
Es una coyuntura inédita en la sociedad colombiana, en la que se han expresado múltiples y diversas ciudadanías inconformes e indignadas enfatizando en su condición de exclusión y vulnerabilidad histórica para exigir el conocimiento de sus derechos y las posibilidades de tener una vida digna. Los jóvenes han sido los protagonistas de este estallido social, una juventud heterogénea y diversa que converge en esta coyuntura y nos ha interpelado de múltiples formas, la cual está esperando una respuesta de esta sociedad que a veces indolente y otras veces activa.
Diana Salinas – Periodista y Cofundadora de Cuestión Pública.
Caso de Alison en Popayán
“El 12 de mayo a las 9:04 Alison Meléndez cuenta que estaba sentada en un muro a dos cuadras de la URI de la fiscalía de Popayán, como ella lo dijo en su portal de Facebook, estaba allí esperando llegar a la casa de un amigo, pero cuando vio a unos policías se dedicó a grabar. Ellos advierten su presencia y la abordan.
Narra Alison que la violencia inicia en el momento en que más de 15 policías armados, con escudos y manejando motocicletas llegan a hacer una supuesta captura de una mujer, 30 segundos después del inicio de la grabación se puede constatar que en esos segundos se presentan acciones que constituyen una agresión sexual de la cual Alison dejó constancia en su Facebook.
Con la reconstrucción de estos hechos, se podría llegar a la conclusión de que el caso de Allison se constituye como un caso de violencia de género institucional, al ser perpetrada por agentes de la fuerza pública: según esto habría agresiones de carácter sexual como por ejemplo desnudos forzados.
En estos contextos, además de reprimir la protesta, se busca a través de la violencia restablecer roles tradicionales de género que le asigna a las mujeres un mandato que promueve su pasividad social.
Este tipo de violencias, además de daños físicos y psicológicos, pueden derivar en repercusiones irreversibles en las vidas de las mujeres, desde la lesión a su integridad como personas, hasta la perdida de la vida (Lagarde, 1996), como en este caso. Los hechos apuntarían a una relación directa y evidente entre la violencia de género infligida por policías y la muerte resultante de la joven menor de edad, aspectos que deben ser tenidos en cuenta en la investigación.
Ángela Ocampo – Socióloga e integrante de la Colectiva Feminista de Derechos Humanos La Manada.
El 9 de mayo se presentaron agresiones por parte de civiles armados quienes se encontraban cerca de la fuerza pública en el sector de Ciudad Jardín, allí fueron heridas mujeres indígenas y ese mismo día se reportó el rapto de una mujer indígena en otro punto de la ciudad.
En todos los casos sucedidos de violencia detectados en el paro nacional se puede identificar la violencia basada en género por parte de la fuerza pública como un abuso claro de poder y un uso excesivo de la fuerza y la violencia estructural en relación con la condición racial.
Frente a casos de mujeres menores de edad agredidas hay otras connotaciones en relación a la fuerza, tamaño, nivel de sometimiento, en el caso de estas mujeres que fueron agredidas en el Cauca y en Palmira, fueron mujeres que tuvieron que soportar también sometimiento físico no solo por un número mayor de hombres armados sino también en términos de la composición de estas personas y además unas recriminaciones que prevalecen en casi todos estos casos de abuso donde se presentó recriminación a las mujeres por estar en el espacio público, una estigmatización por hacer parte de la protesta.
Se habla de al menos diez situaciones de amenazas a mujeres defensoras de derechos humanos, ha habido detenciones despojándolas de sus pertenencias, amenazas directas y agresiones que bien se puede tipificar como atentados, además de siete casos en el Cauca de mujeres que mientras acompañaban la brigada de salud son amenazadas y sufren violencia política y simbólica por parte de los agentes armados.
María del Pilar Castillo - Profesora del Departamento de Economía de la Universidad del Valle.
Lo que pasa en el marco del paro nacional ha sido evidente, es un tratamiento diferencial cuando el perpetrador es una entidad estatal, existe un uso maniqueo de agresiones o violencia que pueden y no pueden ser permitidas.
El 26 de junio del 2020 el consejo de ministros adoptó un paquete de medidas para frenar la violencia contra la mujer y mediante este decreto formalizar la instancia que reúna a todas las entidades del estado tanto a nivel nacional como regional para crear una hoja de ruta de prevención y atención de violencias.
Entre las medidas adoptadas está la instalación de una sala de control y monitoreo exclusiva para combatir crímenes de violencia en contra de las mujeres, esta mesa está en cabeza de la Policía Nacional, entidad que se debe articular con la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y allí están todos los entes de control, Fiscalía, Procuraduría, Defensoría del Pueblo, para poder tratar de forma conjunta los casos de violencia.
Las fuerzas policiales en Colombia, a pesar de estar compuestas tanto por hombres como por mujeres, son percibidas estrictamente como masculinas y esto responde a que ese trabajo policial coincide con el rol que se les ha asignado a los hombres en la historia de la división sexual del trabajo, consecuentemente es antagónico al lugar de cuidado, cautela y empatía que se le ha asignado a las mujeres además de que la policía es una institución que se percibe masculina, aspecto que se ocupa de construir y resaltar siempre todo el tema.
Carolina Agoff - Investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En esta oportunidad se conjugan dos pandemias de algún modo, el Covid y esta pandemia tan naturalizada que es la violencia de género en el marco del estallido social en Colombia.
Las mujeres que ponen el cuerpo en una protesta son el blanco más débil y se ataca donde resulta más fácil por la condición de género, edad y por la situación o posición de protestante demandante. Resulta un botín de guerra de fácil acceso y la consiguiente desmoralización que puede provocar por el terror que esto impone, es decir, que fuerzas del Estado ejerzan violencia sexual contra las manifestantes. Atacar a la mujer sexualmente tiene efectos desmoralizantes para quien es considerado por el Estado, el enemigo.
Es muy importante hacer campañas para afianzar la idea de que la violencia sexual no es solamente lo que comúnmente se conoce como acceso carnal. El género es una dimensión de la vida social en todas las esferas y ámbitos, es decir, no solo aparece frente a cierto orden patriarcal en un espacio como este, sino que lo permea todo y en ese sentido debemos estar muy atentas a relacionarnos y a pensar el género como una dimensión que lo atraviesa absolutamente todo.
El Centro de Estudios Latinoamericano de la Unversidad de Cambridge, uno de los institutos académicos más prestigiosos del mundo y la London School of Economics en conjunto con la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Unviersidad del Valle, organizaron el 14 de mayo de 2021 la mesa redonda “Colombia ahora”, que reflexionó sobre lo que estaba aconteciendo en Colombia y en Cali a raíz de las protestas que se han extendido en todo el país desde el paro nacional del 28 de abril de 2021. En este evento, intervinieron, entre otros invitados, Luis Carlos Castillo, doctor en sociología política y profesor titular de la Universidad del Valle; Stephania Recalde, trabajadora social y estudiante de la Maestría en Sociología de la misma universidad; Austin Zerderman, antropólogo de la London School of Economics; Jorge Hernández Lara, sociólogo, profesor del departamento de ciencias sociales de la Universidad del Valle y Jorge Pérez Jaramillo, arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana.
A continuación, se mencionan los planteamientos más importantes que hicieron ambos ponentes.
“Arde la Sucursal del Cielo”. Luis Carlos Castillo Gómez
El 28 de abril de 2021, Colombia fue escenario de un paro nacional que convocó a miles de manifestantes en las principales ciudades del país y que se oponía al proyecto de reforma tributaria que el Congreso de la República discutía. Ante la crisis económica y social de grandes proporciones generada por el covid-19, la propuesta pretendía recaudar 23 billones de pesos, unos 6.300 millones de dólares. Aunque Colombia es el segundo país más desigual de América Latina después de Haití, con un Coeficiente de Gini de 0.544, indicador de la profunda desigualdad, la propuesta buscaba que buena parte de esos recursos proviniesen de los sectores medios de la población, que se han empobrecido como resultado de la pandemia, y de los asalariados, ampliando la base gravable para que un mayor número de personas declararan y pagaran renta.
Con reticencia el Presidente retiró el proyecto, pero las protestas no cesaron. Rápidamente, el país se incendió y como un reguero de pólvora las protestas se extendieron por todo el territorio nacional, las principales arterias del país y algunas de las capitales, como Bogotá y Cali, fueron bloqueadas.
Como resultado de este estallido social, se han presentado excesos de la fuerza pública, militarización de las ciudades, destrucción de la infraestructura, de los sistemas de transporte públicos y bienes privados, han perdido la vida 42 personas, la mayoría manifestantes, hay miles de heridos y un número indeterminado de desaparecidos.
Mientras el suministro de alimentos, combustibles y medicamentos se afecta y la gente ha comenzado a sufrir, el país enfrenta el tercer y peor pico de la pandemia. Con 83.233 fallecidos por covid-19, al 21 de mayo de 2021, según el centro de investigación sobre el coronavirus de la Universidad Johns Hopkins, Colombia se ubica como el cuarto país en el continente en el número de fallecidos por el virus, después de Estados Unidos, Brasil y México. Con un ritmo lento en el proceso de vacunación, al 21 de mayo de 2021, solo habían sido completamente inmunizadas 3 millones de personas, es decir, el 6% de los habitantes y el 8,7% de la población necesarias (35 millones) para obtener la inmunidad colectiva frente al covid-19 (El Tiempo, 21 de mayo de 2021, p. 1.6). Sin atinar a comprender las profundas y complejas causas del estallido social, el más amplio y masivo de que se tenga noticia en la historia contemporánea colombiana, por encima de las protestas de noviembre de 2019 y septiembre de 2020, del parco cívico nacional de 1977, de las manifestaciones de mayo de 1957 que concluyeron con la renuncia del general Rojas Pinilla y de su reemplazo por la junta militar de gobierno, incluso, de El Bogotazo del 9 de abril de 1948, el Gobierno y algunos dirigentes políticos de la coalición gubernamental, en especial los del Frente Democrático, ha atribuido el estallido a un complot de la delincuencia, a las disidencias de las Farc, a las milicias del ELN, al narcotráfico y a la injerencia de Venezuela y al principal dirigente de la oposición, Gustavo Petro. Aunque es cierto que las milicias son un actor del conflicto y creen que están en un momento insurreccional, enfatizar en una maquinación del vandalismo no deja de ser una explicación sociológicamente simplista.
Todo lo anterior ha tenido como epicentro a la ciudad de Cali, conocida en el lenguaje popular como la Sucursal del Cielo y la Capital mundial de la salsa.
¿Por qué el estallido se ha concentrado en esta ciudad?
Cali es el centro de la región metropolitana más importante del sur occidente de Colombia. De acuerdo con el Censo de Población de 2018, tiene 2.228.000 habitantes y se caracteriza por una segregación racial espacial (Urrea y Barbary, 2002), que concentra en el oriente a 500.000 afrodescendientes, que contabilizados los del área metropolitana suman millón y medio, convirtiéndose así en una de las principales concentraciones de gente negra de América Latina. La ciudad es receptora de miles de migrantes iletrados provenientes de la región de la costa Pacífica -la pequeña África colombiana-y del sur del país, desplazados por el conflicto interno y que el sector formal de la economía no ha podido absorber, por lo que se han sumido en condiciones de pobreza y de miseria denigrantes de la condición humana. Recientemente, han llegado contingentes importantes de venezolanos que, huyendo de la crisis que atraviesa su país, llegan a Cali porque dicen que la gente es amable y los tratan bien.
Desde los años 1950, pero especialmente desde 1980, la ciudad ha sido uno de los principales centros del narcotráfico y donde surgió el tristemente célebre Cartel de Cali. Desmantelado en los años 1990, surgieron estructuras descentralizadas que controlan armas y el tráfico de drogas. Después de pasar por siete generaciones, los “nuevos” narcotraficantes se convirtieron en gatilleros, es decir, en bandas que resuelven sus desavenencias mediante el accionar de las armas y la muerte, fenómeno más conocido como el “ajuste de cuentas”, principal causa de las altas tasas de homicidios. Ante la miseria y la exclusión, jóvenes de las grandes aglomeraciones poblacionales integran decenas de pandillas que más que ser grupos de delincuentes, como los medios de comunicación los muestran, son espacios de socialización y relación con sus pares, aunque integrantes de dichas pandillas para subsistir y comer se vinculan con el microtráfico de estupefaciente, el robo, e, incluso, el sicariato.
Cali es también el epicentro de la región donde existe el área cultivada de coca más grande del mundo. Por ejemplo, el número de hectáreas de esta planta saltó en el Pacífico colombiano de 18.437 en el 2005 a 60.437 en el 2019, acumulando el 40% de las hectáreas productivas a nivel nacional. Después del Acuerdo final para la terminación del conflicto y construcción de una paz estable y duradera del 2016, firmado entre el presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, se ha presentado una disputa sangrienta entre grupos armados ilegales por el control del territorio, de las zonas cultivadas de coca y de las rutas del narcotráfico (Vanegas, Calderón y Vélez 2018). A lo anterior se suma la debilidad de un Estado local ineficiente con prácticas de corrupción, que vienen de tiempo atrás y que desangran el presupuesto de inversión social.
El 29 de abril de 2021, después de las grandes manifestaciones del día anterior, el Departamento Nacional de Estadísticas (Dane) informó que la pobreza monetaria en Colombia pasó del 35,7% de la población en el 2019, al 42,5%, en el 2020, un aumento brutal de 3,5 millones de personas arrojadas al infierno de la pobreza de un año a otro y 2,8 millones convertidos en miserables que no pueden generar los ingresos para comer. Con eso, el 2020 cerró con 21 millones de colombianos empobrecidos. Esto significa que subsisten con 87 dólares mensuales. Y lo peor, de esos 21 millones, más de tres millones no tiene con qué comer. Y mientras la pobreza y la miseria se enseñoreaba con la gente, la riqueza, como un lobo hambriento, se concentraba mucho más, puesto que el Coeficiente de Gini pasó de 0,526 en el 2019 a 0,544 en el 2020.
Estos datos se acentúan en la “Sucursal del Cielo”. La crisis económica ha afectado también a los sectores medios de la población que ven quebrados sus negocios, restaurantes y comercio. En el mes de enero de 2021, la tasa de desempleo en Colombia llegó al 25% y en Cali al 18,6%, las mayores tasas desde la Segunda Guerra Mundial. Pero en Cali el desempleo de ha ensañado con los jóvenes y las mujeres, en especial con los de pieles oscuras.
En la anterior descripción, que no gustará a muchos de los que añoran la “caleñidad” y la Cali cívica de los años 1960 y 1970, “cuando se hacía cola para tomar el bus y los hombres cedían el puesto a las mujeres”, están las causas estructurales en las que radica el estallido social en la “Capital Mundial de la Salsa”. Las condiciones extremas de exclusión, pobreza, miseria y desempleo, a lo que se suma un racismo difuso que produce segregación racial espacial, se entrecruzan para producir la ausencia de futuro de grandes contingentes de jóvenes caleños, que se hacinan en las grandes concentraciones poblacionales del oriente y de la zona de ladera del occidente, muchos de los cuales tienen que acudir a la delincuencia para sobrevivir.
Stephania Recalde - trabajadora social y feminista, estudiante de la Maestría en Sociología de la Universidad del Valle.
“La participación de las mujeres en el paro nacional”
Las mujeres han estado presentes en todas las manifestaciones del país que han sostenido la vida de los y las manifestantes a través de la recolección de ayudas en los puntos de concentración, en las ollas comunitarias, los puestos de salud donde se atienden los heridos, en la defensa de los derechos humanos, porque ellas participan en esos organismos y algunas de ellas también en primera línea, bloqueando las vías y en los enfrentamientos con la fuerza pública.
Las mujeres rurales también están presentes en el paro, mujeres indígenas, afro y campesinas que hacen parte de los procesos sociales y comunitarios que desde su experiencia también se han manifestado en sus propios territorios y en las carreteras. Ellas a su vez también se solidarizan con las madres que han perdido a sus hijos, desaparecidos, heridos, torturados o abusados.
Pese a esto no se puede desconocer que el Paro Nacional también tiene unos escenarios que se han representado a partir de allí, que siguen estando masculinizados, que si bien en las protestas se encuentran hombres y mujeres por igual, los escenarios de la toma de decisiones y los puntos de primera línea tienen una presencia mayoritaria de los hombres. También existe un manto de expresiones patriarcales que sostienen estereotipos y violencia simbólica hacia las mujeres que estamos en esos espacios lo que dificulta la participación efectiva y la trasgresión de estos roles de cuidado que se han tenido históricamente.
Austin Zerderman – Antropólogo London School of Economics and Political Science
“Reflexiones sobre lo que se ve desde Londres”
Los eventos que han ocurrido desde el 28 de abril me hacen recordar que el acto de ejercer los derechos democráticos en Colombia no es algo sencillo, requiere fortaleza y coraje quizás no si uno puede aproximarse al sujeto político ideal, es decir, masculino, urbano, adinerado, educado, blanco, heterosexual pero esa estructuración colonial y patriarcal de lo político excluye a la inmensa mayoría de la gente. En Colombia, la agencia política de los demás siempre corre el riesgo de ser ignorada, descalificada, negada, perseguida o, como hemos visto últimamente, eliminada, extinguida, descalificada y desparecida.
Este fenómeno no pertenece solo a Colombia, Estados Unidos y Reino Unido también son otros casos y vale la pena reconocer que ha habido en los últimos años unos cambios, pero el orden fundamental no ha cambiado.
Jorge Hernández Lara– Sociólogo, profesor del departamento de ciencias sociales de Univalle Cidse. “Ineptitud e irritación”
Esta coyuntura no se inició en abril de 2021. La explosión de esta fecha es la tercera de un microciclo de protestas que se inició en noviembre de 2019 en el marco de la pandemia cuando ocurrió la primera gran protesta nacional después de firmados y entrados en vigencia los pactos entre el gobierno y las nuevas guerrillas, es decir, en un nuevo escenario donde el argumento según el cual detrás de toda protesta social estaban siempre las guerrillas, dejó de tener tanta fuerza como antes.
Noviembre de 2019, una gran protesta que estuvo concentrada en luchas contra la reforma tributaria de ese entonces.
Septiembre de 2020, brutalidad policial asesinó a un habitante de Bogotá.
Abril 2021 inicia luchando con la reforma tributaria y otras reivindicaciones consignadas en un pliego de siete puntos que tiene el Comité Nacional del Paro.
Los motivos del microciclo de protestas que asistimos son principalmente dos: la lucha contra la política tributaria existente en Colombia que se expresa en sucesivos proyectos para hacer cada vez más regresiva la tributación y contra la brutalidad policial que se expresa cotidianamente en estas movilizaciones, estos dos motivos están en la base de la protesta pero hay muchos otros.
Lo que se expresa cuando ocurre el desborde es una manifestación de la irritación social acumulada, una irritación que no ha podido ser canalizada ni por los gobiernos ni por las propias organizaciones que promueven los paros y las movilizaciones.
Los protagonistas de ese desborde y además los que amplían el motivo del paro son sobre todo los jóvenes de los barrios populares urbanos, hay muchos otros actores pero estos jóvenes, o no estudian o tienen muchas dificultades para estudiar, no consiguen trabajo o apenas consiguen ingresos magros haciendo cosas espontáneamente, no tienen una idea clara del futuro, están irritados.
El Gobierno muestra ineptitud, en esta coyuntura tenemos una muy mala calidad del personal político, es decir, si el presidente y el gobierno fueran otros es posible que el trámite de coyuntura hubiera sido menos violento y menos traumático.
Jorge Pérez Jaramillo – Arquitecto de la Universidad Pontificia Bolivariana.
“La ciudad aplazada”
Lo que estamos viviendo es una expresión de una sociedad agotada que no tiene confianza y que pierde crecientemente la esperanza, creo que también es una expresión de caminos hacia una mayor dignidad y equidad colectiva.
Nuestra ciudad está caminando hacia nuevos momentos, me parece que la esperanza es que la activación social fomente cambios políticos y sociales.
La discusión urbana falta mucho en el país si miramos las pasadas campañas electorales que el discurso sobre la gestión de las ciudades es mínimo, el conocimiento de nuestros líderes políticos sobre el asunto es precario e incluso en los acuerdos de paz con las FARC hay muy pocas reflexiones sobre el futuro de nuestras ciudades.
“Este nombre la ciudad aplazada nos llama a profundizar la democracia, políticas urbanas y a fomentar la planeación participativa, un dialogo social amplio, continuado, permanente, cualificar cada vez más la ciudad activa, priorizar la ciudad como ecosistema social me parece que es el único camino”.
Los anteriores, son apartes de este conjunto de académicos que contribuyen a pensar y a comprender la situación de crisis y las manifestaciones de protestas que se han presentado en Colombia desde el 28 de abril de 2021, cuando diferentes actores sociales citaron a un paro nacional.
El profesor del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle y miembro del Grupo de Investigación en Historia y Filosofía de la Práctica Matemática y la Formacion Docente – HFPM, Luis Carlos Arboleda, ha sido nombrado asesor del Grupo de Estudio Internacional sobre las Relaciones entre la Historia y la Pedagogía de las Matemáticas – HPM. Es el único miembro de los países hispanohablantes de Latinoamérica que forma parte de esta organización internacional (https://www.mathunion.org/icmi/organization/affiliated-organizations/hpm).
El grupo de estudios de HPM, afiliado a la Comisión Internacional de Instrucción Matemática -ICMI, tiene como objetivo investigar diferentes concepciones y puntos de vista de las matemáticas. Sus cerca de 70 miembros estudian diferentes épocas, matemáticos, escuelas de matemáticas regionales y nacionales, libros de texto de matemáticas, entre otros, en busca de conectar la historia de las matemáticas como disciplina, sus roles en la educación y el papel que sigue teniendo en el desarrollo de la instrucción matemática y los planes de estudio en el mundo.
Luis Carlos Arboleda realizó sus estudios de Licenciatura en Matemáticas y Física en la Universidad del Valle y en la Universidad Santiago de Cali. Cuenta con Especialización en Lógica y Epistemología de la Academia Polaca de Ciencias de Varsovia, Doctorado en Historia de las Matemáticas y su Enseñanza del Centro Alexander Koyré y Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y un Postdoctorado en Historia de las Ciencias del Centro de Estudios Históricos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas-CSIC de Madrid. El profesor Arboleda es profesor en Univalle desde 1971; actualmente se desempeña como profesor emérito. Ha compartido sus saberes y experiencias en diferentes universidades de Canadá, Latinoamérica y Europa en calidad de profesor invitado.
Adicional a su participación en el grupo HPM del ICMI, el profesor Arboleda es miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en donde dirige el Grupo de Historia y Filosofía de la Ciencia. También es socio correspondiente extranjero de la Sociedad Científica Argentina, y miembro fundador y expresidente de la Sociedad Latinoamericana de Historia de las Ciencias y la Tecnología. El profesor Arboleda es investigador emérito de Colciencias-MinCiencias.
Así mismo, ha hecho parte de la Comisión Internacional de Ciencia y Diversidad Cultural (ISCUD-DHS-UNESCO), fue miembro del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de Colombia, entre otras sociedades científicas y académicas, y asesora los comités editoriales de numerosas revistas científicas nacionales e internacionales.